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Personal amplía la propuesta de deportes de su plataforma Flow y transmitirá el Mundial 

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Personal anunció la ampliación de la propuesta deportiva de su plataforma de entretenimiento Flow, sumando dos nuevas señales y derechos que garantizan a sus clientes el acceso a todos los eventos deportivos más relevantes del mundo. 

A partir del miércoles 27 de mayo, Flow incorpora a su grilla las señales deportivas de D-Sports (canales 109 y 110), que estarán accesibles para todos los clientes y en todos los dispositivos, con contenidos clave. De esta forma, completa su oferta deportiva que incluye la transmisión de los 104 partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Copa Mundial de Fútbol Sub 17 y Sub 20, las ediciones de la Conmebol Copa América y la Copa Conmebol Sudamericana, el Mundial de Clubes FIFA y La Liga Española.

Gonzalo Hita, COO de Personal, destacó que en Personal seguimos evolucionando nuestra propuesta de entretenimiento a través de Flow a partir de alianzas estratégicas que nos permiten ofrecer una experiencia cada vez más relevante para nuestros clientes. El deporte, y especialmente el fútbol, ocupa un lugar central en los hábitos de consumo, por lo que reforzamos nuestro catálogo con contenidos en vivo y competencias de alto interés. Al mismo tiempo, avanzamos en una experiencia más personalizada, incorporando funcionalidades que se adaptan a las preferencias de cada usuario, para que encuentren fácilmente lo que quieren ver, cuándo y cómo quieren hacerlo. De esta manera, consolidamos nuestro diferencial en la industria combinando amplitud de oferta con experiencias cada vez más personales”.

Del mismo modo, Flow incorpora todo el deporte y se consolida como la plataforma más completa del mercado, combinando contenidos de alta calidad, grandes eventos en vivo y una oferta deportiva cada vez más amplia, pensada para todos los públicos. 

El deporte en vivo siempre ha sido un vertical destacado de programación de Flow con más de 10 señales integradas a la plataforma como Deportv, TyC Sports, ESPN ESPN2, ESPN3, ESPN4, Fox Sports, Fox Sports2, Fox Sports3, GarageTV, Golf channel, NBATV, entre otras.

Además, Flow cuenta con dos señales propias en su grilla (Flow Sports) donde se realizan transmisiones de contenidos deportivos en vivo y de competencias destacadas en exclusiva, como la Copa del Rey yel Brasileirao.

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Messi y Stanley convierten el termo en un negocio global y apuntan al consumo premium del Mundial 2026

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Lionel Messi volvió a demostrar que su impacto económico excede largamente el terreno deportivo. A menos de un año del Mundial 2026, el capitán argentino lanzó junto a Stanley una nueva colección premium de productos térmicos con estética dorada, una jugada que combina marketing emocional, consumo aspiracional y posicionamiento global de marca.

La línea “Messi x Stanley 1913”, presentada bajo el lema “Hecha para brillar bajo las luces más intensas”, incluye mate térmico, termos, vasos y botellas deportivas personalizadas con detalles dorados y referencias visuales a la carrera del futbolista rosarino.

Aunque la colección todavía no desembarcó oficialmente en el mercado argentino, en la tienda estadounidense de Stanley los productos ya están disponibles con precios que oscilan entre los 30 dólares para el mate y los 70 dólares para las botellas de mayor tamaño. El clásico termo dorado de 1,2 litros se comercializa a 60 dólares.

La alianza aparece cuidadosamente sincronizada con la cuenta regresiva hacia la Copa del Mundo 2026 que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. En términos de negocios, Stanley busca capitalizar simultáneamente tres fenómenos: el valor global de Messi, la cultura del mate como identidad regional exportable y el crecimiento internacional del segmento lifestyle vinculado al consumo deportivo.

La operación revela además cómo las marcas internacionales dejaron de ver al mate exclusivamente como un producto regional para transformarlo en un activo cultural comercializable a escala global.

No es casual que Stanley haya elegido un diseño completamente dorado. La estética remite directamente a la consagración deportiva, al relato de legado definitivo y a la construcción simbólica del “último capítulo” de Messi como figura central del fútbol mundial.

