Nordeste

Convivir con la naturaleza, la lección climática de la caatinga en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service –  “El trabajo de recoger semillas me salvó de la depresión”, que le produjo el suicidio de su hija a los 29 años, confesó Maria do Desterro Soares, de 64 años, quien vive en la comunidad rural y pobre de Jatobá, en el noreste de Brasil.

Atrajo para la actividad a su hermana menor, Maria de Jesus Soares, de 45 años, que perdió el marido en un accidente de automóvil y también lucha para no caer en la depresión. Las dos caminan juntas cerca de dos horas, para arribar a los bosques donde abundan las semillas.

Ganan poco, cerca de 1000 reales (185 dólares) en un “año bueno”, pero “es mi trabajo, mi placer, es lo que quiero y me gusta hacerlo”, sostuvo María do Desterro, que también hace helados y medicamentos para gripe y otras enfermedades con jugos, tés, cáscaras y miel de extracción local.

Ella es una de las 121 personas capacitadas por la Asociación Caatinga (AC) hasta 2023 para la recolección y manejo de semillas de plantas nativas de ese bioma exclusivo de Brasil, como forma de generar ingresos y restaurar los bosques.

“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”: Gilson Miranda.

La asociación, fundada en 1998 para proteger la caatinga, el bioma característico de la región semiárida en el noreste del país, gestiona la Reserva Natural Serra das Almas (RNSA) y disemina las tecnologías sociales de convivencia con la ecorregión del Semiárido en las comunidades aledañas.

La caatinga ocupa 10 % del extenso territorio brasileño y en ella viven 27 millones de personas. Su vegetación es en general baja, de ramas y troncos retorcidos, que parece muerta en la estación seca y se vuelve verde pocos días después de una lluvia. Pero cuenta también con grandes árboles que alcanzan decenas de metros de altura.

Maria do Desterro Soares y su hermana menor, Maria de Jesus Soares, extraen las semillas del coco de buriti, una palmera también conocida como moriche, presente en varias partes de Brasil, incluido su bioma exclusivo de la caatinga. Las dos comenzaron a cosechar semillas para alejar la depresión y ahora lo hacen por placer y para contribuir al ambiente. Imagen: Mario Osava / IPS

Convivencia, no combate a la naturaleza

Convivir, en lugar de combatir las sequías, es un principio orientador de las acciones que están mejorando la vida en la región más pobre de Brasil, el Nordeste, en una lección climática para el país y el mundo.

La consigna, puesta en marcha por las organizaciones de la sociedad civil, impulsó varias tecnologías sociales como solución para la escasez de agua. La más conocida es la cisterna de acopio del agua de lluvia para uso doméstico, cuya construcción desde 2003 superó 1,2 millones de unidades.

La cisterna, la bioagua (un equipo que limpia el agua de uso doméstico para su reúso en las siembras), la fosa séptica verde (tanque de hormigón con tierra, filtros y un pie de banano), el horno solar y el fogón ecoeficiente son los cinco equipos en diseminación.

El sitio web de la AC informa que se implantaron 1481 de esas “tecnologías”.

La AC cuenta con la RNSA para la educación ambiental y fuente de ingresos con el turismo ecológico. En sus alrededores, actúa en 40 comunidades donde viven cerca de 4000 familias, implantando las tecnologías sociales y buscando apoyo a la conservación de la reserva y toda la caatinga.

Con sede en Fortaleza, capital del nordestino estado de Ceará, y Crateús, en el oeste de ese mismo estado y cerca de la RNSA, la asociación se distingue de otras organizaciones no gubernamentales al disponer de esa unidad de conservación de 6285 hectáreas de bosques tupidos y cuatro nacientes de riachuelos.

La fosa séptica verde, también llamada cantero bioséptico, trata el agua servida de los sanitarios con microorganismos que procesan los excrementos, dejando el agua lista para regar los cultivos en la región semiárida del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS

La caatinga mitiga el cambio climático

“La reserva es un laboratorio a cielo abierto, donde tienen lugar varias investigaciones sobre la fauna, la flora, el carbono, el agua, para que tengamos conocimiento de la importancia de esa área, y también de toda la caatinga”, definió Gilson Miranda, biólogo y gestor del RNSA por la Asociación Caatinga.

De 2015 a 2022, la caatinga removió casi mitad del carbono removido de la atmosfera en todo el Brasil, realzó, basado en un estudio de la Universidad Estatal de São Paulo que apuntó la participación de cerca de 40 % en la captura de gases invernadero.

