PESOS

El ingreso promedio de la población ocupada es $612.035, según el Indec

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Hubo una leve disminución de la desigualdad en la comparación interanual. El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar de las personas fue de 0,435 para el tercer trimestre de 2024, mientras que en el mismo trimestre de 2023 el valor fue de 0,434, lo que muestra una leve disminución de la desigualdad en la comparación interanual. 

Así lo reflejó la Evolución de la distribución del ingreso (EPH) del Indec en los resultados del tercer trimestre de 2024 correspondientes a los 31 aglomerados urbanos.

La suma total de ingresos para el total de la población de referencia fue de $12.327.531 millones, lo que
significó un incremento de 238,6% en relación con igual trimestre de 2023.

El ingreso promedio per cápita del total de la población, que corresponde a 29.720.283 personas, alcanzó los $414.785, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de $300.000.

El 62,8% de la población total (18.660.407 personas) percibió algún ingreso, cuyo promedio es igual a $649.163. 

Analizado según escala de ingreso individual, el ingreso promedio del estrato bajo (deciles 1 a 4) fue de $212.282; el del estrato medio (deciles 5 a 8), a $603.688 y el del estrato alto (deciles 9 y 10), a $1.614.039.

Los perceptores varones tuvieron un ingreso promedio de $754.820, mientras que el de las mujeres fue de $546.317.

Respecto a la población ocupada, se registró un ingreso promedio de $612.035 y un ingreso mediano de $500.000, equivalente al límite superior de ingresos del decil 5, bajo el cual se sitúa el 50% de las personas ocupadas.

El ingreso promedio de los primeros cuatro deciles de la población, ordenada según ingreso de la ocupación principal, fue de $200.163. 

El ingreso promedio del estrato medio (deciles del 5 a 8) fue de $602.290, mientras que el ingreso de los deciles 9 y 10 fue de $1.455.768. 

Respecto a la población asalariada, se registraron 9.562.508 personas con ingreso promedio de $640.470.

El ingreso promedio de las personas asalariadas con descuento jubilatorio fue de $810.560 (+244,8% interanual), mientras que en el caso de aquellas sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio equivale a $334.819 (+199% interanual). 

En el caso de los hogares, los ingresos laborales representaron el 77,5% de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 22,5% restante.

El peso de los ingresos no laborales fue mayor para los deciles de ingreso total familiar más bajos, que fueron 61,6% en el primero y 11,2% en el décimo.

Respecto a la relación de dependencia de los hogares, la cantidad de personas no ocupadas fue de 122 por cada 100 ocupadas, mientras que la cantidad de no perceptoras de ingreso fue de 59 por cada 100 perceptoras.

Esta relación es mayor en el caso de los deciles más bajos. 

La brecha calculada entre la mediana del decil 10 y el decil 1 de ingreso per cápita familiar de la población fue de 14. 

La brecha de la mediana se mantuvo sin cambios, en la comparación interanual, con respecto al tercer trimestre de 2023, y descendió un punto en relación al último trimestre con aguinaldo (primer trimestre de 2024), se informó.

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Por qué el 2024 no fue un buen año para las monedas de Latinoamérica

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Bloomberg – Las principales monedas de Latinoamérica experimentaron dos fases en lo corrido del año que marcaron su desempeño para el final de 2024.

Después de un 2023 en el que monedas como el peso mexicano (MXN) y el peso colombiano (COP) se posicionaron entre las más apreciadas frente al dólar entre los mercados emergentes, el año que termina no ha sido positivo para la principal cesta de divisas de la región y factores como la constante incertidumbre sobre el futuro de las tasas de interés terminaron influyendo en su depreciación en este 2024.

El 2024 fue un año retador para las monedas de la región en medio de un panorama de incertidumbre sobre la flexibilización monetaria a nivel global, dijo a Bloomberg Línea la jefe de Estrategia de Itaú Comisionista de Bolsa en Colombia, Valeria Álvarez.

“El dólar global (DXY) acumula en lo corrido del año (hasta el 18 de diciembre) una valorización del 5,80%, que se acentuó principalmente en la última parte del 2024, en medio de unas cifras de mercado laboral en EE.UU. que todavía muestran un escenario saludable y con ello vemos una Reserva Federal que no tiene todavía suficientes argumentos para continuar con su proceso de recorte de tasas de manera acelerada”, dijo la analista de Itaú.

