PLASTICOS

No podemos tener un mundo sin pobreza en un mundo con contaminación causada por los plásticos

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Escribe Valerie Hickey – Cuando las generaciones futuras compartan la historia de la contaminación causada por los plásticos, incluirán imágenes de tortugas asfixiándose con desechos plásticos, alejarán el zum para mostrar playas y comunidades saturadas de basura y harán una panorámica de informes médicos que exponen la presencia de microplásticos en el torrente sanguíneo de una persona promedio. Este es un relato que comenzó como una crisis ambiental y rápidamente se transformó en una crisis económica y sanitaria. Y es uno que se entrecruza con la triple crisis planetaria a la que nos enfrentamos hoy: de la biodiversidad, del clima y de la contaminación. Estamos a punto de escribir el siguiente capítulo importante de esta historia.

Sabemos que la contaminación causada por los plásticos debe acabarse. De los 460 millones de toneladas de plástico producidas en 2019, se desecharon 353 millones de toneladas.  Tirar este desecho incluye algo bueno (el reciclaje, aunque a nivel mundial es menos del 9 %), algo malo (el 50 % termina en basureros no administrados) y algo horrible (el resto simplemente acaba contaminando el medio ambiente).

Sabemos que evitar, minimizar, mitigar y desechar adecuadamente los desechos plásticos no es sencillamente tener un buen sentido cívico. Se trata de una necesidad. Demasiados municipios no pueden permitirse únicamente gestionar las actuales cargas de basura, que los empujan a la bancarrota y ponen a prueba su contrato social.

Más allá de las comunidades llenas de basura, los microplásticos están literalmente “cayendo” del cielo y se encuentran en las cimas de las montañas y en nuestros océanos.  Los microplásticos y los productos químicos tóxicos (aditivos en los productos plásticos) se han introducido en nuestros alimentos y en nuestros cuerpos, y los efectos en la salud a largo plazo están por verse.

Ahora sabemos que no podemos simplemente reciclar para solucionar la contaminación causada por los plásticos, que tiene su propia serie de desafíos. En el camino de salida de este tipo de contaminación se deben priorizar estrategias como reducir nuestro consumo general de plásticos de un solo uso y aumentar la reutilización, que ofrece la mejor oportunidad para un cambio a gran escala. También debemos averiguar cuál es la mejor manera de actuar en la etapa posterior de los desechos residuales (y, a menudo, tóxicos). Las tres etapas del ciclo de vida del plástico (anterior, intermedia y posterior) están incluidas en las recientes conversaciones de la segunda sesión del Comité Intergubernamental de Negociación para elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, por ejemplo en el medio marino (i) (INC-2).

Dos temas son el hilo conductor de los debates del INC-2:

  1. Primero, ¿cómo es el éxito? Parámetros sólidos y flexibles en el área de los plásticos permitirán a los países y las empresas establecer objetivos, evaluar los puntos de referencia y cuantificar los avances. Los datos de mejor calidad pueden además atraer inversiones. Será fundamental garantizar que estos parámetros sean adecuados para los países con pocos datos, con poca capacidad y escaso presupuesto para monitorear o rastrear la contaminación causada por los plásticos.
  2. Segundo, ¿dónde encontrarán los países financiamiento adicional para cumplir con los objetivos y compromisos establecidos en el marco de un nuevo instrumento para poner fin a la contaminación por plásticos? Los presupuestos nacionales no serán suficientes. El financiamiento público y el capital privado internacionales serán claves para tener éxito. El primero debe ser accesible a un precio adecuado y focalizarse adecuadamente. Se puede usar para ayudar a orientar las políticas y fortalecer los mercados. El capital privado puede traducirse en innovación tecnológica y ser recaudado a través de esquemas de responsabilidad ampliada del productor, tarifas e impuestos.