Es que el rápido reverdecer de la vegetación, indicador de la intensa actividad fotosintética, cuando llueve, hace de la caatinga un importante sumidero de gases invernadero, distinto de la Amazonia, un inmenso reservorio de carbono.

“Por eso preservar y conservar la caatinga es estratégico en un escenario de adaptación climática”, sostuvo Miranda en diálogo con IPS.

Ese bioma, exclusivo de Brasil, ocupa un área de 844 453 kilómetros cuadrados.

El agua es otra riqueza de la Serra das Almas, convertida en una Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN) en el año 2000.

“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”, destacó Miranda.

Alrededor de las nacientes hay árboles muy altas y verdes que discrepan de la visión usual del bioma. La gameleira (Ficus gomelleira), uno de esos árboles, alcanza hasta 40 o 50 metros, según Jair Martins, el guía de los turistas en las caminatas por los seis senderos de la Sierra das Almas

Esa agua, retenida en el suelo por los bosques, en realidad escurre lentamente. Las cuatro nacientes preservadas en la reserva no secan, pero no logran perennizar los riachuelos que alimentan el rio Poti, cuyo cauce pasa a este y al norte de la Serra das Almas.

Tampoco esa humedad es suficiente para mantener verde la vegetación de la caatinga, tupida en el local, pero muy seco en diciembre, con el verde de algunos arbustos o árboles más resistentes al estrés hídrico.

Maria Clemente da Silva solo pudo cultivar su huerto cuando tuvo acceso al bioagua, porque el suministro de agua de la red pública se limita a tres horas diarias en Jatobá, una comunidad pobre ubicada en la caatinga brasileña. Imagen: Mario Osava / IPS

La sequía atenuada

En los alrededores de la RNSA, la sequía se siente aún más.

Maria Clemente da Silva, de 59 años, cuenta con el bioagua para completar el agua con que irriga su pequeño huerto. La red pública solo suministra agua durante dos a tres horas por día, insuficiente para el cultivo de hortalizas, como lechuga y cebolletas, o frutales como papaya, banano, acerola, naranja y cajú, también llamado anacardo o merey.

A unos cien metros detrás de su casa, un bosque de árboles altos y muy verdes revelan que, con agua, la vegetación de la caatinga gana exuberancia. Es la humedad que quedó en un bajón de un río que prácticamente secó a causa de la deforestación y los incendios provocados para “limpiar” la tierra, explicó Elisabete de Souza Soares.

El agua es la carencia más sentida, según Souza y las otras mujeres que hablaron a IPS y a un grupo de estudiantes de periodismo que visitaron la comunidad Jatobá, en el municipio de Buriti dos Montes, del estado de Piauí, vecino a Ceará, donde las acciones socioambientales de la AC benefician la población y la protección de la RNSA.

Todas obtuvieron las cisternas, el pequeño fogón ecológico de tres quemadores y otras “tecnologías” que rebajaron las dificultades en sus vidas. “Antes de la cisterna, buscábamos agua de un chafariz (fuente con caños) a un kilómetro de distancia, en latas sobre la cabeza”, recordó Souza.

Cuando estaba embarazada de su hija Maria, hace 11 años, ella pensó en mudarse de la comunidad donde siempre vivió en busca de agua. “Ahora no salgo de acá, donde nací”, asegura.

La vegetación seca en diciembre, cuando se produce el climax del estiaje anual, presenta algunos arbustos o árboles resistentes que mantienen manchas verdes en los bosques de la caatinga, en la región del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS

La Asociación Caatinga adoptó el modelo integral de conservación con amplia participación de la población local, incluso en los beneficios económicos del trabajo dentro de la RNSA, como guiar ecoturistas y otros servicios.

El enfoque de la AC es siempre socioambiental, un componente principal en la protección de la reserva y la caatinga en general, sostuvo Miranda.

Dentro de la reserva hay un modesto hotel para alojar hasta 36 personas. El turismo local tiende a expandirse por el fomento de los gobiernos de los estados de Ceará y Piauí, que comparten la Reserva Natural Serra das Almas.

El cercano rio Poti discurre entre un cañón de 140 kilómetros de largo y se ha transformado en una gran atracción turística.

La reserva es un legado de la familia estadounidense Johnson, dueña de la empresa SC Johnson, que por tener la cera vegetal entre los insumos de sus productos para la limpieza y conservación de muebles, importaba la cera de carnaúba, una palmera abundante en Ceará y Piauí, además de otro estado del Nordeste, Rio Grande do Norte.

