Polaris cierra sucursales en pleno centro de Posadas: “Costos al alza y consumo a la baja”
El mapa comercial del microcentro de Posadas vuelve a mostrar señales de reacomodamiento. En las últimas horas se confirmó el cierre de las sucursales de Polaris, ubicadas sobre la calle Bolívar, frente a la plaza 9 de Juli y al shopping y a pocos metros de otro local recientemente desocupado –Le Utthe-, en una zona que históricamente concentró alto flujo peatonal y marcas consolidadas.
La escena es elocuente: vidrieras cubiertas, persianas bajas y un cartel que anuncia el cierre, acompañado por un mensaje dirigido a los clientes tras más de cuatro décadas de actividad.
Desde la empresa, su titular Pablo Svetaz explicó a Economis que la decisión no responde a un hecho puntual, sino a un proceso más amplio de ajuste del negocio frente a un contexto adverso. “Reorganización, costos al alza y consumo a la baja. No hay mucha más explicación… una mala temporada de verano y la temporada de invierno por delante”, sintetizó.
Y agregó: “No hay mucha más explicación que algo natural que tiene que ver con las características actuales del mercado”.
El cierre se da en un punto neurálgico del comercio posadeño, donde en los últimos meses comenzaron a evidenciarse movimientos: locales que achican superficies, marcas que migran a formatos más chicos o directamente abandonan ubicaciones tradicionales.

En ese sentido, el propio comunicado exhibido en el local refuerza la idea de una estrategia más que de un retiro: la empresa habla de una “reorganización de operaciones en el centro”, con foco en “formatos más eficientes y alineados a las nuevas formas de consumo”.
El mensaje también busca llevar tranquilidad sobre el impacto laboral: “Esta decisión tiene un objetivo claro: seguir trabajando con nuestro equipo, cuidando las fuentes de trabajo y mejorando el servicio”, señala el texto.
El caso de Polaris no es aislado. Se inscribe en una dinámica más amplia que atraviesa al comercio minorista en la región y en el país: caída del poder adquisitivo, menor circulación en el centro y una estructura de costos en ascenso -alquileres, servicios, logística- que tensiona la rentabilidad.
A eso se suma la estacionalidad. Según reconocen desde el sector, el verano no cumplió expectativas en términos de ventas, y el invierno aparece con perspectivas moderadas, lo que acelera decisiones de ajuste.
Una marca con historia en la ciudad
El cierre cobra mayor relevancia por el peso simbólico de Polaris en el comercio local. Con más de 45 años de trayectoria, la firma creció al ritmo de la ciudad, consolidándose como una marca reconocida en su segmento.
Esa historia también aparece reflejada en el mensaje de despedida: “Después de más de 45 años creciendo con la ciudad, seguimos haciendo lo que siempre hicimos: adaptarnos a los distintos escenarios, mirando hacia adelante”.
Lejos de implicar un retiro, la empresa apunta a reconfigurar su presencia, concentrando operaciones en otras sucursales y apostando a formatos más flexibles.
El cierre del local sobre Bolívar, junto a otros movimientos recientes en la zona, refuerza una lectura que ya circula entre comerciantes y analistas: el centro posadeño atraviesa una transición, con costos de alquieres exuberantes poco alineados con la realidad del mercado.
Menos locales grandes, más eficiencia, adaptación al consumo digital y una redefinición del rol de las tiendas físicas parecen marcar el nuevo escenario. En ese contexto, la decisión de Polaris aparece más como un síntoma que como una excepción.
