ORO

El BCRA desacelera compras en el mercado cambiario y las reservas caen casi u$s400 millones

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El Banco Central de la República Argentina registró este martes su menor compra de dólares en un mes y medio, con apenas u$s17 millones adquiridos en el Mercado Libre de Cambios (MLC). El dato marca un punto de inflexión dentro de una racha de 40 ruedas consecutivas con saldo positivo y expone una tensión creciente: mientras el Gobierno sostiene el programa de acumulación de reservas, las reservas brutas se desplomaron u$s382 millones y quedaron en u$s46.135 millones.

El contraste es evidente. La autoridad monetaria absorbió menos del 5% del volumen operado —el umbral que se había fijado como referencia cuando lanzó el esquema de compras bajo la conducción de Santiago Bausili— y, al mismo tiempo, sufrió un impacto contable por la fuerte caída del oro. ¿Se trata de un tropiezo coyuntural por factores externos o de una señal de menor margen para sostener el ritmo de acumulación?

El programa de reservas frente al shock externo

El BCRA había logrado sostener compras sistemáticas en el MLC, consolidando un mensaje político y financiero: intervenir con constancia para fortalecer reservas y estabilizar expectativas. Sin embargo, el contexto internacional cambió el escenario.

Fuentes oficiales explicaron que la baja en las cotizaciones de activos financieros, en especial el oro, generó una variación negativa cercana a los u$s400 millones. El ajuste por valuación explica la mayor parte de la caída diaria. A eso se sumó el pago de deuda de Bopreales por unos u$s1.000 millones realizado el lunes, lo que también incidió en la dinámica de las reservas.

En términos netos, las arcas de la autoridad monetaria permanecen en terreno negativo, con una estimación de -u$s392 millones según cálculos privados. El dato reabre la discusión sobre la fortaleza real del balance del Central en un momento donde la acumulación se convirtió en uno de los ejes de la estrategia económica.

El frente externo agrega presión. En los mercados globales crece la expectativa de que la Reserva Federal mantenga tasas altas si el conflicto en Medio Oriente impulsa los precios de la energía. Un dólar internacional más firme suele ir acompañado de ventas de oro y fortalecimiento del “billete verde”, combinación que impacta en las reservas argentinas por doble vía.

Demanda privada y presión sobre el tipo de cambio

Mientras tanto, la demanda de dólares no cede. El tipo de cambio volvió a superar los $1.400 y cerró en $1.415, con un avance diario de 1,4%. La señal es política además de financiera: el mercado observa la capacidad del BCRA para sostener compras sin sacrificar reservas.

En enero, las personas humanas compraron en términos netos u$s3.103 millones. La cifra surge de compras brutas por u$s3.678 millones y ventas por u$s575 millones. Si bien el monto quedó por debajo del promedio de u$s4.940 millones registrado entre mayo y octubre, la Formación de Activos Externos (FAE) volvió a ser el principal canal de salida de divisas del sistema.

El comportamiento estacional —vinculado a viajes al exterior— explica parte del incremento. Pero el dato estructural es otro: la dolarización minorista sigue activa aun cuando el BCRA logra encadenar ruedas positivas en el mercado oficial.

FMI, desembolsos y margen político

En paralelo, la misión argentina concluyó la segunda revisión técnica ante el Fondo Monetario Internacional y espera la validación formal para un desembolso de u$s1.000 millones. Ese flujo podría compensar parcialmente el pago reciente de deuda y reforzar reservas en el corto plazo.

La correlación de fuerzas es clara. El Gobierno necesita sostener la narrativa de acumulación y orden monetario para consolidar credibilidad ante inversores y organismos internacionales. Sin embargo, la volatilidad externa y la presión cambiaria interna acotan el margen operativo del Central.

El mercado evaluará en las próximas semanas si la menor compra diaria fue un episodio aislado o el inicio de una etapa de menor capacidad de intervención. También observará cómo impacta la evolución del oro y del dólar global en el balance del BCRA.

Por ahora, el mensaje es ambiguo: 40 ruedas positivas sostienen la estrategia, pero una sola jornada dejó al descubierto la fragilidad de un esquema que depende tanto de la oferta de divisas como de factores internacionales que el Gobierno no controla. El equilibrio sigue en construcción.