La empresa definió el lanzamiento como la “cuarta y última entrega” de la saga de colaboraciones con el jugador argentino, reforzando el carácter de edición coleccionable y elevando el valor percibido de los productos.

Del termo al objeto de lujo: el mate entra en la lógica de innovación

La colección muestra además un cambio más profundo en el negocio del consumo cotidiano: la transformación de productos utilitarios en objetos premium de identidad cultural.

El caso Stanley es paradigmático. Lo que históricamente fue un termo asociado al trabajo rural, viajes o actividades outdoor pasó a convertirse en símbolo de estatus urbano, tendencia digital y consumo aspiracional, especialmente entre jóvenes.

La asociación con Messi acelera todavía más ese proceso. El producto deja de vender únicamente funcionalidad térmica y pasa a comercializar pertenencia simbólica.

El fenómeno tiene una dimensión económica concreta. Según los datos citados en la presentación de la colección, las estrategias de co-branding pueden incrementar hasta un 30% los ingresos anuales de las marcas gracias a la ampliación de audiencias y al aumento del valor percibido.

En este caso, Stanley se apalanca sobre el activo comercial más potente que hoy posee Argentina a nivel global: la imagen de Messi.

Más allá de la estética, Stanley utilizó la colaboración para introducir un nuevo sistema tecnológico pensado específicamente para consumidores rioplatenses.

El denominado “Ideal Mate System” incorpora un mecanismo de vertido mediante gatillo ergonómico que evita desenroscar la tapa al cebar. La empresa busca convertir una costumbre tradicional en un producto de ingeniería aplicada, con diseño premium y proyección internacional.

La tapa, además, funciona como recipiente independiente con forma de calabaza tradicional y soporte para bombilla.

Detrás del producto aparece una estrategia más sofisticada: transformar hábitos culturales regionales en categorías de negocio exportables, algo que marcas internacionales comenzaron a explorar con fuerza en los últimos años.

Messi, marca país y consumo aspiracional

El lanzamiento vuelve a poner en evidencia el peso económico de Messi como plataforma transversal de negocios.

La figura del capitán argentino ya no opera solamente dentro del ecosistema deportivo. Hoy articula moda, tecnología, bebidas, turismo, entretenimiento y lifestyle. Stanley busca precisamente capturar parte de esa capacidad de movilización emocional global.

La reacción inmediata en redes sociales y plataformas digitales confirma además el valor de escasez planificada. En la web argentina de Stanley los productos aparecen todavía como “agotados”, aunque la comercialización local aún no comenzó formalmente.

La lógica es conocida en la industria: generar expectativa, viralización y percepción de exclusividad antes del lanzamiento masivo.

Aunque se trata de una estrategia global, el fenómeno tiene implicancias directas en Argentina y particularmente en regiones donde el mate forma parte central de la vida cotidiana, como el NEA.

La expansión internacional de accesorios vinculados al ritual matero también impacta indirectamente sobre toda la cadena simbólica asociada al consumo de yerba mate, identidad cultural y hábitos regionales.

En paralelo, el caso vuelve a mostrar cómo las grandes marcas internacionales empiezan a construir negocios alrededor de elementos culturales sudamericanos históricamente subestimados por el mercado global.

Para consumidores argentinos, el desafío seguirá siendo el acceso. Con valores de referencia que rondan los 60 dólares para el termo insignia, la colección ingresa directamente en el segmento premium, incluso antes de impuestos y costos de importación.

Un mercado que mezcla deporte, cultura y exclusividad

La colaboración entre Messi y Stanley sintetiza una tendencia cada vez más dominante en la economía global del consumo: los productos ya no se venden sólo por utilidad, sino por narrativa, identidad y pertenencia.

El Mundial 2026 aparece como el gran acelerador de esa lógica. Y Messi, aun cerca del tramo final de su carrera, continúa funcionando como uno de los activos comerciales más poderosos del planeta.

