En el vuelo de regreso desde Líbano, el Papa León XIV expresó su deseo de viajar a la Argentina y Uruguay en una próxima gira latinoamericana. Señaló que el proyecto “aún no está definido” y también se refirió a la situación política de Venezuela, advirtiendo sobre riesgos de escalada y la necesidad de priorizar el diálogo.
Un deseo de visita y un cronograma aún en evaluación
El Papa León XIV volvió a referirse públicamente a la posibilidad de visitar la Argentina y Uruguay, países que —según afirmó— “están esperando la visita del Papa”. La declaración se produjo en el vuelo de regreso hacia Roma, luego de finalizar su primera gira pastoral por Líbano. Consultado por una corresponsal de un medio de Buenos Aires, el Pontífice respondió con claridad sobre sus intenciones: “Evidentemente, me gustaría mucho visitar América Latina, la Argentina y Uruguay… pero el proyecto aún no está definido”.
El Sumo Pontífice confirmó que su próximo viaje será a Argelia, y mencionó que una eventual visita a Perú podría abrir la puerta a integrar en la agenda a otros países latinoamericanos, aunque sin precisiones logísticas ni fechas concretas.
La mención pública vuelve a situar el tema en el escenario diplomático y eclesial regional, en un contexto donde ambos países han manifestado reiteradamente su interés en recibir una visita papal. Para la Argentina, sería el primer viaje de un Papa desde 2013.
Advertencias sobre Venezuela y el llamado al diálogo
Durante la misma conversación aérea, León XIV también se refirió a la situación política y social de Venezuela. Señaló que tanto la Conferencia Episcopal como la Nunciatura están trabajando en “maneras para calmar la situación”, priorizando el bienestar de la población: “Muchas veces, quien sufre en estas situaciones es el pueblo, no son las autoridades”.
El Papa expresó preocupación ante señales contradictorias provenientes de Estados Unidos, indicando que “las voces cambian con cierta frecuencia” y que circulan informaciones diversas. En ese marco, advirtió sobre la posibilidad de acciones que podrían generar una escalada:
“Hay ese peligro, esa posibilidad de que haya alguna actividad, alguna operación, incluso invadiendo territorio de Venezuela”.
Frente a ese escenario, llamó nuevamente a la vía diplomática: “Creo que es mejor buscar maneras de diálogo, quizás presión, incluso presión económica, pero buscando otra manera para cambiar, si es lo que decide hacer Estados Unidos”.
Sus palabras vuelven a colocar al Vaticano como actor moderador ante conflictos en América Latina, con un enfoque centrado en el impacto social y humanitario.
Impacto diplomático y repercusiones regionales
Las declaraciones del Pontífice generan expectativas tanto en Argentina como en Uruguay, donde sectores políticos, sociales y eclesiales podrían interpretar el mensaje como una señal positiva de acercamiento. Aunque no existe un itinerario oficial, la confirmación del deseo de visitar la región suma un elemento relevante para los vínculos diplomáticos con el Vaticano.
En paralelo, sus advertencias sobre Venezuela podrían influir en el debate internacional sobre los mecanismos de presión y negociación. La referencia a un posible accionar de Estados Unidos abre interrogantes sobre el escenario geopolítico regional y sobre el rol que la Santa Sede podría asumir en un eventual proceso de mediación.