Jorge Sampaoli despejó todas las dudas y confirmó el equipo para el debut en la Copa del Mundo, mañana ante Islandia a las 10 horas. Javier Mascherano y Lucas Biglia serán el tándem en el medio campo, mientras que el Kun Agüero será el centrodelantero y el “Toto” Salvio ocupará el lateral derecho.
En conferencia de prensa, el técnico argentino no anduvo con vueltas de cara al inicio del Mundial. “El equipo para el debut es: Caballero (Wilfredo), Salvio (Eduardo), Otamendi (Nicolás), Rojo (Marcos), Tagliafico (Nicolás); Meza (Maxi), Mascherano, Biglia, Di María (Ángel); Messi y Agüero (Sergio)” reveló Sampaoli en el inicio de la rueda de prensa.
Por sexto entrenamiento consecutivo, el oriundo de Casilda, trabajó con los mismo once “desde el miércoles lo teníamos definido”, confesó. Además soltó porqué se inclinó por estos jugadores para el estreno: “Tuvimos en cuenta el rendimiento de los entrenamientos, más allá de los rendimientos individuales, buscamos el mejor rendimiento compatible para rodear de la mejor manera a Messi”.
Con respecto a la idea futbolista que pregona, Jorge Sampaoli resaltó los días de trabajo que tuvieron los 23 futbolistas, tanto en el predio de Ezeiza, en Barcelona y en Bronnistsy “sirvieron para trabajar en la funcionalidad del equipo. Consideramos que bien consolidado”.
Para equilibrar el mediocampo, en un equipo con alto grado de vocación ofensiva, estarán Mascherano y Biglia formando el doble cinco. “Ambos nos brindan seguridad defensiva”, sostuvo el DT.
La selección Argentina hará su debut absoluto en el Grupo D, mañana sábado 10 horas, ante la debutante en copas mundiales, Islandia. El grupo lo completan Croacia y Nigeria que también tendrán acción en la jornada sabatina desde las 16 horas.
En un verdadero partidazo, Portugal y España no defraudaron en el debut de ambos en la Copa del Mundo y se mataron a goles en el Estadio Fisht, en la ciudad de Sochi. Empataron 3-3 con una soberbia actuación de Cristiano Ronaldo que convirtió tres goles, Diego Costa (x2) y Nacho convirtieron para los ibéricos.
Sin dudas será uno de los mejores partidos de la presente edición de la Copa del Mundo. El primer plato fuerte que presentó el certamen entre Portugal y España fue un verdadero espectáculo deportivo.
Cristiano Ronaldo una vez más demostró porqué es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol mundial. Él sólo se cargó el equipo al hombro y fue determinante en cada intervención. Rápidamente, a los 4’, le sancionaron un penal que el mismo fabricó y lo cambió por gol. Sin desesperarse, España lentamente comenzó realizar lo que mejor sabe: Tenencia del balón.
Aunque para llegar a la igualdad, tuvo que recurrir a la potencia y habilidad de Diego Costa que dibujó una gran maniobra individual y puso el juego 1-1 sobre los 24 minutos.
Pero Ronaldo estaba en su noche. Le salían todas. Y antes de ir al descanso, con la complicidad de De Gea puso al conjunto “luso” nuevamente en ventaja.
Lejos de extrañar a Julen Lopetegui (ex DT español) estuvieron los hoy por hoy dirigidos por Fernando Hierro. El juego asociado, de pases cortos y aceleración en los momentos claves es el “chip” que tiene incorporado una de las candidatas al título. Pero no todo es tenencia y dominio, ya que también saca rédito de las pelotas detenidas y así llegó el empate 2-2. Silva la pinchó al área y Sergio Busquets sirvió a Costa para que vuelva a llenarse la boca de gol a los 55’.
La supremacía iba en aumento y la “La Roja” lo justificaría en el resultado apenas tres minutos después con una delicia de Nacho que empalmó la pelota con su pie derecho para que pegue en el palo y se convierta en el 3-2 ante la estéril reacción de Rui Patricio.
Pero el postre siempre se sirve al final. Cuando parecía que la cena terminaba, CR7 reapareció en toda su dimensión, fabricó nuevamente una falta en la puerta del área y con su clásica pegada la colgó del ángulo izquierdo de De Gea para sellar el empate definitivo a dos minutos del cierre final.
Con esta igualdad, el líder del Grupo B es Irán que venció 1-0 a Marruecos. El Miércoles 20, a las 9 horas Portugal enfrentará a los “marroquíes” y España hará lo propio ante los “iraníes” a partir de las horas.
Cuando se jugaba tiempo de recuperado, Irán logró una victoria épica sobre Marruecos, en la ciudad de San Petesburgo, por el partido inicial del Grupo “B” de la Copa del Mundo. Fue 1-0 con gol en contra de A Bouhaddouz cuando el cronómetro marcaba 95 minutos.
