PERIODISMO

Luciana Geuna le ganó a Javier Milei y la película de espías terminó en papelón

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Para repasar, el conflicto había explotado el 19 de abril de 2026, cuando en el programa “¿Y mañana qué?” de TN se emitió un informe realizado por Nacho Salerno utilizando lentes inteligentes con cámara incorporada para mostrar cómo trabaja un periodista acreditado dentro de Casa Rosada. El material incluía imágenes de circulación interna, sectores comunes y recorridos habituales dentro del edificio presidencial.

La reacción del Gobierno fue bastante desproporcionada, incluso para lo dramático que suele ser el gobierno de Javier Milei. La Casa Militar presentó una denuncia penal hablando de “revelación culposa de secretos políticos y militares”, “espionaje ilegal” y “vulneración de la seguridad nacional”, como si Salerno hubiera bajado colgado del techo a lo Tom Cruise y no mostrando un pasillo vacío con olor a café.

La denuncia fue presentada el 22 de abril por el jefe de Casa Militar, Sebastián Ibáñez, ante el juzgado federal de Ariel Lijo, arguyendo que el informe podía exponer detalles logísticos sensibles de la seguridad presidencial, sobre todo cuando, a nivel internacional, hay tensiones entre Irán y aliados estratégicos de Argentina como Estados Unidos e Israel.

Qué resolvió la Justicia sobre Luciana Geuna y la denuncia de Casa Militar

Pero cuando Pollicita analizó el material completo, el castillo de naipes se cayó. En su dictamen, el fiscal sostuvo que, si bien se incumplieron las normas internas de acreditación, lo que pasó no era ni de cerca espionaje.

Más allá de la modalidad clandestina empleada, de la falta de autorización para llevar adelante la actividad y de la consecuente sanción administrativa que ello acarreó, el contenido difundido no reviste la entidad requerida por los tipos penales en trato. Más allá de la modalidad clandestina empleada, de la falta de autorización para llevar adelante la actividad y de la consecuente sanción administrativa que ello acarreó, el contenido difundido no reviste la entidad requerida por los tipos penales en trato.

Pollicita además añadió: “Las imágenes muestran únicamente espacios físicos y aspectos generales del funcionamiento de un edificio público”. Y remató con otro párrafo que dejó expuesto el relato oficinal: “No se obtuvieron ni revelaron al público imágenes que exhiban espacios secretos ni compatibles con la inspección de despachos”.

La Justicia pidió archivar la denuncia contra Luciana Geuna y Nacho Salerno por considerar que no hubo espionaje y que solo se filmaron espacios públicos de Casa Rosada. Foto: Urgente24

El dato más incómodo para el Gobierno es que el fiscal recordó que muchas de esas imágenes ya están disponibles públicamente en Google Maps, YouTube, visitas guiadas y hasta en contenidos oficiales de Casa Rosada. O sea, después de días instalando Watergate, la causa terminó pareciendo más a alguien descubriendo tarde internet.

La fiscalía también aclaró algo importante: el Derecho Penal tiene que ser la última herramienta del Estado y no un garrote para disciplinar periodistas. Por eso Pollicita pidió directamente la desestimación de la causa y el archivo de las actuaciones por inexistencia de delito.

La guerra de Javier Milei en X que le terminó saliendo al revés

Si el expediente judicial ya era delicado para el oficialismo, en redes sociales se agravó más el cuadro político. Porque Javier Milei respaldó institucionalmente la denuncia y convirtió el caso en una cruzada personal contra Geuna, Salerno y buena parte del periodismo acreditado.

Desde su cuenta de X compartió posteos donde trató a los periodistas de “basuras repugnantes”, “delincuentes” y “basura mentirosa”. Incluso difundió montajes donde Geuna aparecía presa. Uno de los mensajes más virales del Presidente decía: “Me encantaría ver a esas basuras inmundas que portan credencial de periodistas (95%) que salgan a defender lo que hicieron estos dos delincuentes.”

