política pública

Modifican por DNU el servicio meteorológico aeronáutico y habilitan la entrada de privados

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El Gobierno modificó por decreto las condiciones del Servicio Meteorológico Nacional. El decreto se apoya jurídicamente en la Ley 27.161 de Navegación Aérea, que ya calificaba como esenciales a los servicios de navegación aérea, y precisa que dentro de ese conjunto se encuentra el llamado MET aeronáutico, es decir, la especialidad de la meteorología dedicada exclusivamente a la aviación civil.

El Gobierno nacional dictó el Decreto de Necesidad y Urgencia 274/2026 el 23 de abril y modificó de manera directa el esquema de prestación del Servicio Meteorológico para la Navegación Aérea (MET), una pieza crítica del sistema aeronáutico. La norma introduce un cambio de fondo: habilita a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA S.A.) a prestar el servicio por sí o a través de terceros, rompiendo el esquema vigente que concentraba esa función en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La decisión, que se justifica en una situación de “riesgo cierto e inminente” para la continuidad operativa, abre un interrogante político inmediato: ¿es una medida de emergencia o el inicio de una desregulación estructural del sistema?

Un cambio de arquitectura en un servicio esencial

El DNU se apoya en un punto central: la navegación aérea es un servicio público esencial y su funcionamiento depende de un sistema técnico integrado donde el componente meteorológico resulta crítico. Bajo ese argumento, el Ejecutivo sostiene que el modelo actual presenta limitaciones operativas, en particular por la concentración de funciones en un único proveedor y la falta de alternativas ante contingencias.

Uno de los ejes centrales del decreto es la modificación del artículo 15 de la Ley 27.161, que redefine quién debe prestar el servicio meteorológico para la navegación aérea. A partir de esta reforma, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA S.A.) pasa a ser la responsable primaria del MET aeronáutico.

Hasta ahora, la Ley 27.161 establecía que el SMN debía prestar el servicio MET a EANA. El decreto sustituye ese esquema y traslada la responsabilidad a EANA, que podrá cumplirla directamente o mediante terceros habilitados. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) mantiene el rol regulador, fijando estándares técnicos y de seguridad.

El cambio no es inmediato en su totalidad. El SMN continuará prestando el servicio por un plazo de hasta 180 días hábiles desde la entrada en vigencia del decreto. Ese período funciona como transición, pero también como ventana para rediseñar la prestación.

En paralelo, el Gobierno elimina un mecanismo de financiamiento específico: deroga el artículo que asignaba el 10% de la Tasa de Protección al Vuelo al SMN. La Tasa de Protección al Vuelo que hasta ahora se transfería al SMN como contraprestación por el servicio meteorológico aeronáutico dejará de ingresar al organismo y será redireccionado a una cuenta específica del Tesoro Nacional vinculada a la prestación del servicio por parte de EANA. Según el Poder Ejecutivo, esta reasignación acompaña el traspaso de responsabilidades y busca alinear financiamiento y operación.

Poder operativo y margen de acción

El núcleo de la medida es operativo, pero su impacto es político. Al habilitar la participación de terceros, el Ejecutivo amplía el margen de acción del sistema y reduce la dependencia de un único actor estatal. Esa diversificación, presentada como necesaria para garantizar continuidad, redefine la lógica de provisión del servicio.

En los considerandos del decreto, el Gobierno justifica la urgencia de la medida al advertir que la interrupción del servicio meteorológico aeronáutico puede generar demoras, cancelaciones, desvíos y restricciones operativas, con impacto directo en pasajeros, operadores, cargas y en la actividad económica en general.

El texto subraya que el sistema de navegación aérea funciona como un conjunto técnico único, interdependiente y de operación continua, por lo que la falla de uno de sus componentes compromete la totalidad del sistema. En ese marco, cuestiona la concentración del servicio en un único prestador sin mecanismos alternativos de provisión inmediata, al considerar que ello configura un riesgo cierto e inminente para la seguridad operacional.

Sin embargo, la decisión también desplaza el eje del control. La ANAC conserva la función regulatoria, pero la prestación se vuelve más flexible y potencialmente más fragmentada. En términos institucionales, se separan con mayor claridad los planos de regulación y operación.

