Movimiento Industrial Misionero

Gerardo Grippo: “Todavía no vemos un proyecto integral para aprovechar el gas de Vaca Muerta”

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Mientras Argentina proyecta convertirse en exportador global de energía, la industria misionera advierte que la falta de gas natural y las asimetrías estructurales profundizan la pérdida de competitividad en el norte del país.

En un escenario donde la Argentina busca posicionarse como proveedor global de energía a partir del desarrollo de Vaca Muerta, las economías regionales del norte enfrentan una realidad muy distinta: altos costos energéticos, limitaciones de infraestructura y crecientes dificultades para competir.

El ingeniero Gerardo Grippo, presidente del Movimiento Industrial Misionero, puso el foco en una de las principales brechas estructurales: la ausencia de gas natural por redes en Misiones, un factor que -según advierte- condiciona el desarrollo productivo y desalienta inversiones.

“Contar con Vaca Muerta es un activo estratégico enorme para el país, pero todavía no vemos un proyecto integral de desarrollo nacional que permita aprovechar plenamente ese potencial”, señaló.

Energía: la gran asimetría

Grippo remarcó que la Argentina debería no solo exportar gas, sino también utilizar ese recurso para garantizar energía competitiva en el mercado interno. En ese esquema, la falta de infraestructura aparece como el principal cuello de botella.

“La extensión de los gasoductos es clave. Hoy existe un proyecto que llegaría hasta Paso de los Libres para exportar a Brasil, pero también debería contemplar su llegada a Misiones. De lo contrario, la provincia seguirá en una situación de aislamiento energético”, advirtió.

La consecuencia directa es una pérdida de competitividad. Sin acceso a gas natural, las industrias misioneras enfrentan mayores costos de producción en comparación con otras regiones del país que sí cuentan con ese insumo estratégico.

Yacyretá, energía sin impacto local

La paradoja energética también atraviesa a la región. A pocos kilómetros de Misiones, la represa de Yacyretá aporta entre el 15% y el 20% de la energía eléctrica nacional, pero ese recurso no se traduce en ventajas competitivas para la provincia.

“La disponibilidad de energía genera desarrollo industrial, urbano y social. Pero hoy esa energía no está impulsando el crecimiento local”, planteó Grippo

En el debate sobre reformas laborales, el dirigente industrial fue claro: el problema central no es el costo del trabajo, sino la falta de condiciones estructurales para producir.

“El empleo no se genera porque sea más barato contratar. Se genera cuando hay demanda. Hoy la industria tiene niveles de capacidad instalada cercanos al 50%, con sectores mucho más abajo”, explicó.

En ese contexto, advirtió que las reformas sin consenso social pueden derivar en mayor precarización, sin resolver los problemas de fondo.

Grippo también subrayó el rol del tipo de cambio como herramienta de competitividad, aunque señaló las limitaciones del caso argentino por su estructura bimonetaria.

“A diferencia de otros países, cualquier ajuste cambiario en Argentina impacta rápidamente en los precios internos. A eso se suman otros factores como la carga impositiva, los costos logísticos y el acceso al financiamiento”, detalló.

Mercosur y apertura: oportunidad con condiciones

Sobre el escenario internacional, el presidente del Movimiento Industrial Misionero consideró que el Mercosur sigue siendo una plataforma clave, pero advirtió sobre los riesgos de una apertura sin políticas productivas.

“La integración es necesaria, pero si no resolvemos las asimetrías internas -energía, infraestructura, financiamiento- la apertura puede profundizar las desigualdades y debilitar a las economías regionales”, sostuvo.

Un reclamo estructural

La conclusión es clara: mientras el país proyecta exportar energía al mundo, una parte de su entramado productivo sigue operando con desventajas estructurales.

Para Misiones, el acceso a energía competitiva no es solo una cuestión técnica, sino una condición indispensable para sostener la industria, generar empleo y consolidar su rol dentro del Mercosur.

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Empresarios misioneros reclaman reconocimiento al rol productivo de las PyME y advierten sobre el peso de la informalidad

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El Movimiento Industrial Misionero difundió un comunicado en el que reivindica el papel de las pequeñas y medianas empresas e industrias (PyME y PyMI) y de los emprendedores en la economía argentina, al tiempo que advierte sobre el peso estructural de la informalidad en el entramado productivo. La declaración, firmada por el ingeniero Gerardo Grippo, plantea que estos actores representan más del 47 % de la economía y reclama que sean reconocidos como sujetos productivos centrales dentro del sistema económico.

