NEGOCIACIONES

COP30: Las negociaciones climáticas en Brasil se concluyen en horas extra, sin abordar los combustibles fósiles

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Por Fermín Koop, Tom Baxter, Qiwen Cui, Lin Zi / Dialogue Earth – En una dramática plenaria final, los países presentes en la conferencia climática COP30 en Belém, Brasil, llegaron a un acuerdo.

Su acuerdo estableció un nuevo objetivo de triplicar la financiación para adaptarse a los efectos de la crisis climática, y creó un mecanismo para una transición justa hacia la energía limpia, pero evitó referencias a minerales críticos o a hojas de ruta para evitar los combustibles fósiles y la deforestación.

La cumbre climática, la primera celebrada en el bioma amazónico, tuvo lugar 10 años después de la adopción del Acuerdo de París. Con ese tratado, los países habían acordado evitar que la temperatura media global aumentara más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, y con lo ideal para mantener este aumento por debajo de 1,5 °C.

Al inicio de la COP30, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió a los países que acordaran una hoja de ruta para la transición alejándose de los combustibles fósiles. Hace dos años, en la COP28, los países incluyeron la primera referencia a esa transición en un acuerdo final de la COP, pero no se pusieron de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo. Se esperaba que esto se acordara en la COP30.

Un grupo de más de 80 países apoyó la llamada de Lula en Belém, pero esto no fue suficiente para que la hoja de ruta se integrara en el texto final. En cambio, el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, anunció en la sesión plenaria final que creará la hoja de ruta durante el resto de su mandato, que durará hasta la COP31 del próximo noviembre.

“Algunos de vosotros teníais grandes ambiciones en algunos de estos temas, pidiéndonos que haciéramos más para luchar contra el cambio climático. Intentaré no decepcionaros durante mi presidencia”, dijo.

Al quedar claro que los combustibles fósiles no aparecerían en la decisión de la COP31, Colombia y los Países Bajos anunciaron que el próximo abril acogerían la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Alejarse de los Combustibles Fósiles. Esta conferencia, que se celebrará en Santa María, Colombia, será independiente del proceso climático de la ONU pero está diseñada para complementar los esfuerzos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Se lograron avances en la adaptación al cambio climático, con la COP30 adoptando el primer conjunto global de indicadores para medir el progreso en este tema.

Los 59 indicadores se redujeron a partir de una lista corta de 100 que los expertos habían presentado en los últimos dos años. Ayudarán a mostrar dónde y cómo se están implementando las acciones de adaptación, y si son suficientes. Observadores dijeron a Dialogue Earth que la lista se acordó a puerta cerrada y que algunos indicadores clave habían sido eliminados. Una que se había eliminado medía qué tan bien integran los gobiernos la adaptación en sus políticas públicas. La fuerza de los demás se había debilitado, añadieron.

Los países tampoco dispondrán de financiación para utilizar realmente los indicadores para medir el progreso, algo cuestionado por observadores y negociadores. La principal negociadora de Colombia, Daniela Durán, afirmó en la sesión plenaria de clausura que el “resultado sobre la adaptación no cumple” y que la lista de indicadores “no se basa en una decisión inclusiva, con tiempo insuficiente para revisarla.”

Además de los indicadores, los países acordaron triplicar el apoyo de países desarrollados a países en desarrollo para la adaptación: de 40.000 millones de dólares a 120.000 millones de dólares anuales. Los países en desarrollo habían solicitado que el nuevo objetivo se fijara en 2030, como se incluía en borradores anteriores, pero al final la fecha límite se fijó para 2035.

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Hoja de ruta para la financiación climática

El año pasado, en la COP29 en Azerbaiyán, los países acordaron triplicar la financiación climática, pasando de 100.000 a 300.000 millones de dólares anuales para 2035, con los países desarrollados “liderando” la entrega de esos recursos.

En la misma conferencia, los países también acordaron desarrollar una hoja de ruta para alcanzar 1,3 billones de dólares al año para 2035. Los fondos para este objetivo más aspiracional vendrían de “todas las fuentes”, es decir, no solo gobiernos desarrollados, sino también fuentes privadas, bancos multilaterales de desarrollo y otras vías.

Esa hoja de ruta se presentó en Belém. Las medidas que propuso incluyen impuestos internacionales sobre las emisiones de carbono y sobre el transporte aéreo y marítimo, reformas en la arquitectura financiera global y el uso de swaps de deuda para la acción climática.