Congreso, control y tensiones latentes

El DNU ya fue remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá pronunciarse sobre su validez en un plazo de diez días hábiles. Ese paso no es formal: abre un escenario de revisión política sobre una medida que modifica una ley vigente.

La discusión no se limita al plano técnico. La habilitación de terceros y la eliminación de un esquema de financiamiento específico pueden ser leídas como señales de un cambio de enfoque en la gestión de servicios públicos esenciales.

En ese contexto, el oficialismo apuesta a consolidar una lógica de mayor flexibilidad operativa. Pero el costo es introducir un nuevo punto de fricción con el Congreso, que deberá decidir si convalida o rechaza la excepcionalidad invocada.

Un sistema en transición

El plazo de 180 días hábiles marca el ritmo inmediato. En ese período se definirá si el nuevo esquema logra instalarse sin afectar la continuidad del servicio o si emergen tensiones operativas en la transición.

El DNU 274/2026 redefine el marco institucional del servicio meteorológico aplicado a la aviación, traslada su responsabilidad operativa a EANA, establece un período de transición con participación del SMN, reasigna recursos financieros y fija una base normativa que limita la interrupción del MET aeronáutico por conflictos gremiales.

El cambio marca un giro estructural en un área clave de la seguridad aérea y abre una nueva etapa de debate sobre el rol del Servicio Meteorológico Nacional, la organización del sistema aeronáutico y los límites del derecho de huelga en servicios críticos del Estado.

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FIEL pone bajo la lupa las fusiones en salud y advierte sobre el rol clave del “mercado geográfico”

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En un contexto de creciente consolidación empresarial en el sector sanitario, un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) vuelve a colocar en el centro del debate un aspecto crítico pero muchas veces subestimado: cómo se define el mercado geográfico relevante en las concentraciones de centros de salud. El trabajo, elaborado por Santiago Urbiztondo, no se limita a una discusión técnica. Interpela directamente a reguladores y decisores políticos sobre los criterios con los que se evalúan fusiones y adquisiciones en un sistema donde la competencia no se mide solo en precios, sino en acceso efectivo a servicios.

La pregunta que sobrevuela es concreta: ¿hasta qué punto una mala delimitación del mercado puede habilitar niveles de concentración que terminen afectando la oferta sanitaria? En un escenario donde las decisiones regulatorias impactan sobre la estructura del sistema, el informe introduce una tensión de fondo entre eficiencia económica y acceso territorial.

El marco institucional: cómo se mide la competencia en salud

El documento se inscribe en el análisis de las políticas de defensa de la competencia aplicadas al sector salud, un ámbito con particularidades que lo diferencian de otros mercados. A diferencia de industrias tradicionales, la competencia entre prestadores sanitarios está fuertemente condicionada por factores geográficos, tiempos de traslado y disponibilidad de infraestructura.

El concepto de “mercado geográfico relevante” funciona como una herramienta central para evaluar si una fusión reduce o no la competencia. Definirlo implica determinar hasta dónde están dispuestos a desplazarse los pacientes para recibir atención. Ese límite, que puede parecer técnico, tiene consecuencias directas: un mercado definido de manera amplia puede diluir el peso de una concentración; uno más acotado puede exponer posiciones dominantes.

El informe plantea que los criterios habituales no siempre capturan estas particularidades. En la práctica, una delimitación imprecisa puede subestimar el poder de mercado de determinados prestadores, especialmente en regiones donde la oferta es limitada y la movilidad de los pacientes es restringida.

Impacto y correlación de fuerzas: entre prestadores, reguladores y usuarios

El análisis de FIEL introduce un elemento que trasciende lo académico: la relación de fuerzas dentro del sistema de salud. Una definición laxa del mercado geográfico puede favorecer procesos de concentración que, en el corto plazo, generen eficiencias operativas, pero en el mediano plazo condicionen la competencia.

