Nuevo oleoducto impulsa exportaciones de crudo de Vaca Muerta hacia Estados Unidos
La puesta en marcha de un nuevo oleoducto permitió concretar una exportación de crudo desde la Cuenca Neuquina hacia Estados Unidos, marcando un salto operativo clave para el perfil exportador del sector energético argentino. La operación, que involucró el despacho de 71.000 metros cúbicos de petróleo a bordo de un buque tanque, se realizó a partir de una infraestructura recientemente inaugurada que elimina cuellos de botella logísticos, mejora la eficiencia del sistema de transporte y amplía la capacidad de exportación de Vaca Muerta, uno de los ejes estratégicos de generación de divisas para la economía nacional.
Un nuevo eslabón logístico para la exportación de crudo
La carga de crudo producido por operadores de la Cuenca Neuquina se concretó desde la Posta de Inflamables N°3 de Puerto Galván, utilizando el sistema logístico de la Refinería Bahía Blanca y el Oleoducto Derivación, una obra recientemente inaugurada por Trafigura en conjunto con Oldelval. El destino final del embarque fue Estados Unidos, uno de los principales mercados internacionales para el crudo argentino.
El elemento central de esta operación fue la utilización del nuevo ducto, una inversión estratégica que permite conectar de manera directa el sistema troncal de Oldelval con la Posta de Inflamables N°3, eliminando restricciones operativas históricas y optimizando los tiempos y volúmenes de carga. De este modo, se refuerza la integración entre la producción de Vaca Muerta y los puntos de salida al exterior.
La exportación se realizó mediante el VS Pride, un buque tanque de 228 metros de eslora, cuya operatoria se vio significativamente agilizada gracias a la nueva conexión directa con el oleoducto troncal. La coordinación entre la Refinería Bahía Blanca y el consorcio de Puerto Rosales permitió maximizar la eficiencia logística en una operación de gran escala.
Inversión estratégica y mejora en la capacidad operativa
El Oleoducto Derivación fue inaugurado a comienzos de noviembre del año pasado y se consolidó como un canal estratégico para el sistema de transporte de crudo del país. La obra cuenta con 14 pulgadas de diámetro y 11 kilómetros de extensión, y conecta el sistema troncal Allen–Puerto Rosales de Oldelval con la Refinería Bahía Blanca.
La inversión superó los 30 millones de dólares y fue ejecutada bajo altos estándares de calidad, seguridad y cuidado ambiental, en línea con los requerimientos técnicos del sector energético y las exigencias del comercio internacional de hidrocarburos. Según se destacó, la nueva infraestructura mejora la flexibilidad operativa, reduce tiempos muertos y amplía la capacidad exportadora de la Cuenca Neuquina, una condición clave para sostener el crecimiento de la producción.
Gracias a esta instalación, se logró eficientizar la carga de crudo vía conexión directa al oleoducto troncal, eliminando pasos intermedios que limitaban la operatoria. Este avance representa un salto cualitativo en velocidad y eficiencia, y posiciona a la infraestructura como una herramienta central para escalar volúmenes exportables.
Rol estratégico de la infraestructura
La operación consolida a Trafigura como un actor estratégico en la logística del petróleo proveniente de Vaca Muerta, al demostrar que las inversiones en infraestructura de transporte resultan determinantes para ampliar el perfil exportador de la región. En un contexto donde la energía se posiciona como uno de los principales generadores de divisas, la mejora en los sistemas de evacuación del crudo adquiere relevancia macroeconómica e institucional.
El Grupo Trafigura cuenta con una estructura diversificada de activos industriales y negocios operativos, que incluye al productor de multimetales Nyrstar, la empresa de almacenamiento y distribución de combustibles Puma Energy, la empresa conjunta Impala Terminals y Greenergy, proveedor y distribuidor de combustibles para transporte y biocombustibles. El grupo emplea a más de 14.500 personas, de las cuales más de 1.400 son accionistas, y mantiene operaciones en más de 150 países.
Desde una perspectiva sectorial, la puesta en marcha del nuevo oleoducto impacta positivamente en los productores de la Cuenca Neuquina, en el sistema portuario del sur bonaerense y en la capacidad del país para colocar crudo en mercados externos. A su vez, refuerza el debate sobre la necesidad de continuar ampliando la infraestructura energética como condición necesaria para sostener el crecimiento exportador y fortalecer la balanza comercial.


