PERIODISMO

De la tapa del diario al algoritmo, cómo cambió el sistema informativo y por qué no estamos mejor informados

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El sistema de circulación de la información atravesó en los últimos años una transformación estructural que alteró de manera profunda la forma en que las sociedades se informan, construyen agenda pública y procesan la realidad. El desplazamiento del consumo informativo hacia redes sociales gobernadas por algoritmos redefinió el rol del periodismo, debilitó la centralidad de los medios tradicionales y fragmentó a las audiencias en burbujas cada vez más cerradas. El resultado es paradójico: nunca hubo tanta información disponible, pero eso no se tradujo en una ciudadanía mejor informada.

Durante décadas, la lógica era clara y previsible. La agenda se ordenaba de manera vertical: el diario marcaba los temas por la mañana, la radio los amplificaba durante el día y el noticiero televisivo los jerarquizaba por la noche. Había pocos emisores, millones de receptores y un recorrido informativo común. Ese sistema comenzó a resquebrajarse con internet, pero terminó de romperse cuando la información pasó a consumirse mayoritariamente en plataformas digitales.

Según mediciones del Pew Research Center, el 53% de los adultos en Estados Unidos afirma que hoy se informa a través de redes sociales, al menos de manera ocasional. La noticia dejó de tener un punto de entrada único y comenzó a circular fragmentada, desordenada y, muchas veces, sin un medio claramente identificable como origen.

Cuando compartir desplazó a informar

En una primera etapa, las redes sociales funcionaron como un complemento del ecosistema tradicional. Facebook replicaba titulares, Twitter amplificaba alertas informativas y YouTube alojaba fragmentos de noticieros. El periodismo seguía produciendo contenidos y las plataformas se limitaban a distribuirlos.

Ese equilibrio duró poco. Con el tiempo, la lógica algorítmica pasó a priorizar impacto, interacción y participación, desplazando la relevancia pública como criterio central de circulación. Hoy, el 38% de los adultos dice informarse regularmente a través de Facebook, mientras que el 35% lo hace desde YouTube. No porque esos espacios sean percibidos como medios, sino porque la información aparece integrada a la rutina cotidiana.

La noticia ya no se busca: se cruza.

En ese cruce, el problema no es solo la sobreabundancia de contenidos, sino el criterio de selección. Lo que circula con mayor fuerza no es necesariamente lo más importante, sino lo que genera reacción, emoción o conflicto. Compartir pasó a ser más relevante que informar, y el algoritmo se convirtió en el nuevo editor invisible del sistema.

Plataformas más chicas, consumo más intenso

Uno de los datos más disruptivos del nuevo ecosistema no proviene de las plataformas masivas, sino de aquellas con menor alcance general. Redes como TikTok y X concentran niveles muy altos de consumo informativo entre sus propios usuarios.

Más de la mitad de quienes utilizan TikTok afirma que se informa allí de manera regular, una cifra que hasta hace pocos años era marginal. En el caso de X, el porcentaje de usuarios que consume noticias supera ampliamente el promedio general de las redes sociales.

El contraste es contundente: menos usuarios totales, pero mayor intensidad informativa. Esto explica por qué plataformas que no son mayoritarias logran instalar temas, climas y marcos interpretativos que luego se expanden al resto del sistema mediático.

La agenda ya no se define solo por alcance, sino por densidad de consumo y capacidad de amplificación.

Del timeline al encuadre: la noticia como identidad

El cambio no fue únicamente tecnológico. Fue también narrativo y cultural. Cada plataforma impuso su propia gramática y transformó la manera en que se presenta y se interpreta la información.

En X, la noticia se traduce en conflicto y posicionamiento. En Instagram, en imagen y síntesis. En TikTok, en relato breve, emocional y personalizado. Un mismo hecho puede tener versiones completamente distintas según el entorno en el que circule.

La información dejó de funcionar como un punto de partida común y pasó a convertirse en un insumo para reforzar identidades, emociones y pertenencias. Los datos muestran además una segmentación marcada por edad, género, nivel educativo y orientación política. Los jóvenes consumen más noticias en plataformas visuales y de ritmo acelerado; las audiencias mayores se concentran en espacios más tradicionales. Incluso aparecen diferencias claras entre hombres y mujeres según la red utilizada.