La incógnita ahora pasa por medir cuánto podrá sostenerse este tipo de consumo premium en mercados tensionados por inflación, pérdida de poder adquisitivo y creciente segmentación social. Pero incluso bajo ese escenario, las marcas parecen convencidas de que la emocionalidad vinculada al fútbol y a figuras globales sigue siendo uno de los negocios más rentables del mercado contemporáneo.

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Según un estudio de Booking.com, casi 6 de cada 10 argentinos viajarían para ver un partido fútbol

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La pasión que genera el fútbol en los argentinos es un importante generador de viajes tanto a nivel local como internacional. De acuerdo con una reciente investigación* de Booking.com, la plataforma de reservas de alojamientos y otros lugares únicos para hospedarse, alquiler de autos y atracciones, casi el 60% de los viajeros argentinos realizaría un viaje específicamente para asistir a un partido de fútbol. Para un 20%, 5000 dólares sería un gasto promedio en tanto que entre todos los países consultados (México, Brasil, Colombia, EEUU, Canadá) los argentinos son los que más se inclinan por pagar su viaje en cuotas (25%).

El fútbol, el rey de los deportes

El fútbol con casi un 80% de preferencia es el deporte más relevante en Argentina, sin embargo, otros como el automovilismo con 20% y el tenis con 19% también registran significativos porcentajes entre los amantes del deporte y los viajes.

Fútbol y viajes

El fútbol es un poderoso motivador de viajes en todo el continente americano, con fanáticos dispuestos a viajar tanto dentro de su país como al exterior, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Cuando viajan para ver un partido de fútbol toda la atracción gira alrededor de la pelota. De las nacionalidades consultadas, los argentinos, son las menos interesada en: disfrutar de otras atracciones turísticas que el destino ofrece (54%), visitar otros estadios o sitios vinculados con el deporte (40%), participar de festivales (19%), conocer campos de golf, ski resort o playas para practicar surf (24%), participar de eventos deportivos amateur (19%).

“La pasión de los argentinos por el fútbol es inquebrantable: donde hay un equipo jugando, hay argentinos en la tribuna. No importan las distancias, los presupuestos, las escalas ni los husos horarios. Creatividad, viajes interminables y compartir auto, hospedaje, gastos o comidas: todo es posible por el amor a los colores y por decir presente. No importa si el partido es en Estados Unidos, México, Canadá o Japón; si juega un equipo argentino, hay argentinos alentando en las tribunas. Algo similar sucede con el tenis y, en los últimos años, también con el automovilismo”, explicó Jimena Gutiérrez, gerente general de Booking.com para Argentina.

Gastos, fútbol y viajes

Un 20% de los fanáticos estaría dispuesto a gastar en promedio 5000 dólares para asistir a un evento deportivo y un 30% admitió que no tendría inconvenientes en invertir más dinero del que necesita para unas vacaciones tradicionales. En ese marco y con un 25% los argentinos son los más interesados, entre los países consultados (Brasil, México, Colombia, Canadá y EEUU) en abonar el viaje en cuotas.

Las decisiones de asistir a un partido de fútbol en otro país mientras se están de viaje están impulsadas más por el monitoreo de precios que por el impulso, principalmente en Colombia, México y Argentina. 

El 56% de los argentinos chequea los precios una y otra vez antes de decidirse a viajar, sin embargo, un 18% compra los tickets aéreos, micro o barco apenas se entera de que su equipo juega en un determinado país.  Un 15% decide el viaje después de conseguir las entradas en tanto que un 8% ni siquiera lo considera.

“El deporte dejó de ser solo un evento deportivo para convertirse también en un motor de viaje. Cada vez más fanáticos organizan sus vacaciones en torno a eventos deportivos, combinando la pasión por sus equipos y deportistas favoritos con el deseo de descubrir nuevos destinos y vivir experiencias inolvidables”, concluyó Jimena. 

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Por qué Argentina fútbol sigue siendo una referencia mundial

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Por qué argentina futbol sigue siendo una referencia mundial en 2026

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Descubre por qué el futbol argentino sigue marcando tendencias en el deporte mundial, desde su cultura futbolística hasta su impacto global dentro y fuera de la cancha.

