Política Económica

Milei redobla su ofensiva contra industriales y expone la tensión entre apertura y empleo

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Javier Milei volvió a subir el tono contra sectores industriales a los que acusa de haber operado con márgenes extraordinarios al amparo del proteccionismo. A través de su cuenta en X, el Presidente habló de “chorros” y de un “robo” contra los consumidores, y reivindicó la apertura económica como herramienta para desarmar lo que define como un esquema de privilegios empresariales. El mensaje llegó en un momento delicado: el cierre definitivo de la planta de Fate en Virreyes y el despido de 920 empleados, una decisión que obligó al Gobierno a dictar conciliación obligatoria por 15 días bajo la Ley 14.786.

La ofensiva discursiva no es aislada. Se inscribe en una estrategia más amplia de confrontación con sectores productivos que cuestionan la desregulación comercial y la reducción de barreras a la importación. En términos políticos, Milei intenta reforzar su narrativa: la apertura como mecanismo de disciplinamiento de precios y eliminación de “ganancias extraordinarias”.

Acusaciones públicas y defensa de la apertura

El Presidente celebró un mensaje que reunía titulares sobre presuntos sobreprecios industriales y márgenes elevados en distintos rubros. En ese marco, apuntó contra empresarios siderúrgicos y fabricantes de neumáticos, a quienes aludió con apodos despectivos, y sostuvo que habían dejado “en evidencia” un sistema que, según su visión, operó con protección estatal.

En el sector del neumático, Milei citó declaraciones del CEO de Neumen, Roberto Méndez, quien reconoció públicamente: “Los empresarios robábamos con los precios de las cubiertas. Soy el primero en reconocerlo. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo”. También señaló que la ganancia debería ubicarse en “no menos de 22%” sin contar impuestos.

El Gobierno interpreta estas admisiones como prueba de que la regulación comercial y la restricción a las importaciones favorecieron márgenes elevados. Por eso, defiende la apertura como instrumento correctivo. No se trata solo de comercio exterior: es una disputa sobre el modelo productivo y el rol del Estado en la protección de la industria.

Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había calificado de “robo” los precios de la ropa en Argentina y admitido que evitaba comprar indumentaria en el mercado interno. El cruce con la industria textil anticipó el clima actual.

El caso Fate: empleo, regulación laboral y señal al mercado

La confrontación discursiva coincidió con el anuncio del cierre de la planta de Fate en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores. Frente a esa decisión, el Gobierno activó la conciliación obligatoria por 15 días, ordenando retrotraer la situación previa al conflicto.

La resolución, firmada por la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo en el marco de la Ley 14.786, obliga a la empresa a dejar sin efecto las cesantías mientras dure el proceso y a garantizar tareas normales. Al mismo tiempo, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino debe suspender medidas de fuerza.

La intervención muestra un equilibrio complejo. Por un lado, el Ejecutivo promueve apertura y competencia externa; por otro, utiliza herramientas regulatorias para contener el impacto laboral inmediato. En términos económicos, el conflicto expone la tensión entre precios más bajos vía importaciones y sostenibilidad del empleo industrial.

El sector del neumático enfrenta competencia creciente en un mercado que históricamente operó con protección arancelaria. La apertura puede presionar márgenes y forzar reestructuraciones. Sin embargo, también puede trasladar beneficios al consumidor final en forma de precios más competitivos.

Señales políticas y reconfiguración del vínculo con la industria

El mensaje presidencial va más allá del caso puntual. Milei habla de “batalla cultural” y agradece, en tono irónico, a empresarios que —según su lectura— revelaron prácticas asociadas al proteccionismo. La estrategia apunta a consolidar apoyo social a la desregulación, incluso en medio de conflictos laborales.

La señal al mercado es ambivalente. Para importadores y consumidores, la retórica refuerza la idea de mayor competencia y menores barreras. Para la industria local, introduce incertidumbre sobre el nivel de respaldo estatal en un contexto de transición.

La utilización de términos duros no es casual. Forma parte de una construcción política que contrapone apertura y “empresarios amigos”. Al mismo tiempo, la conciliación obligatoria muestra que el Gobierno no renuncia a herramientas de intervención cuando el conflicto escala.