El resultado es un ecosistema informativo fragmentado en múltiples burbujas, donde cada grupo accede a su propia versión de la realidad. Las redes dejaron de funcionar como canales: funcionan como territorios.

Un desafío institucional y político de fondo

En este contexto, el periodismo convive con algoritmos que priorizan impacto y participación y con audiencias que procesan la información en entornos atravesados por emociones e identidades. La agenda pública se construye en tiempo real bajo reglas que ningún actor controla por completo y donde la visibilidad depende tanto del contenido como de su capacidad de circular.

Para la comunicación institucional, corporativa y política, este escenario redefine las reglas del juego. Ya no alcanza con emitir mensajes claros ni con ocupar espacios en medios tradicionales. La reputación se construye en múltiples capas simultáneas, muchas de ellas fuera del control directo de las organizaciones.

Un comunicado puede ser correcto pero irrelevante. Una información precisa, pero invisible.

Informar vuelve a ser un desafío complejo. En un sistema donde más de la mitad de la población se informa fuera de los medios tradicionales, el riesgo no es solo no ser escuchado, sino ser leído fuera de marco, sin contexto y sin jerarquía. La pregunta que queda abierta no es solo cómo circula la información, sino qué tipo de ciudadanía informativa se está construyendo bajo la lógica del algoritmo.

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Investigación de FOPEA revela los “mecanismos invisibles” de la desinformación extranjera en Argentina

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El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) publicó el informe “Análisis del debate público en Argentina: Campañas de desinformación promovidas desde el exterior”, un trabajo de investigación de fondo que advierte sobre la creciente sofisticación de las operaciones de manipulación digital orientadas a incidir en la conversación pública nacional desde fuera de las fronteras del país. El documento, elaborado con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia, aporta evidencia empírica, análisis técnico y estudios de caso recientes que permiten dimensionar un fenómeno que ya no puede ser leído como episódico ni marginal.

El informe parte de una premisa central: la desinformación en Argentina -y en América Latina en general- dejó de responder a acciones aisladas para convertirse en una metodología estructurada, persistente y, en muchos casos, profesionalizada. Se trata de campañas diseñadas para operar en zonas grises del ecosistema digital, aprovechando la opacidad tecnológica, la fragmentación del consumo informativo y las debilidades regulatorias de los Estados.

Operaciones encubiertas y negación plausible

Uno de los rasgos más preocupantes que destaca FOPEA es la naturaleza encubierta de estas maniobras. Las operaciones de desinformación promovidas desde el exterior suelen estar diseñadas para maximizar la “negación plausible”: dificultan la atribución de responsabilidades, diluyen la trazabilidad del financiamiento y fragmentan la ejecución a través de intermediarios locales. Esta arquitectura hace compleja tanto la respuesta institucional como la eventual sanción judicial.

“El anonimato y la tercerización son piezas clave del engranaje”, señala el informe, que advierte que esta modalidad reduce drásticamente la capacidad de los Estados para identificar a los verdaderos responsables y responder en tiempo real ante campañas coordinadas que buscan distorsionar el debate democrático .

Para ilustrar el funcionamiento concreto de estas estrategias, la investigación analiza casos recientes que funcionan como estudios de campo.

El primero se vincula con el uso de tecnología de engaño. El informe detalla el análisis técnico de un video manipulado mediante inteligencia artificial -un deepfake– atribuido a un diplomático extranjero. La pieza fue diseñada con referencias específicas a la coyuntura argentina, apelando a símbolos sensibles de la política local para provocar impacto emocional y fomentar la polarización. El trabajo pericial permitió identificar inconsistencias en la sincronización labial, patrones de voz artificial y un montaje visual orientado a simular un contenido periodístico auténtico .

El segundo eje es la tercerización de la narrativa. FOPEA documenta un circuito de ofrecimientos económicos dirigidos a comunicadores, periodistas y usuarios influyentes de redes sociales en Argentina. Las propuestas incluían pagos en criptomonedas -principalmente Bitcoin y Ethereum– a cambio de publicar contenidos políticos previamente guionados desde el exterior. El uso de activos digitales no es casual: permite sortear controles financieros tradicionales y dificulta el rastreo del origen de los fondos .

