PLAN ECONOMICO

Las dudas en el horizonte de eventos

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Escribe Juan Luis Bour, director de Fundación FIEL – Desde el segundo semestre de 2024, la economía rebotó, dando lugar a una caída del PBI de solo 1.3% -bastante menor a la que podía preverse para un año de fuertes ajustes en lo fiscal y monetario-. Fue incluso menor a la de 2023 (-1.9%) en que regían los recurrentes planes oficiales de estímulo a la actividad que prevalecieron en la gestión de los Fernandez.

Sin embargo, tras la fuerza de la recuperación que dio lugar a crecimientos trimestrales desestacionalizados de 3.9% y 2% en los últimos dos cuartos de 2024, 2025 se inició con una recuperación trimestral de 0.8%, que habría continuado con un aumento desestacionalizado de apenas la mitad en el segundo trimestre del año, indicando una desaceleración que, en algún momento, se puede confundir con un frenazo. Aparte de alguna desaceleración en la variación trimestral de inversión y consumo privado, la variación negativa de las importaciones netas (importaciones de bienes y servicios van muy arriba de las exportaciones) empieza a cobrar peaje.

¿Se trata de la evolución esperada en el contexto de un proceso de reformas y previo a elecciones de medio término en setiembre (PBA) y octubre (nacional) que pueden marcar quiebres políticos y también en la capacidad de impulsar reformas, o refleja alguna “fatiga de ajuste”, o es más bien algo relacionado al mismo programa económico que mantiene condiciones que no despejan la incertidumbre?

La pregunta encierra dudas que, en parte, se encuentran reflejadas en la volátil evolución del índice de riesgo país que, tras tocar un mínimo en enero, volvió a subir para estancarse en 730 puntos básicos en julio, unos 340 puntos arriba del riesgo Latino, lejos aún del nivel que podría permitir abrir la puerta del financiamiento voluntario sin colaterales, acercando la macro a un escenario menos incierto. Queda siempre la cuestión de que la baja de riesgo –de tener lugar- debería resultar además sostenible en el tiempo para regenerar el clima de que “esta vez es diferente”. Para ello, se requiere la percepción de que los cambios están para quedarse, es decir que puede haber una duda razonable acerca de que la percepción de riesgo responde más a las alternativas polares en política (kirchnerismo versus resto) que a la evolución del programa económico. Si eso fuera todo, si la política (la posible, no la “ideal” cualquiera sea su definición) fuera la condición suficiente para despejar el horizonte de corto plazo, en pocos meses nos alcanzaría para testear la hipótesis.

Como ya muchos han señalado, sin embargo, es posible que la incertidumbre económica refleje no solo el estado y perspectivas inciertas en el terreno político, sino también dudas acerca del devenir del programa económico y de su implementación. El Fondo parece haberse sumado a estas dudas recientemente, a juzgar por su referencia al hecho que “sigue siendo necesaria mayor claridad sobre el régimen monetario y cambiario a mediano plazo”.

Nadie pudo pensar razonablemente que, con el prontuario argentino de ocho décadas de zigzags y fracasos, el proceso de reformas seria rápido y lineal. Y, en efecto, la no linealidad, la necesidad de cambios permanentes genera dudas, en particular cuando las correcciones al programa son siempre para un escenario muy corto. Prueba de ello, la sucesión de Fases que se perciben como transitorias y van reclamando adaptaciones mayores.

Actualmente estamos en Fase 3, o quizás desde julio ingresamos ya a la Fase 4 o a sus prolegómenos -sin decirlo-, a apenas tres meses de implementar la “fase” anterior. Y probablemente (o si se quiere, seguramente) vendrán nuevos ajustes, ya que no solo estamos en proceso de “discovery” del tipo de cambio de equilibrio, sino que es el mismo programa económico el que está en proceso de descubrimiento desde la vaga y primitiva idea de dolarización hasta llegar a un escenario más ordenado, previsible y flexible como el que se está procurando diseñar e instalar, en busca de un marco macroeconómico sostenible.

Todo programa debe ajustarse frente a shocks que pueden generar descarrilamientos momentáneos. Pero también debe ser corregido cuando se encamina a enfrentar sobresaltos por no advertir a tiempo los desequilibrios. Esta parte de la volatilidad –no la que proviene de shocks o de la adaptación al cambio, que puede ser parte natural del proceso- es la que debe ser evitada.

