PERIODISMO

¿Peligra la libertad de prensa?

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SIGNIFICADO DE LA LIBERTAD DE PRENSA. Como libertad de prensa se denomina el derecho que tienen los medios de comunicación de investigar e informar sin ningún tipo de limitaciones o coacciones, como la censura previa, el acoso o el hostigamiento. En ese sentido, la libertad de prensa es una garantía constitucional, fundamentada en la libertad de expresión, propia de sociedades con sistemas políticos democráticos de libertades plenas. Como tal, la libertad de prensa permite a los ciudadanos la posibilidad de organizarse y crear medios de comunicación independientes del poder gubernamental, en los cuales tienen derecho a expresarse libremente y sin censura.
Uno de los mecanismos más directos para amenazar la libertad de prensa es a través de la censura previa. La censura previa consiste en prohibir la difusión de determinados contenidos por decisión de censores oficiales, es decir, funcionarios designados por el estado para ejercer control sobre la naturaleza de los contenidos que los medios difunden al público. La censura, asimismo, puede ser indirecta cuando se vale de presiones, hostigamiento, ataques o amenaza de cierre de medios.
De allí que, según la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH), independientemente de que el sistema legal y político de un país no tenga disposiciones específicas orientadas a disminuir o atacar la libertad de prensa, puede considerarse que esta ha sido vulnerada, si son empleados medios indirectos coactivos, como el control del suministro de papel (caso de periódicos), de frecuencias radioeléctricas, o de enseres o aparatos usados en la difusión de la información, impidiendo así la libre difusión de ideas y opiniones. La libertad de prensa es fundamental en los sistemas democráticos, pues permite a los ciudadanos formarse opiniones y criterios en relación con la realidad en que viven. Por ese motivo, los medios de comunicación independiente son uno de los objetivos principales de los sistemas políticos antidemocráticos.
La libertad de los medios de comunicación y el acceso a la información fortalecen, a mayores, el objetivo de desarrollo de empoderar a las personas. El empoderamiento es un proceso pluridimensional social y político que ayuda a las personas a tomar el control de sus
propias vidas. Esto solo se puede conseguir mediante el acceso a la información precisa, justa e imparcial, que represente una pluralidad de opiniones, y a los medios de comunicar activamente de manera vertical y horizontal, participando de ese modo en la vida activa de la comunidad. Sin embargo, para hacer de la libertad de expresión una realidad, debe existir un entorno jurídico y normativo que permita el surgimiento de un sector mediático abierto y pluralista.
También debe existir voluntad política para apoyar al sector y Estado de derecho para protegerlo; además, el acceso a la información debe estar garantizado por ley, especialmente a la información de dominio público. Por último, los destinatarios de la prensa deben tener un conocimiento necesario de los medios de comunicación para sintetizar y analizar la información que reciben en forma crítica y utilizarla en su día a día, y también para responsabilizar a los medios de comunicación de sus acciones. Esos elementos, junto a los profesionales de los medios de comunicación que deben cumplir los más elevados criterios éticos y profesionales planteados por los expertos, constituyen la infraestructura fundamental en que la libertad de expresión debe prevalecer.
Partiendo de esa base, los medios de comunicación funcionan como un vigilante, en que la sociedad civil se relaciona con las autoridades y quienes han de tomar las decisiones para que la información fluya entre las diferentes comunidades. También la distribución de la pauta publicitaria puede influir en la libertad de prensa y en ese sentido en nuestro país la distribución favorece ampliamente a los medios afines al gobierno, pues el 82% está destinada a ellos y solo el 8% a los medios de la oposición.
El periodista más prolífico de la historia
Pasado apenas una semana del “Día del Periodista” es justo rendir un homenaje a Bradley Manning al que por lejos resulta el mejor periodista de la historia. Miles de documentos clasificados del gobierno estadounidense sobre las guerras de Irak y Afganistán y 250.000 cables del Departamento de Estado fueron enviados por el mismo al sitio de internet WikiLeaks de “un australiano de pelo blanco, llamado Julián Assange. El gobierno de EE.UU. lo denostó con los peores calificativos y pergeñó una serie de acusaciones en que lo califican de “deprimido”, “ansioso”, “preso de varios ataques de pánico”, etc., etc., como es habitual en los estamentos gubernamentales de la CIA y el FBI que lo acusan de “colusión con el enemigo “ para castigarlo con cadena perpetua.
Cuando Manning habló por primera vez ante un tribunal en Fort Meade en Noviembre de 2012, no mostró ningún arrepentimiento y contó las condiciones inhumanas de detención que el mismo juez que lo acusa reconoció más rigurosas que lo necesario. Manning, un apasionado de la geopolítica y de tecnologías de la información, justificó sus actos por el deseo de provocar un debate público sobre las fuerzas armadas y la política exterior de Estados Unidos y estaba absolutamente seguro que las filtraciones de los documentos no
causan ningún daño a la seguridad nacional. Según sus defensores, el joven podría haberse identificado con los pueblos de Irak y Afganistán, en parte porque siente lo mismo que una minoría injustamente tratada. Los cientos de miles de muertes inocentes en los ataques que los hechos posteriores demostraron como injustificados a Irak y Afganistán y los hoy realizados por aviones drones sin piloto, que no distinguen entre combatiente mujaidin y un niño de pecho, ponen en duda todo el esquema de la denominada defensa de la seguridad de Estados Unidos.
Manning desnuda la hipocresía de un gobierno que con el argumento de la seguridad mantiene el dominio de fuentes petrolíferas de medio oriente para sus empresas que la explotan con la ayuda “invalorable” de los “democráticos” gobiernos de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos, cuyos cuantiosos recursos económicos son invertidos en EE.UU. en la compra de armas y empresas del aliado americano.
Entre tanto, otro escándalo de similar trascendencia surge para poner al descubierto el esquema de actuación del ya desprestigiado gobierno de Obama. Edwars Snowden, un joven de 29 año, empleado de una subcontratista estadounidense de Defensa abandona su cómodo domicilio en Hawai y se traslada a Honk Kong donde filtra a “The Guardian”, los programas secretos de vigilancia de las comunicaciones que implementa Washington a través de todo el mundo para vigilar las conversaciones que se producen. El ex técnico de la CIA que trabajó en la Agencia Nacional de Seguridad (INSA) manifestó, “mi único objetivo es informar a la gente sobre lo que se está haciendo en su nombre y lo que se hace en su contra. Estoy dispuesto a sacrificar todo, en mi alma y mi conciencia, porque no puedo permitir al Gobierno de Estados Unidos que destruya la vida privada, la libertad de Internet, y las libertades fundamentales de
todo el mundo con ese enorme sistema de monitoreo que se está llevando secretamente”.
Ante tamaño escándalo, el Gobierno y el Congreso de Estados Unidos, reacciona con violencia exigiendo la extradición y juzgamiento de Snowden. Ninguno de ellos, pidió una investigación sobre la violación a la libertad y a la violación de la Carta Magna que conllevan esas denuncias, poniendo a la luz, las hipocresías de la clase gobernante de Estados Unidos.
Analizando los motivos de hacer públicas sus manifestaciones, tanto Manning, como Snowden crean los anticuerpos necesarios para que sus cadáveres no aparezcan en algún lugar cuyos fallecimientos se deben a un accidente automovilístico o al exceso del consumo de drogas como tan perfectamente sabe hacerlo y lo ha hecho la CIA. Si hoy se produjera la muerte de alguno de ellos, aunque fuera por causas naturales, el efecto negativo sobre el Gobierno Estadounidense sería tan devastador a nivel mundial como para darle el mote de estado terrorista. Una sociedad sin embargo tiene sus anticuerpos naturales como los de Manning y Snowden y otros que irán apareciendo para defender los derechos del hombre a la privacidad de su vida, a su dignidad y a su libertad.
Miguel Schmalko-consejero y ex presidente de la FEBAP (Federación Económica Brasil-Argentina-Paraguay)