El tercer componente es la conformación de redes de influencia. El informe repasa alertas sobre actores extranjeros que operan bajo fachadas civiles -supuestas consultoras, medios alternativos o emprendimientos culturales- y coordinan la difusión de mensajes divisivos. Estas redes no buscan necesariamente viralidad masiva inmediata, sino instalar narrativas persistentes, erosionar consensos básicos y amplificar clivajes preexistentes en la sociedad argentina .

El trabajo contextualiza el caso argentino dentro de un escenario regional más amplio. En América Latina, la combinación de alta penetración de redes sociales, sistemas políticos polarizados y marcos normativos incompletos crea un terreno fértil para la injerencia informativa. FOPEA advierte que los procesos electorales, los debates sobre política exterior y las discusiones económicas sensibles son los principales blancos de estas campañas.

En Argentina, el informe identifica picos de actividad desinformativa en períodos electorales recientes y señala la participación de cuentas extranjeras en interacciones clave del debate político digital. Aunque probar documentalmente la autoría externa resulta complejo sin filtraciones o cooperación internacional, los indicios técnicos y los patrones de comportamiento refuerzan la hipótesis de operaciones coordinadas .

La respuesta: fortalecer la integridad del debate público

Más allá del diagnóstico, el informe incorpora una dimensión propositiva. FOPEA incluye una guía de diez pasos orientada a periodistas, comunicadores y ciudadanía en general para reducir la vulnerabilidad frente a la desinformación. Entre las recomendaciones se destacan la verificación sistemática de fuentes, el chequeo de contenidos audiovisuales, la cautela ante mensajes emocionalmente cargados y la denuncia activa de contenidos sospechosos.

El objetivo institucional es claro: alertar sobre la fragilidad del ecosistema informativo argentino frente a prácticas de manipulación transnacional y reforzar el derecho ciudadano a recibir información veraz, contrastada y contextualizada. En un entorno donde la frontera entre información y propaganda se vuelve cada vez más difusa, la alfabetización mediática y el periodismo profesional aparecen como activos estratégicos para la democracia.

El informe completo, de acceso público y gratuito, se encuentra disponible en el sitio oficial de FOPEA y constituye una de las radiografías más exhaustivas realizadas hasta el momento sobre la desinformación promovida desde el exterior y su impacto potencial en la vida democrática argentina.

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“Siempre soy el mismo, así como soy en la televisión, soy en la vida cotidiana”

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Palo Hernán Lautaro Rubín, es uno de los empresarios y periodista más importantes de la televisión y radio de Paraguay.
Durante más de 30 años y, empezando desde muy abajo, creó una productora que lleva adelante el programa más exitoso de la televisión guaraní: “El Conejo” que da trabajo en forma directa a unas 40 personas y un número similar en forma indirecta.

Hijo del extinto periodista Humberto Rubín quien enfrentó a la dictadura de Alfredo Stroessner aprendió de su padre no “vender” su dignidad y pelear por sus ideales.

Comparado con Marcelo Tinelli asegura que no le molesta. “Admiro a Marcelo Tinelli”. Desde hace 30 años cuando puso al aire el programa El Conejo, nunca dejó de conducirlo. Es más no faltó a ningún programa y nunca interrumpió su trasmisión.
No le interesa la política ni estar presente en los medios, más allá de su trabajo diario.

Se autodefine como cabalista. “Sigo la Cabalá”, aunque si bien lleva puesto en su cabeza una kipa (casquete que los hombres judíos usan para cubrirse la cabeza como señal de respeto a Dios,) y respeta el judaísmo dejó esta religión.
Reacio a las entrevistas Palo Hermán Lautaro Rubín recibió a Economis.com.ar en su productora en la ciudad de Asunción, Paraguay

“Soy siempre el mismo”

¿Quién es Palo Rubín?; ¿es un personaje? ¿es el que se ve en televisión conduciendo El Conejo, el programa de entretenimientos más visto de la televisión paraguaya?

Yo soy el mismo siempre. Me tocó estar en dos aguas diferentes en cuanto a la comunicación, ahora son tres, porque estoy en el entretenimiento de televisión hace 30 años y en radio un poco más, haciendo totalmente algo diferente que es periodismo. Y hace unos cuantos años se sumaron las redes sociales. Así que no hay ningún personaje ni persona distinta

Vos tenés un programa de entretenimientos en la TV pero sos periodista. ¿Dónde te situas mejor?