La discusión de fondo permanece abierta: cuánto ajuste puede absorber el entramado industrial sin deterioro significativo del empleo y cuánto margen existe para sostener competitividad sin protección. La confrontación discursiva ya está instalada. El impacto económico real se medirá en los próximos meses.

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Economía no logra el rollover total y libera $1,26 billones al mercado mientras valida tasas por debajo del 6% en dólares

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Economía refinanció el 93,32% de los vencimientos y colocó US$150 millones al 5,89%: señal de liquidez controlada en plena estrategia de estabilización

El Ministerio de Economía no consiguió renovar el 100% de los vencimientos en la última licitación de febrero y dejó en el sistema una inyección neta de pesos equivalente al 6,68% de lo que debía afrontar. En números concretos: adjudicó $6,74 billones frente a vencimientos que exigían un rollover total mayor, lo que implicó una tasa de refinanciación del 93,32%.

La decisión no parece accidental. En paralelo, el Tesoro convalidó tasas relativamente bajas en los instrumentos ajustados por CER y logró colocar US$150 millones del nuevo BONAR 2027 a una TIREA del 5,89% (5,74% TNA), por debajo del 6% que el mercado estimaba como referencia. El movimiento combina dos señales: más liquidez en pesos en el corto plazo y validación de rendimientos en dólares alineados con la curva del Banco Central.

El dato importa porque ocurre en un contexto donde el equipo de Luis Caputo busca consolidar la baja de tasas cortas y mejorar las dinámicas cambiarias sin resignar acceso al financiamiento. No es solo una licitación: es parte de una secuencia de administración fina de la liquidez.

Una licitación con instrumentos indexados y foco en dólares

La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $8 billones y adjudicó $6,74 billones en instrumentos en pesos y dólares. La estrategia excluyó títulos a tasa fija y se concentró en papeles ajustados por CER, dólar linked y un bono en dólares con integración exclusivamente en moneda estadounidense.

En el tramo CER, el mayor volumen se concentró en la letra con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6 – nueva), que captó $3,82 billones a una TIREA de 1,91%. También se colocaron $0,95 billones al 5,06% (vencimiento 31 de julio de 2026) y $0,9 billones al 6,99% (30 de noviembre de 2026). Los bonos cero cupón con ajuste por CER a 2027 y 2028 se adjudicaron a 7,19% y 8,78%, respectivamente.

En el segmento dólar linked, el bono cero cupón con vencimiento el 30 de junio de 2027 (TZV27 – nuevo) obtuvo USD 118 millones, con una TIREA de 7,81%. En cambio, el bono dólar linked a junio de 2028 fue declarado desierto, una señal de demanda más selectiva en plazos largos.

El dato más observado fue el BONAR 2027 (AO27 – nuevo). Recibió ofertas por USD 866 millones y adjudicó USD 151 millones (VNO USD 150 millones) a un precio de corte de USD 1.004,50 por cada VNO USD 1.000. La TIREA cerró en 5,89%, con un factor de prorrateo de 85,6860971428571%. Además, Economía habilitó una segunda vuelta por hasta USD 100 millones adicionales, por adhesión al mismo precio de corte.

La arquitectura de la licitación muestra una intención clara: sostener instrumentos indexados para cobertura inflacionaria en pesos y, al mismo tiempo, captar dólares en el mercado local para afrontar compromisos de julio.

Más pesos en circulación y tasas comprimidas: el efecto económico

El rollover del 93,32% implica que el Tesoro dejó sin absorber alrededor de $1,26 billones respecto de los vencimientos del día. Esa liquidez adicional puede aliviar tensiones en el mercado monetario y contribuir a la baja de tasas cortas, una dinámica que el Gobierno viene insinuando con intervenciones previas.

Desde el punto de vista financiero, la validación de rendimientos bajos en los tramos cortos CER refuerza la idea de que el mercado no exige primas crecientes para seguir financiando al Tesoro en moneda local ajustada por inflación. Esto ayuda a contener el costo cuasifiscal y ordena la curva en pesos.

En dólares, el resultado del AO27 es relevante. Colocar al 5,89% —por debajo del umbral del 6%— acerca el pricing a los instrumentos comparables del Banco Central y se despega de referencias más exigentes. Para el Gobierno, significa financiar vencimientos en moneda dura en el mercado interno sin tensionar reservas.