El texto final de la COP30 “decide avanzar urgentemente en acciones” para aumentar la financiación y alcanzar el objetivo de 1,3 billones de dólares. También “enfatiza la necesidad urgente” de alcanzar el objetivo mínimo de 300.000 millones de USD al año para los países en desarrollo para 2035.

El texto también creó un programa de trabajo de dos años sobre la financiación climática y acordó organizar una mesa redonda ministerial de alto nivel. Carola Mejía, coordinadora de justicia climática en LATINDADD, una red de la sociedad civil latinoamericana, dijo que estas decisiones “solo contribuyen a un proceso burocrático que, en 30 años, no ha logrado resolver una crisis urgente que está cobrando vidas, se vuelve más grave cada día y para la que se acaba el tiempo.”

Altas expectativas, baja entrega de los bosques

La presidencia brasileña había presentado la Instalación Bosques Tropicales Para Siempre como una de las iniciativas emblemáticas de la COP. Pero no recibió el apoyo esperado, con solo unos 5.600 millones de dólares recaudados de los 10.000 millones inicialmente previstos.

A diferencia de los fondos tradicionales de conservación, que dependen de subvenciones temporales o basadas en proyectos, la instalación está diseñada para ser un fondo de inversión permanente y autofinanciado, reembolsando a inversores y recompensando a los países por la conservación de sus bosques.

Brasil e Indonesia comprometieron 1.000 millones de dólares cada uno, Alemania 1.150 millones y Noruega 3.000 millones de dólares. Sin embargo, varios países desarrollados importantes no cumplieron compromisos sustanciales. Francia prometió 500 millones de dólares, mientras que el Reino Unido no prometió ninguno.

Informes anteriores indicaban que China probablemente haría un compromiso financiero, pero al final el país ofreció apoyo en lugar de dinero.

“China puede tener varias dudas sobre el diseño y funcionamiento de la instalación, especialmente si realmente entregará el retorno prometido de la inversión”, afirma Li Shuo, director del China Climate Hub en el Asia Society Policy Institute.

Sin embargo, más fundamentalmente, China probablemente considera que los países desarrollados deberían haber tomado un liderazgo más fuerte en el compromiso financiero.

Anteriormente en la conferencia, el presidente Lula había pedido que se incluyera en el texto de la COP30 una hoja de ruta para detener la deforestación. Pero el texto final “enfatiza” la importancia de detener y revertir la deforestación y la degradación forestal para 2030, sin hacer referencia a ninguna hoja de ruta.

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Trabajador cosecha bayas de açaí cultivadas en un proyecto agroforestal, Salvaterra, estado de Pará, Brasil (Imagen: Marcelo Camargo / Agência Brasil)

Minerales críticos omitidos en los últimos días

Una de las decepciones de la COP fue no incluir referencias a minerales críticos, como el litio, el cobalto y el cobre, en la vía de negociación del Programa de Trabajo de Transición Justa.

Esto a pesar del apoyo vocal de bloques negociadores como el Grupo Africano de Negociadores, la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Integridad Ambiental, así como de países del Sur Global como Sudáfrica, Tanzania, Etiopía y Uruguay, y un impulso concertado de organizaciones de la sociedad civil.

A fecha de 18 de noviembre, el borrador del texto del programa incluía dos puntos sobre minerales críticos. Uno subrayó los “riesgos sociales y medioambientales asociados a la ampliación de las cadenas de suministro”, como los derivados de la minería. La otra subrayó la necesidad de una minería y procesamiento “responsables” de minerales. Pero la versión final, publicada el 21 de noviembre, eliminó ambas referencias.

“Los minerales son la columna vertebral del cambio alejándose de los combustibles fósiles; dejar su gobernanza fuera de la planificación de transición justa socavará los esfuerzos para acelerar las energías renovables para 2030, un objetivo clave que la COP ya ha fijado”, dijo Antonio Hill, asesor del Natural Resource Governance Institute, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos.

La principal oposición a la inclusión de minerales críticos en el texto provino de China, cuyas empresas mineras y metalúrgicas dominan las cadenas globales de suministro de minerales críticos. La delegación china argumentó que no debería mencionarse debido a la falta de alineación en la definición de minerales críticos, dijeron observadores a Dialogue Earth.