La economista principal de Scotiabank Colpatria, Jackeline Piraján, cree que en 2024 “el comportamiento de las monedas estuvo determinado principalmente por las expectativas sobre la política monetaria y las diferencias entre los ciclos de recortes de tasas de interés en distintos países”.

A propósito de este escenario, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) explica en un reciente informe que “el dinamismo de la economía de los Estados Unidos, que ha permitido evitar caer en una fase recesiva y aumentar el crecimiento, aunado al alza de las tasas de interés de largo plazo, así como a crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a la guerra en Ucrania, ha empujado al alza la cotización internacional del dólar”.

El secretario Ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, dijo durante la presentación del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2024 en Santiago de Chileque la fortaleza del dólar puede generar presiones inflacionarias para la región y por consiguiente dificulta la flexibilidad de la política monetaria. Además, según el documento, “mientras subsisten además los riesgos vinculados al fortalecimiento del dólar, la región podría seguir enfrentándose a costos de financiamiento elevados”.

Las principales monedas de Latinoamérica experimentaron dos fases en lo corrido del año que marcaron su desempeño para el final de 2024.

Al inicio del año, las monedas de países con tasas de interés elevadas y con bancos centrales con mayor margen para reducirlas se fortalecieron gracias a las operaciones de carry trade.

En este tramo del año, el mercado buscaba financiamiento en monedas de países con tasas bajas para invertir en economías con tasas altas, con el objetivo de aprovechar lo que se percibía como las últimas ganancias antes de la fase más intensa de recortes.

Ya la segunda fase del año estuvo marcada por mensajes de los bancos centrales promoviendo recortes cautelosos y señalando que las tasas se estabilizarían en niveles elevados, revirtiendo dicha estrategia de inversión.

“A nivel global, especialmente en Estados Unidos, se logró acercar la inflación a la meta sin un impacto significativo en el crecimiento económico, lo que restó protagonismo a las operaciones basadas en diferenciales de tasas. En su lugar, el dólar estadounidense comenzó a fortalecerse de manera global”, explicó la economista principal de Scotiabank Colpatria.

A lo anterior, según Valeria Álvarez, se sumó el triunfo del líder republicano Donald Trump en las elecciones en EE.UU., que en su opinión también generó ruido a los mercados, principalmente por las políticas proteccionistas y de mayor gasto que se esperan a partir de 2025, lo que ha generado temores sobre los efectos que esto pueda traer sobre la inflación.

En noviembre, la tasa de inflación en EE.UU. volvió a subir por segundo mes consecutivo y se ubicó en el 2,7%. A pesar de esto, la Reserva Federal (Fed) recortó el miércoles 18 de diciembre las tasas interés en Estados Unidos un cuarto de punto hasta un rango del 4,25% al 4,5%.

“El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, en inglés) busca alcanzar el máximo empleo y una inflación a una tasa del 2% en el largo plazo. El Comité considera que los riesgos para lograr sus objetivos de empleo e inflación están aproximadamente equilibrados. Las perspectivas económicas son inciertas”, dijo la Fed en un comunicado.

Las monedas de Latinoamérica siguieron la tendencia global en lo corrido del año

En un entorno de altas tasas de interés, la política fiscal también ganó relevancia en las discusiones en los mercados y, por tanto, las monedas de la región sintieron esta influencia durante buena parte del año.

Según Piraján, “estas tasas exigen mayor disciplina fiscal por parte de los países, y esta percepción de disciplina en las finanzas públicas parece estar influyendo cada vez más en el comportamiento del dólar”.

Los analistas también evidenciaron una importante influencia de los factores idiosincráticos, que en 2025 seguirían marcando una tendencia en las monedas regionales.

Piraján dijo que en México “las elecciones dominadas por el partido Morena y la reforma judicial afectaron la percepción sobre el país, llevando a su moneda a una depreciación del -15,76% en el año”, la tercera más pronunciada de la región (sin tener en cuenta al bolívar venezolano).

Y en Brasil, la pérdida de expectativas sobre un ajuste en las finanzas públicas llevó a su moneda a niveles históricos de debilidad.

Desde Itaú Comisionista de Bolsa señalaron que Brasil presenta un escenario retador en términos fiscales y “un gobierno que propone una reforma que decepciona al mercado, así como una inflación que no logra moverse del 4%, y vuelve de nuevo a ubicarse en niveles de 4,87% para cierre de noviembre”.