Cuando el mundo busca soluciones viables para la crisis de la contaminación por plásticos, quiero abogar por otra consideración clave: esto es, que las soluciones no penalicen a los países o a las comunidades pobres de cada país. Los plásticos han sido una gran ayuda para el desarrollo, ofreciendo a menudo maneras portátiles, disponibles y baratas para que las comunidades tengan acceso a bienes básicos y recursos, generen riqueza y contribuyan al crecimiento. En muchas comunidades y para muchas microempresas y empresas pequeñas, los plásticos de un solo uso suelen ser la única forma disponible y asequible para seguir con su vida cotidiana, hacer negocios y ganar dinero. Debemos diseñar soluciones teniendo en cuenta las necesidades y realidades de las comunidades más pobres, para asegurar una “transición justa”. 

La gestión de los desechos plásticos pondrá a prueba el concepto de que es posible que las economías funcionen para todos, en todas partes, y que el crecimiento económico puede ayudar a poner fin a las crisis ambientales, en lugar de causarlas. La gestión de los residuos plásticos es el siguiente paso hacia las economías verdes, resilientes e inclusivas (economías circulares) del mañana.

VALERIE HICKEY, Directora de la Práctica Global de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul del Banco Mundial

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Censo de Basura Costero Marina: más del 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos

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Durante los meses de septiembre y octubre de 2021, y luego de la suspensión de la actividad en el 2020 debido a la situación sanitaria por la pandemia, tuvo lugar la quinta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por diferentes ONGs de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, y coordinado entre 438 voluntarios, respetando los protocolos correspondientes. De esta manera pudo analizarse, con los mismos mecanismos de análisis que las versiones anteriores, la cantidad y el tipo de basura que existe en la costa bonaerense. El censo cubrió un área total de 422.501 m2 y contó con la colaboración de más de 20 organizaciones del tercer sector y la sociedad civil. Los resultados recopilados registraron un total de 40.331 residuos censados, de los cuales el 84,5% estuvo constituido por plásticos, lo que indica una vez más una tendencia en relación a los censos anteriores. Un dato que además cobra importante relevancia frente a un contexto en el que, según el último informe de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos se podría duplicar al 2030, si las condiciones continúan siendo las mismas.

Se conoce como basura marina a cualquier material persistente de fabricación humana y sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. Esta problemática se acentúa porque diariamente toneladas de basura llegan los mares a través de los sistemas de drenaje urbanos (como bocas de tormenta y pluviales), la desembocadura de los ríos y por la acción del viento que los traslada, sumado a lo que directamente arrojan las personas en los ambientes costeros. A su vez, el mar recoge los residuos durante la marea alta y los transporta hacia otros sitios, que pueden no ser el origen de estos residuos.

Estas características permiten comprender una cifra que lamentablemente se repite: el 80% de la basura marina proviene del continente debido a la mala disposición y un manejo inadecuado de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de los barcos comerciales y pesqueros.

Como adicional, el problema de los microplásticos persiste. El origen de estos fragmentos plásticos provenientes de otros residuos, como bolsas, sorbetes o botellas, se debe a la acción del sol, el viento y el mar que los desintegran hasta convertirlos en porciones más pequeñas. Una vez que estos elementos llegan al mar es muy difícil retirarlos (por eso la prevención es fundamental) y al ingresar a la red alimentaria del ecosistema sus efectos alcanzan mucho más que a la salud de la fauna marina. De acuerdo al estudio “Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas” – elaborado por Dalberg -, basado en un estudio solicitado por la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés) y realizado por la Universidad de Newcastle sobre el consumo de microplásticos en seres humanos, se concluyó que una persona, en promedio, podría estar consumiendo aproximadamente cinco gramos de plástico por semana, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito.

En este sentido Verónica García, especialista Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina, enfatizó que “Los residuos plásticos, sean macro o microplásticos, ya forman parte de todos los ambientes naturales y del alimento de muchas especies, incluidos los seres humanos. La disminución de la producción de embalajes y plásticos de un solo uso, la compra consciente, la disposición correcta de los residuos, y un sistema eficaz de disposición final y recuperación todavía están pendientes”.

En este contexto los Censos de Basura Costera Marina registran la situación en las playas bonaerenses, mediante la identificación del tipo y cantidad de residuos que afectan las costas, para buscar soluciones colectivas de alcance local y nacional. Conocer cuál es la composición de la basura marina nos permite identificar cómo podemos mejorar nuestros hábitos de consumo, evaluar las realidades particulares y establecer qué tipo de regulaciones son necesarias, con la finalidad de frenar y revertir la contaminación por plástico.

