Misiones

Mentecato vuelve por una noche: la fiesta que quiere reunir 35 años de historias

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Mentecato vuelve. Pero no vuelve como boliche, ni pretende reconstruir exactamente aquello que fue. Vuelve en forma de fiesta, por una noche, con la difícil misión de meter 35 años de historias dentro de unas pocas horas.

Detrás está otra vez Fabián Negrete, el hombre que durante buena parte de la historia reciente de la noche posadeña estuvo del otro lado de la diversión: mientras miles bailaban, se enamoraban, discutían, se reconciliaban o simplemente estiraban la madrugada, él trabajaba.

El regreso será el 10 de octubre, el 10 del 10, desde las 22, en el salón principal del Complejo La Aventura. Habrá alrededor de diez DJ, dos pistas y una selección musical pensada para recorrer las distintas etapas de Mentecato.

Negrete insiste sobre un punto: no será una fiesta retro.

“No me gusta que sea así, muy lento”, explica. La música avanzará con el correr de la noche: los primeros años tendrán su espacio al comienzo y luego las distintas generaciones irán tomando la pista hasta llegar, probablemente, a la electrónica, uno de los géneros que siempre estuvieron entre sus preferencias. Pero la música es apenas una parte.

Cuando Posadas se encontraba sin WhatsApp

Lo que Negrete intenta recuperar es algo bastante más difícil de reproducir que una playlist: una forma de relacionarse. Mentecato nació en otra ciudad. Una Posadas sin Instagram, sin WhatsApp, sin historias de 24 horas y sin aplicaciones que anticiparan quién estaba dónde. La gente simplemente salía. Y, de alguna manera que hoy parece inexplicable, terminaba encontrándose.

“Era otro tipo de comunicación. No sé cómo hacíamos para encontrarnos, pero siempre nos encontrábamos”, recuerda.

Había recorridos casi rituales, esquinas, promotores, previas, bares y una noche que se construía caminando. También existía otra gimnasia para acercarse a alguien. Había que hablar. Cruzar la pista. Arriesgarse a un sí o a un no. Negrete quiere jugar con esa memoria.

“Vamos a estar todos medio apretaditos, vamos a rozarnos, vamos a cruzarnos: ‘che, ¿qué onda?’”, dice entre risas. Después, claro, estarán las redes para continuar -o no- aquello que comenzó cara a cara.

De una hamburguesería improbable a un clásico

La historia de Mentecato tampoco nació de un gran plan empresario. Mucho menos de un estudio de mercado. Negrete quería tener una hamburguesería.

Empezó en la calle San Lorenzo, cuando aquella zona de Posadas tenía otra dinámica y la Estudiantina todavía pasaba por la calle Bolívar. El negocio fue creciendo casi por acumulación de oportunidades: primero las hamburguesas, después un bar, luego un pequeño salón con música y finalmente una pista.

En aquellos años, boliches como Power y Octavio concentraban buena parte de la noche y el microcentro funcionaba como territorio de previa. Mentecato encontró allí su lugar.

Después vino la ampliación y el pequeño bar terminó convirtiéndose en una referencia nocturna de la ciudad. Por allí pasaron generaciones enteras.

Negrete recién ahora parece dimensionarlo. Está revisando fotografías, computadoras viejas y archivos acumulados durante años. Publica imágenes en las redes de Mentecato y las respuestas regresan cargadas de nombres, anécdotas y recuerdos. Algunos prefieren, bromea, que ciertas fotografías nunca aparezcan.

Historias que sobrevivieron al boliche

La fiesta comenzó a tomar otra dimensión cuando aparecieron personas que querían reservar espacios para celebrar aniversarios de parejas que se conocieron en Mentecato.

Ahí la nostalgia dejó de ser solamente nostalgia. “Hay gente que festeja su aniversario, parejas que se encontraron en Mentecato. Es todo muy emotivo”, cuenta Negrete.

También están quienes ya no están. Entre las fotografías que decidió recuperar aparecen su hermano, su primo y otras personas que formaron parte de aquellos años y murieron con el paso del tiempo. Negrete eligió publicar esas imágenes como una manera sencilla de devolverlos, aunque sea durante un instante, a aquella pista compartida.

Porque 35 años alcanzan para muchas cosas. Para formar parejas y separarlas. Para que los universitarios de entonces sean padres -o abuelos-. Para que cambie una ciudad entera.