Importante triunfo obtuvo el conjunto dirigido por el portugués, Carlos Queiroz, el segundo en competiciones mundiales. Antes venció a Estados Unidos 2-1 en Francia 1998. Además le cortó una racha positiva a la selección de Marruecos de 18 partidos invictos.
El equipo iraní se paró de contragolpe, le cedió la pelota a los marroquíes, y tuvo la chace más clara para convertir en el primer tiempo, pero el arquero El Kajoui clausuró su valla ante el intento de Karim Ansarifard. El tramite y desarrollo del encuentro era favorable a los hombres de Renard Herve, sin embargo más allá del asedio, le costaba culminar las acciones elaboradas.
En la etapa complementaria, el juego se volvió friccionado y en varios pasajes del partidos despertó “bostezos” en las tribunas del estadio Krestovski, la casa del FC Zenit.
Pero cuando todo parecía que iban terminar en un aburrido empate, Irán sacó provecho de la pelota detenida y de la mala fortuna del Aziz Bouhaddouz, que en su afán por despejar en el primer palo no hizo más que desatar la algarabía del público iraní que abrochó una agónica victoria a los 95′ de partido.
La segunda fecha ambos la jugarán el miércoles 20. En primer turno, a las 9 horas, Marruecos chocará ante el conjunto de Cristiano Ronaldo,Portugal; mientras que a las 15 horas Irán se medirá ante España.
La selección anfitriona aplastó al conjunto dirigido por el argentino, Juan Antonio Pizzi, por 5-0. Iury Gazynski, Denis Cheryshv (x2), Artem Dzyuba, Aleksandr Golovin convirtieron para la victoria que se disputó en el estadio Olímpico Luzhnikí, Moscú. El misionero, Néstor Pitana, fue el árbitro principal.
Ante más de 80 mil almas y desde el minuto 12, el combinado local, comenzó a edificar el histórico triunfo con un cabezazo de mediocampista, Gazynski. Mientras que a tres minutos del descanso, el ingresado Denis Cheryshv (reemplazó a Alan Dzagoev, lesionado) amplió el marcador justificando el desarrollo del juego.
El inicio del segundo tiempo fue una fotocopia de la primera etapa. El dominio ruso prevaleció ante la tibieza de Arabia Saudita que careció de propuestas para llevar peligro al arco local. Tal es así que a los 71’, Artem Dzyuba ganó en las alturas y puso el 3-0 para comenzar a liquidar el partido.
Ya en tiempo de descuento, Rusia sellaría el resultado final. A los 91’, apareció nuevamente Denis Cheryshv que con gran categoría puso el 4-0; en tanto que Aleksandr Golovin con exquisito tiro libre estableció el resultado final.
De esta forma el conjunto anfitrión queda con gran expectativa para lo que resta del grupo A. El próximo martes 19 se enfrentará a Egipto, mientras que el conjunto saudí chocarán ante Uruguay.
En 2013, luego de un partido amistoso entre el Paris Saint-Germain y el Real Madrid, se hizo viral una imagen de Zlatan Ibrahimovic: en medio del campo de juego, luego del encuentro, el astro sueco portaba lo que a primera vista parecía ser un sports bra, un corpiño especial que utilizamos las mujeres para practicar deporte.
En medio de la masculinidad tóxica y el machismo que impera en el medio deportivo —particularmente entre la prensa y los aficionados— la imagen se convirtió en objeto de burla.
No era que Ibrahimovic necesitara contener el movimiento de sus pechos, sino que estaba usando un dispositivo para medir su rendimiento físico durante los entrenamientos y los partidos, un geolocalizador de la empresa GP Sports. Ahora esta herramienta se puede apreciar bajo los uniformes de los jugadores que participan en la mayoría de las competencias importantes del mundo, lo cual es una muestra de la influencia cada vez mayor de la ciencia en el deporte.
Pocas carreras deportivas experimentaron tanto los contrastes del debate entre ciencia e intuición como la de Valeri Lobanovski en el futbol. Formado en las filas del Dinamo de Kiev, era un jugador al que le gustaban las florituras, el toque exquisito y la lucidez de la individualidad. Pero como entrenador se convirtió en un hombre obsesionado con los datos, la repetición y la mecanización de los movimientos de sus dirigidos.
Lobanovski nació en 1939 y fue marcado por la era del desarrollo científico en la Unión Soviética. La ciudad de Kiev, que hoy alberga un estadio que lleva su nombre, era el centro de desarrollo computacional más importante de la URSS y fue pionera en el estudio de la inteligencia artificial y los modelos matemáticos.