Me da igual. Yo soy una persona muy agradecida por las bendiciones que llegan a mi vida y las respeto muchísimo. En el corto período en que yo no estuve en los medios conseguí la distribución de Audi para la ciudad brasileña Itajaí . Y cuando ya estaba por alquilar el lugar se dio una oportunidad de venir a hacer el primer CEO de un grupo comunicacional en Asunción, y eso me tocó el corazón porque es lo que me gusta la comunicación. ¿Por qué te cuento eso?, porque estaba dispuesto a dejar todo para volverme vendedor de autos, no tengo problema. No tengo apego, nunca tuve estrés, no tengo pantalla, si Dios me quiere dar, en hora buena. Estoy muy agradecido y lo hago todos los días de mi vida. Tengo mucha apreciación, pero no tengo apego

Si mañana tendrías que dejar…

No tengo apego. Sin problema. En diciembre hizo un año que renuncié a la radio histórica de Ñandutí por diferencias con los nuevos dueños teniendo el programa de mayor rating y facturación

La familia Rubín en Paraguay es sinónimo de televisión y radio; más allá de haberse desprendido de varios medios de comunicación. ¿Cuál fue el motivo?

La crisis. Imagínate que ahora Netflix compró la Warner. O sea, es parte de la dinámica, del proceso.

¿Cómo está hoy la televisión de Paraguay?

Ha crecido. A mí me gusta dónde está, quizás falta un trabajo más corporativo. La televisión paraguaya es muy barata.

¿A qué te referís con barata?

El segundo de publicidad es barato y eso hace que no se aprecie, aunque parezca una contradicción

¿Nunca te interesó escalar en la Argentina?

Sí me interesó incluso gracias a un director del canal de Paraguay que fue el que me resurgió en Telefuro. Con él formateamos el Conejo y a lo mejor el ego me jugó en contra porque él me decía, ´empecemos con Bolivia, que yo conozco, me acabó convenciendo porque muchos años viajé por lo menos seis veces al año. Yo quería Perú porque sentía que, si yo iba Perú, se abría América. No salió

¿Te molesta que te comparen con Marcelo Tinelli?

No. Admiro profundamente a Marcelo. Es un honor que te comparen con un ganador y sobre todo con personas que nunca dejaron de trabajar a pesar de todo

¿Por qué crees que tiene tanta vigencia el programa El Conejo? (comenzó a emitirse el 5 de enero de 1996, es decir hace 30 años que se emite en forma ininterrumpida)

Varias razones. Una de ellas es que la vida me enseñó a escuchar. Entonces muchos de los bloques éxitos del programa a mí no me gustaron, pero los hice igual. Lo otro es que en la época de la dictadura cuando con mi familia nos quedamos en la calle, yo estaba recién casado, tenía tan solo 19 años y vendía libros y joyas en cuotas a las enfermeras en los hospitales. ¿Qué hizo eso? Yo me recibí en el ´85 en el colegio me voy un año a vivir a Israel, plena dictadura de Alfredo Stroessner. Mi papá (Arturo Rubín) estaba bloqueado en todos los sentidos, consiguió 200 dólares, me los dio y me fui a Israel teniendo 17 años. Mi padre no pudo enviarme nada, o sea, me quedé ahí colgado y sobreviví de la mejor manera, ¿por qué te cuento esto? porque al conocer la realidad de la vida, no puedo expresar mejor eso en televisión. Que yo veo que hay muchos errores de mis colegas productores, porque en mi caso esa es la bendición que yo tengo, yo soy productor general y a la vez soy el conductor específicamente de El Conejo, entonces me da un conocimiento del sentir de la gente. Y eso me ayuda mucho. Eso se traduce después en el programa. Después el respeto porque la televisión cambió mucho. Antes, por ejemplo, lo que era políticamente correcto en los últimos años ya no lo es. En las cámaras ocultas, en el piso, en las opiniones. Nosotros siempre fuimos respetuosos de eso

La TV ha cambiado. Hoy, por ejemplo, no podés hacer chistes mostrando la cola o los pechos de una chica, tuviste que cambiar vos también…

Sí. Nosotros tuvimos un cambio muy importante. Creo que son pocos los programas en la región que hacen lo que hace El Conejo. Nosotros tenemos un desfile de más de 40 artistas que compiten todos los sábados en 2,30 horas de programa. En los últimos cuatro años estamos manteniendo un promedio de share de 49 puntos con pico de 69 habiendo 10 canales abiertos y 200 de cable, o sea, fue una migración exitosa.,

¿Cuánta gente trabaja con vos?

Son muchos. Unas 40 de forma directa en la productora, pero cada programa otra vez genera más fuentes de trabajo, cada sábado no hay menos de 200 personas en el estudio. Y después los anunciantes que también es otra locura porque casi no tenemos anunciantes pasivos, yo les pido a los anunciantes que se involucren, que den premios, que hagan obligación de compra, que sumen a su gente. Entonces, eso otra vez genera todo un movimiento para la acción. Entonces, si vos vas sumando la cantidad de gente y el efecto dominó de las acciones del programa, son demasiados

¿Hasta cuándo El Conejo?

Hasta que Dios diga basta

Hoy estas transitando los 57 años, ¿a los 70 te vez haciendo El Conejo?

¿En serio?

Es más, ya me di cuenta de que hay que escuchar al corazón a veces y no al entorno, que es al revés lo que te acabo de decir porque me di cuenta en el caso del conductor chileno Don Francisco ( cuyo nombre real es Mario Kreutzberger) se retiró siendo un récord Guinness. Si Dios me da esa longevidad puedo llegar a superar su récord en tiempo al aire.

¿Cómo es ser una estrella de TV y radio y poder manejar la intimidad? O sea, que no que no se metan en tu vida privada, cuando la exponen por ganar más popularidad

Yo creo que es mejor así. La vida me dio tres hijos y cinco nietos

Su padre, un ejemplo de resistencia

¿Qué te dejó tu papá? (El padre de Palo Rubín es el recordado comunicador radial paraguayo Humberto Rubín, fue una figura icónica del periodismo y la radiodifusión en Paraguay, fundador de Radio Ñandutí y también padre de otros hijos como Rubén, político y actual diputado, y Leo, también relacionado con los medios).

Muchísimo por su tenacidad incondicional, compromiso entrega y amor incondicional,

Esa imagen de tu padre que tenés con los brazos en alto de triunfo en tu portal de WhatsApp. ¿Qué representa?

Cuando Stroessner cerró por segunda vez la radio, que fue la definitiva., siempre peleó contra el régimen dictatorial; él fue más de 40 veces preso. Se fue a llorarle al entonces Ministro del interior y le pidió que le permitan despedirse de su única hermana porque se estaba muriendo de cáncer y no le dejaron. Él como líder de ese grupo nos transmitía lo que está en esa foto.

¿Por qué crees que él nunca emigró a Israel, o a otro país?

Porque amaba Paraguay. Los entonces embajadores de Israel, de Alemania y de Estados Unidos, los tres embajadores de la época más dura de la dictadura le ofrecieron a él y a todos nosotros refugio, pero no aceptó

¿Le reprochás que no se haya ido?

Para nada. Yo no le reprocho nada a él ni a nadie. Yo me quedo con lo mejor de mi papá

“La política no es para mi”

¿Te ofrecieron participar en Política?

Muchas veces. Nunca acepté. Capaz en algún momento dudé, pero tengo mi cable a tierra, que es mi alma gemela, mi esposa y ella no quiere saber nada. Y como a mí sí me puede ordenar, pero mi hijo no, él dio el paso y es diputado nacional.

La Cabalá

¿Qué es ser judío?

Eso sí que es una pregunta complicada para mí

¿Por qué?

Y porque yo encontré mi espiritualidad en la Cabalá

Explicale a la gente cuál es la diferencia.

La diferencia principal es espiritualidad versus religión. O sea, tú tienés casi 9 millones de estudiantes en el mundo de Cabalá. El 70% son católicos y cristianos, probablemente un 18% judíos y el resto de diferentes corrientes. Entonces, la Cabalá lo que te da y por eso se define como la tecnología del alma son herramientas para tu camino espiritual. En mi caso yo decidí ser cabalista. no judío. Tengo un amigo, que decidió ser judío cabalista. Tengo otro que es católico cabalista.

Wikipedia te presenta como hinduista…

Se deben de haber equivocado con mi hermano Leo. Él sí es hinduista.

¿No te queda nada de judaísmo?

