OBSERVATORIO PYME

Cómo impactó la pandemia en las Pymes Argentinas

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El próximo miércoles (28/10), se realizará un webinar con la presentación exclusiva de la última publicación de la Fundación Observatorio PyME con datos sobre operatividad de las PyME y actividad del personal actualizado con los valores de octubre

¿Es de 1 a 1 la relación entre operatividad y actividad del personal? ¿Debieron alterarse las condiciones laborales en las empresas de hasta 800
ocupados? ¿Cuál es el clima laboral en estas empresas? ¿Cómo transitan hacia la “nueva normalidad”? FOP ofrece información multisectorial con
representatividad en todo el territorio nacional en un Informe Especial de la Fundación Observatorio PyME que reúne el análisis de diversas temáticas en el contexto inédito que ha marcado la pandemia del COVID-19 y que será presentado en el Webinar del 28 de octubre.

ACTIVIDAD DE LAS EMPRESAS Y DE SU PERSONAL

  1. Evolución del grado de operatividad

El Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) fue una decisión implementada por el Gobierno de la República Argentina para hacer frente a la pandemia de COVID-19 en todo el país y, mediante el DNU 297/2020, comenzó a regir desde el 20 de marzo.

En un principio se estableció una fase de “aislamiento estricto” hasta mediados de abril en todo el país, sin excepciones. Posteriormente, conforme a la evolución sanitaria, el esquema se fue flexibilizando en gran parte del territorio nacional, permitiendo a muchas provincias ingresar a la fase de “Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio”, excepto en la región de AMBA y algunos distritos específicos en distintas provincias (de acuerdo a los focos de contagio que se detectaron).

Ahora bien, para cada territorio se fueron determinando las actividades permitidas, agregando así un factor de diferenciación entre sectores. El Gráfico 1 muestra la evolución del grado de operatividad, para tres momentos del tiempo, entre el aislamiento estricto y la actualidad.

En principio, el sector mejor posicionado fue el Agropecuario y recursos naturales, al ser esenciales buena parte de sus actividades, o exceptuadas incluso en las primeras flexibilizaciones del aislamiento. En el otro extremo se hallaba Construcción.

Servicios, tanto por incluir algunas actividades esenciales como paulatinamente exceptuadas, así como por sus propios procesos, resultó ser un sector menos perjudicado por las restricciones sanitarias.

Ya en el último relevamiento (15 de septiembre al 18 de octubre) prácticamente todas las empresas se encuentran operativas. Construcción sigue siendo el sector donde la completa operatividad está menos difundida, aunque en actividad parcial es el sector con mayor proporción de firmas (28% y 66%, respectivamente).

  1. Personal inactivo

El nivel del paro productivo provocado por la irrupción de la pandemia no se puede medir correctamente solo por el porcentaje de empresas en funcionamiento. Un factor importante que hay que monitorear por las consecuencias reales que tiene en la actividad productiva de las compañías es el porcentaje de inactividad de su personal. El grado de operatividad de la firma no implica directamente un mismo grado de actividad de su personal. Éste responde a: i) procesos y organización interna, ii) restricciones regulatorias para poder funcionar, y iii) caída de la oferta y demanda de bienes y servicios que implicó la pandemia.

En la medida que se retomaron las actividades, la proporción de personal inactivo fue reduciéndose. No obstante, en línea con las habilitaciones especiales, las pautas marcadas por los respectivos protocolos y/o las características de los procesos internos, junto con la relación de oferta y demanda, las empresas de Construcción y de Comercio son las que relativamente menos han podido reactivar a sus trabajadores.

En total, al 18 de octubre pasado, unas 150 mil empresas que ocupan 900 mil puestos de trabajo tienen inactivo a más del 30% de su planta de personal.

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El dólar condiciona el futuro de las Pymes

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Así lo grafica el informe Coyuntural: Primer semestre 2020 y perspectivas de la Fundación Observatorio PyME la recuperación del sector industrial depende de un efectivo control del tipo de cambio por parte del Gobierno nacional

Si el Gobierno logra controlar el tipo de cambio y evitar un salto violento del dólar, el 51% de las PyME industriales prevé recuperar el nivel de producción pre-pandemia en diciembre 2020 y el 33% durante el primer semestre de 2021. El restante 16% prevé alcanzarlo en el segundo semestre de 2021 y el primero de 2022, aunque algunos sectores manufactureros como autopartes y la industria del vidrio, cerámica y minerales no metálicos prevén recuperaciones más distantes.

