OCDE

El otro Mundial: qué país “gana” en educación

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En cada Copa del Mundo los países compiten por la gloria deportiva. Pero existe otro campeonato, mucho más silencioso y con consecuencias de largo plazo: el de la calidad educativa. Allí no se disputan goles, sino el capital humano que definirá la competitividad económica de las próximas décadas.

Con esa premisa, EduLab e IDESA elaboraron una comparación entre los países clasificados al Mundial 2026 utilizando los resultados de PISA 2022, la evaluación internacional que mide las competencias de estudiantes de 15 años en matemática, lectura y ciencias. El resultado deja una fotografía contundente: las potencias futbolísticas no necesariamente son las potencias educativas y, en ese segundo campeonato, Argentina juega muy lejos de los puestos de privilegio.

La economía también se juega en las aulas

El ejercicio trasciende la anécdota deportiva. Los autores recuerdan que la educación constituye una de las principales infraestructuras invisibles de cualquier economía moderna. La calidad de los aprendizajes determina la capacidad futura de un país para innovar, incorporar tecnología, aumentar la productividad y sostener procesos de crecimiento.

En otras palabras, el verdadero activo estratégico ya no son únicamente los recursos naturales ni la infraestructura física: es el conocimiento acumulado por las nuevas generaciones.

Por eso, detrás de un puntaje PISA no sólo hay una discusión pedagógica. También hay una proyección sobre el potencial económico de un país para las próximas décadas.

Japón y Corea del Sur dominan el “Mundial educativo”

Entre los 30 países clasificados al Mundial que cuentan con resultados comparables en PISA, el liderazgo pertenece con claridad a Asia.

El ranking es encabezado por:

  1. Japón: 533 puntos
  2. Corea del Sur: 523 puntos
  3. Canadá: 506 puntos

Detrás aparecen Suiza, Australia, Inglaterra, Polonia, Estados Unidos, Suecia, Bélgica, Austria y Alemania, conformando un grupo de sistemas educativos que se mantienen muy cerca o por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El informe destaca que esos países tienen un rasgo común: utilizan las evaluaciones como herramientas permanentes de gestión y mejora, no como simples diagnósticos estadísticos.

Sudamérica queda muy relegada

La fotografía cambia drásticamente cuando aparecen los países latinoamericanos.

El mejor ubicado es Uruguay, recién en el puesto 20 del ranking de los clasificados al Mundial, con 425 puntos de promedio.

Después aparecen:

  • Catar: 422
  • México: 407
  • Colombia: 401
  • Brasil: 397
  • Argentina: 395

Los cuatro principales países latinoamericanos evaluados quedan separados por apenas doce puntos, pero todos muy lejos del promedio de la OCDE (478 puntos) y aún más de Japón, que supera a Argentina por 138 puntos.

Argentina: rezago persistente

La Argentina ocupa el puesto 25 entre los 30 países clasificados que poseen datos comparables y se ubica por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas.

Los puntajes nacionales fueron:

  • Matemática: 378
  • Lectura: 401
  • Ciencias: 406
  • Promedio: 395

El informe señala que esa distancia equivale, según la metodología de PISA, a varios años de escolaridad respecto de los sistemas líderes.

Pero el problema no termina allí.

En matemática, Argentina ocupa apenas el octavo lugar dentro de América Latina, detrás de Chile, Uruguay, México, Perú, Costa Rica y Colombia, superando únicamente a Brasil entre los principales países de la región.

El promedio nacional también esconde dos Argentinas

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que advierte sobre la heterogeneidad interna del sistema educativo argentino.

Las sobremuestras realizadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza muestran realidades muy diferentes.

La Ciudad de Buenos Aires presenta desempeños cercanos a países europeos de la mitad superior del ranking; Córdoba supera claramente la media nacional; mientras que Mendoza prácticamente replica el promedio argentino.

El diagnóstico es claro: hablar de “la educación argentina” oculta diferencias muy significativas entre jurisdicciones.