Cifras relevantes de la edición 2021

Los tipos de contaminantes plásticos que más se encontraron fueron: colillas de cigarrillo (19,6%), fragmentos plásticos (18,7%), envoltorios plásticos (13,2%), bolsas plásticas (10%) y restos de nylon (8,1%).

El 19,6% de los residuos plásticos identificados y colectados estuvo conformado por colillas de cigarrillos, un ítem que se repite todos los años entre los más abundantes. Diversos estudios indican que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y hasta 50 litros si se trata de agua dulce. Este residuo está compuesto principalmente por acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber las sustancias tóxicas del humo de tabaco, y que puede tardar hasta 10 años en descomponerse.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la producción de plástico creció exponencialmente desde 1950 llegando a los 322 millones de toneladas de plástico en 2015. Según proyecciones de esa entidad, esa producción llegará a los 600 millones de toneladas y superará las 1000 en 2050.

En Argentina, el 97% de las tortugas marinas atendidas en la Fundación Mundo Marino tiene plástico en su estómago o intestino. La acción de censar los tipos de residuos que se encuentran en nuestras costas surge a partir de la creciente preocupación por la fauna marina que se encuentra cada vez más amenazada por la basura que generamos.

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A siete meses del ultimátum de las bolsas, ¿qué sucede con los plásticos en Misiones?

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Uno de los grandes desafíos de la revolución ecológica es la puesta en acción, que necesariamente debe ir acompañada de la generación de nuevos hábitos y la constancia que permita instalar nuevos usos y costumbres. 

No es novedad que mitigar el impacto del ser humano en el ambiente es urgente. Y, en esa urgencia, es tarea de absolutamente todos los integrantes de la sociedad conocer y consensuar las políticas de manejo y protección del ambiente y sobre todo: trasladarlas a las prácticas diarias. Esto implica, desde redefinir modelos industriales y productivos extractivistas, hasta llevar nuestra propia bolsa cada vez que vamos al almacén de la esquina. 

En Misiones, la Ley XVI – 129, que entrará en vigencia en mayo de 2.022, prohibió el uso de bolsas de plástico y todo otro material no biodegradable utilizado y distribuido en la actividad económica para el transporte de productos o mercaderías de los consumidores.

Mientras avanza el plazo establecido para iniciar el cambio cultural hacia hábitos más amigables con el medioambiente, Economis buscó a diferentes profesionales, empresas y otros actores claves vinculados a la temática para analizar cuál es la situación de Misiones respecto de los plásticos y envases.  

Normativas

Camilo Barreiro, ingeniero químico y referente de Buena Huella -un proyecto que se está gestando en línea con la concientización y el cambio de hábitos orientados a la sustentabilidad-; expresó que hay realidades cotidianas que deberían ser consideradas por las normativas. Entre ellas, las compras al paso, los comercios que no esperan que el cliente lleve una bolsa para sus compras o bien el uso que finalmente se les da a las bolsas de tela, que termina siendo de todas formas compulsivo y no sostenible. 

Las bolsas de un sólo uso representan un gran problema económico, ambiental y también para la salud humana. En Posadas por ejemplo, mientras pocos comercios incorporaron efectivamente las bolsas biodegradables; algunas cadenas mayoristas directamente optaron por no entregar bolsas. También hay locales que no entregan bolsas pero sí las venden al momento de la compra; con la peculiaridad de que las ecológicas cuestan hasta 300% más caras que las plásticas. 

Montecarlo, Apóstoles y Gobernador Roca, fueron los municipios pioneros, generando oportunamente ordenanzas municipales prohibieron la utilización de bolsas plásticas en comercios. 