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El BCRA ya compró más de US$1.100 millones en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa consolidando su estrategia de acumulación de divisas en el mercado oficial. En lo que va de enero, la entidad ya compró más de US$1.100 millones y llevó las reservas brutas a US$46.240 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021. El dato refuerza el giro de la política monetaria en la denominada “fase 4” del programa oficial y se posiciona como una de las señales económicas más relevantes del inicio del año.

Compras sostenidas y récord de reservas en cuatro años y medio

Este jueves, el Banco Central adquirió US$52 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), marcando la decimonovena rueda consecutiva con saldo comprador. Con esta operación, las reservas brutas cerraron en US$46.240 millones, lo que implicó un incremento diario de US$81 millones respecto del miércoles.

El nivel alcanzado representa el máximo stock de reservas desde agosto de 2021, cuando habían superado los US$46.200 millones. Además de las compras netas en el mercado mayorista, la suba estuvo influenciada por la evolución del precio del oro. El Gobierno nacional posee aproximadamente 1,98 millones de onzas troy, cuyo valor de mercado superó los US$5.000, aportando un efecto positivo sobre el balance de reservas.

Desde el inicio de la denominada “fase 4” del programa monetario, el BCRA, presidido por Santiago Bausili, acumula US$1.134 millones en compras netas, consolidando una tendencia sostenida de absorción de divisas en el mercado oficial.

El nuevo esquema monetario y el objetivo anual de acumulación

Bajo el esquema vigente, el Banco Central definió que sus intervenciones estarán limitadas a compras de hasta el 5% del volumen diario operado en el mercado, una regla que busca compatibilizar la acumulación de reservas con el funcionamiento del régimen monetario.

En ese marco, el presidente del BCRA señaló que la autoridad monetaria podría acumular entre US$10.000 millones y US$17.000 millones a lo largo del año, en función de la expansión de la base monetaria en relación con el Producto Bruto Interno (PBI). Con los US$1.134 millones ya adquiridos, la entidad superó el 10% del piso mínimo proyectado para el año.

El desempeño de enero muestra una dinámica particularmente activa. Entre el 5 y el 29 de enero, el Banco Central registró compras prácticamente diarias, con picos destacados como los US$187 millones del 14 de enero y los US$125 millones del 16 de enero, que explican buena parte del avance mensual.

Detalle de las compras diarias del BCRA en enero:

  • 5 de enero: US$21 millones
  • 6 de enero: US$83 millones
  • 7 de enero: US$9 millones
  • 8 de enero: US$62 millones
  • 9 de enero: US$43 millones
  • 12 de enero: US$55 millones
  • 13 de enero: US$55 millones
  • 14 de enero: US$187 millones
  • 15 de enero: US$47 millones
  • 16 de enero: US$125 millones
  • 19 de enero: US$21 millones
  • 20 de enero: US$8 millones
  • 21 de enero: US$107 millones
  • 22 de enero: US$80 millones
  • 23 de enero: US$75 millones
  • 26 de enero: US$39 millones
  • 27 de enero: US$32 millones
  • 28 de enero: US$33 millones
  • 29 de enero: US$52 millones

Impacto económico y señales para el mercado

La acumulación de reservas en este volumen tiene implicancias directas sobre la estabilidad cambiaria, la política monetaria y las expectativas del mercado. En el plano económico, el refuerzo del stock de divisas fortalece la posición del Banco Central para sostener el esquema monetario vigente, reduce la vulnerabilidad externa y mejora la capacidad de respuesta ante eventuales shocks.

Desde una perspectiva institucional, la continuidad de las compras durante 19 ruedas consecutivas refuerza la señal de disciplina operativa del BCRA y marca un contraste con períodos previos de fuerte pérdida de reservas. Al mismo tiempo, el rol del precio del oro en la valorización de los activos evidencia la importancia de la composición de las reservas en un contexto global volátil.

De mantenerse este ritmo, el sendero de acumulación podría convertirse en uno de los pilares centrales de la estrategia económica del Gobierno durante 2026, aunque el desempeño futuro dependerá del comportamiento del comercio exterior, la demanda de dinero y la evolución de la actividad económica.