Y también para acumular historias que conviene contar con nombres cambiados. Negrete tiene cientos.

Recuerda una particularmente delirante: un muchacho pasó buena parte de una noche intentando conquistar a una chica. Hubo tragos, champagne y una inversión considerable para los bolsillos de aquella época. Finalmente se fueron juntos. Hasta que llegaron a destino.

“Esta es la casa de mi abuela”, dijo él.

“Esta es la casa de mi abuela”, respondió ella.

Eran primos.

Negrete todavía se ríe cuando la cuenta. El desenlace, asegura, pertenece a esa categoría de historias de Mentecato que es mejor no revelar.

Quizás allí esté la diferencia entre este regreso y una simple celebración nostálgica.

Negrete no quiere montar un museo de la noche posadeña ni convocar a una generación para escuchar exclusivamente la música de su juventud. Quiere mezclar edades, épocas y recuerdos. La fiesta estará abierta a todos los mayores de 18 años.

El salón grande de La Aventura fue elegido, entre otras razones, para independizar el evento del clima. La intención es recrear parte de la estética y la dinámica de Mentecato con dos pistas y servicios dentro del complejo. Incluso hay una pequeña obsesión culinaria dando vueltas: recuperar aquellas hamburguesas con las que empezó todo.

Para eso, Negrete está tratando de encontrar al cocinero de aquellos años.

Hay algo circular en la idea. Antes del boliche estuvo la hamburguesería. Treinta y cinco años después, para celebrar la historia del boliche, quizás vuelvan también aquellas hamburguesas.

Negrete siguió vinculado al comercio y a la actividad empresarial, pero observa que existe una generación que conserva las ganas de salir y, al mismo tiempo, no siempre encuentra dónde hacerlo.

Cuenta su propio ritual: cena, toma algo en un bar, después pasa por otro y quizás termina en un tercero.

Pero siempre queda algo pendiente. “Falta el baile”, resume.

La vuelta de Mentecato nació, curiosamente, de una negativa. Cuando comenzó a circular la idea de hacer una despedida del viejo espacio, Valeria Capagli -que trabajó durante años junto a Negrete- le propuso organizar una fiesta. Él respondió varias veces que no. También insistieron los DJ. Hasta que cedió.

“Bueno, una. Hacemos una”. Por ahora mantiene esa promesa. Una sola noche.

Será el sábado 10 de octubre desde las 22 en el Complejo La Aventura. Las entradas generales tienen una primera tanda de $15.000 y la información de venta se difunde a través de los canales de Mentecato. Los camarotes, según contó Negrete, tuvieron una fuerte demanda desde el anuncio.

La expectativa, sin embargo, parece explicarse menos por la cartelera que por todo lo que la marca arrastra.

Durante 35 años, Mentecato fue escenario de una parte de la vida social de Posadas. Allí hubo primeras salidas, noches universitarias, amistades, parejas, desencuentros y amaneceres. Fue uno de esos lugares que terminaron funcionando como coordenadas de una época. El 10 de octubre intentará algo improbable: que distintas versiones de aquella Posadas vuelvan a encontrarse bajo un mismo techo.

No será exactamente como antes. Tampoco podría serlo. Pero durante unas horas, al menos, volverá a faltar solamente una cosa: animarse a cruzar la pista.

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Más trabajadores, pero no necesariamente mejor empleo: el desafío laboral de Posadas

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El mercado de trabajo de Posadas, según los últimos datos difundidos esta semana, vuelve a mostrar que, pese a que se observan algunas mejoras, todavía existen muchos desafíos para recomponer el entramado laboral del aglomerado que, más allá de continuar exhibiendo los mejores indicadores de la región, aún está lejos de lo que se supo ser años atrás. 

La tasa de actividad de Posadas mostró su mejor resultado en dos años: alcanzó el 47,3%, el mejor registro desde el segundo trimestre de 2024, expandiéndose 1,2 puntos porcentuales respecto a igual período del año anterior. Son 188 mil posadeños los que forman parte de la población económicamente activa, unos 7 mil más que hace un año atrás. Esto implica una mayor presión de la población sobre el mercado laboral, que puede responder tanto a una mejora en las expectativas de inserción, que lleva a más personas a salir a buscar empleo, como a una mayor necesidad de generar ingresos en los hogares.