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El INADI presenta manuales para periodistas

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Con el fin de impulsar el paradigma de comunicación inclusiva, en el marco del mes del Día del/a Periodista, que se celebra el 7 de junio, el INADI lanza la colección de manuales de “Comunicación Inclusiva” que incluyen recomendaciones de buenas prácticas para el trabajo de comunicadores/as.
En la primera edición de siete publicaciones, se abordan las temáticas: Diversidad Sexual, Violencia contra las Mujeres, Adultas/os Mayores, Afrodescendientes, Migrantes, Trabajo sin Discriminación y Personas privadas de su libertad y liberadas. En lo que va del año se continuará la edición de recomendaciones en otras temáticas transversales.
El INADI entiende el valor de la palabra como una herramienta para construir un lenguaje respetuoso de las diversidades y considera la colaboración de los/as periodistas desde los medios de comunicación, esencial para la construcción de una sociedad más igualitaria, libre de discriminación.
Junto a esta presentación, se anuncia la realización de talleres de comunicación inclusiva para periodistas y estudiantes de comunicación y periodismo en todo el país.
La semana próxima, el 11 de junio, tendrán lugar tres encuentros con periodistas, en respuesta al pedido de la Asociación de de Prensa de Santa Fe (APSF) y del Instituto Nº12 “Gastón Gori”.
Los manuales de comunicación inclusiva se pueden descargar de forma gratuita en el siguiente enlace http://www.inadi.gob.ar/comunicacion-inclusiva/