En este esquema, los grandes grupos prestadores pueden consolidar posiciones en determinadas áreas, mientras que centros más pequeños quedan en desventaja. Para los reguladores, el desafío no es menor: deben equilibrar la promoción de inversiones con la prevención de estructuras monopólicas o cuasi monopólicas.

El impacto no se limita a las empresas. También alcanza a los usuarios, que enfrentan una oferta más concentrada en determinados territorios. En esos casos, la competencia deja de ser una variable abstracta y se traduce en disponibilidad concreta de servicios, tiempos de espera y capacidad de elección.

Desde el punto de vista institucional, el informe sugiere que las decisiones en materia de fusiones en salud no pueden replicar mecánicamente los criterios de otros sectores. La dimensión territorial introduce un factor político: el acceso equitativo a la salud.

Un debate abierto: regulación, territorio y sistema de salud

El trabajo de FIEL no propone una receta única, pero sí deja planteada una advertencia: las herramientas regulatorias actuales requieren una adaptación más fina a la lógica del sistema sanitario. En particular, la necesidad de integrar variables geográficas, demográficas y de comportamiento de los pacientes en el análisis de concentraciones.

En un contexto donde los sistemas de salud enfrentan presiones de costos y demanda, la tendencia a la integración empresarial parece inevitable. Sin embargo, el modo en que se regulen esos procesos definirá si se traducen en mayor eficiencia o en menor competencia.

Las próximas decisiones en materia de fusiones y adquisiciones en el sector serán un terreno de prueba. Allí se pondrá en juego no solo la capacidad técnica de los organismos de control, sino también la orientación política de fondo: cómo equilibrar mercado, regulación y acceso en un servicio esencial.

DOC_TRAB_FIEL by CristianMilciades

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Con foco en jóvenes y cuadros técnicos, Passalacqua reivindicó el modelo de desarrollo misionero

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En una jornada de trabajo institucional realizada en Posadas, el gobernador Hugo Passalacqua participó de un encuentro con egresados y participantes misioneros de la Escuela Federal de Desarrollo del Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde planteó la necesidad de construir una “argentinidad misionera” como base para un modelo de desarrollo federal, con planificación de largo plazo, formación técnica y arraigo territorial. La actividad, realizada el lunes 23 de febrero de 2026 en el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), reunió a autoridades nacionales, provinciales y a jóvenes profesionales que integran una red federal de más de 3.700 egresados.

Federalismo, formación y cuadros técnicos: el eje del mensaje político

Durante el encuentro, Passalacqua destacó el rol estratégico del CFI en la formación de cuadros técnicos intermedios que permiten traducir las políticas públicas en resultados concretos. “Es una escuela de formación de nuestros dirigentes en términos concretos y prácticos: en ecología, en logística, en recursos hídricos, en turismo. Forma los cuadros intermedios que hacen que las políticas públicas sean una realidad, no solamente una idea de un político, sino que sean reales en la vida concreta de las personas”, afirmó el mandatario.

En ese marco, subrayó la importancia de generar espacios de reflexión plural, sin imposiciones, y convocó a repensar instituciones tradicionales como la escuela y las plazas públicas como ámbitos de debate político y cultural. El gobernador remarcó además la necesidad de recuperar una dirigencia con capacidad de planificación estratégica y visión productiva, en línea con una agenda de desarrollo sustentada en conocimiento técnico y arraigo provincial.

Passalacqua vinculó este enfoque con antecedentes históricos del desarrollismo misionero de fines de la década del 50, aludiendo a políticas orientadas a infraestructura, industria y cultura provincial. Desde allí, reivindicó el federalismo como principio constitutivo del país: “Creemos en la argentinidad, pero en una argentinidad misionera; ya que construimos la argentinidad desde lo nuestro”.

La Hoja de Ruta para el Desarrollo y el debate estructural del país

A su turno, el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, destacó que encuentros como el de Posadas permiten dar una discusión estructural sobre logística, energía, ambiente, producción, infraestructura y relaciones exteriores. En ese sentido, insistió en la necesidad de pensar planes de desarrollo de largo plazo y metas alcanzables, a partir de un ejercicio de planificación permanente.

