precio del petróleo

EEUU e Irán negocian una tregua que podría aliviar al petróleo

Compartí esta noticia !

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para extender por 60 días el alto al fuego en Medio Oriente comenzaron a impactar sobre los mercados internacionales y reabrieron expectativas de estabilidad en uno de los puntos más sensibles para el comercio global: el estrecho de Ormuz, corredor marítimo por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Aunque el acuerdo todavía no fue oficializado y persisten episodios militares en la región, el solo avance diplomático ya empezó a moderar tensiones en el mercado energético internacional, un dato que Argentina —y especialmente provincias periféricas como Misiones— siguen de cerca por su impacto directo en combustibles, logística y costos productivos.

La posibilidad de una descompresión geopolítica aparece en un momento delicado para la economía argentina: con recuperación parcial del consumo, desaceleración inflacionaria y fuerte sensibilidad sobre el precio del dólar y la energía.

Ormuz: el cuello de botella que mira todo el mundo

El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos estratégicos del planeta. Por allí transitan diariamente millones de barriles de petróleo y gas natural licuado provenientes de Medio Oriente hacia Asia, Europa y Estados Unidos.

Cualquier amenaza sobre esa vía marítima dispara automáticamente: suba del petróleo; aumento de costos energéticos; presión inflacionaria global; y encarecimiento del transporte internacional. Por eso, las negociaciones entre Washington y Teherán fueron seguidas con atención por los mercados financieros y petroleros.

Según trascendió, el entendimiento incluiría: extensión de la tregua vigente; reapertura plena de la navegación en Ormuz; alivio parcial de sanciones petroleras a Irán; y flexibilización sobre puertos iraníes. La señal inicial ya tuvo impacto en el precio internacional del crudo, que mostró movimientos más moderados tras varias semanas de volatilidad extrema.

Por eso, una eventual estabilización en Medio Oriente podría convertirse indirectamente en un alivio para sectores productivos regionales que vienen trabajando con márgenes ajustados.

El mercado apuesta a evitar una escalada

El dato político central es que, pese a los ataques cruzados y amenazas militares recientes, ninguna de las partes parece hoy interesada en una guerra abierta de gran escala.

Estados Unidos necesita estabilidad energética en plena desaceleración inflacionaria global. Irán, por su parte, busca recuperar ingresos petroleros y aliviar sanciones económicas.

Ese interés compartido explica el tono relativamente optimista que mostraron funcionarios estadounidenses. El vicepresidente JD Vance reconoció que el acuerdo está “muy cerca”, aunque evitó confirmar un cierre definitivo. Desde Teherán, en cambio, el régimen iraní mantuvo prudencia y aclaró que el texto final aún no fue aprobado.

Pese al avance diplomático, el escenario continúa siendo extremadamente inestable. En las últimas horas se registraron derribo de drones iraníes por parte de EEUU; ataques sobre Bandar Abbas; interceptación de misiles en Kuwait; y nuevas amenazas cruzadas.

Además, el conflicto paralelo entre Israel y Hezbolá sigue elevando el riesgo regional. Eso explica por qué los mercados todavía operan con cautela. El petróleo retrocedió parcialmente, pero continúa en niveles elevados para los estándares históricos recientes.

La clave de las próximas semanas será observar si el acuerdo logra consolidarse o si la tregua vuelve a romperse. Los mercados energéticos operan actualmente bajo una lógica extremadamente sensible: cualquier incidente militar puede alterar precios globales en cuestión de horas.

Para economías periféricas y dependientes de costos logísticos como Misiones, esa volatilidad no es un dato abstracto. En ese tablero global, el estrecho de Ormuz queda lejos en el mapa, pero cada movimiento allí termina teniendo consecuencias concretas sobre el bolsillo argentino y la economía regional.

Compartí esta noticia !

YPF reúne a las petroleras y define si traslada la suba del petróleo a los surtidores

Compartí esta noticia !