Sin embargo, al saberse la resolución, X (ex Twitter) se llenó de comentarios compartiendo la noticia, e incluso celebrando esto como un “golpe al Gobierno”.

  • “REVÉS JUDICIAL PARA LA PAREJA MILEI”
  • “El fiscal de la causa desestimó la denuncia… Chupala Milei”.
  • “El fiscal Pollicita desestimó… TAMBIÉN FUE UN VERSO LO DE PERIODISTAS QUE ESPIABAN PARA LOS RUSOS.”
  • “LUCIANA GEUNA SOBRESEIDA!!! … Trompada en los dientes al Presidente. El que las hace las paga.”

Recordemos también que la Casa Rosada se olvidó de la democracia y tomó medidas inéditas, como la suspensión de acreditaciones, el cierre temporal de la sala de prensa, al eliminación de huellas biométricas y restricciones específicas para TN y El Trece. Todo eso por un informe que para la Justicia no tenía relevancia penal.

Al final, todo quedó como una especie de remake de Minority Report, pero con funcionarios viendo conspiraciones en corredores vacíos y una causa judicial que, después de tanta espuma, quedó más flaca que el presupuesto universitario.

Fuente Urgente24

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Milei defendió el rumbo económico: “La Argentina está mucho mejor que en 2023”

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El presidente Javier Milei volvió a confrontar públicamente con el periodismo y defendió la evolución de la economía al asegurar que “la Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023”. Lo hizo a través de un extenso mensaje en redes sociales, donde combinó una lectura económica con críticas políticas y un pedido explícito a la sociedad para sostener el rumbo.

El planteo se da en un momento en que el Gobierno busca consolidar su narrativa de recuperación tras meses de ajuste, reconociendo al mismo tiempo que “estos últimos meses fueron duros”.

Disputa por el relato económico y el rol de los medios

El eje central del mensaje presidencial apunta a cuestionar la interpretación de la coyuntura económica. Milei sostuvo que el periodismo “se arroga ser la voz de la gente” pero actúa en función de intereses, y criticó la cobertura mediática que —según su visión— insiste en un escenario negativo.

“Los datos son contundentes”, afirmó, al tiempo que cuestionó que “el 100% de los zócalos televisivos” sostengan que “todo está mal”, pese a lo que describió como mejoras en indicadores como la pobreza.

El planteo introduce una tensión política clara: el Gobierno intenta instalar que existe una brecha entre los datos oficiales y la percepción mediática, en una disputa que trasciende lo económico y se proyecta sobre la legitimidad de los diagnósticos públicos.

Qué sostiene el Gobierno: mejora de indicadores y costos del ajuste

En su argumentación, Milei reconoció que la recuperación no es homogénea. “¿Significa esto que todos están mejor? No”, admitió, al tiempo que explicó que las estadísticas reflejan promedios y que existen sectores que aún no perciben mejoras.

El Presidente vinculó las dificultades recientes con lo que definió como el costo de corregir desequilibrios heredados. Según su planteo, ese proceso implicó: Tasas de interés más altas. Menor nivel de actividad. Y presiones inflacionarias

Sin embargo, sostuvo que esos efectos forman parte de una transición y que “la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza”

Consolidar narrativa en un contexto de ajuste

El mensaje no solo tiene contenido económico, sino también político. El Gobierno busca reforzar una idea central: que el rumbo es correcto y que cualquier cambio implicaría “dinamitar lo logrado”.

En ese marco, la confrontación con el periodismo cumple una doble función: Blindar la narrativa oficial, cuestionando las interpretaciones críticas. Reafirmar liderazgo político, en un contexto de medidas de alto costo social

El uso de términos como “evidencia empírica” y la apelación a los datos refuerzan la estrategia de presentar la gestión como técnicamente fundada, frente a lo que el oficialismo describe como “relato”.

Percepción versus datos

El planteo presidencial vuelve a poner en el centro una tensión recurrente en la economía argentina: la diferencia entre indicadores macroeconómicos y percepción social.

