política cambiaria

El BCRA aceleró compras en febrero y sumó u$s1.555 millones mientras el dólar cayó 3,45%

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El Banco Central (BCRA) cerró febrero con una señal doble al mercado: aceleró la compra de dólares y consolidó la acumulación de reservas, al mismo tiempo que el tipo de cambio oficial registró su mayor caída mensual desde junio de 2019. En el mes, la autoridad monetaria adquirió u$s1.555 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), por encima de los u$s1.157 millones de enero, y llevó el stock de reservas brutas a u$s45.560 millones.

El movimiento no es menor. Se da en el marco de la nueva etapa de bandas de flotación que ajustan sus límites por la inflación de los dos meses previos y en un contexto de volatilidad cambiaria. La combinación de dólar en baja y compras sostenidas funciona como señal de control sobre el mercado oficial, aunque la dinámica de reservas muestra matices.

Compras sostenidas y reservas con ajustes técnicos

En la última rueda del mes, el Banco Central compró u$s31 millones. Así, acumuló u$s300 millones en la semana y u$s2.712 millones en lo que va del año. Febrero consolidó el proceso iniciado en enero: intervención constante con saldo positivo.

Sin embargo, las reservas brutas registraron una caída diaria de u$s796 millones y un retroceso semanal de u$s701 millones. Según se informó, el movimiento respondió a ajustes habituales de encajes y operaciones técnicas de fin de mes. Aun así, el balance mensual arroja una mejora de u$s1.058 millones, reflejando el impacto neto de las compras oficiales.

El dato estructural es claro: el Banco Central sostiene presencia compradora en el MLC mientras intenta fortalecer el frente externo dentro del esquema de bandas. La acumulación mensual de u$s1.555 millones refuerza esa estrategia, incluso en un mes donde el volumen operado fue menor al de enero (u$s7.823 millones), aunque con un promedio diario más alto de u$s430 millones.

Volatilidad intradiaria y quiebre sobre el cierre

El dólar oficial atravesó jornadas de marcada volatilidad. Durante buena parte del día operó en torno a los $1.410, nivel que concentró el mayor volumen y actuó como referencia intradiaria. Incluso llegó a tocar máximos de $1.420.

Pero en el tramo final del MULC se aceleró la oferta, el tipo de cambio perforó los niveles defendidos durante la rueda y cerró en $1.397, cortando la racha de recuperación previa. En términos mensuales, el dólar oficial acumuló una baja de 3,45%, la más relevante desde junio de 2019.

El tipo de cambio de referencia del BCRA se ubicó en $1.408,9662. En el segmento minorista, el Banco Nación cerró en $1.420 para la venta.

En los dólares financieros también se observaron leves retrocesos: el MEP operó en $1.426, el CCL en $1.469 y el blue en $1.425. El mercado de futuros mostró un volumen elevado de u$s2.561 millones; el contrato a fin de marzo cerró en $1.433 con una tasa nominal anual implícita de 29,80%.

Impacto en el mercado y señales de política cambiaria

El esquema deja varias lecturas. Por un lado, la acumulación de reservas en un mes de baja del tipo de cambio refuerza la percepción de mayor oferta en el mercado oficial. Por otro, la caída técnica de reservas hacia el cierre recuerda que la dinámica del stock no depende exclusivamente de las compras diarias.

Para el sector financiero, el dato de u$s2.712 millones acumulados en el año consolida la estrategia de intervención. Para importadores y empresas con compromisos en moneda extranjera, la estabilidad cambiaria ofrece previsibilidad en el corto plazo. Para los operadores de futuros, la tasa implícita de 29,80% anual marca expectativas moderadas de deslizamiento.

El Banco Central parece haber encontrado margen para intervenir con saldo comprador sin presionar al tipo de cambio hacia arriba. En un contexto de bandas ajustadas por inflación, ese equilibrio resulta clave para la credibilidad del esquema.