YPF encabezará este lunes una reunión clave con las principales petroleras del país para definir qué ocurrirá con los precios de los combustibles tras el vencimiento del mecanismo de “buffer” aplicado desde abril para contener el traslado de la suba internacional del petróleo a los surtidores locales.

La discusión llega en un contexto de fuerte volatilidad global. El Brent todavía opera por encima de los USD 100 por barril, mientras persiste la tensión geopolítica en Medio Oriente tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán. A eso se suma la actualización de impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono dispuesta por el Gobierno nacional desde mayo.

El resultado de esa combinación puede impactar directamente sobre inflación, logística, transporte y consumo interno, especialmente en provincias periféricas como Misiones, donde el costo del combustible tiene incidencia estructural sobre la economía regional.

Se termina el “buffer” que desacopló el petróleo internacional del precio local

El mecanismo impulsado por el CEO de YPF, Horacio Marín, comenzó el 1° de abril y vence el próximo 15 de mayo.

El esquema funcionó como una herramienta de amortiguación temporal frente a la disparada del petróleo internacional. Mientras el Brent llegó a superar los USD 120, las refinadoras continuaron operando internamente con un valor de referencia cercano a los USD 70 por barril, equivalente al precio vigente en marzo.

La diferencia entre el valor real y el valor reconocido internamente quedó registrada en cuentas compensadoras a saldar posteriormente si el precio internacional descendía.

Participaron del acuerdo: refinadoras, empresas integradas, y productoras puras del sector. Entre ellas: YPF, Shell, Axion, Puma, Raízen, Trafigura, Tecpetrol, Pluspetrol, y Fénix.

La decisión permitió moderar el impacto inmediato de la crisis energética global sobre los consumidores argentinos, aunque el mercado ahora espera una corrección gradual del atraso acumulado.

El petróleo bajó, pero la presión sobre los surtidores sigue intacta

Durante los últimos días, el mercado internacional mostró cierta desaceleración tras las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.

El WTI cayó hasta los USD 95 por barril, mientras el Brent retrocedió a la zona de USD 101–104. Sin embargo, las petroleras consideran improbable un regreso a los valores previos al conflicto, cuando el crudo cotizaba cerca de los USD 60.

La expectativa del sector es que el petróleo permanezca en torno a los USD 90 incluso si disminuye la tensión militar.

Eso mantiene abierta la presión sobre los surtidores argentinos.

Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, los combustibles acumularon un incremento cercano al 23% en el país.

El Gobierno actualizó impuestos y suma otra presión sobre los precios

La discusión entre las petroleras no se limita al petróleo internacional.

El 30 de abril, el Gobierno nacional oficializó una actualización del 0,5% en los impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono.

Según cálculos difundidos por SDC Asesores Tributarios, la carga impositiva implicaría un aumento potencial de: $11,035 por litro de las naftas, incluyendo impuestos líquidos y CO₂.

La decisión de trasladar total o parcialmente ese costo quedó en manos de las compañías.

La caída del consumo condiciona la decisión de las petroleras

El mercado enfrenta además otro dato sensible: la demanda comenzó a retroceder. Según un informe citado por el sector, las ventas de combustibles cayeron 1,8% en marzo de 2026, mientras la nafta súper registró una baja interanual del 4,1%.

El dato refleja: menor uso de vehículos, deterioro del poder adquisitivo, y límites crecientes para seguir trasladando aumentos al consumidor. Ese escenario explica parte de la cautela que mantuvieron las petroleras durante las últimas semanas.

En provincias como Misiones, el precio de los combustibles tiene efectos más amplios que en los grandes centros urbanos. Cada suba del gasoil repercute sobre: costos logísticos, precios minoristas, competitividad exportadora, y márgenes industriales.

Además, las llamadas asimetrías fronterizas amplifican el problema. Cuando el combustible aumenta en Argentina, la diferencia de costos frente a Paraguay y Brasil afecta el comercio local y el consumo interno.

La presión energética global termina así trasladándose a las economías regionales con más intensidad que en áreas metropolitanas.

La decisión de YPF también tiene impacto político

El rol de YPF durante la crisis energética volvió a posicionar a la petrolera de mayoría estatal como actor central en la administración de precios sensibles para la economía.