La actual gestión fue introduciendo reformas significativas en diversas áreas de la economía desde lo fiscal, lo monetario, la política comercial y los mercados regulados. Toda reforma requiere tener claro desde el comienzo la secuencia de los cambios -qué es lo que va primero y qué viene después-, cuánto tiempo precisa cada reforma para estar en operaciones, y desde ya requiere saber qué significa la “reforma” desde que se inicia el proceso, tanto en términos de contenido como –una proyección al menos- de su impacto sobre el resto de los mercados.

En otras palabras, el plan debe en lo posible ser conocido desde el comienzo si se quiere bajar la incertidumbre, y no basta con enumerar las áreas de la reforma que son por todos conocidas desde hace décadas -tributaria, laboral, previsional, comercio, regulaciones, para mencionar solo un puñado de ellas- para decir que el programa está determinado.

En otros términos, quizás la incertidumbre que nos rodea no provenga solo de la política. En la
medida que nos acercamos al “horizonte de eventos” que no nos permita escapar del agujero
negro, quizás haya que considerar que hay algo más. En palabras del presidente Clinton, it’s
the economy.

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Copiar y Pegar: el Plan Económico de Milei

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Escribe Guillermo Oglietti de CELAGAnálisis de “propuestas” que reiteran un modelo que ya ha demostrado ser fallido y muy costoso para la población

Analizamos las propuestas económicas de Javier Milei que están incluidas en el programa presentado por La Libertad Avanza a la Justicia Nacional Electoral.

  • En el plan encontramos 64 propuestas de carácter económico.
  • Excluimos del análisis a 27 propuestas, el 43 %, porque son propuestas “triviales”, es decir, son generalidades a las que ningún candidato podría rechazar u oponerse y, por lo tanto, no permiten distinguir entre los candidatos y no aportan al entendimiento del plan.
    • Por ejemplo, la propuesta n° 5 de la sección Reforma Económica, que dice: “Fomento de las inversiones privadas” o la n° 2 de la sección Tecnología e Infraestructura: “Incentivar la inversión en turismo”. Ningún candidato sería capaz de oponerse o proponer “reprimir las inversiones privadas”. 
  • Tampoco incorporamos en el análisis a las propuestas que llamamos “superfluas”. Es decir, aquellas que proponen lo que ya existe o está resuelto, como la del punto 25 de la sección Salud, que para el PAMI propone: “Que los profesionales de la salud presten evidencias de su especialidad”, es decir, propone una exigencia que actualmente es un requisito para acceder al cargo.
  • También excluimos propuestas de consecuencias imprevisibles y dudosa moralidad, como la n° 27 de la sección Salud (si, salud) donde propone: “Crear emprendimientos productivos en todos los servicios penales y correccionales”.
    • Podría tratarse de una buena iniciativa que los reos puedan trabajar y contribuir a la sociedad, lo que serviría a su reinserción, sin embargo, habida cuenta de la hegemonía del mercado que rige los principios del anarcocapitalismo y su inspiración en el modelo de capitalismo norteamericano, esta propuesta pronto se transformaría en el negocio de las cárceles privadas, de la superpoblación carcelaria y de los grandes negocios basados en los bajos salarios de una población abundante y semiesclava.[1]

Resumen del Plan de Milei y contraste con la Dictadura, Cavallo y Macri

En la tabla 1 mostramos las 27 propuestas restantes que resumen el plan económico de Milei. Contrastamos estas propuestas con otras 3 experiencias conocidas de políticas neoliberales en Argentina: la Dictadura apoyando la conducción económica de Martínez de Hoz entre 1976 y 1983, el programa económico diseñado y conducido por Cavallo durante los Gobiernos de Menem y De la Rúa entre 1991 y 2001 y, por último, la experiencia de 4 años de Gobierno de Macri y sus 4 ministros de Economía entre 2016 y 2019.