La incógnita ahora pasa por la sostenibilidad del ritmo de compras y la evolución de los flujos en marzo, cuando se disipen los movimientos técnicos de fin de mes. El mercado ya tomó nota de la señal: dólar en baja y reservas en recuperación mensual. Lo que resta ver es si el sendero se consolida o enfrenta nuevas tensiones.

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El dólar oficial cayó 3,5% en febrero y marcó la mayor baja mensual desde 2019

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El dólar oficial cerró febrero con una caída de 3,5% mensual y firmó así la mayor baja en más de seis años y medio. Para encontrar un descenso de esa magnitud hay que remontarse a junio de 2019. El movimiento no pasó inadvertido: en un mercado acostumbrado a tensiones cambiarias, la corrección bajista funciona como señal política y económica al mismo tiempo.

El tipo de cambio mayorista terminó el mes en $1.397, luego de algunas ruedas de rebote sobre el cierre. En el segmento minorista, el Banco Nación lo ubicó en $1.420, mientras que el promedio de entidades bancarias informado por el BCRA lo estableció en $1.426,454. En paralelo, el dólar blue culminó en $1.425; el dólar cripto operó en $1.453,68 según Bitso; el MEP se posicionó en $1.427,01 y el CCL en $1.471,92.

El dato central no es sólo la baja nominal. Es el mensaje implícito: el mercado cambiario atravesó un mes atípico en comparación con la dinámica de los últimos años, donde predominaban las presiones alcistas. La pregunta ahora es si se trata de un reordenamiento coyuntural o del inicio de una fase de mayor estabilidad.

Compras en el mercado y caída de reservas: el doble movimiento del BCRA

En paralelo a la baja del dólar oficial, el Banco Central acumuló 37 jornadas consecutivas con compras de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Sin embargo, el ritmo comenzó a moderarse. El jueves 26 de febrero la autoridad monetaria adquirió u$s41 millones, el menor monto diario desde el 2 de febrero (u$s39 millones) y por debajo del promedio de los cinco días hábiles previos (u$s94 millones).

Según datos citados por Portfolio Personal Inversores (PPI), el acumulado semanal ascendió a u$s269 millones y el total del año a u$s2.682 millones.

No obstante, mientras el Central sostuvo compras en el mercado oficial, las reservas brutas internacionales retrocedieron u$s749 millones, luego de haber alcanzado en la semana un récord desde 2019. Desde fuentes oficiales explicaron que la caída respondió a pagos de deuda a organismos por u$s30 millones, baja de cotizaciones por otros u$s30 millones, un pago de deuda provincial y el inicio de movimientos bancarios de fin de mes, que suelen impactar negativamente en el stock.

Ese doble movimiento —acumulación en el MLC y caída en reservas brutas— refleja la complejidad del equilibrio cambiario. El Banco Central interviene y compra, pero las obligaciones externas y las variaciones contables erosionan parte de ese esfuerzo.

Impacto en el mercado y señales al sistema financiero

La baja del dólar oficial y la relativa convergencia con los tipos de cambio paralelos reducen, al menos transitoriamente, la presión sobre las brechas cambiarias. El blue cerró apenas por encima del minorista del Banco Nación y el MEP prácticamente alineado con el promedio bancario, mientras que el CCL se mantuvo en niveles más elevados.

Para el sector financiero, la señal es clara: el tipo de cambio oficial mostró capacidad de retroceso en un contexto de compras sostenidas del BCRA. Para empresas importadoras y sectores con exposición a insumos dolarizados, la estabilidad —e incluso la baja— puede aliviar costos en el corto plazo. Para exportadores, en cambio, la dinámica abre interrogantes sobre el ritmo futuro del crawling o la política cambiaria.

El mercado también observa el ritmo de compras. La desaceleración en el volumen diario podría interpretarse como una fase de menor oferta o como una estrategia más prudente de intervención. En cualquier caso, el dato de u$s2.682 millones acumulados en el año marca un punto de partida relevante para la política de reservas.

