Las nuevas medidas, con soporte de la organización filantrópica estadounidense Bloomberg Philanthropies, ampliarán el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano del Pnuma y su Sistema de Alerta y Respuesta sobre el Metano, conocido como Mars.
La herramienta utiliza datos satelitales independientes para localizar grandes emisiones casi en tiempo real y enviar avisos a los gobiernos y operadores responsables, a quienes se pide investigar el origen, comunicar sus conclusiones y adoptar medidas para detenerlas.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, dijo que “ahora podemos observar la contaminación por metano en tiempo casi real, desde el espacio. Con esta capacidad, la inacción no es un descuido, sino una decisión. Los países y los operadores deben actuar”.
“El Pnuma garantizará que cuenten con los datos y el apoyo técnico necesarios para tomar decisiones informadas, incluso mediante la colaboración directa con aquellos que tienen mayor capacidad y oportunidad de actuar, incluidas las compañías petroleras nacionales”, agregó Andersen.
El objetivo es que, para 2030, los gobiernos y las empresas respondan al menos al 80 % de las alertas sobre estas emisiones, conocidas como “superemisores”, que liberan grandes cantidades del gas a la atmósfera y pueden corregirse de manera rápida y a bajo costo.
Hasta ahora solo 10 países han alcanzado esa tasa de 80 %, y a nivel mundial apenas 13 % de las alertas generan una investigación y el envío de información al Programa, pese a que el sistema ya permite identificar casi en tiempo real dónde se están produciendo las emisiones y quiénes tienen capacidad para intervenir.
El anuncio de la renovación del sistema Mars se produjo después de que el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, plantease que “es hora de priorizar la reducción de las emisiones de metano. Una reducción drástica podría generar un alivio visible de la temperatura en el plazo de una generación”.
El metano es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global actual, y entre las fuentes de sus emisiones están la producción de petróleo, gas y carbón, la agricultura (arrozales) y ganadería (vacas), y los vertederos de basura.
El dióxido de carbono sigue siendo el principal causante del aumento de las temperaturas a largo plazo, mientras que el metano permanece menos tiempo en la atmósfera, por lo que reducirlo ahora puede generar beneficios climáticos más rápidos y ayudar a frenar el calentamiento en las próximas décadas.
Las grandes fugas pueden proceder de instalaciones de petróleo y gas, minas de carbón o vertederos, y en muchos casos se resuelven con reparaciones sencillas y de bajo costo o incluso sin costo neto, señala el Pnuma.
Por ello, la agencia considera que actuar sobre los superemisores es una de las formas más accesibles de obtener reducciones inmediatas, mientras los países avanzan hacia transformaciones de sus sistemas energéticos y productivos.
Desde su lanzamiento en 2023, el sistema ha emitido más de 5000 alertas en 33 países, y contribuido a verificar más de 40 intervenciones en diez de ellos.
En Argelia, por ejemplo, uno de esos avisos condujo a la reparación de una fuga que llevaba décadas activa y cuyo impacto climático a corto plazo equivalía a retirar medio millón de automóviles de las carreteras cada año.
La nueva iniciativa busca reforzar la capacidad de los países para interpretar y responder a las alertas, facilitar el uso de la información por parte de las empresas y mejorar la transparencia y accesibilidad de los datos.
También prestará apoyo específico a compañías nacionales de petróleo y gas, que desempeñan un papel decisivo en muchos de los países donde se encuentran algunas de las mayores fuentes de emisiones.
El Pnuma advirtió, sin embargo, que disponer de mejores imágenes y mediciones no garantiza por sí solo que las emisiones disminuyan, pues se requiere un compromiso político más firme, capacidad técnica, financiación y una mayor cooperación entre gobiernos, empresas y organizaciones internacionales.
“Los satélites nos dan claridad. Ahora debemos responder a esa claridad con acciones”, resumió Andersen.
