Petróleo

El superávit comercial no alcanza: intereses, turismo y fuga de divisas absorbieron gran parte de los dólares generados en mayo

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El balance cambiario de mayo dejó una fotografía con claroscuros para la economía argentina. Mientras el fuerte desempeño de las exportaciones, impulsadas principalmente por el complejo agroexportador y el sector energético, permitió revertir el déficit de la cuenta corriente cambiaria y sostener un importante superávit comercial, la salida de divisas por turismo, pago de intereses, utilidades y formación de activos externos continúa erosionando buena parte de esos dólares.

Así lo sostiene el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de los datos oficiales del Banco Central, que pone el foco en la composición del resultado cambiario más allá del saldo positivo de la balanza comercial.

En mayo de 2026, la balanza de bienes registró un superávit de USD 4.322 millones, explicado por un aumento interanual de las exportaciones y una fuerte caída de las importaciones. El 67% de ese saldo provino del complejo oleaginoso-cerealero, que aportó USD 2.892 millones, mientras que el sector petrolero sumó otros USD 1.599 millones gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas.

No obstante, el propio estudio advierte que el aporte del sector energético podría enfrentar mayores desafíos durante los próximos meses ante la caída del precio internacional del petróleo, un factor que podría moderar el ingreso de divisas por exportaciones.

El mayor ingreso de dólares por comercio exterior permitió que la cuenta corriente cambiaria volviera a terreno positivo por segundo mes consecutivo. En mayo alcanzó un superávit de USD 1.877 millones, impulsado casi exclusivamente por el desempeño de la balanza comercial. Desde enero de 2024, el superávit acumulado de bienes asciende a USD 50.917 millones, aunque la cuenta corriente apenas acumula USD 802 millones positivos, reflejando el peso que tienen otros componentes de la salida de divisas.

Precisamente allí aparece uno de los principales ejes del informe. Según el CEPA, durante mayo los pagos por intereses, el déficit turístico y la remisión de utilidades consumieron el equivalente al 58% del superávit comercial del mes.

La balanza turística volvió a mostrar un rojo significativo. Solo en mayo registró un déficit de USD 855 millones considerando consumos con tarjetas, viajes y transporte de pasajeros, mientras que en los primeros cinco meses del año acumula un saldo negativo de USD 4.131 millones, aunque inferior al registrado durante igual período de 2025.

A ello se suma la creciente demanda de divisas por utilidades y dividendos. Durante mayo las empresas remitieron al exterior USD 484 millones por este concepto, elevando el acumulado de los primeros cinco meses del año a USD 1.841 millones. Desde diciembre de 2023, la salida neta por utilidades ya supera los USD 2.480 millones.

El estudio también pone la lupa sobre una tendencia estructural. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial acumuló USD 54.298 millones de superávit. Sin embargo, una vez descontados los pagos de intereses de deuda y el déficit turístico, ese resultado se reduce a apenas USD 5.547 millones. En otras palabras, intereses y turismo absorbieron cerca del 90% del saldo comercial generado durante el período.

En paralelo, el Banco Central logró incrementar sus reservas durante mayo gracias a una combinación de endeudamiento privado, mayores exportaciones y un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional. La cuenta financiera cambiaria registró un superávit de USD 1.763 millones, permitiendo un aumento mensual de las reservas internacionales de USD 3.646 millones.

Sin embargo, el informe advierte que buena parte de esos ingresos financieros terminaron financiando la creciente formación de activos externos (FAE), es decir, la compra de divisas por parte del sector privado. Entre enero y mayo de 2026 la dolarización de activos alcanzó USD 10.893 millones, mientras que desde la unificación cambiaria acumula USD 43.764 millones.

Para el CEPA existe una correlación prácticamente directa entre el incremento del endeudamiento y la salida de capitales. Desde diciembre de 2023 el endeudamiento neto aumentó USD 42.595 millones —entre deuda pública y privada—, una cifra muy similar a los USD 40.591 millones acumulados por la formación de activos externos durante el mismo período.

