OMICRON

Misiones reportó 1.203 contagios y registra 104 internados

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El boletín epidemiológico del Ministerio de Salud Pública informó este viernes 1.203 nuevos casos positivos de Covid-19 y no hubo registro de nuevos fallecidos a causa de la enfermedad. De esta manera, desde el inicio de la pandemia se cuentan 46.445 contagios y 724 fallecidos.

Ayer por primera vez desde que arrancó la pandemia de Covid-19, Misiones pasó los mil contagios diarios, y hoy se volvió a romper el récord diario de casos. 

Posadas (316), Apóstoles (145), Eldorado (133), y Oberá (127) son las localidades de la tierra colorada que concentraron la mayoría de los contagios reportados hoy.

Sin embargo, esta ola tiene una diferencia crucial con la anterior y es el reflejo del avance de la campaña de vacunación. Eso se traduce en que la cantidad de personas internadas no tiene relación con la cantidad de activos.

Se dio a conocer que hasta este miércoles eran 7.177 las personas con el virus activo, de los cuales 104 están internados. Además se contabilizan 38.126 pacientes recuperados.

CANTIDAD DE CASOS
NUEVOS 1203
1 El Soberbio- 1 Puerto Esperanza -1 Bernardo de Irigoyen – 1 Azara- 1 Colonia Victoria- 1 Wanda- 1 Concepcion de la Sierra- 1 Corpus- 1 Hipólito Yrigoyen- 1 Loreto- 1 Profundidad- 1 San Pedro- 1 Santiago de Liniers- 2 Campo Viera 2 Puerto Leoni- 3 Colonia Delicia- 3 Montecarlo- 3 Puerto Piray- 4 Pozo Azul – 4 Ruiz de Montoya- 4 Tres Capones- 4 Garuhapé- 4 San Vicente – 5 San Ignacio- 5 Santo Pipó- 8 9 de julio- 9 Capioví- 9 Colonia Aurora- 10 Alba Posse- 10 Aristóbulo del Valle- 11 Puerto Rico- 12 Campo Grande- 13 Gobernador Roca- 13 Campo Ramón- 15 San Antonio- 19 Dos de Mayo- 19 Jardín América – 20 Andresito- 21 San Javier- 22 Candelaria- 24 San José- 45 Garupá- 52 Leandro N. Alem- 94 Puerto Iguazú- 127 Oberá- 133 Eldorado- 145 Apóstoles- 316 Posadas

ACTIVOS: 7.177
INTERNADOS: 104
RECUPERADOS: 38.544
FALLECIDOS: 724
ACUMULADOS: 46.445

Ante cualquier síntoma comunícate al 0800-444-3400 o bajar la Aplicación ALEGRAMED MISIONES- En caso de emergencias llamar al 107.

Fuente: Ministerio de Salud de la Provincia de Misiones. 

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Los casos de coronavirus en el país aumentaron 135% en una semana

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Mientras el incremento en la ocupación de camas de terapia intensiva y fallecidos fue muy inferior por el impacto de la vacunación, que ya alcanzó a más del 85% de la población con al menos una dosis, la variante Ómicron acelera la velocidad de contagios en el país.

Los casos de coronavirus aumentaron 135% en los últimos siete días respecto de la semana anterior impulsados por la variante Ómicron, mientras el incremento en la ocupación de camas de terapia intensiva y fallecidos fue muy inferior por el impacto de la vacunación, que ya alcanzó a más del 85% de la población con al menos una dosis.

“En los últimos siete días se reportaron a nivel país 922,4 casos cada cien mil habitantes, un 135% más que los siete días previos“, dijo a Télam el contador Martín Barrionuevo, en base a la información oficial que incluye los datos reportados hasta el jueves.

El porcentaje de suba de casos en Argentina varía de acuerdo a cada jurisdicción y la introducción o no de la variante Ómicron, que en el país y en el resto del mundo acelera la velocidad de contagios a partir de su circulación comunitaria.

“Todo crecimiento que ocurre multiplicando periódicamente una cantidad es exponencial, lo que cambia es por cuánto lo multiplicás. No es lo mismo multiplicar por 1,01 que por 2, o dicho de otra manera, no es lo mismo que cada tantos días los casos se dupliquen a que se multipliquen por diez“, indicó a Télam el físico e investigador del Conicet Jorge Aliaga.

En ese sentido, afirmó que con la variante Delta “en Argentina los casos se duplicaban cada 20 días y con Ómicron cada tres o cuatro días. Esto lo vemos cuando comienza a ser comunitaria”.