“Este contexto ha dejado un Banco Central mucho más contractivo y con una expectativa de 200 pbs adicionales en subida de tasas, pero que parece no ser suficiente para frenar la volatilidad de la moneda”, consideró Álvarez.

En el caso de Colombia, aunque gran parte de la depreciación del peso fue impulsada por la tendencia global, “una porción de la volatilidad puede atribuirse a mensajes erráticos relacionados con el riesgo fiscal”, opinó Piraján.

A esto se suma un mercado con incertidumbre por la posible rebaja de calificación de S&P500, que podría implicar algunos flujos de venta en los títulos de tesorería del gobierno (TES), sumando a la volatilidad del peso colombiano.

¿Qué esperar del precio del dólar en Latinoamérica el próximo año?

De cara a 2025, Scotiabank Colpatria proyecta que el movimiento de las tasas de cambio estará marcado por la sostenibilidad fiscal como un factor clave en las decisiones de inversión. Además, los precios de los commodities podrían reforzar esta tendencia.

En el caso de los países con alta dependencia a las materias primas, especialmente el petróleo, un menor precio podría apoyar la permanencia de un dólar fuerte.

“Los niveles actuales de la tasa de cambio podrían convertirse en nuevos puntos de referencia, ya que reflejan factores como el escenario de la Presidencia de Donald Trump y la expectativa de que la Reserva Federal detenga los recortes de tasas en torno al 3%”, dijo Piraján.

Para Itaú Comisionista de Bolsa, en 2025 la pregunta en general del mercado será qué tanta capacidad de recorte de tasas tendrá la Reserva Federal. “El mercado descuenta tres recortes para el próximo año, pero de no materializarse, la fortaleza del DXY se mantendría aún latente, limitando la valorización de las monedas de la región”.

Aun así, “consideramos que un panorama de ruidos en inflación podría ser natural después de un proceso de desaceleración importante desde el 9% en 2022 en EE.UU. Si bien lograr el nivel objetivo del 2% es difícil, no consideramos que niveles del 3% deberían generar un cambio de tendencia en el escenario de política monetaria”, remató Álvarez.

Según recientes proyecciones de Citi Research, si se materializa un escenario en el que el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, pone en marcha sus propuestas más radicales, algunas de estas consideradas inflacionarias, podría generar volatilidad en los mercados emergentes y quitarle margen a la Fed para recortar tasas de interés, lo que podría conducir a un fortalecimiento del dólar.

En Brasil, el precio del dólar se situaría en 2024 en R$6 y en 2025 llegaría a R$,5,65, de acuerdo a las proyecciones de Citi.

La entidad financiera prevé que el precio del dólar en México en 2024 cierre en MXN$20,8 y el próximo año llegue MXN$21,9.

De acuerdo a Citi, el tipo de cambio en Argentina cerraría en ARS$1.030 este año y en el 2025 llegaría a ARS$1.411.

En Chile, el precio del dólar sería de CL$1.001 en 2024 y en 2025 se moderaría a CL$950,1. En Colombia, el precio del dólar pasaría de COP$4.424 en 2024 a COP$4.189 en el 2025. En el caso de Perú, la previsión es que el dólar se mantenga estable en los S/3,70.

En Costa Rica el precio del dólar llegaría a CRC$510 en el cierre de este año y el próximo en CRC$535. Y en República Dominicana, el dólar cerraría en RD$60,5 para luego dar el salto a los RD$62,5.

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Dolarización de la economía argentina: ¿Propuesta esperanzadora o caótica?

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Dos economistas analizan la propuesta de Javier Milei y su apuesta por la dolarización

Javier Milei, mantiene su aspiración de dolarizar la economía del país. Si bien al inicio de su mandato se mostró abierto al debate sobre la “competencia de monedas”, recientes declaraciones suyas reafirman su persistente interés en la dolarización. Incluso ha denominado la última fase de su plan monetario como una “dolarización endógena”.

Emilio Ocampo y Alfredo Romano se han convertido en figuras clave en el impulso de la dolarización en Argentina. Ocampo, (inicialmente considerado para liderar el Banco Central, cargo que finalmente fue ejercido por Santiago Bausili), en una entrevista con el medio Bloomberg Línea con motivo de la publicación del libro: “Argentina Dolarizada” analizaron la viabilidad del esquema propuesto por Milei y sus potenciales beneficios.