Lamothe advirtió que uno de los principales problemas estructurales del país radica en la toma de decisiones centralizadas en la Ciudad de Buenos Aires, muchas veces desconectadas de la dinámica productiva y social del interior. En ese escenario, resaltó el papel de Misiones como actor clave para revertir esas lógicas y fortalecer una mirada verdaderamente federal.

Desde la coordinación de la Escuela Federal de Desarrollo, Astrid Baetke señaló que la Hoja de Ruta para el Desarrollo expresa una visión compartida de país y remarcó el incentivo del gobernador para que los jóvenes puedan aplicar en la provincia los conocimientos adquiridos en el ámbito del CFI.

Red Alumni y capital humano: impacto institucional y proyección

La dimensión institucional del encuentro se expresó también en la consolidación de la red Alumni de la Escuela Federal de Desarrollo, que ya reúne a más de 3.700 egresadas y egresados en todo el país. Esta red se constituye como un activo estratégico para fortalecer capacidades técnicas, promover la colaboración interprovincial y aportar soluciones a los desafíos del desarrollo territorial.

Desde la experiencia de los participantes, el contador Emmanuel Peluffo, egresado del programa Gestión para el Desarrollo, definió a la EFD como “uno de los programas más prestigiosos” en los que participó y valoró el acompañamiento del Gobierno de Misiones. En la misma línea, el psicólogo Maximiliano Snaider destacó la posibilidad de dialogar directamente con autoridades como una instancia “sumamente valiosa” para transferir aprendizajes y experiencias.

La jornada contó además con la participación de la representante de Misiones ante el CFI y presidenta del IMiBio, Viviana Rovira, junto a autoridades técnicas del organismo federal y del gabinete provincial, reforzando el carácter institucional del encuentro.

En términos de proyección, la articulación entre formación técnica, planificación federal y redes profesionales aparece como una herramienta central para avanzar en un modelo de desarrollo con mayor equidad territorial. En ese marco, Passalacqua expresó su deseo de que “la Argentina en Misiones se ubique en un espacio multilateral con el mundo” y que los misioneros puedan “construir su destino” desde una perspectiva integrada al proyecto nacional.

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Reforma de la Ley de Inteligencia: más poder a la SIDE y nuevo esquema de ciberseguridad nacional

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El Poder Ejecutivo Nacional dispuso una reforma integral del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 941/2025, publicado el 2 de enero de 2026 en el Boletín Oficial. La norma modifica la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520, redefine competencias clave, reorganiza organismos existentes y crea el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) como nueva autoridad nacional en la materia. El objetivo declarado es reducir superposiciones, centralizar la conducción estratégica, fortalecer la contrainteligencia y mejorar la articulación interinstitucional, en un contexto de amenazas multidimensionales, cibercriminalidad y riesgos estratégicos crecientes.

La medida entra en vigencia desde su publicación y será remitida a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, conforme lo establece la Ley N° 26.122, para su análisis legislativo.

Reordenamiento del sistema de inteligencia y nuevo enfoque en contrainteligencia

El DNU redefine la arquitectura del SIN al ratificar a la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) como órgano superior del sistema y reorganizar sus dependencias. En ese marco, se establece que todas las actividades de Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto, “con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional” (nuevo artículo 2° bis).

Uno de los cambios centrales es la transformación de la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) en la Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC), con un enfoque preventivo orientado a identificar y analizar amenazas como espionaje, sabotaje, injerencia, interferencia e influencia sobre el proceso decisorio del sistema republicano. La norma precisa que la contrainteligencia incluye medidas pasivas de seguridad, cuya adopción será obligatoria en todo el Sector Público Nacional bajo responsabilidad de los titulares de cada organismo.

En paralelo, la División de Asuntos Internos (DAI) pasa a denominarse Inspectoría General de Inteligencia (IGI), con funciones ampliadas de auditoría, control de desempeño, evaluación de eficacia y uso de recursos dentro del sistema.

El decreto también disuelve la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, transfiriendo sus bienes, presupuesto y funciones a la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (DGIEMCO), para evitar superposición de estructuras y optimizar la producción de inteligencia estratégica militar.