Sin embargo, el mercado laboral no logró absorber completamente esta mayor oferta de trabajadores. La tasa de empleo alcanzó el 44,5%, apenas 0,4 puntos porcentuales por encima de un año atrás, con 177 mil personas ocupadas, unas 4 mil más que en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, la tasa de desocupación trepó al 5,9%, 1,6 puntos porcentuales más que un año atrás, alcanzando a unas 11 mil personas: unas 3 mil más que en 2025.

El resultado muestra, por lo tanto, una expansión de la oferta laboral mayor que la capacidad de generación de empleo: de las siete mil personas que se incorporaron a la población activa durante el último año, unas cuatro mil lograron insertarse laboralmente, mientras que cerca de tres mil permanecieron en búsqueda activa de empleo. De este modo, el aumento de la actividad no puede interpretarse exclusivamente como una mejora del mercado laboral: refleja también una mayor presión sobre este, dado que la incorporación de nuevos trabajadores fue acompañada por un incremento de la desocupación.

Al mismo tiempo, otros indicadores permiten profundizar la lectura sobre la situación actual del mercado laboral. En particular, la tasa de subocupación, que comprende a las personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están disponibles para trabajar más horas, se ubicó en 10,8%, prácticamente en el mismo nivel que un año atrás (10,9%), aunque significativamente por debajo del 15,1% registrado en 2024. En términos absolutos, alcanza a unas 20 mil personas, sin variaciones respecto del mismo período de 2025.

Dentro de este universo pueden distinguirse dos grupos. Por un lado, los subocupados demandantes, es decir, quienes además de trabajar menos horas de las que desean buscan activamente otra ocupación, representan el 9,7% de la población económicamente activa, frente al 10% de un año atrás. En términos absolutos, sin embargo, continúan siendo unas 18 mil personas. Por otro lado, los subocupados no demandantes representan el 1,2% de la PEA, frente al 0,9% del año anterior, y alcanzan a unas 2 mil personas.

A este escenario se suma otro indicador de presión sobre el mercado laboral: la tasa de ocupados demandantes, que comprende a quienes tienen un empleo pero buscan activamente otra ocupación. En el segundo trimestre alcanzó el 11,1%, manteniéndose en el mismo nivel que un año atrás, y comprende a unas 21 mil personas.

Así las cosas, podemos sintetizar la situación de esta manera: el mercado laboral de Posadas muestra una mayor participación, pero también una presión creciente sobre la capacidad de generación de empleo. La población activa aumentó en unas 7 mil personas durante el último año, aunque el empleo sólo incorporó alrededor de 4 mil, mientras que la desocupación sumó unas 3 mil personas. Al mismo tiempo, la subocupación se mantiene prácticamente estable respecto de 2025 y muy por debajo de los niveles de 2024, por lo que no se observa un deterioro generalizado en este aspecto. Sin embargo, persiste una importante demanda de trabajo entre quienes ya están ocupados, con unos 18 mil subocupados que buscan activamente otra ocupación y otros 21 mil ocupados que también se encuentran buscando empleo

De este modo, Posadas presenta un mercado laboral más activo, pero también más exigido: hay más personas participando y trabajando, aunque la economía local todavía enfrenta dificultades para absorber plenamente la nueva oferta laboral y para satisfacer las necesidades de quienes buscan mejorar o complementar su inserción.

Ahora bien, cabe hacer un stop momentáneo para volver a algo mencionado anteriormente: la tasa de empleo, aun en este contexto, creció y se incorporaron cuatro mil nuevos ocupados en un año. ¿Cómo puede entenderse este fenómeno en el marco de la destrucción sistemática de empleo privado que se observa mes a mes en los registros oficiales? Si bien no puede saberse con exactitud, ya que los datos del INDEC recién se conocerán el próximo 4 de noviembre cuando se publique la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares para este período en análisis, hay algunos elementos que nos permiten inferir la situación. 

El empleo registrado en el sector privado viene cayendo mes a mes y por ende, no puede ser el factor de empuje del empleo total en Posadas; por ende, la razón central de los resultados analizados estaría, como se viene viendo en el último tiempo, en el crecimiento tanto de la informalidad como del cuentapropismo. En el primer caso, a nivel nacional la informalidad pasó del 43,2% en el segundo trimestre 2025 al 45,0% en el 2026; para el caso del cuentapropismo, esta modalidad de trabajo pasó de explicar el 23,7% del empleo total en 2025 al 25,5% en 2026. Si queremos verlo respecto a la población, los trabajadores asalariados caen 0,7% interanual (-66 mil personas) mientras que la población de cuentapropistas se incrementó en 9,7% en el país (+307 mil personas); a su vez, los trabajadores informales en todas sus modalidades crecieron 6,0% (+348 mil personas).

