Posceres, casi cien años de pasión por el pan
¿Cuál es el secreto de las torraditas? Carlos Kowalczyk responde con una media sonrisa: “Hay uno, pero no lo vamos a revelar”. Carlos Kowalczyk es el jefe de la familia y de la panadería Posceres, que tiene las puertas abiertas desde 1946, continuando un legado que se inició en 1925. “Son 52 años al frente de la empresa”, detalla.
Casi un siglo llevando el pan a la mesa. Casi cien años superando las recurrentes crisis de Argentina. Pero la pasión, intacta. La peor crisis, dice Carlos, fue la de 2005, aunque la de 2001 transformó la empresa y llevó a sus hijos a sumarse a cuidar el legado familiar iniciado por el abuelo Tadeo en 1942, cuando logró alquilar el local que primero perteneció a la familia Nolli y después a Molinos Río de la Plata.
Don Tadeo fue un inmigrante polaco que, junto a su esposa italiana, encontró en la Argentina el oasis para formar una familia. La histórica empresa se inició primero con un alquiler, hasta que Tadeo pudo comprar el local y expandir la empresa. Al nombre Ceres, la diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, se le agregó el Pos, de Posadas y a seguir produciendo.

Hoy la fábrica utiliza diariamente 80 bolsas de harina de 25 kilos y produce 2.600 kilos de panificados, además de las pastas secas. “El secreto es mantener los precios y la calidad”, coinciden Carlos y Fernando, el hijo mayor y uno de los encargados de la empresa.
Aunque la conducción es compartida, las nuevas generaciones apuestan a expandir la empresa. Fernando adelanta un plan de inversiones en la compra de maquinarias para recuperar la producción de pastas frescas -fideos, ñoquis y ravioles-, que Posceres dejó de hacer en la crisis de 2001.
“Ajustamos todo, incluso la parte patronal, para poder seguir y sostener el empleo”, precisa Carlos. No es casual que haya pocos empleados con vacaciones de dos semanas. La mayoría tiene entre 21 y 30 días. Algunos se casaron con colegas panaderos. Otros ya se jubilaron. “No queremos tener mucha rotación de personal”, sostiene el padre. El hijo asiente y agrega un dato: durante enero la fábrica se cierra y todos se toman vacaciones.


De todos modos, en días especiales como Semana Santa, a los 30 operarios habituales se suman otros para cumplir con la enorme cantidad de pedidos. “No paramos ninguna producción, atendemos todos los frentes”, explica Fernando.
¿Cuál es el secreto para sostener una empresa familiar durante tantos años?
“La primera medida que tiene que predominar en una empresa familiar, es la honradez entre los integrantes de la familia. Si no hay honradez, lamentablemente no puede funcionar”, explica Carlos.
Y templanza ante las crisis. “La más dura fue cuando pasó lo de la Convertibilidad, el tener que achicarnos tanto en el personal, como reducir todos los gastos, nada de inversión, porque era imposible hacer una inversión en ese momento, aparte por cómo estaban los gastos no era para meterse en un crédito para salir adelante, porque era peor, por la misma cantidad de intereses que cobraban era imposible salir adelante”, detalla el veterano empresario.

Además, el pan es un alimento muy sensible a las crisis…
Sí, el pan y la leche son el peor veneno para un gobierno, porque son artículos de primera necesidad. Cuando hay problemas con el pan y la leche, el gobierno no sabe para dónde disparar.
¿Y cómo estamos ahora?
Ahora estamos con el Ahora Pan, porque tenemos el 50% de descuento de la energía, que el Gobierno se hace cargo, porque es un artículo de primera necesidad. Pero estamos mal, porque los aumentos no cesan, fíjese que para entrar en abril, en marzo el 7% de inflación es imposible. Ayer subió la harina, aumentó 600 pesos la bolsa y no tenemos el Ahora Pan ahí. Así muchos colegas dejaron el Ahora Pan porque no pueden aguantar. Nosotros seguimos porque como compramos la harina de forma directa, hacemos un prorrateo y seguimos. Hasta cuando, no sabemos.
¿Cuánto de pasión hay en la administración de una empresa?
El rubro de panadería es muy sacrificado, demanda muchas horas de trabajo y si uno quiere que camine, hay que estar lamentablemente 15, 16 horas adentro. Esto es así, no hay otra.
¿Heredó esa pasión de su padre?
Sí, de mi padre y mi madre, los dos estaban al frente. Mi padre era un polaco que nunca se nacionalizó, hizo la radicación y mi madre era descendiente de italianos. Se casaron acá y empezaron con esto que era de Molinos Río de La Plata. En su momento era de Noli hermanos. Lamentablemente esta gente quebró y Molinos Río de La Plata se quedó con la propiedad porque no pudieron solucionar la deuda. En ese interín llegó mi padre y por medio de un conocido que se portó muy bien con él, con el gerente general de Molinos Río de La Plata, puso la firma para poder alquilar y no defraudó, porque al año compró. Así empezó.