La intervención pública del espacio empresarial introduce un mensaje con lectura política: en medio de un escenario económico atravesado por reformas estructurales y cambios en el marco regulatorio, sectores industriales del interior buscan instalar en la agenda la situación de las empresas de menor escala, que sostienen buena parte del empleo y la producción cotidiana.

El planteo deja una pregunta abierta en el debate económico: cómo integrar al sector productivo informal dentro de una estrategia de desarrollo sin desarticular el tejido de pequeñas unidades económicas que sostienen la actividad en muchas regiones del país.

El peso de las PyME en el entramado productivo

El comunicado enfatiza que las PyME y PyMI cumplen una función central en la generación de recursos y en el desarrollo económico. Según el Movimiento Industrial Misionero, estos actores no sólo impulsan la producción sino que también generan una parte significativa del empleo y activan los multiplicadores económicos en todo el sistema productivo.

El documento destaca que esa dinámica se extiende tanto al sector formal como al informal, donde operan miles de pequeños emprendimientos que, en muchos casos, funcionan con estructuras familiares o con escalas reducidas de producción.

Dentro de ese universo conviven realidades muy distintas: desde emprendedores individuales que elaboran un producto hasta pequeños negocios que sostienen cadenas de valor locales.

Para el espacio industrial, ese entramado constituye uno de los pilares invisibles de la economía, capaz de sostener actividad incluso en contextos adversos.

La informalidad como fenómeno estructural

Uno de los ejes del comunicado apunta a la informalidad que atraviesa buena parte de ese universo productivo.

El Movimiento Industrial Misionero sostiene que muchos de estos emprendimientos desarrollan su actividad en condiciones de informalidad “inevitable y no deseada”, un fenómeno que, según el documento, debe ser abordado desde una perspectiva económica y no únicamente normativa.

La afirmación introduce una mirada que aparece con frecuencia en los debates sobre desarrollo regional: la informalidad no siempre surge como una estrategia deliberada para eludir regulaciones, sino que muchas veces responde a limitaciones estructurales de acceso al financiamiento, a la formalización o a mercados más amplios.

En ese contexto, el espacio empresario plantea que estos actores deben ser reconocidos como parte del sistema productivo y no sólo como un problema regulatorio.

Reconocimiento y legitimidad económica

El texto también plantea una defensa explícita del rol de los empresarios y emprendedores que sostienen pequeñas unidades productivas.

Según el comunicado, estos actores enfrentan circunstancias adversas y falta de recursos, pero aun así continúan apostando al trabajo y a la producción como forma de sostener el ingreso de sus familias.

La declaración introduce una reinterpretación del concepto de eficiencia económica. Frente a discursos que cuestionan la productividad de las pequeñas unidades productivas, el Movimiento Industrial Misionero plantea que la verdadera eficiencia radica en la capacidad de persistir y sostener actividad en contextos de restricciones.

Desde esa perspectiva, el documento busca revalorizar el rol de quienes operan en los márgenes del sistema económico formal pero mantienen activa una parte significativa de la economía real.

Una intervención en el debate económico

Más allá del contenido sectorial, el comunicado puede leerse como una intervención en el debate más amplio sobre el modelo productivo y la estructura empresarial del país.

Al subrayar que las pequeñas empresas representan más del 47 % de la economía, el Movimiento Industrial Misionero introduce un argumento que suele aparecer en las discusiones sobre políticas industriales y desarrollo regional: el crecimiento económico no depende únicamente de grandes inversiones o conglomerados empresariales, sino también de la capacidad de sostener y fortalecer el entramado de pequeñas unidades productivas.

En regiones como Misiones, donde la estructura económica se caracteriza por la presencia de empresas de escala media y pequeña, ese debate adquiere un peso particular dentro de la agenda productiva.

Un debate que recién comienza

El posicionamiento del Movimiento Industrial Misionero aparece en un momento en el que el escenario económico argentino atraviesa transformaciones vinculadas a reformas, apertura comercial y reconfiguración de sectores productivos.

En ese contexto, la discusión sobre el lugar que ocupan las PyME, los emprendedores y los trabajadores autónomos dentro del sistema económico vuelve a cobrar centralidad.

El comunicado no plantea medidas concretas ni propuestas regulatorias específicas. Pero sí busca instalar un punto de partida en el debate: el reconocimiento del peso económico y social de las pequeñas unidades productivas.

La discusión sobre cómo integrarlas plenamente al sistema formal —sin desarticular el tejido productivo que representan— queda ahora abierta en el terreno de la política económica.