El comportamiento de las personas físicas ocupa un lugar central en esta dinámica. Solo durante mayo, las denominadas “Personas Humanas” compraron divisas por USD 2.212 millones, prácticamente la totalidad de la formación de activos externos del mes. Desde diciembre de 2023 acumulan compras netas por USD 47.804 millones, mientras que el resto del sector privado no financiero registró un desatesoramiento debido a las restricciones que aún mantienen las empresas para acceder plenamente al mercado cambiario.

Otro aspecto que destaca el informe es la persistente debilidad de la inversión extranjera directa. En mayo volvió a registrar un saldo negativo de USD 798 millones, explicado principalmente por la salida de capitales del sector petrolero. De esta manera, desde el inicio de la actual administración el flujo acumulado de inversión extranjera permanece en terreno negativo, con una desinversión neta superior a los USD 1.180 millones.

Respecto del financiamiento internacional, el CEPA señala que desde la unificación cambiaria el ingreso neto proveniente de organismos multilaterales alcanzó USD 21.327 millones, de los cuales cerca del 73% corresponde a desembolsos del Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el informe concluye con un dato que sintetiza la tensión cambiaria del actual esquema económico. Durante los primeros cinco meses de 2026, las compras de divisas realizadas por personas humanas alcanzaron USD 14.033 millones, un monto 26% superior al ingreso neto generado por el complejo oleaginoso y cerealero en igual período. Además, la formación de activos externos acumulada desde abril de 2025 equivale al 282% de todos los desembolsos efectuados por el FMI bajo el programa vigente.

Informe de Balance Cambiario BCRA Junio 2026 by CristianMilciades

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Estados Unidos e Irán formalizaron el alto el fuego con una firma digital y comienza una tregua de 60 días

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Estados Unidos e Irán dieron este miércoles un paso clave para desactivar la crisis militar que mantuvo en vilo a Medio Oriente durante las últimas semanas. Los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian firmaron de manera remota el memorándum de entendimiento que establece un alto el fuego por 60 días y fija las bases para una nueva ronda de negociaciones entre ambos países.

Según informó un funcionario de la Casa Blanca a la cadena CBS, el documento ya se encuentra plenamente vigente y comenzó a regir inmediatamente después de la firma digital de ambos mandatarios.

Trump rubricó el acuerdo mientras participaba de la cumbre del G7 en Francia, mientras que Pezeshkian lo hizo desde Teherán. La modalidad remota refleja tanto la urgencia de la situación como la imposibilidad política de una reunión presencial en medio de uno de los momentos más tensos de la relación bilateral en décadas.

La cadena francesa France 24 confirmó que el memorándum fue firmado oficialmente por ambos presidentes, mientras que el sitio Axios había adelantado la concreción del acuerdo horas antes.

El proceso diplomático había comenzado a tomar forma días atrás. Según fuentes estadounidenses, el domingo el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, ya habían firmado digitalmente una versión preliminar del entendimiento, allanando el camino para la ratificación presidencial.

Desde Teherán también hubo confirmación oficial. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, aseguró en declaraciones a la televisión estatal IRIB que tanto Pezeshkian como Trump suscribieron el documento mediante mecanismos digitales para formalizar el fin de las hostilidades.

Qué implica el memorándum

Aunque el texto completo del acuerdo todavía no fue difundido oficialmente, la Casa Blanca sostiene que establece una tregua de 60 días destinada a detener las acciones militares y crear condiciones para una negociación más amplia sobre seguridad regional, sanciones económicas y mecanismos de verificación.

La administración estadounidense anticipó además que en las próximas horas dará a conocer los detalles de un acuerdo compuesto por 14 puntos que definirán las obligaciones de cada parte durante el período de cese del fuego.