¿Cuál es el secreto de los sabores que tiene Posceres?
Sí… El sabor de las torradas es nuestro caballito de batalla. Después sí, tenemos el pan dulce nuestro, que es antiquísima la fórmula que usamos, lo mismo que con las torraditas.
¿Y no se puede contar?
Podemos decir todo, pero hasta ahí nomas.
Carlos está hoy en el control de cada uno de los pasos de la panadería. Pero antes metía las manos en la masa. “Me crié dentro de la harina”, asegura.







“Si hay un problema con los cuatro maestros, uno tiene 30 y pico de años, otro 25 y otro 18, lo resolvemos juntos y seguimos adelante. Son los años de experiencia, siempre estoy dando vueltas por dentro, cuidando lo que están haciendo, si hay algo que me doy cuenta que no me gusta digo: ‘Esto no es así’. Y bueno, ellos aceptan cuando está mal el asunto, así que no hay problema. Saben que el patrón, que es panadero, conoce el gusto.
¿Y a los hijos se les transmiten los secretos, la pasión?
Y tienen que aprender porque uno no es eterno, así que está todo para aprender, está todo para seguir trabajando y tenemos que tener energías de punta y producir lo que se pide. Lo que se pide se produce, porque hay maquinarias y no hay problemas con eso.

Y esa pasión se aprecia en Fernando, el que se sumó en la crisis de 2001 a la administración de la empresa. Primero como cajero, como primer paso de una escuela que lo llevó por todas las áreas, lo mismo que sus hermanos. “La de 2001 fue una experiencia bastante dura digamos, pero uno mira en perspectiva y fue bastante enriquecedora también. Yo estaba estudiando en Buenos Aires y me dijeron ‘la cosa no va más, estamos complicados’. Tomé la decisión de volverme a Posadas y empezar a trabajar con la familia”.
En paralelo, siguió los estudios y hoy es licenciado en Recursos Humanos. “Somos tres acá, mis dos hermanos y mi viejo, que es la cabeza. Y los hermanos hacemos todo y de todo en la empresa, si bien cada uno tiene algo más o menos designado, si uno no está, el otro hace el trabajo del otro. Así nos vamos rotando”.
¿Cómo está hoy el mercado de la panadería, cuál es el estado de situación?
Nosotros estamos gracias. Tenemos una buena cartera de clientes a los que agradecemos mucho, porque confían en nosotros. Se va incrementando esa cartera de clientes año a año. También peleamos con la calidad y los precios, tratamos de buscar siempre un buen precio sin bajar la calidad. Posadas está creciendo, la gente pasa cada vez más por acá y compra, también estamos en un lugar estratégico, donde captamos a la gente que va al Paraguay también, la que pasa por acá, así que estamos agradecidos, explica sobre el local, ubicado en la avenida Saenz Peña de Posadas, que hoy tiene un enorme movimiento, ya que es una de las vías de acceso de la ciudad.
¿Cuáles son los planes de expansión?
Estamos tratando de activar todo lo que es pastas frescas, que teníamos en el pasado, hasta la crisis del 2000, donde no había presupuesto y decidimos achicarnos. Así que estamos con ganas de activar esa parte, todo lo que sea ravioles, ñoquis, toda la línea de pasta fresca, esa es la idea de atender ese sector.
¿Hay que comprar maquinaria nueva?
Sí, ahí hay que comprar la ñoquera, la raviolera, todo. Una parte nos había quedado, otra empezamos a cambiarla porque ya son máquinas viejas.

Y ¿Cuánta gente tienen trabajando? porque tienen una planta permanente y otra que va rotando…
Sí, cuando vienen pedidos especiales como rosca de pascuas, como ahora en Semana Santa, se contrata un poco más de gente estacional para esa demanda. Pero, permanentes, contando con nosotros y con la sucursal de panadería que tenemos allá afuera en la ruta 12, estamos con alrededor de 30 empleados.
¿Qué significa Posceres en tu vida?
Todo, Posceres es todo. Muchas emociones encima. La vivimos mucho con mi familia, con muchos altos y bajos, siempre estuvimos acá, siempre juntos.
