El economista Ricardo Arriazu se refirió a la crisis de generación que atraviesas, al afirmar que en la Argentina “somos pobresy no alcanza” y sostuvo que la distribución de la torta “no alcanza” sino que “hay que agrandarla”.
“Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, y hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo”, advirtió el economista.
Arriazu disertó con una exposición en Yerba Buena, organizada por la Fundación del Tucumán, en donde se refirió a la situación actual que atraviesa el país y la distribución de la torta igualitaria.
En ese sentido, el especialista en macroeconomía y teoría monetaria dio sus fundamentos de por qué la solución es agrandar la torta y no “resolver con discurso”.
“Si todo el mundo ganara exactamente igual, cosa que es imposible, el salario promedio en la Argentina sería de $2 millones por mes. Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, y hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo”, sostuvo.
Arriazu, quien es uno de los economistas más respetados por el presidente Javier Milei, señaló que la Argentina “es un país que se estuvo comiendo el stock de capital para dar consumo” y, sin embargo, el consumo no alcanza porque “en lugar de atacar el problema donde está, tratamos de dar soluciones comiéndonos la gallina”.
También mencionó la contradicción entre los datos coyunturales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la percepción de crisis de la población. “Si ustedes le preguntan a la gente cuáles son las grandes dudas, la gente dice ‘no llego a fin de mes’, ‘mis ventas bajaron 50%’ y ‘cierra la empresa, se está destruyendo la industria’. Está claro que eso es lo que leen. Y al mismo tiempo, el INDEC dice que el nivel de actividad económica en el mes de diciembre fue el más alto de la historia, y hoy acaban de publicar que enero fuye más grande que diciembre. Por lo tanto, enero fue el más grande de la historia. Entonces la pregunta es: ¿alguien miente? No. Lo que voy a mostrar es que es consistente. Hay exageraciones, pero es consistente.
En otro tramo de su exposición, mencionó la enorme oportnidad que tiene el país para este 2026, en donde “los planetas están alineados” salvo que “choquemos la calesita”. Bajo su mirada, la estabilidad lograda por el equilibrio fiscal debe transformarse en crecimiento.
“Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”, manifestó el economista. En la misma línea indicó que los sectores como el campo y la energía van a impulsar a la economía, y mencionó el conflicto en Medio Oriente.
“Argentina por primera vez, a diferencia del ‘73, esto lo agarra como exportador de petróleo. En el ’73 éramos importadores y aparte cayó el precio de la soja a la mitad. Ahora, con el tema de la urea, está subiendo el precio de la soja. O sea, los planetas se alinearon si no hacemos macan”.
También se refirió al pósible éxito del programa económico del Gobierno, que va a estar dependiendo de una variable con impacto financiero entre comprar o no dólares.
“Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina. Esta es la variable fundamental para ver todos los días, todos los meses y saber qué es lo que va a pasar en el país en el corto plazo”.
En paralelo criticó la elección del Ejecutivo sobre implementar el modelo de bandas cambiarias: “El año pasado venía muy bien hasta que se le ocurrió (al Gobierno) poner la banda. Ustedes me escucharon a mí el año pasado decir ‘Yo estoy en desacuerdo’. Ahora ya sabemos el resultado de las bandas que tanto aplaudimos: inflación, actividad económica que venía creciendo hasta el momento de la banda, comenzó a caer después de la banda; habían comprado US$25.000 millones, ahora no compraron nada; y el riesgo país se duplicó.
“Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares. Nunca lo voy a entender”, concluyó.
El presidente Javier Milei se encuentra en Budapest donde participará en la cumbre de la organización conservadora CPAC. En la antesala del evento, el mandatario mantuvo encuentros con su par húngaro, Tamás Sulyok, y con el primer ministro Viktor Orbán.
Durante la reunión con Orbán, Milei anticipó parte de su exposición en el foro y adelantó que hará referencia a la política migratoria del gobierno húngaro. “En la conferencia hoy que voy a dar en CPAC voy a estar mencionando su correcta visión en los temas migratorios, porque de hecho cuando la inmigración no se adapta culturalmente al lugar donde va, deja de ser inmigración para convertirse en invasión”, le adelantó el argentino a su par húngaro.
Por su parte, el primer ministro húngaro valoró la visita del mandatario argentino y subrayó su carácter inédito en términos históricos.