Montecarlo por ejemplo, desde 2.019 prohíbe la utilización de bolsas plásticas en los comercios. La ordenanza estipuló en etapas, desde la concientización y publicidad; pasando por la distribución medida de bolsas plásticas tipo camiseta, con costo y llegando a la prohibición definitiva de la distribución. Hoy los comercios no pueden ni entregar ni vender bolsas de polietileno y los consumidores deben hacer las compras con bolsas reutilizables, como friselina y tela, o canastos.

En este contexto, algunas industrias se van adaptando y movilizando hacia nuevas alternativas y con la mirada puesta en la sostenibilidad. Plastimi por ejemplo, desarrolla hace ocho años una línea de envases compostables que promueve la economía circular. Con base en el maíz, se transforma en bolsa y al final vuelve a la tierra para volver a plantar ese maíz, con un proceso de 180 días. 

Los enemigos silenciosos

Bareyro indicó algunas peculiaridades, tales como el modismo de los envases plásticos oxodegradables, muy comercializados durante los últimos años a nivel mundial como una solución a la polución plástica, cuando en realidad no responden necesariamente a una solución y mucho menos, son coincidentes con una economía circular.  

Además, explicó que los microplásticos y los nanoplásticos configuran una problemática silenciosa e imperceptible a simple vista, que se profundiza cada día. “Al quedar en desuso, la radiación ultravioleta rompe el plástico en pedacitos cada vez más pequeños y difíciles de eliminar del ambiente . Se acumulan en los océanos y ríos. Pueden ser ingeridos por los animales, se encima, pero no se integran en los procesos bioquímicos de las células. No pueden ser considerados como alimentos pero, sin embargo, los terminan consumiendo tanto los animales como los seres humanos. Recién se está empezando a estudiar las consecuencias, pero ya conocemos lo que ocurre con la interacción de los macroplasticos con la fauna marina, por ejemplo ”.

¿Un problema de perspectiva o de gestión?

El espíritu del dilema del huevo o la gallina puede ser fácilmente aplicable al problema de las bolsas plásticas. Frente a él, hay quienes son determinantes y optan por el camino ya recorrido; mientras otros proponen pensar las cosas a la inversa.

¿Y si la génesis del problema es el momento en el que el vecino debe sacar de su domicilio la basura en bolsas plásticas y no cuando se compra en el supermercado?. Así lo plantea Mario Berent, arquitecto y magister en Gestión Ambiental y Ecología, con consultorías desarrolladas en Misiones y Corrientes.

Desde esa perspectiva, hay sistemas normativos que atrasarían al estar diseñados desde los supermercados y trasladar el costo de la problemática hacia el consumidor, ya que el sistema de recolección y disposición final está pensado con bolsas plásticas. 

El consultor destacó como modelos eficientes el caso de otros países en los que la materia orgánica no se recolecta como residuos y que hay envío directo de plásticos y vidrios a puntos limpios, así como también existe un control de las bolsas destinadas a la recolección. “Si bien siguen utilizando bolsas plásticas para la recolección, las mismas son controladas por los municipios y se venden a un precio mucho más elevado que las bolsas ecológicas o de tela”, explicó y agregó que “el 50% de los residuos son materia orgánica por lo tanto si hacemos la clasificación, se soluciona gran parte del problema”.

En términos comparativos, respecto de la recolección y disposición final de residuos, Berent detalló que “Misiones es la provincia que posee mejor estándar en la región NEA; considerando los rellenos sanitarios de Fachinal y Aguas Blancas que permiten reducir en gran medida el impacto ambiental. En otras provincias, siguen con basurales a cielo abierto”.

El agro y sus envases

El uso de productos fitosanitarios no solo para lograr la sanidad de los cultivos sino también para acompañar los niveles de tecnificación, está presente en la producción agrícola de Misiones, principalmente en yerba, citrus y tabaco, entre otros según fuentes del ministerio del Agro.  

Desde el Ministerio de Ecología, el Director de Impacto Ambiental, Otto Goritz, explicó a Economis que la gestión de residuos y la educación, son las 2 estrategias que se plantean para minimizar paulatinamente el uso y la presencia del plástico. “Tenemos incorporado el plástico en el día a día, necesitamos empezar a verlo y actuar en consecuencia, eliminándolo paulatinamente”.