Mucho más que un ranking

El dato más preocupante no es la posición relativa.

Según destaca el informe, menos de un tercio de los estudiantes argentinos alcanza el nivel básico en matemática, lo que implica que la mayoría llega a los 15 años sin las competencias mínimas para resolver problemas sencillos o sostener aprendizajes más complejos durante la escuela secundaria.

Esa situación tiene consecuencias económicas directas.

Una población con menores competencias básicas enfrenta mayores dificultades para acceder a empleos de calidad, adaptarse a tecnologías emergentes, mejorar su productividad y aumentar sus ingresos a lo largo de la vida laboral. El deterioro educativo termina convirtiéndose, con los años, en menor crecimiento económico y menor movilidad social.

El desafío no es medir, sino transformar

El informe concluye con una reflexión que trasciende los resultados de PISA.

Argentina participa regularmente de las evaluaciones internacionales y también cuenta con pruebas nacionales como Aprender. El problema no reside en la ausencia de diagnósticos, sino en la capacidad institucional para convertir esa evidencia en políticas sostenidas.

Entre las principales limitaciones menciona una estructura federal muy fragmentada, escaso margen para inversiones pedagógicas, una carrera docente basada principalmente en la antigüedad y debilidades en la formación inicial de los educadores.

En definitiva, el documento sostiene que la diferencia entre los países que lideran el “Mundial educativo” y aquellos que permanecen rezagados no está en cuánto conocen sobre sus problemas, sino en su capacidad para transformar ese conocimiento en mejoras concretas dentro del aula. Porque, al final, el verdadero campeonato que define el desarrollo económico comienza mucho antes del primer silbato: empieza en la escuela.

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África acelera su demanda agro y redefine el mapa global del comercio de alimentos

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África se encamina a convertirse en uno de los principales motores de la demanda global de alimentos en la próxima década, en un movimiento que ya empieza a reconfigurar las estrategias de comercio exterior. El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, con proyecciones de OCDE-FAO hacia 2034, muestra un dato estructural: mientras gran parte del mundo desacelera su crecimiento poblacional, el continente africano lo acelera y lo traduce en consumo. La tensión es clara: ¿quién abastecerá ese salto de demanda y con qué posicionamiento geopolítico?

El dato central ordena el escenario. África pasará de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034. Solo África subsahariana crecerá a un ritmo del 2,3% anual, mientras el norte africano lo hará al 1,6%. En conjunto, ambas regiones concentrarán cerca del 23,8% de la población global hacia el final del período.

Un continente, múltiples mercados: la complejidad detrás del crecimiento

Que se proyecta para la demanda de estos países en granos, aceites, harinas, carnes y lácteos. Una de las regiones que promete mayor crecimiento de población en un contexto global de caídas de tasas de natalidad.

África espera sostenerse como un continente protagonista del crecimiento económico reciente y por venir. Junto con Asia, estas dos regiones concentran naciones que en muchos casos vienen creciendo a tasas por encima de países desarrollados. Esto les da un atractivo cada vez más elevado como mercados agroindustriales.

Por su expansión, su heterogeneidad y sus más de cincuenta estados, África en sí no podría considerarse un mercado único. Es mejor entenderla como una región que engloba múltiples mercados de las más diversas características. Sus países son varían en escala económica, ingreso por habitante, esquemas de comercio internacional y hasta en sus capacidades para garantizar la propia integridad territorial.

Como primera y más amplia división, podemos partir África en dos regiones: África del norte y África Subsahariana. La primera está compuesta por Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, todas naciones con sus territorios mayoritariamente al norte del desierto del Sahara. El resto de los países africanos componen África subsahariana.

Esta última espera ser la región del mundo que más crezca en población en la década que viene, con un crecimiento del 2,3% anual, mientras África del norte espera ser la segunda región que más crezca en cantidad de habitantes, estimándose un 1,6%, según estimaciones de OCDE y FAO. De este modo, África Subsahariana y África del norte proyectan acumular el 17,5% y el 6,3%, respectivamente, de la población global hacia 2034. Si bien el continente africano engloba países con perspectivas de crecimiento muy recortadas y severos problemas pendientes para la próxima década, no deja de ser un espectro de mercados con grandes oportunidades para el comercio exterior argentino. 