Córdoba
Sin embargo, precisó que en Córdoba, por ejemplo, “no tenemos ese ritmo de multiplicación”, situación que -aseguró- puede explicarse por tres factores.

“Por un lado, mucha gente se va contagiando, entonces cada vez hay menos susceptibles; en segundo lugar, se satura el sistema de testeo, con lo cual cada vez se confirma una proporción menor de casos y, por último, la gente percibe que hay más riesgo y comienza a cuidarse más y se aplican restricciones, como la suspensión de eventos masivos”, detalló.

En el mismo sentido, Barrionuevo describió que “Córdoba, que tuvo un gran crecimiento de casos las semanas anteriores, ya viene con una velocidad de aumento menor aunque está en valores altísimos”.

Así, por ejemplo, si se analiza la cantidad de casos cada cien mil habitantes Córdoba es la segunda jurisdicción que más notificaciones tiene (1.786,1 casos cada cien mil en los últimos 7 días) y el crecimiento respecto de la semana previa fue del 45%.

San Juan
En tanto, en San Juan, por ejemplo, hubo en la última semana 841,3 casos cada cien mil habitantes pero el incremento respecto de la semana previa fue del 602%.

Ciudad de Buenos Aires
Por otro lado, con 1.862,8 casos cada cien mil habitantes los últimos siete días, la Ciudad de Buenos Aires es la que más contagios reportó pero comenzó a tener un comportamiento similar al de Córdoba, es decir que desaceleró la velocidad, con un incremento del 78% respecto de los siete días previos, de acuerdo al análisis de los reportes oficiales.

Tucumán
La otra provincia que no llegó a duplicar sus casos esta última semana fue Tucumán y el resto tuvo incrementos mayores al 100%, e incluso superiores al 200, 300 y 400 por ciento.

Internaciones y muertes

En relación a las personas internadas con Covid-19 en las Unidades de Terapia Intensiva, si se analiza el mismo período (de jueves 30 de diciembre a jueves 6 de enero), se pasó de 1.004 a 1.572; y los fallecidos notificados se mantuvieron estables, entre 35 y 40 diarios.

El jueves pasado, el Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2 (PAIS) presentó un nuevo informe en el que reportó que la variante Ómicron fue detectada en Argentina en muestras a partir de la semana del 13 diciembre.

El informe apuntó que para la semana 50 (del 13 al 19 de diciembre) esta variante “se detectó en casos de infecciones adquiridas en la comunidad y seleccionadas al azar en la Ciudad de Buenos Aires (7,7%) y en la provincia de Santa Fe (12,1%), alcanzando el 50% de los casos secuenciados en la SE 51 en ambas jurisdicciones”.

El trabajo “demuestra que la expansión de Ómicron fue abrupta, concentrada en las dos ó tres últimas semanas del año en las cuales se ve su irrupción, desplazamiento y rápido aumento de frecuencia en consonancia con un cambio de tendencia importante a nivel federal en la situación epidemiológica”, dijo, por su parte, el virólogo Humberto Debat, integrante del Proyecto País.

Frente a este abrupto incremento de casos que ocasionó grandes filas en los centros de testeo de varias jurisdicciones, el Ministerio de Salud definió esta semana modificar las recomendaciones y considerar como caso confirmado a los contactos estrechos que presenten al menos un síntoma sin necesidad de realizar la prueba.

Por su parte, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó también esta semana cuatro test de autoevaluación (Panbio COVID-19 Antigen Self-Test; SARS-CoV-2 Antigen Self Test Nasal, SARS-CoV-2 Antigen Rapid Test (COVID-19 Ag) y WL Check SARS-CoV-2 Ag Self Testing).

Los test, que se venderán exclusivamente en farmacias, brindarán resultados en 15 minutos y servirán como orientación; no obstante, el resultado deberá ser reportado a la farmacia, que consolidará la información y la ingresara en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA).

Según miembros de distintas asociaciones farmacéuticas, estos dispositivos oscilarán entre los $2.000 y $3.000 pesos por cada kit.

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Chaco registró los tres primeros casos de la variante de coronavirus Ómicron

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La ministra de Salud Pública de Chaco, Carolina Centeno, informó que la provincia registró en las últimas horas los tres primeros casos de la variante de coronavirus Ómicron.

