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Trump anuncia que cortará todo el comercio con España por la negativa de Sánchez a usar sus bases: “Es un socio terrible”

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WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la Casa Blanca al canciller alemán, Friedrich Merz, en una reunión atravesada por la escalada bélica en Medio Oriente, las tensiones comerciales y el reacomodamiento de la relación transatlántica.

El encuentro, que en principio estaba orientado a discutir comercio e inversiones, quedó dominado por los recientes ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus derivaciones geopolíticas. En ese contexto, Trump aprovechó su comparecencia ante la prensa para lanzar duras críticas contra España y el Reino Unido, profundizando la fractura con dos aliados tradicionales.

Una reunión marcada por Irán y los aranceles

Merz llegó a Washington tras una visita a Pekín, donde se reunió con el presidente chino Xi Jinping, y luego de que Alemania y Francia anunciaran un refuerzo de su cooperación en materia de disuasión nuclear. El viaje se produjo en medio de una creciente inquietud europea por la ofensiva contra el régimen iraní, que incluyó la muerte del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, y por las amenazas de nuevos aranceles globales impulsadas por la Casa Blanca.

El canciller alemán fue el primer líder europeo en visitar Washington tras los ataques. Si bien evitó condenar la operación militar, tampoco la respaldó explícitamente. “Reconocemos el dilema”, afirmó, al señalar que los intentos diplomáticos de las últimas décadas no lograron frenar el programa nuclear iraní. “No vamos a dar lecciones a nuestros socios sobre sus ataques militares contra Irán”, agregó, en una postura de equilibrio que refleja las tensiones internas en Europa.

En paralelo, sobrevuela el malestar europeo por la política comercial de Trump, especialmente después de que la Corte Suprema estadounidense declarara ilegales los aranceles de emergencia impuestos el 20 de febrero.

Golpe diplomático contra España

El momento más áspero del día llegó cuando Trump apuntó directamente contra el gobierno del presidente español Pedro Sánchez, por negarse a permitir el uso de bases militares españolas en operaciones vinculadas a los ataques contra Irán.

“España se ha portado de manera terrible”, sostuvo el mandatario, a quien calificó como “un socio terrible de la OTAN”. Incluso aseguró haber ordenado al secretario del Tesoro, Scott Bessent, “romper todas las relaciones” comerciales con el país europeo.

La reacción de Madrid no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió la decisión al recordar que las bases de Rota y Morón son “de soberanía española” y que cualquier operación debe encuadrarse en la Carta de Naciones Unidas. El gobierno de Sánchez sostiene que la ofensiva contra Irán carece de respaldo en el derecho internacional y, por tanto, no puede habilitar el uso de instalaciones conjuntas para acciones unilaterales.

Desde la oposición, el Partido Popular acusó al Ejecutivo de “aislar” a España y reclamó mayor lealtad con los aliados atlánticos.

Fricción creciente con el Reino Unido

Trump también elevó el tono contra el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien reprochó no haber sido “cooperativo”. “Es muy triste ver que la relación ya no es lo que era”, afirmó en declaraciones al diario The Sun, en referencia al vínculo histórico entre Washington y Londres.

El Reino Unido se negó inicialmente a permitir el uso de sus bases para los ataques ofensivos contra Irán, aunque posteriormente autorizó operaciones defensivas y el empleo de instalaciones en Inglaterra y en Diego García para neutralizar misiles iraníes. Incluso tras el impacto de un dron en la base de Akrotiri, Starmer reiteró que Londres “no se unirá a una acción ofensiva” y subrayó que cualquier participación británica debe contar con base legal clara.

El distanciamiento entre ambos líderes se suma a otras tensiones recientes, como las diferencias en torno a Groenlandia y la devolución de las islas Chagos a Mauricio.

Europa, dividida

La guerra con Irán expuso una vez más la fragmentación europea. Mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó sin reservas la decisión estadounidense, Alemania, Francia y el Reino Unido reiteraron que no participaron en los ataques, aunque se mostraron dispuestos a facilitar acciones defensivas “necesarias y proporcionadas”.

El encuentro entre Trump y Merz, lejos de disipar incertidumbres, dejó al descubierto el nuevo mapa de tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos. En un escenario global marcado por la guerra, el comercio y la competencia estratégica con China, la relación transatlántica atraviesa una fase de redefinición profunda.