En este sentido, Argentina tiene dos acuerdos específicos con África: un acuerdo de libre comercio con Egipto en vigencia desde septiembre de 2017 y un acuerdo de comercio preferencial con la Unión Aduanera del África Austral (SACU: Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Namibia y Suazilandia) desde abril del 2016. Más del 90% de las exportaciones argentinas a África consisten en productos agroindustriales, con los complejos soja, maíz y trigo como protagonistas y destacadas participaciones de las cadenas lácteas y cárnicas. 

África subsahariana espera contribuir 14% adicionalmente a la demanda mundial de commodities en la próxima década. Si bien el crecimiento económico de esta subregión se ubicará por debajo de la media global, el elevado crecimiento poblacional en términos absolutos, y de población urbana especialmente, impulsarán la demanda de alimentos. No conforme con ello, hay altas expectativas por crecimientos de dos dígitos para la demanda de carnes en la próxima década, de acuerdo con las previsiones del reporte de OCDE-FAO. De hecho, las importaciones totales de commodities agro en África esperan escalar un 55% hacia 2034, de acuerdo con ambos organismos.

En este contexto, se prevé que África aumente sus importaciones de commodities agro ya que su demanda crecería por encima de la producción doméstica. Trigo, arroz, azúcar y sus productos derivados, entre otros, serían los protagonistas. Comparando los datos del 2025 con las proyecciones hacia el 2034 de OCDE-FAO, África espera demandar 12 millones de toneladas adicionales de trigo, 6 millones de toneladas más de maíz y 7 millones de toneladas de arroz por encima de los niveles del año que acaba de terminar. De esta manera, la demanda de importaciones de trigo crecería un 22%, guarismo que espera ser del 28% para el maíz y del 38% para el arroz. 

Además, en la próxima década las importaciones de aceites vegetales esperan subir un 24%, pasando de 11,8 a 14,6 Mt de aceites. Por otro lado, las importaciones de harinas y pellets vegetales crecerían un 28%. De esta manera, pasarían de importar 4,2 Mt a 5,4 Mt hacia 2034. 

Con una población africana que pasaría de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034, este crecimiento poblacional apuntalado por la mejora del ingreso impulsaría el consumo total de carne del continente en un 33% hacia 2034, de acuerdo con OCDE-FAO. Como parte de este crecimiento no podrá ser abastecido con producción doméstica, se espera en la próxima década un crecimiento del volumen importado de carnes del 42%. De esta manera, dentro de diez años África demandará cerca de 1,5 millones de toneladas adicionales de carne, totalizando importaciones por cerca de 5 Mt al año.

Este crecimiento espera estar compuesto por casi un millón de toneladas de carne aviar y más de 200.000 toneladas adicionales tanto de carne vacuna como de carne porcina. Esto representaría crecimientos de importaciones del 42% para carne aviar, del 24% para la carne bovina y del 121% para la carne de cerdo. Para tomar dimensión de estos crecimientos para la carne bovina, la cuota Hilton hacia la UE de la que dispone Argentina es de 29.389 toneladas al año, por lo que el crecimiento de la demanda importadora en África espera ser siete veces superior a esta cuota en volumen. Naturalmente, la demanda de cortes no es la misma en dos regiones tan distintas en términos culturales y de ingreso, con diferentes potenciales en ambos mercados. 

No conforme con ello, África espera crecer también en sus consumos de lácteos, con una producción limitada, lo que podría impulsar aún más sus importaciones, especialmente en el norte de África. Las importaciones de leche en polvo aumentarían más del 20% en la próxima década, en tanto las de manteca crecerían un 48% y las de quesos un 78%, siempre según las proyecciones de OCDE-FAO.

