política social

ANSES actualiza las asignaciones familiares y redefine el mapa de ingresos desde marzo

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El sistema de asignaciones familiares vuelve a moverse en línea con la inflación. Con la Resolución 55/2026, publicada el 27 de febrero en el Boletín Oficial y vigente desde marzo, la Administración Nacional de la Seguridad Social aplicó un aumento del 2,88% en los montos, límites y rangos de ingresos que determinan el acceso a las prestaciones. El ajuste alcanza a trabajadores formales, monotributistas, jubilados y beneficiarios de programas sociales, y vuelve a poner en foco el delicado equilibrio entre ingresos familiares, cobertura social y actualización por precios.

El dato clave no es solo el porcentaje, sino su efecto práctico: pequeños movimientos en los topes pueden incluir o excluir hogares completos del sistema. En un escenario de ingresos tensionados y ajustes mensuales por inflación, la actualización importa ahora porque define quiénes siguen dentro del régimen y quiénes quedan afuera, más allá de la nominalidad del aumento.

Qué cambia en la práctica: montos y topes más altos, pero con filtro estricto

La resolución dispone una actualización general del 2,88%, calculada según la fórmula de movilidad que sigue la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El incremento se aplica a:

  • Asignaciones familiares para trabajadores en relación de dependencia del sector público y privado.
  • Monotributistas, beneficiarios del seguro de desempleo y de la Ley de Riesgos del Trabajo.
  • Jubilados y pensionados del SIPA, pensiones no contributivas y PUAM.
  • Titulares de la AUH y de la Asignación por Embarazo.

La norma ratifica un punto sensible del esquema vigente: si uno de los integrantes del grupo familiar supera un ingreso individual de $2.722.595, el hogar queda excluido del cobro, aun cuando la suma total familiar no exceda el tope general. Es un criterio que refuerza el carácter selectivo del sistema y genera efectos de “salto” entre quienes quedan apenas por encima o por debajo del umbral.

La actualización no incluye la Ayuda Escolar, que fue definida por separado mediante el decreto 115/2026, manteniendo su lógica de ajuste anual y no mensual.

Antecedentes y marco institucional

La medida se inscribe en la arquitectura normativa que combina la Ley 24.714 con los cambios introducidos en los últimos años al régimen de movilidad. Desde 2024, las asignaciones y los haberes previsionales se ajustan mensualmente en función de la inflación, reemplazando esquemas más rezagados.

En este contexto, la Resolución 55/2026 no crea beneficios nuevos ni modifica el diseño del sistema, sino que actualiza parámetros para sostener el poder adquisitivo relativo de las prestaciones. El problema de fondo que busca administrar es conocido: evitar que la inflación licúe las asignaciones, sin desbordar el gasto social ni perder focalización.

Impacto económico: alivio parcial y efectos distributivos

Desde el punto de vista económico, el impacto es acotado pero extendido:

  • Ingresos familiares: el aumento acompaña la inflación del mes previo, pero no implica una mejora real del poder de compra.
  • Consumo: el refuerzo ayuda a sostener gastos básicos en hogares de ingresos medios y bajos, con impacto marginal en el mercado interno.
  • Costos fiscales: el ajuste incrementa el gasto en prestaciones, aunque dentro de una lógica de actualización automática ya prevista.
  • Efectos distributivos: los topes actualizados pueden dejar fuera a familias con ingresos apenas superiores al umbral individual, un punto que suele generar tensiones en el sistema.

No hay efectos directos sobre inversión o empleo, pero sí una incidencia indirecta en la estabilidad de ingresos de sectores con alta propensión al consumo.

Señales políticas: continuidad y administración del gasto social

La resolución envía una señal de continuidad. El Gobierno mantiene el esquema de ajustes mensuales por inflación, sin introducir discrecionalidad ni cambios estructurales. No es una expansión del sistema, pero tampoco un recorte: es una administración técnica del gasto social, alineada con el objetivo de previsibilidad.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de topes individuales estrictos refuerza una lógica de focalización, que busca concentrar recursos en los hogares de menores ingresos y contener el costo fiscal.

Qué mirar hacia adelante

En los próximos meses, el impacto real dependerá de dos variables: la velocidad de la inflación y la evolución de los ingresos formales. Si los salarios nominales siguen ajustándose por debajo de los precios, más hogares podrían mantenerse dentro del sistema. Si ocurre lo contrario, los topes —aunque actualizados— pueden volver a actuar como barrera. Ese cruce entre inflación, salarios y umbrales será la clave para medir el alcance efectivo de esta actualización.