Mientras el Gobierno enfatiza mejoras en variables agregadas, reconoce que la recuperación no impacta de manera uniforme. Esto implica que: La mejora de indicadores no necesariamente se traduce en alivio inmediato para todos los sectores. La consolidación del proceso depende de sostener estabilidad y crecimiento. La percepción social puede seguir siendo un factor clave en la dinámica política

Efectos dispares en el interior

Aunque el mensaje es de alcance nacional, la referencia a una recuperación no homogénea sugiere impactos diferenciados en las regiones.

En provincias como Misiones y el NEA, donde las economías dependen de actividades específicas y del consumo interno, los tiempos de recuperación pueden variar respecto de los grandes centros urbanos o sectores exportadores.

El propio reconocimiento presidencial sobre los “extremos de la distribución” deja abierta la posibilidad de que algunas regiones perciban los cambios con mayor rezago.

Entre la validación de datos y la percepción social

El posicionamiento de Milei refuerza una estrategia que combina defensa del programa económico con confrontación política. Hacia adelante, el escenario estará condicionado por varias variables: La evolución de los indicadores económicos en los próximos meses. La capacidad del Gobierno de sostener su narrativa frente a la percepción social. El nivel de conflictividad política y mediática. Y la velocidad con la que la mejora, si se consolida, llegue a distintos sectores

El debate sobre si la economía está efectivamente “mucho mejor” no solo se jugará en los datos, sino también en la experiencia concreta de los distintos actores sociales.

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Redacciones enfrentan amenazas a mujeres periodistas

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Por Silvia Higuera. El cierre del emblemático medio guatemalteco elPeriódico en mayo de 2023, luego de una sostenida persecución contra su fundador, José Rubén Zamora, algunos de sus periodistas quisieron continuar el trabajo que definía a la publicación.

“Nos quisieron callar, pero no pudieron”, dijo Gerson Ortiz, el último jefe de redacción de elPeriódico, a LatAm Journalism Review (LJR) en julio de 2024. “Cerraron elPeriódico, pero el periodismo de Guatemala sigue vivo”.

Ortiz, junto con la entonces directora Julia Corado, lanzó en abril de 2024 eP Investiga, un medio de investigación inspirado en el periodismo ambicioso y crítico de su predecesor. Pero los desafíos fueron inmediatos y los retos mayores desde que tuvieron que codirigir el medio desde el exilio.

Una reportera fue agredida por un abogado que era investigado por presunto fraude fiscal. Y el sitio web quedó fuera de servicio tras un ataque de bots mientras el equipo cubría la detención de una defensora de derechos humanos en el vecino país de El Salvador.

Las directivas del medio señalan que la respuesta de las autoridades no fue insuficiente o agravó el daño y evidenció lo poco preparada que estaba su pequeño equipo para enfrentar amenazas.

“Como somos un medio nuevo y una redacción pequeña, tenemos aún pendientes algunos aspectos como tener protocolos de seguridad y cómo reaccionar ante alguna emergencia”, dijo a LJR una de sus editoras, Shirlie Rodríguez.

Conscientes de esto, eP Investiga postuló para hacer parte de “Safeguarding Women’s Voices: Enhancing Gender-Responsive Safety Strategies in Newsrooms”, una iniciativa de un año diseñada para ayudar a las redacciones a desarrollar sus medidas de seguridad y atender los riesgos específicos que enfrentan las mujeres periodistas. En efecto, eP Investiga fue uno de los tres medios de América Latina y el Caribe que hacen parte de ella.

Equipo del medio guatemalteco eP Investiga, uno de los tres medios de América Latina y el Caribe que hacen parte de la iniciativa “Safeguarding Women’s Voices”. (Foto: Cortesía)

El programa, liderado por la International Women’s Media Foundation (IWMF) y la Unesco, reúne a 11 medios de todo el mundo. Los otros dos medios latinoamericanos no han dado autorización de publicar sus nombres, según el IWMF. Los participantes reciben apoyo personalizado para desarrollar protocolos de seguridad adaptados a las amenazas que enfrentan, ya sea a nivel nacional o en la cobertura diaria, explicó a LJR Angelica Mayor, gerente de programa.

