oligarquia

Antecedentes poco conocidos de la Sociedad Rural Argentina

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La Sociedad Rural Argentina (SRA) está muy vinculada con la oligarquía campera, o sea con los terratenientes poseedores de grandes extensiones de campos, principal pero no excluyentemente compuesta por los titulares de extensas propiedades en la Pampa Húmeda.

Muy poco difundido es como fue que unas pocas familias que hoy componen el “patriciado rural”, lograron hacerse con tan vastas extensiones, en las tierras más fértiles de Argentina, y entre los más preciados lugares del mundo para la agricultura y ganadería en gran escala.

Los orígenes de la muy ultra conservadora (en lo político), y muy ultra liberal (en lo económico) oligarquía, se sitúan en los períodos presidenciales de Mitre y Sarmiento, durante los cuales se dieron en propiedad, vastas extensiones de tierras, mediante el accionar de leguleyos “doctores” (abogados y gestores), que tramitaron los títulos de propiedad, amparados por la legislación y el entorno político unitario; tal como lo describieron historiadores revisionistas y analistas políticos, como Jauretche y el Pepe Rosa, entre otros.

Esa descomunal entrega de enormes extensiones de campos, que en muchos casos favoreció a “familias importantes” radicadas en la ciudad de Buenos Aires; tuvo características diferentes y opuestas a los criterios aplicados en EEUU (supuesto “gran ejemplo” de oligarcas apátridas y otros colonizados mentales subordinados a los anglosajones), pues allá se fraccionó la tierra en lotes de dimensiones suficientes pero no descomunales, dándose en propiedad a quienes se radicaran a vivir y trabajar en esos lotes.

Acá al dar en propiedad esas grandes extensiones de tierras, no se tuvieron en cuenta los derechos de gauchos que ya vivían en modestas parcelas ubicadas en las mismas, pero que, por ser analfabetos, no entendían las supuestas razones de quienes -con el poder del Estado, unitario y excluyente del pueblo, a su favor-, los desalojaron de sus humildes viviendas, empujándolos a la miserable vida nómade; la cual fue romantizada por escritores afines a la por entonces nueva oligarquía. José Hernández fue de los muy pocos escritores que, con gran maestría, relató las penurias de los gauchos, en su gran obra Martín Fierro, y su continuación La Vuelta de Martín Fierro.

Por más de 6 décadas -desde Mitre a Victorino De La Plaza-, los sucesivos gobiernos nacionales fueron ultra conservadores muy afines a la oligarquía campera, y de dudoso o nulo patriotismo, con las excepciones de Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca, quienes sin marcar un quiebre de ese contexto, impulsaron medidas favorables a los Intereses Nacionales, y poe fuera de la miopía geopolítica de los oligarcas.

Pero en el contexto de “afinidad” con los intereses del Reino Unido, hasta tuvimos un presidente -Manuel Quintana- que operó a favor del Banco británico que hizo movilizar una cañonera para amenazar a Rosario, por un litigio que involucró a la provincia de Santa Fe.

Las primeras décadas del siglo XX

En todo ese período, la SRA mantuvo fuertes influencias en el gobierno nacional, coincidiendo tácitamente en la total falta de apoyos al desarrollo industrial; como también en la exclusión social de las grandes mayorías nacionales, en su mayor parte analfabetas o poco más, y con muy pobre asistencia sanitaria.

Eso se pudo constatar al implementarse el servicio militar obligatorio (2da. Presidencia de Roca), que puso en evidencia el crítico estado sanitario y cultural de grandes porcentajes de nuestra población. Tal como diría Perón varias décadas después, “teníamos un ministerio para las vacas, pero no para la salud de nuestra población”.

Fue en el roquismo cuando con el decidido accionar del Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco, se implementó un amplio plan de alfabetización, pero las presiones del establishment lo hicieron renunciar antes del fin del mandato de Roca. Un pueblo alfabetizado aprende también a pensar, y eso no suele ser del agrado de las oligarquías.

La SRA, tácitamente apoyaba el cuadro de exclusión social; lo cual favorecía la “cosificación” de la peonada rural, sometida a la voluntad y a los caprichos del respectivo patrón de estancia, inclusive con acciones aberrantes, como el infame derecho de pernada, brutalidad anacrónica proveniente de la edad media, que según referencias verbales pudo perpetrarse en feudos oligárquicos.

La SRA tiene un largo historial de prédicas y acciones ultra conservadoras, de claros tintes oligárquicos, permanentemente opuesta al desarrollo industrial y tecnológico (excepto lo directamente vinculado con lo agrícola – ganadero); partidaria del más acentuado liberalismo económico, y opuesta a las políticas de protección social de los asalariados. En ese contexto, evidenció operar gustosa, subordinada a los mandatos y “sugerencias” del Reino Unido, y después de las dos guerras mundiales, de EEUU.

Los comienzos y el contexto general

La SRA fue creada en 1866 durante la presidencia de Mitre, mientras se desencadenaba la “Guerra de la Triple Infamia”, de la cual existen evidencias históricas que el conflicto fue instigado por el Reino Unido -junto con los anglófilos locales y los imperiales de Brasil- contra Paraguay, conflicto que degeneraría en una masacre que exterminó gran parte de la población del hermano país, con lo que se castigó el “mal ejemplo” de una nación que no se había subordinado al poder de la Banca Británica, y además había cometido la “osadía” de desarrollar industrias, por fuera de la “bien vista” economía excluyentemente productora de materias primas, como “sugería” (imponía) la doctrina económica liberal.

