PACKAGING

Envasando mira el negocio que viene: “El alimento para mascotas va a reemplazar en parte a los pañales”

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En las afueras de Leandro N. Alem, la planta de Envasando ocupa un predio de 100 mil metros cuadrados. Hay 27 mil metros cuadrados cubiertos entre producción, depósitos y diferentes áreas de una fábrica que trabaja con enormes bobinas de papel y materiales flexibles, impresoras industriales, máquinas automatizadas y una logística donde el stock ocupa un lugar bastante más importante de lo que podría suponerse.

La empresa empezó muy lejos de esa escala. Fueron cuatro trabajadores, algunas máquinas y 600 metros cuadrados en pleno centro de Alem. Dos de aquellas cuatro personas todavía forman parte de Envasando.

La compañía comenzó a gestarse en 1991, aunque la familia Gartner toma marzo de 1992 como fecha formal de nacimiento: fue el mes de la primera facturación. Desde entonces, la fábrica cambió dos veces de lugar, multiplicó su superficie, incorporó tecnología, certificaciones y mercados y llegó a 220 empleos directos, más del 90 por ciento de ellos de Alem.

Juan Gartner tiene prácticamente la misma edad que la empresa. “Aprendí a caminar adentro de la fábrica”, recuerda en diálogo con Eco Sistema Podcast.

Ahora forma parte de la generación que debe conducirla hacia su próxima etapa. Y eso, reconoce, le llevó un tiempo aprenderlo.

“Si es una empresa que tiene 35 años es porque algo, o varias cosas, hizo bien. Entrar a cambiar todo y traer la fórmula de la Coca-Cola no es muy prudente”, dice.

Envasando es una industria gráfica especializada en envases y packaging de papel, cartón y materiales flexibles. Su principal mercado sigue siendo la yerba mate, aunque con los años se expandió hacia té, mate cocido, harinas, pastas, galletitas y otros alimentos, además de abastecer a industrias como la carbonera y la papelera.

La oportunidad inicial que encontró el padre de Gartner no fue exactamente la ausencia de proveedores. Envases había. Lo que faltaba era cercanía.

Las empresas de Buenos Aires podían mandar el producto a Misiones, pero la distancia aparecía como un problema cuando un molino necesitaba asistencia, una corrección o una respuesta inmediata.

Envasando decidió construir su negocio sobre ese espacio.

“Mi padre vio la oportunidad de poder diferenciarse estando acá, cerca de los clientes, cerca de los molinos yerbateros. Empezamos brindando ese producto con mucho servicio y mucho valor agregado”, explica Gartner.

Juan Gartner y su padre Miguel, fundador de Envasando.

Casi 35 años después, aquella decisión sigue formando parte de la cultura comercial de la compañía.

Cada cliente es una oportunidad para 15, 20 o 30 años”, define. Y agrega un dato que ayuda a ponerle números a esa filosofía: “Quizás el 90 por ciento de la facturación o de la venta de la empresa responde a clientes de más de 15 años”.

En una industria acostumbrada a medir productividad por hora, Envasando también mide relaciones en décadas.

La escala se comprende mejor durante la recorrida de Economis por la planta.

Para determinados trabajos, un pedido parte de un mínimo cercano a 30 mil paquetes. El diseño que el consumidor encuentra después en una góndola llega generalmente elaborado por las marcas y Envasando lo transforma en un producto industrial.

“Nosotros somos una industria gráfica esencialmente. No hacemos tanto diseño de cero. Los diseños en general son de los clientes. Lo que hacemos es la adaptación de esos diseños a la tecnología de impresión y a la tecnología de producción de los envases”, explica Gartner.

En ese proceso aparecen correcciones, pruebas, colores, materiales, resistencia y requerimientos específicos para cada alimento.

La fábrica cuenta con certificación ISO 9001, certificación FSC para la cadena de custodia de papeles provenientes de fuentes forestales certificadas y estándares de inocuidad alimentaria, un requisito particularmente importante cuando el objetivo es exportar.

Una de las primeras impresoras industriales tuvo incluso nombre propio: Doña Margot.

El detalle puede parecer menor dentro de una planta altamente tecnificada, pero dice algo sobre una compañía que creció hasta una escala considerable sin dejar de verse como una empresa familiar.