Una fuente cercana a la delegación china afirmó que China no estaba preparada para debatir el tema, algo que no esperaba que surgiera tan fuerte en el contexto de negociaciones climáticas de la ONU. Además, consideró que el lenguaje propuesto perjudicaba los intereses de las empresas chinas y beneficiaba a la UE.

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Un camión de mineral de cobre en la mina Zaldívar, en la región norte de Antofagasta de Chile (Imagen: Antofagasta Minerals / FlickrCC BY NC ND

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Medidas comerciales unilaterales

El texto final de la COP30 estableció que las partes “deberían cooperar” para promover un sistema económico “favorable y abierto”. Las medidas adoptadas para abordar el cambio climático “no deben constituir un medio de discriminación arbitraria o justificable ni una restricción disfrazada” al comercio, señaló. El texto también pidió acoger dos diálogos en 2027 y 2028 para tratar las barreras comerciales y aumentar la cooperación internacional, con la participación de la Organización Mundial del Comercio y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

En un evento paralelo en el Pabellón de China sobre “Colaboración Corporativa y Transición Justa”, Wang Mou, de la Academia China de Ciencias Sociales, afirmó que las medidas unilaterales, como el impuesto al carbono de la Unión Europea, denominado Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM), son preocupantes.

“Se supone que los flujos financieros deben trasladarse de países desarrollados a países en desarrollo. Sin embargo, medidas unilaterales como la CBAM podrían revertir esta tendencia haciendo que el flujo de dinero de los países en desarrollo hacia los países desarrollados fluya hacia ellos”, afirmó.

Otros países en desarrollo, así como China, expresaron su oposición a estas medidas comerciales en la COP de este año, incluyendo Pakistán, Vietnam y Turquía.

El 7 de noviembre, la presidencia de la COP lanzó el Foro Integrado sobre Cambio Climático y Comercio, para abordar cuestiones de clima y comercio, que actualmente no tienen un lugar evidente en el sistema de la ONU. La nueva iniciativa será independiente, pero vinculada a los procesos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Organización Mundial del Comercio. El jefe de la delegación china, Li Gao, dio la bienvenida al foro.

Un mecanismo de transición justa

Durante la primera semana de negociaciones, el Grupo de los 77 y China pidieron el establecimiento de un nuevo Mecanismo de Transición Justa, que incluiría financiación, apoyo tecnológico y fortalecimiento de capacidades.

La propuesta fue bien recibida por la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, el Grupo Africano, los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo Afines, la Asociación de Pequeños Estados Insulares y el Grupo Árabe. Sin embargo, se enfrentó principalmente a la resistencia de las economías desarrolladas, que argumentaban que un nuevo mecanismo duplicaría las instituciones existentes del Acuerdo de París y añadiría complejidad burocrática.

El texto final de la COP30 creó un mecanismo para “reforzar la cooperación internacional, la asistencia técnica, el fortalecimiento de capacidades y el intercambio de conocimientos, y permitir transiciones equitativas e inclusivas y justas”. Ahora los países tendrán que definir los detalles del mecanismo para la COP31.

Teresa Anderson, responsable global de justicia climática en ActionAid International, afirmó que este es un legado importante para el mundo: “Es una gran victoria para los trabajadores, las mujeres y los grupos de la sociedad civil que vinieron a suplicar un marco para garantizar que la acción climática también proteja los empleos y mejore vidas.”

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Comienzan las negociaciones directas entre Rusia y Ucrania en Estambul

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Las negociaciones entre la delegación rusa y la ucraniana comenzaron este martes en Estambul, con un pedido del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a que “pongan fin a la tragedia”, en el marco de la guerra entre las dos exrepúblicas soviéticas, que hoy entró en su trigésimo cuarto día.

El diálogo en el palacio de Dolmabahçe comenzó poco después de las 10.30 hora local (4.30 en la Argentina), informó la agencia oficial turca Anadolu, citada por AFP.

Los negociadores fueron recibidos antes por el presidente anfitrión, quien les pidió que “pongan fin a la tragedia” de la ofensiva rusa de Ucrania, que comenzó el 24 de febrero.

Las negociaciones intentan frenar una guerra que ha dejado cerca de 20.000 muertos -según cifras extraoficiales originadas en estimaciones de uno y otro bando en pugna- y ha obligado a 10 millones de personas a dejar su hogar.