  • Sólo 3 propuestas son originales de Milei, es decir, no tienen antecedentes en alguno de los otros tres Gobiernos: eliminar el Banco Central, eliminar la coparticipación e implementar los vouchers educativos.
  • Es decir, sólo el 10 % de las políticas propuestas son originales, si se las compara con el conjunto de las implementadas por estos tres Gobiernos:
    • El programa económico de Milei coincide en un 70 % con la política económica impulsada por Cavallo, Menem y de la Rúa.
    • Con un 68 % de similitudes, el plan de Milei se parece al que puso en funcionamiento Martínez de Hoz y la Dictadura.
    • A poca distancia, con un 63 % de coincidencias, se ubican las similitudes entre el programa de Milei y el gobierno de Macri.

Cronograma

Milei promete que desarrollará su plan económico en tres etapas que requerirán unos 35 años para ser implementadas íntegramente. No especifica cómo podrá perpetuar sus políticas durante 8,75 gobiernos.

  • El cronograma no indica el tiempo que le tomará llevar adelante cada etapa, ni qué grado de avance se logrará en cada una.
  • Tampoco detalla los avances que logrará en sus propuestas. Presentar un cronograma sin estas definiciones, no es buena praxis.

Propuestas repetidas

El 90 % de las propuestas de Milei tienen resultados que podemos anticipar, porque repiten políticas neoliberales que se practicaron en al menos uno de los tres intentos anteriores. Milei se definirá como un austríaco o anarcocapitalista, pero su plan se parece en un 90 % a los programas neoliberales que acumularon 3 experiencias de fracasos en nuestro país.

Estas medidas repetidas consisten básicamente en:

  • Apertura financiera: que siempre condujo a la especulación financiera, la fuga de divisas y la crisis de balanza de pagos, entre otras consecuencias negativas como el aumento de la renta financiera a costa de la rentabilidad de los sectores productivos.
  • Apertura comercial: que siempre condujo al déficit comercial y la desindustrialización. 
  • Eliminación de la política fiscal:
    • Reducción de impuestos, que siempre lleva a más desigualdad y más inflación y fuga de capitales.
    • Reducción del gasto, que siempre lleva a peores servicios públicos y privados y a más inflación.
    • Habrá algún ahorro en gastos de salud y educación, porque ya no vendrán los ciudadanos de países vecinos a curarse o estudiar, sino que, por el contrario, empezaremos a mandar enfermos y estudiantes a esos países porque acá desaparecerá la educación y la salud pública.
    • Estado mínimo que implica peores servicios públicos, mayores costos de salud y educación, menos ciencia y más fuga de cerebros.
  • Flexibilización laboral, que lleva a empleos precarios, inestables, inseguros y mal pagados. Aumentará la formalidad, porque los empleos formales pasarán a ser más parecidos a los informales de hoy.
  • Aumento de la iniciativa privada y el emprendimiento, similar a Ecuador, El Salvador y Colombia, donde la gente decide seguir el camino que abrió Elon Musk y abrir quioscos, carritos de hotdogs y empresas lanzadoras de satélites.
  • Aumento de la emigración para quienes busquen mejores empleos, y, en consecuencia, mejorarán los ingresos externos gracias a las remesas de los emigrantes que enviarán dinero a sus familiares.
  • Privatizaciones de empresas y servicios públicos, como salud y educación.
  • Eliminación de la política monetaria. Esta política ya se aplicó con la Convertibilidad y conocemos sus resultados. Anular la política monetaria podría lograrse de muy diversas maneras sin perder la soberanía monetaria. Adoptando una regla monetaria muy rígida, adoptando una caja de conversión como la Convertibilidad (que terminó con tasas de desempleo del 14 % con Menem, del 18 % con de la Rúa y con más de 21 % que generó la crisis de 2001).
  • Sistema previsional de capitalización. Propuesta implementada completamente durante la Convertibilidad de enormes consecuencias fiscales. Transferirle los aportes y contribuciones a las AFJP le costará al país una reducción de los ingresos de casi el 6,7 % que se transferirán a las AFJP. El Gobierno continuaría haciéndose cargo de los pagos a los actuales jubilados y pensionados que equivalen a casi el 8 % del PIB. ¿Como financiará esos gastos el Gobierno? ¿Emitiendo más deuda por la que la sociedad tendrá que pagar intereses adicionales, que en los actuales niveles de gasto equivaldría a casi un 1 % del PIB anual adicional? Es decir, tendría que asumir un déficit de casi el 9 % del PIB adicional durante varios años hasta que el régimen de capitalización funcione plenamente.

