OFERTA Y DEMANDA

La carne vacuna se adelanta al ciclo global y presiona al alza los precios internacionales

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En un contexto global donde todavía no se consolida una suba generalizada de los alimentos, el mercado internacional de la carne vacuna empieza a marcar su propio ritmo. El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, con datos de la FAO, confirma que los precios de la carne no solo resisten la tendencia bajista de otros productos, sino que ya ingresaron en una fase alcista sostenida.

La clave no está en un shock externo inmediato, sino en fundamentos estructurales: menos oferta proyectada y una demanda firme desde los principales centros de consumo. El interrogante que se abre es si este movimiento anticipa un nuevo ciclo inflacionario global o si se trata de una suba sectorial con impacto acotado.

Un mercado que se mueve antes que los alimentos

En un contexto internacional en el que se anticipa una posible presión alcista sobre los precios de los alimentos el mercado de las carnes, y particularmente el de la carne vacuna, parece adelantarse a estos movimientos impulsado por fundamentos propios.

Si se analiza la evolución del Índice de Precios de los Alimentos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), basado en una canasta de productos alimenticios comercializados internacionalmente, observamos que en febrero registró un promedio de 125,3 puntos. A pesar de la mejora registrada en el último mes, el índice todavía se ubica 22% por debajo de los máximos alcanzados en marzo de 2022 (160,2 puntos), tras el inicio de la guerra en Ucrania, nivel que podría considerarse una referencia potencial hacia la cual podrían volver a escalar los precios en un escenario de suba sostenida de la energía.

Desde entonces, los precios de los lácteos registran bajas promedio del 20%, los cereales del 36%, los aceites del 31% y el azúcar del 27%. En contraste, el Índice de Precios de las Carnes —que incluye carne vacuna, aviar, porcina y ovina— es el único que muestra un aumento durante ese mismo período, acumulando un aumento cercano al 8%.

Dentro del complejo cárnico, la carne vacuna y la carne ovina son las que registran los mayores incrementos, 12,5% y 33,5%, respectivamente. En el caso de la carne ovina, si bien el aumento es más pronunciado, su impacto sobre el consumo global es considerablemente menor en comparación con la carne vacuna.

De acuerdo con el último informe de la FAO, la firmeza en las cotizaciones internacionales de la carne vacuna responde principalmente al sólido nivel de demanda proveniente de China y Estados Unidos.

Esta dinámica sostiene los precios de exportación de los principales proveedores mundiales, especialmente Australia y Brasil, cuyas cotizaciones tienen una incidencia directa en la conformación del índice global de carnes.

Según las últimas proyecciones publicadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción mundial de carne vacuna se reduciría en cerca de 1 millón de toneladas durante 2026, reflejando principalmente el proceso de recomposición de stocks ganaderos en varios países productores. Al mismo tiempo, la demanda internacional continuará expandiéndose, con un comercio global que superaría las 12 millones de toneladas, consolidando el crecimiento del mercado internacional.

Estados Unidos continuará desempeñando un rol clave en este escenario, ampliando su déficit comercial de carne vacuna. Recientes proyecciones del USDA indican que las importaciones estadounidenses podrían superar los 2,5 millones de toneladas en 2026, lo que representaría un incremento del 3,4% respecto de 2025. No obstante, el ritmo de compras observado en el inicio del año muestra un crecimiento aún mayor, con datos acumulados para el primer bimestre que exceden en un 10% los registros del año pasado, dato que supera ampliamente el crecimiento proyectado para todo el año.

En el caso de China, si bien el esquema de cuotas de importación aplicado desde este año intenta moderar el ritmo de compras observado en los últimos años, hasta el momento los valores ofrecidos por los importadores continúan en ascenso, reflejando la firmeza de su demanda. Aun sin datos oficiales de la Administración General de Aduanas sobre el volumen efectivamente ingresado en lo que va del año, las referencias de precios FOB para los principales cortes que China compra a Argentina —según datos de APEA— muestran subas cercanas al 40% interanual.