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El Gobierno garantiza un piso de $85.000 para la ayuda escolar y suma un refuerzo extraordinario en marzo

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El inicio del ciclo lectivo 2026 llegará con un refuerzo directo al ingreso de millones de familias. El Gobierno nacional dispuso que la Asignación por Ayuda Escolar Anual no sea inferior a $85.000 por hijo, mediante un pago extraordinario y por única vez que se abonará junto con la prestación habitual de marzo. La decisión quedó formalizada en el Decreto 115/2026, publicado este 27 de febrero en el Boletín Oficial, y rige desde el mismo día.

El cambio no altera el régimen de asignaciones familiares, pero introduce un piso nominal garantizado frente al aumento de los costos educativos. En términos prácticos, quienes cobren una ayuda escolar menor a $85.000 recibirán un complemento hasta alcanzar ese monto; quienes ya superen esa cifra no percibirán refuerzo adicional. El mensaje es claro: evitar que el poder adquisitivo de la prestación quede por debajo del nivel del año anterior en un contexto de presión inflacionaria y arranque del calendario escolar.

Qué establece la norma: un refuerzo para sostener el ingreso real

El decreto fija un refuerzo extraordinario y por única vez equivalente a la diferencia entre el monto que resulte de la Ayuda Escolar Anual 2026 y los $85.000 definidos como referencia. La medida se paga de manera masiva en marzo, junto con la asignación correspondiente a la educación inicial, primaria y secundaria, así como a estudiantes con necesidades educativas especiales, sin límite de edad.

El esquema alcanza a los beneficiarios del Régimen de Asignaciones Familiares previsto en la Ley 24.714: trabajadores registrados del sector público y privado, monotributistas, titulares de prestaciones previsionales, asignaciones universales y otros programas compatibles. La operatoria quedará a cargo del Ministerio de Capital Humano y de la Administración Nacional de la Seguridad Social, que deberán dictar las normas complementarias para su implementación.

No se trata de un aumento estructural ni permanente. Es un ajuste puntual que actúa como “amortiguador” del gasto escolar de comienzo de año —útiles, indumentaria, transporte— y que se desactiva automáticamente si la prestación base iguala o supera el umbral fijado.

Contexto institucional: continuidad con corrección puntual

La Ayuda Escolar Anual forma parte del esquema de asignaciones desde hace décadas y su monto es definido por el Poder Ejecutivo. En 2025, el Decreto 63 había establecido el valor de referencia para ese ciclo lectivo. Ahora, el Decreto 115/2026 no reemplaza ese marco, sino que lo complementa para asegurar que el monto total de 2026 no quede por debajo del nivel nominal previo.

La decisión se inscribe en un momento de reordenamiento del gasto social, con foco en transferencias focalizadas y pagos extraordinarios antes que en aumentos automáticos. El Ejecutivo utiliza una herramienta ya prevista en la ley para responder a un problema concreto: el impacto económico del inicio de clases sobre los hogares con niños y adolescentes en edad escolar.

Impacto económico: alivio acotado y efecto inmediato

El efecto económico es directo pero transitorio. Para las familias alcanzadas, el refuerzo implica un alivio inmediato de caja en un mes históricamente exigente para el presupuesto doméstico. En particular, beneficia a los hogares donde la ayuda escolar quedaría por debajo del piso establecido, reforzando el ingreso disponible sin modificar la estructura del sistema.

Desde el lado del consumo, el impacto se concentra en bienes y servicios asociados al inicio del ciclo lectivo, con un efecto acotado en el tiempo. No hay cambios en costos empresariales ni en la competitividad sistémica, aunque sí puede aportar un impulso puntual al comercio minorista vinculado a útiles, indumentaria y transporte escolar.

En términos fiscales, el decreto ordena a la Jefatura de Gabinete realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias. El alcance del gasto dependerá del número de beneficiarios cuyo monto base quede por debajo de los $85.000, un dato que no se explicita en la norma.

Señales políticas: contención focalizada, sin expansión permanente

La medida envía una señal de continuidad con ajuste selectivo. No hay un giro hacia aumentos generalizados ni una ampliación del régimen, sino una corrección puntual para sostener un umbral de ingresos en un momento sensible del año. El Gobierno refuerza así una lógica de intervenciones extraordinarias, de corto plazo y con objetivo definido.

También reafirma la centralización de la decisión en el Poder Ejecutivo, con implementación operativa delegada en los organismos sociales. Para el mercado y las provincias, el mensaje es de prudencia fiscal: el refuerzo existe, pero es acotado, explícito y no automático.