Por qué argentina fútbol sigue siendo una referencia mundial

Hay países donde el futbol es popular. Y luego está Argentina, donde el futbol parece funcionar como una mezcla entre religión, trauma colectivo y forma oficial de comunicación nacional. Puedes entrar a un taxi, una panadería o una reunión familiar cualquiera, y tarde o temprano alguien terminará hablando de un partido ocurrido hace quince años como si hubiera pasado ayer.

Y honestamente, eso se nota dentro de la cancha.

Porque cuando mucha gente habla de “argentina futbol”, normalmente no se refiere solo a títulos o estadísticas. Hablan de una identidad futbolística muy específica. Algo que sigue apareciendo generación tras generación aunque cambien entrenadores, ligas, tácticas o incluso épocas enteras del deporte.

Lo curioso es que Argentina nunca pareció construir jugadores de forma “industrial” como otros países. No transmite esa sensación de fábrica perfectamente organizada donde todo está calculado desde los ocho años. El futbol argentino siempre se sintió un poco más caótico. Más emocional. Más callejero incluso. Y probablemente justamente por eso sigue produciendo jugadores distintos.

En Argentina el futbol empieza muchísimo antes del profesionalismo

En muchos lugares el futbol juvenil ya parece una oficina. Dietas, academias, métricas, GPS, entrenamientos hiper estructurados. En Argentina todavía sobrevive bastante la idea del futbol como algo que primero se juega por obsesión y después recién se convierte en trabajo.

Eso cambia muchas cosas.

Muchísimos jugadores argentinos crecen jugando en espacios pequeños, canchas destruidas, barrios donde aprender a proteger la pelota es casi cuestión de supervivencia futbolística. Y aunque suene romántico decirlo, esa improvisación termina formando jugadores muy difíciles de replicar artificialmente.

Porque hay algo que el futbol argentino sigue produciendo especialmente bien: jugadores incómodos para el rival. Futbolistas que no siempre hacen “la jugada correcta”, pero sí la más impredecible.

Y en el futbol moderno, donde casi todo parece cada vez más automatizado, eso vale muchísimo.

La presión cultural también cambia a los jugadores

Otra diferencia enorme es la presión.

En Argentina, el futbol nunca es simplemente entretenimiento. Un mal partido puede arruinarle la semana a millones de personas. Un jugador pasa de héroe nacional a desastre absoluto en cuestión de días. Y crecer dentro de ese ambiente probablemente endurece bastante a los futbolistas desde muy jóvenes.

A veces incluso demasiado.

Pero también explica por qué tantos jugadores argentinos parecen sentirse cómodos en escenarios enormes. Finales, clásicos, mundiales, penales en el minuto noventa… para muchos de ellos la presión ya forma parte normal del ecosistema desde adolescentes.

Obviamente eso también tiene su lado agotador. El futbol argentino puede ser increíblemente emocional y brutal con sus propios jugadores. Pero al mismo tiempo esa intensidad sigue siendo una de las cosas que hacen tan distinta a su cultura futbolística.

El estilo cambia, pero la identidad sigue apareciendo

Lo interesante es que Argentina logró mantenerse relevante incluso mientras el futbol mundial cambiaba muchísimo.

Hubo épocas mucho más físicas. Luego llegaron los años obsesionados con la posesión. Después apareció el pressing extremo, los sistemas hiper tácticos y el futbol cada vez más automatizado. Y aun así Argentina siguió encontrando maneras de competir al máximo nivel.

Porque más allá del esquema táctico, hay ciertas cosas que siguen apareciendo constantemente: competitividad, personalidad, capacidad para jugar bajo presión y esa tendencia medio inexplicable a producir futbolistas técnicamente especiales.

Y eso termina afectando también cómo el resto del mundo consume futbol argentino. Hay una razón por la cual clubes europeos siguen mirando constantemente hacia Argentina cuando buscan talento distinto. No solamente buscan disciplina táctica. Muchas veces buscan creatividad, personalidad y jugadores capaces de cambiar partidos complicados.