Una parte importante de los 27 mil metros cuadrados cubiertos está relacionada con otra decisión empresarial: el stock.

Hoy aproximadamente el 40 por ciento de los insumos utilizados por Envasando es nacional y el 60 por ciento importado. En otros períodos la relación estuvo más cerca del 50 y 50.

La dependencia externa obliga a convivir con problemas que cualquier industrial argentino conoce bien: dólares, importaciones, logística, restricciones, saltos cambiarios y disponibilidad de materiales.

Envasando convirtió esa vulnerabilidad en parte de su estrategia. Acumular materia prima significa inmovilizar capital y asumir costos financieros. También permite seguir entregando cuando otros proveedores empiezan a fallar. Ocurrió durante la crisis de 2001. Volvió a ocurrir durante la pandemia. Y se repitió en períodos de restricciones a las importaciones.

La ventaja competitiva, en determinados momentos, no fue conseguir el insumo más barato sino simplemente tenerlo.

Esa experiencia también explica la mirada de Gartner sobre la economía argentina. Durante la entrevista habla de siete u ocho años atravesados sucesivamente por problemas de demanda, abastecimiento, importaciones y diferentes crisis.

Hasta que cuestiona su propia definición. “Hablar de siete u ocho años de crisis es medio absurdo. Es un montón. Si es un ciclo tan largo, ya no es una crisis, ya es la normalidad”.

Y enseguida aparece una reflexión menos pesimista de lo que podría sugerir la frase: “Es como una escuela quizás más acelerada respecto de otros entornos donde las cosas funcionan un poco mejor y donde no hay que estar tan pendiente de los detalles para que las cosas salgan bien.”

La inestabilidad obliga a administrar de otra manera. También obliga a planificar de otra manera.

Gartner recuerda que no hace demasiado tiempo las empresas hablaban de planes estratégicos a cinco, seis o incluso diez años. Ese horizonte se acortó.

No solamente por Argentina. La tecnología, los hábitos de consumo, las exigencias ambientales y los mercados cambian a una velocidad mucho mayor.

“Hoy tenemos un norte a muy largo plazo, pero pensar en tanto tiempo, como está la Argentina y el mundo en general, como van cambiando los hábitos de consumo, es muy difícil”, plantea.

En Envasando, admite, muchas decisiones que antes hubieran sido consideradas tácticas terminaron ocupando el lugar de la estrategia.

“Lo que antes era uno o dos años es prácticamente la estrategia ahora. Tratamos constantemente de prepararnos para ese futuro que llega cada vez más rápido.”

Uno de esos cambios está ocurriendo bastante lejos de las fábricas. Está dentro de las casas. La transformación demográfica está modificando el consumo.

Las familias de cuatro o cinco integrantes dejaron de ser el patrón dominante que durante décadas ordenó buena parte de la producción masiva. Hay más hogares pequeños, personas que viven solas, parejas con un hijo o directamente sin hijos.

Para una empresa de packaging, ese cambio termina materializándose en centímetros y gramos.

“Las familias promedio ya no son de cuatro o cinco integrantes como hace no mucho tiempo. Hace veinte o quince años era así. Hoy eso ya no pasa. Indefectiblemente los hábitos de consumo van a cambiar.”

La consecuencia es directa. “Todo es más chico”, resume Gartner.

Pero detrás de la contracción de algunos mercados aparecen otros. Uno de los que Envasando sigue con atención es el de mascotas, especialmente alimentos. La empresa todavía no tiene allí una participación importante, aunque Gartner lo identifica como un mercado para explorar.

Y deja una de las frases más llamativas de la entrevista: “El alimento para mascotas va a reemplazar una parte a los pañales”.

No se trata de una comparación literal entre ambos productos, sino de leer hacia dónde se mueve el gasto de los hogares.

“Trato de ver todo como una oportunidad”, dice cuando le preguntan si semejante transformación representa una amenaza.

El costo de ser más sustentable

El otro gran cambio está en los materiales.

Envasando posee certificación FSC y comenzó además a explorar alternativas para aprovechar residuos industriales. Entre los proyectos aparece la producción experimental de ladrillos ecológicos elaborados con desechos de la propia actividad.

Pero Gartner introduce un matiz sobre la velocidad de la transición ambiental.