Una dinámica similar se observa en el mercado europeo. Si bien los volúmenes comercializados se mantienen relativamente estables, los precios continúan consolidando una tendencia alcista. Actualmente, cortes de alto valor comercial como el Ramp & Loin o el bife ancho se negocian desde Argentina a valores FOB de entre USD 21.000 y USD 22.000 por tonelada, lo que implica subas superiores al 30% respecto de los valores registrados a igual fecha del año pasado.

En este escenario, una eventual suba en los precios del gas y del petróleo podría agregar presión adicional al mercado, principalmente a través del aumento de los costos logísticos y de transporte internacional.

No obstante, el impacto sobre el comercio de carne vacuna sería relativamente limitado desde el punto de vista de los flujos comerciales, dado el bajo peso que tienen los países involucrados en el conflicto dentro del mercado global.

Según estimaciones del USDA, en 2025 los países de Medio Oriente —entre ellos Israel, Irán, Irak, Siria, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes— representaron menos del 5% de la demanda mundial de carne vacuna. A nivel global, esta participación resulta relativamente baja como para generar una disrupción significativa en el mercado internacional.

No obstante, para Argentina la región presenta una mayor relevancia. Destinos como Israel, Qatar y Emiratos Árabes Unidos concentran más del 7% de los embarques totales y cerca del 11% de las divisas generadas por exportaciones de carne vacuna.

Según datos del SENASA, en los dos primeros meses de 2026 los certificados de exportación de carne vacuna hacia Israel y otros países de Medio Oriente totalizaron unas 11.400 toneladas, equivalentes al 12,5% del total certificado. En lo que va de marzo —ya con una escalada del conflicto en la región— la participación de estos mercados en las certificaciones se mantiene prácticamente sin cambios, lo que hasta el momento no evidencia señales de disrupción en el comercio.

Aun así, Ante un eventual debilitamiento de la demanda proveniente de Medio Oriente, Argentina mantiene una posición sólida en tres de los principales destinos del comercio internacional de carne vacuna: China, Estados Unidos y la Unión Europea. Estos mercados concentran más del 55% del comercio global y constituyen actualmente el eje central de la demanda internacional de carnes, lo que otorga a Argentina una base comercial sólida y equilibrada dentro del actual contexto geopolítico global.

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Carne vacuna en retroceso: el consumo cayó al nivel más bajo en dos décadas

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La cadena bovina comenzó 2026 con una señal de alerta estructural: menor producción, exportaciones sostenidas y un mercado interno cada vez más ajustado. El consumo per cápita perforó un piso histórico y volvió a niveles de 2005, en un contexto de oferta limitada y precios en alza.

El consumo de carne vacuna en Argentina descendió en enero de 2026 a 47,9 kilos per cápita/año, el registro más bajo de los últimos veinte años, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA). El indicador confirma una tendencia contractiva que combina restricciones de oferta, presión exportadora y deterioro del poder adquisitivo.

Menos producción, mismo ritmo exportador

La producción de carne vacuna alcanzó en enero 239 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual del 10% (-26,6 mil toneladas), producto de un muy bajo nivel de faena.

En paralelo, las exportaciones se mantuvieron firmes. Los envíos al exterior rondaron las 57 mil toneladas res con hueso, prácticamente en línea con enero de 2025 (+1%), apenas 560 toneladas por encima del año anterior. La ecuación es clara: menor producción y exportaciones sostenidas implican menos carne disponible para el mercado interno.

El consumo aparente en el país retrocedió 13% interanual, ubicándose en 182,1 mil toneladas, es decir, 27,1 mil toneladas menos que en enero del año pasado.

El promedio móvil de los últimos doce meses consolidó la caída: 47,9 kilos por habitante al año, 0,5% por debajo del promedio registrado a enero de 2025.

Faena en mínimos históricos

El nivel de actividad frigorífica refleja el ajuste de oferta. La faena total de enero se ubicó en 1,014 millones de cabezas, con una baja del 16,1% respecto a diciembre (corrigiendo por días laborables) y una contracción interanual del 11,8% (-136.240 cabezas).