Ciberseguridad y ciberinteligencia: separación de funciones y nuevo organismo rector

Otro eje central del DNU es la separación funcional entre ciberseguridad y ciberinteligencia. Para ello, se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) como organismo descentralizado en la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete, que será la autoridad nacional en materia de ciberseguridad.

El CNC tendrá a su cargo la protección del ciberespacio de interés nacional, las infraestructuras críticas de información, los activos digitales estratégicos del Estado y los sistemas tecnológicos vinculados a servicios públicos esenciales. Entre sus funciones se destacan la elaboración de la política nacional de ciberseguridad, la coordinación del CERT.AR, el monitoreo y respuesta a incidentes informáticos, la definición de estándares, la articulación federal y la promoción de buenas prácticas internacionales.

Como consecuencia, la Agencia Federal de Ciberseguridad pasa a denominarse Agencia Federal de Ciberinteligencia (AFC), con competencia específica en la producción de inteligencia en el dominio del ciberespacio y el espacio radioeléctrico, enfocada en amenazas que afecten la seguridad nacional, la soberanía tecnológica y la integridad de la información pública y privada.

El personal del CNC se regirá por la Ley Marco de Empleo Público N° 25.164 y se crea una Asignación por Responsabilidad en Tareas de Ciberseguridad, de carácter remunerativo y no bonificable, cuyo monto será definido por la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública, con intervención de la Comisión Técnica Asesora de Política Salarial.

Comunidades de Inteligencia e Informativa: más coordinación y centralización

El decreto introduce además dos nuevas figuras institucionales: la Comunidad de Inteligencia Nacional (CITN) y la Comunidad Informativa Nacional (CIFN). Ambas funcionarán bajo la dirección de la SIDE y tendrán como finalidad integrar, coordinar y compartir información estratégica entre organismos del Estado.

La CITN estará integrada por los órganos del SIN, las áreas de inteligencia de las fuerzas federales y armadas, la Unidad de Información Financiera (UIF) y otros organismos nacionales, provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que se incorporen mediante convenios. En tanto, la CIFN reunirá a ministerios, agencias y entes clave como Cancillería, Seguridad, Justicia, Migraciones, RENAPER, Aduanas, CONAE, ARN y CNEA, entre otros.

El texto subraya que el intercambio de información deberá realizarse con estrictos estándares de seguridad, trazabilidad y protección de datos personales, y reafirma la prohibición de producir inteligencia sobre personas por razones ideológicas, religiosas, políticas o por actividades lícitas.

Reforma de la Ley de Inteligencia Argentina by CristianMilciades

Impacto institucional, presupuestario y político

Desde el punto de vista institucional, el DNU refuerza la centralización de la conducción estratégica en la SIDE, amplía sus atribuciones presupuestarias y de coordinación, y redefine los límites entre inteligencia, contrainteligencia, seguridad y funciones policiales. También habilita, bajo condiciones específicas, la aprehensión de personas en flagrancia por parte del personal de inteligencia, con obligación de dar aviso inmediato a las fuerzas de seguridad competentes.

En términos presupuestarios, el gasto derivado de la creación del CNC será atendido con partidas de la Jurisdicción 25 – Jefatura de Gabinete de Ministros, mientras que los bienes y recursos de la ex Agencia Federal de Ciberseguridad serán transferidos al nuevo organismo.

En el plano político, la decisión de avanzar mediante un DNU se fundamenta en la “urgencia” de reducir riesgos estratégicos y evitar demoras legislativas. No obstante, la medida queda ahora sujeta al análisis del Congreso, donde deberá ser evaluada por la Comisión Bicameral Permanente, en un contexto de alta sensibilidad institucional y debate sobre el alcance del poder de inteligencia del Estado.

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AlertAR: ENACOM lanzó el nuevo sistema nacional de alertas móviles para emergencias

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El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) puso en marcha AlertAR, el nuevo Sistema de Alerta Temprana que permitirá emitir notificaciones inmediatas a todos los teléfonos móviles ubicados dentro de áreas geográficas específicas ante desastres naturales, alertas meteorológicas extremas o situaciones de seguridad pública. La iniciativa quedó formalizada mediante resolución publicada en el Boletín Oficial y asigna $12.000 millones del Fondo del Servicio Universal (FSU) para financiar la infraestructura necesaria. El objetivo es fortalecer la capacidad estatal de responder ante eventos críticos y garantizar información preventiva en tiempo real a la población.