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Trump descarta el uso de la fuerza para adquirir Groenlandia

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El presidente Donald Trump afirmó que no usaría la fuerza para adquirir Groenlandia, en su declaración más clara hasta el momento descartando recurrir al poderío militar para anexionar la isla ártica.

“Probablemente no conseguiremos nada a menos que decida usar una fuerza excesiva, en cuyo caso seríamos, francamente, imparables”, dijo Trump. “Pero no haré eso. Okey. Ahora todos dicen: ‘¡Bien!’”.

“Esa es probablemente la declaración más importante que he hecho, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. No necesito usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza”, afirmó Trump.

“Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia”, añadió.

Más tarde, Trump reiteró que contempla la plena propiedad de Groenlandia por parte de Estados Unidos, en lugar de un acuerdo mejorado.

“Todo lo que pedimos es obtener Groenlandia, incluyendo el título de propiedad, porque se necesita la propiedad para defenderla”, dijo. “No se puede defender con un contrato de arrendamiento”.

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Starmer acusa a Trump de “presionarle” para cambiar su postura sobre Groenlandia

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El primer ministro británico, Keir Starmer, acusó este miércoles al presidente estadounidense, Donald Trump, de criticar el acuerdo sobre las islas Chagos para así «presionarle» para que cambie su posición sobre el futuro de Groenlandia.

En la sesión semanal de control en la Cámara de los Comunes, Starmer puntualizó que «no cederá» frente a Trump y que defenderá los principios del Reino Unido de que la isla del Ártico pertenece a sus habitantes y al reino de Dinamarca.

El líder laborista, que siempre ha mantenido una posición conciliadora ante Trump y ha evitado criticarle, informó también de que mañana recibirá en Londres a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, mientras el presidente de EE.UU. no cede un ápice en sus intenciones de controlar «por las buenas o por las malas» la isla de Groenlandia.

El conflicto con Mauricio

Trump calificó ayer en su portal de Truth Social de «GRAN ESTUPIDEZ» el pacto para ceder la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio, acordado en 2025, y de arrendar a ese estado Diego García -donde hay una base militar conjunta británica-estadounidense- por 99 años.

La palabras de Trump sobre Chagos tenían el «propósito expreso de presionarme a mí y al Reino Unido en relación con mis valores y principios sobre el futuro de Groenlandia», dijo Starmer.

«No cederé. El Reino Unido no cederá en nuestros principios y valores sobre el futuro de Groenlandia bajo amenazas de aranceles, y esa es mi postura inequívoca», puntualizó, en un tono nunca empleado para referirse a Trump.

«He dejado clara mi postura sobre nuestros principios y valores. El primero es que el futuro de Groenlandia es solo del pueblo groenlandés y el Reino de Dinamarca. El segundo es que las amenazas de aranceles para presionar a los aliados son completamente erróneas», insistió.

Amenazas de Trump

El presidente estadounidense ha amenazado con imponer aranceles del 10 % al Reino Unido y otros aliados europeos a partir del 1 de febrero a menos que acepten la compra de Groenlandia, y se ha negado a descartar el uso de la fuerza militar para apoderarse de la isla.

El Gobierno británico defiende que el pacto sobre Chagos es necesario porque los fallos de tribunales internacionales a favor de las reclamaciones de soberanía de Mauricio ya suponían una amenaza para el futuro de la base militar en Diego García.

El Reino Unido acordó pagar a Mauricio al menos 120 millones de libras anuales (138 millones de euros) durante los 99 años de vigencia del acuerdo.

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La OTAN enfría la tensión por Groenlandia con diplomacia silenciosa y refuerza el eje Ártico-Atlántico

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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que la Alianza trabaja “entre bastidores” para rebajar la tensión con Estados Unidos en torno a Groenlandia, a través de una “diplomacia reflexiva” y sin declaraciones públicas. La definición, formulada este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, busca contener un foco de fricción entre aliados en un momento de máxima sensibilidad geopolítica, mientras la organización redobla su mensaje sobre la centralidad del Ártico, el Atlántico y Europa para la seguridad estadounidense y refuerza el compromiso con el gasto en defensa.