Desde CICCRA subrayan que la faena de enero de 2026 ocupó el puesto 36 entre los últimos 47 eneros, una señal contundente del ciclo contractivo.

El trasfondo es productivo y climático. La fuerte sequía entre 2021/22 y 2023/24, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, provocó venta anticipada de hacienda, reducción de existencias y deterioro del índice de preñez. El resultado fue una menor zafra de terneros y una tendencia decreciente de la faena durante los últimos dos años, con veinte caídas interanuales consecutivas.

Precios que superan la inflación

La menor oferta coincidió con un escenario de aumentos por encima del índice general de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC superaron la inflación mensual (2,8%):

  • Asado: +5,6%
  • Cuadril: +3,3%
  • Nalga: +3,3%
  • Carne picada común: +3,1%
  • Paleta: +2,6%

El desfasaje entre precios y poder adquisitivo agrega presión sobre la demanda doméstica, que ya muestra signos de sustitución hacia proteínas alternativas.

El dato estructural: cambio en la matriz de consumo

Paradójicamente, el año 2025 había mostrado una recuperación en el consumo total de carnes. Según la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo per cápita total pasó de 112,16 kg en 2024 a 116,4 kg en 2025, un crecimiento interanual del 3,85%.

Sin embargo, el dinamismo no fue exclusivo de la carne vacuna:

  • Carne bovina: de 48,49 kg a 49,92 kg (+2,94%)
  • Carne porcina: de 17,42 kg a 18,89 kg (+8,44%)
  • Carne aviar: de 46,25 kg a 47,68 kg (+3,07%)

El crecimiento del cerdo y el pollo refleja una tendencia de mediano plazo: mayor diversificación proteica y pérdida gradual de centralidad de la carne bovina en la dieta argentina.


Un mercado tensionado

El inicio de 2026 encuentra a la cadena cárnica en una encrucijada: menor stock, faena contenida, exportaciones firmes y consumo doméstico debilitado. En un contexto internacional donde la oferta global es ajustada y los precios externos resultan atractivos, el desafío estratégico para el sector será equilibrar rentabilidad exportadora y abastecimiento interno, sin profundizar la pérdida histórica de consumo en el mercado local.

La cifra de 47,9 kilos no es solo un dato estadístico: es un síntoma de cambio estructural en la ganadería argentina y en el patrón de consumo de los hogares.

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¿Están rotos los mercados de la vivienda?

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Escribe Hites Ahir / F&D – Son muchos los que aspiran a tener vivienda propia, algo que es cada vez más inasequible

Hay pocas cuestiones económicas tan polémicas como la vivienda. La asequibilidad es una preocupación de primer orden para muchas personas, sobre todo los jóvenes, ya que el sueño de la casa propia pareciera cada vez más inalcanzable. ¿Están rotos los mercados de la vivienda?

Como muchos saben, el filósofo decimonónico Thomas Carlyle arremetió contra los economistas por repetir como loros que “la oferta y la demanda” eran la respuesta a toda pregunta. Sin embargo, debe ser el punto de partida de cualquier explicación sobre el aumento aparentemente imparable de los precios de la vivienda: los ingresos y el crecimiento demográfico estimulan la demanda de vivienda y, si la oferta no le sigue el paso, los precios siguen subiendo.

Veamos lo que sucede en Canadá. Los precios de la vivienda (ajustados por la inflación) han aumentado a un ritmo anual de aproximadamente 5% desde 2016, impulsados por un crecimiento constante de los ingresos y la población, incluida una fuerte inmigración. Sin embargo, la oferta de vivienda ha quedado rezagada. La Corporación Canadiense Hipotecaria y de Vivienda calcula que el país se enfrenta a un déficit de 3,5 millones de unidades residenciales para una población de unos 41 millones de personas. En otros lugares también hay descalces parecidos entre la oferta y la demanda que están inflando los precios de la vivienda.

