mora de las familias

Oficial: la mora batió un nuevo récord y alcanzó a casi el 13% del crédito a las familias

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El deterioro del crédito de las familias volvió a marcar un récord en julio. La mora bancaria de los hogares alcanzó el 12,9% de los préstamos, 0,1 puntos porcentuales más que en junio y el nivel más elevado en más de 20 años, según el Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Más que el movimiento de un solo mes, la dimensión del problema aparece en la comparación interanual. En julio de 2025, la irregularidad de los créditos familiares era de 5,6%. Doce meses después llegó a 12,9%: un salto de 7,3 puntos porcentuales que implica que la mora más que se duplicó.

El indicador muestra hasta qué punto las dificultades financieras de los hogares se trasladaron al cumplimiento de sus compromisos bancarios. Y el deterioro no se distribuye de manera uniforme: golpea especialmente sobre aquellas líneas utilizadas para financiar consumo o conseguir liquidez.

Los préstamos personales registraron la situación más delicada, con una mora que aumentó 0,3 puntos durante julio y llegó al 16,7%. Es decir, prácticamente uno de cada seis pesos prestados bajo esa modalidad se encuentra en situación irregular.

Las tarjetas de crédito tampoco quedaron al margen. La irregularidad avanzó 0,2 puntos y alcanzó el 12,8%, mientras que en los préstamos prendarios subió hasta 8,1%.

Los hipotecarios constituyen la excepción: la mora permaneció estable en apenas 1,6%, muy por debajo de las líneas asociadas al financiamiento cotidiano de las familias.

Los hogares, mucho más comprometidos que las empresas

El deterioro también aparece cuando se observa al conjunto del sistema. La irregularidad de los préstamos al sector privado llegó al 7,7%, frente al 3,2% registrado un año antes.

Pero existe una brecha considerable entre familias y empresas.

Mientras la mora de los hogares alcanzó el 12,9%, entre las empresas se ubicó en 3,6%. También hubo un fuerte incremento interanual en el segmento corporativo, ya que en julio de 2025 el indicador era de apenas 1,2%, pero el nivel continúa considerablemente por debajo del registrado entre las personas.

El BCRA explicó que el aumento mensual del ratio de irregularidad estuvo determinado por una combinación de dos movimientos: la reducción en términos reales del stock total de financiamiento y el crecimiento real de la cartera con problemas de pago, aunque este último proceso mostró una desaceleración.

La aclaración es relevante porque el indicador surge de dividir los préstamos irregulares por el volumen total de crédito. Si el stock de financiamiento que funciona como denominador disminuye, la proporción de mora puede aumentar incluso sin una aceleración equivalente de los incumplimientos.

Una señal diferente hacia adelante

En medio del deterioro de la mora apareció, sin embargo, un indicador que se movió en sentido contrario.

La probabilidad de default estimada (PDE) para el conjunto del crédito privado disminuyó 0,2 puntos porcentuales durante julio y quedó en 2,4%.

Entre las familias, la reducción fue mayor: cayó 0,5 puntos hasta 3,9%. Para las empresas prácticamente no hubo modificaciones y permaneció en 1,1%.

La aparente contradicción responde a que ambos indicadores miden fenómenos diferentes. La mora refleja los problemas de pago que ya existen dentro de la cartera, mientras que la PDE intenta estimar la probabilidad de incumplimiento hacia adelante.

Así, julio dejó una fotografía con dos velocidades: la irregularidad acumulada continuó creciendo y alcanzó niveles históricos entre las familias, pero la estimación de nuevos incumplimientos mostró una moderación.

Los bancos mantienen cobertura

El deterioro de la capacidad de pago de los hogares todavía no se traduce, según los indicadores del BCRA, en un problema equivalente sobre la solvencia del sistema financiero.

Las previsiones constituidas por los bancos —reservas destinadas a cubrir eventuales pérdidas por créditos incobrables— representaron en julio el 87,6% de la cartera irregular, 0,8 puntos porcentuales más que en junio.

Sobre el total de préstamos al sector privado, esas previsiones equivalieron al 6,7%, con un incremento mensual de 0,2 puntos.

Otro indicador permite dimensionar el riesgo sobre el patrimonio de las entidades. Una vez descontadas las previsiones, los créditos irregulares representaron apenas 2,1% de la responsabilidad patrimonial computable del sistema financiero, incluso 0,1 puntos menos que durante junio.

El contraste es significativo. La tensión está concentrada, por ahora, mucho más en los balances de las familias que en los de los bancos. Los hogares acumulan niveles de incumplimiento que no se observaban desde hace más de dos décadas, especialmente en préstamos personales y tarjetas, mientras las entidades conservan un elevado nivel de cobertura frente a eventuales pérdidas.

La evolución de los próximos meses permitirá determinar si el récord de julio constituye el punto de mayor deterioro o si la presión financiera sobre los hogares todavía tiene recorrido. La disminución de la probabilidad estimada de default aporta una primera señal de moderación, pero la fotografía actual sigue siendo contundente: en apenas un año, la proporción de crédito familiar con problemas de pago pasó de 5,6% a 12,9%.

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