Las conversaciones se desarrollan en el palacio de Dolmabahçe que fue la última residencia en el Bósforo de los sultanes y también fue la última sede administrativa del Imperio otomano, y donde hay ahora oficinas de la presidencia turca.

“Ambas partes tienen preocupaciones legítimas, es posible llegar a una solución que sea aceptable para la comunidad internacional”, dijo el jefe de Estado turco al iniciar el diálogo.

Erdogan indicó que depende de ambas partes “poner fin a esta tragedia” porque “la prolongación del conflicto no interesa a nadie”.

“El mundo entero espera buenas noticias”, instó a los negociadores.

A juicio del mandatario turco, “es hora de que las negociaciones den resultados”. “En Turquía lo deseamos sinceramente y estamos dispuestos a hacer nuestro aporte”, dijo.

Erdogan reiteró la oferta de organizar en Turquía una cumbre de los presidentes de Rusia y Ucrania, reportó la agencia de noticias rusa Sputnik.

“Estas negociaciones (de hoy) podrían contribuir a una cumbre entre Rusia y Ucrania. Turquía esta dispuesta a acoger tal encuentro”, reafirmó.

El mandatario turco advirtió que su agenda no le permite quedarse en Estambul mientras duran las negociaciones, pero aseguró que las delegaciones podrán contar con la asistencia del titular de Exteriores, Mevlut Cavusoglu.

“Salgo a Uzbekistán, pero dejo en Estambul a mi canciller que va a proporcionar ayuda si es necesario”, dijo.

Los equipos negociadores de Moscú y Kiev celebraron varias rondas de consultas presenciales en el territorio de Bielorrusia a fines de febrero y en las primeras fechas de marzo, tras lo cual siguieron negociando por videoconferencia.

La reunión presencial de este martes es fruto de un acuerdo que Erdogan logró el domingo en una charla telefónica con su homólogo ruso, Vladímir Putin.

El oligarca ruso Roman Abramovich -que ha intentado situarse como un negociador entre Moscú y Kiev- también estaba presente, según una foto difundida por la presidencia turca.

Tras una reunión en la capital ucraniana en marzo, el multimillonario, que desde la semana pasada tiene dos yates atracados en las costas turcas, mostró indicios de que podría haber sido envenenado. Otra foto de la agencia rusa Ria Novosti muestra a Abramovich junto a Erdogan y al canciller turco.

Turquía acogió el 10 de marzo en Antalya, en el sur del país, una reunión entre los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia y Ucrania.

Sin embargo, ese encuentro no condujo ni a un alto el fuego ni a ningún avance significativo.

Turquía, que comparte costas en el mar Negro con los dos países beligerantes, ha realizado gestiones desde el inicio de la crisis para mantener vínculos fluidos con las dos partes y se ha esforzado para mediar en el conflicto.

Ankara es un aliado tradicional de Kiev y le ha entregado al país los drones Bayraktar, que Ucrania ha desplegado en el conflicto.

Por otro lado, también busca tener buenas relaciones con Rusia, ya que depende fuertemente de las importaciones de gas y de los ingresos por el turismo.

Turquía también se implicó, junto a Francia y Grecia, en la negociación de una evacuación humanitaria de los miles de civiles atrapados en el puerto ucraniano de Mariupol, bajo un duro asedio de los rusos.

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Rusia y Ucrania retoman el diálogo mientras siguen los combates y el éxodo de refugiados

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Rusia y Ucrania tenían previsto celebrar hoy una segunda ronda de consultas con vistas a un eventual alto el fuego tras una semana de invasión rusa que ya provocó 1 millón de refugiados, mientras las fuerzas de Moscú continuaban con sus bombardeos a la segunda mayor ciudad ucraniana tras tomar una localidad portuaria y cercar otra.

El recuento de Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) representa un éxodo a un ritmo sin precedentes en lo que va del siglo y equivale a más del 2% de la población de 44 millones de personas de Ucrania, dijo el organismo, que ha predicho hasta 4 millones de refugiados por la guerra, o incluso más.

La evacuación masiva podía verse claramente en la oriental Jarkov, la segunda mayor ciudad de Ucrania, donde residentes desesperados por escapar de las bombas y los ataques de artillería desbordaban la estación central de trenes y abordaban formaciones, a veces sin saber adónde se dirigían, informó la cadena BBC.