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El dólar se debilita, el oro supera los US$5.100 y la plata sube más de 60% en el año

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Los mercados financieros globales iniciaron la semana con un giro marcado hacia los activos de resguardo. El oro superó por primera vez la barrera de los US$5.000 la onza troy —y luego avanzó por encima de los US$5.100— mientras que la plata alcanzó su nivel más alto desde 2008 y acumula una suba superior al 60% en lo que va del año. En paralelo, el dólar estadounidense cayó a su nivel más bajo en cuatro meses, presionado por la volatilidad cambiaria, la incertidumbre fiscal en Estados Unidos y crecientes tensiones geopolíticas.

El movimiento conjunto revela un cambio de humor en los inversores, que parecen no verse disuadidos por los máximos históricos de los metales preciosos y continúan apostando a estos activos ante un escenario global cada vez más incierto.

Dólar bajo presión y volatilidad cambiaria en Japón

El debilitamiento del dólar se profundizó en un contexto de mayor aversión al riesgo y de especulación sobre una posible acción coordinada entre Estados Unidos y Japón para respaldar al yen. En ese marco, la moneda japonesa se apreció hasta 1,6%, alcanzando un máximo de ¥153,3 por dólar, y extendió las ganancias tras una sesión particularmente volátil el viernes previo.

Ese día, autoridades estadounidenses llevaron a cabo un inusual “control de tasas” entre participantes del mercado, una señal que, históricamente, ha precedido a intervenciones cambiarias. La combinación de estos factores intensificó la presión sobre el billete verde, que cayó 0,6% frente a una canasta de monedas principales.

A este escenario se suman las preocupaciones por un posible cierre del gobierno estadounidense y la persistente incertidumbre geopolítica, con tensiones recientes vinculadas a Groenlandia, Venezuela e Irán, elementos que refuerzan la salida de posiciones en dólares y la búsqueda de cobertura.

Metales preciosos: refugio ante la incertidumbre

En este contexto, el flujo hacia los activos refugio se intensificó. El oro avanzó 2,7% en la jornada, superando los US$5.100 la onza, un nuevo máximo histórico. La plata, por su parte, registró un salto cercano al 15% diario, hasta los US$117,7 por onza, su nivel más alto desde 2008, y acumula una ganancia superior al 60% en el año.

La dinámica refleja un cambio en la percepción de los inversores frente a los precios. “Hemos superado otro umbral, mucho más rápido de lo que pensaba”, señaló Michael Haigh, analista de Société Générale, en declaraciones a Financial Times. Según explicó, los inversores parecen ahora “insensibles al precio del oro”, convencidos de que el impulso alcista continuará mientras persista la elevada incertidumbre global.

El desempeño de los metales se consolida así como un termómetro del clima financiero internacional, donde los riesgos políticos, fiscales y cambiarios pesan más que las valuaciones históricas.

Japón, elecciones anticipadas y el impacto en los mercados

El fortalecimiento del yen se produce en un momento políticamente sensible para Japón, a pocas semanas de las elecciones anticipadas del 8 de febrero. A comienzos de este mes, la moneda había tocado un mínimo de 18 meses tras la reacción negativa del mercado a un plan de estímulo del nuevo primer ministro, Sanae Takaichi, que reavivó los temores sobre la sostenibilidad del mercado de bonos japonés.

Los inversores perciben una disyuntiva para las autoridades: subir las tasas para sostener la moneda o mantener bajos los costos de financiación para evitar una corrección en los bonos. En este contexto, Yujiro Goto, estratega jefe de divisas de Nomura, afirmó al mismo medio que los movimientos observados fueron “demasiado amplios para explicarse solo por declaraciones oficiales” y agregó que, sin intervención, “probablemente habríamos visto al dólar recuperarse”, sugiriendo una posible acción directa de Japón en el mercado.

Las expectativas de coordinación con Estados Unidos se reforzaron tras las declaraciones de Atsushi Mimura, responsable de política cambiaria del Ministerio de Finanzas japonés, quien sostuvo que Tokio responderá “trabajando estrechamente con las autoridades estadounidenses según sea necesario”. Analistas coinciden en que la percepción de una acción conjunta incrementa de manera significativa la efectividad de la llamada intervención verbal.