El desafío ahora será garantizar el cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos. Washington ya advirtió que responderá ante cualquier incumplimiento, mientras que Teherán sostiene que la continuidad de la tregua dependerá del respeto mutuo y del levantamiento gradual de determinadas restricciones económicas.

La firma del memorándum fue recibida con alivio por los mercados internacionales y por las principales potencias occidentales, que durante las últimas semanas habían expresado preocupación por una escalada que amenazaba con afectar el comercio mundial, las rutas energéticas y el suministro de petróleo.

La tregua también reduce, al menos temporalmente, el riesgo de una expansión regional del conflicto que involucre a otros actores de Medio Oriente.

Para la comunidad internacional, el acuerdo representa la primera señal concreta de distensión luego de semanas de enfrentamientos, amenazas cruzadas y creciente incertidumbre geopolítica.

Las próximas semanas serán determinantes para establecer si el memorándum constituye apenas una pausa táctica en el conflicto o el inicio de una negociación capaz de estabilizar una de las regiones más sensibles del planeta.

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El dinero y el machismo están socavando Estados Unidos

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Los drones han transformado rápidamente la guerra moderna. El ejército estadounidense, la fuerza más sofisticada y mejor equipada de la historia, ha sido humillado por Irán, en gran parte gracias al uso eficaz que este país hace de drones de bajo costo para amenazar el transporte marítimo, la producción de energía e incluso las bases estadounidenses. Mientras tanto, la creciente superioridad de Ucrania en la guerra con drones le otorga cada vez más ventaja sobre Rusia. Recordemos que, no hace mucho, la ultraderecha estadounidense celebraba la actitud machista de Putin y su supuesta invencibilidad militar.

Ante este giro radical de los acontecimientos, ¿no debería Estados Unidos estar deseoso de cerrar un acuerdo sobre drones con Ucrania, beneficiándose de su tecnología y experiencia?

Al parecer, no. Según The Hill , Donald Trump ha estado dilatando el acuerdo, citando a analistas militares estadounidenses que afirman no comprender la demora y estar desconcertados. Pero supongo que no son sinceros y prefieren evitar decir lo obvio. De hecho, la renuencia de Trump a cerrar un acuerdo que claramente beneficiaría el interés nacional de Estados Unidos no tiene ningún misterio.

Enseguida abordaré lo obvio. Primero, permítanme hacer un breve paréntesis sobre algo que parece no tener relación, pero que en realidad ayuda a explicar la aversión a los drones: la hostilidad de esta administración hacia las energías renovables y su desesperado, infructuoso y derrochador intento de reactivar la industria del carbón.

Hubo un tiempo en que la consigna de “perforar, perforar, perforar” se podía presentar como una postura realista y pragmática. ¿Alguien recuerda el Grupo de Trabajo de Energía de Cheney ? Sin embargo, en los últimos años, la drástica disminución del costo de la energía solar, la energía eólica y las baterías —que resuelven el problema de que el sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla— ha convertido a las energías renovables en la forma más rentable de generar electricidad. Por el contrario, el carbón es completamente inviable. Estas son las estimaciones de la Comisión Federal Reguladora de Energía sobre las adiciones de capacidad de las empresas de servicios públicos en 2025:

Sin embargo, Trump está intentando bloquear los proyectos de energías renovables por todos los medios posibles y acaba de invocar la autoridad propia de tiempos de guerra para gastar 700 millones de dólares en subvencionar nuevas centrales eléctricas que utilizan carbón “limpio y hermoso”.

¿Por qué? Parte de la respuesta radica en el poder económico. Los intereses de la industria de los combustibles fósiles apoyaron enormemente a Trump en 2024. De hecho, la presidencia de Trump es el resultado de miles de millones de dólares gastados por los hermanos Koch y otros para corromper y debilitar las instituciones políticas estadounidenses, incluida la Corte Suprema. Su recompensa es una política contraria a las energías renovables y a favor de los combustibles fósiles, junto con la derogación de la Ley de Derechos Electorales y la aprobación del Proyecto 2025.

