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Delcy Rodríguez se reunió con el director de la CIA

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La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvo este jueves en Caracas una reunión de alto nivel con el director de la CIA, John Ratcliffe, en un hecho calificado como “histórico” por fuentes estadounidenses y que marca el primer contacto formal de un alto representante de Estados Unidos con el gobierno venezolano desde la captura del expresidente Nicolás Maduro. El encuentro, ordenado directamente por el presidente Donald Trump, se produjo en un contexto de reconfiguración política interna, tensiones diplomáticas y un giro explícito en la estrategia económica venezolana, con eje en la industria petrolera.

Según informó una autoridad estadounidense, la reunión se extendió durante dos horas y tuvo como objetivo central “generar confianza y comunicación” tras la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, ocurrida hace casi dos semanas en una operación de fuerzas estadounidenses en Caracas. Ambos permanecen detenidos en Nueva York, donde se declararon inocentes de cargos por narcotráfico y otros delitos.

Durante el encuentro, Ratcliffe y Rodríguez abordaron una posible colaboración económica y coincidieron en la premisa de que “Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos”, de acuerdo con la versión oficial difundida el viernes.

Un gesto político en simultáneo con reformas económicas

La reunión coincidió con un momento institucional clave en Caracas. Ese mismo día, Delcy Rodríguez pronunció su primer discurso sobre el estado de la nación desde que asumió la presidencia interina, en el marco de la presentación del Mensaje Anual 2025 ante el Parlamento.

En su alocución, Rodríguez anunció reformas en la industria petrolera destinadas a permitir una mayor inversión extranjera, lo que representa un cambio significativo respecto de las políticas implementadas durante la gestión de Nicolás Maduro. La presidenta interina confirmó que solicitó al Poder Legislativo la reforma de la ley de hidrocarburos, que hasta ahora obligaba a los socios extranjeros a operar junto a la empresa estatal PDVSA, la cual debía conservar una participación mayoritaria.

Según explicó, las modificaciones permitirían invertir en nuevos yacimientos, en un intento por reactivar un sector estratégico para una economía atravesada por una profunda crisis. En paralelo, Rodríguez anunció la creación de dos fondos soberanos: uno destinado a la protección social, con recursos orientados a hospitales, escuelas, alimentos y vivienda; y otro enfocado en infraestructura y desarrollo social, para financiar inversiones en agua, electricidad y carreteras.

En un tono enfático, la presidenta interina afirmó que no teme enfrentar a Estados Unidos “diplomáticamente a través del diálogo político”, y sostuvo que Venezuela debe defender su “dignidad y honor”. “Si fuera necesario viajar a Washington D.C. para reunirme con el presidente Trump, lo haría caminando, no arrastrada”, afirmó.

Petróleo, control estadounidense y expectativas de inversión

El trasfondo económico de la reunión en Caracas está estrechamente vinculado al petróleo venezolano, sector sobre el cual Trump expresó un interés directo. El presidente estadounidense declaró que las compañías petroleras de su país invertirán en Venezuela y que esas operaciones generarán beneficios tanto para el pueblo venezolano como para Estados Unidos.

No obstante, un alto funcionario estadounidense aclaró que Estados Unidos controlará “indefinidamente” las ventas de petróleo venezolano sancionado, lo que introduce un esquema de supervisión directa sobre los flujos de exportación. Trump, además, pidió públicamente que las compañías petroleras inviertan al menos US$100.000 millones en Venezuela, aunque un ejecutivo del sector afirmó la semana pasada que el país actualmente no es “apto para la inversión”.

Durante una reunión en la Casa Blanca, directivos de las principales empresas petroleras estadounidenses reconocieron que Venezuela constituye una oportunidad atractiva, dado que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero advirtieron que se requieren cambios significativos para convertirla en un destino viable para el capital internacional.

Trump fue explícito al señalar que su administración decidirá qué empresas podrán operar en el país sudamericano. “Tratarán directamente con nosotros. No tendrán que tratar con Venezuela en absoluto. No queremos que traten con Venezuela”, afirmó, y añadió que uno de los beneficios para Estados Unidos será una reducción adicional en los precios de la energía.

Un giro político bajo presión interna y externa

Rodríguez, quien se desempeñó como vicepresidenta durante el gobierno de Maduro, juró como presidenta encargada el 5 de enero, apenas dos días después de la detención del entonces mandatario. En su discurso ante el Parlamento, reconoció que fue “muy difícil” presentar el mensaje anual originalmente preparado por Maduro y que ambos trabajaron en el texto hasta seis horas antes de su captura, el 3 de enero.

La mandataria interina aseguró que “toda Venezuela está amenazada” y llamó a la unidad nacional para librar lo que definió como una “batalla diplomática”. Al mismo tiempo, remarcó que Estados Unidos es una potencia nuclear, contextualizando la necesidad de encarar el vínculo bilateral desde una estrategia de diálogo político.

El funcionario estadounidense que informó sobre el encuentro calificó la reunión entre Ratcliffe y Rodríguez como “histórica”, destacando que se trata del primer representante de nivel ministerial que visita Venezuela desde la captura de Maduro.