Asimismo, África es hace más de una década el principal continente consumidor de legumbres del mundo en términos de consumo de legumbres por habitante, con expectativas de un consumo superior a los 12 kilos por persona por año hacia 2034 desde niveles superiores a los 10 kilos actualmente. Ninguna región supera este nivel de consumo por habitante. 

Para finalizar, merece la pena destacar que de los más de cincuenta estados que componen África, seis países concentran más del 60% de la economía regional: Nigeria (18% del PIB de África), Sudáfrica (15%), Egipto (13%), Argelia (7%), Angola (5%) y Marruecos (5%). En línea con su relevancia económica, estos destinos concentran a la vez más del 60% de las exportaciones argentinas al continente africano. En una edición venidera del Informativo Semanal caracterizaremos a en específico a estos países y su potencial para el comercio exterior argentino.

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La OCDE alerta por vulnerabilidades y revisa a la baja el crecimiento argentino para 2026

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La OCDE recorta sus proyecciones para Argentina en 2026, anticipa más inflación, menos crecimiento y riesgos cambiarios

En su informe “Perspectivas Económicas 2026”, publicado en diciembre, la OCDE empeoró sus pronósticos para la economía argentina: recortó la estimación de crecimiento del PBI al 3% y elevó la proyección de inflación anual al 17,6%. El organismo alertó sobre “vulnerabilidades macroeconómicas persistentes”, presiones cambiarias y un contexto político que mantiene elevada la incertidumbre.

Revisión a la baja: la OCDE proyecta menor crecimiento y mayor inflación para 2026

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó sus previsiones económicas para la Argentina y ajustó a la baja el escenario previsto para los próximos dos años. Según el reporte, en 2026 la economía crecerá 3%, por debajo del 4,3% proyectado en septiembre, lo que implica una corrección negativa de 1,3 puntos porcentuales. En paralelo, la inflación esperada se ubica en 17,6%, por encima del 16,5% calculado previamente, lo que constituye un aumento de 1,1 puntos.

Para 2025, el organismo también ajustó sus expectativas: prevé un crecimiento del 4,2%, frente al 4,5% anunciado en septiembre, y una inflación anual del 41,7%, por encima del 39,8% previo.

El informe señala que estas modificaciones reflejan un deterioro reciente en la dinámica económica. “El crecimiento se ha debilitado recientemente y las presiones sobre el tipo de cambio han ilustrado las vulnerabilidades macroeconómicas persistentes y la incertidumbre política”, sostuvo el organismo.

Las nuevas estimaciones contrastan con las previsiones oficiales del proyecto de Presupuesto 2026, donde el Gobierno anticipa que el PBI crecerá 5% y que la inflación se reducirá al 10%.

Fundamentos del ajuste: actividad debilitada, presiones cambiarias y recuperación acotada del consumo

La OCDE explicó que la rebaja en las proyecciones responde a indicadores que muestran un freno en la actividad económica. El organismo precisó que el PIB real cayó 0,1% en el segundo trimestre de 2025, producto de una contracción del 0,7% en la demanda interna.

El consumo también se mantiene débil. El informe advierte que “la confianza de los consumidores sigue siendo baja y, en los supermercados, las ventas no han dejado de caer desde abril”. A esto se suma que “los salarios reales siguen recuperándose, aunque el ritmo de recuperación se ha ralentizado”.

En materia cambiaria, la OCDE destacó que “la moneda ha sufrido presiones recientemente, lo que ha provocado intervenciones monetarias y ha ralentizado la acumulación de reservas internacionales”. En ese contexto, el swap por USD 20.000 millones con el Tesoro de Estados Unidos aparece como un factor que puede reforzar las reservas del Banco Central.

El organismo advirtió que, pese a los avances fiscales, las condiciones macroeconómicas siguen siendo frágiles.
Podrían reaparecer episodios de volatilidad debido a las bajas reservas de divisas, la inflación aún elevada y la necesidad de nuevas reformas estructurales en diversas áreas políticas”, indicó.

