política monetaria

Una economista argentina llegará a la cúpula del FMI: Silvana Tenreyro será la nueva economista jefe del organismo

Compartí esta noticia !

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la designación de la economista argentina Silvana Tenreyro como nueva Consejera Económica y Directora del Departamento de Investigación, el cargo técnico de mayor relevancia dentro del organismo multilateral. Asumirá funciones el 10 de agosto, en reemplazo del economista francés Pierre-Olivier Gourinchas, quien regresará a la actividad académica.

La designación ubica a Tenreyro entre las figuras más influyentes de la economía mundial y representa un reconocimiento a una carrera que combina investigación académica de primer nivel con experiencia en la formulación de políticas monetarias.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, destacó que la economista argentina llega al organismo en un momento de fuertes desafíos para la economía global.

“Silvana es una economista de reconocido prestigio internacional que combina una destacada trayectoria académica con una amplia experiencia en la formulación de políticas y una estrecha colaboración con las principales instituciones internacionales”, sostuvo Georgieva.

La titular del Fondo agregó que “la combinación de liderazgo intelectual y experiencia en políticas contribuirá a garantizar que el trabajo analítico del FMI y su asesoramiento económico se mantengan a la vanguardia para apoyar a sus países miembros”.

Una carrera entre la academia y los bancos centrales

Nacida en Argentina, Silvana Tenreyro se graduó de economista en la Universidad Nacional de Tucumán y luego obtuvo una maestría y un doctorado en Economía en Harvard University.

Hasta su designación se desempeñaba como profesora en la London School of Economics, una de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo.

Su reconocimiento internacional se consolidó durante su paso por el Bank of England, donde integró el Comité de Política Monetaria entre 2017 y 2023, participando en decisiones clave durante el Brexit, la pandemia y el posterior ciclo inflacionario.

También trabajó en el Federal Reserve Bank of Boston, integró el Comité de Política Monetaria del Banco de Mauricio y recientemente formó parte del Grupo Asesor Externo de la directora gerente del FMI.

Entre sus reconocimientos figuran el Premio Yrjö Jahnsson, el Premio Bernhard Harms y el Premio Birgit Grodal. Además, es miembro de la Academia Británica, de la Sociedad Econométrica, de la Real Sociedad Económica y fue presidenta de la Asociación Económica Europea.

Una especialista en política monetaria

Buena parte de la producción académica de Tenreyro se concentra en el estudio de la transmisión de la política monetaria hacia la economía real.

Sus investigaciones analizaron cómo las decisiones de los bancos centrales sobre las tasas de interés impactan sobre variables como el empleo, la producción y los salarios.

Uno de sus principales aportes consistió en demostrar que la política monetaria resulta significativamente más efectiva cuando los salarios presentan rigideces, una evidencia que fortaleció postulados clásicos de la teoría keynesiana y sigue siendo una referencia para numerosos bancos centrales.

Otra línea de investigación desarrollada por la economista argentina se centra en la relación entre apertura comercial, innovación tecnológica y estabilidad macroeconómica.

Junto a otros investigadores mostró que las economías más abiertas al comercio internacional tienden a diversificar mejor los riesgos internos, reduciendo la volatilidad económica.

Según sus trabajos, el acceso a múltiples mercados, proveedores y tecnologías permite amortiguar shocks domésticos y explica parte de la mayor estabilidad observada en los países desarrollados.

Brexit, pandemia y los nuevos desafíos

Durante su paso por el Banco de Inglaterra, Tenreyro debió participar en decisiones adoptadas en algunos de los momentos más complejos para la economía británica.

En distintas intervenciones públicas sostuvo que tanto el Brexit como la pandemia implicaron cambios estructurales en el funcionamiento de la economía, modificando los patrones de consumo, el mercado laboral y la organización del trabajo.

Su experiencia en ese contexto es uno de los atributos que el FMI valoró especialmente para conducir su principal departamento de análisis económico.

Además de la relevancia técnica del cargo, la designación fortalece la presencia de economistas argentinos en organismos multilaterales de máxima influencia.

Tenreyro posee nacionalidad argentina, británica e italiana y será, desde agosto, una de las principales voces del FMI en la elaboración de las perspectivas económicas globales y en la definición de recomendaciones de política económica para los países miembros.

Su perfil combina una sólida producción académica, experiencia en bancos centrales y una reconocida capacidad para traducir debates económicos complejos en recomendaciones de política pública, una combinación que el organismo considera estratégica frente a un escenario internacional marcado por elevada incertidumbre, tensiones comerciales y desafíos para la estabilidad financiera.

Compartí esta noticia !

Murió a los 100 años Alan Greenspan, el expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos

Compartí esta noticia !