A nivel macro, se está trabajando con la recolección de envases plásticos utilizados en el agro a través de los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) de envases de productos químicos. Actualmente existen 2 CAT en Misiones. Uno, en el Centro de Acopio de 2 de Mayo, otro en Alem y se está gestionando un tercero, para Puerto Rico. 

Este trabajo se enmarca específicamente en la Ley Nacional de Productos Fitosanitarios Nº 27.279 y; además, se desarrolla en articulación con Campo Limpio -una organización que gestiona y articula un sistema de gestión integral de envases vacíos de fitosanitarios utilizados en el campo argentino- y el Centro de Acopio de la Comisión Técnica de Tabaco de la Provincia de Misiones (CoTTaProM)

Particularmente, el CAT de Alem acopia en parte, plásticos que deben ser necesariamente enviados a la disposición final, pero también plásticos que pueden ser reutilizables, los recicla y los utiliza como materia prima de nuevas botellas, macetas y bandejas. 

En ese contexto y en articulación con Campo Limpio, Plasticos del NEA produce hace algunos años envases reciclados y los comercializa en Misiones y Corrientes. La empresa explota la veta de trabajar con material reciclado y capitaliza la ausencia de plantas de reciclado en Misiones. “Empezamos reciclando envases de uso domiciliario como shampoo, aceite, lavandinas y demás. Después como servicios ofrecimos a otras industrias retirar sus residuos plásticos, y reutilizar lo que servía para fabricar nuevos envases y reinsertarlos en el mismo canal”, expresó el dueño, Rafael Garay. 

El proyecto es un claro ejemplo de economía circular, está aprobado y acompañado por el ministerio de Ecología, y prevé el tratamiento necesario para mitigar el impacto tanto del agua utilizada en el lavado y el proceso, evitando contaminar napas y otros efectos negativos. 

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El 80% de los residuos en las playas bonaerenses son plásticos

