PIB Argentina

El mercado ajusta expectativas: inflación más baja, dólar retrasado y crecimiento moderado

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El nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido el 5 de marzo por el Banco Central (BCRA) trazó una radiografía que el sistema financiero sigue con atención: inflación anual proyectada en 26,1% para 2026, un dólar mayorista estimado en $1.707 a fin de año y un crecimiento económico del 3,4%.

Los números surgen de una encuesta realizada entre el 25 y el 27 de febrero a 46 participantes —entre 34 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras— y ofrecen una señal clave para el clima económico y político del país: el mercado espera que la inflación continúe bajando, pero al mismo tiempo proyecta un tipo de cambio que crecería menos que los precios, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

La pregunta que sobrevuela la City es evidente: ¿se consolida un escenario de estabilidad macroeconómica o se trata de un equilibrio frágil sostenido por expectativas aún en construcción?

Inflación en descenso y un dólar que corre detrás de los precios

El relevamiento anticipa que la inflación mensual seguirá desacelerándose durante el año. Para febrero, los analistas estimaron un IPC de 2,7%, cifra que se ubica por debajo del 2,9% registrado en enero, aunque 0,6 puntos porcentuales por encima del REM anterior.

En el caso de la inflación núcleo, el indicador se proyecta en 2,5% mensual, también con un leve ajuste al alza frente al informe previo.

Según el escenario que trazan los analistas, la barrera del 2% mensual recién se quebraría en mayo, tras lo cual el índice de precios seguiría una trayectoria descendente hasta cerrar el año con 26,1% de inflación acumulada.

En paralelo, el REM muestra un ajuste a la baja en las expectativas de tipo de cambio. El dólar mayorista promedio para marzo se proyecta en $1.429, es decir $73 menos que en el relevamiento anterior.

Para diciembre de 2026, el consenso de mercado ubica el dólar en $1.707, lo que implicaría una suba interanual de 17,9%, claramente por debajo de la inflación esperada.

Esa relación —precios creciendo más rápido que el tipo de cambio— aparece como uno de los datos más sensibles del informe, porque sugiere un proceso de apreciación real del peso, una dinámica que el mercado suele observar con cautela cuando se prolonga en el tiempo.

Crecimiento moderado y estabilidad laboral

El REM también ofrece una proyección sobre el nivel de actividad. Los analistas estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) habría crecido 0,8% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior, una mejora de 0,6 puntos porcentuales frente al relevamiento previo.

Para 2026, el consenso proyecta una expansión económica del 3,4% en promedio, con un crecimiento trimestral de 1,0% en el primer trimestre y 0,9% en el segundo.

En el mercado laboral, las expectativas se mantienen estables. La tasa de desempleo se ubicaría en 6,7% de la Población Económicamente Activa en el cuarto trimestre de 2025, y se mantendría prácticamente en el mismo nivel —6,7%— hacia fines de 2026.

La estabilidad proyectada en el empleo sugiere que los analistas no anticipan cambios abruptos en el mercado laboral, aunque tampoco esperan una mejora significativa.

Superávit comercial y equilibrio fiscal en el radar

El informe también muestra una perspectiva relativamente favorable para el frente externo.

Para 2026, los analistas proyectan exportaciones por US$92.737 millones e importaciones por US$80.204 millones, lo que arrojaría un superávit comercial de US$12.533 millones, una cifra US$1.358 millones superior a la estimada en el relevamiento anterior.

En materia fiscal, el REM anticipa un superávit primario de $16,1 billones para 2026, mientras que el promedio del Top 10 de analistas lo ubica en $15,9 billones. Ningún participante del relevamiento prevé un superávit inferior a $9 billones.

El escenario fiscal proyectado aparece alineado con el objetivo de equilibrio presupuestario, una variable que el mercado considera central para sostener la estabilidad macroeconómica.

Tasas y liquidez: el costo del dinero en pesos

Las expectativas sobre las tasas de interés también reflejan el intento de equilibrar inflación, liquidez y estabilidad cambiaria.

El REM proyecta que la tasa TAMAR de bancos privados se ubique en 31,3% nominal anual en marzo, equivalente a 2,6% efectiva mensual. Para diciembre de 2026, el consenso prevé una reducción hasta 24% nominal anual.

El nivel de tasas aparece como una de las herramientas clave para sostener la demanda de pesos frente al dólar, en un contexto donde el tipo de cambio proyectado crece más lento que los precios.

Expectativas en construcción

El REM no fija política económica, pero funciona como una brújula del clima financiero. Sus proyecciones condensan la mirada de consultoras, bancos y centros de análisis sobre el rumbo macroeconómico.

El escenario que surge del informe combina inflación en descenso, crecimiento moderado, estabilidad laboral y superávit fiscal, pero también plantea una dinámica cambiaria que el mercado seguirá de cerca.