El “buffer” permitió desacelerar parcialmente el traslado inmediato del shock internacional sobre inflación y consumo.

Ahora, el fin de ese esquema abre una nueva discusión: cuánto del atraso acumulado absorberán las compañías, cuánto se trasladará a surtidores, y qué margen político existe para nuevos aumentos en un contexto de caída de ventas.

La reunión de este lunes será observada tanto por el mercado energético como por el Gobierno nacional, que enfrenta el desafío de administrar inflación y actividad económica bajo un escenario internacional todavía inestable.

Un mercado pendiente de Medio Oriente y del precio del Brent

La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán seguirá condicionando las decisiones locales. El sector energético observa especialmente: el comportamiento del Brent, la estabilidad del estrecho de Ormuz, y el impacto de nuevas tensiones militares sobre el comercio global de petróleo.

Por ahora, el mercado descuenta que habrá ajustes en surtidores. La incógnita es la magnitud, el ritmo y la capacidad del consumo argentino para absorber otro incremento en combustibles.

Compartí esta noticia !

Trump rechazó la propuesta iraní y la tensión en Ormuz disparó el petróleo por encima de los USD 105

Compartí esta noticia !

La crisis en Medio Oriente entró en una nueva fase de escalada política y económica después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara públicamente la respuesta enviada por Irán para intentar avanzar hacia un acuerdo de paz. La reacción inmediata de Washington aceleró la tensión diplomática y provocó una fuerte suba en los precios internacionales del petróleo, mientras el estrecho de Ormuz continúa parcialmente afectado por restricciones marítimas y amenazas militares cruzadas.

El barril de Brent trepó 4,15% y alcanzó los USD 105,49, mientras el WTI rozó los USD 100, reflejando el temor de los mercados a una prolongación del conflicto que ya lleva diez semanas y afecta una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

La decisión de Trump agregó incertidumbre sobre un escenario que ya venía deteriorándose tras nuevos ataques con drones en el Golfo, advertencias iraníes contra embarcaciones occidentales y maniobras navales de Estados Unidos en la región.

Ormuz volvió a convertirse en el eje de la disputa global

El punto más delicado del conflicto sigue siendo el estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Irán endureció su postura durante las últimas horas y ratificó que no aceptará mayor presencia militar extranjera en la zona. Además, estableció mecanismos de cobro para embarcaciones que atraviesen el paso marítimo y mantuvo restricciones parciales sobre el tránsito comercial.

Washington calificó como “inaceptable” cualquier intento iraní de controlar la navegación en Ormuz y reforzó operaciones navales sobre puertos y embarcaciones vinculadas a Teherán.

La tensión ya no se limita al plano diplomático. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar reportaron incidentes con drones durante el fin de semana, incluyendo ataques sobre cargueros y detecciones de aeronaves hostiles en espacio aéreo regional.

La negociación quedó atrapada entre exigencias nucleares y presión militar

El rechazo estadounidense expuso el deterioro de las conversaciones indirectas impulsadas mediante mediadores pakistaníes.

Según reportes difundidos por medios estatales iraníes y estadounidenses, Teherán habría propuesto: Finalizar la guerra en distintos frentes regionales. Reabrir plenamente el estrecho de Ormuz. Establecer garantías de seguridad marítima. Diluir parte del uranio enriquecido. Y transferir otro porcentaje a un tercer país bajo condiciones específicas

Sin embargo, el gobierno israelí mantiene una posición inflexible sobre el programa nuclear iraní. El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto continuará mientras Irán conserve capacidad de enriquecimiento nuclear.

Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian respondió que cualquier negociación “no significa rendición”.

La secuencia revela que el conflicto ya combina tres dimensiones simultáneas: disputa militar regional, pulseada energética global, y negociación nuclear sin avances visibles.

El impacto económico ya se siente en mercados y cadenas logísticas

La suba del petróleo reactivó alertas en mercados financieros y cadenas de abastecimiento internacionales.

