política cambiaria

El BCRA dio por canceladas las operaciones con el Tesoro de EE.UU. del acuerdo cambiario

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que en diciembre de 2025 canceló la totalidad de las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre del año con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones anunciado oficialmente el 20 de octubre de 2025. La decisión marca un hito relevante en la operatoria financiera bilateral y en la estrategia de política cambiaria del Gobierno.

Un acuerdo clave para la estabilidad cambiaria

Según el comunicado oficial, las operaciones canceladas se habían instrumentado bajo los términos del acuerdo de estabilización cambiaria alcanzado entre el BCRA y el Departamento del Tesoro estadounidense. Dicho entendimiento estableció las condiciones para la realización de operaciones bilaterales de swap de monedas, una herramienta diseñada para fortalecer la liquidez en divisas y respaldar el esquema de estabilidad del mercado cambiario.

El acuerdo, anunciado el 20 de octubre de 2025, preveía un monto total de hasta USD 20.000 millones, orientado a dotar al Banco Central de mayor capacidad de intervención y previsibilidad en un contexto de alta sensibilidad financiera. La cancelación de las operaciones correspondientes al cuarto trimestre implica que las transacciones ejecutadas bajo ese esquema fueron saldadas en su totalidad antes del cierre del año.

Alcance institucional y fundamentos de la medida

Desde el BCRA remarcaron que la cancelación se realizó conforme a lo previsto al momento del anuncio del acuerdo, lo que refuerza el carácter técnico y programado de la operatoria. El mecanismo de swap de monedas, contemplado en el entendimiento bilateral, establecía reglas claras sobre plazos, condiciones financieras y cierre de las operaciones.

En términos institucionales, la decisión ratifica el cumplimiento de los compromisos asumidos y aporta una señal de orden y previsibilidad en la relación financiera entre la Argentina y los Estados Unidos. Al mismo tiempo, deja constancia de que las herramientas de cooperación internacional en materia cambiaria fueron utilizadas dentro del marco temporal definido.

Implicancias y lecturas del mercado

La cancelación de las operaciones del cuarto trimestre será observada de cerca por el mercado financiero, en la medida en que refleja el cierre de una etapa puntual del acuerdo de estabilización cambiaria. Para los analistas, el hecho de haber completado la operatoria sin extenderla más allá de lo previsto puede interpretarse como una señal de disciplina operativa y cumplimiento de los lineamientos anunciados.

En un contexto donde la estabilidad cambiaria y la credibilidad institucional resultan centrales, la finalización de estas operaciones deja planteado el interrogante sobre el rol que seguirán teniendo los acuerdos bilaterales de swap como herramienta de política económica en el futuro inmediato.

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El BCRA compró 83 millones de dólares y las reservas alcanzaron su nivel más alto en tres años

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En el marco del nuevo esquema cambiario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a intervenir en el mercado oficial y adquirió 83 millones de dólares este martes. Con esta operación, ya acumuló compras por más de USD 100 millones en apenas dos días, llevando las reservas internacionales a USD 44.187 millones, el nivel más alto de los últimos tres años, en un contexto marcado por fuertes vencimientos de deuda y ajustes en la política cambiaria.

La autoridad monetaria profundizó así su estrategia de recomposición de reservas en medio de las modificaciones del régimen de bandas cambiarias dentro de las cuales fluctúa el dólar oficial. La compra de divisas se produjo mientras el mercado financiero permanece atento al cumplimiento de los pagos de deuda previstos para este viernes, que suman alrededor de USD 4.200 millones correspondientes a bonos soberanos.

Compras de reservas y señales al mercado cambiario

La adquisición de USD 83 millones registrada este martes se suma a los USD 21 millones comprados el lunes, configurando un volumen superior a USD 100 millones en apenas dos ruedas. Con este movimiento, las reservas internacionales del BCRA alcanzaron los USD 44.187 millones, superando nuevamente el umbral de los USD 44.000 millones, un nivel que no se observaba desde hacía tres años.