Durante casi dos décadas, Alan Greenspan fue una de las figuras más influyentes de la economía mundial. El histórico presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) murió este lunes a los 100 años, según informó NBC News y reprodujo Reuters. De acuerdo con la información difundida por su esposa, la periodista Andrea Mitchell, falleció en su residencia a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson.

Greenspan condujo la Fed desde agosto de 1987 hasta enero de 2006, un período que abarcó algunos de los episodios más determinantes de la economía contemporánea. Asumió pocos meses antes del histórico derrumbe bursátil conocido como Black Monday, atravesó la recesión estadounidense de comienzos de los años noventa, enfrentó las crisis financieras de Asia y Rusia, gestionó el estallido de la burbuja tecnológica de las puntocom y lideró la respuesta monetaria posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Su nombre quedó asociado a una de las etapas de crecimiento más prolongadas de la economía estadounidense. Entre marzo de 1991 y marzo de 2001, Estados Unidos vivió una expansión económica ininterrumpida que, en ese momento, se convirtió en la segunda más larga de su historia.

El banquero central que desafió los pronósticos

Uno de los rasgos más distintivos de Greenspan fue su resistencia a endurecer la política monetaria frente a las advertencias sobre posibles brotes inflacionarios. Mientras muchos economistas reclamaban aumentos de tasas para enfriar la actividad, el presidente de la Fed sostenía que los avances tecnológicos y el aumento de la productividad estaban modificando las reglas tradicionales de la economía.

La apuesta resultó exitosa durante buena parte de los años noventa. La inflación permaneció controlada mientras la economía crecía con fuerza, impulsada por la revolución tecnológica y la expansión de Internet.

Esa capacidad para interpretar cambios estructurales antes que el consenso académico convirtió a Greenspan en una figura casi legendaria dentro de los mercados financieros. Su influencia era tal que cada una de sus declaraciones podía mover bolsas, bonos y monedas en todo el mundo.

Del prestigio al cuestionamiento

Sin embargo, la imagen casi mítica construida durante sus años de gestión sufrió un fuerte deterioro tras la crisis financiera internacional de 2007-2009.

Numerosos economistas señalaron que las bajas tasas de interés mantenidas durante los primeros años de la década del 2000 contribuyeron a inflar la burbuja inmobiliaria que terminó desencadenando el colapso financiero más grave desde la Gran Depresión.

También se cuestionó el enfoque regulatorio predominante durante su gestión, caracterizado por una fuerte confianza en la capacidad de los mercados para autorregularse.

Aun así, el debate sobre su legado continúa abierto. Para algunos analistas, Greenspan fue víctima de una revisión excesivamente severa tras la crisis. Stephen Oliner, exfuncionario de la Reserva Federal, sintetizó esa mirada al señalar que la admiración desmedida que recibió antes del colapso financiero fue tan exagerada como las críticas posteriores.

De músico de jazz a arquitecto de la política monetaria

Antes de convertirse en uno de los hombres más poderosos de Washington, Greenspan tuvo una trayectoria poco convencional.

Durante su juventud fue músico de jazz y saxofonista profesional. Su pasión por las matemáticas y las estadísticas —alimentada por su interés en los números del béisbol— lo llevó posteriormente a estudiar economía y construir una carrera que terminaría ubicándolo en el centro de la toma de decisiones globales.

Su capacidad técnica se combinó con una notable habilidad política. El biógrafo Sebastian Mallaby lo describió como un operador extraordinariamente eficaz, capaz de influir en presidentes, legisladores y funcionarios sin necesidad de ocupar siempre el primer plano del debate público.

Un legado que transformó a la Fed

La institución que Greenspan dejó en 2006 es muy distinta a la Reserva Federal actual.

Tras la crisis financiera global, sus sucesores incorporaron herramientas que durante su gestión eran excepcionales: tasas cercanas a cero, programas masivos de compra de activos, metas explícitas de inflación y una política de comunicación mucho más transparente.

Las conferencias de prensa regulares, las proyecciones públicas y la orientación futura sobre tasas se transformaron en prácticas habituales de la banca central moderna, en contraste con el estilo reservado que caracterizó a Greenspan.

Su legado permanece dividido entre dos visiones. Para sus admiradores, fue el arquitecto de una etapa de prosperidad extraordinaria y uno de los banqueros centrales más influyentes del siglo XX. Para sus críticos, no logró identificar a tiempo los desequilibrios que terminaron desembocando en la crisis financiera global.

Lo que resulta indiscutible es que pocas figuras dejaron una huella tan profunda sobre la política monetaria moderna y sobre el funcionamiento de la economía global como Alan Greenspan.