La clave, en los próximos meses, será observar si las expectativas comienzan a alinearse con los datos reales o si aparecen tensiones entre inflación, tipo de cambio y tasas que obliguen a recalibrar el escenario.

Por ahora, el consenso del mercado traza una trayectoria relativamente ordenada para 2026. Pero, como suele ocurrir con las proyecciones económicas, el verdadero test llegará cuando la economía avance sobre el terreno de los hechos.

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INDEC: los salarios aumentaron 60% y mejoraron su peso en la economía argentina en 2025

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La participación de los salarios en el valor agregado creció al 46% en el segundo trimestre de 2025, el mayor nivel desde 2022. Según el INDEC, la remuneración al trabajo asalariado avanzó 60,1% interanual y amplió su participación en el valor agregado bruto nacional.

El excedente empresario cayó más de cuatro puntos y los puestos de trabajo crecieron 1,2%.

Mayor peso del salario en la generación del ingreso

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la participación de la remuneración al trabajo asalariado (RTA) en el valor agregado bruto (VAB) aumentó al 46% en el segundo trimestre de 2025, frente al 43,2% registrado en igual período del año anterior. Se trata de la mayor proporción desde mediados de 2022, reflejando una mejora relativa en la distribución del ingreso entre el trabajo y el capital.

Según la Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra, los salarios y contribuciones patronales sumaron $326,26 billones, sobre un VAB total de $709,19 billones a precios básicos. En comparación con el segundo trimestre de 2024, el incremento nominal fue de 60,1%, en un contexto de desaceleración de la actividad y estabilidad en el empleo.

El excedente de explotación bruto (EEB) —que representa el resultado contable de las empresas— redujo su participación del 45,5% al 41,2%, una baja de 4,33 puntos porcentuales (p.p.), afectada principalmente por descensos en agricultura (-1,97 p.p.), industria manufacturera (-1,71 p.p.) y comercio mayorista y minorista (-0,88 p.p.).

En tanto, el ingreso mixto bruto (IMB) —que agrupa a trabajadores por cuenta propia— representó el 13,7% del valor agregado, con un leve incremento de 0,09 p.p. interanual. Los otros impuestos netos de subsidios mostraron una participación de -0,9%, frente al -2,3% del año anterior, reflejando una reducción de los subsidios productivos.

El empleo creció 1,2% y las horas trabajadas 1,3% interanual

Durante el segundo trimestre de 2025, el total de puestos de trabajo alcanzó 22,5 millones, lo que significó un crecimiento del 1,2% interanual, según el INDEC. De ese total, 16,7 millones correspondieron a asalariados (74%) y 5,8 millones a trabajadores no asalariados (26%).

Entre los asalariados, los registrados sumaron 11,1 millones (49% del total) y los no registrados fueron 5,5 millones (25%). La tasa de crecimiento del empleo asalariado fue del 0,5%, mientras que el trabajo no asalariado se expandió 3,2% en el mismo período.

En cuanto a las horas efectivamente trabajadas, el informe contabilizó 33.749 millones anualizadas, con un incremento del 1,3% interanual. Dentro de ese total, los asalariados aportaron 25.259 millones de horas y los no asalariados 8.490 millones. El detalle muestra una suba del 0,3% en las horas de los asalariados registrados y un aumento más fuerte entre los no registrados (+3,8%).

Sectores con mayor participación del ingreso laboral

La participación del ingreso laboral creció tanto en el sector público como en el privado. El INDEC destacó que de los 2,76 puntos porcentuales de aumento general, 2,42 p.p. correspondieron al sector privado, mientras que el sector público aportó 0,34 p.p..

Por rama de actividad, los mayores incrementos de participación salarial se verificaron en:

  • Comercio mayorista y minorista (+0,51 p.p.)
  • Industria manufacturera (+0,42 p.p.)
  • Enseñanza (+0,39 p.p.)
  • Servicios sociales y de salud (+0,33 p.p.)

En el otro extremo, el excedente empresario perdió peso en sectores clave como agricultura, industria y transporte, aunque se observó una mejora en actividades inmobiliarias y empresariales (+2,95 p.p.) y hoteles y restaurantes (+0,30 p.p.), donde repuntó la rentabilidad.

Una mejora en la distribución funcional del ingreso

El informe del INDEC, elaborado por la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales, forma parte de la serie trimestral que reemplaza la antigua “Distribución funcional del ingreso”, ahora presentada como Cuenta de generación del ingreso. Esta metodología permite medir con mayor precisión la proporción del valor agregado que se destina a salarios, excedentes empresariales y rentas mixtas.

Los resultados del segundo trimestre de 2025 sugieren una recuperación de la participación del trabajo en el ingreso nacional, aunque aún en niveles inferiores al promedio histórico previo a la pandemia. En términos estructurales, la mayor contribución del salario al valor agregado puede asociarse a la recomposición nominal de los sueldos y a la reducción relativa de márgenes en ramas exportadoras y de servicios.

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