Las operaciones se enmarcan en la nueva política cambiaria de ajuste de las bandas, que redefine los márgenes de intervención oficial y busca otorgar mayor previsibilidad al mercado. En este contexto, la recomposición de reservas aparece como una señal relevante para fortalecer la posición externa del país y mejorar las expectativas financieras en el corto plazo.

Deuda, expectativas y reacción del dólar

El movimiento del BCRA coincidió con una jornada de cautela en los mercados, atravesada por la expectativa ante los vencimientos de deuda del Tesoro por USD 4.200 millones. La capacidad del Gobierno para afrontar estos compromisos se convirtió en un factor clave para el humor financiero y para la dinámica cambiaria de los próximos días.

En este escenario, el dólar mayorista retrocedió a $1.468, reflejando una menor presión compradora tras la intervención oficial. En tanto, en el Banco Nación, el tipo de cambio minorista bajó $5 y cerró en $1.490.

La combinación de compras de reservas, caída del tipo de cambio y expectativa por el pago de deuda configura un escenario de transición, en el que el mercado evalúa la consistencia del nuevo esquema cambiario y la capacidad del Banco Central para sostener la acumulación de divisas en un contexto de alta exigencia financiera.

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Desde enero, el dólar se moverá por inflación: cómo funcionarán las nuevas bandas cambiarias

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Desde el 1° de enero, el Gobierno pondrá en marcha un nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, una modificación clave de la política cambiaria que apunta a evitar la profundización del atraso del dólar y a abandonar su rol como ancla del resto de los precios de la economía. La decisión responde a reclamos del mercado y se inscribe en un proceso de normalización gradual del frente cambiario, con implicancias directas sobre reservas, expectativas e inflación.

La medida introduce un cambio sustantivo en el mecanismo de actualización: las bandas dejarán de ajustarse al 1% mensual y pasarán a moverse según la inflación oficial medida por el INDEC con dos meses de rezago, comenzando en enero con el 2,5% correspondiente a noviembre.

Cómo funcionarán las nuevas bandas y qué valores se esperan

Hasta ahora, las bandas cambiarias se ubicaban con un piso de $916 y un techo de $1.526. Con el nuevo criterio de actualización, y tomando como referencia la inflación de noviembre (2,5%), se estima que el techo podría escalar hasta alrededor de $1.564 hacia fines de enero.

Para febrero, el ajuste proyectado sería del 2,1%, en línea con la inflación prevista para diciembre de 2025 según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central entre unos 40 economistas. Este esquema introduce una mayor sincronía entre precios y tipo de cambio, con el objetivo de reducir distorsiones acumuladas.

En el mercado, el dólar mayorista se ubica actualmente en torno a los $1.455, y las expectativas ya reflejan el nuevo marco: para fines de febrero, los contratos de futuros operaron en $1.522, lo que implica un alza mensual del 2%; para marzo, se negociaron valores cercanos a $1.555, nuevamente con un incremento del 2% mensual.

Reservas, FMI y disciplina fiscal: el trasfondo de la decisión

Uno de los ejes centrales del nuevo esquema será acelerar la compra de reservas, una condición señalada como prioritaria por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con bandas que se mueven al ritmo de la inflación, el Gobierno busca estimular una mayor oferta de divisas y liberalizar gradualmente la demanda, reduciendo presiones sobre el mercado oficial.

Economistas consultados señalaron que, en este nuevo marco cambiario, será clave mantener el orden fiscal, sostener la aprobación del Presupuesto 2026 y capitalizar el respaldo político obtenido en las últimas elecciones de medio término, además del apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos. La consistencia entre política fiscal y cambiaria aparece como condición necesaria para evitar tensiones adicionales.

Turismo, demanda de dólares y señales del verano

La atención inmediata del mercado estará puesta en la demanda de divisas para turismo exterior, uno de los factores que podría tensionar el tipo de cambio durante el verano. Especialistas consideran que la dinámica del turismo emisivo ofrecerá una señal concreta sobre cómo debería acomodarse el valor del dólar bajo el nuevo esquema.

En paralelo, el Gobierno busca dejar atrás el uso del dólar como ancla nominal, una estrategia que ayudó a desacelerar la inflación, pero que también acentuó el atraso cambiario y afectó la competitividad.