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De acuerdo a los datos recopilados en el último Censo de Basura Costera 2018 realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina, ONGs costeras y el trabajo de 535 voluntarios en 16 localidades bonaerenses, los residuos plásticos continúan siendo uno de los mayores problemas en las costas argentinas. Bolsas plásticas, colillas de cigarrillos, restos plásticos, restos de nylon, tapitas y botellas plásticas, encabezan el ranking.
Buenos Aires, enero de 2019 – Diariamente toneladas de basura llegan a nuestros mares a través del sistema de drenaje (bocas de tormenta, pluviales), ríos, el viento y lo que arrojan las personas en los ambientes costeros. A su vez, el mar recoge los residuos durante la marea alta y los transporta hacia sitios muy remotos. Los depósitos ilegales o inadecuados de desechos domésticos e industriales, los contenedores de basura incorrectamente cerrados y el mal manejo de rellenos sanitarios.
Es por esto que, en conjunto con diferentes ONG de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, Fundación Vida Silvestre Argentina realiza anualmente los Censos de Basura Costera para poder registrar la situación en las playas, identificar qué tipo y qué cantidad de residuos afectan las costas y buscar soluciones. Los resultados recopilados durante el tercer Censo de Basura Costera 2018 arrojaron datos preocupantes: de los 46.673 residuos no orgánicos encontrados el 82% correspondió a residuos plásticos. Dentro de este 82%, los principales residuos detectados fueron: bolsas plásticas, colillas de cigarrillos, restos plásticos, restos de nylon, tapitas y botellas plásticas, entre otros.
El censo fue realizado en 813.554 metros cuadrados de playa en 16 localidades de la costa de la Provincia de Buenos Aires entre las que se encuentran Bahía Blanca, Claromecó, Mar del Plata, Necochea, Punta Lara, San Clemente, Santa Teresita, y Villa Gesell, entre otras.
La basura marina es cualquier material persistente, fabricado por el hombre, sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. De ella, se estima que más del 70% corresponde a plásticos.
Es en este sentido que Verónica García, Coordinadora del Proyecto de Basura Marina de Fundación Vida Silvestre Argentina, hace énfasis sobre la importancia de los censos de basura costera: “A través de la realización de los censos de basura marina se puede conocer cuál es la composición de esta basura que llega a las costas, e identificar de qué manera es posible implementar mejoras y soluciones. Algunas de estas principales acciones que contribuyen con la disminución de la entrada de basura al mar y que venimos trabajando desde Vida Silvestre son la reglamentación de la entrega de bolsas en los comercios, la promoción de la separación de los residuos en origen y su posterior reciclado por parte de los municipios, y el correcto tratamiento de la basura para evitar que termine en el mar, a través de una mejora en los drenajes de los pluviales.”
Según Jambeck y colaboradores en diferentes estudios publicados en la revista Science en el 2015, la producción y consumo deliberado que se viene dando hace décadas provocó que desde 1950 hasta el 2015 hayamos generado 6300 millones de toneladas de basura plástica. De ese volumen, casi 5000 millones de toneladas de plásticos aún están en el ambiente, ya sea en predios de disposición final, espacios verdes, nuestro barrio, la playa o el mar. El 90,5% de los plásticos fabricados nunca se recicló. Sólo un 9% de toda la basura plástica que generamos ha sido reciclada. Con esta tasa de producción, de reciclado y descarte, los científicos estiman que para 2050 unas 12.000 millones de toneladas de plásticos terminarán en los basureros o en el ambiente.
“La solución a este problema debe abordarse desde distintos aspectos. Cuidar nuestro ambiente a través de la disminución del consumo excesivo de plásticos, aplicar una correcta disposición de los residuos e incluir acciones de reutilización y reciclado de materiales son pasos cruciales hacia una mejora de esta problemática. Regular el uso de los productos descartables plásticos como sorbetes, bolsas, entre otros, sancionar una ley de envases que incluya la responsabilidad extendida al productor y promover una correcta separación de la basura en origen que permita recuperar los plásticos para que puedan formar nueva materia prima, son acciones que el Estado debe encarar para realizar cambios verdaderos” profundizó García.
A nivel global la situación es muy similar. Según estudios realizados por Jambeck arrojamos al mar entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico cada año. Esto es el equivalente a que un camión de basura por minuto arroje su carga completa al mar.
Instituciones participantes
Fundación Mundo Marino, Fundación Vida Silvestre Argentina, Surfrider de Mar del Plata, Santa Teresita, Mar Chiquita y Necochea, Complejo Sol a Sol, HAPIC, Pescadores de Bahía Blanca, Museo de Ciencias Bahía Blanca, Asociación Civil Vecinos Balneario Sauce Grande, Guardavidas Tres Arroyos, Rotary, FRAAM, ANG, Refugio del Sudoeste, Municipalidad de Punta Indio, Museo Ciencias Monte Hermoso, Aquamarina, Jardín 902, Junta Vecinal de Arenas Verdes, UPSO, Scouts Almirante Brown, Tellus, Guardianes del Estuario, Greenpeace, Dirección de Medio Ambiente Municipal, Jardín 903, MUC, Turismo Rosales, Medio Ambiente (CR), Sociedad de Fomento Villa del Mar, Áreas VG, Rosales Municipio, Ser Consciente, Envión Punta del Indio, Capilla Estrella del Mar, Alma Verde ,EPNº15, Jardín de Infantes Nº917, Club Naútico VM,Asociación Amigos Parque Costero del Sur, Dpto Economía (UNS), Reserva Bahía Blanca, Bahía Falsa, Bahía Verde, Ecoparque Buenos Aires, FM Comunitaria Punta del Indio, OPDS, PERSONAL MUSEO FERROWHITE, GUARDAPARQUE, Reserva Natural Pehuen Có Monte Hermoso, Programa Patios Abiertos, Little Tree English Institute y Municipalidad de Mar Chiquita.
Localidades Censadas
Arenas Verdes, Arroyo Pareja, Bahía Blanca, Claromecó, Mar de Cobo, Mar del Plata, Monte Hermoso, Necochea, Pehuen-Co, Punta del Indio, Punta Lara, Reserva Mar Chiquita, San Clemente, Santa Teresita, Villa del Mar y Villa Gesell.

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