precios regulados

La inflación en el NEA se moderó al 2,7% pero fue la segunda más alta del país y mantiene el mayor incremento en lo que va del año

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 2,7% en el mes de abril de 2026 y, aunque desaceleró de manera importante respecto al mes anterior, igualmente fue la región con el segundo mayor incremento de precios del país en ese mes a la vez que tiene el mayor incremento en el acumulado del año, destacó un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco en base a datos del INDEC. En el NEA, la suba mensual de abril 2026 presentó una desaceleración de 1,4 puntos porcentuales respecto al mes previo (4,1% en marzo 2026), mostrando además la suba más leve desde diciembre pasado. A nivel interanual, la suba de precios fue del 33,5%, ubicándose nuevamente por encima del total nacional.

Por su parte, la región mantiene un aspecto altamente negativo: en el acumulado del primer cuatrimestre, la suba de precios en el NEA llegó al 14,6%, siendo la más alta del país y se ubica, además, muy por encima de igual período del 2025 cuando fue de 10,6%.

Transporte, Comunicación y Vivienda y servicios impulsaron la suba de precios de la región

Desagregando por divisiones, durante abril hubo solo tres divisiones con expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Transporte con +5,6% traccionado por la suba de combustibles que llegó al 12,2% (el doble que en marzo); le siguió Comunicación con +4,9% impulsado por subas en las tarifas de telefonía e internet; y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles completa el podio con un alza del 3,3%, explicado fundamentalmente por subas de tarifas eléctricas.

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Salud (2,5%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,4%), Bienes y servicios varios (2,2%), Prendas de vestir y calzado (2,1%), Recreación y cultura (1,9%), Bebidas alcohólicas y tabaco (1,8%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,7%), Restaurantes y hoteles (1,6%) y cerró Educación (1,4%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios mostró la mayor suba en abril en el NEA con 56,5%, muy por encima del nivel general regional (33,5%); le sigue Restaurantes y Hoteles (44,0%) y Educación (41,6%); en el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (15,8%) muestra la menor suba año/año.

¿Qué pasó con los alimentos?

En abril 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 2,4%, siendo la primera vez desde octubre 2025 que se posiciona por debajo del 3%. Respecto al dato de marzo, desaceleró en 2,1 puntos porcentuales, explicado por menor suba en Carnes (de 7,6% a 2,2%) y por la caída en Frutas (de 3,5% a -1,2%). En este marco, el rubro de mayor suba en abril dentro de este grupo estuvo en Leche, productos lácteos y huevos (+3,5%) y Aceites, grasas y mantecas (3,2%).

Regulados volvieron a impulsar el alza general regional

En abril, los precios Regulados fueron los de mayor crecimiento en el NEA visto por categorías: fue de +5,0%, aunque desaceleró en comparación al dato de marzo pasado (fue 7,4%); Por su parte los precios Núcleo mostraron una importante moderación (2,3% en abril cuando fue de 3,5% en marzo) y los Estacionales desaceleraron al 0,8% desde el 1,5% de marzo.

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La inflación de abril fue de 2,6%, según el INDEC

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El índice mensual perforó el 3% por primera vez en cinco meses y acumuló una suba interanual de 32,4%. El dato fortalece la estrategia económica de Javier Milei y Luis Caputo, aunque persisten tensiones por precios regulados y consumo debilitado.

La inflación de abril fue de 2,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), marcando la variación mensual más baja en cinco meses y llevando el acumulado anual a 12,3%. En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento de 32,4%.

El dato llegó en un momento políticamente sensible para el Gobierno nacional. Con una economía atravesada por caída del consumo, desaceleración de la actividad y tensiones sectoriales, la administración de Javier Milei necesitaba mostrar una señal concreta de estabilización nominal para sostener el núcleo de su programa económico: equilibrio fiscal, control monetario y desaceleración inflacionaria.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que se trató de “la inflación más baja en cinco meses” y remarcó que el IPC núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— se ubicó en 2,3%, el menor nivel desde octubre del año pasado.

Bajar inflación sin expandir gasto

De acuerdo con los datos oficiales, el IPC de abril se explicó por tres comportamientos distintos dentro de la estructura de precios: IPC Núcleo: 2,3%. Regulados: 4,7%. Estacionales: 0%

La diferencia entre los componentes expone uno de los principales desafíos del programa económico. Mientras el Gobierno logró moderar parte de la inflación vinculada a bienes y servicios corrientes, los precios regulados —tarifas y otros componentes administrados— continúan presionando sobre el índice general.

Aun así, el Ejecutivo interpreta el resultado como una validación de su estrategia fiscal y monetaria. Caputo subrayó además que, excluyendo el período excepcional de pandemia en 2020, se trató del abril con menor inflación desde el inicio de la serie estadística en 2017.