También cambió la forma en que el mundo sigue el futbol argentino

Hace veinte años seguir futbol sudamericano desde Europa era muchísimo más difícil. Hoy cualquier gol, asistencia o locura táctica aparece en redes sociales cinco minutos después. Y eso volvió todavía más global la influencia del futbol argentino.

Clips virales, análisis tácticos en YouTube, comunidades enormes comentando partidos en tiempo real… toda la conversación deportiva se volvió muchísimo más internacional.

Eso también impactó plataformas deportivas y ecosistemas digitales relacionados con el futbol. Muchísima gente ya no consume partidos solamente por televisión tradicional. Ahora el seguimiento del deporte también pasa por estadísticas, contenido online, comunidades digitales y plataformas de entretenimiento deportivo como Reybets Casino, donde el interés alrededor del futbol internacional sigue creciendo constantemente.

Y honestamente, Argentina siempre genera conversación. Incluso cuando juega mal.

Hay países exitosos. Argentina genera algo distinto.

Muchos países ganan partidos. Algunos incluso construyen selecciones históricas durante ciertos años. Pero muy pocos logran mantener una identidad futbolística reconocible durante décadas enteras.

Argentina sí.

A veces será más ofensiva. A veces más pragmática. A veces aparecerá una generación brillante y otras veces todo parecerá un desastre nacional durante meses. Pero incluso en medio del caos, el futbol argentino sigue conservando algo muy reconocible.

Tal vez porque nunca terminó de convertirse en un producto completamente frío.

Sigue sintiéndose emocional. Imperfecto. Dramático. A veces agotador incluso. Pero justamente por eso tanta gente alrededor del mundo sigue conectando con él de una forma bastante distinta.

Y probablemente ahí está la verdadera razón por la que argentina futbol sigue siendo una referencia mundial.

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Cómo jugar el Mundial sin arriesgar tu marca

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El pitazo inicial del Mundial 2026 no solo marcará el comienzo de la competencia deportiva más ambiciosa de la historia en Norteamérica; también dará inicio a un “campo de minas” estratégico para las marcas. Con 48 equipos y 104 partidos recorriendo 16 ciudades sede en Estados Unidos, Canadá y México, la atención global será absoluta. Sin embargo, en un ecosistema donde la FIFA protege sus derechos con un celo casi religioso, el reto no es solo creativo, sino de supervivencia institucional.

Durante años, sumarse a la conversación mundialista se entendió como un ejercicio de reactividad: postear ante un gol o usar colores nacionales. Hoy, esa lógica resulta insuficiente y peligrosa. En un entorno altamente regulado, las organizaciones operan bajo un escrutinio permanente donde cada declaración —y cada silencio— contribuye a la construcción de su legitimidad.

El ecosistema de la atención fragmentada

Ya no vemos el futbol de forma lineal. De acuerdo con datos de Teads (2026), el comportamiento de la “segunda pantalla” es el estándar absoluto: el 77% de los Millennials utiliza regularmente otro dispositivo mientras ve deportes en vivo. Esta fragmentación abre ventanas de oportunidad para marcas que no cuentan con derechos oficiales, pero también eleva el riesgo reputacional si la integración no es orgánica.

Guido Gaona, consultor en comunicación estratégica de la agencia another, advierte sobre este cambio de paradigma: “El verdadero riesgo en 2026 no es solo una notificación legal; es la desconexión con la audiencia por falta de sensibilidad humana. Las marcas deben transitar hacia un posicionamiento institucional donde cada palabra tenga un propósito. No se trata de ‘hackear’ el evento, sino de ser un actor legítimo que construye vínculos que perduran en la cultura que rodea al juego”.

IA y personalización: el nuevo campo de juego

El Mundial 2026 será el primer torneo donde la inteligencia artificial y los datos dictarán el ritmo de la conversación. Según estudios de Epsilon y Deloitte, la hiper-personalización ya no es un lujo, sino una expectativa: el 27% de los aficionados demanda activamente contenidos a medida, desde resúmenes generados por IA hasta estadísticas en tiempo real adaptadas a sus intereses.