Sin embargo, el hecho de que el bono dólar linked 2028 haya quedado desierto sugiere que la demanda tiene límites cuando se extiende el horizonte temporal. El mercado acompaña, pero discrimina plazo y riesgo.

Una señal calibrada al mercado

El equipo económico eligió no forzar el rollover total. Esa decisión puede leerse como un gesto de confianza en la mejora de las variables cambiarias y en la capacidad de absorber pesos sin generar presión inmediata. Al mismo tiempo, evita convalidar tasas más altas para capturar el 100% de los vencimientos.

En términos políticos, la operación consolida el rumbo de financiamiento en el mercado local y la estrategia de buscar dólares domésticos para cubrir deuda en moneda extranjera. No corrige el esquema previo; lo ajusta. Introduce liquidez donde antes se priorizaba absorción plena.

El mensaje es doble. Hacia los inversores, que el Tesoro puede colocar deuda en dólares a tasas por debajo de lo esperado. Hacia el sistema financiero, que el Gobierno tolera una expansión moderada de pesos en un contexto de tasas descendentes.

Resta observar si esta combinación —rollover parcial y tasas comprimidas— se sostiene en próximas licitaciones o si responde a una ventana puntual de mercado. La señal ya fue enviada. El equilibrio entre liquidez, financiamiento y estabilidad cambiaria seguirá bajo examen.

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Caputo licita deuda para cubrir $7,2 billones y pone a prueba el rollover del Tesoro

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El ministro de Economía, Luis Caputo, encabezará el próximo miércoles una licitación clave de títulos públicos con el objetivo de refinanciar vencimientos por $7,2 billones. La operación, a cargo del Ministerio de Economía y la Secretaría de Finanzas, se apoya en un menú amplio de instrumentos en pesos ajustados por CER, bonos dólar linked y deuda en dólares, en un contexto de menor tensión financiera y tras canjes previos con el Banco Central de la República Argentina que redujeron significativamente el volumen de vencimientos inmediatos.

Una licitación para sostener el financiamiento y despejar el frente de deuda en pesos

El Gobierno nacional licitará el miércoles 25 de febrero de 2026 una nueva serie de instrumentos del Tesoro con el fin de refinanciar vencimientos por aproximadamente $7,2 billones. El monto representa un nivel sensiblemente menor al originalmente previsto, luego de canjes previos entre el Tesoro Nacional y el Banco Central por cerca de $15 billones, que permitieron aliviar el perfil de pagos de corto plazo.

La licitación estaba contemplada en el calendario anual oficial publicado por la Secretaría de Finanzas y se produce en un escenario de menor tensión en la tasa de interés, tras una última colocación exitosa. En esa operación previa, el Tesoro adjudicó $9,02 billones frente a vencimientos por $8 billones, lo que implicó un ratio de refinanciamiento (rollover) del 123,39%, una señal relevante para la estrategia financiera oficial.

El desafío inmediato es sostener ese nivel de adhesión del mercado, en un contexto donde la administración económica busca consolidar la normalización del financiamiento en pesos y diversificar instrumentos para distintos perfiles de inversores.

El menú de instrumentos: CER, dólar linked y deuda en dólares

En este llamado, la Secretaría de Finanzas ofrece un conjunto amplio y diversificado de títulos, estructurados para captar demanda tanto en moneda local como en instrumentos atados a la evolución del tipo de cambio y en dólares estadounidenses.

Instrumentos ajustados por CER (inflación):

  • Letra del Tesoro en pesos ajustada por CER a descuento, vencimiento 15 de mayo de 2026 (nuevo).
  • Letra del Tesoro en pesos ajustada por CER a descuento, vencimiento 31 de julio de 2026 (X31L6, reapertura).
  • Letra del Tesoro en pesos ajustada por CER a descuento, vencimiento 30 de noviembre de 2026 (X30N6, reapertura).
  • Bono del Tesoro en pesos cero cupón ajustado por CER, vencimiento 30 de junio de 2027 (TZX27, reapertura).
  • Bono del Tesoro en pesos cero cupón ajustado por CER, vencimiento 30 de junio de 2028 (TZX28, reapertura).

Instrumentos dólar linked:

  • Bono del Tesoro vinculado al dólar estadounidense cero cupón, vencimiento 30 de junio de 2027 (nuevo).
  • Bono del Tesoro vinculado al dólar estadounidense cero cupón, vencimiento 30 de junio de 2028 (nuevo).