Más cambios en 2026: blanqueo, mercado financiero y deuda

El debut de las nuevas bandas coincide con otros cambios relevantes en el frente financiero. A partir de 2026, se liberarán los depósitos por menos de USD 100.000 del último blanqueo de las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA), tanto en bancos como en Alycs, por un volumen que superaría los USD 20.000 millones. Parte de esos fondos podría redirigirse a inversiones financieras e inmobiliarias, ampliando la oferta de capitales.

Asimismo, continúa la normalización del mercado cambiario, con mayor flexibilización de operaciones en divisas y una profundización del acceso al financiamiento externo. En ese marco, tanto empresas como el propio Gobierno avanzaron en la emisión de títulos de deuda en el mercado internacional, como el Bonar 2029.

Un giro clave para las expectativas

El nuevo esquema de bandas ajustadas por inflación marca un punto de inflexión en la política cambiaria. Si logra alinear el tipo de cambio con la dinámica de precios, fortalecer reservas y sostener la disciplina fiscal, podría contribuir a ordenar expectativas. El desafío será administrar la transición sin reavivar presiones inflacionarias ni comprometer la estabilidad lograda.

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El BCRA definió su estrategia monetaria y cambiaria para 2026: foco en remonetización y reservas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó sus Objetivos y planes para el desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para 2026, un documento clave que consolida el programa de estabilización iniciado en diciembre de 2023 y proyecta una nueva etapa marcada por la remonetización de la economía, la acumulación de reservas internacionales y la continuidad del régimen de flotación cambiaria entre bandas. La hoja de ruta resulta central para el sistema financiero, el sector productivo y los mercados, ya que define el marco macroeconómico bajo el cual operarán las decisiones de inversión, crédito y precios durante el próximo año.

El informe oficial detalla que, tras eliminar la dominancia fiscal y financiera y sanear el balance del BCRA, la autoridad monetaria buscará en 2026 avanzar en la desinflación, extender la estabilidad financiera y sentar las bases de un crecimiento sostenido, manteniendo un estricto control de los agregados monetarios y reforzando la transparencia del esquema de política económica.

De la estabilización inicial a la tercera fase del programa económico

El BCRA repasó los resultados de las primeras etapas del programa económico. Durante el primer año de gestión se eliminaron desequilibrios macroeconómicos significativos: se erradicó el déficit fiscal y su monetización, se redujo la emisión por intereses del Banco Central y se inició el saneamiento de su balance mediante el traspaso de pasivos al Tesoro. En paralelo, se sinceró el tipo de cambio y se implementó un esquema de crawling peg inicial del 2% mensual, luego reducido al 1% a partir del 1 de febrero de 2025.

Según el documento, estas medidas permitieron una fuerte baja de la inflación, la normalización de precios relativos y tasas de interés, la duplicación del crédito al sector privado en términos reales y una recomposición del respaldo prudencial de los depósitos. El año cerró con un crecimiento interanual del 6% y una reducción marcada de la pobreza.

La segunda fase profundizó el ancla monetaria, fijando un límite estricto a la base monetaria amplia y eliminando completamente los pasivos remunerados del BCRA. Además, el Régimen de Regularización de Activos permitió regularizar más de USD 35.000 millones, fortaleciendo reservas y financiamiento privado en dólares.

En abril de 2025 se inició la tercera fase, orientada a una mayor flexibilidad cambiaria y de tasas. En ese marco, el 11 de abril se adoptó un régimen de flotación entre bandas móviles, con límites que se ajustan al 1% mensual. También se eliminaron restricciones clave: dejó de operar el dólar blend, se flexibilizaron pagos de importaciones, se levantaron restricciones para personas humanas y se habilitó la libre distribución de utilidades al exterior desde los ejercicios iniciados en 2025.

Reservas, financiamiento externo y normalización del mercado

El informe destaca el respaldo financiero internacional como un pilar del proceso. En 2025 se firmó un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 20.000 millones, con desembolsos por unos USD 15.000 millones durante el año. A esto se sumaron programas del Banco Mundial por USD 12.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo por USD 10.000 millones, con desembolsos efectivos por USD 4.700 millones.