“De doce muestras, tres dieron positivas para esta variante, todas con el antecedente de viaje a Córdoba, que es una de las provincias que tienen circulación viral comunitaria de Ómicron”, indicó la funcionaria chaqueña.

Las tres personas están en buen estado y su aislamiento culmina entre el 30 de diciembre y el 3 de enero, con el seguimiento y acompañamiento de la cartera sanitaria, agregó un comunicado del Ministerio de Salud Pública de Chaco.

Las tres personas, que sintieron solo síntomas leves, contaban con la aplicación de dos dosis de la vacuna contra el Covid-19.

“Los tres pacientes refirieron síntomas leves como pequeños dolores de cabeza, algo de dolor de cuerpo, algún tipo de síntoma de resfrío, y ninguna requirió internación”, describió Centeno, quien añadió que se reforzó el seguimiento telefónico con más profesionales para tener mayor contacto a diario con todas las personas aisladas y activas.

De las tres personas, una pertenecía a un contingente de un viaje de egresados, por lo que se analizó a todo el contingente.

“Antes del pase sanitario, Chaco fue pionera en instituir una resolución ministerial que permita controlar de cerca los viajes de estudiantes, principalmente a las ciudades de Córdoba y Bariloche, de alto riesgo epidemiológico, control que nos ha permitido detectar precozmente la positividad y luego mediante la secuenciación identificar la variante ómicron de esos tres casos”, indicó.

La ministra chaqueña encabezó hoy un acto de reconocimiento a las y los trabajadores sanitarios que forman parte del Plan Vacunación Provincial contra el Covid-19 al cumplirse un año del comienzo de la histórica campaña de inmunización.

En la sede del Ejército Argentino, junto a integrantes del gabinete de la cartera sanitaria, Centeno resaltó la labor del personal e instituciones involucradas, agregó el comunicado.

“Hoy se cumple un año de haber iniciado la Campaña de Vacunación más importante de la que se tenga memoria en la provincia, se aplicaron un promedio de 5.000 dosis diarias desde el 29 de diciembre de 2020”, remarcó.

“El aniversario nos encuentra en una situación epidemiológica diferente a la de diciembre del año pasado, con un 92% de personas mayores de 18 años vacunadas con una dosis y un 72% de esos mayores de 18 años con el esquema completo”, sostuvo y recordó la importancia de las dosis de refuerzo.

Además señaló que continuarán las estrategias territoriales de vacunación y se sumarán nuevas postas. “Es importante llegar a cada punto de la provincia, por eso se sumarán nuevas postas, por ejemplo en estaciones de servicio y más operativos casa por casa”, adelantó.

La funcionaria subrayó la importancia de completar los esquemas de vacunación para evitar la enfermedad grave y la muerte, y remarcó la importancia de que las personas con síntomas o contactos estrechos se realicen los hisopados correspondientes, abundó el comunicado oficial.

Hasta la fecha, en Chaco se aplicaron 1.722.214 vacunas contra el coronavirus:

935.072 corresponden a primeras dosis, 693.348 a segundas, 37.626 a dosis adicionales y 56.168 a dosis de refuerzo.

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Alarma global ante el avance sin freno de la variante Ómicron

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A menos de mes de su descubrimiento, la nueva variante del coronavirus obligó a varios países del viejo continente a reimponer restricciones mientras se multiplican los contagios en América y Asia. en todo el planeta buscan acelerar la vacunación.

A casi un mes de su descubrimiento, la rápida propagación de la variante Ómicron llevó esta semana a reimponer restricciones en varios países europeos, donde la cepa ya tiene transmisión comunitaria pero también en naciones de Asia y América Latina, mientras que las campañas de vacunación infantil y de refuerzo se aceleran a nivel mundial de cara a las festividades de fin de año.

La situación es crítica en Europa, donde el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC) señaló que ya existe transmisión comunitaria de Ómicron en el continente y espera “un nuevo y rápido aumento de los casos en los próximos dos meses”.

A días de la Navidad, el ECDC advirtió que la vacunación “no es suficiente” y llamó a reintroducir acciones “fuertes” y “urgentes” frente al rápido avance de la cepa, como la vuelta al teletrabajo, el uso de tapabocas y la limitación de aforos en espacios públicos.

Italia y Grecia avanzaron esta semana en esa dirección al exigir test negativos a todos los turistas, incluso a los vacunados e independientemente de su nacionalidad, una medida que ya habían adoptado Portugal e Irlanda a inicios de diciembre.

