PASTERAS

Cómo será la reducción de Ingresos Brutos a las exportaciones forestales que aplicará Misiones

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La Provincia definió un esquema gradual de reducción del impuesto a los Ingresos Brutos que se aplica sobre las exportaciones forestales que tiene como eje beneficiar especialmente a las industrias madereras y en menor medida, a las pasteras que operan en Misiones.

La reducción del gravamen para las empresas exportadoras de madera irá de 3,50 y 3 por ciento a 0, mientras que para las exportaciones de pasta celulósica, irá de 7 y 6,50 por ciento a tres en un periodo de dos o tres años.

El nuevo esquema se conoció en la reunión de la Mesa Forestal, que presidió el martes el presidente Mauricio Macri, con el debut oficial del ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, el ex presidente de la Sociedad Rural, que fue, en Misiones, donde comenzó a probarse el traje de ministro, cuando reunió a los empresarios forestales para comenzar a delinear el paquete de reformas que fue impulsado por el Presidente para mejorar la rentabilidad del sector. Etchevehere vino a Posadas en una sorpresiva misión cuando todavía el ministro era el eyectado Ricardo Buryaile.

Macri avaló el plan presentado por los forestales y presionó para que las provincias hagan concesiones al sector con el afán de que se concreten inversiones demoradas.

Pero en la práctica, en Misiones la competitividad no tiene que ver con los impuestos, sino con los costos de logística, que, paradójicamente no encuentran respuesta en la Nación, ya que el NEA sigue siendo postergado en obras de infraestructura y costos impositivos federales.

De hecho, la industria maderera, recibe un reintegro que equivale a lo que debe tributar de Ingresos Brutos, a cambio de sostener el empleo en las fábricas.

Pese a la anunciada rebaja, la industria pastera se siente “discriminada” –el ejecutivo de Arcor, firma controlante de Papel Misionero se quejó ante el Presidente- porque seguirán pagando un tres por ciento. Arauco, ex Alto Paraná, no tributa el total de los impuestos, sino un 3,5 por ciento por una “compensación verde” generado a través de la reserva San Jorge de 16.500 hectáreas. Sin embargo, en los últimos meses la Dirección General de Rentas había iniciado un proceso de revisión para determinar si la pastera chilena cumple con todos los parámetros de preservación ambiental.

La industria celulósica misionera también se quejó amargamente ante Macri por la ley de Insalubridad Laboral, que, en la práctica, no está vigente, ya que fue cuestionada en la Corte Suprema de Justicia, que todavía no determinó su validez plena. La ley protege al trabajador de la celulósica por la exposición a los químicos y restringe los horarios y tiempos de trabajo. Ante la queja empresaria, el Presidente fue lacónico: “Las inversiones se irán para Corrientes o Entre Ríos”.

Como su nombre lo indica, la ley sólo alcanza a las empresas de celulosa. La celulosa no es el sector que más empleo demanda. Su producción se vende en dólares, pero paga en pesos.

Entre enero y agosto de este año, la exportación de pasta para papel representó un 32,4% de las exportaciones misioneras, con un monto exportado que ascendió a US$ 90.580.438,67. Dicho producto, ha mostrado un incremento (con respecto al mismo periodo del año anterior) en monto y en volumen físico, del 17,4% y 33,6% respectivamente. Los datos de este año muestran una recuperación en dólares, ya que en 2016 había tenido una caída del 12,6 por ciento.

El impuesto a las exportaciones comenzó a aplicarse en 2006. Las exportaciones de pasta celulósica no variaron demasiado desde entonces y, en cambio, tuvieron un pico en 2010 de 179.551.000 dólares.

En cuanto a la madera, según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, entre enero y agosto de este año se exportó por 4.057.752 de dólares, lo que representa un incremento del 30,9% con respecto a los 2.693.819,17 dólares del mismo período del año anterior. Es decir, los vaivenes del mercado nada tienen que ver con el impuesto que se le cobra a la industria.

Los cambios en Misiones no son los más drásticos. Después de la presión presidencial, el gobernador aliado, Ricardo Colombi, anunció una “interpretación” de la letra de la Constitución correntina que permitirá el ingreso de nuevos compradores de tierras para forestar. Hasta ahora el artículo 61 de la constitución establecía incentivos para quelos bienes inmuebles ubicados en zonas de seguridad o en áreas protegidas o que constituyan recursos estratégicos, en manos de habitantes argentinos nativos, o del propio Estado Provincial o de los municipios”.