Aun con las diferentes características estructurales y dinámicas, las previsiones de recuperación de las PyME de la Industria Manufacturera siguen el mismo ciclo que las PyME de Software y Servicios Informáticos.

El ciclo de recuperación del segmento de pequeñas y medianas empresas sigue, además, un patrón muy similar al observado en la economía mundial según los reportes del FMI, Banco Mundial y OECD, siempre que no ocurra un fuerte rebrote del COVID-19.

Si, por el contrario, ocurriera un salto devaluatorio antes de fines de año, el principal impacto será sobre el poder de compra del mercado interno y no sobre la balanza de comercial de las PyME. No habrá más exportaciones y tampoco mayor protección contra las ya muy deprimidas importaciones. Es decir, la devaluación de la moneda postergará el ritmo de recuperación de las PyME locales y alejará al país del patrón de recuperación mundial.

El resultado de las encuestas realizadas por FOP durante los meses de julio agosto muestra que mejoran las expectativas de reactivación para los próximos meses, pero que el grado de iliquidez de las empresas es máximo. Entre las PyME manufactureras se liquidan stocks de materias primas, a pesar del riesgo de devaluación que perciben todos los empresarios (y su potencial efecto sobre el ritmo de aumento de los precios). La profunda recesión y la necesidad de liquidez se observa también en la velocidad de entrega de los proveedores de estas PyME que aumentó drásticamente durante la pandemia (el indicador de FOP pasa de un nivel de 53 en abril a 64 en julio).

En un escenario de parcial recuperación de la economía internacional (ahora amenazada por un nuevo rebrote del COVID-19), los rasgos más destacados de la actual coyuntura de las PyME argentinas son tres:

  1. A partir del piso de la recesión observado en el segundo trimestre del año, comenzó a recuperarse la confianza de las PyME de todos los tamaños, sectores y regiones del país. Está aumentando la cartera de pedidos y en algunas actividades el ritmo previsto de recuperación es muy importante: software y servicios informáticos, madera y muebles, aparatos eléctricos y electrónicos y alimentos y bebidas. Es probable que el año para las PyME cierre con una caída de la producción inferior al estimado para el conjunto de la economía que ronda el 10-12%.
  2. Actualmente, el problema con mayor difusión entre las PyME manufactureras es el incremento de los precios de las materias primas (afecta al 68% de las empresas), que desplazó del primer lugar al problema de la caída de las ventas (afecta al 57% de las empresas). En tercer lugar de difusión, pero muy cercano a la caída de las ventas, se sitúa el retraso en el pago de los clientes (55%). El incremento de los precios de las materias primas se explica, en buena parte, por el ritmo de devaluación del peso.
  3. Se amplió la diferencia de desempeño entre las pequeñas empresas (10-50 ocupados) y las medianas (50-250 ocupados) que se viene observando desde hace ya prácticamente un quinquenio en el sector industrial. En el segundo trimestre del año la caída interanual de la producción de las firmas pequeñas fue del 30,5% mientras que la caída en las medianas fue del 9%. Las discrepancias entre ambos grupos en el ritmo de producción fueron acompañadas con diferencias en la dinámica del empleo: entre las pequeñas la ocupación cayó 5% en términos interanuales, mientras que entre las medianas se mantuvo prácticamente constante (+0,5%).
    El programa de asistencia del Gobierno “ATP”, créditos blandos al 24% y algunas otras medidas (laborales, fiscales y financieras), aunque están disponibles para todos los tamaños de empresas, parece que impactan más entre las empresas medianas que entre las empresas de menor tamaño. En tal sentido, es probable que la “Moratoria ampliada 2020” también muestre este patrón de impacto sobre el segmento PyME.
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Alertan que “se agravará el problema de la mortalidad empresarial” Pyme

