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Biocombustibles: Energía oficializó valores para biodiesel y bioetanol en medio de presión de costos

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Energía oficializó nuevos precios para biodiesel y bioetanol, impacto inmediato en costos industriales y en la política de biocombustibles

El Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Energía, estableció los nuevos precios oficiales del biodiesel y del bioetanol para mezcla obligatoria con gasoil y naftas, mediante las Resoluciones 485/2025 y 486/2025. La actualización rige desde su publicación en el Boletín Oficial y redefine el esquema de costos para refinerías, petroleras, ingenios y pymes aceitera–alcoholeras, en un contexto de presión por recomponer ingresos del sector y contener el impacto en surtidores.

Un paquete regulatorio clave: cómo quedan los precios y quiénes son los actores involucrados

Las Resoluciones 485/2025 y 486/2025 de la Secretaría de Energía —publicadas en el Boletín Oficial— fijaron nuevos valores para los biocombustibles destinados a la mezcla obligatoria con combustibles fósiles, en cumplimiento de los mandatos establecidos por la Ley 27.640 de Biocombustibles y su régimen de abastecimiento regulado.

Resolución 485/2025 – Biodiesel. Establece un nuevo precio de adquisición del biodiesel destinado a la mezcla obligatoria con gasoil. El artículo 1° fija el valor oficial aplicable para las operaciones entre las plantas habilitadas y las empresas refinadoras o comercializadoras. La resolución se dicta en el marco de la potestad regulatoria de la Secretaría de Energía para actualizar precios según variaciones de costos productivos, insumos y condiciones del mercado.

Resolución 486/2025 – Bioetanol. Determina los precios oficiales del bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y de maíz, en línea con el régimen de cortes obligatorios de naftas. El artículo 1° fija el precio para el bioetanol de caña, mientras que el artículo 2° define el valor para el bioetanol derivado de maíz, ambos con vigencia inmediata.

Ambas normativas reafirman que los nuevos precios serán de cumplimiento obligatorio para toda operación comercial vinculada a la mezcla obligatoria con combustibles fósiles, y su aplicación queda sujeta a la fiscalización de la Secretaría de Energía.

Presión de costos, señales regulatorias y un mercado en transición

La actualización de precios ocurre en un contexto de tensiones entre la necesidad de sostener la viabilidad económica de las plantas de biocombustibles y la presión por contener aumentos en combustibles líquidos.

Los productores de biodiesel y bioetanol habían advertido durante los últimos meses sobre: incrementos en insumos claves (aceite de soja, maíz, caña y logística); variaciones del tipo de cambio; atraso acumulado en precios regulados respecto de los costos reales de producción.

La Secretaría de Energía fundamenta que las actualizaciones responden a la dinámica del mercado y a la obligación de sostener el abastecimiento, tal como prevé la Ley 27.640, que ordena asegurar “volúmenes y precios que permitan el normal funcionamiento del régimen de biocombustibles”.

A su vez, la medida se alinea con la política de recomposición progresiva del Precio de Paridad de Importación (PPI), que afecta directamente la estructura de costos de las petroleras y la forma en que éstas trasladan costos a los surtidores.

Impacto para petroleras, ingenios, pymes y provincias productoras

La fijación de nuevos precios tendrá efectos inmediatos en toda la cadena energética.

Para las petroleras. Aumentan los costos de adquisición de biodiesel y bioetanol para mezcla obligatoria. La señal de precios podría presionar al alza la estructura de costos de gasoil y naftas, aunque el Gobierno busca administrar el impacto final en surtidores.

Para el sector agroindustrial (soja, maíz y caña). La actualización de precios mejora el ingreso de plantas industriales en un año marcado por márgenes ajustados. Permite cierta previsibilidad a corto plazo, fundamental para la planificación financiera de pymes y cooperativas vinculadas a biocombustibles.

Para las provincias bioenergéticas. Las economías regionales de Tucumán, Salta y Jujuy (bioetanol caña) y las provincias cerealeras de la región centro (bioetanol maíz), además de Santa Fe (biodiesel), ven en estas actualizaciones un respiro frente a costos crecientes.

Para el mercado energético en general. El ajuste sostiene el cumplimiento del régimen de cortes obligatorios y evita desabastecimientos, un riesgo presente cuando los precios regulados quedan por debajo de los costos de producción.