Un febrero atípico y un nuevo test para la estrategia cambiaria

El descenso mensual de 3,5% rompe una inercia prolongada de depreciaciones o saltos cambiarios. No se trata de un dato menor en términos políticos: la estabilidad cambiaria es un componente central de cualquier estrategia de desinflación y de reconstrucción de expectativas.

Sin embargo, la caída simultánea de reservas brutas recuerda que el frente externo sigue condicionado por pagos de deuda y movimientos financieros estacionales. La dinámica de marzo y abril mostrará si la baja de febrero fue una excepción estadística o el anticipo de un nuevo esquema más estable.

Por ahora, el mercado registra un mes que no encaja en la lógica de los últimos años. Y eso, en materia cambiaria, siempre abre un nuevo capítulo.

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El BCRA flexibilizó el cepo para cancelar pasivos en moneda extranjera

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó en la normalización del régimen cambiario al modificar una normativa clave que habilita a las empresas a acceder al mercado oficial de cambios para cancelar deudas en dólares antes de su vencimiento. La medida, formalizada a través de la Comunicación “A” 8390, introduce ajustes en el texto ordenado de las normas sobre Exterior y Cambios y apunta a descomprimir el stock de pasivos corporativos heredados, un factor que aún condiciona la inversión, la planificación financiera y la repatriación de utilidades.

La decisión se inscribe en la estrategia gradual de salida del cepo corporativo y tiene impacto directo sobre la gestión de deuda de las empresas, en un contexto donde la acumulación de reservas y el acceso a los mercados voluntarios internacionales aparecen como condiciones necesarias para profundizar la flexibilización.

Qué cambia con la Comunicación “A” 8390 y cómo impacta en las empresas

La Comunicación “A” 8390 modifica el punto 3.6.4. del texto ordenado sobre Exterior y Cambios, que regula el acceso al Mercado Libre de Cambios (MLC) para la cancelación anticipada de títulos de deuda con registro público en el país denominados en moneda extranjera y de obligaciones en moneda extranjera entre residentes.

Hasta ahora, el acceso anticipado al MLC requería, en principio, la conformidad previa del BCRA, salvo en supuestos excepcionales expresamente previstos. Con la nueva normativa, el Central elimina o amplía esas exigencias en determinados casos, facilitando la precancelación de capital e intereses cuando exista una refinanciación o reestructuración que mejore el perfil de vencimientos.

Entre los cambios centrales se destacan:

  • Acceso sin autorización previa del BCRA para la precancelación de capital e intereses cuando la cancelación se realice de manera simultánea con la emisión de un nuevo título valor comprendido en el mismo régimen o con una nueva financiación en moneda extranjera.
  • Condición de mejora en la vida promedio de la deuda: el nuevo instrumento debe tener una vida promedio mayor que la de la deuda que se cancela.
  • Límite en los vencimientos de capital: el monto acumulado de los vencimientos del nuevo título o financiación no puede superar, hasta la fecha de vencimiento original, el monto que hubiera acumulado la deuda precancelada.

De esta manera, el BCRA habilita un esquema que permite a las empresas reordenar pasivos en dólares, acceder al mercado oficial para cancelar deudas antes de su vencimiento y, al mismo tiempo, evitar un impacto adicional sobre el balance de pagos.

Normalización cambiaria, reservas y hoja de ruta 2026

Desde la óptica del Banco Central, la adecuación normativa forma parte de una hoja de ruta que busca avanzar hacia una mayor previsibilidad cambiaria para el sector privado. Fuentes de la autoridad monetaria señalaron que la flexibilización está condicionada al sostenimiento de la acumulación de reservas y al acceso del Tesoro a los mercados voluntarios internacionales, dos variables centrales para avanzar en la normalización del sistema.