La tabla 2, que resume algunos resultados económicos de los Gobiernos anteriores que implementaron las mismas políticas propuestas hoy por Milei, muestra que fueron períodos de bajo crecimiento y una economía basada en la deuda y el negocio financiero, que se tradujo en la pérdida de bienestar de los trabajadores y crecimientos insustentables de la deuda que representaron una pesada carga para las generaciones y Gobiernos futuros. La deuda de la dictadura fue el desencadenante de la década perdida, la del Gobierno de Menem-Cavallo terminó con la crisis de 2001 y la del Gobierno de Macri, con su derrota en primera vuelta y el retorno del FMI.

Propuestas originales

  • Dolarización. Milei ha explicado que su plan no es dolarizar, sino que el público elija la moneda, que podría ser cualquiera, por ejemplo, el guaraní paraguayo, el dólar de EE. UU. o el renminbi chino (bueno, el chino no porque es comunista), que son todas monedas estables, o el peso argentino y el Bitcoin que no lo son.
    • Cuando el menú solo incluye sapos, culebras y milanesas, no se trata de un menú, porque las opciones son falsas y solo existe una alternativa. La dolarización no va a ser una consecuencia de la libertad de elegir sino de un proceso dirigido a destruir el peso, en el cual está involucrado el propio Milei al anunciar, como candidato con opciones reales a la presidencia, que va a eliminar la moneda y que le conviene un tipo de cambio alto para hacerlo, generando así, la expectativa autorrealizadora de que se devaluará.
    • En términos geopolíticos y de Defensa nacional, la dolarización es un salto hacia la subordinación definitiva. No solo se pierde soberanía monetaria, también se perderá soberanía política y económica. Con dolarización hasta debe pedirse permiso a la Reserva Federal de EE. UU. para renovar los billetes viejos.[2] Imagínense el lector cómo aumentará la dependencia de nuestras decisiones políticas respecto a la voluntad de EE. UU. y de sus corporaciones que influyen decisivamente en la política exterior norteamericana.[3]
    • La inflación no va a detenerse con la dolarización. Va a disminuir, pero la inflación también depende de variables estructurales como la productividad y la competencia de los mercados, que avanzan más lento en países medianos como Argentina. La inflación continuará con la dolarización, y aunque será más baja casi siempre será mayor a la de EE. UU., y poco a poco iremos perdiendo competitividad internacional. A la larga, Argentina será un país muy caro, como lo son en la actualidad El Salvador, Panamá y Ecuador, y ya no serán atractivas las inversiones productivas en el país.
    • Cuando la economía sea cara respecto al resto del mundo, no se podrá corregir el desajuste en las cuentas externas modificando un solo precio, el tipo de cambio nominal (porque no habrá moneda propia ni tipo de cambio) y la única alternativa será lograr que ¡bajen todos los precios!, lo que sólo se conseguirá con una gran recesión.
    • Un aspecto muy poco tenido en cuenta es que con la dolarización tendremos que sumar una importación más a nuestras flojas cuentas externas. A medida que la economía crezca, necesitará más circulante, es decir, billetes de dólar, que será necesario importar desde EE. UU. La contrapartida de estas compras es que se perderán ingresos fiscales por señoreaje que se le regalarán a la Reserva Federal de EE. UU. Los ingresos por señoreaje generados por el aumento de la cantidad de dinero no inflacionario (es decir, de la parte no inflacionaria de la emisión monetaria) que demanda la economía argentina en años normales, se ha estimado en aproximadamente 1,6 % del PIB entre 2004 y 2014, es decir, unos USD 7,7 mil millones a valores corrientes de ingresos que perderíamos y un monto similar tendríamos que gastar en importar billetes de EE. UU. anualmente.[4] En un monto indeterminado aumentará el déficit fiscal porque el Estado suele ser el encargado en los países dolarizados como Ecuador de suministrar parte de las divisas al mercado interno.