Por la noche, varias explosiones se escucharon en Kiev, la capital, resultantes de ataques rusos.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que uno de los bombardeos destruyó un centro de transmisiones el el barrio de Lysa Hora, unos 7 kilómetros al sur de la sede del Gobierno.

En un comunicado, dijo que se usaron armas de precisión y que no hubo ni víctimas civiles ni dañes en edificios residenciales cercanos.

El Ejército de Ucrania no se refirió a los ataques en un comunicado divulgado hoy en el que solo dijo que fuerzas rusas se estaban “reagrupando” e “intentando llegar a la periferia norte” de Kiev.

En un video, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, llamó a los ciudadanos a redoblar la resistencia, prometió que los invasores no tendrán “ni un momento de calma” y describió a los soldados rusos como “chicos confundidos que han sido usados”.

A una semana del comienzo de la invasión, representantes de Rusia y Ucrania tenían previsto reunirse hoy en la región bielorrusa de Brest, que limita con Polonia, para una segunda ronda de negociaciones cara a cara, luego de que la delegación rusa dijera ayer que había una propuesta de alto el fuego sobre la mesa.

Los primeros contactos, celebrados el lunes pasado también en Bielorrusia, no supusieron grandes avances.

La reunión llegará al día siguiente de la caída en poder de Rusia de la sureña ciudad portuaria de Jerson, de 290.000 habitantes, situada a orillas del mar Negro.

Se trata de la principal victoria hasta la fecha de las fuerzas armadas rusas, que prosiguen su ofensiva en ciudades del este del país, como Jarkov o Mariupol.

La oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos dijo hoy que al menos 227 civiles murieron y 525 resultaron heridos en Ucrania en la primera semana de invasión rusa, aunque explicó que la cifra real es mucho mayor porque la suya solo tiene en cuenta las víctimas confirmadas.

El servicio de emergencia de Ucrania dijo ayer que los muertos civiles eran más de 2.000.

La invasión será investigada por el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), el británico Karim Khan, por presuntos crímenes de guerra después de repetidas acusaciones de Kiev de bombardeos contra zonas residenciales.

Las autoridades de Jerson confirmaron anoche la caída de la ciudad, pero dijeron que la bandera ucraniana seguía ondeando en los edificios públicos.

El alcalde de Jerson, Igor Kolykhayev, anunció haber hablado con las tropas invasoras e impuso un toque de queda nocturno y la restricción de circular en automóvil.

“Hasta aquí todo va bien. La bandera que ondea encima nuestro es ucraniana. Y para que esto siga así, estas exigencias deben ser respetadas”, señaló.

Jerson queda a un centenar de kilómetros de la península de Crimea, que Moscú se anexó en 2014.

Las tropas invasoras se hicieron ya con otro puerto importante del país, Berdiansk, y están atacando el de Mariupol, cuyo alcalde, Vadim Boichenko, aseguró que la ciudad está “sin luz, sin agua, sin calefacción”.

Si cayera esta población, Rusia podría asegurarse una continuidad territorial entre las fuerzas procedentes de la península de Crimea y las llegadas de los territorios separatistas rusoparlantes de la región del este del país conocida como Donbass.

Otro punto caliente del conflicto es Jarkov, la segunda ciudad más poblada del país con 1,4 millones de habitantes, escenario ayer de fuertes bombardeos y de combates tras el aterrizaje de tropas aerotransportadas rusas.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) dijo que una de sus empleadas murió ayer en esa ciudad, donde “misiles, proyectiles y cohetes están impactando edificios residenciales y centros urbanos, matando e hiriendo a civiles inocentes”.

Responsables eclesiásticos citados por la agencia de noticias rusa Interfax indicaron que una iglesia ortodoxa en Jarkov resultó dañada, pero sin causar víctimas.

Autoridades locales también denunciaron ataques aéreos en la cercana ciudad de Izium que mataron a ocho personas, incluidos dos niños.

Kiev descarta capitular y reclama un alto el fuego y la retirada de las fuerzas invasoras.

Rusia exige el reconocimiento de Crimea como territorio ruso y la “desmilitarización y ‘desnazificación’ del Estado ucraniano” y su renuncia a ingresar a la OTAN.

El aislamiento de Moscú quedó patente en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ayer aprobó por aplastante mayoría (141 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones) una resolución para exigir a Rusia la retirada de sus tropas de Ucrania y “deplorar” su invasión.