          Esa guerra rápidamente cobró una enorme cantidad de vidas, fue una orgía de sangre, de pueblos básicamente hermanos; y ese contexto luctuoso cabe señalar que no pareció ser el marco adecuado para fundar un ente político – económico, como es la SRA. Claro está que, en el caso argentino, el grueso de la tropa se componía de jóvenes analfabetos, de las clases humildes, intuitiva o racionalmente partidarios del federalismo; siendo conocido -aunque poco o nada mencionado por historiadores del academicismo-, que muchos soldados -criollos humildes- fueron incorporados, y tuvieron que ser reclutados a la fuerza y llevados engrillados , pues se negaban a luchar contra un pueblo hermano, como con toda lógica sentían a los paraguayos.

          Ese medio siglo largo de gobiernos unitarios oligárquicos, terminó en 1916, con el yrigoyenismo, que significó un cambio sustancial en lo geopolítico, lo económico y lo social. Tuvo la oposición de sectores ultra conservadores, la cual en el caso de la SRA se manifestó en los diarios más importantes de Buenos Aires (con distribuciones nacionales), y de gobiernos provinciales afines al conservadurismo. Defendió la neutralidad argentina en la Primera Guerra Mundial, y creó YPF, primera petrolera estatal del mundo, entre otras acciones de afinidad con Lo Nacional.

La década infame, el estatuto legal del coloniaje y el asesinato en el Congreso.

En 1930 Uriburu perpetró el primer golpe de Estado del siglo, dando comienzo a uno de los más deplorables períodos de nuestra historia, conocido como la década infame (1930-1943). El operador político y militar de ese accionar fue el General Agustín P. Justo; cabeza visible del sector liberal de las FFAA. Como ocurrió con todos los sectores afines al liberalismo económico, la SRA al menos tácitamente apoyó el asalto al poder perpetrado por Uriburu.

En el período de la “década infame” la subordinación a los mandatos del Reino Unido fue total y descarada por parte de la oligarquía y los sectores vinculados, como buena parte de los personeros de la política, que incluso se ufanaban de dicha postura genuflexa ante los poderes antinacionales.

En 1933 fue firmado el Pacto Roca – Runciman, entre Argentina y el Reino Unido; siendo “Julito” Roca (hijo del General) el rubricante argentino, quien a los postres del banquete con el que finalizaron las tratativas, muy orondo exclamó “…Argentina es la joya más preciada de la corona de su majestad”.

A cambio de mantener las cuotas de exportaciones de carnes, prácticamente se entregó al RU el control total de la economía argentina…por lo que el convenio fue llamado por Jauretche “El Estatuto Legal del Coloniaje”. “Julito” Roca era del núcleo selecto de la SRA.

En 1935 el Senador Lisandro De La Torre (LDLT) consiguió contundentes pruebas de un infame accionar de evasión de impuestos nacionales y otros ilícitos en las operaciones de exportaciones de carnes, hechas por un frigorífico británico, con la evidente complicidad de altos funcionarios nacionales.

Los debates en el Senado Nacional se extendieron por varias jornadas, en las cuales la encendida verba, del citado Senador, tuvo a mal traer en particular a dos Ministros de La Nación, Federico Pinedo y Luis Duhau. En el que sería el anteúltimo día de esas contundentes denuncias, Duhau amenazó claramente a LDLT.

En la siguiente sesión del Senado, un policía, de pésimos antecedentes y muy vinculado con Duhau (como afirmó Felipe Pigna), se acercó a LDLT y efectuó cuatro disparos, pero en un acto heroico el amigo y compañero de bancada Enzo Bordabehere, se interpuso, recibiendo él los disparos, falleciendo.

El debate se suspendió, no pudiendo refutar ni Duhau ni Pinedo las muy serias acusaciones, pero en la conmoción general, no fueron afectados en sus cargos oficiales ni en sus roles de promotores del liberalismo a ultranza.

En la misma década infame, el más conocido economista al servicio del statu quo, consustanciado con el más crudo liberalismo, Federico Pinedo, afirmó “Argentina no debe exceder los diez millones de habitantes”, eso para mantener la relación de cuatro cabezas de vacunos por cada habitante; siendo su postulado el mantenimiento de la estructura económica exclusivamente primaria, sin industrias ni desarrollos tecnológicos. Claramente no le importaba nada considerar que el crecimiento poblacional es una necesidad geopolítica, como también lo es el desarrollo diversificado.

En esos años, Argentina era muy dependiente de las exportaciones de carnes y cereales, teniendo más cabezas de vacunos que Brasil.

Hoy Brasil exporta más carne vacuna que Argentina, pero no por eso descuidó su muy fuerte desarrollo industrial y tecnológico.

Claro está que tanto el empresariado como los uniformados brasileños, demuestran claramente tener evidentes mentalidades de real patriotismo, diferenciándose de las pobrezas ideológicas de sus pares de Argentina.

La SRA respaldó muy claramente a la desastrosa orientación del gobierno apátrida de la década infame.

El golpe de Estado nacionalista y el surgimiento de Perón.

El golpe de Estado de 1943 fue el único en el siglo XX, de clara orientación nacional, terminando con la impresentable década infame.

Perón se hizo conocer por su fuerte accionar de orientación nacional y por las medidas de sensibles mejoras a los trabajadores, implementadas entre 1943 y 1945, en el gobierno pretoriano – nacional, del cual formaba parte.

Al ganar las elecciones, el peronismo llegó democráticamente al poder, en el cual se mantendría por dos períodos (el segundo inconcluso), de 1946 a 1955, implementando numerosas acciones para mejorar las condiciones laborales de los asalariados (entre ellas el Estatuto del Peón, que dignificó al trabajador rural); e impulsó un fuerte y diversificado desarrollo industrial y tecnológico; todo lo cual molestó mucho a las oligarquías, en particular la muy tradicional de los grandes terratenientes rurales, de los cuales la SRA opera como el núcleo formal institucional de ese sector del empresariado ultra conservador de Argentina.