¿Cuál es la otra parte? La energía limpia se ha convertido en un fantasma en las guerras culturales: la minería y la quema de carbón se consideran actividades “masculinas”, mientras que la energía renovable se presenta como algo progresista y afeminado. Los hombres de verdad no se preocupan por la neumoconiosis ni por las partículas en suspensión, y mucho menos por el cambio climático.

Así pues, la combinación de grandes sumas de dinero y egos masculinos frágiles impulsa el Síndrome de Desorden Ecológico. Y lo mismo ocurre con el desastre de Irán y la negativa a aprender de la catástrofe recurriendo a Ucrania.

¿Por qué Estados Unidos estaba tan poco preparado para la amenaza de los drones iraníes, a pesar de los evidentes éxitos de los drones ucranianos contra Rusia? Bueno, mientras los periodistas de investigación profundizan en la historia, les instaría a que… seguir el rastro del dinero.

Estados Unidos cuenta con una enorme y muy rentable industria de defensa, dedicada a un conjunto de tecnologías que están quedando obsoletas rápidamente, como los misiles Patriot de 4 millones de dólares, cuya fabricación lleva años, que se utilizan para derribar drones Shahed de 35.000 dólares que se pueden fabricar en meses.

Por lo tanto, no sería sorprendente que los intereses de la industria de defensa estén desempeñando un papel importante en la negativa del gobierno de Trump a admitir que las reglas de la guerra han cambiado, del mismo modo que las empresas de combustibles fósiles han hecho campaña contra las nuevas realidades de la tecnología energética. Al fin y al cabo, un acuerdo con los ucranianos expertos en drones significaría menos dinero para los contratistas de defensa estadounidenses.

Si bien esto es especulativo, sabemos que el reconocimiento de la revolución de los drones en la guerra por parte de Trump y su círculo íntimo requeriría que abandonaran su fantasía de poder militar machista. Pete Hegseth ha estado purgando a las fuerzas armadas de oficiales capaces —especialmente negros y mujeres— a quienes considera insuficientemente leales a Donald Trump. Sin embargo, más allá de las pruebas de lealtad, ha exaltado la importancia del ” espíritu guerrero ” y la aptitud física, como si estuviera liderando a los 300 espartanos en lugar de a un ejército de alta tecnología en la era de los drones y la guerra electrónica.

Es cierto que Hegseth, quizás escarmentado por su rotundo fracaso en Irán —¿por qué sigue en el cargo?—, admitió recientemente que Estados Unidos ha aprendido de Ucrania. Pero reconocer que su concepción de la guerra era completamente errónea sería un paso demasiado lejos para él.

Asimismo, Trump siente fascinación por las armas grandes y costosas como símbolos de virilidad y poder. Sigue impulsando la construcción de gigantescos acorazados de la ” clase Trump “, a pesar de que serían presa fácil en una guerra moderna. Basta con preguntar a los ucranianos, que han utilizado misiles y drones navales para obligar a la otrora poderosa Flota del Mar Negro rusa a refugiarse en un búnker fortificado. Pero Trump no quiere renunciar a sus fantasías.

Y se muestra especialmente reacio a aprender de Ucrania. Al fin y al cabo, le cortó la ayuda a Ucrania en un arrebato de ira por la merecida reputación de heroísmo de Zelenskyy, solo para quedar humillado por la negativa de Ucrania a perder la guerra. Admitir que necesita la ayuda ucraniana sería una humillación aún mayor.

Como ya he dicho, no hay misterio alguno sobre por qué Trump se niega a cerrar un acuerdo de drones con Ucrania. No le importa el interés nacional. Tanto en estrategia militar como en política energética, Trump está traicionando a Estados Unidos en aras del dinero y el machismo.