Reformas, política monetaria restrictiva y sectores que impulsarán el crecimiento

Un punto destacado del informe es la identificación de los sectores que traccionarán la actividad económica hacia 2026. Según la OCDE, “el crecimiento estará impulsado por la inversión y las exportaciones, gracias a un entorno cada vez más favorable para las empresas, regulaciones menos onerosas y un sector energético y minero dinámico”.

De todos modos, el organismo insiste en que la continuidad del proceso reformista será determinante para sostener el crecimiento. Advirtió que “un crecimiento de base amplia dependerá de una mayor reforma regulatoria para fortalecer la competencia interna y promover el comercio internacional, a la vez que se amplía la oferta de educación técnica y vocacional”.

La política fiscal también se mantiene bajo análisis. El organismo señaló que la moderación del gasto y el aumento de la recaudación “han mejorado los resultados fiscales”, aunque “se necesitarán más reformas para mantener la prudencia fiscal y, al mismo tiempo, impulsar el crecimiento potencial”.

Sobre la política monetaria, recomendó que “debe mantenerse restrictiva para reducir la inflación de forma duradera”, y proyectó que la moneda seguirá siendo volátil debido a la “incertidumbre política residual”.

La OCDE espera que el presupuesto público registre superávits entre 2025 y 2027, aunque advierte que la suspensión temporal de los impuestos a las exportaciones agrícolas y nuevas presiones legislativas sobre el gasto pueden modificar este escenario.

Menor crecimiento mundial e impacto en la economía argentina

En su análisis global, la OCDE proyecta una desaceleración del crecimiento económico mundial: del 3,2% en 2025 al 2,9% en 2026, para luego repuntar al 3,1% en 2027. El organismo advierte que el aumento de tasas arancelarias, la incertidumbre geopolítica y condiciones financieras más restrictivas afectarán la inversión y el comercio.

En este marco, destaca que las economías asiáticas emergentes serán los principales motores del crecimiento global.

La Argentina deberá enfrentar este escenario internacional en un contexto interno donde persisten incertidumbres. El organismo resumió su diagnóstico de manera directa: “La inflación ha ido disminuyendo y se han cerrado los déficits fiscales, pero el crecimiento se ha debilitado recientemente”.

OCDE Perspectivas Económicas 2026 by CristianMilciades

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La Cámara de Comercio recibió a titular de la OCDE y destacó posible ingreso de Argentina a ese club de países

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Autoridades de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) recibieron hoy en su sede al secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Mathias Cormann, y al canciller Pablo Quirno, en el marco de la visita al país del titular de la organización internacional.

La CAC, encabezada por su presidente, Natalio Grinman, es desde 2019 miembro observador de Business at OECD (BIAC), el foro que representa a la comunidad empresarial ante la OCDE.

“En la CAC estamos convencidos de lo beneficioso que resultaría para Argentina ser parte de la OCDE. Lograr la membresía implica sumarnos a una liga de naciones líderes; colaboraría con la adopción de mejores políticas y es también una forma de volvernos más confiables, cumpliendo con estándares internacionales. Es por ello que abogamos por ese ingreso y valoramos especialmente la visita del secretario Cormann a nuestro país y a nuestra Entidad”, dijo Grinman durante el almuerzo del que fueron parte otros directores de la CAC, integrantes del Grupo de los Seis y representantes de la OCDE y de Cancillería.

La visita de Cormann responde a su tarea de monitoreo del proceso de adhesión de Argentina iniciado en 2024. 

En este sentido, Grinman sostuvo que “el ingreso a la OCDE significa integrarnos a un espacio donde se valora la estabilidad, la transparencia y el respeto por las instituciones. Desde la CAC creemos que ese es el rumbo para construir una Argentina moderna, confiable y protagonista en el mundo”.