Estos títulos se suscriben en pesos, utilizando el tipo de cambio de referencia de la Comunicación “A” 3500 del Banco Central correspondiente al día hábil previo a la licitación.

Instrumento en dólares estadounidenses:

  • Bono del Tesoro en dólares estadounidenses 6% con vencimiento 29 de octubre de 2027 (BONAR 2027, nuevo), con suscripción y pago exclusivamente en dólares. El monto máximo a colocar será de USD 150 millones en la primera vuelta, con posibilidad de ampliar hasta USD 250 millones sumando la segunda vuelta.

La recepción de ofertas se realizará entre las 10:00 y las 15:00 horas del miércoles 25 de febrero de 2026, bajo la modalidad de licitación por indicación de precio, sin precio mínimo ni máximo.

Tramos competitivos, no competitivos y reglas operativas

La licitación se estructura en dos tramos:

  • Tramo no competitivo, destinado a personas humanas o jurídicas sin especialización financiera, con montos máximos de VNO $50 millones para instrumentos en pesos y VNO USD 50.000 para los denominados en dólares. Las entidades financieras, fondos comunes de inversión y otros agentes especializados quedan excluidos de este segmento.
  • Tramo competitivo, orientado a inversores institucionales y agentes especializados, sin tope máximo de monto, con ofertas mínimas de VNO $1.000.000 en pesos y VNO USD 1.000 en dólares.

Para el BONAR 2027, se prevé además una segunda vuelta el jueves 26 de febrero de 2026, por adhesión al precio de corte, destinada a todos los interesados, siempre que la primera vuelta no resulte desierta.

La liquidación de todas las ofertas adjudicadas se realizará el viernes 27 de febrero de 2026 (T+2). En todos los casos, los procedimientos se rigen por la Resolución Conjunta de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda N° 9/2019, marco normativo que regula las licitaciones de deuda del Tesoro.

Señales al mercado y efectos esperados

Desde el punto de vista financiero, la licitación busca asegurar el rollover de vencimientos relevantes, evitando presiones adicionales sobre la emisión monetaria o el mercado cambiario. La combinación de CER, dólar linked y deuda en dólares apunta a captar distintos apetitos de riesgo, en un contexto donde los inversores siguen de cerca la evolución de la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés.

En términos políticos e institucionales, el resultado de la colocación funcionará como termómetro de confianza del mercado en la estrategia económica del Gobierno. Un nivel elevado de refinanciamiento reforzaría la señal de estabilidad financiera de corto plazo, mientras que una menor adhesión podría reabrir interrogantes sobre el costo del financiamiento y la sostenibilidad del esquema.

Para el sistema financiero y los grandes inversores, la licitación representa además una referencia clave de precios para el resto del mercado de deuda pública, en un momento en el que el Tesoro busca consolidar previsibilidad y disciplina en su programa de financiamiento.

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Milei retiró al Estado como querellante en la causa del megacrédito al FMI y descomprimió el frente judicial de Mauricio Macri

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Mediante el Decreto 87/2026, publicado en un suplemento vespertino del Boletín Oficial el 5 de febrero, el presidente Javier Milei, junto al ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, ordenó que la Procuración del Tesoro de la Nación cese su rol como querellante particular en la causa judicial que investiga el megacrédito otorgado por el FMI durante la gestión de Mauricio Macri. La decisión implica un cambio institucional relevante en la estrategia del Estado frente a uno de los expedientes más sensibles en materia de endeudamiento externo, con impacto político, jurídico y económico, y se produce en coincidencia con la llegada de una misión del Fondo Monetario Internacional al país.

El decreto y el giro institucional en la causa del FMI

El Decreto 87/2026 deroga el artículo 1° del Decreto 239/2021, que había instruido a la Procuración del Tesoro a constituirse como querellante en la Causa N° 3561/2019, caratulada “Macri, Mauricio y otros s/ defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública”. En consecuencia, se ordena formalmente que el organismo abandone su intervención penal en representación del Estado Nacional.