Rutte evitó pronunciarse de manera directa sobre Groenlandia y subrayó que “la única forma de abordar esta cuestión es mediante una diplomacia reflexiva”, una estrategia que, explicó, requiere discreción para preservar la capacidad de mediación. “No voy a comentar eso (Groenlandia)”, insistió, al recordar antecedentes de tensiones internas entre aliados —como las registradas entre Grecia y Turquía— en las que la conducción de la OTAN optó por no intervenir públicamente.

Diplomacia “entre bastidores” y control de daños entre aliados

El jefe de la Alianza Atlántica fue explícito respecto de los límites de su rol en el plano público: “Eso es imposible. ¿Por qué es imposible? Porque en cuanto lo haga, ya no podré ayudar de alguna manera (…) a otros líderes a rebajar la tensión”, afirmó. Y reforzó la idea: “Pueden estar seguros de que estoy trabajando en este tema entre bastidores, pero no puedo hacerlo en público”.

La postura quedó en evidencia luego de que el presidente de Estados Unidos publicara una captura de pantalla de un intercambio privado con Rutte, en el que el secretario general expresó su disposición a encontrar una salida consensuada: “Estoy deseando verte. Tuyo, Mark”, se lee en el mensaje difundido por Donald Trump. En paralelo, Rutte insistió en que el diferendo debe resolverse “de forma amistosa” y advirtió que “no es el problema principal”, en referencia a la guerra en Ucrania, por lo que manifestó su preocupación por un eventual desvío de la atención estratégica.

Groenlandia, el Ártico y la seguridad de Estados Unidos

Sin ingresar en definiciones políticas, Rutte encuadró el debate en términos de arquitectura de seguridad. Remarcó que la OTAN es “crucial” no solo para la defensa de Europa, sino también para la defensa de Estados Unidos, y sintetizó el enfoque geoestratégico de la Alianza: “Para que EE.UU. permanezca seguro, se necesita un Ártico seguro, un Atlántico seguro y una Europa segura”.

La referencia al Ártico coloca a Groenlandia en el centro de un tablero más amplio, donde la estabilidad regional y la coordinación entre aliados resultan claves para el control de rutas, la disuasión y la proyección defensiva. En ese marco, la diplomacia silenciosa aparece como un instrumento de gestión de riesgos para evitar escaladas innecesarias entre socios estratégicos.

Gasto en defensa, artículo 5 y presencia militar en Europa

En Davos, Rutte también abordó el debate sobre el gasto en defensa y el compromiso colectivo. Aseguró no tener “ninguna duda” de que, si se invoca el artículo 5 del Tratado de Washington sobre defensa mutua, Estados Unidos acudiría al rescate, al igual que el resto de los aliados, y subrayó que todos están “completamente integrados”.

El secretario general destacó un cambio de tendencia atribuido al actual contexto político: señaló que ocho grandes economías europeas —entre ellas España, Italia y Bélgica— y Canadá alcanzarán en 2025 el 2 % del PIB en gasto en defensa, cuando a principios de año estaban en torno al 1,5 %. “Ahora no soy muy popular entre ustedes porque defiendo a Donald Trump, pero realmente creo que pueden alegrarse de que él esté ahí, porque nos ha obligado a los europeos a dar un paso al frente”, sostuvo ante la audiencia.

Rutte añadió que Estados Unidos mantiene más de 80.000 soldados en Europa, pese a orientar crecientemente su defensa hacia Asia, y consideró “lógico” que Washington espere un mayor esfuerzo europeo. “Seguiremos teniendo una fuerte presencia convencional de EE. UU. en Europa también en el futuro. Y, por supuesto, el paraguas nuclear como nuestro máximo garante”, concluyó.

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Carney en Davos: “El mundo está en medio de una ruptura, no de una transición”

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En un discurso de fuerte tono geopolítico en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el orden mundial vigente “no volverá” y llamó a las potencias medianas a coordinarse frente al uso creciente de la coerción económica por parte de las grandes potencias. El mensaje, pronunciado en Suiza, puso en primer plano el impacto político, económico e institucional de un escenario internacional marcado por aranceles, presión sobre cadenas de suministro y disputas por territorios estratégicos como Groenlandia.

Las potencias medianas deben actuar conjuntamente porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”, afirmó Carney, en una frase que sintetizó la gravedad del diagnóstico. El primer ministro canadiense sostuvo que el sistema internacional atraviesa una ruptura estructural, y no una transición ordenada, y que los países que no se adapten quedarán expuestos a decisiones unilaterales de actores con mayor poder económico y militar.