La invasión provocó múltiples sanciones de gobiernos, instituciones y empresas occidentales para aislar a Rusia diplomática, económica, cultural y deportivamente.

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Manzur: “La única condición para acordar con el FMI es que el país pueda seguir creciendo”

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(Por Martín Piqué) El jefe de Gabinete, Juan Manzur, subrayó que “la única condición para acordar con el Fondo Monetario Internacional es que el país pueda seguir en este sendero de crecimiento”, planteó que “la deuda heredada del gobierno de (Mauricio) Macri es un problema muy grave de toda la Argentina, no de un sector”, e insistió en el “firme” rechazo a un programa de ajuste porque, explicó, “eso recaería sobre los sectores más vulnerables”.

Con esa definición se refirió a la necesidad de defender el crecimiento económico, una prioridad sobre la que volvió varias veces a lo largo de esta entrevista exclusiva con Télam, y que en 2021 se reflejó en el alza del 10% de la actividad, en la baja del desempleo (de 8,2% al cierre del tercer trimestre, según el Indec) y en la exportación de “volúmenes que hace años no se lograron”.

Esos logros, puntualizó, se relacionan con otro objetivo central del gobierno del Frente de Todos (FdT): “Mejorar los indicadores de pobreza a pasos cada vez más rápidos”.

“Lo que se busca es acordar, lo que se quiere es acordar, la decisión política del Gobierno argentino, tal cual lo expresa el Presidente, es acordar. Lo único que pide la Argentina es poder seguir creciendo, ese es el punto central”, remarcó sobre las tensas tratativas con el FMI apenas iniciado el reportaje, el primero que concedió desde que Alberto Fernández lo designó ministro coordinador.

Las cuestiones que desvelan al Ejecutivo para los próximos dos meses, sobre todo el desenlace de la renegociación con el organismo, se fueron sucediendo en una charla que se realizó en una mañana soleada y con la ciudad semivacía -el reloj marcaba las 7- en su despacho del primer piso de la Casa Rosada, donde las ventanas del ala norte, las que se abren sobre la explanada de Rivadavia, exhibían una postal solitaria del Centro Cultural Kirchner.

La entrevista forma parte de la serie de diálogos que esta agencia mantiene con los ministros del Gabinete Nacional para realizar un balance de gestión y puntualizar las metas de 2022.

En el abordaje del tema deuda, el diálogo con el jefe de Gabinete incluyó una mención al rol de Estados Unidos y su incidencia en la postura del FMI frente al crédito otorgado a la Argentina en 2018.

Durante la reunión con los gobernadores el ministro de Economía, Martín Guzmán, confirmó que existen diferencias con algunos accionistas de peso en el organismo -EEUU es el mayor- por la velocidad con la que el país debería aplicar un programa de reducción del déficit.

“Yo no tengo dudas de que, si aceptan las condiciones de respetar que Argentina pueda seguir creciendo a los niveles normales que hoy requiere nuestra economía para sacar a mucha gente que hoy está en una situación difícil y vulnerable, se va a llegar a un acuerdo”, analizó Manzur sobre ese punto, aunque previamente recordó que cualquier cronograma de repago de la deuda con el FMI “excede los mandatos constitucionales de los actos electorales”, por lo que convocó a “buscar soluciones” a través del “diálogo, la apertura y la búsqueda de consenso” entre todos los sectores políticos.

-Télam: El miércoles quedó claro que el obstáculo para acordar con el FMI pasa por el programa fiscal: el sendero que propone el Gobierno para reducir el déficit es progresivo, pretende cuidar el crecimiento y se basa en la recaudación, mientras que algunos países que integran el FMI exigen ajuste. ¿Es así?