“Es la primera vez en la historia de nuestras naciones de que un presidente americano visita Hungría. Y es que tampoco en Europa ha ocurrido esto. Y durante tanto tiempo no ha habido ningún presidente de Argentina en Hungría. Pero estamos muy felices de que por fin estemos, la verdad. Y su visita es en un tiempo muy importante”, expresó Orbán.
Discurso con foco en la “batalla cultural”
Orbán fue el encargado de abrir la conferencia y centró su intervención en la agenda cultural y política del espacio conservador. Allí planteó que existe una “lucha por el alma del mundo occidental” y sostuvo que “la censura progresista terminó”, atribuyendo ese cambio a la influencia del expresidente estadounidense Donald Trump.
El líder húngaro también cuestionó lo que definió como “propaganda de género” y describió el escenario actual como un proceso de reconfiguración política a nivel global.
En ese contexto, Orbán destacó a Milei como una de las figuras emergentes dentro de la derecha internacional y le dio un lugar central en el evento: “Aquí está, y estará, nuestro amigo Javier Milei. Le damos la bienvenida a Budapest”.
Además, reforzó ese posicionamiento al señalar: “Hoy en día, Argentina es un bastión de las fuerzas de derecha y Javier, como verán, es una estrella mundial de los valores occidentales”.
El acercamiento se dio en el marco de una agenda exprés en el país europeo, concentrada en actividades políticas, académicas y de posicionamiento internacional, en línea con su participación en espacios afines a la derecha global.
El mandatario argentino viene sosteniendo una agitada agenda de viajes, desde la Argentina Week en EEUU, pasando por Chile, para asistir a la asunción de José Antonio Kast y la ciudad de Córdoba, para dar un discurso en la Bolsa de Comercio, entre otros puntos.
Javier Milei mantuvo una reunión bilateral con el presidente de Hungría
La actividad con Sulyok fue un encuentro bilateral en el Palacio Sándor como previo a reunirse con Orbán en el Monasterio Carmelita de Buda, sede del gobierno. Entre otras de las actividades, Milei dará un discurso en el cierre de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un foro que reúne a referentes y dirigentes de partidos de derecha a nivel internacional. Su presencia se inscribe en su estrategia de fortalecer vínculos con líderes y espacios ideológicos afines.
Javier Milei en Tucumán: le pegó a la oposición y dijo que “trabaja intensamente” para que no vuelvan al Gobierno
El presidente Javier Milei encabeza este jueves el Foro Económico del NOA (Fenoa) en San Miguel de Tucumán, en la previa de su viaje a Hungría. El mandatario cuestionó a la oposición y aseguró que trabaja “intensamente” para que el gobierno del Frente de Todos (2019-2023) haya sido “el último de la historia”.
Al igual que el miércoles en el Palacio Libertad, el libertario dedicó gran parte de su exposición a hablar sobre Adam Smith, a quien utilizó para hablar de su plan económico y su forma de gestión. En un momento de su discurso, se refirió a la opisición, a quienes definió como “salvajes” y aseguró: “Cuando se fueron nos dejaron 15% de déficit fiscal en términos de PBI, algo que financiaban emitiendo dinero”.
“En el año 2023, las bestias a lo largo del último período, que esperemos haya sido el último y es algo para lo cual trabajamos intensamente, financiaron 28% del PBI con emisión monetaria”, expresó.
El ingreso de Javier Milei al llamado “Consejo de la Paz” impulsado por Donald Trump no es un gesto aislado ni meramente simbólico: confirma una arquitectura de alineamientos internacionales en la que convergen la alt-right estadounidense, los libertarios europeos, el sionismo ultra, los think tanks antiestatales y la nueva derecha financiera global. Ese campo comparte —más que una doctrina coherente— una pulsión: la demolición de la institucionalidad democrática, el vaciamiento del Estado en favor de corporaciones y fondos, la guerra cultural permanente y un desprecio reaccionario por los consensos internacionales nacidos de la posguerra.
La escena de Milei en Davos fue la puesta en público de esa apuesta: una arenga contra “el colectivismo”, un elogio casi religioso del mercado y una negación explícita de los dispositivos que sostuvieron durante décadas el pacto democrático occidental: derechos, regulación, seguridad social, ciencia, educación pública. La paradoja mayor: que el discurso anti-Estado se pronunciara en el foro donde los estados y las corporaciones negocian, justamente, los términos concretos de la gobernanza global.