Qué mirar hacia adelante

El impacto real se medirá en dos planos: la efectividad operativa del pago masivo en marzo y la evolución del monto base de la ayuda escolar en los próximos años. Si el piso de $85.000 vuelve a requerir refuerzos, el debate pasará de la excepcionalidad a la sostenibilidad del esquema.

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El genocida Díaz Bessone y la política social

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El General de División RAMÓN GENARO DÍAZ BESSONE fue un genocida argentino que falleció en 2017. Recién en marzo de 2012 fue condenado, por delitos de lesa humanidad, a prisión perpetua.

Fue Comandante del Segundo Cuerpo del Ejército, con sede en Rosario, entre septiembre de 1975 y octubre de 1976. A la vez, Jefe de la Zona Militar Nº 2 y responsable de los centros clandestinos de detención en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa.

En agosto de 2003 concedió una entrevista a la periodista francesa Marie-Monique Robin durante la cual justificó los asesinatos y las torturas que llevó a cabo brutalmente la dictadura cívico-militar que barbarizó al país entre 1976 y 1983. En esa ocasión declaró que “Los terroristas muertos no llegaban a 7000. Si los metíamos presos, venía luego otro gobierno constitucional y los dejaba en libertad”. Díaz Bessone le preguntó a la periodista: “¿Cómo puede sacar información a los detenidos si usted no lo aprieta, si usted no lo tortura?”. Agregando “¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco (Francisco) con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas”.

Integró el llamado grupo de “los duros”, compuesto también por otros asesinos como Luciano Benjamín Menéndez, Santiago Omar Riveros y Carlos Guillermo (Pajarito) Suárez Mason. En esa época, los dictadores se diferenciaban entre sí como “duros” y “blandos”, según la brutalidad de sus comportamientos. En rigor, es la misma divergencia que se invoca en la actualidad, entre los llamados “halcones” y los llamados “palomas” en la Alianza de Juntos por el Cambio, cohesionada y conducida por el macrismo. En definitiva, más allá de las reales o ficticias distinciones entre los diversos sectores (duros y blandos; halcones y palomas), todos ellos compartían y se beneficiaban (y se benefician) con la consolidación de proyectos antinacionales que fortalecen los privilegios y la injusticia social.

¿Qué relación tuvo el genocida Díaz Bessone con la política social de la dictadura de entonces? A él lo reconocían como “el teórico del Proceso de Reorganización Nacional”, tal como se autodefinía eufemísticamente la dictadura cívico-militar que derrocó al gobierno constitucional del peronismo en marzo de 1976.

El 25 de octubre de 1976 asumió como Ministro de Planeamiento del también genocida Jorge Rafael Videla. Por discrepancias con los sectores más liberales de la dictadura, encabezados por José Alfredo Martínez de Hoz, renunció al cargo el 30 de diciembre de 1977. Durante su gestión presentó un extenso Documento sobre el Proyecto Nacional, fijando los siguientes lineamientos a llevar a cabo sobre Política Social:

Objetivo Básico

Mantener y perfeccionar las características ya tradicionales de la sociedad argentina en cuanto a su condición plural y a su gran movilidad social. Consolidar en ella los valores del Ser Nacional, procurar su homogeneidad cultural y apoyar su crecimiento y desarrollo en la familia unida, jerárquica y estable, y en los cuerpos intermedios propiciando un incremento ponderable del sentido de responsabilidad individual y social.

Objetivos Generales

1.     Realizar la misión de la familia como pilar básico de la sociedad y lograr que la acción cultural, educativa y económica contribuyan a su consolidación.

2.     Fomentar el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la población.

3.     Adecuar la distribución de los habitantes en el territorio satisfaciendo las exigencias del crecimiento, el equilibrio y la seguridad nacional.

4.     Fortalecer a la sociedad, particularmente a la niñez y a la juventud, en su formación ética para que pueda responder adecuadamente a cualquier acción que tienda a degradar los componentes esenciales de la naturaleza humana.

5.     Favorecer el nacimiento, desarrollo y acción de toda asociación de personas cuya finalidad no atente contra el bien común y las leyes a fin de moderar los frecuentes egoísmos propios de la actividad individualista y encuadrar con clara y precisa legislación la vida de las asociaciones o cuerpos intermedios para que no atenten contra la unidad nacional ni vuelquen su actividad a otros fines que los específicamente propios.

6.     Promover el desarrollo humano mediante una acción subsidiaria en los campos de la salud, vivienda, educación y mejoramiento de la calidad de vida.

7.     Establecer un sistema de seguridad social que proteja al individuo ante los eventos vitales, pero que no fomente su irresponsabilidad social.