Con la interpretación de Colombi, habrá un “corredor” de 600 mil hectáreas disponible para compradores de cualquier nacionalidad.

Pese a la “traba constitucional”, Corrientes en el segundo distrito que mayor cantidad de tierras rurales y recursos naturales entregó a los capitales extranjeros. Misiones es la primera.

De las 7,2 millones de hectáreas de hectáreas productivas que tiene Corrientes, casi 1 millón de ellas  están en manos de las transnacionales que manejan el 13,7% de toda esa superficie.

En Entre Ríos, el gobernador Gustavo Bordet también prometió eliminar la prohibición de exportar rollizos para abastecer a las pasteras. La ley provincial 9.759 prohíbe la exportación de troncos desde Entre Ríos a Uruguay con destino a la producción de las plantas de la ex Botnia. Pero la derogación de esa ley reduciría el rol de la industria maderera entrerriana a proveedor de materia prima sin valor agregado para pasteras contaminantes, sostiene la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú.

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Gauto, subsecretario forestal: “Misiones no le cierra la puerta a otra industria pastera, pero pone condiciones”

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Después de 10 años de congelamiento por el conflicto con Botnia, los grandes capitales forestales –especialmente vinculados a la producción de pasta celulósica-  están volviendo a mirar a la Argentina y en especial al millón de hectáreas de bosques cultivados que suman Misiones y Corrientes, listos para cosechar.

Toda esa masa forestal hoy no cuentan con demanda suficiente en el mercado como para asegurar la colocación y apuntalar los precios.

Hace 10 días los ejecutivos top de las multinacionales se reunieron en un seminario forestal en Buenos Aires para anunciar que querían invertir y que hay lugar “para 2 o 3 plantas de pasta celulósica” en el país. Fue el relanzamiento de un sector después de más de una década. Mientras en la Argentina las inversiones se mantuvieron al mínimo, Uruguay, Brasil y Chile no pararon de crecer en este rubro con modernas plantas.

Cabe aclarar que, entre la media docena de jugadores que dominan este negocio en el mundo están dos grupos chilenos (CMPC dueña en Misiones de Bosques del Plata y Arauco, controlante de la ex Alto Paraná) y los brasileños Suzano, Fibria y Eldorado.

¿Cuál es la posición oficial de Misiones sobre las mega-inversiones forestales? ¿Misiones quiere otra planta de pasta celulósica del estilo de Arauco Argentina (ex Alto Paraná)? ¿Cuáles son los pros y cuáles son los contras de este tipo de inversiones?

Hace años que Juan Gauto es el funcionario clave del gobierno misionero para el sector forestal. Una de las dos actividades productivas más importantes de Misiones junto a la yerba mate. En una entrevista con Economis, Gauto desgranó los pros y contras de una nueva pastera y dejó bien en claro que la provincia necesita inversiones para desarrollar al sector, pero también, que cuidará a su gente “con un enfoque misionerista”.

“Misiones no le cierre la puerta a una nueva industria de pasta celulósica, pero pone sus condiciones”, afirma Gauto, en una extensa charla en la redacción de Economis.

¿Cuáles son esas condiciones? “No nos interesa que venga una empresa de grandes capitales a comprar grandes extensiones de tierras (como sucedió con Arauco que hoy suma 255.000 hectáreas), porque desplazaría a nuestros pequeños productores, los obligaría a vender sus chacras para irse a las ciudades y no queremos eso”, señaló el subsecretario de Desarrollo Forestal.

En cambio, Gauto propone que los grandes capitales de la celulosa vengan a asociarse con “los productores forestales locales”.

“La Argentina cuenta con varias normas que protegen la propiedad de los inversores y les permiten asociarse con un grupo de forestales medianos y chicos”, señala Gauto.

El funcionario explicó que “Corrientes ya casi tiene cerrado la instalación de una fábrica de pasta celulósica, cerca de Ituzaingó, aunque todavía no entiendo la disposición porque el puerto queda río abajo, en Itaí Baté”.

“Nosotros tenemos el puerto de Posadas que está próximo a comenzar a funcionar”, señaló.

“De todas formas, Misiones no sólo quiere inversiones en una fábrica de pasta celulósica sino que apuesta aún con más énfasis en la transformación física, es decir, aserraderos, aserraderos, fábricas de tableros, de muebles y casas”, explicó Gauto.

Cuáles son los pros y los contras de una nueva planta de celulosa

Según Gauto, las grandes ventajas son el empleo, no tanto el directo sino el indirecto. “Además del empleo directo que no es tanto, porque en relación a la inversión un puesto de trabajo sale mucho dinero. Pero mueve mucho la economía, la provisión del bosque, servicios a la planta de metalurgia, sistemas eléctricos y otros servicios, como transporte”, señaló.