En la misma semana en que se invocan estas novedades de la geopolítica reaccionaria, el 27 de enero vuelve a traer a la memoria la liberación de Auschwitz. No como efeméride distante, sino como recordatorio de que la crisis económica, la humillación social, el nacionalismo identitario y la desdemocratización pueden cristalizar —y cristalizaron históricamente— en formas de violencia masiva, exterminio y disciplinamiento extremo. Fue el Ejército Rojo quien abrió las puertas del campo: no lo hizo el mercado, no lo hizo la “mano invisible”, lo hicieron soldados que arrastraban sobre sus espaldas el costo material y humano de frenar al nazismo en Stalingrado y Kursk. La victoria antifascista fue estatal, militar y política; nunca un fenómeno “libertario”.
Hoy, el negacionismo mutó. En lugar de negar el gas Zyklon B, niega la historia, niega el Estado como garante de derechos, niega la desigualdad como tema político, niega el propio concepto de humanidad compartida. Se presenta como “libertad”. En realidad, vuelve a instalar la idea del “descartable”, la noción de que algunos merecen derechos y otros apenas sobrevivencia, que hay quienes pueden vivir sin Estado porque cuentan con capital, contactos o apellido. En su versión más extrema, esa lógica termina justificando guerras punitivas, muros, deportaciones, encarcelamientos masivos y la privatización del mundo.
Milei no llega solo a esos espacios. Llega en nombre de un proyecto que en Argentina se traduce en empobrecimiento súbito, pérdida salarial, desregulación del trabajo, privatización simbólica del sentido común y represión a las resistencias sociales. Nada de eso es neutro, y nada es inconexo con Trump, con Netanyahu, con Meloni, con Vox y con el ecosistema de laboratorios ideológicos que hace rato experimenta con democracias degradadas y sociedades fragmentadas.
Recordar Auschwitz el 27 de enero no es un ejercicio museístico. Es mirar el presente con la conciencia de que los fascismos no vuelven idénticos, pero vuelven cuando se combinan crisis económicas, resentimiento social y discursos que reducen la vida a mercancía. Y que vuelven cuando el mundo mira para otro lado mientras se desarman los pocos diques que impiden que la barbarie se convierta en política de Estado.
La historia también enseña otra cosa: los fascismos no se derrotan con silencios ni con tecnicismos. Se derrotan con organización, con claridad política y con la negativa a naturalizar la desigualdad como destino. En los años 30, el fascismo avanzó mientras las democracias discutían modales; cuando finalmente entendieron de qué se trataba, ya había cámaras de gas y millones de muertos.
Recordar Auschwitz es advertir que la barbarie no aparece de un día para el otro: se ensaya, se legitima, se vota, se aplaude y se financia. Y que cuando llega, llega con leyes, con jueces, con mercado y con propaganda. Milei, Trump y esa constelación reaccionaria global no hablan de “paz”: hablan de disciplinar al débil, desmantelar al Estado y dejar que el mercado decida quién vive bien, quién sobrevive y quién sobra.
Contra eso no alcanza la retórica ni la nostalgia democrática: hace falta voluntad para confrontar. Porque si algo enseñó Auschwitz es que la humanidad puede caer muy bajo cuando se la deja sola frente a la ley del más fuerte. Y que la única paz digna es la que garantiza derechos, igualdad y memoria. Todo lo demás es la previa al desastre.
El presidente Javier Milei recibió hoy en Casa Rosada a diputados y senadores electos de La Libertad Avanza (LLA) y del PRO, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas de fuentes oficiales.
El encuentro tuvo lugar en el Salón Héroes de Malvinas, ubicado en la planta baja, y se realizó el día después de la primera convocatoria que encabezó la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con diputados electos por el espacio en los comicios del 26 de octubre.
Si bien el llamado lo efectivizó la funcionaria, el mandatario, que llegó a su despacho a las 9.37, lideró el encuentro con más de 120 personas en una foto que le permita reflejar la nueva composición violeta en ambas cámaras.
Reunión de trabajo
En la previa al intercambio, el jefe de bloque libertario, Gabriel Bornoroni, reveló: “Vinimos con todo el bloque para tener una reunión de trabajo. El objetivo es trabajar en equipo como lo venimos haciendo”.