Inter Press Service – La mayoría de las alertas satelitales por fugas de metano, un potente gas de efecto invernadero, continúan ignoradas a pesar de la crisis climática generada por el calentamiento planetario, advirtió un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Apenas 12 % de las 3500 alertas sobre fugas de metano que lanzó el Pnuma en 2024 fueron atendidas por empresas y gobiernos en el mundo, y aunque esa cifra es un avance en relación al apenas uno por ciento del año precedente, todavía se está muy lejos de las metas globales para reducir las emisiones de ese gas.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, observó que “reducir las emisiones de metano puede frenar rápidamente el calentamiento global, ganando tiempo para los esfuerzos de descarbonización a largo plazo”, habida cuenta de que el dióxido de carbono (CO2) es el principal gas del efecto invernadero.
“Pero el importante progreso en la presentación de informes debe traducirse en reducciones de las emisiones”, agregó la responsable.
Metano, un potente gas de efecto invernadero
El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 80 veces mayor que el CO2 en un período de 20 años, solo que los volúmenes del dióxido de carbono son mucho mayores y se convierte así en el gran contribuyente a la crisis climática.
Andersen instó a todas las empresas del sector a unirse a la Alianza del Metano para el Petróleo y el Gas 2.0, el estándar global para la medición y mitigación de las emisiones de ese gas en el sector de hidrocarburos, fundamental para regular el mayor mercado de compra de petróleo y gas del mundo: la Unión Europea.
El Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (Mars en inglés) proporciona desde 2022 información gratuita y precisa sobre las emisiones (que son inodoras, invisibles y, por lo tanto, difíciles de detectar) para que las empresas y las autoridades nacionales puedan actuar al respecto.
Mars se está ampliando para cubrir las emisiones de metano procedentes de minas de carbón y vertederos de residuos, donde hasta ahora las mediciones han sido escasas, y el Pnuma intensifica la detección de emisiones de la industria siderúrgica, que aún depende principalmente del carbón.
En su informe, el organismo señaló que existen soluciones de bajo costo para las emisiones de metano procedentes del carbón utilizado en la fabricación de acero, pero siguen ampliamente ignoradas en los esfuerzos por descarbonizar la industria.
Destacó que es necesario acelerar las acciones para minimizar el aumento de la temperatura global y alcanzar el objetivo del Compromiso Mundial sobre el Metano de reducir las emisiones de ese gas en 30 % para 2030.
Metano el segundo mayor impulsor del cambio climático
El metano atmosférico sigue siendo el segundo mayor impulsor del cambio climático después del CO2, responsable de un tercio del calentamiento del planeta.
Un dato optimista es que en los últimos cinco años la membresía de la Alianza del Metano 2.0 se ha más que duplicado, a 153 empresas que cubren 42 % de la producción mundial de petróleo y gas.
En total, un tercio de la producción mundial de petróleo y gas reporta, o pronto reportará, emisiones según el estándar de la alianza, lo que significa que las emisiones se monitorean con mediciones reales. Eso permite a una gran parte de la industria global medir eficazmente, y por lo tanto mitigar, las emisiones.
De las empresas que reportaron datos de emisiones, 65 de ellas, con 17 % de la producción mundial de petróleo y gas, alcanzaron el Estándar Oro. Unas 50 firmas, que representan otro 15 %, lograron la Ruta del Estándar Oro, lo que significa que están en camino de alcanzar pronto la norma de presentación de informes.
Otras 22 empresas reportaron datos de emisiones, pero no cumplieron con los requisitos del Estándar Oro.
En síntesis, las respuestas a las alertas de metano aumentan, pero no con la suficiente rapidez. Dado que casi 90 % de las alertas de Mars se ignoran, los gobiernos y las empresas deben aumentar sus tasas de respuesta, insistió el Pnuma.
Escribe Norberto Ovando* – En anteriores Conferencias de la ONU sobre Cambio Climático hemos visto que muchos países, así como del sector privado firmaron compromisos similares a los que se están produciendo en la COP 26. ¿Se cumplirán esta vez?
La antesala de la COP 26
La ciencia es clara en cuanto a lo que se requiere hacer. Para 2030, en menos de una década, es preciso recortar a la mitad las emisiones de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero que impulsan el aumento de las temperaturas globales. De hecho, en la mayoría de los países, estas emisiones siguen en aumento.