El texto oficial fundamenta la medida en una resolución judicial dictada el 2 de febrero de 2026, mediante la cual la jueza interviniente archivó la causa, al considerar que no se cometieron los delitos denunciados. Según se detalla en los considerandos, gran parte de los cuestionamientos planteados en el expediente fueron interpretados como discrepancias con decisiones de política económica, adoptadas dentro de las facultades discrecionales del Poder Ejecutivo, y por lo tanto no susceptibles de control penal.

En ese marco, el decreto sostiene que los efectos macroeconómicos adversos derivados de dichas decisiones “no permiten reconducir, por sí solos, estas conductas al ámbito del derecho penal”, alineándose con el criterio judicial que descartó la tipificación de delitos como violación de deberes de funcionario público, abuso de autoridad, malversación de fondos públicos, administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública.

El megacrédito, las irregularidades denunciadas y el trasfondo económico

El expediente judicial tiene su origen en el acuerdo stand by firmado con el FMI el 12 de junio de 2018, por un monto cercano a US$57.000 millones, el más grande en la historia argentina y el mayor préstamo otorgado por el propio Fondo. La decisión había sido anunciada por Mauricio Macri en cadena nacional el 8 de mayo de 2018, bajo el argumento de “evitar una gran crisis económica” y corregir desequilibrios fiscales.

Sin embargo, distintos informes oficiales posteriores —incluidos los de la Auditoría General de la Nación (AGN)— señalaron graves irregularidades administrativas y normativas. Entre ellas, se destacó que el crédito representó 127 veces la capacidad de endeudamiento de Argentina con el FMI, incrementando la vulnerabilidad externa en lugar de fortalecer la posición financiera del país. Además, se indicó que el 71% de los fondos se destinó al pago de deuda pública previa, especialmente emisiones realizadas entre 2016 y 2018, y que las comisiones y gastos reconocidos al Fondo equivalieron a más del 50% del presupuesto del CONICET en 2018.

Las denuncias también subrayaron el incumplimiento del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156, la falta de dictamen del Banco Central sobre el impacto en la balanza de pagos, la ausencia de intervención del Congreso, y la no aplicación de la Resolución 108/09 que exige la aprobación por decreto de préstamos multilaterales. Asimismo, se cuestionó que el entonces ministro de Hacienda no tenía facultades suficientes para autorizar la operación, y que no se realizaron análisis de costos, riesgos ni sostenibilidad de la deuda.

Pese a ese cúmulo de observaciones, el archivo judicial de la causa y el nuevo decreto presidencial desactivan la participación penal directa del Estado, aunque el texto aclara que ello no implica renunciar a eventuales acciones civiles para el recupero de daños y perjuicios, si estos pudieran acreditarse.

Impacto político y posibles repercusiones

La publicación del decreto en un suplemento vespertino del Boletín Oficial, en lugar de esperar la edición habitual, reforzó las lecturas políticas del movimiento. La decisión beneficia directamente a Mauricio Macri, al retirar al Estado como parte activa en una causa emblemática de su gestión, en un contexto donde el expresidente se muestra distanciado políticamente de Javier Milei.

Desde el plano institucional, el Gobierno justificó la medida en la necesidad de evitar superposiciones de funciones y de priorizar el uso eficiente de los recursos públicos, remarcando que la titularidad de la acción penal corresponde al Ministerio Público Fiscal, conforme a los artículos 120 de la Constitución Nacional y 33 de la Ley 24.946. El decreto enfatiza que la Procuración del Tesoro no cuenta con áreas especializadas en litigación penal compleja, y que su intervención en ese fuero es excepcional.

En términos económicos y de señal política, el giro se produce en paralelo a la auditoría del FMI sobre la economía argentina, lo que abre interrogantes sobre el mensaje que el Gobierno busca enviar al organismo internacional respecto del pasado reciente y del tratamiento institucional del endeudamiento externo.

primera-seccion_05-02-2026_suplemento-1 by CristianMilciades

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En enero, las provincias solo emitieron deuda en pesos y acotaron el acceso al financiamiento en dólares

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La actividad del mercado de deuda subnacional arrancó 2026 con un perfil marcadamente conservador. Durante enero, solo dos provincias —Buenos Aires y Chaco— realizaron colocaciones de deuda, exclusivamente en pesos, por un total de $361.574 millones. El dato, relevado por la consultora Politikon Chaco, confirma la ausencia de emisiones provinciales en dólares en el primer mes del año y plantea interrogantes sobre el real apetito del mercado por riesgo argentino, en un contexto donde el Gobierno nacional sostiene que la demanda por activos locales está en expansión.