La desaceleración también se reflejó en los indicadores sociales más sensibles. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para medir la línea de indigencia, aumentó 1,1% mensual, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), referencia para pobreza, subió 2,5%.

La inflación baja, pero la economía todavía no muestra recuperación homogénea

El dato inflacionario aparece en simultáneo con señales mixtas en la economía real. La desaceleración de precios convive con indicadores de consumo todavía debilitados y una actividad que no termina de consolidar recuperación en todos los sectores.

En términos políticos, el Gobierno apuesta a que la baja de inflación funcione como principal activo de gestión de cara al segundo semestre. La estrategia oficial consiste en sostener el equilibrio fiscal incluso en un contexto de desaceleración económica, evitando medidas expansivas que puedan comprometer la desinflación.

Ese esquema también condiciona futuras discusiones salariales, actualización de tarifas y reclamos de sectores productivos que vienen advirtiendo sobre caída de rentabilidad y menor demanda interna.

El Gobierno ahora enfrenta una etapa más compleja: consolidar la baja inflacionaria sin profundizar la caída del consumo ni tensionar el frente social.

La dinámica de precios regulados, el comportamiento del dólar, las negociaciones salariales y la evolución de la actividad económica serán variables clave hacia el segundo semestre. También influirá el margen político que conserve el Ejecutivo para sostener el ajuste fiscal como eje ordenador de la economía.

Por ahora, abril dejó un dato que fortalece discursivamente al oficialismo. La discusión pasa a ser si la desaceleración puede transformarse en estabilidad sostenida y cuánto tarda esa mejora nominal en impactar sobre la economía cotidiana.

ipc_05_26 INDEC by CristianMilciades

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Inflación de marzo: el IPC rebota a 3,3% y expone la fragilidad del proceso de desaceleración

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La inflación de marzo volvió a encender señales de alerta en el frente económico. Según estimaciones privadas, el IPC nacional se ubicó en 3,3%, con una aceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto a febrero. El dato, construido sobre relevamientos de precios de alta frecuencia, aparece en un momento sensible para el Gobierno: cuando la desaceleración inflacionaria era uno de los principales anclajes políticos de su programa. ¿Se trata de un desvío puntual o del primer síntoma de un freno más profundo?

El salto estuvo impulsado principalmente por los precios regulados, que treparon 5,1%, y por los alimentos y bebidas no estacionales, con una suba de 4,2%. El impacto de los combustibles —en un contexto internacional adverso— explicó la totalidad de la aceleración mensual.

Presión de regulados y alimentos: el núcleo del problema

El dato central no es solo el nivel del índice, sino su composición. La inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— también se ubicó en 3,3%, lo que revela que la dinámica inflacionaria mantiene una inercia elevada incluso sin shocks puntuales.

Dentro de ese componente, el resto de la núcleo (sin alimentos) avanzó 2,9%, con educación como principal factor de presión. En paralelo, los precios estacionales crecieron apenas 0,6%, lo que refuerza la idea de que la aceleración no provino de factores transitorios sino de decisiones de precios administrados y ajustes en sectores clave.

El esquema es claro: tarifas, combustibles y alimentos volvieron a marcar el ritmo. Y lo hicieron en simultáneo. En términos políticos, esto tensiona uno de los pilares del programa oficial: la capacidad de administrar la nominalidad sin deteriorar el poder adquisitivo en el corto plazo.

Señales cruzadas para el Gobierno y el mercado

El dato de marzo se ubica por encima de la mediana de consultoras (3,0%) y también supera el 2,5% proyectado en el REM relevado previamente. Esa diferencia no es solo técnica. Expone un desfasaje entre expectativas y resultados que el Gobierno deberá administrar en términos de credibilidad.

Al mismo tiempo, el comportamiento del IPC impacta sobre otras variables sensibles. La persistencia de inflación núcleo en torno al 3% mensual condiciona la baja de tasas reales, el ritmo de recuperación del consumo y la sostenibilidad de la estrategia cambiaria. No aparece todavía como un quiebre del programa, pero sí como una señal de advertencia.

En ese contexto, el dato dialoga con las propias declaraciones del equipo económico, que ya había admitido preocupación por la velocidad de la recuperación y la posibilidad de interrupciones en la tendencia descendente de la inflación.

¿Desvío transitorio o cambio de tendencia?

El Gobierno enfrenta ahora una lectura incómoda. Por un lado, puede argumentar que el salto responde a un shock puntual —combustibles y regulados— en un contexto internacional adverso. Por otro, la persistencia del componente núcleo sugiere que la desinflación no está consolidada.

Las próximas mediciones serán determinantes. Si el índice vuelve a converger hacia niveles más bajos, marzo quedará como un episodio aislado. Pero si la dinámica se sostiene, el desafío será mayor: reordenar expectativas sin perder el control político del programa económico.