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Realizarán Jornadas por el Día del Periodista en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales

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Con la consigna “Desafíos del Periodismo Contemporáneo” el Departamento de las carreras de Tecnicatura y Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales organiza estas Jornadas con motivo del recordatorio del Día del Periodista.
Las jornadas “Desafíos del periodismo contemporáneo” serán los días 7, 8, 11 y 13 de junio en el edificio anexo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM (San Lorenzo 2551 casi Mitre). Con entrada libre y gratuita.
Comenzarán el mismo jueves 7 de junio con un panel integrado por periodistas de distintas localidades de la provincia, quienes debatirán acerca de los logros y desafíos contemporáneos en el ejercicio de la profesión a partir de las 18 horas. Estarán presentes los periodistas: Amilcar Berón, Norma Lunge, Alejandro Zabala, “Chango” Morínigo, Mariquita Torres.
Más tarde, a las 20 horas, tendrá lugar una conferencia magistral a cargo del investigador y docente Guillermo Mastrini, quien disertará sobre “La concentración de medios en Argentina y América Latina”. Para finalizar el día de festejo se realizará una peña en el Comedor Universitario.
Al día siguiente, viernes 8 de junio, está previsto el dictado de un taller sobre “Información con impacto social: periodismo y agenda ciudadana”, a cargo de la doctora Adriana Amado, docente investigadora especialista en comunicación política e integrante del Centro para la información ciudadana: Infociudadana. La capacitación dará comienzo a las 9:30 horas en el Aula Magna del Anexo de Humanidades y se extenderá hasta las 18 hs.
El lunes 11 de junio se retomarán las actividades con un taller destinado a la producción de contenidos audiovisuales con celulares a cargo de UNaM Transmedia, será a las 16:00 horas en el Aula 5 del segundo piso del Anexo de Humanidades. Luego tendrá lugar el panel “Derechos, Justicia y Periodismo”, a las 18:30 horas en el mismo lugar, integrado por los abogados Roxana Rivas y José Luis Fuentes; y los periodistas, licenciados Diego Bogarín y Cecilia Rodríguez.
Las últimas actividades en adhesión al Día del Periodista, se llevarán a cabo el miércoles 13 de junio, jornada dedicada a compartir experiencias en comunicación audiovisual. A las 9 horas, talleristas y participantes del proyecto de extensión “Mediaciones y narrativas populares” presentarán los audiovisuales hechos con jóvenes del barrio Néstor Kirchner de Posadas. Luego, estudiantes de las carreras de comunicación social (FHyCS) y técnico en medios audiovisuales (FAyD) expondrán sobre las producciones realizadas a partir de un viaje de estudios a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde recorrieron instalaciones de diversos medios de comunicación.
El cierre de las jornadas será con una proyección de cortos del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAVIM). Este día las actividades se concentrarán en el Aula 1 del primer piso del Anexo de Humanidades.
Cabe destacar que las actividades organizadas por el Departamento de Comunicación Social en conmemoración del Día del Periodista son de carácter abierto y gratuito, por lo cual se invita a estudiantes, docentes y graduados de comunicación y carreras afines, profesionales del campo, comunidad universitaria y público en general interesado en la problemática.

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Muerte de Débora Pérez Volpin: Médico y anestesista a indagatoria

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El caso de la periodista y legisladora Débora Pérez Volpin no termina y ahora citan a indagatoria al médico y a la anestesista que participaron de la endoscopía. Diego Bialolenkier y Nélida Inés Puente deberán declarar el 1° y 7 de junio, tras el pedido de los familiares de la periodista. Su muerte conmocionó a la sociedad.
Tras el pedido de los abogados de la familia de Débora Pérez Volpin, la Justicia citó a declaración indagatoria a la anestesista Nélida Inés Puente y al médico Diego Ariel Bialolenker, quienes actuaron durante la endoscopia digestiva en la que murió la periodista el pasado 6 de febrero, en el Sanatorio de La Trinidad de Palermo. Los profesionales deberán presentarse el próximo 1 y 7 de junio.
Diego Pirota y Deborah Lichtmann, letrados querellantes, habían solicitado esta medida el viernes pasado. Según el escrito, acusaron a los especialistas de homicidio culposo y describen cómo habrían sucedido los hechos en la sala número 6 de la zona de quirófanos el día de la muerte de la legisladora.
“La indagatoria es el acto de defensa de los imputados por excelencia, donde tienen que ir a defenderse de las pruebas que hay en su contra”, había señalado Deborah Lichtmann, abogada que representa a la familia de la ex periodista.
En el escrito presentado, la querella afirmó que “si bien al comienzo de estas actuaciones resultaban aun desconocidas muchas de las circunstancias en torno a las causales que produjeron la muerte de la mencionada, a estas alturas del proceso podemos afirmar que nos encontramos con plenas certezas en torno a las mismas”.
Al respecto, en una cronología sobre lo ocurrido el 6 de febrero advirtieron que “todas las declaraciones testimoniales prestadas en autos y la propia historia clínica dan cuenta que la señora Pérez Volpin ingresó sana al quirófano”.
La ex legisladora murió por “una perforación instrumental en su esófago” durante la realización de una endoscopia en la clínica La Trinidad Palermo y por “responsabilidad de los dos profesionales” que llevaron adelante la práctica, según el informe final de la autopsia que se dio a conocer el 11 de abril.