Estos fondos permitieron fortalecer el balance del BCRA mediante el reemplazo de activos ilíquidos por reservas en moneda extranjera líquidas. En mayo de 2025, el Banco Central recibió USD 12.000 millones por la cancelación total de Letras Intransferibles con vencimientos en 2025 y 2026 y una cancelación parcial de la correspondiente a 2029. En agosto se sumaron otros USD 2.000 millones por nuevas cancelaciones, operaciones que también implicaron una reducción de la deuda en dólares del Tesoro.

En conjunto, el BCRA y el Tesoro lograron duplicar el nivel de reservas internacionales brutas desde el inicio de la gestión. Las compras netas del Banco Central en el mercado de cambios alcanzaron unos USD 22.000 millones, a las que se sumaron USD 1.500 millones del Tesoro y financiamiento adicional, totalizando más de USD 28.500 millones.

Durante el ciclo electoral de 2025 se registró una volatilidad cambiaria inédita: la demanda de cobertura alcanzó cerca de USD 35.000 millones, equivalente a más del 50% del M2. El BCRA intervino en tres rondas consecutivas por USD 1.110 millones para defender el techo de la banda, mientras el Gobierno eliminó transitoriamente retenciones a granos por hasta USD 7.000 millones y el Banco Central firmó un acuerdo de estabilización cambiaria con el Tesoro de Estados Unidos por hasta USD 20.000 millones.

Objetivos y lineamientos de política para 2026

Para 2026, el BCRA anticipó una nueva etapa centrada en la remonetización de la economía, compatible con la estabilidad de precios y el fortalecimiento del frente externo. La autoridad monetaria anunció que pondrá en marcha un programa de compra de reservas internacionales preanunciado a partir del 1 de enero de 2026, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. En una primera instancia, las compras diarias representarán alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios, con posibilidad de operaciones en bloque para evitar disrupciones.

La política monetaria seguirá basada en el monitoreo de agregados monetarios. Mientras la inflación doméstica se mantenga por encima de la internacional, el BCRA sostendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria prevista en su Programa Monetario 2026. Para administrar la liquidez, se utilizarán operaciones de mercado abierto y repos pasivos con entidades financieras, con tasas de referencia basadas en el mercado secundario de LECAP.

En el plano cambiario, se mantendrá el régimen de flotación entre bandas. A partir del 1 de enero de 2026, el piso y el techo de la banda se ajustarán mensualmente al ritmo del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. El objetivo, según el BCRA, es limitar movimientos extremos del tipo de cambio sin perder flexibilidad.

El organismo también anunció la normalización gradual de la política de encajes, buscando compatibilizar estabilidad de precios y recuperación del crédito. En materia institucional, retomará la publicación del Informe Trimestral de Política Monetaria desde enero de 2026, con mayor detalle técnico y cuantitativo sobre decisiones y perspectivas.

Pagos digitales y competencia de monedas

Otro pilar del plan 2026 es la profundización de los medios de pago electrónicos. Durante 2025 se registraron casi 15.000 millones de transacciones en pesos y más de 20 millones en dólares, con un crecimiento anual superior al 50% en moneda extranjera. El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI.

El BCRA anticipa más interoperabilidad, menor uso de efectivo y avances en competencia de monedas, con cuentas y medios de pago en pesos y dólares funcionando en paralelo.

También se prevé impulsar instrumentos electrónicos como el ECHEQ, la factura de crédito MiPyME y nuevos mecanismos de cobro de cuotas, con foco en seguridad y prevención del fraude.El desafío de sostener la confianza

El mensaje del BCRA para 2026 es claro en los objetivos, pero exigente en la ejecución. La remonetización, la compra de reservas y el ajuste de las bandas al IPC requieren coordinación fina con el Tesoro y acceso sostenido a los mercados internacionales.