Ocampo recuerda que la dolarización se puede hacer de múltiples maneras y que cada país la hace según las restricciones que enfrente. Aun así, considera que lo ideal sería que el peso deje de existir porque “si el peso sobrevive, quedaría un régimen monetario muy vulnerable al embate de un político populista”. Y al respecto, advirtió: “Mientras sobreviva el peso y no haya libertad monetaria, la estabilidad de precios será una quimera”.

Romano, por su parte, señala que para implementar la dolarización se necesitarían entre 7 y 10 mil millones de dólares, provenientes preferiblemente de las reservas netas del Banco Central y no de préstamos externos. Enfatiza que un sistema bimonetario sería insuficiente y vulnerable a pesificaciones compulsivas.

Críticas a esquemas bimonetarios y falta de disciplina fiscal

En contraste con los esquemas bimonetarios adoptados por países vecinos como Perú o Uruguay, los autores argumentan que las condiciones institucionales y la historia económica de Argentina hacen improbable la efectividad de una medida similar. Critican la falta de disciplina fiscal e institucional en el país, elementos esenciales para el éxito de cualquier régimen monetario.

Ocampo, sostuvo: “con el grado de anomia institucional que existe en la Argentina creer que vamos a tener un banco central independiente porque lo dice una ley del Congreso (o se propone una enmienda constitucional) es delirante. Desde hace años tenemos un banco central independiente de jure, pero de facto es una agencia dependiente del Poder Ejecutivo. Basta ver lo que ocurre ahora”.

Romano, en tanto completó: “la indisciplina monetaria de Argentina extendida durante décadas no nos permite ya compararnos con países como Uruguay y Perú, quienes hace más de 30 años decidieron optar por estos modelos bimonetarios y los llevaron adelante de manera exitosa”.

Dudas sobre la “dolarización endógena”

En cuanto al concepto de “dolarización endógena” promovido por Milei, Ocampo y Romano expresan sus dudas sobre la viabilidad de depender de la voluntad de la sociedad para remonetizar la economía con dólares.

En palabras de Ocampo: “Una dolarización oficial no tiene sentido si no se adopta el dólar como moneda de curso legal. Tampoco tiene sentido si el peso sobrevive en el sistema bancario. No hay que eliminar el peso. Hay que darle curso legal al dólar y convertir todos los activos y pasivos del sistema bancario a dólares, dejándole a la gente la libertad de elegir con que moneda quiere operar. Este es el sistema que funcionó muy bien en El Salvador”.

Por su parte, Romano enfatizó: “creo que es fundamental ofrecer de manera voluntaria el canje del circulante en primera instancia, para luego terminar de dolarizar de manera completa la economía con el paso del tiempo, cómo lo hizo El Salvador. La sociedad terminara de optar por la moneda fuerte, pero esto se dará en un plazo de tiempo más prolongado.

Preocupaciones sobre la credibilidad del Banco Central y la fuente de dólares

Los autores abordan las preocupaciones sobre la capacidad del Banco Central de Argentina para reconstruir su credibilidad y la fuente de los dólares necesarios para la dolarización, frente a posturas del FMI que favorecen la competencia entre monedas.

Romano, con respecto a la credibilidad expresa que: “Hay que mirar el futuro y entender que nuestra historia está allí para enseñarnos, y no para volver a caer en las mismas trampas populistas que nos aquejan cada 5 o 10 años en la Argentina”.

Enfocándose sobre la fuente de dólares, en tanto, Romano señala: “Si se decide avanzar con la dolarización que vengo proponiendo desde hace años, únicamente es necesario avanzar con el canje voluntario del circulante, que hoy ronda, dependiendo el tipo de cambio, en 7 a 10 mil millones de dólares. Siempre he sido enfático que esos dólares tienen que provenir de reservas netas de nuestro BCRA y no deben ser dólares prestados cómo una señal de confianza”.

La pobreza y el déficit, dos variables claves para el futuro:

Ambos autores reflexionan sobre el futuro, con una mirada esperanzadora con respecto al buen uso de las herramientas económicas, señalando que históricamente no se han empleado correctamente, por ello aún son positivos con el futuro.

En palabras de Ocampo, no hay que pensar que esto aumentaría la pobreza: “No hay razón para que una dolarización aumente la pobreza como argumentan algunos de sus detractores. La pobreza solo se puede reducir con crecimiento económico sostenido. Es imposible que la economía crezca con una inflación alta, persistente y volátil. Y mientras sobreviva el peso y no haya libertad monetaria, la estabilidad de precios será una quimera mientras la sociedad argentina siga adicta al populismo”.