En paralelo, habrá que observar cómo evolucionan los precios regulados, que hoy aparecen como el principal vector de presión. También el comportamiento de alimentos, donde cualquier aceleración impacta directamente en el clima social.

El dato ya está sobre la mesa. Y más que cerrar una etapa, abre una nueva discusión sobre los límites reales de la desinflación en la Argentina.

Anticipo de Inflacion Marzo 2026 by CristianMilciades

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La inflación cerró 2025 en 31,5%: diciembre marcó un 2,8% y el Gobierno destacó el dato como el más bajo en ocho años

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en diciembre de 2025 una suba mensual de 2,8% y acumuló un incremento anual de 31,5%, según informó el INDEC. El dato permitió al Gobierno nacional cerrar el año con la inflación más baja de los últimos ocho años, tanto en la medición general como en el componente núcleo, en un contexto de reordenamiento de precios relativos, flotación cambiaria y una fuerte contracción monetaria. El resultado consolida al proceso de desinflación como uno de los ejes centrales del programa económico.

El informe oficial fue publicado el 13 de enero de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y corresponde al Índice de Precios al Consumidor con cobertura nacional, que releva la evolución de precios en 39 aglomerados urbanos del país.

Dinámica mensual y sectores que impulsaron la suba de diciembre

Durante diciembre, la división con mayor aumento fue Transporte, que registró una suba del 4,0%, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento del 3,4%. En contraste, las menores variaciones se observaron en Educación (0,4%) y Prendas de vestir y calzado (1,1%).

Desde el punto de vista de la incidencia sobre el nivel general, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división que más aportó al incremento mensual del IPC en todas las regiones del país, lo que confirma su peso estructural en la canasta de consumo de los hogares.

Por categorías, los precios Regulados lideraron la suba mensual con un 3,3%, seguidos por el IPC Núcleo (3,0%), mientras que los Estacionales mostraron un aumento más moderado del 0,6%. En términos agregados, los servicios aumentaron 3,4%, por encima de los bienes, que subieron 2,6%, una brecha que refleja el impacto persistente de los precios regulados y de los costos asociados a servicios esenciales.

Diferencias regionales: el Noreste encabezó las subas

El informe del INDEC también evidenció diferencias regionales significativas. En diciembre de 2025, la región Noreste registró la mayor suba mensual del IPC, con un 3,4%, mientras que Noroeste y Patagonia presentaron los incrementos más bajos, ambos con 2,6%.

Estas variaciones se explican, en buena medida, por la estructura de consumo regional, el peso relativo de los alimentos y los servicios regulados, y la incidencia de componentes como transporte y vivienda, que tuvieron comportamientos dispares según la región.

El balance anual: la inflación más baja en ocho años

Con el cierre de diciembre, el IPC acumuló en 2025 un aumento del 31,5% interanual, un nivel que el Gobierno nacional destacó como el más bajo de los últimos ocho años. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que se trata de “la inflación más baja de los últimos 8 años, tanto en su medición a nivel general, como núcleo”.

Según el funcionario, el resultado se alcanzó “en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero, producto del feroz ataque político que derivó en una dolarización cercana al 50% del M2”.

Caputo sostuvo además que el proceso de desinflación se apoya en un esquema macroeconómico definido: “El programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del BCRA seguirán siendo los pilares para continuar con el proceso de desinflación”.

Impacto económico

El dato de inflación de diciembre y el cierre anual consolidan una señal clave para la economía argentina: la desaceleración inflacionaria se sostiene incluso en un escenario de ajustes en precios regulados y normalización de variables macroeconómicas. Para los sectores productivos, el sendero descendente del IPC mejora las previsiones de costos y la planificación financiera, mientras que para los hogares representa una moderación en la pérdida del poder adquisitivo, aunque con fuertes diferencias según el peso de alimentos y servicios en cada región.

Desde el punto de vista institucional, el resultado refuerza la estrategia oficial de priorizar el equilibrio fiscal y el control monetario como herramientas centrales contra la inflación. En ese marco, el ministro de Economía fue contundente al señalar que “este es el único camino viable para erradicar definitivamente la inflación”.

ipc_01_26 INDEC by CristianMilciades

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Tarifas de gas: oficializan el precio PIST de enero 2026 y mantienen subsidios focalizados

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La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía estableció un nuevas tarifas de gas natural en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) que regirá para los consumos realizados a partir de enero de 2026, en el marco del Plan Gas.Ar. La medida, formalizada mediante la Resolución 605/2025 y publicada en el Boletín Oficial el 29 de diciembre, dispone una actualización del 0,53% sobre el valor vigente y se inscribe en el sendero de recomposición tarifaria definido por el Gobierno nacional para sostener los precios energéticos en términos reales, en un contexto de desaceleración inflacionaria y restricción fiscal.