La medida también apunta a reducir las distorsiones que todavía enfrentan las empresas con deudas comerciales o financieras preexistentes, muchas de ellas heredadas de períodos de fuertes restricciones cambiarias. En ese sentido, la Comunicación “A” 8390 amplía las excepciones para casos de canjes o refinanciaciones que impliquen extensión de plazos o entrada neta de divisas, aunque mantiene la prohibición general de acceso anticipado para deudas entre residentes concertadas después de septiembre de 2019.

Lectura del mercado

Analistas del sector financiero evaluaron la modificación como un avance concreto hacia una mayor previsibilidad para las empresas endeudadas en moneda extranjera. Sin embargo, advirtieron que el impacto pleno dependerá de la evolución de las reservas netas y de la eliminación progresiva de otras restricciones vigentes, como las vinculadas a dividendos y deudas comerciales acumuladas.

Para el sector corporativo, la medida abre una ventana para mejorar el perfil de vencimientos, reducir riesgos financieros y ordenar balances, especialmente en empresas con acceso al mercado de capitales o a financiamiento local en dólares. Al mismo tiempo, la flexibilización podría contribuir a dinamizar emisiones de obligaciones negociables y operaciones de refinanciación, en la medida en que se consolide un escenario de estabilidad cambiaria.

El propio BCRA dejó abierta la puerta a nuevas comunicaciones que profundicen este sendero de flexibilización en los próximos meses, siempre que se mantengan las condiciones macroeconómicas de estabilidad y fortalecimiento de reservas.

A8390 by CristianMilciades

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El BCRA volvió a comprar dólares, pero las reservas cayeron por pagos al BID y al Banco Mundial

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El Banco Central volvió a intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y sumó su novena jornada consecutiva con saldo comprador, una racha que no se registraba desde el primer trimestre de 2025. Sin embargo, pese a adquirir u$s47 millones en la jornada y acumular u$s562 millones desde la semana pasada, las reservas brutas internacionales retrocedieron por pagos de deuda a organismos multilaterales, dejando en evidencia la tensión entre la estrategia de recomposición de activos externos y los compromisos financieros vigentes.

La dinámica fue seguida de cerca por el mercado y celebrada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que destacó el ritmo de acumulación de divisas y los cambios recientes en el esquema monetario y cambiario. Aun así, el cierre del día mostró una caída de reservas, lo que volvió a poner el foco en la composición y el origen de los dólares que compra la autoridad monetaria.

Compras en el MLC y un ritmo que supera el objetivo oficial

Según informó el propio Banco Central, la entidad terminó su participación en el MLC con un saldo positivo de u$s47 millones. De esta manera, desde la semana pasada ya acumuló u$s562 millones en compras, una cifra que superó ampliamente el 5% del volumen de mercado que la autoridad monetaria había anticipado como referencia para evitar agregar volatilidad a la cotización del dólar oficial.

Este desempeño fue destacado por el FMI. La portavoz del organismo, Julie Kozack, afirmó: “Nos alientan mucho las medidas que están tomando las autoridades para reconstruir las reservas. Estas medidas se ven respaldadas por los recientes ajustes en los marcos monetario y cambiario, incluida la introducción de un programa de compra de reservas de divisas anunciado previamente”. La declaración funcionó como un respaldo explícito a la estrategia oficial de intervención gradual en el mercado cambiario.

En paralelo, el volumen operado en el MLC alcanzó los u$s410 millones, un monto significativamente superior al registrado en la jornada previa, lo que amplificó el impacto relativo de la intervención del Central en el segmento oficial.

Por qué bajaron las reservas pese a las compras del Central

A contramano del saldo comprador en el mercado, las reservas brutas internacionales cayeron u$s71 millones, hasta ubicarse en u$s44.646 millones. Fuentes oficiales explicaron que la baja respondió a pagos por cerca de u$s100 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco Mundial, compromisos que fueron parcialmente compensados por el efecto favorable de una suba en las cotizaciones de algunos activos.