En este sentido, el crecimiento del empleo total en Posadas no necesariamente contradice la persistente destrucción de empleo privado registrado: ambas dinámicas pueden coexistir porque el aumento de las ocupaciones estaría produciéndose por fuera de ese segmento. Los datos nacionales aportan elementos en esa dirección: mientras cae el empleo asalariado, crecen con fuerza el cuentapropismo y el empleo informal. El resultado es una recomposición del mercado laboral hacia formas de inserción de menor calidad, estabilidad y protección: hay más personas ocupadas, pero una proporción creciente lo hace como independientes o en condiciones de informalidad, mientras pierde peso el empleo asalariado registrado.

Por lo tanto, el dato positivo del aumento del empleo total debe ser relativizado desde una perspectiva cualitativa. No se trataría tanto de una expansión sólida y generalizada del empleo como de una sustitución parcial de puestos de mayor calidad por ocupaciones más precarias. En otras palabras, Posadas estaría logrando incorporar trabajadores al mercado laboral, pero con una estructura ocupacional que presenta señales de mayor informalidad y menor estabilidad

¿Qué tan lejos está Posadas de volver a sus picos? Lamentablemente, aún lejos. Hay que recordar que en el 2° trimestre pero de 2022, el aglomerado alcanzó sus máximos históricos con un 50,9% de actividad, 49,6% de empleo y apenas 2,6% de desocupación. En ese momento, se convirtió en el aglomerado del país con los mejores indicadores, quedando solo debajo de CABA en el ranking nacional. ¿Qué se necesitaría para llegar a esos números hoy? Tomando como base la población total actual de Posadas, volver al 50,9% de actividad implicaría incrementar esa población en unas 14 mil personas, y para alcanzar el 49,6% de empleo la población ocupada debería crecer en 20 mil personas, a la vez que las personas desocupadas deberían descender en una 6 mil. 

La recuperación del mercado laboral posadeño todavía tiene un recorrido importante por delante. El desafío no pasa únicamente por recuperar los niveles de actividad y empleo alcanzados en aquel momento, sino por hacerlo sobre una base laboral diferente a la actual. La mayor participación de la población debe traducirse en oportunidades efectivas de trabajo, pero también en una expansión simultánea del empleo formal, estable y de mayor calidad. Solo una generación de empleo que combine cantidad y calidad permitiría romper con la dinámica actual, en la que el crecimiento de la ocupación convive con una mayor informalidad y un mayor peso del cuentapropismo, y avanzar hacia una recuperación laboral genuina y sostenible.

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Pablo González: “Misiones puede convertir su biodiversidad en una nueva matriz productiva”

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La agricultura sostenible dejó de ser solamente una discusión sobre cómo producir sin deteriorar los recursos naturales. En Misiones empieza a plantearse como una pregunta económica de mayor escala: qué hacer con la biodiversidad, el conocimiento científico y la capacidad tecnológica para construir una nueva matriz productiva capaz de generar más valor, empleo calificado y mercados.

Esa fue una de las ideas que atravesó la segunda Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible, realizada el jueves y viernes en Posadas, y que reunió a productores, investigadores, empresas, cooperativas, estudiantes y organismos públicos de Argentina, Paraguay, Brasil y Cuba. La agenda puso en común biotecnología, bioinsumos, agroecología, financiamiento, mercados, agricultura digital e inteligencia artificial.

Entre las voces que buscaron ampliar esa discusión estuvo Pablo González, biólogo egresado de la UBA y cofundador de El Gato y la Caja, quien presentó “Futuro Vivo | Disrupción BIO para una nueva matriz productiva”. Su planteo no se limitó a incorporar tecnología al campo: propuso pensar qué ocurre cuando la propia biología se convierte en plataforma industrial.

Después de recorrer Biofábrica Misiones, González dijo haber encontrado una capacidad técnica que, a su juicio, merece ser conectada con mayor intensidad con el sistema productivo. La Cumbre había colocado precisamente esa articulación entre ciencia, tecnología y producción como uno de sus objetivos centrales.