El temor central de operadores y gobiernos occidentales es que una interrupción prolongada en Ormuz afecte: abastecimiento energético, costos de transporte marítimo, precios de combustibles, fertilizantes, y comercio global.

Para Argentina, el escenario adquiere sensibilidad adicional por dos razones: El impacto potencial sobre precios internos de combustibles. Y el efecto indirecto sobre costos logísticos y presión inflacionaria.

    Aunque el país posee producción energética propia, la volatilidad internacional suele trasladarse rápidamente a costos internos de transporte y distribución.

    Europa busca contener la escalada sin intervención ofensiva

    Frente al deterioro del escenario, Emmanuel Macron confirmó que Francia y Reino Unido impulsarán conversaciones multilaterales para garantizar la seguridad marítima en Ormuz.

    Más de 40 países participarán de una reunión de ministros de Defensa para analizar mecanismos de protección comercial y navegación segura.

    París aclaró que no evalúa una operación militar ofensiva y definió la iniciativa como una coordinación de seguridad marítima.

    Irán respondió con nuevas advertencias y sostuvo que cualquier despliegue occidental recibirá una “respuesta decisiva e inmediata”.

    Un conflicto que ya dejó de ser regional

    La decisión de Trump de rechazar la propuesta iraní endureció un escenario que venía mostrando señales de agotamiento diplomático.

    La próxima reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Beijing podría convertirse en otro capítulo relevante de la crisis, especialmente porque China depende fuertemente del petróleo que circula por Ormuz.

    Por ahora, el mercado observa tres variables críticas: si Irán profundiza restricciones marítimas, si Occidente amplía su presencia naval, y si la presión energética termina trasladándose a inflación global.

    La tensión sigue abierta y el precio del petróleo volvió a convertirse en el termómetro político de la guerra.

    Compartí esta noticia !

    Trump anunció el envió de un plan de 15 puntos con Irán y busca un alto el fuego que impacte en el petróleo

    Compartí esta noticia !

    Estados Unidos dio un paso concreto para reconfigurar el conflicto en Medio Oriente: envió a Irán una hoja de ruta de 15 puntos para alcanzar un alto el fuego definitivo, con el objetivo inmediato de garantizar la libre navegación en el Estrecho de Ormuz y estabilizar el frente energético global. El plan, confirmado por funcionarios paquistaníes y articulado bajo mediación egipcia, apunta a cerrar un acuerdo de “entendimiento global” y podría derivar en una cumbre presencial este viernes en Pakistán. En un escenario atravesado por tensiones militares y volatilidad económica, la iniciativa abre una pregunta central: ¿se trata de un giro real hacia la negociación o de un intento táctico para contener una crisis que ya impacta en los mercados?

    El dato no es menor. La propuesta aparece luego de una escalada de ataques cruzados y con el bloqueo del Estrecho de Ormuz como factor crítico para el comercio internacional de energía. La urgencia diplomática tiene correlato directo en el precio del petróleo y en la estabilidad de las cadenas logísticas globales.

    Una hoja de ruta que excede lo nuclear

    El documento enviado por Washington no se limita a un acuerdo puntual. Según se detalló, incluye alivio de sanciones, cooperación nuclear civil, desmantelamiento del programa nuclear iraní, supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), límites al desarrollo de misiles y garantías de libre tránsito por el Estrecho de Ormuz.

    Desde la mediación egipcia, el borrador fue definido como una plataforma de “entendimiento global”, lo que implica que el conflicto dejó de leerse únicamente en clave nuclear y pasó a integrar una agenda más amplia de seguridad, comercio y estabilidad regional.

    El diseño del plan también revela el intento de Estados Unidos por estructurar una negociación integral que combine incentivos —como el alivio de sanciones— con exigencias estratégicas sobre el programa nuclear y militar iraní. Esa arquitectura responde a un patrón conocido en la diplomacia internacional, pero en este caso se despliega bajo presión de tiempo: la cumbre prevista para este viernes exige movimientos logísticos inmediatos, en especial para la delegación norteamericana.