    • Otro aspecto que no tienen en cuenta con la dolarización es que, si bien se reducirá el “riesgo cambiario”,[5] aumentará el “riesgo bancario” y con ello, los costos financieros. Al igual que durante la Convertibilidad, la dolarización no solo requiere una rigurosa disciplina fiscal, sino también, saldos superavitarios del comercio exterior, algo muy difícil de lograr en Argentina y más aún si se aprecia el tipo de cambio.[6] Si hay escasez de divisas, como durante una sequía, por ejemplo, no podrá haber devaluaciones para mejorar las cuentas externas, y en cambio, se corre riesgo de que existan corridas bancarias porque los dólares disponibles no serán suficientes para cubrir los retiros de depósitos que existen en todo sistema bancario fraccionario.
    • El Banco Central ya no tendrá la capacidad de socorrer a los bancos que sufran corridas apenas el público perciba que hay pocos dólares y muchos depósitos dolarizados. Los bancos tendrán que disponer de reservas líquidas mayores a las que tendrían en un sistema con soberanía monetaria –creando un Fondo de Liquidez, como en el caso de Ecuador por ejemplo–, lo que redundará en enormes sumas de liquidez ociosa, racionamiento del crédito y mayores tasas de interés para compensar los bajos rendimientos de los encajes.[7] Así las cosas, los tipos de interés nominales bajarán, pero serán permanentemente más altos que en EE. UU. lo que representa otra desventaja competitiva sistémica a consecuencia de la dolarización.
    • El plan de dolarización que ha esbozado Milei se apoya en la emisión de más deuda externa, que garantizará con los activos del FGS de ANSES y títulos públicos en poder del BCRA y/o con la colocación de estos títulos en el mercado internacional. Se trata de emitir deuda nueva o de vender activos, que en la práctica es lo mismo, disminuir el patrimonio neto de todos los argentinos.
    • Actualmente, un 2 % del déficit del PIB se explica como consecuencia de los costos de intereses de la deuda, y la nueva deuda implicaría un aumento de aproximadamente 1 % adicional del PIB en concepto de intereses. ¿Será capaz de resistir la dolarización una carga financiera del del 3 % del PIB?
  • Vouchers educativos. Nada mejor que los estudiantes chilenos que salieron a manifestar en las calles su felicidad por las bondades del modelo educativo chileno para demostrar que es un paraíso. Diseñado para atraer desprevenidos, la realidad es que los vouchers o cupones –para llamarlos por su nombre en castellano–, aumentará transitoriamente la demanda de alumnos en instituciones privadas, que podrán aumentar los precios a su antojo. Es decir, no le permitirán el acceso de las familias de bajos ingresos a la escuela privada y encarecerán el servicio para las familias de ingresos medio, las principales damnificadas.
  • Eliminar la coparticipación. No hay detalles de esta propuesta para analizar, ni una sola pista que permita ver como pretende lograr el imposible de, por un lado, incumplir la constitución de 1994, que mandó a sancionar una nueva ley, y a la vez, lograr el consenso con todas las provincias para hacerlo.