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Según el último informe sobre “Nivel de Competencia Directa entre las PyME” de la fundación Observatorio Pyme urgen cambios en la estructura competitiva de las Pequeñas y Mediana Empresas. Ya que “sin una inyección suficiente de crédito y capital en el sector PyME los actuales comportamientos no serán sostenibles y se agravará el problema de la mortalidad empresarial”.
En un escenario macroeconómico de estanflación que ya lleva ocho años, los cambios observados en la microeconomía de las PyME, que afectan a más de la mitad del sector, muestran algunos rasgos positivos. Sin embargo, la ausencia de mercados de capitales y de crédito industrial impide el crecimiento sostenido del sector y amenaza el futuro.
Los datos que se presentan a continuación se desprenden del Informe Especial “Nivel de Competencia Directa entre las PyME”  recientemente desarrollado por la Fundación Observatorio PyME:
 La cantidad de competidores directos en el mercado interno que históricamente tiene en promedio una PyME industrial argentina es entre 5 y 6. Sin embargo, en el quinquenio 2012-2017 más de la mitad de estas empresas han experimentado nuevas situaciones competitivas que derivan de la desaparición (cierres) de empresas nacionales, del ingreso de nuevas empresas nacionales al negocio y de la aparición de nuevos productos lanzados por las empresas extranjeras (Gráficos 1 y 2). En números, estos cambios estarían afectando a unas 11.000 empresas y 300.000 trabajadores. 
 A pesar que las devaluaciones del peso en 2018 y de los últimos días puedan estar morigerando transitoriamente la presión de la competencia externa, las investigaciones de FOP muestran que actualmente el 40% de las PyME industriales está amenazada por la competencia de productos importados y que un poco menos de un tercio de las empresas del sector (28%) perdió participación en el mercado interno debido a la competencia de las importaciones.
 En particular, el 33% de las PyME manufactureras experimentaron un incremento en el número de competidores directos en el mercado interno y el 21% una caída (Gráfico 1). Es importante destacar que ambos grupos (el que enfrenta un aumento de la competencia y que ha experimentado una disminución de la misma) son sustancialmente diferentes. El primer grupo, además de ser  más numeroso, está compuesto por industrias PyME más grandes, más exportadoras, más inversoras, más certificadas, menos amenazadas por la competencia extranjera, más demandantes de personal calificado, más productivas y con mayor acceso al crédito  (Tabla 1).
 Desde el punto de vista sectorial se encuentran algunas diferencias de composición. Las primeras son más frecuentes en sectores menos ligados al consumo directo (químicos, electrónica), mientras el segundo grupo es más frecuente en los sectores más tradicionales (calzado, confecciones, textiles). Desde el punto de vista regional no se observan diferencias significativas.
 Los cambios en el nivel de competencia podrían ser potenciados positivamente mediante la inyección de más capital y crédito industrial en el sector. Los cambios microeconómicos en el escenario competitivo han sido enfrentados en soledad con los recursos propios de las empresas. De esta manera, en ausencia de un amplio mercado del crédito y de capitales, el relativamente virtuoso comportamiento de las empresas que vieron aumentar la competencia estuvo por debajo de sus propias posibilidades de crecimiento mientras que, en el segmento de las empresas que vieron disminuir la competencia, las restricciones de crédito y capital han provocado probablemente el cierre de un número de empresas mayor que el necesario.
 La prolongación del escenario de “estanflación” actual seguirá provocando modificaciones en la estructura del mercado industrial argentino cada vez más profundas; y en ausencia de crédito industrial nada asegura que la reestructuración del segmento PyME en curso sea positiva. Una inteligente política industrial debería apuntar a expandir el crédito industrial de largo plazo para ayudar la expansión de las empresas existentes a través de eficaces mecanismos de absorción de los mercados abandonados por las empresas nacionales que cierran. 
La Fundación Observatorio PyME es una entidad sin fines de lucro, cuya misión es promover la valorización cultural del rol de las pequeñas y medianas empresas en la sociedad, la investigación microeconómica aplicada y las políticas públicas de apoyo al desarrollo productivo. Desde sus orígenes en 1996, genera información sistemática y de manera ininterrumpida sobre las PyME industriales y de otros sectores de actividad. Sus socios fundadores son Organización Techint (OT), Universitá di Bologna (UNIBO) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

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