La demanda por envases más sustentables existe. El problema es que los materiales alternativos todavía no consiguen reemplazar completamente, en prestaciones y costos, a productos petroquímicos como polietileno, polipropileno o poliéster.

“Desafortunadamente, los materiales más sustentables todavía no llegan a cumplir esas funciones”, señala.

Y aparece la variable económica.

“Todo lo que tenga que ver con la sustentabilidad ecológica, con la conservación del medio ambiente, implica costos mayores”.

El proceso, por eso, no es lineal. Gartner observa períodos de aceleración y otros de repliegue, mientras objetivos ambientales que muchas grandes empresas habían colocado en 2030 comenzaron a trasladarse hacia 2035 o 2040.

La dirección del cambio parece clara. La velocidad, bastante menos.

Exportar packaging desde Alem

Envasando vende desde Misiones hacia distintos países de la región y comenzó a sumar destinos como Brasil, India e Israel.

La exportación obliga a elevar estándares y ayuda a explicar la importancia que adquirieron las certificaciones y la inocuidad alimentaria dentro de la planta.

Pero también abre una pregunta inevitable.

¿Por qué seguir fabricando desde Leandro N. Alem? A lo largo de tres décadas hubo oportunidades para relocalizarse en ciudades con mayor infraestructura, más cerca de los grandes mercados o incluso en jurisdicciones con menor presión tributaria.

La familia decidió quedarse. “Creemos que nuestra identidad está ahí, está en Alem. Lo podemos hacer desde allí mientras se pueda y podamos dar batalla.”

Y completa: “No vemos un motivo para irnos o para relocalizarnos o ampliar en otro lugar que no sea ahí.”

La empresa pasó, en realidad, por tres etapas físicas dentro de la misma ciudad.

Los 600 metros cuadrados originales quedaron chicos y comenzaron a resultar incómodos para una industria que funcionaba en un barrio. Después llegó un establecimiento más grande dentro de Alem. Finalmente apareció el predio actual, en las afueras.

Son 100 mil metros cuadrados, de los cuales aproximadamente 27 mil están cubiertos, con capacidad para nuevas expansiones.

El salto de BrandPack

La expansión más importante de los últimos años, sin embargo, ocurrió a más de mil kilómetros de Misiones. La familia Gartner adquirió BrandPack, una compañía instalada en El Talar, en la zona norte del Gran Buenos Aires, con 110 empleados.

Produce bolsas de papel con y sin manijas y bolsas de TNT o friselina. Con la operación, el grupo amplió su exposición a negocios que hasta entonces tenían menos peso dentro de Envasando, especialmente delivery, gastronomía y textil.

Entre los clientes de BrandPack aparecen PedidosYa, Burger King, Mostaza, KFC, Duomo, Lucciano’s y Cremolatti. En indumentaria trabaja con marcas como Rapsodia, Puma, Grisino, Mistral, Isadora, Ver y Sporting.

La empresa está en Buenos Aires. La administración se realiza desde Alem.

Gartner cuenta que no estaban buscando activamente una adquisición. La posibilidad llegó a través de un proveedor que ambas compañías compartían.

“Es una oportunidad que nos encontró, no es que la estábamos buscando.”

Después vinieron meses de análisis. “El negocio puede ser bueno, pero también se tiene que adaptar a nuestra forma de trabajo”, explica. La coincidencia de proveedores ofrecía además una ventaja inmediata: aumentar el volumen y fortalecer la capacidad de compra del nuevo grupo.

BrandPack tenía una presencia importante en el sector textil, golpeado por la caída del consumo, pero había iniciado antes una migración hacia otro mercado que explotó con la pandemia: el delivery.

“Con esa crisis y todo, el saldo del primer año fue superpositivo. Estamos contentos y con expectativa de seguir creciendo”, asegura Gartner.

La operación llevó al grupo a superar los 300 empleos directos entre ambas compañías.

El error de querer arreglar demasiado

Hay un tramo de la conversación donde Gartner abandona los mercados y habla de sus propios errores.

Es probablemente uno de los momentos que mejor explica el desafío de una segunda generación.

Cuando comenzó a trabajar en la compañía hace siete u ocho años llegó con la mirada de alguien joven que veía procesos susceptibles de ser mejorados.

Y quiso mejorarlos. No siempre funcionó.