“Misiones puede ser un jugador neurálgico” en una transformación hacia una matriz productiva de nueva generación, sostuvo durante la entrevista con Economis. Su mirada parte de una pregunta que cambia la discusión: no solamente cómo conservar la biodiversidad, sino cómo convertir ese activo natural en capacidades tecnológicas capaces de producir bienes y servicios de mayor complejidad.

De la biodiversidad como recurso a la biodiversidad como tecnología

González utiliza una expresión deliberadamente provocadora para definir su enfoque. No propone solamente “cuidar” la biodiversidad, sino ponerla en el centro del sistema productivo.

La diferencia es sustancial. En el primer enfoque, la biodiversidad aparece como algo que debe preservarse frente a la actividad económica. En el segundo, aparece como una fuente de conocimiento y de capacidades productivas que puede generar valor siempre que su utilización sea compatible con la conservación de los sistemas vivos.

La apuesta es pasar de una economía que extrae recursos naturales a otra que incorpora conocimiento sobre esos sistemas para desarrollar nuevos productos, procesos y aplicaciones industriales.

“Quiero atacar con la biodiversidad”, planteó González, al explicar que su objetivo no es una mirada conservacionista aislada, sino una estrategia capaz de convertir las ciencias de la vida en una plataforma de producción.

La idea dialoga con el concepto de bioeconomía y con una discusión global sobre la transición hacia modelos productivos que combinan biología, tecnología, datos e industria. Pero en Misiones adquiere una particularidad: la provincia dispone de una biodiversidad excepcional y, al mismo tiempo, viene construyendo instituciones orientadas a la investigación, la producción y la transferencia tecnológica.

González se mostró particularmente sorprendido por ese entramado. Durante su visita encontró, según relató, profesionales técnicos, infraestructura y capacidades que pueden funcionar como base para una etapa de mayor escala.

Su pregunta, entonces, no es si existe una capacidad tecnológica en Misiones. Es cómo llevarla “de uno a cien”.

El desafío ya no es crear capacidades, sino escalarlas

La expresión utilizada por González sintetiza uno de los problemas más complejos de cualquier política de innovación. Crear un laboratorio, desarrollar una tecnología o formar profesionales es apenas una primera etapa. El verdadero desafío económico aparece cuando ese conocimiento logra convertirse en productos, empresas, mercados y empleos.

La propia Biofábrica exhibe experiencias de transferencia que apuntan en esa dirección. Durante 2026, por ejemplo, la institución informó el envío de 200.000 plantines de banano producidos con biotecnología hacia Salta y también avanzó en nuevos desarrollos hortícolas y florícolas.

Para González, esas experiencias pueden ser el comienzo de algo más grande. Su visión apunta a una red de capacidades distribuidas que permita llevar el conocimiento desarrollado en Misiones hacia otras provincias y, eventualmente, hacia mercados internacionales.

La fórmula que propone es “de Misiones para el país, de Misiones para el mundo”.

No se trata solamente de exportar un producto terminado. La ambición está en exportar tecnología, procesos, material biológico, conocimiento y soluciones aplicables a distintos sistemas productivos.

Ahí aparece una diferencia fundamental con los modelos tradicionales de especialización productiva. En lugar de competir únicamente por volumen o costos, la estrategia busca capturar valor a partir de conocimiento difícil de replicar.

El cuello de botella está entre la ciencia y el productor

Pero la existencia de una tecnología no garantiza su adopción. La entrevista de González deja planteado un problema particularmente relevante para Misiones: la distancia que todavía puede existir entre los desarrollos tecnológicos y el productor que debe incorporarlos a su actividad cotidiana.

El propio especialista señaló que algunas soluciones desarrolladas en la provincia encontraron compradores o interesados fuera de Misiones antes de lograr una adopción significativa dentro del territorio.

Esa paradoja tiene una lectura económica. Una tecnología puede ser técnicamente competitiva y, sin embargo, no generar impacto territorial si no consigue usuarios locales, productores dispuestos a incorporarla, financiamiento para la transición y acompañamiento para reducir el riesgo inicial.

González propone una estrategia concreta: combinar difusión con demostración. No alcanza, plantea, con explicar las ventajas de una tecnología. Hay que encontrar a los primeros usuarios dispuestos a probarla, acompañarlos y conseguir resultados suficientemente visibles como para que otros productores puedan comprobar que el cambio funciona.