Con la creciente industrialización, los trabajadores accedieron a salarios mucho mejores que los por lo general muy pobres niveles usuales para los peones y otros trabajadores rurales.

Evidenciando la miopía típica de la soberbia oligárquica, en vez de apoyarse en el mayor poder que de hecho iba teniendo esa Argentina en pleno desarrollo; y con eso poder recibir mejores retribuciones por nuestras exportaciones tradicionales de carnes, cereales y derivados; los núcleos del poder ultra conservador campero, asumieron un rol fuertemente opositor al nacionalismo encarnado por el peronismo. Los objetivos de la oligarquía tradicional se centraron en impedir y luego destruir los múltiples beneficios sociales y claras mejoras en el nivel de vida, que el peronismo implementó y apuntaló.

En esa década peronista, fue permanente la oposición de sectores conservadores, no exenta de sangrientos atentados, como la colocación de bombas en una estación de subterráneos, un alzamiento armado en 1951, el brutal bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, con cientos de civiles masacrados, y finalmente el cruento golpe de Estado en ese año, en el cual La Marina bombardeó los depósitos de combustibles de YPF en Mar Del Plata, amenazando destruir la refinería de La Plata (por entonces la mayor de Sudamérica), cuya destrucción habría afectado al área cercana muy poblada.

1955 y el retorno de la oligarquía al poder

La revolución de 1955 fue particularmente muy violenta y vengativa, derivando en fusilamientos (como los perpetrados en 1956), así como la feroz purga de todo aquel sospechado de adherir al nacionalismo peronista, encarcelando y expulsando de las FFAA y FFSS a todos los sospechados de adherir a ese pensamiento político – económico.

Desde 1955, y acentuado ello en 1962 y 1976, las FFAA y FFSS pasaron a ser casi monolíticamente, un bastión del más apátrida liberalismo económico, para lo cual pasaron a ser muy pobres o inexistentes los conocimientos en Geopolítica, Economía e Historia, enseñados a los uniformados en los institutos militares.

Apoyado y aplaudido el golpe de “la fusiladora” por todo el sector ultra conservador, mostró una vez más la ideología excluyente vigente y activa en la SRA, la cual apoyó claramente este y todos los golpes de Estado del siglo, excepto el de 1943, que tuvo orientación nacionalista.

En el período 1955/8, hubo acciones de claro entorpecimiento al desarrollo industrial que había caracterizado al peronismo. Por caso, una planta para construir camiones y chasis para colectivos, que Mercedes Benz planificó concretar en Argentina, fue derivada a Brasil, por las burdas acciones de entorpecimiento que se perpetraron por parte del gobierno militar con orientación económica ortodoxa liberal, o sea industricida.

En esos aciagos años, Argentina aceptó incorporarse al FMI, lo cual nunca había admitido Perón, por los implícitos condicionamientos a nuestra soberanía.

Con el desarrollismo en el poder formal, pero fuertemente condicionado por el establishment cívico – militar ultra liberal, hubo acciones de zapa para dificultar las fuertes acciones industrialistas emprendidas por el gobierno de Frondizi, incluso imponiéndole el poder militar un ministro de economía ultra liberal, como lo era Álvaro Alsogaray.

En ese contexto de presiones constantes anti industriales contra el desarrollismo, según trascendidos, en 1958 la SRA invitó a disertar al príncipe Felipe de Edimburgo (cónyuge de Isabel 2da.), quien se enfocó en “sugerir” que Argentina “no derroche energías en la industria, dedicándose a lo que más sabe y tiene buenas condiciones naturales”, o sea seguir produciendo materias primas.

Los golpes de Estado de 1962 y 1966

Después vendría el golpe de Estado de 1962, durante el cual se volvieron a aplicar las tradicionales ideas liberales, anti industrialistas, endeudadoras y erosionantes de los ingresos de las grandes mayorías de argentinos.

Luego de un breve interregno civil, en un marco de proscripción del peronismo, hubo otro golpe de Estado, en 1966, siendo sui generis, pues no fue el clásico alzamiento subordinado al liberalismo, teniendo también entremezcladas facetas de nacionalismo, las que posiblemente fueron consecuencia de las influencias positivas del economista Aldo Ferrer y del General Guglialmelli.

Dentro del importante plan de grandes obras públicas construidas entre 1966 y 1973, se destacaba por su magnitud e importancia el complejo vial – ferroviario de Zárate – Brazo Largo. Un argumento recurrente de las oligarquías, para impedir o frenar ese tipo de grandes obras, es tildarlas de “faraónicas”.

Ese monumental conjunto de obras (dos puentes carreteros y dos ferroviarios, más otras necesarias), entre otros muchos aspectos positivos, tiene la virtud de “acercar” (al acortar a los transportes en un par de horas o más) Entre Ríos al gran mercado consumidor que es la ciudad de Buenos Aires y todo su entorno del Conurbano.

Siendo Ministro de Economía de La Nación, el Dr. Aldo Ferrer, trascendió que hubo presiones de los ganaderos bonaerenses para paralizar las obras de Zárate – Brazo Largo, para limitar la competitividad de la buena ganadería entrerriana. Típico de la oligarquía apátrida, eso de priorizar sus mezquinos intereses, aun a costa de perjudicar al Interés Nacional.

El sincero patriotismo de A. Ferrer, desestimó esas presiones y la gran obra pudo terminarse.