Intensificación de la demanda

Lógicamente, los economistas reconocen que la vivienda es distinta de los demás productos que se compran. Se trata de una muy importante y perdurable compra e inversión —para la mayoría, la más grande compra de su vida— y normalmente se financia mediante préstamos. Esto tiene dos consecuencias importantes. En primer lugar, hace que la demanda de vivienda sea sensible a las expectativas y a lo que se dice en la calle sobre lo que va a pasar con los precios de las viviendas. Muchas veces el miedo de perder la oportunidad puede llevar a los compradores a pagar precios inflados si cobra fuerza la idea de que al día siguiente los precios van a subir todavía más.

El economista y premio nobel Robert Shiller es famoso por su capacidad para detectar burbujas en el mercado de la vivienda causadas por expectativas poco realistas acerca de la evolución de los precios. En 2003, Shiller observó que los precios de la vivienda en Estados Unidos estaban considerablemente desfasados con respecto a los ingresos de la población y a los alquileres, lo que hacía pensar que no respondían a los fundamentos económicos. Shiller afirmó que las burbujas inmobiliarias surgían de rumores y creencias de la sociedad, muchas veces extendidas por el boca a boca, lo que generaba una marcada expectativa colectiva de precios en constante aumento.

Una segunda consecuencia es que la demanda de vivienda es sensible a la disponibilidad y el costo del crédito hipotecario. La relajación de las normas para la concesión de préstamos puede dar lugar a una fuerte subida de los precios de la vivienda, como ocurrió en vísperas de la crisis financiera mundial de 2008 y 2009. Pero la disponibilidad de crédito puede tener un efecto amplificador incluso si no cambian los criterios para la concesión de préstamos. Cuando suben los precios de las viviendas, también aumenta el valor de las propiedades dadas a los prestamistas como garantía prendaria, lo cual puede llevar a los bancos a conceder más crédito e inflar aún más el mercado inmobiliario. Shiller señaló que la idea errónea de que los precios de la vivienda siempre suben dio lugar a préstamos e inversiones de riesgo. Estas prácticas, sumadas a la venta de préstamos de alto riesgo como valores, acentuaron el impacto cuando salió a la luz la realidad de la inestabilidad del mercado.

Limitaciones de la oferta

La intensificación de la demanda explica en gran parte la escalada de los precios de la vivienda, pero las limitaciones por el lado de la oferta desempeñan un papel igual de importante. Construir una vivienda requiere financiamiento, permisos y aprobaciones, seguido de un período de construcción prolongado. Aun en las mejores circunstancias, la oferta de vivienda tarda algún tiempo en alcanzar la demanda.

Canadá, por ejemplo, debe construir 500.000 viviendas al año para llevarle el paso a una demanda cada vez mayor, como señaló una evaluación del FMI, pero en los dos últimos decenios solo ha construido entre 150.000 y 250.000 viviendas al año. Para aumentar la oferta de vivienda, las autoridades están agilizando la concesión de permisos, liberando terrenos públicos en desuso para la construcción de viviendas y tomando medidas para solucionar la escasez de trabajadores de la construcción. Sin embargo, todo esto tardará algún tiempo en arrojar resultados.

Hay muchas otras normas y requisitos relacionados con la zonificación que frenan la oferta incluso más. Los economistas Edward Glaeser y Joseph Gyourko han demostrado que las restricciones al uso del suelo limitan la densidad, lo cual reduce la oferta de vivienda y hace subir los precios. Así, en las ciudades muy reguladas, como Nueva York, los precios de la vivienda se disparan por encima de los costos de construcción. En cambio, en ciudades como Houston hay mucha vivienda asequible gracias a una normativa ágil y una amplia disponibilidad de terreno.

Fuerzas mundiales

Los mercados de la vivienda están cada vez más condicionados por fuerzas que van más allá de las fronteras nacionales. Las entradas de capital de compradores extranjeros están estimulando la demanda de vivienda en muchos países. Estas entradas responden a varios factores: un aumento de la riqueza, especialmente en los mercados emergentes; unas tasas de interés históricamente bajas entre 2008 y 2021, que llevaron a los inversionistas a buscar rendimientos invirtiendo sus ahorros en propiedades, y los flujos de capital hacia mercados inmobiliarios que hacen las veces de refugio seguro. Por ejemplo, se ha comprobado que los precios en el mercado inmobiliario de lujo de Londres tienden a aumentar cuando se acentúan los riesgos geopolíticos.