Cuando el autor habla con respecto al déficit fiscal, señala: “Obviamente la dolarización no necesariamente implica su eliminación. Lo que elimina es la posibilidad de que el gobierno fuerce al banco central a emitir dinero para financiarlo. La dolarización implica un cambio de régimen monetario y fiscal. Monetario porque la variación de la oferta monetaria dependerá de la actividad económica y los flujos netos de divisas. Fiscal porque los gobiernos no podrán recurrir a la maquinita para financiar sus déficits. Es decir, elimina el mecanismo de financiamiento del gasto más pernicioso que existe y que nos condena a tener la inflación más alta del mundo”.

Finalmente, Ocampo concluye con que: “La Argentina es adicta al populismo y bajo el populismo la política cambiaria nunca amortigua los shocks externos, sino que los agudiza. Sus políticas económicas son esencialmente pro-cícilicas y temporalmente inconsistentes. Los procesos de apreciación más fuerte del tipo de cambio real de los últimos cincuenta años han ocurrido con un régimen cambiario semi-flexible y discrecional. En la medida que la sociedad argentina siga adicta al populismo, es irrealista esperar que las cosas cambien en el futuro. La idea de que nos estamos quedando sin una herramienta valiosa para estabilizar la economía es absurdo. Nunca hemos empleado bien esa herramienta! En la Argentina, la política económica no se guía por lo que dicen los manuales de texto sino por lo que deciden los políticos, siempre adictos al gasto”.

Fuente: Bloomberg

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En la previa de la reunión del Consejo del Salario, advierten que el sueldo inicial cayó 34,1% desde que asumió Milei

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El poder adquisitivo del salario mínimo se ubica en abril 44,7% por debajo del nivel que tenía en noviembre de 2019.

El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) cayó un 34,1% en el periodo que lleva gobernando Javier Milei, de acuerdo a un informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación (CIFRA) de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA).

El dato se conoce en la previa de una nueva reunión del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, convocada por el Ministerio de Capital Humano para este martes 30 de abril, con el objetivo de fijar un nuevo piso salarial.

El estudio reflejó que “entre noviembre de 2023 y abril, el salario mínimo aumentó nominalmente 38,9% frente a una inflación que puede estimarse en más de 110%”, por lo que, “se consumó así en pocos meses una reducción real de 34,1%”.

Desde CIFRA evidenciaron el deterioro salarial profundizado en los últimos meses y cuestionaron la tardía convocatoria al primer encuentro del Consejo del Salario en la administración Milei y la postura de las cámaras empresarias “ante la inédita ausencia de propuestas por parte de la representación empresaria en dicho Consejo”.

Al respecto, señalaron que el sueldo inicial “muestra un descenso muy fuerte desde la asunción de Javier Milei como presidente a hoy y su valor, que se había fijado para el mes de diciembre, quedó absolutamente por debajo del aumento de precios del 25,5% de ese mes, pero, a su vez, cuando se convocó tardíamente al Consejo de Salario, resultó claro que no había pretensiones por parte del gobierno de recuperar el poder de compra perdido”.

En aquella oportunidad, los sindicatos pidieron una suba del 85% y los empresarios se limitaron a rechazar la propuesta sin elevar ninguna alternativa, por lo que el Gobierno terminó definiendo una suba total de 30% en dos tramos. De esta manera, el salario mínimo en marzo alcanzó los $202.800.

A la espera de la nueva actualización y “dadas las reducciones previas que ya habían tenido lugar, en abril de 2024 el poder adquisitivo del salario mínimo se ubica 44,7% por debajo del nivel que tenía en noviembre de 2019, al final del gobierno de Cambiemos, y 57,7% por debajo del de noviembre de 2015”.

Al tener en cuenta que las subas en los alimentos han sido más elevadas que en el resto de los bienes y servicios, el informe detalló que “la pérdida de poder de compra del salario mínimo resulta mayor cuando se contabiliza exclusivamente en alimentos: -51,7% respecto de noviembre de 2019 y -63,0% respecto del mismo mes de 2015”.

En ese sentido, desde el centro de estudios perteneciente a la CTA indicaron que “si no hubiese tenido lugar la pérdida de poder de compra del salario mínimo sucedida desde fines de 2015 a la fecha, en el actual mes de abril este salario hubiese sido de casi $480.000” y sostuvieron que “tan grande es el retroceso que el valor real se ubica incluso por debajo del nivel de 2001/2002”.