El comportamiento del financiamiento provincial no es menor: ocurre en un escenario de redefinición de la estrategia macroeconómica, con un Tesoro nacional que anticipó que no volverá a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo y con vencimientos relevantes por delante. En ese marco, el desempeño de provincias y empresas aparece como un termómetro clave para medir el flujo de dólares financieros y la profundidad del mercado de capitales local.

Emisiones provinciales: concentración, pesos y caída interanual

Según el informe de Politikon Chaco, Buenos Aires explicó el 74% del total emitido en enero, con colocaciones por $267.156 millones. Ese monto surgió de la emisión de tres Letras del Tesoro, todas a descuento. Chaco, en tanto, representó el 26% restante del mes, con $94.418 millones, correspondientes a un bono en pesos ajustado por TAMAR con margen y tres reaperturas de Letras de Tesorería.

En términos agregados, las emisiones provinciales mostraron una baja interanual del 21,7%, un dato que refuerza la lectura de cautela financiera y de restricciones en el acceso al crédito, al menos durante el primer mes del año. Aunque Córdoba anunció una colocación por u$s800 millones, esa operación se emitió con fecha 3 de febrero, por lo que no fue computada dentro de las estadísticas de enero.

El resultado parcial introduce límites a una de las hipótesis que circula en el Palacio de Hacienda: la idea de que existe una demanda creciente por deuda argentina. Al menos en el caso de las provincias, ese interés no se tradujo en colocaciones en moneda dura durante enero.

Vencimientos provinciales: predominio de pesos y amortizaciones

Del lado de las obligaciones, enero presentó un perfil exigente pero contenido. Los vencimientos de títulos públicos provinciales alcanzaron los $417.856 millones, con una variación real interanual del 0,5% y una fuerte caída del 60,1% respecto del mes previo.

El 78% de los pagos correspondió a amortización de capital y el 22% a intereses. Por tipo de instrumento, el 67% de los vencimientos estuvo vinculado a Letras y el 33% a Bonos. En cuanto a la moneda, el 63% de los pagos se realizó en pesos y el 37% en dólares.

Solo cuatro provincias enfrentaron vencimientos en moneda extranjera durante enero. Córdoba abonó u$s35,3 millones del CO32d y u$s10 millones del CO26. Chubut pagó u$s32 millones del PUL26. Neuquén canceló u$s26,6 millones del BNA26 y Tierra del Fuego desembolsó u$s5,8 millones correspondientes al TFU27.

Empresas más activas y el efecto de la estrategia oficial

Mientras las provincias mostraron menor dinamismo en el endeudamiento en dólares, el sector privado tuvo un rol más activo. De acuerdo con estimaciones de Cohen Aliados Financieros, las emisiones conjuntas de provincias y empresas sumaron u$s3.079 millones en enero, cifra que incluye la colocación de Córdoba registrada en febrero. Descontando ese monto, los privados habrían emitido alrededor de u$s2.279 millones en el primer mes del año, a lo que se agregan unos u$s1.100 millones en préstamos bancarios.

Este comportamiento se vincula directamente con la estrategia anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo. En declaraciones radiales realizadas el lunes, el funcionario afirmó que el Gobierno nacional no tiene previsto emitir deuda en dólares en los mercados internacionales, pese a los abultados vencimientos futuros. “Si el Gobierno Nacional no emite, los inversores van a buscar como alternativas empresas y provincias”, señaló, al explicar que esa dinámica permitiría el ingreso de dólares financieros.

Los datos recientes muestran, por ahora, una respuesta asimétrica: mayor actividad del sector privado y cautela en el ámbito provincial. La emisión más elevada se registró en noviembre de 2025, con u$s4.591 millones, mientras que en diciembre el monto descendió a u$s2.128 millones. En todo 2025, por esta vía ingresaron aproximadamente u$s19.100 millones.

El desempeño de los próximos meses será clave para evaluar si la estrategia oficial logra canalizar efectivamente la demanda de riesgo argentino hacia empresas y provincias, o si las restricciones macroeconómicas y financieras continúan limitando el acceso al crédito, especialmente en moneda extranjera.

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