La iniciativa comienza con evaluaciones de las vulnerabilidades de cada redacción y de las medidas de protección existentes, seguidas de grupos focales con las redacciones que participan y colaboradores freelance, así como capacitaciones en seguridad física y digital.

Las necesidades varían ampliamente. Algunos medios enfrentan intimidación por parte de funcionarios públicos; otros lidian con los desafíos logísticos y legales de operar a través de fronteras, como ocurre con redacciones en el exilio como eP Investiga.

“Lo que respecta a los periodistas en el exilio,” dijo Mayor, “existe mucha compartimentación: trabajan con colegas que aún están en el país, pero al mismo tiempo tienen colegas en el exilio, lo que hace que la situación de la redacción sea bastante precaria”.

A pesar de estas particularidades, las conversaciones iniciales le han permitido al equipo de la iniciativa identificar patrones a nivel global. Así, por ejemplo, están las amenazas de parte de actores estatales, es decir, vigilancia a las redacciones. Los grupos criminales se suman a esta vigilancia, los cuales ya usan drones como lo hacen también actores estatales.

Asesinatos y extorsiones, así como la exposición a conflicto (cubrir tiroteos, atentados, etc.) hacen parte de lo que también enfrentan estas redacciones.

A nivel digital, dijo Mayor, encontraron muchos casos de phishing (unos más sofisticados que otros), ataques a sus páginas web así como a redes sociales, y vigilancia en línea. Por ejemplo, el caso de Pegasus y otros tipos de software hacen parte de las mayores preocupaciones.

“Muchas redacciones no tienen la estructura necesaria para usar comunicaciones seguras”, dijo Mayor, quien incluyó en este tema, la protección a la comunicación con la fuente. “Estamos trabajando con ellas para garantizar que sus comunicaciones sean seguras, que utilicen la autenticación de dos factores, que identifiquen cuándo se usan dispositivos personales para el trabajo y cómo eso podría implicar a las personas debido a la información que contienen”.

Algunas redacciones tienen vinculadas sus direcciones físicas con las del periodista o director. Eso lleva a más posibilidad de doxxing e incluso violencia física.

“También existe el acoso en línea, utilizado como táctica para desalentar el periodismo, y este acoso, predominante o desproporcionadamente se dirige a mujeres periodistas y a periodistas marginados. Esto desalienta aún más el periodismo”, dijo Mayor.

En efecto, un estudio global de 2021 reveló que el 73% de las periodistas encuestadas reportaron haber sufrido acoso en línea en algún momento debido a su trabajo. Además, los ataques fueron más frecuentes contra las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Estos casos llevan a la autocensura e incluso a la renuncia del periodismo de parte de las mujeres. Y es justamente por esto, que la iniciativa busca proteger a estas mujeres.

“Si bien abarca a todos los géneros, siempre adoptamos una perspectiva de género porque […] reconocemos que, según las investigaciones que hemos realizado, las mujeres y las personas no binarias que trabajan como periodistas reciben desproporcionadamente más amenazas debido a su identidad”, dijo Mayor.

Un tema en el que coincide Rodríguez, quien también ha visto cómo los ataques que reciben las mujeres del equipo tienden a ser sexualizados, misóginos y que finalmente llevan a la renuncia hacia el periodismo.

Por ejemplo, dijo Rodríguez, el caso de violencia física contra su colega fue particularmente “chocante”. Además de la agresión como tal, les preocupó que en la redacción no tenían claros los protocolos a seguir ni dónde encontrar la ayuda legal necesaria.

Algo similar sucedió con la agresión digital, en donde el sitio web estuvo al menos seis horas offline. El equipo técnico encontró “acceso inusual de bots” provenientes de Estados Unidos y El Salvador justo cuando cubrían la detención de la defensora de derechos humanos Ruth López en El Salvador.

“Hay más riesgos para las mujeres. Los ataques son violentos hacia su persona, como individuo”, dijo Rodríguez. “Con esta iniciativa, esperamos estar más preparados para hacer frente a estos problemas”.