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El petróleo vuelve a encender la inflación global

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El petróleo volvió a ser el principal motor del sentimiento global. El crudo estadounidense rebotó con fuerza ante el creciente escepticismo sobre un acuerdo y la falta de avances en la reapertura del estrecho de Ormuz. La incertidumbre en torno a las negociaciones elevó la percepción de riesgo sobre la oferta energética global.

Los inventarios de crudo y gasolina en Estados Unidos continuaron cayendo, mientras la Agencia Internacional de Energía advirtió sobre una reducción acelerada de las existencias globales. Este contexto refuerza un escenario de precios energéticos elevados, con impacto directo sobre la inflación mundial y las expectativas de política monetaria.

“En términos generales, los mercados continúan dominados por la dinámica energía-inflación-tasas. El petróleo sigue siendo el principal factor de incertidumbre en los mercados, ya que la falta de avances en el conflicto geopolítico y los riesgos sobre el Estrecho de Ormuz mantienen un entorno de oferta frágil. Mientras esta situación no se resuelva, es probable que la presión inflacionaria se mantenga elevada y condicione el margen de acción de los bancos centrales”, aseguró María Agustina Patti, Financial Markets Strategist LATAM at EXNESS.

El dólar estadounidense se mantuvo respaldado por la revisión al alza de las expectativas de tasas de interés. La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse debido al aumento de los precios de la energía, lo que refuerza la posibilidad de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal durante más tiempo. El mercado ahora descuenta tasas elevadas durante un período prolongado e incluso una mayor probabilidad de una suba adicional.

En la eurozona, el crecimiento sigue siendo débil mientras la inflación se mantiene elevada. El PIB del primer trimestre creció apenas un 0,1%, mientras que la inflación alcanzó el 3%, muy por encima del objetivo del Banco Central Europeo. La combinación de crecimiento bajo y presiones inflacionarias complica la política monetaria y mantiene la expectativa de nuevas subas de tasas en los próximos meses.

El oro cayó hacia los 4.550 dólares por onza, presionado por el aumento de los rendimientos reales y la expectativa de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos. Aunque los riesgos geopolíticos suelen actuar como soporte, en el contexto actual predominan las tasas elevadas, lo que reduce el atractivo del metal precioso frente a los activos de renta fija.

El petróleo actúa como principal catalizador, impulsando presiones inflacionarias que refuerzan la postura restrictiva de los bancos centrales, fortalecen al dólar y mantienen la presión sobre activos sensibles a los tipos de interés.

En un entorno de mercado donde la oferta de corto plazo está cada vez más determinada por decisiones políticas y restricciones de acceso más que por la capacidad de producción, los modelos tradicionales de oferta y demanda pueden quedarse cortos para capturar la velocidad real de los movimientos.

Cuando las condiciones de acceso cambian de forma abrupta, el petróleo tiende a revalorizarse en movimientos rápidos e irregulares, dejando menos margen entre identificar una oportunidad y poder ejecutarla. Entender el movimiento es solo una parte del proceso; ejecutarlo en condiciones reales de mercado es otra completamente distinta.

En este contexto, la calidad de ejecución pasa a ser un componente relevante de la gestión del riesgo. Activos como el crudo, el oro o ciertos pares ligados a materias primas pueden reaccionar de forma intensa a catalizadores macroeconómicos, y esas reacciones suelen coincidir con cambios en la liquidez y en las condiciones operativas del mercado. La estabilidad de los spreads y la consistencia en la ejecución dejan de ser un detalle secundario y pasan a influir en la precisión real de una idea de trading.

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Mercados en vilo: petróleo, conflicto geopolítico y Bancos Centrales sacuden la semana

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La semana se mantiene dominada por un solo eje: la tensión geopolítica en Medio Oriente y su impacto directo sobre los mercados globales. Aunque surgieron señales de alivio, la situación sigue siendo frágil y mantuvo en alerta a inversores, bancos centrales y gobiernos. Petróleo, divisas, oro y expectativas de tasas reaccionaron con fuerza ante cada titular.