Normalización gradual y un debate de fondo pendiente

Las Resoluciones 485/2025 y 486/2025 se inscriben en un proceso de “normalización regulatoria” que la Secretaría de Energía viene impulsando desde fines de 2024, con revisiones periódicas para recomponer precios y garantizar el abastecimiento interno.

Sin embargo, el debate estratégico continúa abierto: ¿Argentina avanzará hacia un esquema de precios más libre o sostendrá la regulación? ¿Se ampliarán los cortes obligatorios como plantea parte de la industria para aumentar inversiones? ¿Cómo impactará la evolución macroeconómica en los costos de producción durante 2026?

Por ahora, el Gobierno refuerza la señal de mantener un régimen regulado, pero con mayor periodicidad en las revisiones, buscando equilibrio entre sostenibilidad productiva y estabilidad de precios.

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El 2% dice presente

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Para la consultora Ecolatina el IPC núcleo creció 1,9% y anticipa un cierre de año cercano al 30% de inflación.

La inflación nacional registró en septiembre un aumento del 2,1% mensual, según los datos del INDEC, marcando una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto de agosto y convirtiéndose en la variación más alta desde abril. Aun así, los precios se mantienen dentro del rango previsto por el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, que proyectaba un alza similar.

Con este registro, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula un incremento del 22% en lo que va de 2025, mientras que la inflación interanual se ubica en 31,8%, el valor más bajo desde mediados de 2018. El dato consolida la tendencia de moderación inflacionaria observada en los últimos trimestres, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria y retracción del consumo.

Combustibles, vivienda y educación lideraron las subas

De acuerdo con el informe oficial, los precios regulados —que incluyen tarifas y combustibles— registraron el mayor incremento, con un 2,6% mensual, impulsado por las subas en combustibles (+3,9%) y electricidad, gas y otros servicios (+3,0%).

Los precios estacionales avanzaron 2,2%, revirtiendo la caída de agosto (-0,8%). Dentro de esta categoría, frutas y verduras aumentaron 5,2%, reflejando la volatilidad del sector agroalimentario. En contraste, la indumentaria —que suele acelerarse con el cambio de temporada— mostró un alza moderada del 1,1%, por debajo de lo esperado.

El IPC Núcleo, que excluye precios regulados y estacionales y refleja con mayor precisión la dinámica de fondo de la inflación, se incrementó 1,9% y desaceleró 0,1 puntos respecto de agosto. Este comportamiento sugiere que el proceso inflacionario continúa bajo control, con un traslado a precios (pass-through) limitado frente a las variaciones del tipo de cambio.

“La inflación núcleo se mantiene por debajo de la evolución del tipo de cambio oficial, que subió 5,5% en el mes”, detalla el informe. “Esto confirma que la economía atraviesa un régimen inflacionario moderado, influido por una mayor apertura comercial y menor actividad económica”.

En la comparación por sectores, vivienda, agua, electricidad y gas fue la división con mayor aumento (+3,1%), seguida por educación (+3,1%) y transporte (+3,0%). Por el contrario, restaurantes y hoteles tuvo el menor incremento (+1,1%), reflejando la desaceleración del consumo en servicios.

Bienes vs. servicios: la brecha se amplía

La diferencia de comportamiento entre bienes y servicios sigue marcando el pulso de la inflación. En septiembre, los bienes subieron 2,0%, mientras que los servicios aumentaron 2,3%. En el acumulado anual, los bienes trepan 17,9%, pero los servicios casi duplican ese ritmo con 31,2%, impulsados por los ajustes en tarifas y alquileres.

La tendencia confirma que el peso de los costos regulados y los servicios públicos continúa siendo determinante en la dinámica inflacionaria, a pesar de la estabilidad del tipo de cambio y de la política monetaria restrictiva que limita la demanda agregada.

Octubre por encima del 2% y un cierre del año en torno al 30%

Para octubre, las proyecciones oficiales y privadas anticipan que la inflación volverá a ubicarse por encima del 2% mensual, con especial atención en la evolución del tipo de cambio y la política cambiaria hacia fin de año.

La estabilidad lograda hasta ahora —explicada por la mayor apertura comercial, la contracción del crédito y el anclaje salarial— permitió reducir el pass-through y evitar un salto inflacionario mayor, incluso en un contexto de incertidumbre electoral y restricciones cambiarias.

“Estimamos que la inflación cierre 2025 en torno al 30% anual, algo por encima de lo previsto meses atrás, pero marcando una fuerte desaceleración respecto de 2024”, concluye el informe.

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