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Presupuesto 2027: el impuesto a los combustibles crecería 59,3% y presiona sobre el costo del surtidor

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El Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno nacional deja una señal concreta sobre uno de los precios que atraviesan toda la economía: los combustibles. La recaudación conjunta del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) está proyectada en $12,2 billones para el próximo año, con un incremento nominal del 59,3%. La tasa más que duplica el crecimiento previsto para el conjunto de los tributos nacionales, estimado en 27,9%.

La diferencia no se explica solamente por una mayor actividad económica. El principal factor identificado en el proyecto es la actualización de las sumas fijas que componen estos impuestos. A diferencia de otros tributos que se calculan como porcentajes, el ICL y el IDC se determinan sobre montos fijos por unidad de combustible que deben actualizarse periódicamente de acuerdo con la evolución del IPC.

Ese mecanismo quedó parcialmente rezagado durante los últimos años. El Gobierno fue aplicando de manera escalonada actualizaciones correspondientes a períodos anteriores y, mediante el Decreto 829/2026, volvió a postergar hasta el 1 de octubre la entrada en vigencia de los incrementos remanentes correspondientes a 2024, 2025 y al primer y segundo trimestre de 2026.

El dato fiscal, por lo tanto, funciona también como una señal para el mercado de combustibles. Si el Estado espera recaudar $12,2 billones por estos impuestos, la normalización de los montos fijos pendientes constituye una pieza central de esa estimación. No implica que el impuesto sea el único componente que determine el precio final en el surtidor, pero sí que tendrá un peso creciente dentro de la estructura tributaria de las naftas y el gasoil.

La diferencia con el resto de la recaudación resulta significativa. Para 2027, el proyecto contempla un aumento de 28,2% en IVA, 30,5% en Ganancias, 39,2% en Derechos de Importación y Tasa de Estadística, 41,3% en Derechos de Exportación y 25,8% en Créditos y Débitos. En Seguridad Social, el incremento previsto es de 19,7%, mientras que Bienes Personales crecería apenas 7,5%. Frente a ese escenario, el 59,3% de Combustibles aparece como una variación particularmente elevada.

La explicación oficial combina la actualización de los gravámenes con las hipótesis macroeconómicas generales del Presupuesto: mayor actividad, crecimiento de los volúmenes de comercio exterior, aumento de las remuneraciones imponibles y del empleo, evolución de precios y tipo de cambio, además de una mayor recaudación asociada a los regímenes de facilidades de pago.

El contexto macroeconómico proyectado por el Gobierno también ayuda a dimensionar la apuesta. Para 2027, el Presupuesto contempla un crecimiento del PBI del 4%, una inflación de 18% entre diciembre de 2026 y diciembre de 2027 y una inflación promedio de 21,1%. El salario medio nominal subiría 25,4%, mientras que el dólar tendría una referencia de $1.847,6 para diciembre y de $1.728 como promedio anual.

En materia fiscal, la administración de Javier Milei proyecta mantener un superávit primario equivalente al 1,3% del PBI y un resultado financiero positivo de 0,2%. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el objetivo es encadenar cuatro años consecutivos de superávit financiero sin que la Argentina se encuentre en default. Se trata de una de las principales anclas del esquema presupuestario oficial.

La cuestión relevante para empresas y consumidores es cómo se absorberá el mayor componente tributario de los combustibles. El impacto no queda circunscripto al automovilista: el gasoil es un insumo directo para el transporte de cargas, la producción agropecuaria, la construcción y buena parte de las actividades que dependen de logística terrestre. En una economía regional como la del NEA, donde las distancias hacia los principales mercados agregan peso al costo logístico, cualquier incremento sostenido del combustible puede trasladarse a estructuras de costos más amplias.

La propia normativa contempla un tratamiento diferencial para el gasoil destinado al área de influencia patagónica, integrada por Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además de Patagones y Malargüe. Ese régimen muestra que el diseño del impuesto reconoce que el impacto territorial del combustible no es uniforme.

El Presupuesto, además, proyecta exportaciones de bienes por US$133.984 millones e importaciones por US$118.424 millones durante 2027, con un saldo comercial de bienes de US$15.560 millones. La apuesta oficial combina crecimiento, expansión del comercio exterior y disciplina fiscal, pero parte de esa ecuación dependerá de cómo evolucionen los costos internos, entre ellos los energéticos.

Por eso, el salto de 59,3% en la recaudación de Combustibles debe leerse más como una señal sobre la recomposición de un impuesto atrasado que como una simple proyección de mayor consumo. El punto económico decisivo será cuánto de esa actualización queda absorbido por las empresas, cuánto se traslada a precios y cuánto termina impactando sobre la actividad. Para 2027, el surtidor vuelve a quedar conectado directamente con la política fiscal y con el costo de producir y transportar en la Argentina.

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