El encuentro en Caracas se produjo, además, en paralelo a la reunión en Washington entre Trump y la líder opositora María Corina Machado, quien le entregó al presidente estadounidense su medalla del Premio Nobel de la Paz, en una señal política que refuerza el complejo entramado de actores y negociaciones en curso.

Escenario abierto y señales cruzadas

Venezuela atraviesa una crisis económica profunda, marcada por un fuerte aumento de los precios de los alimentos y una pérdida sostenida del poder adquisitivo. En ese contexto, el giro discursivo y normativo de Delcy Rodríguez, junto con el contacto directo con la CIA y la Casa Blanca, introduce un nuevo escenario institucional, aún cargado de incertidumbre.

Mientras Estados Unidos avanza en un esquema de control directo sobre la operatoria petrolera, Caracas busca reabrir canales de inversión extranjera y reconstruir vínculos diplomáticos sin resignar, según la narrativa oficial, soberanía ni dignidad nacional. El resultado de esta ecuación definirá no solo el futuro del sector energético, sino también la arquitectura política y económica de Venezuela en la etapa posterior a Maduro.

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Trump endurece el control sobre el petróleo venezolano tras la incautación del buque Olina

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Fuerzas conjuntas de Estados Unidos interceptaron este viernes al petrolero Olina en aguas del Caribe, en una operación militar ejecutada antes del amanecer y coordinada entre el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El presidente Donald Trump afirmó que la acción se realizó en coordinación con las autoridades interinas de Venezuela, tras detectar que el buque había partido del país sin la autorización correspondiente, en un nuevo episodio de control sobre la comercialización del petróleo venezolano y de la ofensiva estadounidense contra lo que define como actividades ilegales transnacionales.

La operación militar y el mensaje de Washington

Según informó el Comando Sur, el abordaje del Olina fue ejecutado por marines de la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur, que despegaron desde el portaaviones USS Gerald R. Ford. La intervención se desarrolló sin resistencia y las autoridades estadounidenses no precisaron la cantidad de personas detenidas.

En un comunicado oficial, el mando militar aseguró que la acción envía un “mensaje claro”: “no existe refugio seguro para los criminales”, en el marco de los esfuerzos del Gobierno estadounidense por combatir actividades ilegales transnacionales en el hemisferio occidental. La operación se inscribe dentro de una estrategia de seguridad marítima que Washington viene reforzando en rutas clave del Caribe y América Latina.

Trump sostuvo posteriormente que la incautación fue coordinada con las autoridades interinas de Venezuela, y afirmó que el buque había zarpado sin autorización. En un mensaje publicado en su red Truth Social, indicó que el petrolero regresará a Venezuela y que el crudo será comercializado a través del GREAT Energy Deal, un mecanismo creado por su administración para este tipo de ventas.

Control del petróleo venezolano y la “flota fantasma”

En paralelo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, describió al Olina como parte de la denominada “flota fantasma”, integrada por petroleros sospechosos de transportar crudo sometido a embargo y que buscan evadir controles mediante cambios de bandera o rutas clandestinas. Según la funcionaria, el buque había partido de Venezuela antes de ser interceptado y era sospechoso de transportar petróleo sancionado.

Washington advirtió que controlará la venta de petróleo de Venezuela por tiempo “indefinido”, profundizando un esquema de supervisión directa sobre los flujos energéticos del país sudamericano. En los últimos días, Estados Unidos intensificó su presencia naval y aérea en el Caribe, con una serie de operativos que derivaron en la incautación de cinco buques con crudo vinculados a Venezuela.

El miércoles previo, el Pentágono confirmó la requisa de otros dos petroleros, uno de ellos con bandera rusa. Entre los casos destacados figura el tanquero Marinera, antes conocido como Bella 1, que fue perseguido durante tres semanas desde el Caribe hasta el Atlántico norte. También fue interceptado el M/T Sophia, un petrolero sancionado que, según Washington, operaba ilícitamente en aguas internacionales.

Una estrategia de seguridad de alcance indefinido

La Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur fue presentada por el Gobierno estadounidense como una iniciativa destinada a reforzar la seguridad marítima, frenar el tráfico ilícito y apoyar a las agencias civiles de aplicación de la ley, con especial foco en las rutas del Caribe y América Latina. Funcionarios del Pentágono señalaron que la operación no es temporal y que continuará mientras sea necesario para, según expresaron, proteger el territorio estadounidense y restaurar la seguridad en el hemisferio occidental.

Desde una perspectiva económica e institucional, la interceptación del Olina y las advertencias sobre el control de la venta de crudo profundizan la incertidumbre sobre los flujos petroleros venezolanos, impactan en la logística energética regional y reafirman el rol de Estados Unidos como actor central en la regulación de facto del comercio petrolero vinculado a Venezuela.