Entre 1973 y 1976 el peronismo volvió a ser gobierno, y los sectores ultra liberales, con el accionar de buena parte de los medios periodísticos, desplegaron una constante oposición, con las activas participaciones de la oligarquía tradicional, con la SRA como ente opositor principal.

El deplorable “proceso”

En marzo de 1976, se perpetró otro golpe de Estado, de impronta totalmente neoliberal, imponiéndonos esa doctrina bajo la fuerza de las bayonetas. El muy destructivo neoliberalismo impuesto bajo el accionar de Martínez De Hoz (hombre de la SRA y descendiente del primer presidente de la SRA), usó como marionetas dóciles a Videla, sus secuaces y continuadores, de lo cual los uniformados ni se enteraron, pues los formatean como ignorantes totales en Economía, Historia y Geopolítica.

Comenzó el rápido desguace del Estado, al cual el citado personero de la SRA endeudó rápida y brutalmente; siendo imposible oponerse, por el muy certero riesgo de pasar a ser “desaparecido” (eufemismo que era sinónimo de asesinado). Las transformaciones impuestas por la fuerza, implicaban la destrucción del Estado activo benefactor, y la apertura aduanera significó el comienzo de la involución a un país desindustrializado, atacándose también los entes estatales tecnológicos.

Al producirse el cruento golpe de Estado, la SRA publicó solicitadas de amplio apoyo a los golpistas usurpadores del Poder Formal; y reiteró esos apoyos al año de perpetrado el asalto al Poder, incluso alentando a implementar más medidas de neto corte liberal. ¡Total complicidad con el más feroz y destructivo golpe de Estado de los perpetrados en el siglo XX!

La “desaparición” (secuestro y asesinato), del gremialista Oscar Smith sucedió después que se opusiera al desguace de SEGBA, que sin otra oposición, fue perpetrado por Martínez De Hoz, avalado por el dictador Videla.

Videla fue muy aplaudido y fuertemente apoyado, al concurrir a las exposiciones anuales en la sede de la SRA, en el barrio de Palermo. Nada importaron a la SRA las aberrantes acciones perpetradas por el “proceso” con las FFAA y FFSS operando cuan tropas de ocupación al servicio antinacional; molestando en cambio a la SRA las acciones de reindustrialización y de mejoras sociales implementadas por gobiernos de orientación nacional y popular.

Al caducar el siniestro “proceso”, las elecciones fueron ganadas por Alfonsín, quien como presidente democrático, concurrió a la exposición anual en la SRA, en cuya circunstancia fue silbado y denostado, quedando en evidencia que la oligarquía campera demostró afinidad con los dictadores y rechazo respecto a gobiernos democráticos que no se subordinan a sus “sugerencias” tendientes a la involución al país feudal que éramos a fines del siglo XIX.

Así siguió sucediendo con el accionar de la SRA en los sucesivos gobiernos que tuvimos después del colapso del alfonsinato; apoyando a los liberales sin importar los destrozos socio económicos que perpetran, y ubicándose en contra de gobiernos de orientación nacional y popular.

Vigencia de lo oligárquico antinacional en la SRA

Muy recientes son las expresiones públicas de algunos referentes o muy afines a la SRA, y con ello al extremismo liberal, en las antípodas del más básico humanismo y del elemental patriotismo.

Alfredo De Angeli expuso su “indignación” ante el hecho que los niños (de las estancias de oligarcas, le faltó precisar), prioricen ir a la escuela antes que ayudar en las tareas rurales. ¡Quiere analfabetos dóciles ante los caprichos de sus patrones! ¡Y quiere volver a la explotación infantil de fines del siglo XIX!

El mismo De Angeli manifestó el odio visceral a todo lo estatal, tal como repiten como mantra los personeros del neoliberalismo salvaje…pero él mismo, terminado su mandato de legislador, estaría percibiendo retribuciones del Estado al cual dice odiar, oficiando de asesor de la bancada libertaria / neoliberal.

Luis Miguel Etchevehere, latifundista entrerriano, ex ministro macrista y referente de la SRA, con impostada sorna se burló del exitoso proyecto ArSat, que desarrollo tecnologías nacionales para construir satélites exitosamente.

Acorde a la postura anti industrial y ante desarrollo tecnológico, propuso que antes que construir nuestros propios satélites, se podrían comprar a los países que “saben del tema”, como por ejemplo Francia.

Con esa idea, omite el enorme efecto multiplicador que significa crear nuestras propias tecnologías, y finge desconocer que Francia es hoy una de las grandes potencias mundiales, en buena parte gracias a la visión patriota de De Gaulle, que no sucumbió a los cantos de sirena de entregar su país al capital extranjero, al fin de la Segunda Guerra Mundial, y en cambio fortaleció el rol geopolítico del Estado Francés, creando y apuntalando las industrias y entes de propiedad nacional, no cayendo tampoco en la trampa ideológica de menospreciar el rol empresario del propio Estado.

Desde lo ético, imprescindible de soslayar para autoasumidos “que dictan cátedra”, parecería que Etchevehere tiene “materias pendientes”, como ser vinculaciones políticas con algunos impresentables, y respecto a problemas legales con su propia hermana, por la propiedad de un campo en Entre Ríos.

Hoy la SRA apoya con su silencio cómplice, el accionar destructivo de libertarios y secuaces, que nos empujan a la disolución nacional.

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La Sociedad Rural: de Videla a Milei tercera parte

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El tercer periodo Peronista- fin de 18 años de proscripción y la antesala de la violencia Neoliberal

La pseudo democracia enmarcada en la proscripción al peronismo, fue un dique interpuesto a lo Nacional y Popular, que terminó eclosionando ante la incontenible presión de ese sector político, en un marco de profundo desgaste de los gobiernos pretorianos y de sus mandantes e instigadores, de los sectores
oligárquicos y antinacionales.