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FOPEA rechaza la creación de la “Oficina de Respuesta Oficial”

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El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) manifestó su profunda preocupación y rechazo ante la creación de la cuenta de la red social X, denominada “Oficina de Respuesta Oficial”, promovida desde la Presidencia de la Nación con el objetivo declarado de “desmentir activamente la mentira” y “dejar en evidencia operaciones”.

A través de un pronunciamiento institucional, la entidad recordó que el Artículo 1 de su Código de Ética establece que el compromiso primordial del periodismo es la búsqueda de la verdad, a partir de una tarea profesional basada en el rigor periodístico, el chequeo de la información, la multiplicidad de fuentes y la honestidad intelectual. En ese marco, subrayó que el periodismo no impone dogmas ni define verdades desde posiciones de poder, sino que trabaja para aportar información verificada a la sociedad.

Desde FOPEA advirtieron que la pretensión del Gobierno de instalar una “verdad oficial” indiscutible colisiona de manera directa con los principios fundamentales de una sociedad libre. En ese sentido, alertaron sobre la gravedad institucional que implica montar desde el Estado un “tribunal de la verdad”, especialmente cuando la iniciativa fue difundida desde la cuenta oficial de Prensa de la Presidencia de la Nación.

Según señaló la organización, este hecho confirma el uso de estructuras oficiales —y, por lo tanto, de recursos públicos sostenidos por el conjunto de la ciudadanía— para vigilar, señalar y estigmatizar el disenso o el ejercicio del periodismo crítico.

El comunicado también contextualiza esta preocupación en un escenario más amplio, marcado por restricciones al acceso a la información pública, como la modificación por decreto de los alcances de la Ley de Acceso a la Información Pública, la ausencia de conferencias de prensa regulares y la falta de una vocería presidencial con funcionamiento pleno.

FOPEA recordó que, a lo largo de sus 23 años de vida institucional, ha expresado públicamente su preocupación frente a iniciativas similares impulsadas por distintos gobiernos. El argumento, indicaron, ha sido siempre el mismo: el Estado tiene la obligación de garantizar la libertad de expresión y el acceso a la información pública, no de auditar el discurso público ni de hostigar a quienes ejercen el oficio de informar.

Finalmente, la entidad sostuvo que el periodismo, como toda actividad pública, está expuesto y debe someterse a la crítica, pero advirtió que ninguna autoridad oficial puede clausurar el debate público, ya que hacerlo implica invalidar al otro, debilitar la libertad de expresión y erosionar la necesaria rendición de cuentas en una democracia.

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De la tapa del diario al algoritmo, cómo cambió el sistema informativo y por qué no estamos mejor informados

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El sistema de circulación de la información atravesó en los últimos años una transformación estructural que alteró de manera profunda la forma en que las sociedades se informan, construyen agenda pública y procesan la realidad. El desplazamiento del consumo informativo hacia redes sociales gobernadas por algoritmos redefinió el rol del periodismo, debilitó la centralidad de los medios tradicionales y fragmentó a las audiencias en burbujas cada vez más cerradas. El resultado es paradójico: nunca hubo tanta información disponible, pero eso no se tradujo en una ciudadanía mejor informada.

Durante décadas, la lógica era clara y previsible. La agenda se ordenaba de manera vertical: el diario marcaba los temas por la mañana, la radio los amplificaba durante el día y el noticiero televisivo los jerarquizaba por la noche. Había pocos emisores, millones de receptores y un recorrido informativo común. Ese sistema comenzó a resquebrajarse con internet, pero terminó de romperse cuando la información pasó a consumirse mayoritariamente en plataformas digitales.

Según mediciones del Pew Research Center, el 53% de los adultos en Estados Unidos afirma que hoy se informa a través de redes sociales, al menos de manera ocasional. La noticia dejó de tener un punto de entrada único y comenzó a circular fragmentada, desordenada y, muchas veces, sin un medio claramente identificable como origen.