Encuentro Fe y Ciencia en el Palacio Apostólico
El 4 de octubre de 2021, el Papa Francisco y docenas de líderes religiosos que representaban a musulmanes suníes y chiíes, judíos, hindúes, budistas, taoístas, jainas y sijs, entre otros., firmaron una petición conjunta a los gobiernos para que se comprometieran a ambiciosos objetivos en la cumbre climática de Naciones Unidas diciendo, «Hemos heredado un jardín, no debemos dejar un desierto a nuestros hijos».
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el líder espiritual de la mayoría de los cristianos ortodoxos del mundo, el patriarca ecuménico Bartolomé I opinaron que «El mundo tiene apenas el tiempo justo para corregir esto».
El G 20
Los líderes del G 20, el 31 de octubre en Roma, sellaron su compromiso de “esforzarse” para limitar el calentamiento global a 1,5°C, aunque la descarbonización se cumplirá “en torno a mitad de siglo”, un acuerdo mínimo para controlar el calentamiento global que no satisfizo a todos. “Estamos orgullosos del resultado, pero es un comienzo”, reconoció el primer ministro anfitrión, el italiano Mario Draghi, en el cierre de las reuniones.
26 Conferencia de las Partes
Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático, en su discurso inaugural de la COP 26 dijo: “La devastadora pérdida de vidas y medios de subsistencia de este año debido a eventos climáticos extremos aclara la importancia de convocar la COP26 a pesar de que los impactos de la pandemia aún se sienten. Estamos en camino de un aumento de la temperatura global de 2,7 ° C, mientras que deberíamos encaminarnos hacia la meta de 1,5 ° C. Claramente, estamos en una emergencia climática. Claramente, debemos abordarlo. Claramente, tenemos que ayudar a los más vulnerables a afrontar la situación. Para hacerlo con éxito, ahora es fundamental una mayor ambición”.
Se requiere una mayor ambición para lograr avances en todos los elementos de la agenda del cambio climático, incluida la reducción de emisiones, colocar la adaptación en el centro de la agenda, abordar las pérdidas y daños causados por eventos climáticos extremos y aumentar la provisión de apoyo a los países en desarrollo.
El Secretario General Antonio Guterres advirtió que las actuales Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), compromisos formales del gobierno para acciones climáticas progresivamente ambiciosas, siguen condenando al mundo a un aumento “calamitoso” de 2,7°C en el calentamiento global. Existe un “grave riesgo” de que la conferencia de la ONU sobre el clima (COP 26) en Glasgow, Escocia, “no dé resultado”.
“En todos nuestros objetivos climáticos, agregaba, tenemos kilómetros por recorrer. Y debemos acelerar el ritmo. Los científicos tienen claros los hechos. Los líderes deben ser muy claros en sus acciones”. La COP26 puede ser “un punto de inflexión hacia un mundo más seguro y verde” pero debemos actuar ahora”.
El presidente de la COP, Alok Sharma afirmó “Me comprometo a promover la transparencia y la inclusión y para ello debemos empezar a trabajar para desarrollar las soluciones que necesitamos. Tendremos éxito o fracasaremos, como uno solo”.
La reina Isabel II a través de un vídeo, ha lanzado un mensaje contundente, “Me ha reconfortado e inspirado mucho el incesante entusiasmo de personas de todas las edades, especialmente de los jóvenes, al pedir que todos desempeñen su papel. En los próximos días, el mundo tiene la oportunidad de unirse al objetivo compartido de crear un futuro más seguro y estable para nuestra gente y para el planeta del que dependemos”.
El Primer Ministro británico, Boris Johnson, enfatizó en que “Hace mucho que la humanidad ha agotado el reloj del cambio climático, falta un minuto para la medianoche de ese reloj del fin del mundo y debemos actuar ahora”. “Si no tomamos en serio el cambio climático hoy, será demasiado tarde para que nuestros hijos lo hagan mañana”, indicó.
Falsa promesa
China anunció antes de la COP26 que planea reducir su dependencia de los combustibles fósiles por debajo del 20% para 2060.
El uso del carbón caerá dramáticamente para mitad de siglo, a pesar de que este año se ha disparado debido al aumento de la actividad industrial en China.