Lo propio hizo Bartolomé Abdala, presidente previsional del senado, quien propuso avanzar en nuevos acuerdos legislativos con sectores no peronistas.
“Este tipo de reuniones son importantes. Demuestran el crecimiento de nuestro espacio político, de la libertad avanza, y amerita estar siempre atento, escuchando las novedades y acompañar las reformas que tanto necesita la república”, remarcó.
Asimismo, reveló detalles de la convocatoria libertaria del pasado martes, en Casa Rosada, y contó que Karina Milei les pidió “profundizar y trabajar inteligentemente el tema de las reformas”.
“Sabemos que tenemos que seguir dialogando y buscado el acuerdo con los sectores no alineados con el kirchnerismo”, sentenció.
A partir del 10 de diciembre, La Libertad Avanza contará con 88 diputados y junto a los aliados del PRO, que tiene 17 diputados, la UCR con 6 y Liga del Interior con 3, alcanzará la primera minoría con 115 diputados, con lo cual le quedará solo tender acuerdos con 14 legisladores para alcanzar el quórum de 129 legisladores.
Trabajo parlamentario
La intención del encuentro fue aceitar la coordinación entre los libertarios y sus aliados para aunar esfuerzos y sancionar el paquete de leyes estructurales que impulsará el Gobierno.
El encuentro se realizó luego de que la mesa política que integran el diputado y designado ministro del Interior, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara baja, Martin Menem, debutara ayer con el dictamen de mayoría del Presupuesto 2026.
Una de las intenciones del oficialismo es impulsar la reelección de Menem como presidente del cuerpo y mantener a Gabriel Bornoroni como presidente del bloque, mientras que el ministro de Defensa y diputado electo, Luis Petri, tendrá un lugar preponderante en la cámara, que podría ser como presidente de una comisión o vicepresidente del cuerpo, agregaron las fuentes parlamentarias.
Por Eloy Marchán / CONNECTAS Hub – La destitución de Dina Boluarte en Perú responde a la existencia en ese país de una camarilla de partidos que ponen y quitan presidentes casi a su antojo, en un sistema que ha derivado hacia una especie de parlamentarismo. En medio de la expectativa por las elecciones del año próximo, y de protestas populares, ¿quién o qué puede explicar lo que pasa en Perú?
El miércoles 15 de octubre, durante la Marcha Nacional convocada por la Generación Z, colectivo de jóvenes nacidos luego del 2000, un policía mató de un disparo a Mauricio Ruiz Sáenz. Cantante de hip hop, activista, 32 años y padre de un niño, Ruiz fue uno de los miles de ciudadanos que salieron a protestar contra la clase política peruana.
Desde hace dos semanas, gobierna al Perú José Jerí Oré, el octavo jefe de Estado en nueve años. Pero los ciudadanos sienten que “es más de lo mismo” y por eso salieron a las calles para exigir “que se vayan todos” y reclamar transparencia en las elecciones generales que tendrán lugar dentro de seis meses.
Miles de jóvenes de la Generación Z, con el logo de One Piece como estandarte, se enfrentaron a la Policía Nacional durante la Marcha Nacional del 15 de octubre. (Foto: Alessandra Rozas/El Foco)
Con 38 años, Jerí es el tercer presidente más joven de la historia, es un personaje público desde hace cuatro años, y su ascenso vertiginoso está lleno de casualidades. De hecho, en las elecciones congresales del 2021 sacó 11 mil votos, una cifra mínima en la circunscripción de Lima, donde hay 8 millones de electores. Sin embargo, recibió su curul solo porque era el suplente del expresidente Martín Vizcarra, del partido Somos Perú. Este ganó la plaza con casi 165 mil votos, pero estaba inhabilitado de ejercer cualquier cargo político.
Como si fuera poco, al llegar al legislativo se convirtió en presidente del Congreso casi por descarte, lo que le permitió quedar en primer lugar en el orden sucesoral.
Accedió a ambos cargos por decisión de lo que se conoce como la “Coalición parlamentaria”, grupo de bancadas de derecha que para muchos analistas y periodistas, son los que de verdad mandan en el país: en primer lugar el Fujimorismo, seguido por APP, Renovación Popular, Somos Perú, Podemos y Acción Popular.
Esos rostros y colores partidarios tienen lo que muchos analistas consideran sus intereses en común: impunidad judicial y deseo de mantenerse en el poder más allá del 2026. Según los expertos, estamos hablando de un “monstruo político con varias cabezas”.