Un orden basado en normas que dejó de funcionar

Carney evitó mencionar de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque varias de sus afirmaciones fueron interpretadas como una respuesta directa a las amenazas arancelarias dirigidas a aliados europeos y al Reino Unido, condicionadas a la cesión de Groenlandia a Washington. En ese contexto, el premier canadiense cuestionó el uso de la integración económica como herramienta de presión.

Las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como herramienta de presión, la infraestructura financiera como medio de coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que deben explotarse”, sostuvo. Según Carney, el llamado “orden basado en normas” ya presentaba inconsistencias desde hace años:
Sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado y la víctima”, afirmó, al tiempo que reconoció que esa “ficción” resultó funcional mientras la hegemonía de Estados Unidos garantizaba beneficios económicos y estabilidad relativa.

Sin embargo, el primer ministro fue categórico al señalar el quiebre del esquema vigente:
Este acuerdo ya no funciona. Permítanme ser directo. Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
En esa línea, advirtió que no es posible sostener la narrativa del beneficio mutuo cuando la integración económica se transforma en un mecanismo de subordinación.

Canadá, Groenlandia y la OTAN en el centro de la tensión

El discurso incluyó una reafirmación explícita del respaldo de Canadá a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN, lo que generó aplausos entre los asistentes. Como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Carney subrayó que su país respalda “el derecho exclusivo a determinar el futuro de Groenlandia” y ratificó el compromiso con el Artículo V del tratado, que establece que un ataque contra un Estado miembro se considera un ataque contra todos.

Nuestro compromiso con el Artículo V es inquebrantable”, afirmó. La declaración se produjo en un contexto de creciente tensión, luego de que Trump intensificara su ofensiva retórica sobre Groenlandia e incluyera a Canadá en ese esquema, llegando incluso a referirse al país como el “estado número 51” y a sugerir una eventual integración mediante la “fuerza económica”.

Según se informó en medios canadienses, Ottawa analiza la posibilidad de enviar un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para participar en ejercicios militares junto a fuerzas danesas y de otros países europeos. Consultada al respecto en Davos, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, señaló que el país participa regularmente en ejercicios de la OTAN y que las decisiones sobre futuros despliegues corresponden al ministro de Defensa Nacional y al jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Potencias medianas, alianzas flexibles y consecuencias económicas

Carney definió a Canadá como una potencia mediana, categoría que comparten países como Australia, Argentina, Corea del Sur y Brasil, naciones con influencia política relevante pero economías más pequeñas que las de las grandes potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese marco, propuso una estrategia basada en coaliciones flexibles, adaptadas a cada tema y sustentadas en valores e intereses comunes.

Canadá fue uno de los primeros en darse cuenta de que la geografía y las alianzas históricas ya no garantizan seguridad ni prosperidad”, afirmó. Por eso, explicó que su país se presenta ahora como un socio “estable y confiable”, con una agenda activa de acuerdos comerciales, de inversión y de defensa, orientada a diversificar vínculos y reducir vulnerabilidades.

El mensaje tiene implicancias económicas directas. La utilización de aranceles como herramienta de presión, la fragmentación de cadenas de suministro y la militarización de la política comercial introducen mayores costos, incertidumbre y riesgos sistémicos para el comercio global. En ese escenario, las potencias medianas enfrentan el desafío de preservar su autonomía sin quedar atrapadas en disputas entre superpotencias.

Una advertencia con alcance global

El discurso de Carney se inscribió entre las intervenciones más contundentes del Foro Económico Mundial, que se desarrolla del 19 al 23 de enero en Davos-Klosters, Suiza. La advertencia del primer ministro canadiense apuntó tanto a líderes políticos como a decisores económicos, al señalar que la falta de coordinación entre países de peso intermedio puede derivar en una pérdida de capacidad de negociación frente a actores dominantes.

En un contexto de creciente confrontación comercial y geopolítica, el mensaje dejó una conclusión clara: el mundo ya no se encamina gradualmente hacia un nuevo equilibrio, sino que atraviesa una ruptura profunda, con efectos duraderos sobre la arquitectura institucional, la seguridad internacional y la economía global.

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