La resolución impacta directamente en las tarifas finales del servicio público de gas natural por redes, ya que el precio del PIST es uno de los componentes centrales de la factura que pagan los usuarios residenciales, comerciales e industriales, junto con los cargos de transporte y distribución. El esquema mantiene las bonificaciones focalizadas para los usuarios de menores y medianos ingresos y refuerza la estrategia oficial de reducción progresiva de subsidios generalizados.

Marco normativo, emergencia energética y continuidad del Plan Gas.Ar

La decisión se apoya en un entramado normativo amplio que incluye las Leyes Nros. 17.319 y 24.076, la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos N° 27.742 y una serie de decretos que declararon y prorrogaron la emergencia del Sector Energético Nacional. En particular, el Decreto N° 55/2023 declaró la emergencia en generación, transporte y distribución de energía eléctrica y gas natural, mientras que el Decreto N° 70/2023 amplió la emergencia pública hasta el 31 de diciembre de 2025, facultando a la Secretaría de Energía a redeterminar la estructura de subsidios.

En ese marco, el Plan Gas.Ar —aprobado originalmente por el Decreto N° 892/2020— continúa siendo la herramienta central para garantizar el abastecimiento interno de gas natural, promover la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones. El artículo 6° de ese decreto habilitó al Estado nacional a asumir una parte del precio del gas en el PIST para moderar el impacto tarifario, mecanismo que derivó en un esquema de subsidios crecientes financiados por el Tesoro.

Sin embargo, según consta en la Nota N° NO-2024-09637032-APN-MEC del Ministerio de Economía, ese esquema fue considerado incompatible con la situación fiscal, al funcionar como un subsidio generalizado a toda la demanda. A partir de allí, el Gobierno avanzó en una reestructuración gradual de precios y tarifas, acompañada por un sistema de segmentación por niveles de ingresos.

Actualización de precios, segmentación y rol del ENARGAS

La Resolución 605/2025 se inscribe en la continuidad de ese proceso. A través de la Nota N° NO-2025-142231441-APN-MEC, fechada el 23 de diciembre de 2025, el Ministerio de Economía instruyó a la Secretaría de Energía a continuar en enero de 2026 con el sendero de actualización de precios del sector energético, aplicando un incremento del 0,53% al precio del gas natural en el PIST vigente según la Resolución N° 487/2025.

El objetivo explícito, según surge de los considerandos, es “mantener dichos precios y tarifas en valores reales lo más constantes posibles”, en línea con la desaceleración inflacionaria verificada a la fecha. La actualización se complementa con lo dispuesto en el artículo 5° de la Resolución N° 41/2024, que regula la aplicación de bonificaciones y segmentación.

El esquema vigente distingue entre usuarios Nivel 1 (mayores ingresos), que pagan el costo pleno del servicio, y los Niveles 2 y 3 (menores y medianos ingresos), que acceden a bonificaciones sobre el consumo base. Desde el 1° de febrero de 2025, estas bonificaciones se rigen por la Resolución N° 24/2025, que equiparó los porcentajes aplicables al PIST para los consumos base de los Niveles 2 y 3, manteniendo la focalización de la ayuda en los hogares de menores ingresos.

La resolución también instruye al ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS (ENARGAS) a adoptar las medidas necesarias para que las facturas reflejen el nuevo precio del PIST y, cuando corresponda, las bonificaciones vigentes. Asimismo, establece que ENARSA, las empresas productoras y las distribuidoras y subdistribuidoras deberán adecuar sus contratos de abastecimiento en un plazo de cinco días corridos desde la publicación de la norma.

Impacto en tarifas y proyección institucional del nuevo regulador

Además del precio del gas en el PIST, la actualización tarifaria de enero de 2026 incorpora los ajustes correspondientes a los segmentos de transporte y distribución, conforme a las revisiones tarifarias quinquenales realizadas por el ENARGAS y a las pautas fijadas por el Ministerio de Economía en la Nota N° NO-2025-44507112-APN-MEC.

El contexto institucional también suma un elemento relevante: mediante el Decreto N° 452/2025 se creó el ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS Y LA ELECTRICIDAD, que deberá comenzar a funcionar dentro de los 180 días desde su publicación. Hasta tanto se apruebe su estructura orgánica, el ENARGAS y el ENRE mantienen sus funciones y competencias, lo que garantiza la continuidad operativa del esquema regulatorio.

En términos económicos, la resolución consolida un esquema de aumentos graduales y predecibles, orientado a reducir el peso de los subsidios energéticos sobre las cuentas públicas, sostener la inversión en el sector y asegurar el abastecimiento de gas natural. Para los usuarios finales, el impacto se traducirá en una nueva actualización tarifaria desde enero de 2026, con efectos diferenciados según el nivel de ingresos y el volumen de consumo.

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