Si bien estas tendencias mundiales benefician a algunos propietarios acaudalados, muchas veces hacen más difícil que los residentes locales logren acceder al mercado inmobiliario y por ello los encargados de formular políticas imponen restricciones a la compra de propiedades inmobiliarias por parte de extranjeros y regulan los alquileres turísticos de corta duración. En 2018, Nueva Zelandia aprobó una ley que prohibía a los extranjeros adquirir determinadas propiedades residenciales. Canadá hizo otro tanto cinco años después, cuando introdujo una prohibición similar y fuertes multas para quienes incumplieran la norma.

Gestión del mercado

En resumen, los economistas, aunque no renuncian a la oferta y la demanda como marco para explicar los mercados de la vivienda, sí reconocen que la intensificación de la demanda —como consecuencia de las expectativas sobre los precios, la disponibilidad de crédito y los flujos de capitales—, junto con limitaciones estrictas de la oferta pueden conducir a desequilibrios importantes entre demanda y oferta. La respuesta de política para ayudar a los mercados de la vivienda a funcionar mejor también tiene que ser de carácter multidimensional.

Para controlar la disponibilidad de crédito, los reguladores aplican políticas microprudenciales, como la ponderación de los activos hipotecarios en función del riesgo, que requieren que los bancos mantengan una cierta cantidad de capital como cobertura para los préstamos hipotecarios de riesgo. Con mayor frecuencia, esto se complementa con políticas macroprudenciales con el fin de garantizar la seguridad del sistema financiero en su conjunto. Entre las políticas más comunes se encuentran la imposición de límites a la relación servicio/ingresos, que impide que los hogares asuman hipotecas demasiado cuantiosas para su nivel de ingresos, y límites a la relación monto del préstamo/valor de la vivienda, que restringe el volumen de los préstamos hipotecarios en relación con el valor de la propiedad y, por tanto, en la práctica requiere un pago inicial mínimo.

Los bancos centrales también gestionan los mercados de la vivienda elevando las tasas de interés de política monetaria, lo que da lugar a una subida de las tasas de interés hipotecarias y encarece los préstamos para vivienda. Con todo, las subidas de las tasas de intervención afectan a todos los demás sectores de la economía, y no solo a la vivienda, por lo que se considera que la política monetaria es una herramienta no del todo eficiente para gestionar los mercados de la vivienda.

Las autoridades deberían valorar otras políticas con miras a gestionar la creciente demanda de vivienda por parte de los compradores extranjeros, muchos de los cuales usan efectivo en vez de hipotecas para financiar la compra, eludiendo de esta forma las normas impuestas por el ente regulador bancario. En esos casos, un recargo a los compradores no residentes puede reducir la demanda por parte de extranjeros con mucho efectivo que no están cubiertos por las normas crediticias locales. Por ejemplo, en Singapur en 2013 las autoridades duplicaron el impuesto de timbre que deben pagar los extranjeros, fijándolo en el 60%, a fin de aliviar las presiones inmobiliarias en la ciudad estado.

A fin de cuentas, el principio básico de la oferta y la demanda sigue siendo válido a pesar de todo. El precio elevado de la vivienda se puede explicar en gran medida por el simple hecho de que no hay suficientes viviendas a la venta. Cuando esto ocurre, limitarse a tratar de ayudar a los compradores —con políticas centradas en la demanda, como las proporciones de deuda a ingresos o de préstamo a valor, o los cambios en las tasas de interés— no da resultado. La solución debe venir de políticas centradas en el lado de la oferta. Pero más que nada, tenemos que construir más vivienda.

HITES AHIR es oficial principal de investigación en el Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Caída del precio del Litio: ¿Qué provocará en la región?

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En los dos últimos años el precio del litio se desplomó más de un 80%.

¿Qué explica la caída del precio del litio? Aunque son varios los factores en juego, el principal es sencillo: hay una gran oferta de litio y una demanda baja. Esto parece contradictorio, considerando que el litio es esencial para las baterías de vehículos eléctricos, teléfonos móviles y computadoras, productos que tienen una alta demanda.