    El petróleo reacciona al clima de negociación

    El solo indicio de diálogo ya empezó a generar efectos concretos en los mercados. El precio del crudo Brent retrocedió a US$94,5 por barril este miércoles, luego de haber rozado los US$100 en la jornada previa. La baja no responde a un cambio estructural, sino a una señal: los mercados incorporaron la posibilidad de una tregua como variable de corto plazo.

    Sin embargo, la volatilidad sigue siendo alta. El bloqueo del Estrecho de Ormuz continúa vigente y actúa como factor de presión sobre los precios, más allá de las declaraciones diplomáticas. En ese punto, el mercado energético funciona como un termómetro directo del conflicto: cada avance o retroceso en la negociación se traduce en movimientos inmediatos.

    En el plano local, ese comportamiento ya empieza a tener consecuencias. Los combustibles y productos derivados del petróleo registran aumentos que impactan en la dinámica inflacionaria, lo que conecta un conflicto geopolítico con variables económicas domésticas.

    Diplomacia bajo presión y mercados expectantes

    El movimiento de Estados Unidos reposiciona a la Casa Blanca como actor central en la gestión del conflicto, pero también expone sus límites. La propuesta de 15 puntos busca ordenar un escenario fragmentado, donde intervienen múltiples actores y donde la respuesta iraní será determinante.

    Para Irán, el plan implica aceptar condiciones sensibles, como el desmantelamiento de su programa nuclear y la supervisión internacional. Para Estados Unidos, representa la necesidad de ofrecer garantías concretas —como el alivio de sanciones— en un contexto donde la credibilidad de los acuerdos previos forma parte de la discusión.

    En términos de poder, la negociación también está condicionada por el impacto económico global. La presión sobre el mercado energético y el riesgo de disrupciones mayores en el suministro actúan como incentivo para avanzar hacia un acuerdo, pero también elevan el costo de cualquier fracaso.

    Los intermediarios, en este caso Egipto y Pakistán, emergen como actores clave para sostener el canal diplomático. La posible cumbre presencial en territorio paquistaní no es solo un gesto logístico: es un intento de consolidar un espacio de negociación fuera del epicentro del conflicto.

    Entre la tregua y la persistencia de la tensión

    La propuesta estadounidense abre una ventana de negociación, pero no garantiza un desenlace. El foco inmediato estará en la viabilidad de la cumbre prevista para este viernes y en la respuesta iraní a los puntos más sensibles del plan.

    En las próximas semanas, el comportamiento del petróleo seguirá siendo un indicador clave. Si los precios logran estabilizarse, podría interpretarse como una señal de avance diplomático. Si vuelven a escalar, reflejarán la persistencia de la incertidumbre.

    El Estrecho de Ormuz seguirá en el centro de la escena. Su reapertura efectiva o su continuidad como cuello de botella logístico marcarán el ritmo no solo del conflicto, sino también de la economía global.

    Por ahora, la hoja de ruta de 15 puntos funciona como un intento de encauzar una crisis que ya desbordó lo militar y lo diplomático para instalarse en el corazón del sistema económico internacional. La negociación empezó a tomar forma, pero su resultado todavía está lejos de definirse.

    Compartí esta noticia !

    El petróleo roza los US$100 y expone el riesgo global tras la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos

    Compartí esta noticia !

    La guerra en Medio Oriente volvió a impactar de lleno en la economía global. Este jueves, los precios internacionales del petróleo registraron una suba de hasta 10% y regresaron a la zona de los US$100 por barril, tras una ofensiva militar de Irán contra buques petroleros en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

    La reacción de los mercados fue inmediata. El Brent crude oil, referencia para Europa, llegó a cotizar US$101 por barril, antes de moderarse hacia los US$98, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 4,6% hasta los US$91. Ambos índices acumulan una revalorización superior al 60% en lo que va de 2026, una señal de que el mercado energético ya está incorporando el riesgo geopolítico como factor estructural.

    El detonante inmediato fue el recrudecimiento del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Pero la pregunta que domina a los analistas es otra: ¿está el mundo ante una nueva crisis energética global o frente a un shock geopolítico de corto plazo?