Desde el BCRA remarcaron que no todas las compras de divisas impactan de manera directa en el nivel de reservas, ya que el efecto depende del origen de los dólares adquiridos. En ese sentido, aclararon que los fondos que ya estaban depositados en el sistema financiero pasan de reservas brutas a netas, mientras que solo los flujos provenientes del exterior incrementan el stock total de reservas internacionales.

Este mecanismo explica por qué, aun con una intervención sostenida en el mercado oficial, el resultado final en las reservas puede ser negativo cuando coinciden pagos relevantes de deuda externa.

Dólar oficial en baja y margen dentro de la banda cambiaria

En este contexto, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.441, lo que implicó una caída del 0,8%, la más pronunciada desde el 17 de noviembre. Con este movimiento, el dólar quedó 7,2% por debajo del techo de la banda cambiaria, actualmente ubicado en $1.544,4, una brecha que volvió a ubicarse en el máximo de los últimos dos meses.

La combinación de un dólar en retroceso, compras persistentes del Banco Central y reservas condicionadas por pagos externos refleja un escenario complejo, en el que la política cambiaria busca consolidar previsibilidad mientras enfrenta las restricciones propias del calendario financiero y los compromisos con organismos internacionales.

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El BCRA dio por canceladas las operaciones con el Tesoro de EE.UU. del acuerdo cambiario

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que en diciembre de 2025 canceló la totalidad de las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre del año con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones anunciado oficialmente el 20 de octubre de 2025. La decisión marca un hito relevante en la operatoria financiera bilateral y en la estrategia de política cambiaria del Gobierno.

Un acuerdo clave para la estabilidad cambiaria

Según el comunicado oficial, las operaciones canceladas se habían instrumentado bajo los términos del acuerdo de estabilización cambiaria alcanzado entre el BCRA y el Departamento del Tesoro estadounidense. Dicho entendimiento estableció las condiciones para la realización de operaciones bilaterales de swap de monedas, una herramienta diseñada para fortalecer la liquidez en divisas y respaldar el esquema de estabilidad del mercado cambiario.

El acuerdo, anunciado el 20 de octubre de 2025, preveía un monto total de hasta USD 20.000 millones, orientado a dotar al Banco Central de mayor capacidad de intervención y previsibilidad en un contexto de alta sensibilidad financiera. La cancelación de las operaciones correspondientes al cuarto trimestre implica que las transacciones ejecutadas bajo ese esquema fueron saldadas en su totalidad antes del cierre del año.

Alcance institucional y fundamentos de la medida

Desde el BCRA remarcaron que la cancelación se realizó conforme a lo previsto al momento del anuncio del acuerdo, lo que refuerza el carácter técnico y programado de la operatoria. El mecanismo de swap de monedas, contemplado en el entendimiento bilateral, establecía reglas claras sobre plazos, condiciones financieras y cierre de las operaciones.

En términos institucionales, la decisión ratifica el cumplimiento de los compromisos asumidos y aporta una señal de orden y previsibilidad en la relación financiera entre la Argentina y los Estados Unidos. Al mismo tiempo, deja constancia de que las herramientas de cooperación internacional en materia cambiaria fueron utilizadas dentro del marco temporal definido.

Implicancias y lecturas del mercado

La cancelación de las operaciones del cuarto trimestre será observada de cerca por el mercado financiero, en la medida en que refleja el cierre de una etapa puntual del acuerdo de estabilización cambiaria. Para los analistas, el hecho de haber completado la operatoria sin extenderla más allá de lo previsto puede interpretarse como una señal de disciplina operativa y cumplimiento de los lineamientos anunciados.

En un contexto donde la estabilidad cambiaria y la credibilidad institucional resultan centrales, la finalización de estas operaciones deja planteado el interrogante sobre el rol que seguirán teniendo los acuerdos bilaterales de swap como herramienta de política económica en el futuro inmediato.

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