Estas disposiciones generaron preocupación en la Unión Europea (UE) por afectar al uso del pasaporte sanitario europeo, que desde julio permitía a los vacunados del bloque viajar sin test ni cuarentenas, y limitar la libertad de movimiento justo cuando muchos ciudadanos viajan para ver a sus seres queridos.

Ante la potencial tensión que surgirá entre los vecinos, Bruselas recordó a los Estados miembro que las acciones unilaterales deben ser “proporcionadas” y de una duración lo más corta posible.

Francia, por su parte, prohibió desde este sábado los viajes no esenciales con el Reino Unido, donde el alza de contagios registró por tercer día consecutivo un nuevo récord, con más de 93.000 casos diarios.

Además, el Gobierno anunció que a partir de 2022 el pase sanitario sólo será válido con una pauta de vacunación completa y no con un test negativo, como hasta ahora.

También las regiones alemanas pidieron al Gobierno central que suspenda el tráfico procedente de Reino Unido. El viernes, el segundo país más golpeado por la pandemia en la UE decidió imponer una cuarentena a las personas no vacunadas procedentes de Francia y Dinamarca -naciones que clasificó como zonas de “alto riesgo”- y este domingo sumará a Noruega, Líbano y Andorra.

En un intento de contener la quinta ola que se avecina con Ómicron, Países Bajos anunció este sábado un confinamiento estricto desde el domingo hasta el 14 de enero, mientras que en Polonia se decretaron clases remotas entre el 20 de diciembre y el 9 de enero, además del cierre de discotecas y una reducción al 30% del límite de personas no vacunadas en restaurantes, cines, iglesias e instalaciones deportivas.

En el Reino Unido, uno de los países más afectados por la nueva cepa -de viernes a sábado el número de casos con Ómicron se triplicó y superó los 10.000-, el intendente de Londres decretó el estado de emergencia ante la drástica suba de contagios, mientras que a nivel nacional el Parlamento aprobó esta semana una ampliación de las restricciones, que incluyen el trabajo remoto, el uso del pase sanitario en eventos masivos y el tapabocas obligatorio en espacios públicos cerrados, salvo en pubs, restaurantes y gimnasios.

Como en otros momentos de la pandemia, existe la posibilidad de lo que pasa en Europa, con la combinación de las variantes Ómicron y Delta, se repita en otras regiones del planeta.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la última semana el continente americano reportó más de 926.000 nuevas infecciones de Covid-19, una suba de 18,4% en los casos con respecto a las semanas previas.

En Ecuador, que registró esta semana el primer caso con la nueva cepa, se reimplantaron varias restricciones ante el rebrote de contagios, entre ellas la prohibición de celebrar las fiestas de fin de año en espacios públicos, así como la reducción del aforo en iglesias, centros comerciales y restaurantes y la presentación del certificado de vacunación en varios sitios.

Algo similar a lo establecido en Perú, donde además de exigirse certificado de vacunación a quienes ingresan a comercios, bancos, oficinas estatales y aeropuertos, se prohibió por decreto todo tipo de reunión para las Fiestas.

En Estados Unidos, donde este jueves los contagios diarios superaron los 156.000, la red estatal de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades aconsejó no viajar a Italia, Groenlandia y Mauricio, mientras que la vecina Canadá pidió evitar viajes no esenciales al extranjero durante la Navidad.

Pero la alarma ya es global

La Organización Mundial de la Salud alertó sobre la propagación sin precedentes de Ómicron, notificada ya en 89 países pero probablemente presente en muchos más.

Los contagios aumentaron también en África, donde el pasado miércoles Sudáfrica -cuyo presidente tiene coronavirus- registró un récord de 26.976 nuevos casos en 24 horas, semanas después de haber anunciado el descubrimiento de la nueva variante.

Una situación similar se registra en Asia, donde solo China parece blindada.

En Corea del Sur, se prohibieron desde las reuniones de cinco o más personas y los restaurantes y bares deberán cerrar a las 21, las restricciones más fuertes impuestas hasta ahora en el país, que enfrenta el mes más mortal de toda la pandemia.

Ante estos rebrotes, el mundo sigue apostando por la vacunación para evitar los colapsos de los sistemas sanitarios.

En la UE, la vacunación obligatoria que se preparan a imponer Austria y Alemania será evaluada individualmente por los Estados miembro, mientras que varios países decidieron adelantar la aplicación de las dosis de refuerzo e iniciaron la inmunización de niños de entre 5 y 11 años.