Un sistema nacional basado en Cell Broadcast: alcance, normativa y financiamiento

El proyecto AlertAR se apoya en la tecnología Cell Broadcast, un estándar que permite enviar mensajes simultáneos y segmentados a todos los teléfonos móviles presentes en zonas definidas, sin necesidad de instalar aplicaciones, estar conectado a datos o suscribirse a ningún servicio. La normativa explica que estos avisos buscan “poner en estado de alerta a la población en virtud de desastres naturales, alertas meteorológicas extremas y/o advertencias de seguridad pública”, de acuerdo con la Resolución ENACOM Nº 960/2025.

El sistema forma parte del Programa Conectividad de Interés Público (CIP) y fue solicitado por el Ministerio de Seguridad Nacional, que demandó una herramienta eficaz para la difusión inmediata y masiva de información ante emergencias.

ENACOM respondió con la elaboración del Proyecto Específico AlertAR, que contempla: Infraestructura activa: servidores, routers, software, sistemas de conmutación. Infraestructura pasiva: torres, antenas, cableado y sistemas eléctricos. Adaptaciones tecnológicas por parte de los prestadores móviles. Un esquema de financiamiento integral desde el FSU que cubre instalación, operación, mantenimiento y soporte durante 36 meses.

El organismo también aprobó los convenios de colaboración necesarios para su ejecución: Acuerdos entre ENACOM y organismos competentes. Convenios con empresas prestadoras de servicios móviles. Un acuerdo específico con el Ministerio de Seguridad Nacional.

Este andamiaje interinstitucional permitirá activar, operar y supervisar el sistema en todo el país, garantizando un funcionamiento uniforme y estándares de calidad.

Implementación, control operativo y protocolos de emisión

La resolución establece que AlertAR debe asegurar su disponibilidad ante cualquier evento crítico. Para ello, se definieron tres etapas operativas: Licitación pública para seleccionar al proveedor responsable de la tecnología. Instalación de equipamiento, integración con redes móviles y adecuación de infraestructura. Período de prueba de 60 días, bajo supervisión técnica y jurídica del ENACOM.

    Una vez activado, el “usuario administrativo” —la autoridad responsable designada por Seguridad— será quien emita, monitoree y defina el contenido de los mensajes conforme a protocolos específicos.

    La normativa también prevé la actualización permanente de los programas asociados y la fijación de mecanismos de control para asegurar el cumplimiento de las metas por parte de todos los actores involucrados.

    Con este diseño, AlertAR apunta a convertirse en un componente estratégico de la gestión de riesgo nacional, centralizando los canales de advertencia y ampliando la capacidad estatal para proteger a los habitantes y sus bienes.

    Impacto institucional y desafíos de implementación

    La puesta en marcha de AlertAR marca un cambio estructural en la política pública de comunicaciones de emergencia. Con financiamiento asegurado, cobertura nacional y tecnología estandarizada, el sistema se alinea con prácticas internacionales utilizadas en países con alta exposición a fenómenos meteorológicos extremos o crisis de seguridad.

    En lo inmediato, el desafío central será la coordinación entre organismos de Seguridad, ENACOM y prestadores móviles. Para garantizar: Emisión oportuna de alertas sin demoras en eventos críticos. Capacitación interjurisdiccional, especialmente en provincias y municipios. Pruebas periódicas para asegurar el funcionamiento durante todo el año. Actualización tecnológica constante, tal como prevé la resolución 1387/2025.

    Para el sector privado —operadores móviles— el proyecto implica adaptar parte de su infraestructura, un proceso que demandará inversiones y coordinación técnica. Para el sector público, supone consolidar un sistema que puede reducir daños, mejorar tiempos de respuesta y fortalecer la gestión de riesgos. En un país con alta recurrencia de eventos climáticos severos.

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