Desde 1955 hasta 1973, los sectores reaccionarios, con los explícitos respaldos de distintos entes empresarios del establishment dogmáticamente afines al más crudo liberalismo económico -entre ellos la ultraconservadora SRA-, habían implementado diversas etapas proscriptivas del peronismo, desde la
“mano dura” con encarcelamientos, fusilamientos y persecuciones, por el mero acto de nombrar al líder depuesto y todo lo vinculado, hasta pasar a diversas acciones de elecciones y gobiernos civiles fuertemente condicionados, para mantener la artificial hegemonía antiperonista en las esferas del poder real y el formal.

Pese a las presiones y trabas de todo tipo, que los sectores oligárquicos -personificados en Lanusse, militar de pensamiento ultra liberal y con apellido vinculado a la SRA- utilizaron para impedirlo; el Sector Nacional y Popular volvió al poder formal en 1973.

Como lo hizo en el precedente período del justicialismo en el poder, se priorizaron las acciones conducentes al desarrollo nacional, con fuerte énfasis en las grandes obras públicas, el apoyo a la industrialización y el desarrollo tecnológico, y las concretas medidas sociales conducentes a mejorar el nivel de vida de los argentinos. Entre otros hechos importantes, se inauguró la central nuclear Atucha 1 y se avanzó en el Plan Nuclear; se firmaron los acuerdos para construir la gran hidroeléctrica Yacyretá con Paraguay, entre otras obras.

Pero el ya anciano líder político tenía su salud deteriorada, y el contexto interno era muy complicado, con un personaje complicado, como lo era López Rega, en el entorno de Perón; y los violentos de “las tendencias” siendo de última funcionales a los personeros del ultra conservadurismo antinacional.

Fallecido Perón, su sucesora carecía del enorme carisma del líder tercermundista, y entre otros factores, el considerable poder de los medios de difusión concentrados, se dedicó a esmerilar al gobierno, que ya era muy atacado por las violencias de las guerrillas, y por el acomodamiento de personeros del “partido militar liberal” en las altas esferas de las FFAA.

En todo ese período, claramente signado por el nacionalismo económico, la SRA y todos los medios de difusión que operan como voceros del liberalismo apátrida, fueron permanente oposición, sumándose a los enfoques proclives al golpismo, en los tramos finales del gobierno de M.E.M de Perón.

El golpe de Estado era algo cantado desde meses antes de producirse, con la excusa de la supuesta incapacidad de M.E.M. de Perón; y de problemas económicos muy magnificados, además de la violencia subversiva. Pero lo real es que al momento de producirse la toma del poder “marzista” (ironía acuñada por J.M. Rosa, pues el golpe fue en marzo), faltaban pocos meses para la fecha de elecciones; y como suele ser una constante en estos casos, molestaban los aciertos, no los errores…

Tal como sucede en los gobiernos antinacionales, la vengatividad contra quienes de un modo u otro asumieron posturas de defensa de Lo Nacional, no se hizo esperar, adquiriendo caracteres de extrema violencia y crueldad.

El Mayor Bernardo Alberte (Tte. Coronel post mortem), fue asesinado en su departamento, la noche del golpe, en presencia de su familia. Su “delito” fue anticipar al “cantado” golpista, de las previsibles consecuencias del acto insurreccional. Claro que, además, Alberte había sido hombre de plena confianza
de Perón…, líder político cuyo accionar claramente Nacional, fue y es particularmente odiado por el muy dogmático “partido militar liberal”.

Esa brutal vengatividad se hizo patente al detener, sin causa ni acusación concreta alguna, a la vicepresidenta en ejercicio del Ejecutivo Nacional, y a su principal asesor, el abogado Julio Carlos González, quien fuera Secretario Legal y Técnico en el gobierno de Perón, continuando en el cargo con M.E.M. de Perón, siendo el cerebro muy activo que inspiró y dio letra a diversas medidas de claro perfil nacionalista. La depuesta presidenta estuvo varios años en prisión, incluso sufriendo malos tratos, mientras que el Dr. González permaneció preso durante todo el infame “proceso”, a consecuencia de lo cual su salud sufrió serios deterioros. 

Según me expresó el anciano patriota Dr. J.C. González, todo su equipo de colaboradores debió soportar muy duros y agresivos interrogatorios, a consecuencia de lo cual, uno de ellos falleció de un paro cardíaco.

El “proceso” había comenzado, para beneplácito de los sectores oligárquicos y antinacionales. Con la fuerza bruta de las bayonetas, nos impuso el nefasto neoliberalismo, y de esa desastrosa imposición que nos subordinó a lospoderes financieros transnacionales, no se hacen cargo hasta hoy, los uniformados, que por ceguera mental o por odios mal digeridos, siguen subordinados al neoliberalismo apátrida. 

El siniestro “Proceso” como marco de forzosa imposición del Neoliberalismo salvaje

Tal como, con sutileza británica, lo había indicado Harry S. Ferns, en un contexto equiparable a una guerra civil, hubo una real orgía de violencias, pues a la irracionalidad de los atentados de las guerrillas (funcionales de hecho a la antipatria), se sumó la extrema violencia represiva del Estado, con el accionar del “proceso”, comenzado en 1976, de lo cual en años posteriores se supo con mayor claridad, las acciones en muchos casos brutales, perpetradas.

Ese era el marco necesario, para implementar a la fuerza, el neoliberalismo en su más salvaje versión, con el claro objetivo de hacer involucionar forzosamente a Argentina a aquel perimido e inviable país de economía primaria que éramos en las pretéritas épocas del Centenario (alrededor de 1910).