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Sin gas natural, Misiones pierde competitividad, empresarios piden una solución federal urgente

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Misiones reclama equidad energética, el sector industrial advierte que sin gas natural no hay desarrollo federal

El Movimiento Industrial Misionero (MIM) reactivó su demanda histórica para que la provincia sea incorporada a la red nacional de gas natural. La organización empresarial sostiene que la ausencia de esta infraestructura básica condiciona la competitividad, encarece costos y profundiza las asimetrías entre Misiones y el resto del país.

Un reclamo estructural: Misiones sigue fuera de la red nacional de gas

A pesar de su ubicación estratégica dentro del Mercosur y su creciente diversificación productiva, Misiones continúa siendo la única provincia argentina que no está incluida en la red nacional de gas natural. La carencia es estructural y condiciona tanto el funcionamiento de las industrias como el costo de vida de los hogares, obligados a depender casi exclusivamente de la electricidad y del gas envasado.

Tras el proceso electoral, el Movimiento Industrial Misionero (MIM) volvió a instalar el debate energético y planteó en una entrevista en Tiempo Argentino la necesidad de que la Nación dé respuestas concretas a una demanda que consideran parte de la agenda de “equidad productiva”. Desde la institución advirtieron: “Mientras una fábrica en la zona núcleo produce con gas natural, en Misiones esa misma planta tiene que hacerlo con combustibles líquidos, paneles solares, biomasa o electricidad a un costo mayor.”

Esa diferencia, sostienen, se traduce en una pérdida directa de competitividad y en precios finales más altos para los productos misioneros.

La situación se agrava por los costos logísticos que enfrenta la provincia, cuyo sistema industrial debe recurrir a fuentes energéticas más caras para sostener su estructura de producción. “Cada coyuntura política representa una oportunidad para poner en el centro la equidad energética y productiva que necesita Misiones”, expresaron desde el MIM.

El gasoducto inconcluso y la dependencia eléctrica: una “isla energética” dentro del país

El déficit no es nuevo. Desde hace más de una década, Misiones espera la ampliación del Gasoducto del NEA, una obra federal que debía integrar al norte argentino a la red nacional. Sin embargo, el tendido nunca llegó al territorio misionero y el último tramo del proyecto quedó inconcluso, manteniendo a la provincia como una “isla en cuanto al gas”, según describió el Movimiento.

Mientras tanto, los gobiernos locales impulsan estrategias alternativas. Entre ellas, parques solares en Alem, Apóstoles y Eldorado, además de proyectos de biomasa vinculados al sector forestal. Aunque relevantes para diversificar la matriz energética, desde la entidad aclararon que estas iniciativas “no reemplazan la infraestructura básica que representa el gas natural”.

El MIM también analizó las implicancias políticas del tema: “El debate energético tiene un costado político. No puede hablarse de desarrollo sin energía. La provincia necesita una solución nacional que dé respuestas estructurales, no medidas transitorias.”

Para la institución, integrar a Misiones al sistema energético nacional requiere planificación federal y decisión política, dado que la infraestructura gasífera constituye la base sobre la cual se proyecta cualquier transición hacia energías más limpias.

Impacto productivo y urgencia federal: la energía como condición del desarrollo

La dependencia casi total de la electricidad genera un impacto transversal en la matriz productiva misionera. Industrias de todos los sectores deben compensar la falta de gas natural con combustibles más costosos, lo que incrementa los gastos operativos y reduce su posición competitiva frente a empresas de otras provincias.

La situación tiene implicancias tanto económicas como institucionales: Limita la radicación de nuevas inversiones. Aumenta los costos finales de bienes industriales. Reduce la competitividad exportadora en un territorio clave del Mercosur. Acentúa las desigualdades regionales dentro del sistema productivo nacional.

El MIM sintetizó el desafío: “El desafío es doble: garantizar la inclusión energética y planificar una transición sostenible que no deje a Misiones al margen del desarrollo federal.”

Historia y rol del Movimiento Industrial Misionero

Con más de tres décadas de trayectoria, el Movimiento Industrial Misionero integra empresas de servicios vinculadas a la ingeniería, la construcción y la tecnología, con participación en proyectos de infraestructura, estudios de factibilidad, evaluaciones ambientales y obras estratégicas para el desarrollo provincial y nacional.

Su misión se centra en fortalecer el entramado industrial como condición indispensable para impulsar la innovación, la competitividad y el progreso productivo en Misiones. En esa agenda, la equidad energética aparece como uno de los pilares indispensables.

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