“Es identificar a los primeros usuarios que tengan resultados extraordinarios”, explicó.

La lógica es conocida en los procesos de innovación: los primeros adoptantes asumen mayor incertidumbre, pero si consiguen resultados verificables pueden reducir el riesgo percibido por el resto del mercado.

En una provincia donde una parte importante de la producción está en manos de pequeños productores, esa transición puede ser especialmente relevante. La innovación no puede quedar limitada a empresas con capacidad financiera para experimentar durante años. Necesita mecanismos que permitan distribuir el riesgo de adopción.

La nueva frontera: llevar lo vivo a la fábrica

Uno de los conceptos más interesantes de la exposición de González fue la comparación entre dos modelos tecnológicos.

Durante décadas, explicó, la agricultura incorporó tecnologías industriales y químicas para aumentar la productividad de grandes extensiones. El nuevo desafío podría consistir en avanzar en la dirección inversa: llevar el conocimiento de los sistemas vivos hacia los procesos industriales.

“Vi la semilla de algo nuevo: no cómo llevamos la técnica o lo químico al campo, sino cómo hacemos el paso al revés, cómo llevamos lo vivo a lo fabril”, sostuvo.

La frase resume una posible transición desde una agricultura basada principalmente en insumos hacia una bioindustria capaz de utilizar microorganismos, material vegetal, procesos biológicos y conocimiento científico para generar nuevos productos.

Eso puede abarcar desde bioinsumos y materiales hasta alimentos, principios activos, soluciones para el agro y otras aplicaciones industriales. El desafío consiste en pasar de la investigación y el desarrollo a cadenas comerciales capaces de sostener esos productos.

La Cumbre de Posadas intentó precisamente conectar esos mundos. Su programa incluyó una ronda de negocios, biotecnología vegetal, bioinsumos, sistemas regenerativos y herramientas digitales, mientras que el Laboratorio de Ideas trabajó sobre problemas concretos vinculados con suelo, agua y reciclado.

La discusión que queda después de la Cumbre

El cierre de la Cumbre incorporó además una agenda orientada a la agricultura digital, energía solar aplicada a sistemas ganaderos y de riego, inteligencia artificial, datos en tiempo real y análisis predictivo. Más de 100 jóvenes participaron del Laboratorio de Ideas, con propuestas vinculadas a suelo, agua y reciclado.

Ese componente resulta relevante porque muestra que la discusión sobre sostenibilidad no quedó restringida a productores o especialistas. También incorporó una dimensión de formación de capital humano, uno de los factores que determinarán cuánto valor puede capturar Misiones de las nuevas tecnologías.

La provincia ya cuenta con instituciones, profesionales y desarrollos tecnológicos. La pregunta siguiente es cómo conectarlos de manera sistemática con las empresas y productores, cómo financiar la adopción y cómo transformar esos conocimientos en negocios capaces de escalar.

González llegó a Posadas buscando precisamente esos nodos de innovación. Se fue con la impresión de haber encontrado una capacidad que, según su mirada, todavía no alcanzó toda su dimensión productiva.

El desafío, entonces, no es solamente hacer sostenible la agricultura existente. Es decidir qué actividades nuevas puede generar Misiones a partir de aquello que ya posee.

La biodiversidad puede ser patrimonio, atractivo turístico o reserva ambiental. Pero también puede convertirse en una fuente de conocimiento productivo. La diferencia estará en la capacidad de investigar sin destruir, transformar sin degradar y, sobre todo, conseguir que el valor económico de esa transformación quede acompañado por empleo de calidad y oportunidades para quienes producen en el territorio.

La Cumbre dejó planteada esa discusión. Y la intervención de González le puso una dimensión adicional: quizás el futuro productivo de Misiones no dependa solamente de producir mejor lo que ya produce, sino de descubrir qué productos todavía no existen y qué capacidades necesita construir para fabricarlos.

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BIM: el futuro de la construcción que se exporta desde Misiones

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DCT (Digital Constuction Technologies) operativa como consultora BIM desde 2019 en Oberá, Misiones, ofrece un servicio tecnológico que poco a poco se abre camino en Latinoamérica pero que es de uso obligatorio en varios países de Europa.