-Juan Manzur: Primero, lo que hay que destacar es la convocatoria del Presidente, del doctor Alberto Fernández. En cada gesto, en cada actitud que tiene, está siempre convocando a la unidad, al diálogo, al consenso. En generar la mayor amplitud en la toma de decisiones. El Presidente fue muy claro: el problema de la deuda heredada del gobierno de Macri que hoy tiene el país es muy grave, no un problema de un sector. Es un problema de toda la Argentina. Esta decisión, de convocar a la totalidad de las provincias en el marco de un país profundamente federal, para explicar cuáles son los caminos que se han recorrido hasta ahora, cuáles son los puntos de encuentro y cuáles los puntos que están pendientes de acordar, le da una solidez muy importante. Por otro lado, el ministro Guzmán fue muy claro y muy explícito cuando habló, y con total claridad contó cuáles son todos los avances que se vienen dando en las negociaciones que se están llevando adelante. La lógica, en definitiva, es la que se indica: lo que se busca es acordar, lo que se quiere es acordar, la decisión política del Gobierno argentino, tal cual lo expresa el Presidente, es acordar. Lo único que pide la Argentina es poder seguir creciendo. Ese es el punto central. Hay que seguir creciendo. Porque hay que seguir mejorando los indicadores sociales: de pobreza, de desempleo. Esta es la única condición para acordar con el Fondo. Que la Argentina pueda seguir en este sendero de crecimiento que ha mostrado. Porque este año la Argentina va a crecer -todos los indicadores lo muestran- quizá un poco más arriba del 10%. Es un número muy importante. El desempleo también bajó, producto de este crecimiento. Se han exportado volúmenes que hace años no se lograron. Todo tiene que ver con generar las condiciones para que la calidad de vida de los argentinos mejore. Por eso es la decisión tan firme de nuestro Gobierno de decir “no queremos un ajuste”, porque eso recaería sobre los sectores más vulnerables.

-T: ¿Se puede acordar con el accionista mayoritario del FMI, que es EEUU? Varios funcionarios incluso han viajado allá, como Gustavo Beliz, usted mismo, además de las negociaciones que llevan adelante Guzmán y el embajador Jorge Argüello. ¿Hay posibilidades concretas de un entendimiento?

-JM: Yo no tengo dudas de que va a haber un entendimiento, un diálogo constructivo. Usted mencionaba al embajador Argüello, que es un gran embajador de la Argentina y que está en diálogo permanente con el Presidente y sigue sus instrucciones. Yo no tengo duda de que va a haber un acercamiento cada vez más firme y va a haber, también, un acuerdo. Estamos en pleno proceso de negociación. Y una deuda del volumen de esta magnitud requiere ciertos consensos que son necesarios para llevarla adelante. Efectivamente, yo, a pedido del Presidente, la vez pasada viajé también a Nueva York a acompañar al ministro de Economía en su exposición. Transmití cuáles eran las instrucciones, la indicación era clara: generar el vínculo, el diálogo, para acercar posiciones y en la medida que esto permita lograr el acuerdo. Estamos ya al final de este proceso y no tengo dudas de que, si aceptan las condiciones de respetar que Argentina pueda seguir creciendo a los niveles normales que requiere nuestra economía para sacar a mucha gente que hoy está en una situación difícil, se va a llegar a un acuerdo.

-T: Guzmán planteó que ningún acuerdo será bueno para Argentina por la dimensión de la deuda, pero que en términos relativos se puede conseguir el mejor acuerdo posible. ¿Argentina qué posición tomará ante lo que EEUU, o la secretaria del Tesoro Yanet Yellen, en rigor, está planteando?

-JM: La posición de Argentina se ha expresado públicamente. Es no interrumpir el crecimiento que hoy tiene el país. Argentina, para poder cumplir con sus obligaciones, tiene que seguir creciendo. Ese es el punto central de las negociaciones. La vocación (de acordar) está, la decisión política está, hay diálogo. Esto no es de un Gobierno, acá hay que buscar una solución a la República Argentina, y eso es lo que está haciendo el presidente Alberto Fernández. Toda negociación es dura, toda negociación es difícil. Pero yo confío en que finalmente se va a llegar a un acuerdo.

-T: Usted tiene como uno de los ejes de su función la reasignación presupuestaria y el ejercicio de todo lo que implica administrar el Estado. ¿Cómo cumplirá con esa tarea para garantizar las obligaciones del Estado y enviar partidas para las obras comprometidas con los gobernadores luego de que la oposición rechazara el Presupuesto?