Repercusiones en la renta variable y señales de mayor volatilidad

El impacto del nuevo escenario también se trasladó a los mercados accionarios. En Japón, el Nikkei 225 cayó 1,8%, afectado por el temor a que un yen más fuerte erosione las ganancias de las empresas exportadoras. En paralelo, los operadores comenzaron a cubrirse ante mayores oscilaciones, con el índice de volatilidad implícita del dólar-yen alcanzando su nivel más alto desde julio del año pasado.

En un contexto atravesado por tensiones políticas, riesgos fiscales y señales de intervención cambiaria, los mercados parecen ingresar en una fase de alta sensibilidad, donde el dólar pierde protagonismo y los activos refugio, como el oro y la plata, vuelven a ocupar un rol central en las estrategias de inversión.

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El oro a US$ 5.000 la onza

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El oro subió el lunes 26/01 a un máximo histórico: US$ 5.071,96 la onza a las 01:59 GMT, extendiendo un repunte histórico a medida que los inversores acuden en masa al activo de refugio seguro en medio de crecientes incertidumbres geopolíticas globales. En cambio la Argentina desconoce dónde se encuentran sus lingotes.

El oro al contado llegó a US$ 5.085,50 y los futuros para entrega en febrero subieron +1,79%, hasta los US$ 5.068,70 la onza. Sobre el cierre cedieron al precio ya informado.

El metal se disparó +64% en 2025, impulsado por

  • la demanda sostenida de activos refugio,
  • la flexibilización de la política monetaria estadounidense,
  • las sólidas compras de los bancos centrales (China extendió su racha de compras de oro por 14to. mes en diciembre) y
  • las entradas récord en fondos cotizados (ETF).

Los precios ya han subido más del 17% en lo que va de 2026.

El último catalizador “es efectivamente esta crisis de confianza en la administración estadounidense y en los activos estadounidenses, que fue desencadenada por algunas de las decisiones erráticas de la administración Trump la semana pasada”, dijo Kyle Rodda, analista senior de mercado de Capital.com.

El aumento del metal ocurre en días de múltiples conflictos, casi todos protagonizados por el presidente estadounidense, Donald Trump.

“El reciente aumento adicional de los precios del oro y la plata se produjo debido a problemas geoeconómicos relacionados con Groenlandia”, informó HSBC a sus clientes.

La plata también subió, con los precios al contado subiendo +3%, a US$ 106,1 la onza.

Los analistas de Union Bancaire Privée dijeron: “Creemos que el oro debería disfrutar de otro año fuerte, reflejando la continua demanda de los bancos centrales y de las inversiones minoristas, con un precio objetivo para fin de año de US$ 5.200 por onza”.

Goldman Sachs prevé que la demanda de oro se ha ampliado más allá de los canales tradicionales. El banco de inversión elevó su pronóstico para diciembre de 2026 a US$ 5.400 la onza, frente a US$ 4.900 anteriores, argumentando que las coberturas contra los riesgos macroeconómicos y políticos globales se han vuelto “rígidas”, elevando efectivamente el punto de partida de los precios del oro este año.

“Nuestro pronóstico actual sugiere que los precios alcanzarán un máximo de alrededor de US$ 5.500 a finales de este año”, dijo Philip Newman, director de Metals Focus. “Es probable que se produzcan retrocesos periódicos a medida que los inversores toman ganancias, pero esperamos que cada corrección sea de corta duración y se encuentre con un fuerte interés de compra”.BCRA

Las compras de los bancos centrales también se mantienen robustas

Goldman Sachs estima que actualmente promedian unas 60 toneladas mensuales, muy por encima del promedio anterior a 2022 de 17 toneladas, y los bancos centrales de los mercados emergentes continúan transfiriendo reservas a oro.

El único banco central que se desprende de su oro es el de la Argentina de Javier Milei.

El valor de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha superado los US$ 8.500 millones a mediados de enero 2026: un stock físico estable de 1,98 millón de onzas troy. Sin embargo, el paradero físico del oro ha sido objeto de disputas legales y sospechas de uso como garantía.