De la mano del decano del Instituto de Ciencias Deportivas de Kiev, Anatoly Zelentsov, Lobanovski logró dominar la superliga rusa en ocho ocasiones y la copa en seis para finalmente coronarse en 1975 en la Supercopa y Recopa de Europa. En 1986 volvieron a la Recopa con una exhibición de altísima categoría frente al Atlético de Madrid de Luis Aragonés.
El futbol de aquel Dinamo y de la selección de la antigua Unión Soviética en la Eurocopa de 1988 significaron la consolidación del futbol total que Holanda ya había descubierto por otras vías. Con un acercamiento epistemológico distinto, Lobanovski pregonaba en la URSS una filosofía similar a la que confeccionaron Cruyff y Rinus Michels y que revolucionó el futbol.
Principios como la máxima presión, priorizar el funcionamiento colectivo por encima del individual, la constante labor de sacrificio de todos los elementos sobre el campo de juego con constante movimiento y una mecanización absoluta de los movimientos eran algunos de los elementos que caracterizaban a aquel Dinamo de Kiev, que tuvo como grandes exponentes a Oleh Blokhin o Igor Belanov. Se trataba del futbol total detrás de la cortina de hierro.
Entre el arte y el método científico
Lobanovski y Zelentsov se conocieron en la Universidad de Kiev y posteriormente desarrollaron modelos para aplicar variables científicas al campo de juego, al rendimiento de los jugadores y que todos estos datos pudieran ser procesados por gigantescas computadoras. En Kiev, diez años antes, se había desarrollado el primer prototipo de lo que hoy conocemos como PC.
Ambos estaban fascinados por la aplicación de las matemáticas y el método científico en el futbol, una disciplina deportiva que, en apariencia, es tan aleatoria. Eso marcó a generaciones posteriores de entrenadores como Marcelo Bielsa o Pep Guardiola.
El exjugador ucraniano de fútbol Oleh Blokhin en el vestuario del Dinamo de Kiev, el 30 de abril de 2018CreditSergei Supinsky/Agence France-Presse — Getty Images
Zelentsov comparaba los movimientos de un equipo de futbol con los de un enjambre de abejas. “La colonia se encuentra en el aire y alguna es la lideresa. Gira a la derecha y todas giran a la derecha, si gira a la izquierda todas giran a la izquierda. Lo mismo sucede en el futbol. Hay alguien que lidera y toma una decisión de moverse y el resto debe corregir su movimiento para seguir al líder”, mencionaba en alguna de sus explicaciones recogidas en el libro que publicó con Lobanovski, La base metodológica del desarrollo de modelos de entrenamiento.
El dúo ucraniano no ha sido el único en buscar una metodología o darle un sentido científico a lo que el periodista argentino Dante Panzeri denominó “dinámica de lo impensado”; también el físico Stephen Hawking desarrolló un modelo para cobrar de manera más certera los tiros penales.
No obstante, hubo y habrá siempre quienes se resistan a la mecanización y dureza de la ciencia en un deporte que consideran que debe fluir de manera casi empírica. Los críticos más duros de Lobanovski y Zelentsov aseguraban que habían convertido al futbol de su país en un estilo orientado exclusivamente a cumplir órdenes y servir como meros datos y números sin darle al juego un sentido de estética o disfrute.
El jugador mexicano Marco Fabián celebra con el entrenador Juan Carlos Osorio, a la derecha, después del gol de Fabián contra Islandia durante el partido amistoso del 23 de marzo de 2018, en Santa Clara, California.CreditMarcio Jose Sanchez/Associated Press
“La función es primaria, la táctica secundaria” es otro axioma establecido por la dupla ucraniana de aspirantes a científicos del deporte. Es un concepto que, en más de una ocasión, ha sido utilizado por el entrenador de la selección mexicana, Juan Carlos Osorio. Su metodología para este proyecto privilegia el estado físico de los jugadores, la rotación de futbolistas acorde al análisis puntual del rival y el uso de metodologías científicas para medir el rendimiento de sus jugadores.
En vísperas de una participación más de México en la Copa del Mundo, la pregunta gira en torno a las capacidades del entrenador y sus jugadores. Hay quienes presumen que esta es la mejor selección de todos los tiempos y que el técnico únicamente hace experimentos sin sentido. Otros plantean que el colombiano vive adelantado a los tiempos que transita el balompié mexicano. ¿Es Osorio un incomprendido? ¿Sería mejor dejarse guiar por la mística de una “cuauhtemiña”?
En la era de los algoritmos el futbol presenta sus propios debates existenciales, ¿puede seguir patrones matemáticos? ¿Es arte, ciencia, improvisación o planeación? En la batalla por deconstruir todo hasta el más mínimo detalle, el futbol tiene todavía a algunos protagonistas que se rebelan a través de la irreverencia de la intuición y la imaginación.
En palabras de Asimov: “Hay arte en la ciencia y ciencia en el arte”.