En 1998 el líder de la cuarta generación de la familia, Samuel Johnson, repitió una expedición a Ceará que el padre había hecho en 1935 y decidió constituir un Fondo para la Conservación de la Caatinga, con parte de su fortuna. Esa decisión dio pie a la RNSA y la Asociación Caatinga, compuesta por especialistas ambientales en el bioma.

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Con 7% en agosto, la inflación no da tregua y tuvo su pico en el NEA

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La inflación de agosto fue del 7 por ciento, un número apenas por debajo del 7,6 del mes previo, con una suba interanual de 78,5 por ciento. En los primeros ocho meses del año, los precios subieron 56,4 por ciento. En el NEA la fiebre alcista marcó otro pico, con 7,6 por ciento y un acumulado interanual de 80,4 por ciento, la inflación más alta del país.

El NEA es la única región que llega al 80 por ciento interanual, pero con picos que superan el cien por ciento en prendas de vestir y calzados -101,6%- y restaurantes y hoteles, cuyas tarifas aumentaron 102,5 por ciento en comparación con agosto del año anterior.

En sintonía, en el NEA las prendas de vestir y calzados registraron una suba de 10,6 por ciento durante agosto, apenas por encima de bienes y servicios que subieron 9,5 por ciento. En el podio de aumentos se ubicó Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 8,6 por ciento. Lo que “menos” aumentó fue el rubro Comunicaciones, con 3,5 por ciento.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a la región del NEA (conformada por las provincias del Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones), registró una suba del 7,6% en el mes de agosto, acelerando en 0,2 puntos porcentuales respecto a  la medición del mes previo y de este modo, registra la mayor suba de precios desde que  se inició a medir la inflación regional (diciembre 2016). A su vez, el incremento del IPC  del noreste fue mayor al nivel nacional (7,0%) y junto al NOA son las regiones que  tuvieron la mayor suba en todo el país. 

Por su parte, el acumulado del año exhibe en la región un alza del 57,6%, el mayor a  nivel histórico para el período enero-agosto, y segundo más alto del país; y finalmente,  en la comparación interanual, la inflación en el NEA ya llegó al 80,4%, siendo no solo  más alta del país, sino también récord histórico para la región. Prendas de vestir, Bienes  y servicios varios y Equipamiento y mantenimiento del hogar mostraron las subas más  fuertes en este mes en la región, destacó la consultora Politikon Chaco, en un informe  publicado en base a datos del INDEC.  

IPC de agosto: situación por regiones 

En el mes de análisis, el IPC nacional registró una suba del 7,0%, desacelerando en 0,4 puntos porcentuales respecto al mes previo, pero ubicándose muy por encima de las  proyecciones previas realizadas para el mes, que oscilaron entre el 6% y 6,5%. Además,  por séptimo mes consecutivo, se ubica por encima del 5% mensual. 

A nivel regional, el NEA y el NOA exhibieron la mayor expansión del IPC en el mes (ambas con 7,6%), seguida por el GBA (7,0%, en línea con el total país); por debajo de  la media nacional, quedaron la región Pampeana (6,9%), Cuyo (6,5%) y la Patagonia (6,4%). 

A su vez, en el acumulado del año, todas las regiones exhiben subas por encima del  50%, con el NOA a la cabeza (58,1%) seguida por el NEA. 

Por su parte, en la comparación interanual, la suba del IPC nacional llegó al 78,5%,  registrando así la variación más alta desde la hiperinflación. A nivel regional, el NEA continúa mostrando la mayor suba de precios en el país (80,4%, única en superar los  ochenta puntos), seguida por el NOA (79,9%) y GBA (79,1%) completa el podio, siendo  estas tres las que muestran subas por encima del total nacional; debajo del total país,  quedaron la Pampeana (77,7%), Cuyo (77,5%) y cierra la Patagonia (76,0%).  

La región del Nordeste (NEA) tuvo, en agosto de 2022, un alza del IPC del 7,6%,  tratándose de la suba más alta para la región desde que se inició a medir este indicador  a nivel regional (diciembre 2016) superando al anterior récord de 7,4% de julio 2022. De esta forma, el acumulado del período enero-agosto 2022, la región exhibe un alza  de precios del 57,6%, la segunda más alta del país y siendo además el peor resultado  para un período similar desde que arrancó la nueva serie de medición (2016), un hito  que también se observa en el nivel general nacional, y en todas las regiones en  particular, siendo además la primera vez que en este período se supera el 50%. El salto  respecto a igual período del 2021 es alarmante: 26,9 puntos porcentuales.