El endeudamiento externo brutal, asumido para enjugar los déficits presupuestarios y déficits de la balanza comercial, de la desastrosa gestión de Martínez De Hoz y sus sucesores, la apertura económica indiscriminada como parte central de la feroz política de industricidio, y la acentuada baja en el poder adquisitivo de los salarios, fueron los ejes centrales de las nocivas medidas económicas implementadas por el gobierno cívico militar del “proceso”, con el expreso beneplácito de la SRA y otros sectores oligárquicos.

Cualquiera que claramente se oponía al desguace económico y la destrucción social (que atacaba el buen nivel de vida del que gozábamos), era rápidamente tildado de “subversivo”, lo cual equivalía a una condena de muerte, o con “suerte”, a sobrevivir a brutales sesiones de torturas.

Esos asesinatos en muchos casos eran considerados “desapariciones”, eufemismo que significaba la muerte y la desaparición de los cuerpos. Uno de los tantos casos, fue el del gremialista de Luz y Fuerza Oscar Smith, quien se opuso al desguace y privatización posterior de SEGBA, secuestrado a la salida de una reunión con Videla. El factótum de esa amañada privatización, fue Martínez De Hoz, vinculado con intereses extranjeros en el Sector Eléctrico.

Desgastado por la sumatoria de perjuicios consecuencias de la deplorable gestión, y ante el descrédito mundial por las denuncias a acciones aberrantes de violencia, el “proceso” caduco en 1983, debiendo convocar a elecciones. Pero nunca hubo una sola crítica de sectores oligárquicos, contra el “proceso”, incluyendo en esa postura cómplice a la SRA.

Videla fue muy aplaudido en la SRA, cuyos socios y adherentes ideológicos, no pudieron desconocer la destrucción socio económica general “casi” total (pues los elitistas intereses de la oligarquía de la Pampa Húmeda estaban muy satisfechos, así como los nuevos oligarcas de las finanzas, y los empresarios fugadores de divisas, entre algunos otros) y las aberrantes prácticas de violencia trascendían el marco de ocultamiento que el “proceso” pretendió mantener.

El Radicalismo y su fallida experiencia anti Neoliberal

El gobierno de Alfonsín comenzó con muchas expectativas favorables en la población, pero no se desconocían las previsibles presiones que ejercería el “partido militar liberal”, y los fuertes condicionamientos resultantes del elevado endeudamiento externo y de la debilidad general de nuestra economía, severamente afectada por los precedentes siete años de brutal neoliberalismo.

Entre 1983 y 1985, siendo ministro de economía Bernardo Grinspun, se implementaron medidas de heterodoxia económica, que buscaron superar los múltiples condicionamientos que nos había impuesto el neoliberalismo.

Desgastado por la sumatoria de presiones que eran consecuencia del no resuelto enorme endeudamiento y la debilidad económica y política, hubo cambios en la conducción económica, que implicaron suavizar o dejar de lado las confrontaciones con el establishment neoliberal interno y externo. En un contexto de hiperinflación y crisis económica, con claras presiones del poder conservador, Alfonsín debió dejar anticipadamente el gobierno, acordando el llamado “Pacto de Olivos” con su sucesor Menem, quien había ganado las elecciones.

Cabe recordar que en la SRA fue estentóreamente abucheado, como repudio a sus acciones que no habían sido “subordinadas” a los dictados pro oligárquicos del establishment, lo que demuestra el alineamiento de la patronal del campo, con lo más reaccionario y antinacional del arco político – económico.

Tampoco por ello cabe asignar a Alfonsín el grandilocuente calificativo de “padre de la democracia”, pues simplemente ganó la primera elección post proceso. Y cabe recordar que fue el gestor de la desastrosa reforma educativa, vaciadora de contenidos esenciales, lo cual fue profundizado para peor por su sucesor, Menem.

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Involucionistas del feudalismo campero

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Ya lo afirmé antes, en repetidas ocasiones. Los sectores reaccionarios, de mentalidad feudal, clasista y por lo general cerradamente racistas; de un conservadurismo ultra montano, son funcionales a poderes transnacionales que tienen dos objetivos en sus acciones, y por ende en los gobiernos y sectores políticos subordinados a ellos.

Son sectores socio políticosrecalcitrantemente obcecados, y llenos de odios viscerales de la peor estofa contra todo lo Nacional y Popular; disponiendo de múltiples tentáculos con los que ejercen el poder.

Los factores del poder antinacional, al cual se suman gustosos y en muchos casos en forma nulo pensante los sectores oligárquicos mega terratenientes y sus vinculados, a esos infames objetivos reales de involución forzosa y destrucción impiadosa, intentan ocultarlos declamando falso patriotismo hueco de contenido, simple patrioterismo de bandera.

Hacen sus actos públicos con profusión de banderas argentinas, y declamando a los gritos supuesto patriotismo, mientras se regodean apoyando a la timba financiera, la fuga alevosa de divisas, los cierres de industrias, las paralizaciones de grandes obras públicas imprescindibles para el desarrollo (que no les interesa lograr, pues solo miran “el campito”, las vacas, la soja u otros cultivos), el contrabando de soja para eludir impuestos y fugar divisas, la entrega vil de sectores y empresas nacionales estratégicas, despreciando a la vez la Salud y la Educación Pública, todo eso entre otras “lindezas” de similar malicia y carencia de elemental patriotismo auténtico.

Pero, sobre todo, esos oligarcas (y los clasemedieros fuera de foco que los apoyan sin entender que con sus posturas abonan su propia miseria,), añoran volver a “los buenos viejos tiempos” en los que los peones y asalariados eran tratados como simples siervos de la gleba del medioevo, como entes cosificados y desechables; o en real situación de semiesclavitud apenas malamente disimulada.