Con una inflación que todavía ronda el 30% anual y un mercado atento a cualquier desvío fiscal o cambiario, el programa enfrenta su principal prueba. La estabilidad lograda en 2025 sienta una base sólida, pero el 2026 pondrá a prueba si el esquema puede combinar crecimiento, desinflación y confianza en el peso de manera duradera

Objetivos BCRA 2026 by CristianMilciades

Impacto esperado y proyección institucional

Las definiciones del BCRA tienen implicancias directas sobre el sistema financiero, el sector productivo y los mercados de capitales. La continuidad del control de agregados monetarios y la compra preanunciada de reservas buscan anclar expectativas y reducir la incertidumbre cambiaria, mientras que la mayor previsibilidad favorece la inversión privada y la expansión del crédito.

El informe también anticipa avances en medios de pago, finanzas abiertas y digitalización, con impacto en costos de transacción y eficiencia del sistema. En paralelo, el fortalecimiento de la competencia de monedas y la eventual flexibilización adicional de restricciones cambiarias sobre stocks de dividendos y deudas comerciales podrían mejorar la integración financiera internacional.

En un contexto de consolidación fiscal y reformas estructurales en debate, el BCRA plantea para 2026 un esquema que combina disciplina monetaria, mayor flexibilidad operativa y una estrategia explícita de acumulación de reservas, con el objetivo de consolidar la estabilidad macroeconómica y sentar bases más sólidas para el crecimiento.

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Fase de Remonetización: el Gobierno redefine el esquema cambiario y lanza un programa de acumulación de reservas

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Según la consultora Ecolatina el Gobierno lanzó la “Fase de Remonetización” y redefine el esquema cambiario y monetario desde 2026

El Gobierno anunció al cierre de la rueda del lunes una nueva etapa del programa económico, denominada “Fase de Remonetización”, que introduce cambios relevantes en la política cambiaria y monetaria. El nuevo esquema contempla un programa de acumulación de reservas, la indexación del crawling peg a la inflación y la normalización gradual de encajes, en un contexto marcado por la necesidad de recomponer reservas, sostener la desinflación y consolidar el acceso al financiamiento.

La medida fue presentada tras una colocación de deuda en dólares por debajo de lo esperado y un mercado cambiario que no reaccionó con el optimismo previsto luego del resultado electoral de octubre. En ese marco, el rediseño busca corregir desequilibrios del esquema vigente, evitar una apreciación real persistente del tipo de cambio y sentar las bases para una mayor estabilidad macroeconómica hacia 2026, aunque introduce nuevos interrogantes sobre la velocidad de la desinflación y el grado de discrecionalidad del Banco Central.

Programa de compras de reservas y nuevo crawling peg indexado

El eje central de la Fase de Remonetización es el inicio, a partir del 1° de enero de 2026, de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios. Según el escenario base oficial, la Base Monetaria pasaría del 4,2% del PIB actual al 4,8% del PIB en diciembre de 2026, lo que equivale a compras de divisas por aproximadamente USD 10.000 millones, con la posibilidad de extenderse hasta USD 17.000 millones adicionales si la relación base-producto aumentara un punto porcentual.

Las compras estarán condicionadas por la oferta de divisas del balance de pagos, en particular de la Cuenta Financiera, y por la evolución de la demanda de dinero. El BCRA no intervendrá de manera automática: el monto diario de compras no superará inicialmente el 5% del volumen operado en el mercado de cambios y podrá ajustarse según la liquidez disponible, con el objetivo explícito de evitar presiones alcistas sobre el dólar. Además, se habilita la posibilidad de realizar “compras en bloque” por fuera del mercado, modalidad que el Tesoro ya utilizó durante 2025.

En paralelo, el Gobierno anunció una modificación sustancial del esquema cambiario. A partir de enero de 2026, las bandas cambiarias se ajustarán mensualmente según el último dato de inflación publicado por el INDEC. En enero, el crawling peg será del 2,5% mensual, correspondiente a la inflación de noviembre, y se actualizará en los meses siguientes conforme a los nuevos registros. Este rediseño reemplaza el esquema previo, en el que el techo de la banda crecía al 1% mensual mientras la inflación se ubicaba en torno al 2%.