Compartí esta noticia !

Milei ratificó el “apretón monetario” y aseguró que el Gobierno ya eliminó el 95% del cepo

Compartí esta noticia !

El presidente Javier Milei volvió a cerrar filas sobre el núcleo de su programa económico y aseguró que el Gobierno continuará endureciendo la política monetaria para “derrotar la inflación”. Lo hizo durante un evento organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde además sostuvo que la Argentina ya eliminó “prácticamente el 95% del cepo” y reivindicó el ajuste fiscal como base de la estabilización económica.

La exposición del mandatario funcionó como una señal política y financiera. En medio de discusiones sobre el ritmo de recuperación económica, la dinámica del dólar y la sustentabilidad del esquema cambiario, Milei buscó transmitir previsibilidad hacia los mercados y reafirmar que no habrá modificaciones de rumbo.

“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo el jefe de Estado.

El Gobierno endurece el mensaje monetario

Durante su intervención, Milei insistió en que la administración nacional mantiene como prioridad absoluta la desaceleración de los precios, aun cuando reconoció que todavía persisten “rezagos” derivados de la expansión monetaria previa y de los controles cambiarios.

Según explicó, el Ejecutivo logró frenar los mecanismos de emisión monetaria hacia mediados de 2024, aunque advirtió que aún permanecen efectos residuales en la economía. En paralelo, defendió la política de esterilización monetaria aplicada por el Banco Central para evitar que la acumulación de divisas presione sobre la inflación.

En ese marco, el Presidente afirmó que, de no haber comprado “8.500 millones de dólares”, el tipo de cambio oficial se ubicaría en torno a los $1.100.

La definición no es menor: el Gobierno vuelve a colocar la política monetaria en el centro de la estrategia económica y refuerza la idea de que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria seguirán prevaleciendo sobre cualquier intento de expansión de liquidez o estímulo vía gasto público.

Uno de los puntos más sensibles del discurso estuvo vinculado al esquema cambiario. Milei aseguró que el país avanza hacia “un esquema de mayor libertad cambiaria”, aunque admitió que aún persisten restricciones parciales.

La declaración se complementa con las recientes definiciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien había señalado que eliminar totalmente las restricciones para empresas no aparece entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

El Gobierno, de acuerdo con las exposiciones oficiales, busca preservar el equilibrio externo mientras sostiene el proceso de desinflación. Esa estrategia explica por qué la administración libertaria mantiene foco en la acumulación de reservas y en la estabilidad financiera antes que en una liberalización total del mercado cambiario.

Milei también remarcó que el mercado paralelo “es completamente legal” y defendió el actual esquema de regulación cruzada para operar en distintos segmentos financieros.

Superávit fiscal y disputa política

El Presidente volvió a vincular el equilibrio fiscal con la baja del riesgo país, la reducción de tasas de interés y la posibilidad de atraer inversiones. Según planteó, la política de “déficit cero” permite consolidar solvencia macroeconómica y mejorar las condiciones de financiamiento.

En esa línea, reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del titular del Banco Central, Santiago Bausili, al asegurar que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas “en el primer mes”.

La lectura política del discurso también dejó un mensaje hacia la oposición. Milei responsabilizó a sectores políticos por episodios recientes de volatilidad financiera y afirmó que existieron intentos de “romper el equilibrio fiscal” mediante proyectos legislativos.

Pese a ello, sostuvo que la economía “resistió” shocks internos y externos y aseguró que los indicadores de marzo y abril comenzaron a mostrar señales de recuperación.

En su exposición, Milei sostuvo que la inflación podría haber escalado a niveles extremadamente altos si no se aplicaba el ajuste fiscal y monetario implementado desde el inicio de la gestión.

Además, afirmó que la reducción de la inflación tuvo impacto sobre los indicadores sociales y aseguró que la pobreza descendió respecto de los máximos registrados en 2024.

El Presidente también defendió la reforma laboral sancionada este año y vinculó el crecimiento futuro con la expansión del sector privado y la inversión empresarial.

“Sin empresarios no hay nada”, afirmó.

Un programa que entra en fase de validación política

El discurso de Milei dejó una definición central: el Gobierno considera que el programa económico ya superó su etapa defensiva y busca consolidar una fase de estabilización prolongada.

La tensión ahora pasa por otra dimensión: si el esquema de ajuste monetario y fiscal logra sostener actividad económica, empleo y recuperación del consumo sin perder respaldo político.

Con inflación todavía elevada, restricciones cambiarias parciales y señales mixtas en el mercado laboral, la evolución de los próximos indicadores económicos será determinante para medir si la estrategia oficial logra traducir estabilización financiera en crecimiento sostenido.