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Delcy Rodríguez propone a Trump una agenda de cooperación tras la captura de Maduro

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En medio de la detención y judicialización del ex dictador venezolano Nicolás Maduro en Estados Unidos, la funcionaria a cargo de la transición política en Venezuela, Delcy Rodríguez, invitó formalmente a Washington a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación”. El pronunciamiento se produjo horas después de declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que su país está “a cargo” de Venezuela y que necesita “acceso total” a sus recursos estratégicos, en particular el petróleo.

El cruce de mensajes marca un punto de inflexión institucional tras la captura de Maduro en Caracas el sábado y su posterior traslado a Nueva York, donde este lunes debe comparecer ante un juez federal por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo. La situación abre un escenario de redefinición política, diplomática y económica, con impacto directo en la relación bilateral y en la transición interna venezolana.

El mensaje de Rodríguez: paz, cooperación y nueva diplomacia

El domingo por la noche, Rodríguez difundió un comunicado a través de su canal de Telegram en el que reafirmó la “vocación de paz” de Venezuela y su aspiración a vivir “sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional”. En el texto, sostuvo que “la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación”.

La funcionaria, que asumió de manera temporal la presidencia con el aval de la Corte Suprema y de las fuerzas militares, planteó como prioridad avanzar hacia un nuevo esquema de relaciones exteriores. “Consideramos prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EEUU y Venezuela, y entre Venezuela y los países de la región, basado en la igualdad soberana y la no injerencia”, afirmó.

Rodríguez extendió además una invitación directa al gobierno estadounidense: “Extendemos la invitación al gobierno de los EEUU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.

El pronunciamiento se conoció instantes después de declaraciones públicas de Trump, quien aseguró que Estados Unidos mantiene contactos con “la gente que acaba de asumir el cargo” en Venezuela. Consultado sobre quién ejerce el control político, evitó precisiones: “No me pregunten quién está a cargo, porque les daré una respuesta, y será muy controvertida”.

Trump, los recursos estratégicos y la presión judicial

Desde Washington, Trump afirmó que Delcy Rodríguez “está cooperando” con Estados Unidos, aunque aclaró que aún no habló personalmente con ella. “Hablaré con ella en el momento adecuado”, dijo. En ese marco, el mandatario vinculó la cooperación con intereses estratégicos concretos: “Necesitamos acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y a otros recursos de su país que nos permitan reconstruirlo”.

El presidente estadounidense describió a Venezuela como “un país muerto” y sostuvo que serán necesarias “grandes inversiones de las compañías petroleras” para poner en funcionamiento su infraestructura. Trump rechazó que Rodríguez haya respondido con críticas formales a la operación que derivó en la captura de Maduro, pese a que la dirigente había calificado ese accionar como una violación del derecho internacional y de la soberanía. “Ustedes escuchan a una persona diferente de la que yo escucho”, afirmó.

Las declaraciones se produjeron en paralelo al avance del proceso judicial contra Maduro. Trump anticipó que el país enfrentará “un juicio muy duro” y aseguró que “el caso es infalible”. “La gente está muy contenta con lo que hemos hecho”, declaró.

Maduro tiene previsto comparecer este lunes al mediodía ante un tribunal federal de Nueva York, bajo la supervisión del juez de distrito Alvin K. Hellerstein, a quien Trump calificó como “muy respetado”.

Comisión política y el inicio formal del proceso contra Maduro

Tras los comunicados cruzados, el gabinete chavista informó la creación de una comisión “de alto nivel” destinada a buscar la liberación de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El anuncio fue realizado por el ministro de Información, Freddy Ñáñez, quien integrará el grupo junto al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el canciller Iván Gil.

En paralelo, Delcy Rodríguez encabezó el domingo su primera reunión del Consejo de Ministros, apenas un día después de asumir formalmente la presidencia interina.

El núcleo del expediente judicial contra Maduro gira en torno a cargos por “narcoterrorismo” y conspiración para el tráfico de drogas. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, se trata de una figura penal que combina delitos de narcotráfico con el uso de violencia o de estructuras armadas para facilitar la distribución de estupefacientes. Los fiscales sostienen que el ex líder chavista participó durante años en un entramado destinado a introducir toneladas de cocaína en territorio estadounidense, utilizando al Estado venezolano como plataforma de protección y logística.

Las acusaciones no son nuevas. En marzo de 2020, fiscales federales ya habían presentado cargos formales contra Maduro y otros altos dirigentes, vinculándolos con el denominado Cartel de los Soles. El expediente también menciona a Cilia Flores, señalada como parte del círculo de poder que habría facilitado o encubierto actividades ilícitas, y recuerda que dos de sus sobrinos fueron condenados en Nueva York en 2017 por intentar introducir cocaína en Estados Unidos.

Desde el punto de vista judicial, la audiencia de este lunes no implica aún un juicio ni una evaluación de pruebas, sino el inicio formal del proceso con el acusado presente. En esa instancia, la fiscalía detallará los cargos, la defensa podrá plantear objeciones preliminares y el juez resolverá cuestiones como la detención preventiva, el calendario procesal y las condiciones de acceso a la evidencia.

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