También son entusiastas, fervorosos y agresivos apoyadores de los planteos de la oligarquía mega terrateniente, los muy colonizados mentales milicos proceseros y sus camadas sucesivas, quienes por los nocivos efectos de décadas de adoctrinamiento antinacional (que parecería se sigue inculcando), son por regla general (con pocas excepciones) incapaces de razonar que son usados como disponible fuerza de choque para consumar la total destrucción nacional.

Se ubican en las antípodas de Señores Militares de Mentalidad Nacional, que Argentina supo tener, entre ellos muchos destacados patriotas que contribuyeron a la Grandeza Nacional; casi todos ellos formados antes de “la fusiladora” del ’55 y el infame “proceso” del ’76.

Por algo el gran historiador revisionista, corajudamente en pleno “proceso”, al fallecer el notable patriota que fue el General Guglialmelli, publicó “ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan generales de empresas”.

El objetivo de mínima de los factores del poder antinacional (al cual son entusiastas funcionales los oligarcas camperos), es hacernos involucionar por la fuerza, para meternos en el ajustado corsé del anacrónico e inviable feudalismo institucionalizado, aquel vigente en el siglo XIX, posible de instalar solo en base a los degüellos masivos ordenados por Mitre y avalados por Sarmiento y continuadores del régimen; feudalismo cuyos últimos estertores se dieron en la década infame de los años ’30, época en la cual el entonces vicepresidente, “Julito” Roca, el rubricar el infame Pacto Roca – Runciman, se congratuló expresando en su discurso a los postres del acto de firma, que “Argentina es la joya más preciada de la corona de su Graciosa Majestad Británica”.

Ya un siglo atrás, ese miope modelo político – económico era inviable para una Argentina de más de diez millones de habitantes, como con crudeza insensible afirmó Federico Pinedo en la década infame, sosteniendo que se debía mantener la relación de cuatro cabezas de ganado por cada habitante para no pasar a ser “inviables”…y como ultra liberal y pro oligárquico, ni se le ocurrió aumentar las cabezas de ganado, ni menos aun diversificar la economía, volcándonos a la industrialización y el desarrollo tecnológico, para no depender solo de las producciones primarias.

Pinedo, como “Lord” Leguizamón, Duhau y otros tecnócratas subordinados a los dictados del Imperio Británico (después del ’45 se alinearon bajo tutela de la potencia de turno), eran dóciles seguidores de las sutiles pero férreas directivas emanadas del poder de su graciosa majestad, de la cual eran de hecho súbditos sumisos.

De ahí el “honor” de nombrar Lord al catamarqueño aludido, sin prosapia de nobleza ni antepasados anglosajones, pero dócil servidor de los dictados británicos, aun en contra de los Intereses Nacionales. Precisamente, los feudalistas camperos, con algunos voceros pletóricos de soberbia, amenazaron ahora que sus objetivos son involucionarnos al país – estancia, “por las buenas o por las malas”; llegando incluso más allá en sus soberbios y excluyentes planteos, al afirmar que “son los dueños de Argentina”, en la cual pretenden mandar como tiránicos patrones de estancia disponiendo de vidas y dignidades de la peonada cosificada y de todos los argentinos.

Pero claramente, el objetivo de máxima, establecido por los Centros del Poder que maneja el Atlantismo (vinculado a la llamada Globalización Salvaje), es hacer desaparecer a la República Argentina, provocando una implosión balcanizadora que nos transforme en media docena (o más) de mini Estados inviables e inmanejables, que sean títeres dóciles de esos poderes tras las sombras. A muchos, poco o nada informados, este objetivo perverso de disolución nacional programada y en parte ejecutada, puede parecerles una opinión tremendista, sin sustento o incluso delirante.

Pero lo concreto, lo real (más allá de las “posverdades múltiples” de los desinformadores de la opinión pública), es que los indicios concretos son muchos, contundentemente evidentes. Las evidencias que muestran las acciones para involucionar e incluso implosionar a Argentina, se pierden dentro de la abrumadora cantidad de informaciones falsas o irrelevantes, disponibles, con las que nos saturan desde los medios concentrados, desde las redes sociales, y otras fuentes de comunicaciones informales, siempre vigentes, como los chismes y opiniones diversas propaladas por sutiles agentes diversos del caos y del desánimo general. Esos evidentes indicios se señalan seguidamente. 

• Varios países fueron brutalmente atacados, desde adentro con operaciones de guerras híbridas, o desde afuera con operaciones semi encubiertas, presiones financieras u otros métodos que incluyen las manipulaciones por medio de las redes sociales; o incluso con las agresiones directas, buscando la balcanización o la transformación en Estados inviables y totalmente desarticulados. 

• En Argentina, las operaciones de guerra psicológica para desarticularnos, para achicarnos y endeudarnos, son de vieja data; pero se acentuaron a partir de la “revolución neoconservadora” de Reagan – Tatcher; imponiendo destructivas políticas neoliberales, con distintos actores “de derechas e izquierdas” funcionales a esos objetivos. Soportamos ya casi medio siglo (desde 1976) de gobiernos y políticas destructivas neoliberales, con muy contadas excepciones.

• No es mera casualidad que se insista en el ultra indigenismo, que inculca un racismo inverso, de odio al blanco y a Argentina, buscando imponer divisiones insalvables cuyo corolario será -si no se le pone coto- la fragmentación territorial; no siendo casual que opere desde Bristol, Gran Bretaña, la ONG Mapuche Nation, clara herramienta del poder británico. 