Conclusión

No hay nada de original en el modelo económico que propone Milei. Es un copy-paste de un pasado que demostró ser muy costoso para Argentina, por el daño social que generó y por la deuda que heredó a las generaciones y Gobiernos posteriores.

[1] El muy recomendable documental “Enmienda XIII” permite anticiparse a los riesgos sociales que se corren al dejar el sistema penitenciario en manos de inescrupulosos.

[2] Esto lo padeció Rafael Correa en Ecuador.

[3] Se comprometerá la capacidad disuasiva de la Defensa Nacional. Si tuviésemos una disputa por intereses legítimos, por ejemplo, con respecto a Malvinas o la defensa de cualquier recurso, pues nunca podríamos disuadir a ningún agresor, ya que dependeríamos del crédito externo hasta para hacer transacciones internas. Como hemos dicho, la dolarización exige disciplina fiscal, que es imposible durante una guerra y, por lo tanto, la dolarización aumenta nuestra vulnerabilidad externa. A propósito de Defensa, la propuesta de Milei de modificar la ley de tierras, haciéndola más liberal y facilitando explícitamente las adquisiciones por parte de extranjeros también contribuye a la pérdida de soberanía.

[4] Según Renna, E. (2015). “Señoreaje e impuesto inflacionario en Argentina 1993-2014”. Trabajo de Investigación FCE, UNC., los ingresos podrían elevarse hasta 4,5 % del PIB como en 2002. En los últimos 10 años de su estimación los valores se ubican entre un mínimo de 0,4 % y 3 % del PIB. Son cálculos alineados a los de otros países de la región. En el caso de Colombia, el señoreaje primario se ubicó entre 0,4 % y 1,3 % del PIB entre 2000 y 2014. Muñoz Zambrano, A. y M. Ramirez Velandia (2016). “El señoreaje primario fiscal y sus efectos sobre las finanzas públicas – periodo 1999 al 2014 en Colombia”. Ciencia UniSalle.

[5] El margen cambiario se traduce en un sobrecosto que aumenta los intereses de la deuda emitida en pesos para cubrir a los prestamistas frente a posibles devaluaciones. Se espera que la dolarización haga desaparecer este riesgo, porque los ahorristas en teoría siempre podrían retirar sus ahorros en dólares. Sin embargo, como la cantidad de dólares depende de las cuentas externas, el riesgo nunca termina de desaparecer porque siempre existe el riesgo de que no pueda sostenerse la dolarización como no se sostuvo la Convertibilidad (de la cual también se decía que haría desaparecer el riesgo cambiario y, sin embargo, no lo hizo).

[6] En 12 de los 21 años transcurridos entre 2000 y 2021 la Cuenta Corriente argentina fue deficitaria, por un valor de USD 81 mil millones (a precios constantes de 2021). Ver: https://www.celag.org/por-donde-desangran-las-cuentas-externas-latinoamericanas/.

[7] Montero Lince V. (2011). “El encaje bancario y el fondo de liquidez en el Ecuador. Análisis de su incidencia en la operación del sistema bancario nacional (2000-2009)”. PUCE. “A pesar de que el Fondo de Liquidez fue creado para cumplir con las funciones de un prestamista de última instancia, éste no ha generado la confianza necesaria y los sectores productivos se han visto perjudicados debido a una menor oferta de crédito. Los bancos han canalizado gran parte de los recursos hacia instrumentos excesivamente líquidos, compensando la menor rentabilidad de éstos, con mayores tasas de interés”. Villalba, M. (2019). “Dos décadas de dolarización ¿qué hemos aprendido sobre este esquema monetario?” en Dolarización: Dos décadas después, Editorial CONGOPE, Quito. “… en Ecuador las entidades financieras suelen estar largamente ‘sobreencajadas’, es decir que mantienen depósitos en el Banco Central muy por encima de lo que les exige la normativa para cubrir el encaje bancario y otros requerimientos de ley. Esto sucede, justamente, porque las entidades financieras utilizan al Banco Central como su proveedor de reservas para cubrir las necesidades de efectivo y giros al exterior. Entonces, queda claro que el verdadero problema para la sostenibilidad de la dolarización se puede dar si el Banco Central no cuenta con suficientes reservas internacionales para atender las necesidades de demanda de efectivo (billetes y monedas) y giros al exterior de la economía”.

Guillermo Oglietti Dr. en Economía Aplicada (UAB). Sub Director de CELAG (Argentina)

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El Gobierno detalló un mega plan económico para fortalecer las reservas: “Estamos todos en el mismo barco”

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El Gobierno anunció este jueves 01/10 medidas económicas para tratar de frenar la caída de reservas. En ese anuncio, que se realizó en la Casa Rosada, participaron, además del ministro Martín Guzmán, el ministro de desarrollo productivo, Matías Kulfas, el secretario de minería, Alberto Hensel, el secretario de Industria, Ariel Schale, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, el vicepresidente de Pyme UIA, Miguel Rodríguez, el presidente de confederación rurales Dardo Chiesa, José Martins del Consejo Agroindustrial, entre otros. Antes de la rueda de prensa oficial y pública, el ministro Guzmán se reunió con cada uno de los representantes de cada sector empresario para comentarle las medidas e forma privada. Los detalles a continuación:

En conferencia de prensa, Guzmán planteó la necesidad de “promover sectores clave para el desarrollo de bienes exportables, el mercado interno, en particular la construcción, el sector agropecuario, el energético, el minero y el industrial”.