Aquí es donde las marcas no oficiales encuentran su mayor ventaja competitiva. Al ofrecer servicios de valor —como guías culturales de las sedes o análisis predictivos basados en datos—, las empresas pueden ocupar un espacio de utilidad sin necesidad de utilizar la propiedad intelectual protegida. El éxito radica en transformar el ruido masivo del evento en una conversación individualizada que respete la inteligencia del fan.

La confianza como activo no negociable

La urgencia por participar no debe nublar el juicio estratégico. El Global Sports Report 2025 demuestra que, aunque el 67% de los aficionados al futbol es altamente receptivo a los patrocinios de marca, las audiencias actuales son sofisticadas, rechazan la repetición y exigen relevancia real. En el contexto del Mundial, una marca que intenta forzar su entrada sin una conexión auténtica puede ser percibida como oportunista, erosionando de inmediato esa receptividad y años de construcción de reputación.

No es una cifra menor, la data del Informe mundial sobre el deporte en 2025 refuerza esta exigencia de autenticidad. El futbol es el deporte rey con un 51% de seguidores globales, pero este público es más sofisticado que nunca:

  • Interactividad Gen Z: El 43.8% de estos jóvenes sigue los momentos deportivos a través de Connected TV (CTV) y redes simultáneamente.
  • Expectativa Tecnológica: El 70% de los fans jóvenes desea tener acceso a estadísticas avanzadas y repeticiones inmediatas en sus dispositivos. ​

Esta avalancha de datos además de ser un indicador de comportamiento técnico; representa un mapa de ruta sobre cómo las organizaciones deben actuar en el terreno de juego. Para una marca, entender que casi la mitad de su audiencia joven opera bajo la lógica de la interactividad simultánea implica dejar de diseñar campañas unidireccionales y empezar a crear ecosistemas de servicio. El valor ya no se genera interrumpiendo el partido con un anuncio tradicional, sino enriqueciendo la experiencia de esa segunda pantalla a través de la utilidad real.

Si los fans demandan personalización inmediata, la respuesta de las marcas no debe ser un intento forzado por adueñarse de la conversación general, sino la entrega de micro-momentos de valor adaptados a comunidades específicas. Esto significa que una firma de estilo de vida puede enfocar sus esfuerzos en la cultura y la moda urbana de las ciudades sede, mientras que una empresa de tecnología puede facilitar el acceso a ese 70% de aficionados hambrientos de análisis avanzados. ​

Actuar bajo esta premisa transforma la participación de una marca: deja de ser un espectador oportunista que busca un espacio ilegal en la cancha para convertirse en el anfitrión indispensable que eleva la experiencia del aficionado desde su dispositivo.

Del modo crisis al modo estratégico

Para el experto en comunicación estratégica con más de 30 años liderando la industria y Chief of Communicaitons Services de another, la comunicación en 2026 debe recuperar su “alma”. En un mundo saturado de mensajes automatizados, las palabras que realmente conectan son aquellas que nacen de una mirada estratégica pero sensible.

“En la era de la IA, el diferencial competitivo es la sensibilidad humana. Una marca que entiende los hilos invisibles que unen al aficionado con su ciudad o con su equipo, y los narra con honestidad, no necesita logotipos oficiales para ser relevante. La comunicación estratégica en este Mundial debe ser, ante todo, un ejercicio de destino y voluntad para crear sentidos compartidos”.

El desafío para 2026 no es reaccionar mejor al gol del minuto 90, sino decidir quién se quiere ser antes de que el balón ruede. Las organizaciones ya no compiten únicamente por visibilidad o share of voice, sino por legitimidad. En la gestión de la comunicación durante un evento de tal magnitud, el silencio deliberado puede ser una señal de control, permitiendo a la marca proyectar autoridad en escenarios complejos.

Como concluye Guido Gaona, el objetivo es claro: participar respetando las reglas del juego, tanto las del árbitro legal como las de la audiencia que busca vínculos reales. Aquellas marcas que logren amalgamar la potencia de los datos con una narrativa humana serán las que realmente levanten el trofeo de la reputación cuando termine el torneo.

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