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Francisco habló de “las fake news y el periodismo de paz”

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En el marco de la 52 Jornada Mundial por las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco emitió un comunicado donde habla de las fake news y el periodismo de paz.
«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz
Queridos hermanos y hermanas: En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión. El ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza. Es capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, y de construir así la memoria y la comprensión de los acontecimientos.
Pero el hombre, si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como muestran desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel (cf. Gn 4,1-16; 11,1-9). La alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por el contrario, en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien.
Hoy, en un contexto de comunicación cada vez más veloz e inmersos dentro de un sistema digital, asistimos al fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news». Dicho fenómeno nos llama a la reflexión; por eso he dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones mis predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»). Quisiera ofrecer de este modo una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la
comunicación de la verdad.
1. ¿Qué hay de falso en las «noticias falsas»?
«Fake news» es un término discutido y también objeto de debate. Generalmente alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales. Esta expresión se refiere, por tanto, a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.
La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración. Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.
La dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news se debe asimismo al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes. El resultado de esta lógica de la
desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de
opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.
2. ¿Cómo podemos reconocerlas?
Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados. Por eso son loables las iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento. Son asimismo encomiables las iniciativas institucionales y jurídicas encaminadas a concretar normas que se opongan a este fenómeno, así como las que han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de millones de perfiles digitales.
Pero la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también un discernimiento atento y profundo. En efecto, se ha de desenmascarar la que se podría definir como la «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder.
Se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad
y la creación.
La estrategia de este hábil «padre de la mentira» (Jn 8,44) es la mímesis, una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes. En la narración del pecado original, el tentador, efectivamente, se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una afirmación verdadera, pero sólo en parte:«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?» (Gn 3,1). En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comieran de ningún árbol, sino tan solo de un árbol: «Del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás» (Gn 2,17). La mujer, respondiendo, se lo explica a la serpiente, pero se deja atraer por su provocación:«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”» (Gn 3,2). Esta respuesta tiene un sabor legalista y pesimista: habiendo dado credibilidad al falsario y dejándose seducir por su versión de los hechos, la mujer se deja engañar. Por eso, enseguida presta atención cuando le asegura: «No, no moriréis» (v. 4).
Luego, la deconstrucción del tentador asume una apariencia creíble: «Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (v. 5). Finalmente, se llega a desacreditar la recomendación paternal de Dios, que estaba dirigida al bien, para seguir la seductora incitación del enemigo: «La mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable» (v. 6). Este episodio bíblico revela por tanto un hecho esencial para nuestro razonamiento: ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.
De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.
Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación. 
3. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32)
La continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona. Dostoyevski escribió algo interesante en este sentido: «Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la
verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás. Luego, como ya no estima a nadie, deja también de amar, y para distraer el tedio que produce la falta de cariño y ocuparse en algo, se entrega a las pasiones y a los placeres más bajos; y por culpa de sus vicios, se hace como una bestia. Y todo esto deriva del continuo mentir a los demás y a sí mismo» (Los hermanos Karamazov, II,2).
Entonces, ¿cómo defendernos? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es dejarse purificar por la verdad. En la visión cristiana, la verdad no es sólo una realidad conceptual que se refiere al juicio sobre las cosas, definiéndolas como verdaderas o falsas.
La verdad no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»). La verdad tiene que ver con la vida entera. En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza, como da a entender la raíz ‘aman, de la cual procede también el Amén litúrgico. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6). El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).
Liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas. Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.
4. La paz es la verdadera noticia
El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Este, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.
Por lo tanto, deseo dirigir un llamamiento a promover un periodismo de paz, sin entender con esta expresión un periodismo «buenista» que niegue la existencia de problemas graves y asuma tonos empalagosos. Me refiero, por el contrario, a un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.
Por eso, inspirándonos en una oración franciscana, podríamos dirigirnos a la Verdad en persona de la siguiente manera:
Señor, haznos instrumentos de tu paz. Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.
Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios. Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas. Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:
donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;
donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;
donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;
donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;
donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;
donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;
donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;
donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;
donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.
Amén.
Francisco

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