Medidas similares fueron aplicadas en Estados Unidos, donde se autorizó la tercera dosis a los mayores de 16 años que hayan sido inoculados hace más de seis meses, y en Chile y Brasil, donde se aprobó la administración de la vacuna de Pfizer a partir de los cinco años.

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Ómicron es un ensayo general para la próxima pandemia

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Por Emily Anthes. Cuando los científicos descubrieron la variante ómicron del coronavirus el mes pasado, se desencadenó una serie de eventos inquietantemente familiares.

Los expertos en salud convocaron sombrías conferencias de prensa que plantearon más preguntas que respuestas. Los funcionarios impusieron prohibiciones de viaje que muy probablemente llegaron demasiado tarde. Los rastreadores de virus completaron sus mapas a medida que la variante se reportaba en un país tras otro. Y al resto nos tocó esperar, con creciente inquietud, para saber más sobre la amenaza a la que nos enfrentábamos.

La misma secuencia se desarrolló hace casi dos años cuando se descubrió por primera vez el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. En esas primeras semanas de 2020 fue lamentable que Estados Unidos demostró no estar preparado para los desafíos que se avecinaban, empezando por la tarea más fundamental: detectar el virus.

“Tuvimos una demora de uno a dos meses antes de que pudiéramos identificar la presencia del virus”, dijo Charles Chiu, especialista en enfermedades infecciosas y microbiólogo de la Universidad de California en San Francisco. “Y en ese momento, ya había circulado ampliamente por varios estados y de costa a costa”.

Estos fracasos han sido bien documentados y ómicron es una señal más de que la pandemia actual, que ha ocasionado el fallecimiento de casi 800.000 estadounidenses, no ha terminado.

Pero ómicron también es un ensayo general para la próxima pandemia. La tarea que tenemos ante nosotros de detectar, rastrear y ralentizar la propagación de una amenaza para la salud que no entendemos por completo, es la misma estrategia que se requerirá para detener cualquier brote futuro.

La analogía no es perfecta. Cuando llegó ómicron, los científicos ya habían desarrollado vacunas y tratamientos para el virus y estaban en alerta máxima por las nuevas variantes. La próxima pandemia puede surgir con menos advertencias.

“Sabemos que hay patógenos peores que el SARS-CoV-2 que emergen, resurgen y esperan su momento para transmitirse”, dijo Rick Bright, director ejecutivo del Instituto de Prevención de Pandemias de la Fundación Rockefeller.

El surgimiento de ómicron es una oportunidad para hacer un balance tanto de los logros que hemos conseguido como de las formas en las que todavía nos quedamos cortos ante las emergencias. También es un llamado a la acción: cualquier progreso que hayamos logrado no es suficiente.

En cualquier otro contexto, no habría sido notable: el domingo 28 de noviembre, un residente de San Francisco que se había sentido levemente enfermo se hizo una prueba de covid. Al día siguiente, salió positivo.

Sin embargo, lo que disparó las alarmas fue que esa persona había regresado recientemente de Sudáfrica, donde la variante ómicron, recién descubierta, estaba muy extendida.

La muestra de la persona que viajó se marcó para la secuenciación genómica prioritaria que revelaría el código genético del virus que la había infectado, además determinaría si tenía las mutaciones reveladoras de ómicron.

Chiu, el microbiólogo de San Francisco, fue elegido para realizar la secuenciación. A las 6:00 p. m. del martes 30 de noviembre, pocas horas después de que Chiu se enteró por primera vez de la muestra, se la entregó personalmente a su laboratorio, empaquetada en hielo seco.

Chiu y sus colegas se pusieron a trabajar rápidamente. Aunque generar la secuencia completa lleva horas, los científicos optaron por utilizar una técnica conocida como secuenciación de nanoporos, que les permitió analizar los resultados en tiempo real, mientras el proceso aún estaba en curso.

“A medida que se acumularon los datos, pudimos identificar más y más mutaciones”, recuerda Chiu.

Antes del amanecer, estaba seguro: era ómicron, y se trataba del primer caso detectado en Estados Unidos. Había pasado menos de una semana desde que Sudáfrica anunció públicamente la existencia de la variante.

No podemos luchar contra lo que no podemos ver, y la prevención de la próxima pandemia comienza con la detección y seguimiento de los patógenos que nos amenazan. En ese sentido, al menos “estamos extraordinariamente mejor que el año pasado”, dijo Joseph Fauver, epidemiólogo genómico del Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha.