Un informe del medio BBC Mundo señala, que esta crisis se potenció tras las expectativas de las mineras, que no llegaron a cumplirse en la actualidad. Cuando la demanda de vehículos eléctricos comenzó a crecer en los principales mercados, los productores de “oro blanco” se prepararon para un aumento significativo en la demanda, especialmente desde la industria automotriz. Sin embargo, esa demanda no se materializó tan rápidamente como se esperaba, lo que llevó a un exceso de oferta en el mercado.

China, el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, fue crucial en este contexto, ya que las ventas en el país el año pasado fueron inferiores a las proyecciones optimistas de los productores de litio.

Impacto en Australia, el mayor productor mundial
La caída de los precios ha afectado gravemente a Australia, provocando la suspensión parcial de operaciones mineras y reducciones en la producción, según informaron empresas como Core Lithium, Albemarle y Arcadium Lithium. No obstante, algunos productores, como Pilbara Minerals, están ampliando sus operaciones, confiando en que la demanda y los precios se recuperarán. Kingsley Jones, de Jevons Global, sostiene que el litio sigue siendo fundamental para la transición energética, aunque muchos analistas advierten que el exceso de oferta podría mantener al mercado bajo presión hasta al menos 2028.

“El litio sigue siendo muy estratégico para la transición energética”, dijo al medio BBC.

Australia enfrenta además desafíos adicionales, ya que su producción de litio requiere tres veces más energía en comparación con países como Chile y Argentina. El profesor Rick Valenta, del Instituto de Minerales Sostenibles de la Universidad de Queensland, explica: “Como Australia tiene operaciones de extracción de roca dura, utiliza más energía y produce más emisiones que las operaciones de salmuera”.

Situación en América Latina
En América Latina, los protagonistas son Chile y Argentina. La caída del precio del litio ha afectado tanto a las empresas privadas como a las finanzas públicas, que reciben menos ingresos por impuestos y royalties. En Chile, donde el litio es extraído por SQM y Albemarle en el Salar de Atacama, la estructura impositiva varía según el precio del litio. Por lo tanto, la baja en los precios ha reducido significativamente los ingresos fiscales, como explica Emilio Castillo de la Universidad de Chile.

Castillo menciona que, aunque los ciclos de precios son normales en el sector minero, la dependencia del litio en la fabricación de vehículos eléctricos augura un aumento en la demanda futura. Sin embargo, no está claro qué empresas sobrevivirán a los precios bajos, especialmente aquellas con altos costos de producción.

Emilio Castillo, académico del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile, señala sobre esta situación: “Hay que acostumbrarse a que vamos a tener ciclos de precio, eso es algo normal en los mercados de minerales”, dijo al medio BBC Mundo. “Nos fijamos mucho en los movimientos de corto plazo, pero tenemos que pensar en un horizonte de 10, 20 o 30 años”, agrega.

Se estima que el precio del carbonato de litio podría aumentar a US$16,000 por tonelada en los próximos dos años y alcanzar los US$18,000 para 2030. Mientras que en Chile los efectos de la caída del precio han impactado a las grandes empresas y a las arcas públicas, en Argentina el impacto ha sido aún más significativo, ya que el país había proyectado un incremento acelerado en su producción de litio bajo la suposición de que los precios se mantendrían altos.

La caída de precios ha afectado proyectos en desarrollo, llevando a algunas empresas, como Argosy Minerals y Lake Resources, a revisar sus planes. Arcadium, por su parte, canceló créditos internacionales y desaceleró sus planes de expansión. Estas decisiones impactan también en las expectativas de ingresos para las provincias y el gobierno nacional.

Pese a estos desafíos, la compra de Arcadium por parte de Rio Tinto sugiere que aún hay confianza en las perspectivas a largo plazo del sector.

Consideraciones geopolíticas
El precio del litio también está influenciado por factores geopolíticos. Estados Unidos y Europa ven a Sudamérica como un aliado clave en la cadena de suministro para vehículos eléctricos, mientras que China, el mayor productor de estos vehículos, busca asegurar sus propias fuentes de materias primas.