En septiembre, El presidente de China, Xi Jinping prometió que China no construirá ningún nuevo proyecto de energía a carbón en el extranjero, sin embargo, al mes siguiente ordenó a su país que “produzca tanto carbón como sea posible” en medio de una crisis energética en curso.
China ha logrado un nuevo récord negativo: ha emitido más gases causantes del efecto invernadero superando a todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), juntos. El gigante asiático ha mostrado en otras ocasiones poco interés y voluntad política para reducir sus emisiones de carbono, opinó el Centro de Investigaciones y del Aire Puro (CREA).
El G20 reafirmó el compromiso del Acuerdo de París, y acordó dejar de subvencionar “a partir de finales de 2021″ nuevas centrales térmicas de carbón en el extranjero, aunque no se dieron anuncios a nivel nacional.
La COP26 relega el carbón a la historia
Al menos 23 países han asumido nuevos compromisos al adherirse a la “Declaración de Transición Global del Carbón a la Energía Limpia”, o sea eliminar gradualmente la energía del carbón. Entre los firmantes se incluyen Corea del Sur, Chile, Egipto, España, Indonesia, Malasia, Marruecos, Nepal, Polonia, Singapur, Vietnam, Ucrania, entro otros. China, EE.UU., India y Australia no han ratificado este documento.
Cerca de 25 países e instituciones financieras públicas se comprometen a poner fin al apoyo público internacional al sector de la energía de combustibles fósiles para fines de 2022.
Limitar el metano
El metano se libera mediante la quema de combustibles fósiles, la minería del carbón, la agricultura y algunos procesos industriales y es uno de los gases de efecto invernadero más potentes. En la COP26, 103 países firmaron el Compromiso Global de Metano para reducir las emisiones de metano en al menos un 30% para 2030 en relación con los niveles de 2020; entre los que se encuentran Argentina, Brasil, Estados Unidos, Etiopía, Pakistán y la Unión Europea.
Deforestación
Los líderes mundiales han tardado solo un día en llegar al primer gran acuerdo. Un centenar de ellos se ha comprometido a revertir la reforestación para el año 2030. Para ello, se invertirán unos 10.300 millones de euros públicos a los que se añadirán otros 6.200 millones de entidades privadas.
“Estamos fijando la meta de tener cero deforestación en 2030 o antes. Lo importante es que este año hemos hecho una reducción del 30%”, ha señalado Iván Duque, presidente de Colombia.
A pesar de la buena noticia, son muchos los expertos que la reciben con cautela. Recuerdan que en 2014 ya se alcanzó un acuerdo para frenar la deforestación que finalmente no se cumplió. Pero el tiempo que queda para evitar una catástrofe climática es cada vez menor.
Brenda Brito, investigadora del Instituto Amazónico del Medio Ambiente y la Humanidad (IMAZON) ha fijado las principales necesidades: “Hasta que no consigamos una disminución sustancial de estos indicadores de deforestación, no podremos asegurar que Brasil vaya en la dirección de tener una economía neutra en carbono o de reducir las emisiones en el futuro. Realmente tenemos que centrarnos en este esfuerzo. Brasil sabe lo que hay que hacer para reducir la deforestación, y lo hemos hecho en el pasado. Lo que tenemos que hacer es retomar estas acciones de forma consistente”.
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Conclusiones
Independientemente de lo que suceda hasta finalizar la cumbre, el éxito en la lucha contra el calentamiento global será determinado por la rapidez con que la economía global sea capaz de alejarse de los combustibles fósiles. Los representantes de los intereses del carbón, el petróleo y el gas, así como sus aliados políticos, están en contra de una transición.
Desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales necesitamos y solicitamos: -una década de ambición y acción cada vez mayores. -que se proporcione y difunda información sobre las amenazas que plantea el calentamiento global para la salud humana y las oportunidades de fomentar la salud reduciendo las emisiones de carbono. -que se gestionen nuestros recursos hídricos de forma sostenible durante los cambios provocados por la crisis climática, para asegurarnos de que haya suficiente para todos.
Norberto Ovando* Presidente Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) / Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA), Educación y Comunicación (CEC) y Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)