La otra gran ventaja, por lo que a la provincia le serviría una inversión de este tipo es porque absorbería el excedente forestal que hoy tiene la provincia.

“Nosotros tenemos un excedente forestal de 5 millones de toneladas al año”, explicó Gauto.

El excedente forestal es lo que cada año está listo para cosechar pero no puede ser absorbido por el mercado (plantas de pasta celulósica, aserraderos, biomasa, etc.). De la producción forestal de Misiones, el mercado está absorbiendo unos 5 millones de toneladas pero otro tanto queda sin colocar, con lo cual, los precios se ven afectados a la baja por esta sobreoferta.

“Por su parte, Corrientes debe tener hoy un excedente forestal de entre 7 y 8 millones de toneladas”, explicó este ingeniero forestal. Todo este sobrante de madera tira abajo los precios.

¿Cuáles son los contras de una nueva planta de paste celulósica?

Para Gauto no es bueno que una firma compra grandes extensiones de tierra, como sucedió con Arauco Argentina y que se potenció cuando esta empresa se quedó en 2002 con los activos de Pecom Forestal (Pérez Companc). “Eso no puede volver a suceder, por eso tenemos normas y leyes para proteger las inversiones y que los capitales se puedan asociar con productores locales”, señaló.

“En su momento no supimos ver que los productores locales podían absorber los activos de Pecom Forestal, asociándose entre varios. Algunos dicen que los inversores no tienen pertenencia a un lugar, nosotros pensamos que un inversor local tiene otro arraigo, si es de Misiones no es lo mismo que una multinacional”, señaló.

“Por eso nosotros lo que vemos es que si viene una pastera tiene que pensar en trabajar con los productores forestales que ya están, puede asociarse y confiar en el abastecimiento de materia prima por estos productores”, dijo.

Gauto estuvo hace 10 días en el seminario que organizaron las grandes multinacionales de la pasta celulósica en el coqueto hotel Brick de la Recoleta. Fue como oyente. En cambio el ministro de la producción de Corrientes, Francisco Vara, fue uno de los expositores e invitó a los inversores a ir a su provincia. Una delegación de inversores estuvo unos días después en Posadas para recorrer establecimientos en Corrientes y Misiones.

“Sin duda, los inversores estaban esperando a este momento político, donde se consolida un Gobierno como el del Presidente Macri después de las elecciones, porque son enormes capitales los que hay en juego y necesitaban confirmar la consolidación de un rumbo”, señaló.

En tanto, el gran tema que generó el conflicto con Botnia y del cual hoy casi no se habla, el de la contaminación, es también un punto en contra pero que puede ser controlado sin problemas. “Nosotros tenemos que trabajar con Presupuestos Mínimos, hoy las modernas plantas de pasta tienen mucha tecnología para controlar esto no tienen el impacto de las industrias instaladas hace décadas, hoy con tecnología casi obsoleta”, señaló.

“Las fábricas que tenemos en Misiones son viejas, las modernas cuentan con otra tecnología que no genera el mismo impacto ambiental”, afirmó.

 

Juan Gauto- subsecretario de Desarrollo Forestal

 

Son inversiones fuertes (las pasteras) que generan mucho trabajo dentro de la actividad forestal, no tanto empleo directo como indirecto

El misionero no se quiere ir de su tierra, está arraigado a su tierra. No queremos que vengan grandes inversores a desplazarlos. Es un modelo misionerista de distribución de la riqueza.

Pastera sí o no dependerá mucho del tipo de proyecto, podrían tener cabida en Misiones

Lo más deseable para nosotros es la transformación física, más que la química (pastera). Un aserradero, fábrica de tableros o muebles. Esas inversiones además pueden estar funcionando en un año

La experiencia de Arauco Argentina no ha sido buena. Misiones tuvo una política muy activa y ellos han cambiado, se han diversificado, buscando valor agregado y diversificar su producción en el aserrío.

Eso generó problemas, la libre intervención (de Arauco Argentina) en el mercado interno, cuando no le funciona el externo, deja afuera a muchos pequeños jugadores.

Por eso pensamos en la transformación física asociado a una zona franca foresto industrial, que apunte a abastecer mercados extra Mercosur.