Recientemente, un funcionario estadounidense acusó a China de inundar el mercado de litio para perjudicar a la competencia, reflejando las tensiones entre las principales economías por asegurar el acceso a minerales críticos en la transición energética. En este escenario, Chile y Argentina seguirán desempeñando un papel crucial en el mercado del litio

Fuente: BBC

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El Gobierno reglamentó la Ley de Góndolas

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Casi 20 días después de sancionada por el Congreso de la Nación, este martes (17/3) el gobierno nacional promulgó la Ley de Góndolas, en momentos en que se denuncian subas de precios en alimentos y productos utilizados para la higiene para prevenir el coronavirus.

Después de haber sido sancionada por el Congreso de la Nación el 28 de febrero pasado, recién este martes (17/3) el gobierno nacional reglamentó la Ley de Góndolas que busca ordenar la presentación de los productos en los supermercados a fin de promover la competencia y beneficiar a los consumidores.

La novedad ocurre cuando se ha desatado la pandemia por el coronavirus y aumentó la demanda de productos para prevenir contagios como desinfectantes, alcohol en gel, lavandinas, etc.

Pero, también, hubo un aumento en la compra de otros productos y de alimentos de parte de quienes deben afrontar el aislamiento.

De acuerdo con el decreto 268/2020 publicado en el Boletín Oficial, se puso en vigencia la normativa que “tiene por objetivo contribuir a que el precio de los productos alimenticios, bebidas, de higiene y limpieza del hogar sea transparente y competitivo, en beneficio de los consumidores”.

También, “mantener la armonía y el equilibrio entre los operadores económicos alcanzados por la ley, con la finalidad de evitar que realicen prácticas comerciales que perjudiquen o impliquen un riesgo para la competencia u ocasionen distorsiones en el mercado“.

Para ello propone ampliar la oferta de productos artesanales y regionales nacionales producidos por las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y proteger su actuación.

También postula fomentar a través de un régimen especial, la oferta de productos del sector de la agricultura familiar, campesina e indígena, y los productos generados a partir de cooperativas y asociaciones mutuales.

La ley será aplicable exclusivamente respecto de la comercialización de alimentos, bebidas, productos de higiene personal y artículos de limpieza del hogar.

Pero la aplicación no será inmediata. La autoridad tiene 90 días para confeccionar el listado de las distintas categorías de productos alcanzados, y arbitrará los medios para su publicidad a la población en general.

La normativa estableció que queda prohibido generar una exclusión anticompetitiva de proveedores por el alquiler de espacios en góndolas o locaciones virtuales, o sitios preferenciales en ellos.

Precisó que en especial será considerada una exclusión anticompetitiva el pago de cánones o comisiones impuestas, que por sus características o magnitud obliguen al proveedor a optar por un solo canal de distribución.

En góndolas y locaciones virtuales la exhibición de productos de un proveedor o grupo empresario no podrá superar el 30% del espacio disponible que comparte con productos de similares características.

La participación deberá involucrar a no menos de cinco proveedores o grupos empresarios.

Asimismo, deberá garantizarse un 25% del espacio disponible para productos de similares características y diferente marca, para la exhibición de productos producidos por micro y pequeñas empresas nacionales inscriptas en el Registro de Mipymes o en el Registro Nacional de Agricultura Familiar (Renaf) y producidos por cooperativas y asociaciones mutuales.

Además, se dispondrá de un 5% adicional para productos originados por la agricultura familiar, campesina o indígena, y los sectores de la economía popular.

En góndolas los productos de menor precio conforme la unidad de medida deberán encontrarse a una altura equidistante entre el primero y último estante.

En locaciones virtuales, deberá garantizarse que los productos de menor precio conforme la unidad de medida se publiquen en la primera visualización de productos de la categoría en cuestión.

En las islas de exhibición y exhibidores contiguos a las cajas se deberán presentar en un 50% del espacio productos elaborados por mipymes o producidos por cooperativas y asociaciones mutuales.

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