8.     Promover la capacitación profesional y el reentrenamiento de los trabajadores que deban ser transferidos desde el área estatal o desde actividades menos productivas a otros sectores de la economía.

9.     Retribuir al trabajo con justicia, no considerando su precio por las solas leyes del mercado, sino fundamentalmente como la expresión de la iniciativa, responsabilidad y creatividad del ser humano y el medio para que el hombre alcance las condiciones necesarias para su realización y el logro de su destino trascendente.

Llamativas invocaciones se desprenden de los objetivos propuestos en el Documento sobre política social: “mantener y perfeccionar las características ya tradicionales de la sociedad argentina”; “consolidar en la sociedad los valores del Ser Nacional”; “apoyar su crecimiento y desarrollo en la familia unida, jerárquica y estable”; “realizar la misión de la familia como pilar básico de la sociedad”; “promover el desarrollo humano mediante una acción subsidiaria (destacado nuestro) en los campos de la salud, vivienda, educación y mejoramiento de la calidad de vida”; “reentrenamiento de los trabajadores que deban ser transferidos desde el área estatal a otros sectores de la economía”; “que el hombre alcance las condiciones necesarias para su realización y el logro de su destino trascendente”.

Estos objetivos muestran con claridad que, a través de la política social, se pretendía llevar a cabo un proyecto social y cultural marcadamente retardatario, de asimilación o eliminación de la diversidad y de dominación de las mayorías populares.

Algunos de dichos postulados parecieran enraizarse con las propuestas conservadoras de la organización continental Tradición, Familia y Propiedad, cuyos orígenes se remontan a 1960 en Sao Paulo, Brasil.

Mientras formulaban tan controvertidos y “loables” objetivos -a la par de ponderar la tradición, los valores del Ser Nacional y las virtudes de la familia unida- los impulsores de la dictadura cívico-militar habilitaban la tortura a mansalva, los centros clandestinos de detención en todo el país, los asesinatos, la aplicación de la picana eléctrica en la vagina de mujeres embarazadas, el robo de bebés, los “vuelos de la muerte” que consistían en arrojar personas vivas al mar. En fin, todo un inimaginable compendio de las peores atrocidades en las que pueden incurrir algunos sujetos que simultáneamente se definen como “cristianos”, como “seres humanos”.

Y en la elaboración del Proyecto Nacional que proponía el genocida Díaz Bessone en el Ministerio de Planificación entre 1976 y 1977 ¿habrán participado profesionales de las ciencias sociales y de otras disciplinas? ¿Habrán contribuido en la confección del documento, sociólogos, antropólogos, trabajadores sociales, politólogos, economistas, filósofos, abogados, periodistas?

Y si colaboraron en dicho Proyecto del ministerio, legitimando objetivamente la vigencia y el despliegue de las prácticas dictatoriales, ¿cuál habrá sido el destino profesional de los mismos después de la recuperación democrática de 1983? ¿Habrán actuado en algunos casos, a sabiendas o por temor a las eventuales consecuencias, como una suerte de “intelectuales orgánicos” de semejante proceso de devastación humana? ¿Habrán evitado manifestar alguna disidencia, ante la posibilidad de recibir represalias de diversa índole? ¿Habrá habido, siquiera, algún grado de arrepentimiento público por la colaboración prestada?

Cada cual sabrá hasta dónde tuvo que conceder; hasta dónde tuvo que callar para preservar la fuente de trabajo y hasta la propia existencia física. Pero también están los que acompañaron sin rabia ni resignación y que actuaron, en algunos casos, hasta con adhesión, ante las atrocidades que se registraban adentro y afuera del campo profesional.

Mantener la memoria sobre lo acontecido en el pasado, constituye un ejercicio imprescindible para evitar la posible reiteración de episodios y comportamientos delictivos sobre determinados sectores de la sociedad.

Fueron muchos, civiles y militares, los que apoyaron la dictadura desde distintos lugares y cargos y luego aparecieron ocultando y reciclados, como si no hubieran tenido ninguna responsabilidad en la barbarie generalizada de esa época.

Todo lo que se haga para evitar la amnesia siempre será insuficiente, porque los genocidios -tanto en lo que respecta al accionar de sus actores principales, como en los diversos grados de complicidad que se registraron-  no pueden ni deben ser olvidados.

No se trata, entonces, de proponer alternativas de revancha, pero tampoco contribuir a disimular, a justificar o peor aún a negar inadmisibles prácticas de enorme gravedad que violaron los más elementales derechos humanos.

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