Queda todo. No hay contradicción. Si yo no hubiese hecho ese camino de la Torá, el camino de los Tefilim, pequeños cubos de cuero negro que los hombres judíos se colocan en la cabeza y el brazo durante las oraciones matutinas, conteniendo pergaminos con pasajes de la Torá, para recordar su conexión con Dios, uniendo mente, corazón y acción en cumplimiento de un mandamiento bíblico. Es el camino de entender las mitzvot (palabra hebrea que significa “mandamiento” o “precepto”, refiriéndose a los 613 mandamientos divinos encontrados en la Torá, los primeros cinco libros de la Biblia, que guían la vida judía.

Paraguay hoy…

Por último, ¿cómo ves hoy a Paraguay? – –

Lo veo muy bien. Es un país muy próspero, entonces los errores, las cleptomanías y demás se ocultan al éxito como país

Paraguay crece mucho. Hoy la llaman la Suiza de América, le sacó ese apodo a Uruguay…

Y esto va a seguir. Paraguay es el corazón económico y cultural de Sudamérica.

Epitafio

Cuando son entrevistas más personales, las culmino con la siguiente pregunta. ¿Qué queres que diga tu epitafio?

“Lo mismo que escribimos en la tumba de mi padre una frase del Tanaj, (biblia hebrea, también conocido como Mikrá, es el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo. Se divide en tres grandes partes: la Torá (Ley), los Nevi’im (Profetas) y los Ketuvim (Escritos)… A pesar que parece que los hijos de la oscuridad son más; somos más los hijos de la luz

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Cómo se informan los futuros periodistas latinoamericanos: redes, microcontenidos y nuevos modos de confianza

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Los jóvenes latinoamericanos que estudian Comunicación y Periodismo se informan principalmente a través de las redes sociales, especialmente Instagram, TikTok, YouTube y X (ex Twitter), y utilizan el celular como dispositivo central de acceso a la actualidad. Así lo revela el informe Transiciones, que analizó los hábitos de 2.985 estudiantes de 38 universidades de 9 países de la región, en una investigación coordinada por la red Investigar en Red.

“En total fueron entrevistados alrededor de 3.800 estudiantes, porque la investigación contó con una fase cualitativa en la que realizamos 97 focus groups en 38 universidades de nueve países, que luego complementamos con una encuesta de 2.985 casos. El informe reúne los resultados de ambas instancias, aunque la encuesta es más reciente”, explicó Francisco Albarello, coordinador del estudio.

El estudio muestra que las prácticas de consumo informativo entre las nuevas generaciones están marcadas por la fragmentación, la inmediatez y la búsqueda de cercanía. Aunque los medios tradicionales aún conservan presencia como espacios de verificación o consumo familiar, las redes sociales se consolidan como la principal puerta de entrada a las noticias.

“El estudio revela un cambio de paradigma: los jóvenes no buscan las noticias, las noticias les aparecen”, señaló Francisco Albarello, editor del informe e investigador de la Universidad Austral.

“Esta exposición incidental genera nuevas formas de atención, pero también obliga al periodismo a repensar cómo construir relevancia y confianza en entornos saturados de información”, agregó.

Entre la credibilidad y el algoritmo

Los estudiantes valoran los medios profesionales por su rigor, pero prefieren informarse a través de las cuentas en redes sociales de esos medios o de periodistas e influenciadores que comunican con un estilo más directo, visual y empático.

“La confianza ya no se otorga por pertenencia institucional, sino que se construye en cada experiencia de consumo”, explicó Albarello.

“Esto implica un desafío para los medios y también para las universidades que forman a los futuros comunicadores, que deberán combinar alfabetización digital crítica con responsabilidad profesional”, sumó.

El informe advierte que la mayoría de los jóvenes reconoce el riesgo de la desinformación y desarrolla estrategias para enfrentarla —como contrastar fuentes o revisar comentarios—, aunque la personalización algorítmica y el exceso de información condicionan su percepción de la relevancia noticiosa.

Otro hallazgo clave fue la consolidación del rol prosumidor: los estudiantes no solo consumen información, sino que también la reinterpretan y producen contenidos propios, en especial en formatos breves, audiovisuales o humorísticos. En este contexto, los memes y los podcasts emergen como nuevos recursos de comunicación e interpretación cultural.

“El humor y la interacción se han convertido en nuevas vías de acceso a la información. La pregunta para el periodismo es cómo integrar esos lenguajes sin perder profundidad ni credibilidad”, concluyó Albarello.