A nivel interanual, por su parte, el NEA aceleró al 80,4% en agosto, siendo un nuevo  récord para la región, superando por primera vez desde que se mide la serie, el techo  de los ochenta puntos. Es, a su vez, la suba más alta del país.

Comportamiento de precios, según divisiones, en el NEA 

La división que registró el mayor incremento de precios en el NEA en agosto fue  “Prendas de vestir y calzado” con una suba del 10,6%, con importante empuje en  particular de los calzados; en segundo lugar quedó “Bienes y servicios varios” con  una suba del 9,5%, mientras que el tercer mayor incremento del mes en la región se vio  en “Equipamiento y mantenimiento del hogar” con 8,6%. 

Además, otras dos divisiones tuvieron mayor suba que el nivel general regional:  “Vivienda, agua, electricidad y otros” (7,9%, con empuje de tarifas de servicios) y  “Transporte” (7,8%, donde traccionó fuerte el transporte público). La división de “Alimentos y bebidas no alcohólicas” tuvo una suba levemente menor  al total general provincial (7,5%) mostrando una suba de alto impacto particularmente en hogares vulnerables. Finalmente, “Comunicación” volvió a registró la menor suba  en el NEA con 3,5%. Analizando el comportamiento interanual, el top tres de mayores alzas está liderado  por “Restaurantes y Hoteles” (102,5%), “Prendas de Vestir y Calzado” (101,6%) y  “Alimentos y bebidas no alcohólicas” (82,4%), en todos los casos por encima del  nivel general regional. “Comunicación”, a su vez, se sostiene como la división de  menor crecimiento en este nivel comparativo (45,7%).

Alimentos: verduras y azúcares empujan la suba del rubro 

Volviendo a lo específico de la situación de los alimentos y bebidas no alcohólicas (esta división es la que muestra la mayor incidencia en el IPC del NEA, representando el  35,3% del total de la canasta medida), en agosto nuevamente la suba del nivel de  precios de esta división se ubicó por debajo del nivel general regional, aunque de  manera muy leve: 7,5% vs 7,6%.  

Aun con eso, hay dos datos altamente alarmantes: en primer lugar, esta división tuvo  una muy fuerte aceleración en su tasa de variación por segundo mes consecutivo: del  4,3% de junio pasó al 6,6% en julio y al 7,5% actual. El segundo dato de preocupación  es que el NEA tuvo el mayor incremento en alimentos de todo el país en este mes de análisis. 

Además, a nivel interanual exhibió nuevamente una importante disparada: del 46,2% de  enero al 82,4% en agosto, siendo éste un récord histórico en esta división y además,  también la mayor de todo el país.

Dentro de la división, el rubro de “Verduras, tubérculos y legumbres” tuvo el mayor  aumento en este mes (+18,3%), mientras que “Azúcar, dulces, chocolate, golosinas,  etc.” registraron la segunda mayor marca (17,5%). En este último caso, es el segundo  mes seguido que crece a doble dígito. El podio se completa con “Frutas” (9,9%).  

A su vez, otros dos rubros crecen por encima de nivel general regional: “Leche,  productos lácteos y huevos” (9,1%) y “Aceites, grasas y mantecas” (8,9%). Por el  contrario, la menor suba se registró, por segundo mes consecutivo, en “Carnes y  derivados” (+3,9%). 

A nivel interanual, “Azúcar, dulces, chocolate, golosinas, etc.” se consolida como el rubro  de mayor crecimiento en la comparación año/año (118,4%); seguida de “Verduras,  tubérculos y legumbres” (102,0%) y “Aceites, grasas y mantecas” (99,9 %) completa el  podio. “Aguas minerales, jugos y gaseosas”, por su parte, registran la menor suba en  este nivel comparativo (60,3%).

El peor registro histórico para el período acumulado 

El acumulado del año de 2022 del IPC NEA muestra un crecimiento del índice de precios  del 57,6% y, de esta forma se convierte, en el peor resultado para este período desde  que arrancó la serie de medición regional (diciembre 2016). Esto no es un fenómeno  regional, sino que lo mismo se observa entre las demás regiones, y en el consolidado  nacional.

 

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