Asimismo, el titular de la CAC agregó: “En la Cámara compartimos la visión aperturista del presidente Javier Milei; debemos aprovechar las oportunidades que nos brinda una inserción inteligente al mundo. Es hora de una buena vez alinearnos con los principios que adoptaron aquellos países que admiramos”.

Grinman sostuvo que “el empresariado argentino acompaña esta agenda de integración internacional. Para crecer, necesitamos previsibilidad, reglas claras y alineamiento con los estándares que rigen en los países más desarrollados. La visita de las autoridades de la OCDE y del canciller Quirno es una señal alentadora de que ese camino se está consolidando”.

El flamante ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en tanto, hizo referencia al paso crucial dado por la Argentina horas antes en el Palacio San Martín.

“El timing de la entrega del memorándum inicial es muy importante porque se da luego del resultado electoral que tuvo el Gobierno, y a todos nos da un horizonte diferente de actuación. Se nos abre un horizonte de inversiones y de mayor intercambio comercial con el mundo y un profundo sendero de reformas que Argentina necesita desde hace mucho tiempo. Comenzaremos con ellas en el periodo de sesiones ordinarias en el Congreso”, señaló Quirno.

“Argentina es un país extraordinario que nos brinda grandes oportunidades. Durante muchas épocas ha pasado por muchos ciclos. Entendemos que el Gobierno está buscando romper con esos ciclos y encontrar estabilidad”, indicó por su parte la máxima autoridad de la OCDE.

Y agregó: “Creo que podemos trabajar juntos en el proceso de adhesión, que a su vez va a acompañar el proceso de gobierno en términos de la restauración macroeconómica. El sector de los negocios tiene un rol importante para desempeñar en la economía y esperamos que podamos lograr el apoyo y la colaboración de la comunidad de negocios en los próximos pasos, que pueden ser críticos e importantes. Vamos a hacer todo lo posible para lograr esto”.

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), fundada en 1924, es la entidad representante del sector de Comercio y Servicios de Argentina, un pilar clave de la economía nacional. Guiada por los principios de libertad económica e iniciativa privada, la Entidad promueve el desarrollo del país bajo criterios de competitividad y sostenibilidad.

Desde 2019, la entidad es miembro observador de Business at OECD (BIAC), el foro que representa a la comunidad empresarial ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta vinculación ha permitido a la CAC contribuir al intercambio de experiencias, la difusión de mejores prácticas internacionales y el fortalecimiento del diálogo público-privado en torno a los estándares de la OCDE en materia de gobernanza económica e inversiones.

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La OCDE recortó la proyección de crecimiento de Argentina

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Las nuevas cifras publicadas este martes por la organización reflejan una revisión a la baja de las estimaciones anteriores y un contexto internacional más complejo. Destacan las reformas que impulsó el Gobierno de Javier Milei

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recortó su proyección de crecimiento de la Argentina para 2025, del 5,7% de marzo al 5,2% actual, y elevó su previsión de inflación, según se desprende de su informe semestral de perspectivas publicado este martes. En el reporte se destacan que el país será el segundo con mayor alza del PBI este año, detrás de la India, en medio del impacto sobre la performance global que tiene la guerra de aranceles.

Para 2026, la OCDE estimó un crecimiento del 4,3% para la Argentina, también en los primeros puestos del G20. Según el organismo, el repunte económico estará impulsado por la recuperación del consumo privado y la inversión, sostenidos por un aumento del ingreso real disponible, condiciones de financiamiento más favorables y un entorno de negocios en mejora. A esto se suma la flexibilización reciente de los controles de capital –cepo– que “contribuirá a seguir mejorando la confianza económica y la inversión”.

El crecimiento del país ocurre en un contexto de fuerte desaceleración global. La OCDE indicó que la expansión del producto global será de apenas 2,9% en 2025, desde el 3,3% en 2024, y que Estados Unidos crecerá solo un 1,1%, afectado por los aranceles comerciales que impulsó Dondald Trump y que empezaron a impactar sobre el intercambio mundial. En ese marco, sólo India con 6,3% de crecimiento proyectado, supera a la Argentina.