Asimismo, aseguraron que “también en la comparación con las líneas de pobreza y de indigencia se evidencia el retroceso histórico”, precisando que “en abril el salario mínimo sólo alcanzó para adquirir poco más de la mitad de la canasta básica de alimentos que define la línea de indigencia para una familia tipo y menos de un cuarto de la canasta de pobreza, relaciones solo comparables al peor momento de la crisis tras el estallido del régimen de convertibilidad”.

La inflación y el peso sobre los salarios

A finales de la semana pasada, el INDEC dio a conocer el índice de salarios de febrero, que tuvo un incremento del 13,3% mensual, contra un 13,2% de inflación general. Esto supone una leve ganancia de los ingresos por encima del aumento de precios. Sin embargo, la comparación interanual da cuenta de un aumento en los sueldos de 200,4% contra una inflación acumulada del 276,2%.

Al respecto, se pronunció recientemente el presidente Javier Milei destacando que “los últimos datos están manifestando que los salarios le vienen ganando a la inflación, por eso, la recomposición se está notando”, aclarando que se está dando “en un principio, de manera leve, y ahora se va a notar con más intención”.

Ante este panorama y en medio de las negociaciones paritarias, que profundizaron las diferencias entre los gremios y el Gobierno por la homologación de los aumentos, se prevé una desafiante reunión del Consejo del Salario para las partes involucradas en la jornada de mañana.

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Salarios formales: acumulan una caída del 23,9% en cuatro meses y se acercan al piso del final de la convertibilidad

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El salario promedio de los trabajadores formales continúa por debajo de la línea de pobreza.

Los salarios formales registraron en febrero su cuarto mes consecutivo de retroceso frente a la inflación, acumulando una caída del 23,9% desde noviembre, y se acercan al mínimo histórico del final de la convertibilidad.

La Remuneración Imponible de Trabajadores Estables (RIPTE) reflejó que los salarios aumentaron un 11,5% en el segundo mes del año, frente a una inflación que alcanzó el 13,2%, según reveló el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC.

De esta manera, el salario promedio en febrero fue de $619.007,05, un valor que, al igual que en enero, se ubicó por debajo de la canasta familiar de pobreza. Así quedó reflejado con el dato del INDEC, ya que un matrimonio con 2 hijos menores necesitó $690.901,57 para cubrir sus necesidades básicas, sin considerar el alquiler.

Los salarios de los trabajadores tuvieron una caída del 26% interanual en febrero, según los cálculos del economista Salvador Vitelli, quien aportó que con el retroceso del segundo mes del año se alcanzó la peor caída cuatrimestral en la historia del índice. En este sentido superaron el derrumbe de la convertibilidad en cuanto a un periodo de cuatro meses, que fue del 20%, y se acercan al mínimo mensual.

El salario promedio terminó el 2023 en $484.298,40, creciendo un 149,4% frente al valor que presentaba a finales del 2022 cuando alcanzaba los $194.175,11. La suba no fue suficiente para ganarle a la inflación que fue del 211,4% en los 12 meses del calendario pasado. La diferencia representó una pérdida del poder adquisitivo del 20% para los 10 millones de trabajadores formales del sector público y privado que contempla el RIPTE.

El RIPTE se define como la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia y que han sido declarados en forma continua durante los últimos 13 meses.

El indicador es una de las variables que se toma en cuenta para el cálculo de la movilidad previsional junto a la evolución de la recaudación tributaria que va a la Seguridad Social, descontando el incremento del padrón de beneficiarios.

La Secretaría de Seguridad Social aclara que para el cálculo del RIPTE se consideran:

  • Los salarios evaluados son los correspondientes a los puestos de trabajo con una antigüedad de 13 meses o más. Es decir, se excluyen las remuneraciones de los nuevos empleos.
     
  • Considera los salarios de los puestos de trabajo del sector privado y del sector público nacional, provincial y municipal que hayan transferido sus cajas previsionales al SIPA/ ANSES.
     
  • Solo cuantifica los componentes remunerativos del salario (imponibles al sistema de seguridad social).
     
  • Tiene en cuenta el monto salarial hasta el tope imponible definido para los aportes personales al sistema de seguridad social.

Con información de Noticias Argentinas

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