-JM: Sí, después de lo que sucedió en la Cámara de Diputados, el Gobierno nacional se quedó sin presupuesto para el año 2022. Hay soluciones administrativas previstas dentro de la normativa legal, y se vienen dando pasos concretos en pos de que el Estado siga funcionando. El Presidente ya sacó la normativa para prorrogar el presupuesto anterior (por el decreto 882/2021, publicado en el Boletín Oficial el 24 de diciembre último), con el que vamos a seguir funcionando. Y luego recae en la Jefatura de Gabinete llevar adelante las readecuaciones de todas las partidas presupuestarias. Eso se va a hacer en forma directa entre los equipos técnicos de la Jefatura de Gabinete y los del Ministerio de Economía. Esta no es la primera vez que le pasa a un gobierno peronista como el nuestro: en 2020 también, a partir de una situación desafortunada como esta, el Gobierno de aquel momento se quedó sin presupuesto. En ese momento yo también era funcionario nacional y tuvimos la posibilidad de seguir adelante. Yo ahora voy a seguir trabajando en todo lo que ustedes ven: llevar adelante la documentación técnica y ver que todas las áreas -fundamentalmente las prioritarias, todo lo que tiene que ver con mejorar la calidad de vida a los argentinos- se sigan instrumentando lo más rápido posible.

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Argentina extendió hasta el 2 de junio el plazo para renegociar la deuda

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El Ministerio de Economía extendió hasta el 2 de junio el plazo para renegociar los US$ 66.300 millones de títulos de deuda emitidos bajo legislación extranjera, con el objetivo de continuar el diálogo con los acreedores en búsqueda de un acuerdo.

Así lo hizo saber esta tarde la cartera que dirige Martín Guzmán a través de un comunicado en el cual anunció que “extendió por un período adicional el vencimiento de la invitación que hizo a los tenedores”, previsto para mañana.

El plazo para que los tenedores informen si aceptan entrar al canje de deuda estaba previsto para mañana a las 17 hora de Nueva York ( las 18 en Argentina). Ese tope ahora se extendió para igual horario del martes 2 de junio.

Esta es la segunda ampliación dispuesta por el gobierno argentino. El primer plazo fue fijado para el 8 de mayo pasado y se extendió luego hasta el 22.

Si se cierra la negociación el 2 de junio, el anuncio del resultado se realizará el día siguiente y la liquidación de los nuevos títulos, tal como se define en el Suplemento del Prospecto de canje, será el 8 de junio “o lo antes posible de allí en adelante”.

Asimismo, mañana vence el período de gracia para pagar US$ 503 millones -de un vencimiento del 22 de abril último-, que el Gobierno utilizó para avanzar en la negociación de toda la deuda con los acreedores, y su falta de pago conducirá al país a un default técnico, según explicaron fuentes oficiales.

Pero Guzmán dijo el pasado martes en una teleconferencia ante empresas de Estados Unidos, que la fecha del 22 de mayo “es anecdótica. Estamos en medio de una negociación”, dando a entender ya en esa oportunidad que el diálogo con los acreedores se iba a extender, tal como finalmente se informó hoy de manera oficial.

Incluso el propio presidente Alberto Fernández, aseguró esta tarde, horas antes de que se conociera la noticia de la prórroga que “leo en los diarios que corremos el peligro de caer en default mañana y yo me preguntó por qué mienten así”.

“Si estamos en default desde hace meses, desde antes de diciembre que estamos en default, solo que no lo escriben, solo que lo ocultan”, subrayó el jefe del Estado.

El Presidente, en declaraciones efectuadas en la provincia de Santiago del Estero, dijo que quiere “que el mundo vea a la Argentina como un país honorable que cumple” sus compromisos, “sin que eso signifique una nueva postergación de nuestro pueblo”.

Por su parte, el vocero del Fondo Monetario Internacional, Gerry Rice aseguró en horas de la mañana que en las negociaciones de Argentina con sus acreedores privados, “nos alienta la disposición de ambas partes a continuar las conversaciones para llegar a un acuerdo” .

En la tradicional conferencia de prensa que el vocero brinda en Washington cada jueves por medio -en este caso de manera virtual por la pandemia de coronavirus- dijo que el organismo no quiere “especular con el resultado de las negociaciones entre el país y los acreedores”, sin embargo “estamos animados por la voluntad de ambos lados de continuar con alcanzar un acuerdo”.

En otro orden, y consultado por el estado de la relación entre la Argentina y el FMI, Rice sostuvo que “hasta ahora no se comenzó ninguna negociación para ningún acuerdo” entre ambas partes, para que el país renegocie los US$ 44.000 millones que le debe al organismo.

“El pedido argentino, que respetamos completamente, fue primero la realización de una consulta bajo el marco del artículo IV” de monitoreo de variables macroeconómicas de los países miembro, aclaró.

Y agregó: “hasta ahora no empezamos ninguna negociación para ningún acuerdo con Argentina”.

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