Jerí completó su carrera de casualidades cuando Dina Boluarte salió de Palacio de Gobierno. La presidente fue destituida en la madrugada del viernes 10 de octubre debido, entre muchos otros factores, a su ineficiencia en la lucha contra la delincuencia. La decisión se desencadenó cuando, dos días antes, un grupo delincuencial disparó contra el grupo musical Agua Marina mientras daba un concierto en el Círculo Militar de Chorrillos.
Según se supo, Agua Marina se negaba a pagar cupos a los extorsionadores, y aunque no hubo muertos, el hecho conmocionó al país. Con el agravante de que Agua Marina no es la primera orquesta que sufre un ataque de la delincuencia. En marzo, Armonía 10 tuvo que enterrar a su vocalista Paul Flores, quien murió luego de que sicarios balearon el bus en que viajaban.
¿Por qué el Congreso destituyó recién ahora a Boluarte, cuando al comienzo de su mandato las fuerzas del gobierno reprimieron protestas con medio centenar de muertos? Es que Agua Marina es el grupo musical con más seguidores en el Perú, y la mayoría de ellos residen en el norte del país, un bastión electoral de la derecha, sobre todo del fujimorismo.
Pero además, Boluarte se había convertido, con su mal gobierno, en un lastre justo para quienes la pusieron en el cargo, que comenzaron a ver en su cercanía un peligro para las elecciones de abril del 2026. La vacancia de Boluarte recibió 122 de 130 votos afirmativos, una cifra tan histórica como el 2% de popularidad que la presidenta llegó a tener.
José Jerí juramentó como presidente interino del Perú en reemplazo de la destituida Dina Boluarte, el 10 de octubre. Al costado de Jerí aparece Fernando Rospigliosi, presidente interino del Congreso. (Foto: Andina)
Jerí: presidente por casualidad
Tras la vacancia de Boluarte, quien no tenía vicepresidentes, le correspondió a Jerí tomar la jefatura de estado por las reglas de la sucesión presidencial. Pero todavía hay otra casualidad. Un mes y medio antes de jurar como mandatario, un caso contra Jerí por violación sexual quedó archivado en una polémica decisión del fiscal de la Nación Tomás Aladino Gálvez, quien también ocupa el cargo interinamente.
Gálvez está en el puesto gracias a una medida cautelar que lo repuso pese a haber sido destituido por sus vínculos con la organización criminal “Los Cuellos Blancos”, donde jueces y fiscales intercambiaban favores y sentencias.
Aunque parezca increíble, eso no es todo. Jerí llegó a Palacio de Gobierno con cuatro carpetas fiscales abiertas. Dos por cohecho, al supuestamente cobrar cupos de 150.000 soles y 200.000 dólares por sacar adelante leyes y presupuestos públicos desde el Congreso. La tercera carpeta es por enriquecimiento ilícito, pues Jerí aumentó su patrimonio en 1.000% en solo un año, mientras integraba la comisión de Presupuesto del Legislativo.
La cuarta carpeta fiscal tiene que ver con desobediencia a la autoridad, pues Jerí no fue a la terapia psicológica que le había ordenado un juez “por impulsividad y conducta sexual patológica”. Apenas asumió la presidencia, aparecieron en redes sociales una serie de mensajes misóginos y sexistas escritos y nunca borrados por Jerí en Twitter.
“Las buenas mujeres son seducidas con amor, cariño y respeto. Para todo lo demás existe Mastercard”; “Lo que más me gusta de toda fiesta infantil, las animadoras! Son un encantoooo”; “Se enseña ruso. Solo a señoritas”, dicen algunos de los mensajes. Son tantos los tuits, que entusiastas del ciberespacio crearon una web llamada “josepajeri.com” con todas las calenturas virtuales del jefe de Estado.
La marcha y la protesta
A Mauricio Ruiz lo conocían como “Truko” en su barrio de San Martín de Porres, al norte de Lima. En sus canciones de hip hop hacía protesta social y decía que soñaba con que el Perú se convirtiera en una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades.
El último lunes, el presidente interino del Congreso, el fujimorista Fernando Rospigliosi, se refirió a Ruiz como “terruco” y dio a entender que estaba bien muerto. En el hablar peruano, ser “terruco” es ser terrorista. La familia de Ruiz ha decidido demandar a Rospigliosi por difamación.