• El exgobernador mendocino Cornejo, vocero del neoliberalismo radical adosado al macrismo, fogoneó e instalo la cipaya idea de “independizar” a Mendoza y Córdoba, lo cual tuvo los apoyos de algunas embajadas extranjeras, del cipayaje autóctono, y los silencios cómplices de casi todo el arco político y de los pseudo patriotas de uniforme, de mentalidad procesera.

• Las políticas intencionalmente destructivas, impuestas por la dupla Videla – Martínez De Hoz, no fueron desarmadas por Alfonsín, y se profundizaron en los gobiernos de Menem y De La Rúa; reinstalándose en el macrismo con notable crudeza y bajo la cobertura del poder mediático, judicial y de los “servicios” que operaron y operan como cobertura de los operadores del neoliberalismo. 

• La brutal deuda externa en la que nos embretaron, además de ser herramienta clave para perpetrar la descomunal timba financiera y la fuga de capitales, opera como poderosa herramienta para condicionar e impedir nuestro desarrollo, con lo cual actúa como factor conducente a la disolución nacional. 

• Las soberbias imposiciones, que como mandatos de descarnado corte neocolonial, pretende dictar EEUU, en contra de la Cuarta Central Nuclear, y manifestando “preocupación” por las instalaciones chinas de investigación espacial, son inadmisibles e intolerables, y como es usual cuentan con los beneplácitos de los poderes mediáticos concentrados, del sector político neoliberal, y de varios otros que parecen no darse por enterados. 

Pero a EEUU no le “molestan” las instalaciones militares británicas en Malvinas, ni las instalaciones de investigación espacial que la Unión Europea montó en Mendoza. Doble vara usual del poder anglosajón. Esas presiones neoimperiales no molestan, y más bien complacen, a la retrógrada oligarquía mega terrateniente y sus múltiples tentáculos o asociados, incluyendo entre ellos a los mega empresarios fugadores y otros de la “Unión Industricida Argentina”. 

En realidad, buscan con esas presiones, impedir iniciativas estratégicas que favorezcan nuestro desarrollo, las que a la vez fortalecen los acuerdos estratégicos en vigencia con China y con Rusia, los que son en sí mismos muy importantes, y que ponen frenos a los condicionamientos que buscan imponer desde el neocolonialista Bloque Atlantista.

El mismo, cuyo brazo armado, la OTAN, apoya la usurpación territorial de anacrónico colonialismo de Gran Bretaña en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, además de las claras amenazas que desde allí se ciernen sobre la Antártida Argentina y nuestra Patagonia.

Son esos mismos Poderes Atlantistas que impiden el imprescindible rearme de nuestras hoy escuálidas Fuerzas Armadas, poderes que claramente tienen operadores enquistados dentro de Argentina. 

En ese contexto de falso patriotismo y de desvergonzada y excluyente prioridad de egoístas intereses personales, fue evidente como se formaron las autodenominadas “familias patricias” o sectores de las excluyentes clases socio económicas altas, lo que se vinculó directamente con la propiedad de extensísimas parcelas de tierras muy fértiles, en particular predominantemente en la feraz Pampa Húmeda, cuyos títulos de propiedad fueron otorgados por operetas de abogados y de otros influyentes, vinculados al poder político concentrado, el cual a partir del predominio mitrista se apoderó de los resortes del poder, sin oposición posible en ese largo período de nuestra historia. 

Es decir que, a diferencia de EEUU, que facilitó la propiedad de parcelas reducidas para fomentar el poblamiento y evitar los latifundios(país al que toman como modelo, pero omitiendo “detalles incómodos”, como el de distintos regímenes de reparto de las tierras públicas), en Argentina, con prepotencia unas pocas familias se adueñaron de extensísimas tierras, impidiendo que criollos, pueblos preexistentes e inmigrantes, accedan a ser legítimos propietarios de lotes rurales de tamaños lógicos; con lo que se facilitó la acentuada concentración de tierras rurales en pocas y excluyentes familias; en buena parte herederas de los “usurpadores legales” del siglo XIX; a los que se sumaron en las últimas décadas los pooles de siembra y mega operadores similares. 

Ese fue y es el núcleo del poder ultra conservador, que se opone al pleno desarrollo nacional, el cual debe incluir necesariamente una más equitativa distribución de la riqueza, lo cual puede y debe hacerse sin violencias, pero con una fuerte intervención estatal que priorice los Intereses Nacionales por sobre los egoísmos y cerrados grupos de poder feudal a los que nunca les interesó el desarrollo pleno y la soberanía nacional. 

Como muestra de los perniciosos efectos de la economía primarizada y la concentración económica, se puede ver que Uruguay es expulsor crónico de población, que en ese esquema excluyente debe emigrar forzada por la miseria y la falta de oportunidades. Hace décadas que la población uruguaya no crece, lo cual prueba lo dicho.

Pero en Argentina, de cosas como esas, no se habla, o se dice muy poco. Como algunas de las medidas pendientes, para transformar ese pernicioso estado de situación, pueden citarse los siguientes. 

• Volver a poner en vigencia el ITAEA (Impuesto a las Tierras Aptas para la Explotación Agropecuaria), la cual fue anulada presurosamente en el proceso, a instancias del oligarca Martínez De Hoz, hombre de la Sociedad Rural. 

• Aprobar con urgencia el Impuesto a la Renta Extraordinaria, como muy justa medida para ayudar a pagar la descomunal deuda externa, la misma que los camperos aceptaron gustosamente, con cipayo criterio de evidente nulo patriotismo. 

• Implementar expropiaciones de tierras no trabajadas por sus dueños o parcialmente ociosas, para asignarlas a trabajadores y emprendedores rurales, que en muchos casos deben pagar costosos arrendamientos y no se pueden afincar definitivamente por no ser propietarios. 

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