El primer eslabón de la cadena de vigilancia de enfermedades son las pruebas. ¿Quiénes están infectados y dónde están? Sin pruebas precisas y oportunas, puede resultar imposible frenar la propagación de un patógeno.

Desafortunadamente, Estados Unidos falló con las pruebas desde el principio. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) distribuyeron kits defectuosos, mientras que la escasez de suministros y los retrasos regulatorios crearon un desajuste épico entre la oferta y la demanda. En el verano y otoño de 2020, las esperas en los sitios de prueba podían extenderse durante horas; la espera de los resultados puede tomar una semana o más. Y no hubo un plan nacional de pruebas coordinado.

Estos errores permitieron que el virus se propagara, sin ser visto y sin control, aumentando la demanda de los hospitales y dificultando otras medidas de mitigación. Sin pruebas accesibles, la estrategia que ayudó a otros países a romper la cadena de transmisión (identificar rápidamente a las personas con el virus, aislarlas y rastrear sus contactos) tenía pocas posibilidades de éxito.

A medida que pasó el tiempo, la crisis de las pruebas disminuyó. Los laboratorios diversificaron sus cadenas de suministro, compraron nuevos equipos y contrataron a más personal, dijo Kelly Wroblewski, directora de enfermedades infecciosas de la Asociación de Laboratorios de Salud Pública.

Cada vez más pruebas obtuvieron la autorización de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés), incluidas las pruebas rápidas domésticas que daban resultados inmediatos.

“Nos hemos mudado de los hospitales a los laboratorios centrales, y a su sala de estar”, dijo Mara Aspinall, experta en diagnósticos biomédicos de la Universidad Estatal de Arizona. (Aspinall está en la junta directiva de OraSure, que fabrica pruebas para la covid).

Los CDC, que inicialmente impusieron requisitos estrictos sobre quién podía hacerse la prueba del virus, comenzaron a recomendar la detección de rutina como una herramienta para frenar la transmisión. Para cuando ómicron apareció en los titulares, ya no era sorprendente que un niño de 5 años se hiciera una prueba antes de ir a la escuela o que un residente enfermo de San Francisco, que acababa de regresar de Sudáfrica, tuviera los resultados de una prueba molecular en 24 horas.

“Es como una comparación entre el día y la noche cuando recordamos el lugar donde estábamos al comienzo de la pandemia”, dijo Wroblewski.

Pero Estados Unidos todavía está haciendo menos pruebas diarias per cápita, y tiene una mayor proporción de exámenes que arrojan resultados positivos, en comparación con otros países de altos ingresos, según afirma el Centro de Recursos de Coronavirus de Johns Hopkins.

“No hemos hecho un buen trabajo para lograr que las pruebas estén disponibles”, dijo Ezekiel J. Emanuel, bioético de la Universidad de Pensilvania que fue miembro de la Junta Asesora de la COVID-19 del presidente Joe Biden durante la transición presidencial.

Los tiempos de procesamiento de las pruebas moleculares (PCR) aún varían ampliamente, y las pruebas rápidas pueden ser difíciles de encontrar en las tiendas y exceden el presupuesto de muchos estadounidenses, especialmente porque están diseñadas para usarse con frecuencia. (El nuevo plan del gobierno de Biden para que las aseguradoras de salud reembolsen a sus afiliados por las pruebas domésticas puede ayudar, pero tiene sus limitaciones).

Muchos de estos problemas pueden atribuirse a la falta de inversión gubernamental en las pruebas al comienzo de la pandemia. El gobierno de Donald Trump creó la Operación Velocidad Máxima ​​para impulsar el desarrollo de las vacunas. Pero, según los expertos, el país necesitaba un esfuerzo similar para las pruebas de diagnóstico.

Es posible que las pruebas no sean tan llamativas como las vacunas pero, según los investigadores, en cualquier pandemia futura debería ser una prioridad desde el principio.

El siguiente eslabón vital en la cadena de vigilancia es la secuenciación genómica generalizada de rutina. Este tipo de monitoreo ayuda a que los expertos sepan cómo muta un patógeno y cómo se propagan las nuevas variantes.

En Estados Unidos, este esfuerzo tuvo un comienzo muy lento. “Muchos laboratorios de salud pública estaban, francamente, abrumados por el volumen de pruebas iniciales y las obligaciones en competencia”, dijo Duncan MacCannell, director científico de la oficina de detección molecular avanzada de los CDC.