Cuando compartir desplazó a informar

En una primera etapa, las redes sociales funcionaron como un complemento del ecosistema tradicional. Facebook replicaba titulares, Twitter amplificaba alertas informativas y YouTube alojaba fragmentos de noticieros. El periodismo seguía produciendo contenidos y las plataformas se limitaban a distribuirlos.

Ese equilibrio duró poco. Con el tiempo, la lógica algorítmica pasó a priorizar impacto, interacción y participación, desplazando la relevancia pública como criterio central de circulación. Hoy, el 38% de los adultos dice informarse regularmente a través de Facebook, mientras que el 35% lo hace desde YouTube. No porque esos espacios sean percibidos como medios, sino porque la información aparece integrada a la rutina cotidiana.

La noticia ya no se busca: se cruza.

En ese cruce, el problema no es solo la sobreabundancia de contenidos, sino el criterio de selección. Lo que circula con mayor fuerza no es necesariamente lo más importante, sino lo que genera reacción, emoción o conflicto. Compartir pasó a ser más relevante que informar, y el algoritmo se convirtió en el nuevo editor invisible del sistema.

Plataformas más chicas, consumo más intenso

Uno de los datos más disruptivos del nuevo ecosistema no proviene de las plataformas masivas, sino de aquellas con menor alcance general. Redes como TikTok y X concentran niveles muy altos de consumo informativo entre sus propios usuarios.

Más de la mitad de quienes utilizan TikTok afirma que se informa allí de manera regular, una cifra que hasta hace pocos años era marginal. En el caso de X, el porcentaje de usuarios que consume noticias supera ampliamente el promedio general de las redes sociales.

El contraste es contundente: menos usuarios totales, pero mayor intensidad informativa. Esto explica por qué plataformas que no son mayoritarias logran instalar temas, climas y marcos interpretativos que luego se expanden al resto del sistema mediático.

La agenda ya no se define solo por alcance, sino por densidad de consumo y capacidad de amplificación.

Del timeline al encuadre: la noticia como identidad

El cambio no fue únicamente tecnológico. Fue también narrativo y cultural. Cada plataforma impuso su propia gramática y transformó la manera en que se presenta y se interpreta la información.

En X, la noticia se traduce en conflicto y posicionamiento. En Instagram, en imagen y síntesis. En TikTok, en relato breve, emocional y personalizado. Un mismo hecho puede tener versiones completamente distintas según el entorno en el que circule.

La información dejó de funcionar como un punto de partida común y pasó a convertirse en un insumo para reforzar identidades, emociones y pertenencias. Los datos muestran además una segmentación marcada por edad, género, nivel educativo y orientación política. Los jóvenes consumen más noticias en plataformas visuales y de ritmo acelerado; las audiencias mayores se concentran en espacios más tradicionales. Incluso aparecen diferencias claras entre hombres y mujeres según la red utilizada.

El resultado es un ecosistema informativo fragmentado en múltiples burbujas, donde cada grupo accede a su propia versión de la realidad. Las redes dejaron de funcionar como canales: funcionan como territorios.

Un desafío institucional y político de fondo

En este contexto, el periodismo convive con algoritmos que priorizan impacto y participación y con audiencias que procesan la información en entornos atravesados por emociones e identidades. La agenda pública se construye en tiempo real bajo reglas que ningún actor controla por completo y donde la visibilidad depende tanto del contenido como de su capacidad de circular.

Para la comunicación institucional, corporativa y política, este escenario redefine las reglas del juego. Ya no alcanza con emitir mensajes claros ni con ocupar espacios en medios tradicionales. La reputación se construye en múltiples capas simultáneas, muchas de ellas fuera del control directo de las organizaciones.

Un comunicado puede ser correcto pero irrelevante. Una información precisa, pero invisible.

Informar vuelve a ser un desafío complejo. En un sistema donde más de la mitad de la población se informa fuera de los medios tradicionales, el riesgo no es solo no ser escuchado, sino ser leído fuera de marco, sin contexto y sin jerarquía. La pregunta que queda abierta no es solo cómo circula la información, sino qué tipo de ciudadanía informativa se está construyendo bajo la lógica del algoritmo.

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