pobreza 2026

Las razones del salto de la pobreza

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Lo que se preveía, llegó, pero quizás en magnitudes más fuertes a las pensadas. El muy importante deterioro de la economía durante el primer tramo del 2026, marcado por una aceleración inflacionaria, estancamiento de la actividad, destrucción de empleo formal y dinámicas salariales muy débiles, terminó por consolidar un camino donde el resultado era inevitable: la suba de la pobreza. 

En ese contexto, volvió a quedar en evidencia la muy fuerte heterogeneidad regional que tiene el país: si bien el deterioro fue generalizado, algunos aglomerados “safaron” (como Neuquén-Plottier, que mejoró sus números con el elemento Vaca Muerta), otros tuvieron un empeoramiento relativamente leve y otros, en cambio, sufrieron de lleno el golpe. Entre estos últimos, vemos a Posadas. 

La tasa de pobreza alcanzó al 42,2% de las personas en el aglomerado misionero, mientras que la tasa regional del NEA marcó 41,5%. Aquí vemos un primer dato: desde el segundo semestre 2016 (primer dato de pobreza oficial publicado tras el “reinicio” de esta medición por parte del INDEC), es apenas la segunda vez que la tasa de Posadas se ubica por encima de la regional. Históricamente, la capital misionera registraba niveles de pobreza inferiores a la media del NEA llegando incluso a una distancia pico de 10 puntos porcentuales hacia finales del 2023. Ahora lo sobrepasó. 

La excepción la habíamos visto en el segundo semestre de 2019, cuando Posadas marcó 41,3% y el NEA 40,1%, y ahora se registra una situación similar. Esto no es un dato aislado: por el contrario, refleja el duro impacto que vive el aglomerado misionero. Pero esto no se agota en la comparación respecto al NEA, sino también en comparación con el resultado nacional: desde 2016, Posadas alternó ubicación respecto a la media nacional, con período ubicándose por encima y otros tanto por debajo; pero este primer semestre de 2026 dejó un dato particular: la distancia de la tasa entre Posadas y el nivel general, que alcanza los 9,9 puntos, es la más alta registrada desde el inicio de la serie. En otras palabras, nunca la pobreza en Posadas había estado tan arriba del nivel nacional. 

El segundo dato relevante tiene que ver con la evolución, hecho que además explica lo anteriormente descrito. La tasa de pobreza del país creció, semestralmente, en 4,1 puntos; en el NEA, por su parte, se expandió en 8,8 puntos contra el semestre anterior, 2,2 veces más que el país; y en Posadas, el crecimiento de la tasa fue de 14,9 puntos, casi dos veces que el NEA y cuatro veces más que el país. Para ver un salto semestral de esa magnitud en el aglomerado misionero, hay que remontarse al primer semestre 2024, cuando el incremento fue de 17,5 puntos en seis meses ante efectos abruptos de la devaluación. Esta vez, sin devaluación pero con un entramado económico altamente debilitado, el salto fue de magnitudes similares. 

¿Cómo se explica este hecho? Básicamente, y dado que la pobreza que mide INDEC es monetaria, por la situación de los ingresos. Vamos a los datos. 

La línea de pobreza e indigencia se mide a partir del trazado de canastas básicas regionales: para Posadas, obviamente, aplica la del NEA. Según el organismo nacional, la canasta básica alimentaria para un adulto equivalente se valorizó, en los primeros seis meses del año, en $ 191.481 y la canasta básica total en $ 392.926. Son valores por adulto equivalente, por lo cual debe aplicarse determinados coeficientes para calcular el valor correspondiente a cada tipo de hogar. 

Por ejemplo, para un hogar tipo 2 (dos adultos y dos niños), la canasta básica total ascendería a $1.214.140 en promedio. 

Pero lo relevante aquí es la variación: contra el semestre anterior, la canasta alimentaria creció 21,0% y la total +19,3%. Es decir, esos son los niveles en que subió el costo de vida. En ese marco, los ingresos de Posadas se movieron muy, muy por detrás. Para esto hay seis tipos de ingresos a analizar, que muestran una misma realidad. Si miramos la situación de los hogares, la suma de ingresos totales de los hogares en el aglomerado misionero creció, semestralmente, en 3,3%. 

Eso es un dato en sí mismo, pero hay más: dentro de los ingresos totales del hogar, los ingresos laborales cayeron 0,3% (nominal, no real), mientras que los ingresos no laborales crecieron 15,9%. Esto tiene un trasfondo: la pérdida de empleo. A un mercado de trabajo más chico (fundamentalmente, el privado registrado) menos dinero llega a las familias. 

Ahora miremos los ingresos de personas: la media del ingreso per cápita familiar (es decir, el ingreso total familiar dividido por la totalidad de los componentes del hogar) varió apenas 2,5%; y en igual nivel se movió la media del ingreso por adulto equivalente. 

Pero, por su parte, la media del ingreso de la ocupación principal tuvo una variación de sólo el 0,5%. De nuevo, entra el empleo a explicar parte del problema. 

En el contexto regional, Posadas mostró la peor dinámica del NEA en un marco negativo para todas. Por caso, tomando la media del ingreso per cápita familiar, en Corrientes creció 17,1%, muy por encima de Posadas pero igualmente por debajo de las canastas básicas regionales; lo mismo pasa con Gran Resistencia, donde la variación del ingreso fue de 7,5%. En Formosa, por su parte, la media del ingreso per cápita familiar creció 19,9%, por debajo de la variación de la canasta alimentaria aunque en línea con la suba de la canasta total. Donde quizás más se vea la brecha de desempeño sea en los ingresos laborales: mientras que en Posadas, como se dijo, cayó 0,3%, en Corrientes creció 18,2%, en Formosa 22,4% y en Gran Resistencia 2,1%. 

Esta desigual dinámica entre los aglomerados de la región tuvo, a su vez, otro impacto: históricamente, Posadas mostraba dentro del NEA el mayor ingreso per cápita familiar. Pero dado lo que ocurrió en los primeros seis meses, fue desplazada de ese lugar: ahora es Formosa la que tiene el mayor ingreso de la región con $ 512.569, dejando segunda a Posadas con $ 505.310, tercera a Corrientes con $ 500.198 y ultima a Gran Resistencia con $ 429.932. Para verlo de otra manera: al primer semestre de 2025, la media del ingreso per cápita familiar de Posadas era 13% superior a la de Formosa y, un año después, es 1,5% menor. 

En vista de todo esto, ¿qué nos deja el dato de pobreza? No es solamente el resultado de una inflación que volvió a acelerar, sino la expresión de un problema más profundo: durante el primer semestre, los ingresos de los hogares de Posadas perdieron capacidad para acompañar el costo de vida, y detrás de eso aparece un mercado de trabajo que también perdió capacidad de generar ingresos. La particularidad de este episodio es que no se trata únicamente de un deterioro generalizado, sino de una pérdida relativa de posición: Posadas, que históricamente había mostrado mejores registros dentro del NEA, llegó a este punto después de varios años en los que esa ventaja se fue erosionando.

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