Aunque algunos laboratorios de investigación establecieron sus propios programas de secuenciación independientes, hubo poco financiamiento o coordinación.

En la primavera de 2020, los CDC crearon un consorcio de laboratorios académicos, comerciales y de salud pública para “comenzar a impulsar” un esfuerzo nacional más enfocado, dijo MacCannell. Pero el progreso se vio frenado por la falta de recursos y un sistema de atención médica fragmentado que no tenía un canal organizado para llevar muestras de pacientes de los sitios de prueba a los laboratorios de secuenciación.

“Muchas máquinas de secuenciación estaban inactivas en 2020”, dijo Bronwyn MacInnis, quien dirige la vigilancia genómica de patógenos en el Broad Institute en Cambridge, Massachusetts.

Pero a fines de 2020 y principios de 2021, la aparición de la variante alfa —que es altamente contagiosa— y la afluencia de fondos federales finalmente impulsaron la vigilancia genómica a una velocidad mayor. Desde enero, el país ha pasado de secuenciar menos de 3000 muestras semanales a entre 50.000 y 60.000, en promedio, según cifras de los CDC.

Y cuando se conoció la noticia de ómicron, el 25 de noviembre, algunos laboratorios redoblaron sus esfuerzos, agregando turnos de fin de semana y turnos nocturnos para detectar la variante. Aunque el laboratorio de Chiu fue el primero en detectarlo, los investigadores de otros estados (Minnesota, Colorado, Nueva York y Hawái) pronto siguieron su ejemplo.

“El surgimiento de ómicron realmente demostró que hemos ampliado nuestra capacidad de manera significativa para poder identificar estas variantes a medida que surgen”, dijo Chiu.

Algunos equipos de investigación comenzaron a detectar la variante en las aguas residuales. Como el virus se elimina en las heces, el análisis de las aguas residuales puede proporcionar una instantánea de si el virus, o una variante en particular, está presente en una comunidad y cuán prevalente es.

Aunque la epidemiología de las aguas residuales no es nueva, la pandemia la ha convertido de una búsqueda especializada en una estrategia general. La necesidad de monitorear el virus hizo que los CDC, en asociación con otras agencias federales, crearan el Sistema Nacional de Vigilancia de Aguas Residuales, que eventualmente podría usarse para monitorear bacterias resistentes a los antibióticos, patógenos transmitidos por los alimentos y otros microbios.

Ómicron fue una prueba de ese enfoque. A principios de diciembre, los investigadores encontraron la variante en ocho plantas de tratamiento de aguas residuales en Houston, días antes de que la ciudad reportara sus primeros casos.

“Este es el tipo de cosas que nos permiten enfrentarnos al SARS-CoV-2”, dijo Samuel Scarpino, director gerente de vigilancia de patógenos en el Instituto de Prevención de Pandemias.

Y, sin embargo, si ómicron es una prueba de nuestra preparación para lo inesperado, algunos expertos no están convencidos de que la hayamos aprobado. En comparación con otros países, Estados Unidos estuvo retrasado, durante días, en la detección de la variante.

“Eso no es una buena señal”, dijo Eric Topol, fundador y director del Instituto Traslacional de Investigación Scripps en San Diego, California.

A pesar de las mejoras recientes, el país ha secuenciado una proporción menor de casos desde el comienzo de la pandemia que muchas otras naciones, según GISAID, una base de datos internacional de genomas virales.

Todavía hay retrasos en el sistema y la noticia de ómicron se conoció el Día de Acción de Gracias, cuando los tiempos de procesamiento probablemente fueron más largos de lo habitual, dijeron los expertos. (Los datos de los CDC muestran una caída en la cantidad de secuencias de virus agregadas a las bases de datos públicas durante esa semana y la semana posterior a las vacaciones).

La estrategia nacional también es desigual: algunos estados secuencian más del 20 por ciento de sus casos de covid y otros secuencian menos del 3 por ciento, y pueden faltar ciertas regiones o comunidades incluso dentro de los estados, según afirman los expertos.

“Esa no es una infraestructura eficaz para la vigilancia genética de infecciones virales”, dijo Emanuel. “Tiene que ser a nivel nacional y tiene que ser uniforme”.

Los científicos afirman que Estados Unidos debe hacer un mejor trabajo para identificar a las personas que tienen más probabilidades de albergar nuevas variantes. En vez de restringir a los viajeros del extranjero, los funcionarios podrían hacer un esfuerzo más concertado para analizarlos en busca del virus y secuenciar las muestras positivas.