Se han presentado amparos y pedidos de informes judiciales sobre el envío de lingotes de oro al exterior, cuestionando la falta de documentación legal y la transparencia de la operación.

Volviendo a Goldman Sachs, las coberturas contra los riesgos de la macropolítica global, incluidas las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal, se mantendrán vigentes hasta 2026, a diferencia de las coberturas relacionadas con las elecciones que se deshicieron rápidamente después de las elecciones estadounidenses a fines de 2024.

“Suponemos que las coberturas de los riesgos de la política macroeconómica global se mantendrán estables, ya que estos riesgos percibidos (por ejemplo, la sostenibilidad fiscal) podrían no resolverse por completo en 2026”, dijo Goldman.

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El BCRA compró dólares y llevó las reservas a US$44.874 millones

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reforzó este martes su estrategia de acumulación de reservas al adquirir 8 millones de dólares en el mercado y llevar el stock bruto hasta los US$44.874 millones. Se trata del nivel más alto desde septiembre de 2021 y del máximo desde el inicio de la gestión de Javier Milei, en un contexto marcado por el nuevo programa monetario y el respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La compra diaria fue la de menor volumen desde el inicio del esquema vigente, pero permitió consolidar una racha positiva que ya suma US$716 millones adquiridos en las últimas doce ruedas, desde la puesta en marcha de la denominada “fase 4” del programa monetario, anunciada por el presidente del BCRA, Santiago Bausili.

Acumulación de reservas y efecto precio del oro

Con la operación de este martes, las reservas internacionales cerraron en US$44.874 millones, lo que implica un incremento diario de US$66 millones respecto del lunes. Según la información oficial, gran parte de esta suba se explicó por la revalorización de los activos en oro que integran el balance del Banco Central.

El Gobierno posee aproximadamente 2 millones de onzas troy de oro, cuyo precio alcanzó los US$4.760 por onza, impulsando el valor total de las reservas. Este efecto precio permitió que el nivel de activos internacionales se acerque al máximo de US$45.169 millones registrado en septiembre de 2021, el más alto de los últimos cuatro años.

Desde el inicio del nuevo programa monetario, la autoridad monetaria mantuvo una posición compradora casi ininterrumpida, aun cuando el volumen diario de adquisiciones mostró una desaceleración. La operación de US$8 millones registrada este martes fue la menor desde que comenzó la actual fase, pero ratificó la continuidad del esquema.

Respaldo del FMI y señales macroeconómicas

La estrategia de acumulación de reservas recibió la semana pasada un respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional. En una conferencia de prensa en Washington, la vocera del organismo, Julie Kozack, destacó el desempeño del Banco Central argentino: “La acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy bueno”, afirmó.

En paralelo, el FMI ratificó sus proyecciones macroeconómicas favorables para la Argentina, con un crecimiento estimado del 4% en 2026 y 2027, cifras que superan el promedio proyectado para América Latina y el Caribe, donde se espera una expansión del 2,2% en 2026 y del 2,7% en 2027.

Estas previsiones refuerzan la lectura oficial de que la acumulación de reservas constituye uno de los pilares para estabilizar la macroeconomía, sostener el esquema monetario y mejorar la credibilidad financiera del país.

Impacto económico e institucional

El fortalecimiento de las reservas del BCRA tiene implicancias directas sobre el frente cambiario, la política monetaria y la relación con los organismos internacionales. Para el sector financiero, la continuidad de la racha compradora envía una señal de mayor solidez del balance del Banco Central. Para el Gobierno, consolida uno de los ejes centrales de la gestión económica de Javier Milei.

Al mismo tiempo, el hecho de que la última compra haya sido la de menor volumen desde el inicio del programa abre interrogantes sobre la dinámica futura de la acumulación, especialmente en un escenario donde el ritmo de ingreso de divisas y las condiciones del mercado pueden variar.

En términos institucionales, el respaldo del FMI y la mejora del nivel de reservas fortalecen la posición negociadora del país y aportan previsibilidad al esquema económico, aunque el desafío seguirá siendo sostener esta tendencia en el tiempo.

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