El funcionario anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para desgravar el pago de bienes personales a los activos de inversiones financieras en pesos y la implementación de medidas para el sector industrial, en especial para el sector exportador.

También adelantó la reducción al 8%, del 12% actual, la alícuota por derechos de exportación de metales, mediante al reglamentación de lo establecido en la Ley de Solidaridad sancionada en diciembre.

Guzmán, afirmó hoy que el Gobierno busca “un sendero para el rumbo de la política monetaria y de armonización de la estructura de tasa de interés, y poder así definir una tasa de interés de referencia”.

El objetivo es “ir avanzando en la idea de que el sistema financiero canalice los depósitos del sector privado para la producción”. “Junto a eso, la semana próxima se licitará un instrumento en pesos atado al dólar”, afirmó.

Una por una:

Las medidas que se llevarán adelante: 

1) Modificaciones en política macromonetaria. Comunicado del BCRA y sendero de crecimiento y precios relativos.

2)  Medidas vinculadas al sector agroindustrial:

  • Segmentación de retenciones para pequeños productores.
  • Baja transitoria de derechos de exportación del complejo soja.
  • Bono y plazo fijo dollar linked para liquidaciones agroindustriales.
  • Reducción de derechos de exportación de carne enfriada, de 9% a 5% y acuerdo sectorial para aumentar producción y exportación cuidando precios en el mercado interno.
  • Avances de la Ley para el Desarrollo Agroindustrial Argentino.

3) Medidas vinculadas al sector industrial:

  • Aumento en los reintegros a las exportaciones en función del valor agregado.
  • Reducción y/o adecuación de derechos de exportación en posiciones determinadas.
  • Eliminación para las exportaciones automotrices incrementales extra Mercosur.

4) Medidas vinculadas al sector minero:

  • Reducción de los derechos de exportación de metales, del 12% al 8%.

5) Medidas vinculadas a la industria de la construcción:

  • Envío al parlamento de un proyecto de ley que incluye las siguientes medidas:
  • a)Incentivo fiscal a la inversión de tenencias en moneda extranjera en proyectos nuevos de construcción.
  • b)Diferimiento del impuesto a las ganancias para el aporte de terrenos a fideicomisos de construcción

6) Lanzamiento de planes exportadores:

  • Carnes
  • Vinos: plan 1000 (llegar a 1.000 millones de dólares de exportación de vino embotellado).
  • Economía del conocimiento. El objetivo será llar a 10.000 millones de dólares de exportación (actualmente en 6.000 millones).
  • Autos. Nuevo esquema de equilibrio comercial en unidades comerciada (con vehículo de mayor valor en Argentina).
  • Petróleo y gas.
  • Foresto-industrial.
  • Minería.
  • Metalmecánica/acero/maquinaria y equipos/electrónica

7) Planes destinados a aumenta la producción nacional con ahorro de divisas:

  • Plan gas.
  • Autopartes.
  • Electrónica.
  • Textil/indumentaria/calzado.
  • Medicamento, biosimilares
  • Desarrollo de proveedores para petróleo y minera

8) Instrumentos de ahorro en pesos:

  • Mejora en tasa plazo fijo.
  • Bono dollar linked para cadena agroindustrial
  • Plazo fijo dollar linked
  • Bono YPF.
  • Bono ARSAT.
  • Bono “metro cuadrado”.

Basterra: “Alrededor del 40% del total de productores va a recibir una compensación”

El ministro de Agricultura aseguró que esa medida “se ajusta a la diferencia de competitividad, en un modelo de equidad territorial social”.

El ministro de Agricultura, Luis Basterra, explicó este jueves que “alrededor del 40% del total de productores va a recibir una compensación” por las exportaciones que concretaron de soja y aseguró que esa medida “se ajusta a la diferencia de competitividad, en un modelo de equidad territorial social”.

“Estamos cumpliendo con una palabra empeñada por el presidente Alberto Fernández, la ley de solidaridad incluía en el caso de que hubiera una modificación en los derechos de exportaciones se generase un modelo de compensación para los pequeños y medianos productores”, afirmó Basterra en conferencia de prensa.


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