Las personas con infecciones progresivas y aquellas con sistemas inmunitarios comprometidos, que pueden tener más problemas para combatir el virus, lo que le da más posibilidades de mutar, también deberían ser prioridades para la secuenciación, dicen los expertos.

“No solo tenemos que secuenciar, sino que también debemos asegurarnos de que estamos secuenciando en las comunidades adecuadas y las personas adecuadas”, dijo Janet Robishaw, decana asociada de investigación de la Facultad de Medicina de Florida Atlantic University en Boca Ratón.

Y aunque los países con sistemas de atención sanitaria centralizada o nacionalizada, como Gran Bretaña, pueden vincular las secuencias virales con los datos clínicos de los pacientes con relativa facilidad, en Estados Unidos eso es mucho más difícil. ¿La muestra procedía de alguien que estaba en terapia intensiva o era alguien que estaba en su casa con un resfriado? ¿Fueron vacunados y, en caso afirmativo, con qué vacuna y cuándo?

“Podemos hacer mucho con las secuencias en términos de observar cuán rápido se está propagando ómicron, delta o lo que sea”, dijo Trevor Bedford, experto en evolución viral y vigilancia en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle. “Pero hace que sea difícil abordar preguntas científicas realmente importantes como determinar si la variante delta es más severa”.

Algunos de los avances que ha logrado el país podrían ubicarnos en una mejor posición para la próxima pandemia. Por ejemplo, los laboratorios de salud pública tienen nuevos equipos y experiencia, que ahora pueden utilizar para rastrear la gripe, las enfermedades transmitidas por los alimentos y cualquiera que sea la próxima gran amenaza para la salud mundial.

Pero mantener estos logros requerirá un compromiso y una financiación continuos cuando haya pasado la crisis inmediata. “El patrón histórico es que mejoramos y luego lo olvidamos y nos descuidamos”, dijo Bright.

Muchos funcionarios de salud agotados ya han renunciado a sus trabajos, y los legisladores aprobaron más de 100 leyes que limitan los poderes de salud pública de las autoridades estatales y locales, concluyó un análisis de The New York Times.

Algunos de los problemas que ha puesto de manifiesto la pandemia están profundamente arraigados. Por ejemplo, un programa de vigilancia genómica altamente coordinado como el de Gran Bretaña, que con frecuencia se presenta como un ejemplo, siempre iba a ser una tarea difícil en Estados Unidos.

“Tenemos un sistema de atención médica balcanizado, y el sistema es un desastre gigantesco”, dijo Jeremy Kamil, virólogo del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana en Shreveport.

Y la preparación para una pandemia no ocurre en el vacío. Así como una distribución más equitativa de las vacunas podría ayudar a sofocar la próxima variante importante, la prevención del próximo gran brote mundial requerirá asegurarse de que cada país tenga los recursos para detectar y responder a los patógenos emergentes.

Estados Unidos es un país grande y fracturado, políticamente polarizado y agobiado por desigualdades flagrantes, información errónea, desinformación desenfrenada y una desconfianza considerable en los funcionarios públicos. Estos son problemas enormes y complejos que son mucho más difíciles de abordar que asegurarse de que los laboratorios tengan la capacidad para detectar ómicron o cualquier patógeno nuevo.

“Confío en nuestra capacidad para detectar la variante”, dijo Fauver. “En lo que no confío es en nuestra capacidad para hacer algo al respecto. Detectamos la variante delta todos los días, cada vez que secuenciamos”.

Incluso antes de que se conociera la noticia del surgimiento de ómicron, ya había comenzado otra oleada impulsada por delta. Los científicos están detectando más casos de ómicron todos los días, y la variante pronto podría superar a delta. Lo que viene a continuación, incluso determinar cuál es la meta a la que deberíamos aspirar, es menos claro. ¿Deberíamos pasar el invierno tratando de detener todas las infecciones? ¿Proteger a las personas de mayor riesgo de las complicaciones graves y los fallecimientos? ¿Tendríamos que asegurarnos de que los hospitales no colapsen?

“Una cosa que nos ha faltado continuamente durante la pandemia es una meta”, dijo Emily Gurley, epidemióloga de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg. “Todavía no tenemos eso. Es claro que no lo tenemos para ómicron”.

Emily Anthes es una reportera de The New York Times enfocada en ciencia y salud. Cubre temas como la pandemia del coronavirus, las vacunas, las pruebas del virus y la covid en niños.

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