Mauricio Ruiz, cantante de hip hop conocido como “Truko”, murió de un balazo disparado por un policía encubierto. Ruiz fue uno de los que participó de la Marcha Nacional. (Foto: Valia Aguirre/Wayka)
Rospigliosi, anteriormente un dirigente de izquierda y defensor de derechos humanos, hoy sigue a la ultraderecha más recalcitrante. Experiodista de la revista “Caretas”, fue muy crítico de la dictadura de Alberto Fujimori y hoy es el rostro más representativo de ese movimiento, después de Keiko Fujimori.
Desde que llegó al Congreso en 2023 —también por casualidad pues el titular murió de un infarto—, Rospigliosi ha promovido leyes para limitar la aplicación de los delitos de lesa humanidad y dar una amnistía a militares y policías violadores de derechos humanos.
El policía que mató a Mauricio Ruiz no llevaba uniforme, pues era un agente ‘terna’, como se conoce en el Perú a los efectivos encubiertos, que ahora suelen infiltrar las protestas. Hasta el último momento la Policía y el Gobierno intentaron vender la idea de que “Truko” murió por un disparo de un manifestante. Acorralados por los videos y testimonios, tuvieron que admitir la verdad.
La Marcha Nacional dejó más de 100 heridos, la mayoría protestantes, según señalaron las organizaciones de derechos humanos y los medios independientes. Para este sábado habrá una nueva marcha de los ciudadanos disconformes con el régimen. Buscando neutralizarla, el último martes el Gobierno decretó estado de emergencia en Lima
Rospigliosi, anteriormente un dirigente de izquierda y defensor de derechos humanos, hoy sigue a la ultraderecha más recalcitrante. Experiodista de la revista “Caretas”, fue muy crítico de la dictadura de Alberto Fujimori y hoy es el rostro más representativo de ese movimiento, después de Keiko Fujimori.
Desde que llegó al Congreso en 2023 —también por casualidad pues el titular murió de un infarto—, Rospigliosi ha promovido leyes para limitar la aplicación de los delitos de lesa humanidad y dar una amnistía a militares y policías violadores de derechos humanos.
El policía que mató a Mauricio Ruiz no llevaba uniforme, pues era un agente ‘terna’, como se conoce en el Perú a los efectivos encubiertos, que ahora suelen infiltrar las protestas. Hasta el último momento la Policía y el Gobierno intentaron vender la idea de que “Truko” murió por un disparo de un manifestante. Acorralados por los videos y testimonios, tuvieron que admitir la verdad.
La Marcha Nacional dejó más de 100 heridos, la mayoría protestantes, según señalaron las organizaciones de derechos humanos y los medios independientes. Para este sábado habrá una nueva marcha de los ciudadanos disconformes con el régimen. Buscando neutralizarla, el último martes el Gobierno decretó estado de emergencia en Lima y prohibió reuniones bajo el argumento de la ola delincuencial.
Rospigliosi, anteriormente un dirigente de izquierda y defensor de derechos humanos, hoy sigue a la ultraderecha más recalcitrante. Experiodista de la revista “Caretas”, fue muy crítico de la dictadura de Alberto Fujimori y hoy es el rostro más representativo de ese movimiento, después de Keiko Fujimori.
Desde que llegó al Congreso en 2023 —también por casualidad pues el titular murió de un infarto—, Rospigliosi ha promovido leyes para limitar la aplicación de los delitos de lesa humanidad y dar una amnistía a militares y policías violadores de derechos humanos.
El policía que mató a Mauricio Ruiz no llevaba uniforme, pues era un agente ‘terna’, como se conoce en el Perú a los efectivos encubiertos, que ahora suelen infiltrar las protestas. Hasta el último momento la Policía y el Gobierno intentaron vender la idea de que “Truko” murió por un disparo de un manifestante. Acorralados por los videos y testimonios, tuvieron que admitir la verdad.