“Cuando entré a la empresa mi visión era otra. Quizás no le daba la importancia a la forma en que se hicieron las cosas durante los últimos veinte o treinta años y, por el simple hecho de ver que había posibilidades de mejorar, quería reemplazar todo”.

Con el tiempo entendió que algunos procesos que parecían anticuados tenían razones que no eran evidentes desde afuera.

“Cuando uno recién empieza cree que todo tiene que ser casi perfecto.”

Hubo cambios que demandaron siete u ocho meses de trabajo y terminaron produciendo más errores que aquello que habían venido a reemplazar. Tuvieron que volver atrás.

“Después tener que volver para atrás, la verdad que es un trauma”, admite.

La experiencia le dejó una filosofía bastante diferente. La innovación no consiste necesariamente en sustituir lo viejo. A veces consiste en entenderlo primero.

“Valoramos mucho la experiencia. Tenemos la fortaleza empresarial de tener ciclos de trabajo largos, gente que conoce al detalle la industria y lo que hace todos los días. Sería muy tonto desperdiciar eso en pos de querer cambiar todo el tiempo algo que funciona”.

Para Gartner, el desafío de su generación está justamente allí: “Encontrar ese equilibrio entre identificar lo bueno, lo que vale la pena mantener y lo que te trajo hasta acá, pero mejorándolo y trayendo cosas nuevas que complementen eso.”

Ese criterio también aparece cuando habla de inteligencia artificial.

Envasando analiza aplicaciones, proveedores y tecnologías, pero todavía no encontró una herramienta que justifique una transformación importante de sus procesos.

Gartner no tiene apuro por poder decir que la empresa usa IA. “Estamos buscando proveedores, productos, etcétera, que vayan en ese sentido, pero todavía no encontramos algo que justifique hacer un cambio de estructura importante o una modificación de procesos.”

Y remata:  “Que tenga sentido. Y no solamente poner en la página web o en un Instagram que estamos trabajando fuerte con inteligencia artificial”.

En una época en la que incorporar una tecnología muchas veces parece más importante que explicar para qué sirve, Gartner prefiere esperar.

Envasando cuenta con tecnología de punta y sectores con elevados niveles de automatización. Sin embargo, cuando Gartner piensa en los próximos diez años, su principal preocupación no es una máquina. Es la gente.

Mantener ciclos laborales largos se volvió más difícil. La rotación creció y las nuevas generaciones construyen relaciones diferentes con el trabajo.

Para una industria, eso implica un problema adicional: cuando una persona experimentada se va, también se marcha una parte del conocimiento acumulado.

Los procesos pueden estandarizarse. Los nuevos trabajadores pueden capacitarse. Pero Gartner sostiene que existe una experiencia que necesita años. “Creo que un desafío importante es mantener los ciclos de trabajo largos. Eso te asegura mantener el conocimiento”.

Y vuelve sobre la relación entre tecnología y oficio: “Al final del día, la máquina súper automática y súper moderna, si alguien como mínimo no la enciende, es una máquina que no hace nada”.

Hacia el final de la conversación aparece otra frase que sintetiza bastante bien la lógica empresarial de Gartner.

“El que se estanca o trata de mantenerse tiene muchísimas más chances de ir para atrás que de mantenerse. El que apunta a crecer un poco tiene muchísimas chances de al menos mantenerse”.

No es una oda al crecimiento sin límites.

Es casi una estrategia defensiva después de haber hecho industria durante tres décadas en Argentina.

“Crecer siempre es un desafío y depende de un montón de factores. Si hacés todo bien tenés muchas más chances de crecer, pero como mínimo tratás de mantenerte, que ya es un montón en este país”.

Cuando se le pregunta qué le recomendaría a alguien que tiene una idea y no sabe cómo empezar, Gartner tampoco ofrece una receta financiera. “Lo que creo que es muy importante es identificar los pilares, los valores que se van a sostener a lo largo del tiempo”.

“La idea es muy importante, pero después está la implementación. La estrategia que se va a tomar es lo que va a dar la implementación. Me parece que es tan importante como la idea brillante del negocio”.

Envasando encontró su primera respuesta hace casi 35 años: estar cerca de los clientes. Todo lo demás cambió.

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Europa sube la vara para el packaging: ¿Está preparada la cadena foresto industrial argentina?