Como resultado, el nuevo esquema evita la apreciación real que venía acumulándose. De acuerdo con estimaciones basadas en la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, el techo de la banda alcanzaría en diciembre de 2026 los $1.860 (o $1.930 según otras proyecciones), entre un 8% y un 12% por encima del nivel que habría resultado con un deslizamiento del 1%, que lo habría ubicado en torno a $1.720.

Efectos macroeconómicos, reservas y discrecionalidad del esquema

Desde el punto de vista macroeconómico, la indexación del crawling peg presenta efectos contrapuestos. Por un lado, permite que el tipo de cambio real deje de apreciarse e incluso se deprecie en el margen, mejorando la competitividad externa. En un contexto internacional en el que la Reserva Federal muestra un sesgo más moderado y la inflación en Estados Unidos sorprendió a la baja en noviembre, el escenario de tasas internacionales más bajas hacia 2026 podría favorecer el apetito por deuda emergente y un dólar global más débil, ampliando el margen de competitividad cambiaria.

Por otro lado, el tipo de cambio dejará de funcionar como ancla nominal del programa económico, lo que introduce un componente inercial en la dinámica de precios y podría derivar en una desinflación más lenta. Además, el esquema arranca con un tipo de cambio real que, si bien mejoró cerca de un 20% desde la implementación de las bandas en abril, todavía luce bajo en términos históricos.

En este contexto, el comportamiento del dólar dentro de la banda será clave y dependerá de la oferta y demanda de divisas y de las expectativas del mercado. Tras el anuncio, el Tesoro habría interrumpido su racha compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Entre la semana pasada y el martes posterior al anuncio, los depósitos del Tesoro crecieron de USD 309 millones a USD 2.077 millones, impulsados por compras en el MULC, el ingreso del BONAR y movimientos con organismos internacionales. Sin embargo, luego del anuncio, Hacienda pasó a contener la cotización mediante ventas de instrumentos dólar linked en el mercado secundario y ventas directas de USD 13 millones y USD 150 millones en el MULC, lo que explicó la estabilidad del dólar en torno a los $1.450 durante cuatro jornadas consecutivas, con un volumen operado cercano a USD 600 millones.

La estrategia oficial refleja un rasgo central del nuevo programa: la preferencia por la discrecionalidad antes que por reglas rígidas. La política de encajes se ajustará gradualmente según la evolución de las variables monetarias y cambiarias, y el límite del 5% de participación del BCRA en el mercado es indicativo, no obligatorio. Esto deja abierta la posibilidad de jornadas sin compras o con intervenciones superiores a ese umbral, así como operaciones fuera del mercado cambiario formal.

Repercusiones en el mercado y el desafío del Riesgo País

En el corto plazo, el dólar oficial se mantuvo dentro del techo de la banda ($1.400–$1.450) y cerró en $1.450, con una suba semanal del 0,6%. Las Reservas Netas habrían retornado a terreno positivo y se estiman en torno a USD 1.400 millones. En contraste, los dólares alternativos mostraron alzas: el dólar minorista subió 0,7% hasta $1.474, el blue avanzó 2,8% a $1.485, el CCL con CEDEARs trepó 2,1% a $1.547 y el MEP con AL30 aumentó 1,5% a $1.494. La brecha cambiaria promedio se ubicó cerca del 4%.

Los contratos de dólar futuro también reflejaron el nuevo escenario: los vencimientos cortos subieron 0,3%, mientras que los contratos desde marzo de 2026 avanzaron 1,1%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +0,5% para diciembre, +2,9% para enero y +5,0% para febrero.

Hacia adelante, el principal interrogante es la compatibilidad entre la recomposición de reservas y el respeto del techo de la banda cambiaria. Para que el escenario base del Gobierno se materialice, será clave una nueva baja del Riesgo País que habilite al Tesoro a regresar al mercado de capitales en 2026 y comenzar a rollear vencimientos. A ello se sumarían ingresos por la Cuenta Financiera, una mayor oferta del sector agropecuario y potenciales inversiones extranjeras bajo el régimen RIGI, además de colocaciones internacionales que podrían habilitarse si el Presupuesto 2026 se aprueba en el Congreso.

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