La Marcha Nacional dejó más de 100 heridos, la mayoría protestantes, según señalaron las organizaciones de derechos humanos y los medios independientes. Para este sábado habrá una nueva marcha de los ciudadanos disconformes con el régimen. Buscando neutralizarla, el último martes el Gobierno decretó estado de emergencia en Lima
El régimen de José Jerí desplegó un fuerte contingente policial en contra de los ciudadanos que salieron a las calles para reclamar “que se vayan todos”. (Foto: Luis Javier/El Foco)
José Jerí se tomó seis días para nombrar a su gabinete ministerial, que resultó integrado por técnicos afines a los partidos políticos presentes en el congreso y funcionarios de segundo orden. Y el presidente tuvo dificultades para nombrar a su primer ministro, pues cinco candidatos declinaron el nombramiento, según información recogida por este reportero.
Finalmente, asumió el cargo Ernesto Álvarez Miranda, un exmagistrado del Tribunal Constitucional, cercano a las fuerzas de ultraderecha, y que, en su cuenta de Twitter, no tenía reparos en llamar “subversivos” a los manifestantes.
Muchos analistas comparan a Jerí y Álvarez con Manuel Merino y su premier Ántero Flores Araoz, quienes en medio de protestas ciudadanas duraron cinco días en Palacio, luego de que el Congreso destituyó a Martín Vizcarra en el 2020.
El parlamentarismo imperfecto
Pero, ¿qué lleva a que el Congreso peruano destituya con tanta frecuencia a los presidentes? La Constitución Política establece un sistema presidencialista combinado con una fuerte capacidad del Congreso para vacar al Ejecutivo. Esa situación se hizo aún más fuerte desde que el presidente Martín Vizcarra, en ejercicio de facultades constitucionales, cerró al Legislativo. Pero en la elección subsiguiente, el nuevo cuerpo cambió el 40% de los artículos, y se atribuyó aún más poder. Desde entonces, si un presidente no tiene mayoría absoluta en el Legislativo, está a un paso de ser destituido.
Ese parlamentarismo imperfecto que se ha instaurado poco a poco en el Perú ha llevado a que para la “Coalición parlamentaria” sea más rentable ejercer el poder desde el Congreso pues la presidencia se ha convertido en un cargo volátil. Cuatro de los seis últimos presidentes no tuvieron bancada o su grupo político se restringía máximo a cinco parlamentarios.
Entre los cambios más significativos hechos a la Carta Magna están restablecer la bicameralidad, pese a que en un referéndum del 2018 ganó el no. También se ha limitado al máximo la cuestión de confianza, el arma que tenía el presidente para cerrar el Parlamento.
Curiosamente, no se han tocado los artículos que tienen que ver con el capítulo económico. Eso parece tener algo que ver con que, a pesar de la turbulencia política que lleva una década, el Perú sigue creciendo a un ritmo superior al 3% anual. Ello se explica en gran parte porque el Banco Central de Reserva es un ente autónomo y el ministro de Economía usualmente ha sido una persona técnica.
Pero es que en el Perú la economía legal e ilegal conviven sin ruborizarse. Según estimaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera, el 14% del PBI actualmente proviene de fuente ilícita. Eso significa 33.000 millones de dólares. Por ejemplo, el Perú exporta más oro ilegal que legal.
Muchos catalogan a la “Coalición parlamentaria” como un buldócer que no tiene límites. Ellos han puesto a los magistrados del Tribunal Constitucional, al defensor del pueblo, a los integrantes de la Junta Nacional de Justicia —ente encargado de nombrar y destituir jueces y fiscales—. Y se sienten cómodos con Tomás Aladino Gálvez como fiscal de la Nación. También han aprobado leyes que debilitan la lucha contra el crimen organizado, limitan la detención preliminar para delincuentes y reducen el alcance de los delitos de lavado de activos.
Una prueba de la lealtad del TC con el fujimorismo se evidenció el último lunes. Cinco de los siete magistrados votaron a favor de archivar el caso Cócteles, donde se procesaba judicialmente a Keiko Fujimori por lavar activos por 19 millones de dólares en sus campañas presidenciales del 2011 y 2016.
Con un panorama como ese, repleto de funcionarios de méritos cuestionables, que han llegado al poder por fuerza de la casualidad y manejados desde bambalinas por fuerzas políticas oscuras, no es de extrañar que los jóvenes de la generación Z estén enfurecidos. Para ellos, solo hay una solución: “¡Que se vayan todos!”.
Eloy Job Marchán Guzmán Periodista y sociólogo. Miembro de #CONNECTASHub. Director del portal periodístico El Foco y reportero del semanario Hildebrandt en sus trece.