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Desde hoy comenzaron a aplicarse las primeras disposiciones del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos (PPWR), una normativa que confirma el rumbo que están tomando los mercados internacionales: cada vez será más importante demostrar el origen, la trazabilidad y el desempeño ambiental de los productos. Desde CONFIAR – las 5 entidades que representan a la cadena forestoindustrial argentina – aseguran que este escenario plantea nuevos desafíos, pero también una gran oportunidad para quienes logren anticiparse.

Durante décadas, competir en los mercados internacionales significó ofrecer calidad, precio y capacidad de producción. Hoy, sin embargo, comienza a consolidarse un nuevo paradigma: además del producto, los compradores quieren conocer su historia.

¿De dónde provienen las materias primas? ¿Cómo fueron obtenidas? ¿Es posible demostrar su origen? ¿Existe trazabilidad a lo largo de toda la cadena? ¿Qué información ambiental acompaña al producto?

La entrada en vigencia de las primeras disposiciones del Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos (PPWR) representa una nueva señal en esa dirección. Si bien muchas de las obligaciones más relevantes comenzarán a implementarse de manera progresiva en los próximos años, el mensaje que envía Europa es claro: la transparencia, la trazabilidad y la economía circular ocuparán un lugar cada vez más importante en el comercio internacional.

Al respecto y en contexto del reciente acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, se abre también un escenario de nuevas oportunidades para las cadenas exportadoras de la región. Sin embargo, acceder a esos mercados implicará responder a consumidores y compradores cada vez más exigentes en materia de trazabilidad, sustentabilidad y transparencia. Para la cadena forestoindustrial, prepararse para ese nuevo escenario será tan importante como aprovechar las oportunidades comerciales que puedan surgir. “La apertura de mercados siempre representa una oportunidad, pero la competitividad ya no dependerá únicamente de la calidad del producto o del precio. También será necesario demostrar, con información verificable, cómo se produjo cada producto y cómo funciona toda la cadena del packaging”, explica Juan Sackmann, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP).

Por su parte, para la cadena forestoindustrial argentina, este proceso trasciende el mundo del packaging. “Más allá de una regulación específica, lo que estamos viendo es una tendencia global. Los mercados internacionales ya no evalúan únicamente el producto final: cada vez prestan más atención a cómo fue producido, cuál es su origen y qué información puede demostrarlo. Las empresas que comiencen a prepararse desde ahora tendrán una ventaja competitiva importante”, señala Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA).

Del producto a la confianza

El nuevo reglamento europeo incorpora una mirada integral sobre los envases, contemplando aspectos vinculados al diseño, la reciclabilidad, la reutilización, la documentación técnica y la responsabilidad a lo largo de toda la cadena de valor.

Para Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina, este cambio confirma una evolución que ya se observa desde hace varios años. “Los mercados internacionales avanzan hacia sistemas donde la trazabilidad deja de ser un valor agregado para convertirse, progresivamente, en una condición de acceso. Poder demostrar el origen responsable de las materias primas, contar con cadenas de custodia verificables y ofrecer información confiable será cada vez más importante para quienes quieran competir globalmente.”

La especialista explica que esta tendencia no alcanza solamente a los fabricantes de envases, sino a toda la cadena forestal e industrial vinculada a productos derivados de la madera y la celulosa.

Una oportunidad para toda la cadena

Desde CONFIAR destacan que este nuevo escenario involucra a productores forestales, industrias de la madera, fabricantes de papel, envases, embalajes y numerosos sectores que participan en la transformación de los recursos forestales. “Más que una barrera comercial, debemos interpretar estos cambios como una oportunidad para agregar valor, fortalecer nuestras capacidades y posicionar a la Argentina como un proveedor confiable para los mercados internacionales”, sostiene Sackmann,

En ese sentido, recuerda que la competitividad futura dependerá no sólo de producir con eficiencia, sino también de poder documentar, verificar y comunicar adecuadamente cada etapa de la cadena productiva.

Mirar más allá del 12 de agosto

Aunque las primeras disposiciones comenzaron a aplicarse desde hoy, buena parte de los requisitos más exigentes del reglamento europeo se implementarán de manera gradual durante los próximos años. Para las entidades que integran CONFIAR, ese calendario ofrece una oportunidad para prepararse con anticipación.