El caso argentino

Argentina tuvo una participación destacada en el informe, con 18 universidades que integran la red Investigar en Red desde su creación en 2020. El proyecto —que se originó en el país y hoy reúne a más de 40 investigadores e investigadoras— muestra que los estudiantes argentinos mantienen un vínculo crítico pero persistente con los medios tradicionales, especialmente con la televisión en vivo, aunque su consumo se da casi siempre dentro del hogar y de manera incidental.

La mayoría se informa a través de redes sociales, pero recurre a portales de medios reconocidos, locales y nacionales, como segunda fuente para confirmar datos. El uso de Instagram es generalizado, mientras que TikTok gana terreno aceleradamente, sobre todo entre los más jóvenes.

Entre los hallazgos argentinos, se destaca la percepción de saturación informativa durante la pandemia de COVID-19 y el posterior desplazamiento hacia plataformas más personales y visuales. Aun así, los futuros comunicadores muestran una fuerte conciencia profesional sobre la verificación de la información y sobre el impacto social de los contenidos que comparten.

“En Argentina se observa un alto nivel de reflexión crítica entre los estudiantes: saben que las redes moldean lo que ven, pero buscan estrategias para no quedar atrapados en burbujas informativas”, resumió Albarello.

Las instituciones argentinas que participaron en el estudio fueron: Universidad Austral, Universidad de San Isidro, Universidad del Salvador, Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Universidad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Universidad Nacional de San Martín, Universidad Nacional de La Plata, Universidad Blas Pascal, Universidad Nacional de Río Cuarto, Universidad Nacional de La Pampa, Universidad Nacional de Rosario, Universidad Católica de Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, Universidad Nacional del Comahue, Universidad Nacional de San Juan, Universidad Nacional de Jujuy y Universidad Nacional de Salta.

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Débora Vallejos: “Informar bien sobre el suicidio puede salvar vidas”

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Consideró que la responsabilidad periodística en el tratamiento de estos hechos es una herramienta fundamental para cuidar, acompañar y prevenir

En los últimos años, el suicidio y la salud mental han ganado presencia en la agenda mediática. Sin embargo, esa visibilidad no siempre se traduce en un tratamiento periodístico responsable. Cuando los medios informan sobre estos temas sin los cuidados necesarios, pueden provocar efectos no deseados, como la revictimización, la desinformación o incluso la reproducción de estigmas.

Lo señaló Débora Vallejos, integrante de la ONG “Defender la Vida”, quien, durante una charla con periodistas, estudiantes, docentes y egresados de la Carrera de Comunicación Social de la FHyCS de la UNaM, consideró, además, que, en Misiones, “hay mucho para trabajar”, ya que a su entender periodistas, editores y comunicadores enfrentan un desafío central: “¿cómo cubrir estos temas con rigor, sensibilidad y compromiso social?”.

Bajo el título; “Claves para pensar el abordaje del suicidio y la salud mental en el periodismo”, y en el marco del Mes del Periodismo, organizado por la Carrera de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS), -Débora, Licenciada en Psicología, señaló que uno de los principales errores que se comete es el enfoque sensacionalista. “Titulares impactantes, detalles gráficos sobre el método o la escena, o notas que sugieren una explicación simplista (“lo hizo por una ruptura amorosa”) pueden causar más daño que beneficio”. Es más, reflexionó: “lejos de informar, alimentan el morbo y corren el riesgo de incentivar conductas imitativas, especialmente entre personas vulnerables”.

Ante una audiencia atenta y participativa que colmó el Aula Magna del Edificio Anexo de esta Unidad Académica, remarcó que “toda cobertura sobre suicidio debería incluir información útil: líneas telefónicas de asistencia, servicios de salud mental y redes de apoyo”, ya que siguiendo esta práctica se pude transformar una noticia trágica en una “oportunidad para acompañar y prevenir” y, además, “permite mostrar que pedir ayuda es posible y necesario”.

Durante el encuentro, organizado por el Claustro de Estudiantes de la  Carrera, destacó que en la mayoría de los casos “no hay mala intención”.  Simplemente, interpretó que el que construye la noticia “no cuentan con la información o formación necesaria”.  Remarcó que la responsabilidad periodística en el tratamiento de estos temas “no es un detalle”. Si no, una herramienta fundamental para cuidar, acompañar y prevenir. Y sentenció: hablar del suicidio con responsabilidad “no solo informa: puede salvar vidas”.

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