¿Qué es la metodología BIM? Gerardo Olsson director de operaciones de DCT Argentina en diálogo con Economis explicó “son las siglas de Building Information Management, se basa en modelar una maqueta virtual del edificio donde se hace una pre-construcción virtual del mismo, con lo cual todos los problemas que pudieran surgir en una obra por interferencia de distintas instalaciones o de estructura con instalaciones o problemas de diseño arquitectónico, surgen de forma anticipada. Entonces, una de las utilidades del BIM es esa detección de interferencia, lo que permite ahorrar aproximadamente entre un un 10 y un 30% del proyecto final en obra, sin contar que te ahorras un montón de trabajo y de paradas de obra por algún problema que no se detecte a tiempo”. 

Además de dinero, este sistema permite ahorrar tiempo y hacer los proyectos de obra más eficientes, con mayor transparencia en presupuestos y menor tiempo de obra.

“El BIM viene a ser para la construcción el 4.0 de la industria”

“Nuestros clientes objetivos son estudios de arquitectura, estudio de ingeniería o constructoras”, explica Olsson. “También trabajamos con la industria pesada para otro tipo de aplicaciones, pero en principio sería un estudio de arquitectura, un estudio de ingeniería que tiene un proyecto en su fase inicial. Nos remiten su idea de diseño, su información y nosotros vamos traduciendo esa información de entrada que pueden ser bocetos, ser especificaciones técnicas en modelos BIM, siempre interactuando con el cliente”.

Desde ese punto se aumenta el nivel de detalle de esa maqueta virtual.

La gama de aplicaciones de la metodología BIM es amplia, también permite hacer simulaciones de secuencia constructiva, simulaciones de costo, se pueden obtener presupuestos a partir de los modelos, lo mismo que simulaciones de eficiencia energética, detalla Olsson. “Al cargar las capas de información, se pueden ver las propiedades físicas de los elementos y así, mediante otras plataformas, hacer simulaciones de esas maquetas virtuales para ver la eficiencia energética del edificio. También podés usar este gemelo digital que creaste cuando terminás de construir el edificio para operación y mantenimiento a partir de un entorno virtual”.

Trabajo Misionero que se exporta

DCT Argentina trabaja para muchos proyectos en países de Europa y el resto del mundo. La empresa tiene personal profesional especializado que se ocupa de cada etapa del análisis del proyecto.

“El BIM de por sí tiene una de sus fortalezas, que te permite el trabajo en equipo interdisciplinariamente, entonces es posible este flujo de trabajo trabajo mixto”, señaló Olsson y explicó que en Argentina gradualmente trabajan cada vez más principalmente en Buenos Aires. 

Panorama en Argentina, Latinoamérica y el mundo

En Reino Unido, en los países nórdicos y en España, a partir de determinado volumen de obra, se exige el uso de BIM, debido a que incrementa la transparencia y la centralización de datos.

En Latinoamérica hay países muy adelantados en su uso como Chile, Perú y Brasil.

Olsson sostiene que el futuro de la construcción apunta al camino que traza esta tecnología, ya que puede usarse no solo en la construcción de edificios habitacionales sino también en obras viales, ferroviarias, aeroportuarias y ferroviarias.

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Puente Verde crece en Andresito: 158 nuevas hectáreas blindan un corredor clave de la selva misionera

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La reserva natural El Puente Verde, uno de los enclaves estratégicos para la conservación de la selva misionera en la Península de Andresito, acaba de dar un salto de escala. Aves Argentinas adquirió otras 158 hectáreas ubicadas frente al predio original, que serán destinadas a conservación a perpetuidad y permitirán ampliar una pieza clave del corredor biológico que conecta áreas protegidas de Argentina y Brasil.

La incorporación lleva a alrededor de 341 hectáreas la superficie bajo protección directa de Puente Verde, que nació sobre un predio de 183 hectáreas de monte en buen estado de conservación. Pero el valor de la operación excede la cantidad de hectáreas: lo decisivo es dónde están.

La reserva está enclavada en la Península de Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño. Es una cuña de territorio misionero rodeada por algunas de las mayores extensiones continuas de Bosque Atlántico que todavía sobreviven y, por eso, funciona como paso para especies que necesitan mucho más territorio que los límites de una reserva.

Ese era, precisamente, el concepto detrás del nombre Puente Verde cuando Economis recorrió el proyecto años atrás: no se trataba solamente de preservar una parcela de selva, sino de reconstruir conexiones entre ambientes que habían quedado fragmentados.