“La transformación ya comenzó. Los mercados internacionales evolucionan hacia modelos donde la confianza, la trazabilidad y la sustentabilidad pasan a formar parte del producto. Anticiparse a esa realidad será uno de los grandes desafíos —y también una de las principales oportunidades— para la cadena forestoindustrial argentina”, concluyen desde CONFIAR.

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Economía circular en marcha: PEFC prueba estándares para materiales reciclados

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En un paso decisivo para el sector, PEFC Argentina comunica el lanzamiento de una prueba piloto global por parte de PEFC International, diseñada para testear los requisitos preliminares para materiales circulares dentro del sistema de Cadena de Custodia PEFC. Esta iniciativa constituye un paso fundamental para fortalecer la trazabilidad de materiales forestales reciclados y reutilizados, garantizando una mayor transparencia y rigor en las declaraciones de sostenibilidad que demanda el mercado actual.

La convocatoria, abierta a empresas y organizaciones interesadas, permitirá evaluar cómo incorporar de manera efectiva materiales reciclados y circulares en productos certificados, especialmente en sectores donde este enfoque ya tiene un fuerte desarrollo, como el packaging basado en fibra.

Desde PEFC Argentina destacaron que esta iniciativa abre nuevas oportunidades para fortalecer la economía circular en el país, particularmente en el uso de papel, cartón y otros materiales derivados de fibras vegetales recicladas. “En Argentina vemos un gran potencial para vincular esta iniciativa con el desarrollo de materiales reciclados que se utilizan principalmente en packaging, donde la circularidad tiene hoy un rol central”, señaló Florencia Chavat, responsable de PEFC en el país.

El packaging de fibra, líder en reciclaje

A nivel global, el packaging basado en fibras vegetales es uno de los materiales con mayor nivel de circularidad dentro de la economía. En muchos mercados desarrollados, más del 80% de los envases de papel y cartón se reciclan, convirtiéndose en uno de los sistemas de reciclaje más eficientes entre todos los materiales de embalaje.

Además, el cartón corrugado —uno de los formatos más utilizados en logística y comercio electrónico— contiene en promedio cerca del 88% de material reciclado, lo que demuestra la fuerte integración de fibras recuperadas dentro de su ciclo productivo.

Estos materiales pueden reciclarse varias veces y volver a incorporarse en nuevos productos como cajas, envases, embalajes logísticos, papeles industriales y soluciones de packaging sostenible.

Nuevos requisitos para una economía más circular

El objetivo de los proyectos piloto lanzados por PEFC es evaluar cómo integrar de forma transparente y verificable el uso de materiales circulares dentro de la certificación, ampliando las herramientas disponibles para empresas que buscan demostrar el origen responsable y el uso eficiente de los recursos.

La iniciativa también busca adaptar los estándares a las nuevas dinámicas de producción y consumo, donde la reutilización de fibras y el reciclaje juegan un rol cada vez más importante en la reducción de residuos y en el aprovechamiento de los recursos forestales.

La implementación de estos nuevos requisitos PEFC, técnicamente validados, permitirá que la industria local no solo valide sus procesos de reciclaje, sino que también otorgue un sello de confianza internacional a productos que ya forman parte de la economía circular argentina.

“La circularidad es una pieza fundamental de la gestión forestal sostenible. Estos proyectos piloto permiten que la industria del packaging en Argentina dé un salto de calidad, transformando el residuo de hoy en el recurso certificado de mañana”, señalaron desde PEFC Argentina. “Con 80.000 toneladas mensuales de papel recuperado, según datos aportados por la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), nuestro país tiene el volumen y la capacidad técnica para ser un actor relevante en esta nueva normativa”.

Convocatoria abierta

PEFC invita a empresas, organizaciones y actores de la cadena forestal, del packaging y de materiales basados en fibra a participar de estos proyectos piloto y contribuir al desarrollo de los nuevos requisitos.

Las organizaciones interesadas pueden obtener más información y sumarse a la convocatoria en el siguiente enlace: https://forms.office.com/e/QcHEgsGBkJ


“Este tipo de iniciativas permite avanzar hacia sistemas productivos cada vez más circulares, donde los materiales renovables y reciclables, como el papel y el cartón, tienen un rol estratégico en la transición hacia una economía más sostenible”, concluyó Chavat.

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