“El aumento de los aranceles estadounidenses podría resultar en un menor crecimiento de las exportaciones, pero las perspectivas de exportación en el sector agrícola y ganadero podrían beneficiarse de los cambios en los patrones comerciales”, dijo la OCDE.

El informe también señaló que la inflación argentina seguirá siendo elevada, aunque en baja. La estimación para 2025 aumentó de 29% a 36,6%, mientras que para 2026 se proyectó una suba de precios del 14,9%, muy por encima del promedio del G20, que se ubica en 3,2%.

La OCDE explicó que la política monetaria “debe continuar siendo restrictiva para asegurar la continuidad del proceso desinflacionario”. A su vez, recomendó avanzar con una consolidación fiscal sostenible, “profundizando el ajuste a través de medidas como la eliminación de subsidios, la mejora de la eficiencia del gasto público y la ampliación de la base impositiva”. También mencionó la necesidad de seguir reduciendo la carga regulatoria y promover la formalización del empleo.

El informe detalló que el rebote económico comenzó en el tercer trimestre de 2024, luego de una fuerte contracción en la primera mitad del año. En ese trimestre, el nivel de actividad creció más de 18% en términos anualizados y superó el 5% en el cuarto trimestre. El repunte se apoyó en el consumo privado, la inversión y las exportaciones.

Indicadores recientes confirmaron la continuidad del repunte. El crédito al sector privado inició una recuperación, mientras que la confianza del consumidor y el clima de negocios mostraron mejoras sostenidas. La inflación interanual bajó del 211% en diciembre de 2023 al 47% en abril de 2025, y el desempleo descendió del 7,7% a 6,4%.

En 2024, el país logró revertir su déficit de cuenta corriente, que fue del -3,0% del PBI en 2023, y cerró con un superávit de 0,9%, impulsado por mayores exportaciones energéticas. El crecimiento de la producción de gas redujo la dependencia de las importaciones y generó saldos comerciales positivos en el sector.

Desde el frente fiscal, el gobierno nacional alcanzó un superávit financiero del 0,3% del PBI en 2024. Según el reporte, se mantiene el compromiso oficial con alcanzar un balance primario positivo en 2025. En paralelo, el Banco Central cortó con la emisión monetaria y definió un nuevo régimen cambiario de bandas móviles con una depreciación mensual del 1%.

La eliminación de la mayoría de las restricciones cambiarias mejoró la confianza de los inversores y facilitó el ingreso de capitales según la OCDE. En ese marco, las reservas comenzaron a recuperarse, respaldadas por un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las autoridades anunciaron que el tipo de cambio se mantendrá dentro de los márgenes establecidos y que la política monetaria buscará preservar tasas reales positivas.

Según la tabla de proyecciones, la inversión fija bruta crecerá un 21,7% en 2025 y un 14,9% en 2026, mientras que las exportaciones subirán 11,2% en 2025 pero se desacelerarán al 6,4% en 2026. Por su parte, las importaciones aumentarán 23,9% en 2025 y 14,5% en 2026, reflejo del mayor poder adquisitivo y la flexibilización de las trabas comerciales.

La OCDE advirtió que el tipo de cambio real se apreció y que esto podría impactar negativamente en el desempeño exportador. También reconoció que las tasas internacionales altas dificultan la acumulación de reservas.

En cuanto a los desafíos, el organismo planteó la necesidad de avanzar en la reforma del sistema tributario, eliminando distorsiones que perjudican la inversión. Sostuvo que ampliar el impuesto a las ganancias personales y eliminar exenciones del IVA permitiría aumentar los ingresos de forma progresiva. Además, subrayó que los aranceles y barreras no arancelarias siguen siendo elevados y su reducción podría estimular la competitividad.

Por último, el informe consideró que si bien hubo avances en la simplificación regulatoria, persisten obstáculos de entrada en el sector servicios, que requieren medidas adicionales para facilitar el ingreso de nuevos actores y dinamizar la competencia.

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