    Ormuz, el cuello de botella energético del planeta

    La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. La ofensiva iraní contra buques que navegaban en la zona provocó incendios en al menos dos petroleros cerca del sur de Irak, obligando a evacuar a las tripulaciones. El ataque dejó un muerto y varios desaparecidos.

    El bloqueo de esa vía marítima tiene un efecto inmediato en los mercados. Se trata del principal paso para el petróleo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y Estados Unidos. Cada interrupción en esa ruta se traduce en menos oferta global disponible, una ecuación que empuja los precios al alza.

    Los inversores interpretan que el cierre parcial de Ormuz podría estar afectando la circulación de alrededor de 20 millones de barriles diarios, una cifra que explica la reacción inmediata del mercado.

    La respuesta energética de Occidente

    Ante la amenaza de un shock de oferta, las potencias occidentales activaron mecanismos de emergencia. La Agencia Internacional de la Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, la mayor medida de este tipo en la historia del organismo.

    Por su parte, Estados Unidos informó que liberará 172 millones de barriles adicionales a partir de la próxima semana.

    Sin embargo, la capacidad de estas medidas para estabilizar el mercado aparece limitada. Los volúmenes anunciados siguen lejos de compensar el flujo de petróleo que podría verse interrumpido si el conflicto se prolonga o si el tránsito marítimo continúa restringido.

    En términos políticos, la decisión revela una preocupación creciente: el precio del petróleo vuelve a convertirse en un frente de tensión para las economías globales, en especial en un contexto donde la inflación energética sigue siendo un riesgo para gobiernos y bancos centrales.

    Israel amplía el frente militar y eleva la tensión regional

    Mientras los mercados reaccionaban al shock energético, el conflicto militar escaló en paralelo. El ejército de Israel confirmó que atacó el complejo nuclear Taleghan nuclear complex en territorio iraní.

    La ofensiva se inscribe en una estrategia más amplia. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, instruyó al ejército para que se prepare a expandir las operaciones militares contra el grupo chiíta Hezbollah en el Líbano.

    El conflicto ya tiene impactos humanitarios significativos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que 3,2 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de Irán como consecuencia de las hostilidades.

    En paralelo, medios iraníes reportaron la muerte de Sardar Esmail Dehghan, comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un ataque selectivo ocurrido en la ciudad de Arak, donde falleció junto a su esposa y sus dos hijos.

    Un conflicto militar que redefine el tablero energético

    La combinación de ataques en rutas petroleras, ofensivas militares y respuesta energética de Occidente está configurando un escenario de alta volatilidad geopolítica.

    El mercado energético opera con una lógica simple: cuando se percibe riesgo de interrupción en el suministro, los precios reaccionan antes de que la escasez se materialice.

    Eso explica por qué el petróleo ya volvió a niveles cercanos a US$100 por barril, incluso antes de que el impacto real en la oferta global sea completamente medido.

    Para muchos gobiernos, el problema no es solo el precio del crudo. Un salto sostenido en los valores del petróleo impacta en inflación, costos logísticos, transporte y energía, variables que afectan directamente la estabilidad económica.

    Un escenario abierto con implicancias globales

    El movimiento de los precios del petróleo es, en realidad, un termómetro político. Cada escalada militar en Medio Oriente se traduce en un reajuste inmediato de expectativas en los mercados.

    Si el conflicto se limita a episodios aislados, la presión sobre los precios podría moderarse. Pero si el cierre del estrecho de Ormuz se prolonga o si la guerra se expande hacia nuevos frentes, el impacto podría escalar hacia una crisis energética de alcance global.

    Por ahora, el mercado se mueve entre dos fuerzas opuestas: las reservas estratégicas liberadas por Occidente y el riesgo creciente de interrupción del suministro.

    En ese delicado equilibrio se juega algo más que el precio del petróleo. También está en disputa la estabilidad energética de la economía global.

    Compartí esta noticia !

    Categorías

    Solverwp- WordPress Theme and Plugin