Petróleo: volatilidad extrema por el Estrecho de Ormuz

El petróleo vivió jornadas intensas. A comienzos de la semana, los precios tocaron máximos de varios años ante el temor de interrupciones en el suministro global, luego de nuevos enfrentamientos y crecientes amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Sin embargo, el martes el crudo retrocedió con fuerza luego de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, asegurara que el cese del fuego seguía vigente y que el estrecho permanecía abierto. Además, confirmó que dos buques comerciales estadounidenses atravesaron la zona con apoyo militar sin incidentes mayores. Aun así, el mercado sigue extremadamente sensible, manteniéndose estancada cualquier salida diplomática.

“La geopolítica volvió al centro del escenario financiero: petróleo volátil, dólar fortalecido como refugio y bancos centrales atrapados entre inflación y crecimiento. En un mercado tan sensible, cualquier titular puede cambiar el rumbo global en cuestión de horas.” Afirmó María Agustina Patti, Financial Markets Strategist LATAM at EXNESS

Dólar y monedas: refugio, tasas y política monetaria

El dólar mostró fortaleza durante gran parte de la semana, impulsado por su rol de activo refugio ante el conflicto y por expectativas de que la Reserva Federal mantendrá tasas altas por más tiempo.

El índice dólar se estabilizó tras dos sesiones de subas, mientras el mercado descuenta que la Fed mantendría las tasas sin cambios durante lo que resta del año. Incluso comienza a aparecer una probabilidad cercana al 50% de una suba de tasas en 2027 si la inflación vuelve a acelerarse por el shock energético.

Europa: BCE más agresivo y tensión comercial con EEUU

En Europa, el foco pasó por dos frentes: política monetaria y comercio exterior. El Banco Central Europeo mantuvo las tasas la semana pasada, pero dejó abierta la puerta a nuevos ajustes. Funcionarios como Joachim Nagel, Madis Müller y Peter Kazimir advirtieron sobre presiones inflacionarias persistentes y sugirieron una posible suba en junio.

El mercado ya descuenta más de tres aumentos de tasas del BCE este año. Al mismo tiempo, Donald Trump volvió a escalar la tensión comercial al elevar al 25% los aranceles sobre autos y camiones europeos, acusando a la Unión Europea de incumplir acuerdos comerciales con Washington. 

Oro: refugio limitado por tasas elevadas

El oro recuperó terreno tras tocar mínimos de más de un mes. La demanda defensiva reapareció con la escalada geopolítica y el temor a una inflación más persistente. Sin embargo, el metal enfrenta una dinámica mixta: suele beneficiarse en escenarios de crisis e inflación, pero pierde atractivo cuando las tasas de interés se mantienen elevadas, ya que no ofrece rendimiento.

Es decir, el oro sigue siendo refugio, pero con techo limitado mientras los bancos centrales mantengan políticas restrictivas.

Riesgo global: advertencia del FMI

Uno de los mensajes más contundentes de la semana llegó desde el FMI. Su directora advirtió que, si el conflicto se prolonga hasta 2027 y el petróleo alcanza los USD 125 por barril, la economía global podría enfrentar un escenario “mucho peor”.

Esto incluye menor crecimiento, inflación renovada, tasas más altas por más tiempo y mayor presión sobre mercados emergentes.

Qué mirar la próxima semana

Los mercados seguirán pendientes de cinco factores clave:

  1. Evolución del conflicto geopolítico.
  2. Estado operativo del Estrecho de Ormuz.
  3. Movimiento del petróleo y energía global.
  4. Comentarios de la Fed y el BCE sobre tasas.
  5. Nuevas medidas comerciales de Trump.

La semana dejó en claro que la geopolítica volvió al centro del escenario financiero. El petróleo reaccionó con extrema volatilidad, el dólar recuperó protagonismo como refugio y los bancos centrales enfrentan un nuevo dilema inflacionario. Aunque hubo señales temporales de calma, el equilibrio sigue siendo muy delicado.

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