La nueva compra refuerza esa función.

El terreno incorporado forma parte de un Área Clave para la Biodiversidad (KBA), categoría internacional utilizada para identificar sitios especialmente relevantes para la persistencia de la biodiversidad mundial. En ese mosaico de monte, chacras y reservas privadas se juega buena parte de la conectividad entre las áreas protegidas de ambos países.

Un puente que se hace más grande

Cuando Economis visitó Puente Verde, la reserva registraba 282 especies de aves, más de la mitad de las presentes en Misiones, además de tapires, pecaríes, agutíes, tapetíes, monos y numerosas especies de reptiles. Las cámaras trampa también habían confirmado aquello que termina de explicar la importancia del lugar: el yaguareté utiliza ese territorio.

Puente Verde, además, no fue concebido como una isla. Forma parte de un corredor biológico más amplio en Andresito, integrado por propiedades privadas, chacras productivas y superficies de monte cuyos propietarios se comprometieron con distintos esquemas de conservación.

El corredor de la Península de Andresito abarca unas 5.276 hectáreas distribuidas en 68 lotes, con alrededor de 3.574 hectáreas de bosque y otras 1.700 hectáreas de chacras. La lógica es sencilla pero desafiante: que producir y conservar no sean necesariamente actividades enfrentadas y que cada fragmento de selva preservado ayude a mantener conectado el ecosistema.

La adquisición de las nuevas 158 hectáreas agrega ahora otra pieza a ese rompecabezas.

Aves Argentinas lleva siete años trabajando desde El Puente Verde junto con vecinos, productores, el municipio de Comandante Andresito y organismos provinciales y nacionales.

La reserva se convirtió además en la base operativa del Proyecto Bosque Atlántico, desde donde se desarrollan programas de restauración de ambientes con especies nativas, monitoreo de biodiversidad, fortalecimiento de áreas naturales protegidas y promoción del turismo de naturaleza.

Uno de sus ejes está puesto en especies amenazadas, entre ellas el maracaná lomo rojo, cuya recuperación forma parte de los proyectos desarrollados en la región. También se trabaja sobre modelos de producción sostenible y en la restauración del bosque con especies nativas.

La tarea tiene una particularidad que define buena parte de la conservación de la selva: sus resultados no necesariamente se miden en meses ni en años. Un árbol plantado hoy puede necesitar décadas para recuperar el porte de los ejemplares maduros del monte.

En aquella recorrida de Economis, uno de los responsables del proyecto, Hugo Cámara, lo resumía de otra manera: restaurar es una apuesta al futuro, porque muchos de quienes plantan esos árboles probablemente no alcancen a verlos en su plenitud.

Conservar también es invertir

Para Aves Argentinas, la ampliación de la reserva supone además fortalecer un modelo en el que las áreas protegidas pueden convertirse en activos territoriales, ambientales y también económicos para las comunidades cercanas.

“La expansión de El Puente Verde nos llena de alegría y nuevos desafíos en el territorio. Gracias a nuestros socios y donantes podemos seguir cumpliendo un sueño compartido: el fortalecimiento de áreas protegidas de Misiones como una inversión efectiva para nuestro desarrollo como sociedad”, señaló Andrés Bosso, de Aves Argentinas.

El concepto ya comenzaba a tomar forma años atrás. La conservación había generado empleos vinculados al cuidado del monte, los viveros, la restauración y el turismo de naturaleza. La presencia de observadores de aves, fotógrafos, investigadores y voluntarios agregaba movimiento económico a una zona donde la yerba mate convive con algunas de las superficies de selva mejor conservadas de Misiones.

La ampliación llega, además, en el año del 110° aniversario de Aves Argentinas. La organización nació en 1916 como Sociedad Ornitológica del Plata y actualmente desarrolla más de 30 proyectos en distintos puntos del país, desde el Bosque Atlántico hasta la Patagonia, pasando por el Gran Chaco, los pastizales del Aguapey, los humedales de Ansenuza y el Mar Argentino.

En Andresito, sin embargo, la escala global de la conservación adquiere una expresión muy concreta. Son hectáreas de monte que se compran para que sigan siendo monte. En uno de los últimos grandes continuos verdes del Bosque Atlántico, 341 hectáreas quedan así fuera de la cuenta regresiva del desmonte y dentro de otra lógica: la de conservarlas para siempre.

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