La absorción de Pecom Forestal por parte de Arauco Argentina hoy quizás no se daría. En aquel  momento no se animaron nuestros inversores locales. No teníamos tan claro que esto era una posibilidad. Hoy no sucedería, se podría promover la asociación de pequeños y medianos productores de Misiones y el Norte de Corrientes.

 

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Macri quiere que se instalen cuatro papeleras más en la Mesopotamia

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El plan para desarrollar la industria forestal pensado por el Gobierno fue presentado el pasado martes en la reunión con empresarios y gobernadores.

El martes pasado el presidente Mauricio Macri recibió en la Casa Rosada a los principales referentes de la cadena de valor foresto industrial con el objetivo de poner en marcha un plan que permita el desarrollo pleno del conjunto del sector.

Según el portal La Política Online, Macri está obsesionado con cuatro puntos que giran en torno a aumentar las exportaciones, invertir en plantas de papel, construir viviendas de madera y fomentar el uso de energía en base a biomasa forestal.

Estos aspectos surgieron debido a que los empresarios manifestaron su preocupación por el alto nivel de capacidad ociosa que registran actualmente las madereras: se calcula que un 50% de los 20 millones de metros cúbicos producidos por año no se cosecha.

Fue así cuando Macri planteó un objetivo más que ambicioso, no sólo en términos económicos, sino también políticos por el elevado grado de sensibilidad respecto a eventuales reclamos ambientalistas y diplomáticos con Uruguay y Brasil.

Es que en la reunión se habló sin tabúes de instalar en la Mesopotamia tres o cuatro papeleras como las que están produciendo en los países vecinos que comparten el río Uruguay con la Argentina para volcar el excedente de producción allí mismo.

El dato político quizá más relevante fue que en esa reunión estuvieron presentes los gobernadores de Corrientes, Ricardo Colombi; de Entre Ríos, Gustavo Bordet; y de Misiones, Hugo Passalacqua, quienes estuvieron de acuerdo con el plan.

Sucede que para estas tres provincias la industria maderera es de suma importancia dado que, según datos oficiales, genera más de 194 mil puestos de trabajo formales independientemente de que se trate de un sector con un alto nivel de marginalidad.

 

Para tener una idea, la instalación de una planta industrial de celulosa y papel tiene un costo aproximado de u$s 1.500 millones por lo que se necesitaría atraer inversores extranjeros que ya tienen la fallida experiencia con Botnia en Gualeguaychú.

Así las cosas, también se habló en el encuentro del plan para construir 50 mil viviendas de madera por año que, según dicen los empresarios, ayudaría a paliar el déficit habitacional y a fomentar las plantaciones forestales comerciales a largo plazo.

Asimismo, los empresarios instaron a atraer inversiones en plantas de energía eléctrica en base a biomasa poniendo como ejemplo que la calefacción con chips de madera podría reducir en un 40% el consumo en lugares donde no hay gas natural.

En tanto, el objetivo que se trazó respecto a las exportaciones es lograr que el sector genere un ingreso de divisas del orden de los u$s 500 millones por año, aunque para esto es necesario obras en hidrovías, bitrenes, puertos, rutas y caminos.

Radiografía del sector

Actualmente en la Argentina hay 1,3 millones de hectáreas cultivadas, al tiempo que el potencial de la forestación local podría alcanzar las 3,5 millones para el año 2030 triplicando la plantación actual de 40.000 a 120.000 hectáreas por año.

Se calcula que la industria está compuesta por 8.441 unidades productivas de las cuales un 98% son pequeñas y medianas empresas, mientras que el valor bruto de la producción de la cadena el año pasado fue de u$s 13.016 millones.

Según datos del sector privado, la incidencia del transporte y la logística supera el 45% del valor de exportación en el caso de la madera. Los costos portuarios son cinco veces más caros que en Brasil y Chile (u$s 150 versus u$s 1.000).

En gastos de despachante, naviera, terminal portuaria y depósito fiscal, la Argentina paga hasta un 160% más que Uruguay (el sector tiene una balanza comercial deficitaria de u$s 700 millones por año debido principalmente a la importación de papel).

Entre 2000 y 2015, la superficie plantada en Latinoamérica aumentó un 55% en promedio. En ese período, en Brasil (principal exportador mundial de pulpa de papel) se expandió 49%; Chile 57%; Uruguay 69%; y la Argentina sólo creció 12%.

Esto último se explica porque de 1990 a 2015, Brasil invirtió en el sector más de u$s 20 mil millones; Chile u$s 8 mil millones y Uruguay u$s 3 mil millones. En la Argentina la última inversión en plantas de celulosa y papel fue en 1982 (Alto Paraná).

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