Compartí esta noticia !

Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

Compartí esta noticia !

El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

Compartí esta noticia !

Caputo usa utilidades del BCRA para cancelar deuda y acelerar el saneamiento del balance del Central

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional avanzó con una nueva operación financiera orientada a recomponer el balance del Banco Central y reducir pasivos del Tesoro. Según informó el Ministerio de Economía, el BCRA puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones correspondientes a dividendos del ejercicio 2025, recursos que serán destinados en parte a reforzar depósitos oficiales y, principalmente, a cancelar Letras Intransferibles en poder de la autoridad monetaria.

La medida implica la utilización de $18,4 billones para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal estimado de USD 21.700 millones. De acuerdo con el comunicado oficial, la operación reducirá la deuda bruta del Tesoro en aproximadamente 3,3% del Producto Interno Bruto.

El restante de los fondos, unos $6 billones, será utilizado para constituir depósitos del Tesoro en el Banco Central, en un movimiento que el oficialismo presenta como parte de una estrategia de fortalecimiento patrimonial y estabilización monetaria.

El Gobierno apunta a desarmar uno de los pasivos históricos del BCRA

Las Letras Intransferibles fueron emitidas en años anteriores como mecanismo para compensar el uso de reservas internacionales por parte del Tesoro Nacional. Según explicó Economía, esos instrumentos reemplazaron activos líquidos —como dólares de reservas— por títulos “ilíquidos y sin valor de mercado”.

El comunicado oficial remarcó que esa operatoria había deteriorado el activo del Banco Central en un contexto de déficit fiscal y cierre del financiamiento voluntario. El Gobierno sostuvo además que, al inicio de diciembre de 2023, las reservas netas eran negativas en más de USD 11.000 millones.

La recompra de esos instrumentos aparece ahora como una de las piezas centrales del proceso de saneamiento del balance del BCRA iniciado por la administración de Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

El movimiento se conoció luego de que el Directorio del Banco Central aprobara los estados contables correspondientes a 2025, ejercicio en el que la entidad registró una ganancia de $34,3 billones. Según los datos oficiales, el resultado implicó una mejora del 34% respecto de 2024, mientras que el patrimonio neto alcanzó los $51,3 billones.

El BCRA atribuyó parte de esa mejora al recupero generado por la recompra de Letras Intransferibles y al incremento de reservas internacionales, que ascendieron a USD 41.095 millones al cierre de 2025.

El organismo también vinculó la mejora patrimonial con operaciones financiadas mediante desembolsos del FMI, acuerdos REPO con bancos internacionales y la valorización del oro.

La operación tiene además una lectura institucional y política. El Gobierno intenta mostrar consistencia fiscal y capacidad de ordenamiento financiero en un contexto donde la acumulación de reservas y la credibilidad monetaria siguen siendo variables observadas por el mercado y los organismos internacionales.

La decisión de utilizar utilidades contables del BCRA para cancelar deuda intraestado busca además reducir uno de los principales cuestionamientos históricos sobre la calidad de los activos del Central.

En paralelo, el Banco Central informó que continuará durante 2026 con el proceso de saneamiento de su hoja de balance y con un programa de compra de reservas preanunciadas, apoyado —según indicó— en la remonetización de la economía.

Qué cambia para la economía real

Aunque la operación ocurre dentro del sector público, el movimiento tiene efectos indirectos sobre el esquema económico general. La reducción de pasivos del Tesoro y la recomposición patrimonial del BCRA apuntan a fortalecer la estabilidad monetaria y financiera, dos variables clave para la estrategia antiinflacionaria del Gobierno.

También busca consolidar señales hacia acreedores e inversores en medio de un programa económico que mantiene el equilibrio fiscal como principal ancla.

El propio Banco Central destacó la reducción de intereses pagados por pasivos monetarios y la caída de los gastos de emisión, en línea con la política de contracción monetaria aplicada durante el último año.

Si el proceso de saneamiento financiero logra sostener la desaceleración inflacionaria y mejorar las condiciones de financiamiento, sectores productivos regionales podrían beneficiarse de una menor volatilidad cambiaria y monetaria. Sin embargo, el escenario todavía depende de variables externas, del nivel de reservas y de la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal sin frenar la actividad.

El Gobierno exhibe la cancelación de Letras Intransferibles como una señal de normalización financiera y fortalecimiento institucional del Banco Central. Sin embargo, la consistencia de ese proceso seguirá atada a la evolución de reservas, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento.

La atención del mercado ahora se concentra en cómo evolucionará la estrategia de acumulación de divisas y en qué medida el saneamiento del balance del BCRA puede traducirse en una mayor estabilidad económica durante 2026.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin