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Ormuz vuelve a tensionar los mercados: el petróleo impulsa la soja mientras el trigo pierde ritmo comercial y el maíz gana protagonismo

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El mercado internacional de granos volvió a quedar condicionado por la geopolítica. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reinstaló la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, y provocó una recuperación del petróleo que rápidamente se trasladó al complejo sojero. En paralelo, la comercialización del trigo nuevo continúa mostrando un ritmo inferior al habitual, mientras el maíz consolida su protagonismo gracias al ingreso de la cosecha tardía y a una mejora en el volumen de negocios.

Así lo señala el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica un escenario donde los factores geopolíticos, climáticos y comerciales vuelven a redefinir las expectativas de los principales mercados agrícolas.

Se cayó la tregua en Medio Oriente y el petróleo vuelve a ser protagonista. La comercialización del trigo nuevo en mínimos y fijaciones cayendo. Repunta la comercialización del maíz y suma una segunda semana de mayores compromisos.

1. Se rompe la tregua en Medio Oriente y se disparan las cotizaciones de soja

Se rompe la tregua de paz provisoria entre Estados Unidos e Irán y las cotizaciones del petróleo tomaron cierto impulso en las plazas de futuros más importantes del mundo. Se vuelve a agregar cierta prima de riesgo en torno al futuro de uno de los puntos neurálgicos para el comercio global: el estrecho de Ormuz. Siguiendo al crudo, el precio del aceite de soja encontró un piso en Chicago y ya viene marcando una tendencia alcista en dirección hacia los US$ 1.600/t, ganando más de 5% en la semana e impulsando las cotizaciones del poroto.

Sin embargo, Medio Oriente no es el único factor alcista para la soja en el mercado actual. Ya se inauguró el “climático norteamericano” con pronósticos de ola de calor para las próximas semanas en Estados Unidos sobre regiones productivas claves, que impactan de lleno en las especulaciones para la oferta de la nueva campaña. Además, reapareció la demanda china por soja norteamericana, abonando a la idea de que finalmente los asiáticos cumplirán con la meta de originar 25 Mt anuales desde Estados Unidos.

Este escenario deja un terreno propicio para los fondos especulativos que vuelven a rearmar una posición comprada en soja. Luego del fenomenal desarme entre mediados de mayo y fines de junio, los especuladores reanudan sus apuestas por la oleaginosa y, en solo una semana, más que duplicaron su posición neta comprada con el equivalente a 10 Mt entre futuros y opciones. En consecuencia, el futuro de soja más cercano llegó a cotizar en torno a US$ 441/t en la última semana, arribando a máximos desde mayo pasado. No obstante, con el correr de los días, la presión alcista recortó terreno para terminar operando el viernes en USD 334/t, previo a la publicación del informe mensual del USDA.

El rally en Chicago ayuda para sostener los precios en el mercado interno argentino, siendo que la pizarra de soja alcanza US$ 325/t. En pesos ajustados por inflación, el precio disponible por la oleaginosa alcanzó máximos desde mediados de mayo. La mejora en las cotizaciones locales viene impulsando el pricing de soja en el último par de meses, aunque el cuadro comercial general todavía tiene mucho por avanzar.

Ya pasaron tres meses desde el inicio de la campaña de soja 2025/26 y se llevan comprometidas 21,8 Mt en el mercado interno, 19% por detrás del promedio de la última década (sin contar la campaña 2022/23). Con una producción estimada en torno a 51,5 Mt para este ciclo, solo el 42% de la cosecha tiene contrato y al 27% se le fijó precio, lo que representa la proporción de cobertura en el mercado físico más baja de la que se tenga registro desde al menos la campaña 1994/95. Esta dinámica contrasta directamente con la del año pasado, cuando a esta altura había 20 Mt de soja con precio (50% más que el nivel actual), a pesar de que hoy la pizarra de soja en pesos ajustados por inflación está un 8% arriba, y en dólares, más del 21%.

El extraordinario nivel de oferta interna de cereales y girasol, como la pujante demanda externa, les otorgaron mucha liquidez a los granos fuera de la soja, concentrando las negociaciones por esa vía y aplazando los compromisos de la oleaginosa, tanto por el lado de la oferta como el de la demanda. 


2. Trigo 2026/27: la comercialización de trigo nuevo alcanza 2 Mt, cuarto total más bajo en la última década.

La siembra de trigo de la nueva campaña avanza a paso firme, habiendo alcanzado el 82% de las 6,6 M Ha proyectadas según SAGyP. Tras superar algunas semanas de mayor retraso por el exceso de lluvias que dificultó el avance de las labores, el clima dio tregua y el ritmo en los campos logró recuperarse. Sin embargo, este dinamismo no se estaría reflejando con la misma fuerza cuando analizamos la comercialización: el volumen de los negocios de la nueva campaña viene rodando más lento que en ciclos previos. Al cierre de esta semana, el total comercializado apenas alcanza el 10,5% de la producción que estima el USDA para nuestro país, por debajo del promedio del 16,6% registrado durante los últimos cinco años para esta altura.

En términos acumulados, se comercializaron 2 Mt y 0,69 Mt no tienen precio firme. Si bien el porcentaje total con precio firme se ubica en 68%, dicho guarismo viene cayendo en las últimas semanas dado que creció la proporción de negocios sin precio firme. Esta caída responde en gran medida a la evolución de los precios: el comportamiento se alineó con la marcada pendiente bajista que exhibieron los valores del trigo a cosecha desde principios de mayo. A medida que las cotizaciones del contrato a diciembre fueron perdiendo fuerza, pasando de techos cercanos a los US$ 231/t entre finales de abril y mediados de mayo hacia la zona de los US$ 206/t a principios de este mes, la oferta optó por pisar el freno en las fijaciones directas, en paralelo con un ritmo de comercialización relativamente más bajo a lo visto a comienzos de mayo.

En un escenario donde se podría alcanzar una producción relativamente normal hacia el nuevo ciclo 2026/27, considerando que el área total estaría levemente por debajo del año previo y 8% por encima del promedio de la última década, monitorear el ritmo de absorción de la actual campaña es clave por posibles repercusiones en niveles de stocks. Para el presente ciclo 2025/26 se estima un crecimiento en stocks finales que podrían ubicarse en torno a 4,5 Mt y en máximos desde la campaña 2014/15, contemplando un nivel de consumo interno alto de 9,2 Mt y exportaciones récord por 19 Mt.

Haciendo foco en la dinámica exportadora, hasta el momento se tienen registros de ventas de exportación por 14,56 Mt y compras domésticas de dicho sector en el mercado doméstico por 16 Mt, totales que son históricamente altos para ambos casos. Es decir, se mantiene un buen ritmo de inserción externa ante una buena dinámica de ventas domésticas en términos absolutos, aunque es clave que la exportación siga traccionando compras en esta segunda mitad de la campaña. Ello, en un contexto en el cual Argentina ya empieza a perder competitividad en destinos más lejanos. Actualmente, el precio FOB para el trigo se ubica en los US$ 227/t, muy similar a sus competidores, cuando a principios de este año el precio de exportación argentino era el más bajo del grupo, con un valor FOB rondando los US$ 208/t, siendo el origen más atractivo para la demanda global.

Esta dinámica estaría explicada, en parte, por la actual presión de cosecha del hemisferio norte. Con las labores en marcha en Europa y la región del Mar Negro, la oferta presiona en las cotizaciones. Ucrania proyecta una producción de 22,8 Mt según la Asociación Ucraniana de Granos, superando levemente el ciclo previo, mientras que en Rusia las estimaciones privadas ya apuntan a un volumen mayor a los 90 Mt. En paralelo, Canadá mantiene un ritmo exportador 3% por encima de la marca récord del año pasado, apoyado principalmente en trigo de alta proteína a precios muy competitivos.

Este escenario global coexiste, además, con una profunda reconfiguración de los destinos de exportación argentinos. Asia se consolida como el principal comprador, destacándose Bangladesh, Vietnam e Indonesia con el 46,3% del total exportado para la campaña 2025/26, mientras que Brasil, principal destino histórico, pierde terreno al disminuir su participación 18 p.p. con relación al promedio de los últimos 5 años. A pesar de que nuestro país vecino esperaría importar más de 7 Mt de trigo en 2026, por la baja proteína del grano local, Rusia y EE. UU. pasan a ser opciones muy atractivas. Entonces, con una mayor lejanía geográfica de los destinos claves para este año, un precio FOB que se mantiene a la par de sus competidores y la presión de cosecha global, sostener el ritmo exportador de los últimos meses parece desafiante. 


3. Repunta la comercialización de maíz: en las últimas dos semanas el cereal traccionó más volumen que la soja

Repunta la comercialización semanal de maíz 2025/26 y suma una segunda semana de escalada en compromisos domésticos. Para la semana que termina el 8 de julio, se estiman negocios pactados por 800.000 toneladas de maíz 2025/26 según números preliminares de SIO-Granos, siendo el registro más alto desde finales de mayo. Este crecimiento en el volumen comercializado se enmarca y entiende por la entrada al circuito comercial del maíz tardío, el cual está siendo trillado en estos momentos. A su vez, el total de maíz comprometido para lo que va de la campaña 2025/26 es de 31,42 Mt, 46% de la producción total y levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Al tiempo que se cosecha el maíz tardío, el precio en dólares del cereal está en mínimos desde el inicio de la trilla. Las primas FOB por maíz argentino se han estado debilitando ligeramente luego de haber tocado máximos durante junio, ejerciendo presión sobre el precio de exportación hacia la cosecha. La pizarra en dólares se posiciona encima de los US$ 180/t y ronda sus valores más bajos desde principios de abril. Asimismo, y en una comparativa más amplia, este registro está levemente por debajo del promedio de las últimas cinco campañas a esta altura, lo cual toma sentido en la dimensión del nivel de oferta 2025/26.

Este escalón más bajo para la cotización del grano tiene que ver ante todo con la presión de oferta que ejerce la entrada del tardío argentino y la cosecha de la safrinha brasilera. En el caso de Brasil, la trilla del cereal de segunda lleva un avance del 28,5% según CONAB, mientras la cosecha total del maíz argentino lleva un avance del 71% según SAGyP, con el foco actualmente en el maíz de segunda y tardío. 

Por último, en lo que respecta a la absorción externa del maíz argentino, la dinámica exportadora muestra un ritmo que está en línea con lo previsto para esta altura y con los volúmenes comprados en el mercado interno “con precio firme” por parte de la exportación. Entre marzo y junio de este año se exportaron 17,10 Mt de grano grueso, cifra que marca 39,3% del programa exportador esperado para la actual campaña, siguiendo una tónica similar al promedio de las últimas cinco campañas. De esta forma, considerando el extraordinario volumen de la cosecha actual, gana mérito por sí mismo que la producción encuentre contraparte en un mercado externo ya bien abastecido.

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Agro en modo récord: las exportaciones superan los 50 millones de toneladas

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los años más dinámicos de las últimas décadas. Con una cosecha que podría superar las 165 millones de toneladas, el complejo agroexportador consolidó durante los primeros cinco meses de 2026 un desempeño histórico en materia de comercio exterior, impulsado principalmente por el trigo y el maíz, mientras la soja recupera protagonismo de la mano de mejores precios internacionales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período. Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% a productos industrializados, como aceites, harinas y pellets.

El ingreso de camiones a puerto se encuentra en máximos, con el 73.5% concentrado en el Gran Rosario y explicado principalmente por las descargas de maíz y soja. Las importaciones de fertilizantes en el primer cuatrimestre fueron las más altas desde 2021.

1. Trigo y maíz apuntalan las exportaciones de granos

El 2026 es un año relevante para el agro argentino a la espera de concretar una cosecha total de granos que se estima terminará por encima de las 165 Mt, abasteciendo sobradamente el mercado interno y convirtiendo a Argentina en el origen más competitivo para un amplio abanico de productos agro. Este grado de competitividad viene siendo convalidado por la demanda externa, que absorbe granos a un ritmo extraordinario: sólo entre enero y mayo inclusive se embarcaron 50,4 millones de toneladas, el 68% como grano y el 32% como subproductos industriales -aceites, pellets y/o harinas.

Los principales protagonistas son el trigo y el maíz, con 10,6 Mt y 17,1 Mt exportadas respectivamente en los primeros cinco meses del año. Ello es, un 67% y 14% más que lo exportado para la misma altura el año pasado. El otro cultivo que está dando la nota en este 2026 es el girasol, con una absorción externa equivalente de 3,7 Mt entre semillas, aceite y harina. Además, desde abril comenzaron a intensificarse las exportaciones de soja, con 1,9 Mt exportadas de grano hasta ahora y 13,6 Mt que se procesaron para embarcar aceite y harina de soja.

En tándem con un ritmo exportador récord, el ingreso de camiones a puerto está en máximos, con 1.313.635 unidades vehiculares ingresando a descargar en los puertos de todo el país, computando hasta el 26 de mayo del corriente año. De ese total, un 73,5% se concentran en la zona del Gran Rosario (unos 965.000 vehículos), ingresando en la región casi 200.000 camiones más que el año pasado.

En términos comerciales, la logística está jugando un rol fundamental en el mercado de granos durante este año. Entre la combinación de una cosecha récord de maíz y la relevancia de los planteos tempranos de esta campaña, sumado a la llegada de las toneladas de soja desde mediados de abril, el 65% de los 965.000 camiones que ingresaron al Gran Rosario en 2026 es explicado por las descargas conjuntas de soja y maíz en los últimos dos meses. 


2. La fijación de precios en soja aceleró un 70% en mayo

Las subas en el precio de exportación del complejo soja han venido traccionando el poder de compra del sector industrial/exportador en plena época de cosecha, lo que en parte ayudó a la recuperación de los precios en el mercado disponible. Actualmente las ofertas de compras con entregas inmediatas en el Gran Rosario rondan los AR$ 460.000/t por soja, muy cerca del FAS teórico de AR$ 470.000/t, cuando apenas comenzado el mes de abril el mercado físico se había desplomado hasta los AR$ 430.000/t. Las subas de los precios ofertados para la compra atrajeron más ventas en el mercado interno y dispararon el pricing de soja: el volumen de mercadería a la que se le puso precio en mayo creció un 70% con relación al acumulado entre enero y abril. El volumen de mayo alcanza las 4,13 Mt entre compraventa a fijar y fijaciones de precio, de las cuáles el 85% fueron por nuevos contratos, 2,3 veces el volumen del mes pasado.

Este mes el precio negociado por soja en Chicago promedió los US$ 442/t, la cotización más alta en lo que va del año y un 15% por encima del nivel de todo 2025, alcanzando máximos desde abril del 2024. Este nuevo “escalón” de precios donde se está negociando la oleaginosa vino traccionado por el impulso a biocombustibles en Estados Unidos y por el conflicto en Medio Oriente. Ambos dos llevaron las cotizaciones del aceite de soja cerca de los US$ 1.700/t en Chicago, una suba del 53% en lo que va del año. Al mismo tiempo, los fondos especulativos jugaron un rol fundamental, posicionándose en todo el complejo soja y llegando esta semana a mantener una cartera comprada por 481.000 contratos entre futuros y opciones, una variación de cartera de más del 1.000% en el año habiendo comenzado vendidos el 2026.

Esta dinámica del mercado internacional se traslada al mercado local vía revalorización del precio de exportación industrial. Tanto el precio del aceite como el de la harina de soja estuvieron subiendo desde que comenzó el año, alcanzando su valor más alto en plena cosecha. Actualmente el precio promedio FOB industrial ronda los US$ 494/t, un 8% más alto que a comienzos de año y el nivel de cotizaciones más altas para esta altura desde los extraordinarios valores del 2021 al 2023. 

Si bien la soja le quitó parte del protagonismo a los cereales en el mercado interno, las búsquedas de maíz por parte de la exportación siguen siendo intensas. El line up de maíz es de 1,8 Mt para los próximos quince días y la oferta de compra promedió US$ 181/t en la semana para originación inmediata o contractual, un premio de US$ 5/t respecto a las propuestas para descargas de maíz tardío. 

Sin embargo, el nivel de precios por maíz viene presionado por la dinámica en Chicago, que luego de haber alcanzado máximos de un año el 5 de mayo pasado, acumula pérdidas del 6% en una oleada continuada de ventas por parte de los fondos especulativos. En las últimas tres semanas, los fondos redujeron su posición comprada en un 30% con ventas netas por el equivalente a 12 Mt de maíz. El avance de la siembra y el clima favorable en Estados Unidos se combinaron con la caída en las cotizaciones del petróleo, disparando la salida de posiciones largas por parte de los especuladores, presionando los precios del cereal a la baja. Lo que se ha venido traduciendo en una caída del precio FOB del maíz argentino y consecuente presión sobre los precios internos, que esta semana promediaron 1% menos y 4% por debajo que a comienzos de mayo.


3. Se desinfla el precio de la urea

A pesar de la crisis derivada de la guerra en Medio Oriente y su consiguiente impacto en el mercado global de fertilizantes, la Argentina logró mantener un ritmo de importaciones del insumo más que aceptable en el primer cuatrimestre. En este escenario, las compras externas de fertilizantes nitrogenados -entre los que se incluye la urea- alcanzan las 273.000 tn y superan lo visto en 2022 a esta altura, cuando el mercado atravesaba la crisis de insumos por la guerra ruso-ucraniana.

Paradójicamente, este nivel de importaciones de nitrogenados es impulsado, ante todo, por guarismos superiores en el segundo bimestre, con volúmenes más altos en la serie para este periodo, y duplicando lo registrado en el primer bimestre. Para esta categoría, las importaciones en marzo y abril de 2026 fueron 63% superiores al promedio del último lustro, respectivamente. Sin embargo, para esta misma comparativa, pero hecha para el primer bimestre, la variación contra la media quinquenal arroja una caída del -30%. 

Profundizando en la coyuntura más reciente del mercado, los precios internos de la urea acumulan una segunda semana de descenso y la importación comenzó a mostrar un mayor pulso, sobre todo debido a la necesidad estacional de fosfatados. Actualmente, los precios ofrecidos para urea por proveedores locales se encuentran en torno a los US$ 830 y 840/tn. Respecto a su punto más alto alcanzado en abril, las referencias de urea importada cayeron entre US$150 y $185/tn y la producida en fábricas locales alrededor de US$100 /t. 

Otra buena noticia para el mercado de urea es que China -uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo- volvió a habilitar sus exportaciones. Con la canilla del gigante asiático abierta, los precios internacionales deberían sentir un alivio. 

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Buen año para la agroindustria argentina

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – La cosecha de la campaña 2025-26 será récord. Sobre un total estimado en 165 millones de toneladas (estimación Bolsa de Comercio de Rosario), los pronósticos siguen aún ajustándose con alzas en maíz y soja (64/68 millones y 50,1 millones de toneladas, respectivamente, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la de Rosario). En el caso del trigo, el volumen de cosecha aumentó un 47% entre las dos últimas campañas, en maíz un 36% y el volumen se mantuvo en el caso de la soja. El girasol y la cebada también hicieron un aporte importante al crecimiento del volumen.

Estos resultados se enmarcan en el permanente perfeccionamiento de la producción local que ha sumado a la tradición de siembra directa y a la fertilización, nuevas tecnologías y mejoras genéticas.

La ganadería vacuna, por su parte, está en un proceso de recomposición de stocks y aumento del peso en faena, a la vez que sus exportaciones aumentan debido a la escasez de oferta mundial y a precios internacionales sostenidos. La información del INDEC para el primer cuatrimestre del año indica que las exportaciones cárnicas alcanzaron cerca de 211.300 toneladas por un valor aproximado de 1.399,2 millones de dólares. Comparado con igual período de 2025, el desempeño muestra una mejora tanto en volumen como en valor: los embarques crecieron 7,5%, mientras que la facturación avanzó 44,5% interanual.

Los productos regionales también muestran un aumento muy importante que incluyen a los lácteos, la miel, el tabaco, cítricos, legumbres, hortalizas, porcinos y forrajes. A esto se suman buenas perspectivas en la renovación de productos en reemplazo de algunas producciones en descenso como las peras.

De la mano de esta coyuntura favorable se observa una reactivación de la compra-venta de campos, con aumento de los precios por ha.

El gobierno, que ha reconocido desde su inicio la importancia sectorial para el crecimiento del país, ha ido introduciendo mejoras de desregulación y promoción en la medida en que las etapas de su programa de estabilización económica lo fueron permitiendo. Sin duda la noticia más esperada por el agro es la continuidad en la reducción de los derechos de exportación (Gráfico 1). Recientemente las autoridades han anunciado un recorte en las llamadas “retenciones”, introduciendo como novedad un cronograma descendente para 2027 y 2028. Las correcciones para trigo y cebada operarán en el corto plazo con una alícuota que baja de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026, favoreciendo una mayor siembra. Para el resto de los productos, el cronograma se inicia en enero de 2027. En soja se parte del 24% actual con reducciones mensuales hasta el 21% hacia diciembre de 2027 y al 15% en diciembre de 2028. En maíz y sorgo, se parte del 8,5%, con reducciones trimestrales hasta alcanzar el 7,5% a fines de 2027 y el 5,5% al cierre de 2028. El girasol, del 4,5% actual descenderá al 3% en 2028 de manera semestral. Los subproductos agroindustriales obtendrán una reducción proporcional en el mismo período.

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Ministerio de Economía
Nota: la recaudación por derechos de exportación incluye a todos los productos alcanzados pero la participación mayoritaria corresponde a los productos agroindustriales.

Además del recorte de retenciones, el gobierno ha puesto en marcha incentivos para la inversión a través de Régimen de Incentivos para las Medianas Inversiones (RIMI) que incluyen amortización acelerada de inversiones, devolución de saldos tributarios a favor en IVA y, específicamente en el caso de este sector, se incluye un tratamiento preferencial para los sistemas de riego que permite amortizar el 100% de la inversión en el Impuesto a las Ganancias en una sola cuota anual y no exige un monto mínimo de inversión.

Este reconocimiento al sector llega en un momento importante en el que aparecen oportunidades en los mercados internacionales que mejoran la rentabilidad sectorial, y también se observan algunos alivios en la evolución del precio y disponibilidad de fertilizantes, afectados por el conflicto entre Irán y los Estados Unidos/Israel. Por su parte, el sector agroindustrial ha acompañado el crecimiento de la producción ampliando su capacidad de procesamiento, pero enfrenta dificultades objetivas en los temas de logística como la licitación con resultado aún pendiente de la hidrovía, el estado de los caminos rurales y los conflictos gremiales entre los aspectos más importantes.

Sumando a este panorama positivo, los compromisos de los acuerdos preferenciales de comercio firmados recientemente por nuestro país también dan muestra de la vocación exportadora de nuestros productores. Así, en el marco del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, los productores argentinos de miel y huevos fueron los primeros en cubrir la cuota disponible (Uruguay lo hizo con el arroz). En esta primera etapa, las cuotas para productos agropecuarios se están cubriendo por orden de llegada (luego se espera que los países del Mercosur coordinen el reparto, lo que podría llevar algún tiempo de negociación interna). Las autoridades acompañaron adecuadamente esta respuesta a través de la rápida organización de los requisitos sanitarios exigidos, a través de la Secretaría de Agricultura. Una respuesta similar se dio a la ampliación de la cuota de carne vacuna acordada con los Estados Unidos que fue rápidamente cubierta.

En el caso del acuerdo con la UE cabe señalar que las cuotas asignadas al Mercosur corresponden a productos agroindustriales en los que la Unión Europea ha mantenido tradicionalmente una política de protección comercial con muy pocas ventanas abiertas al comercio y compitiendo en terceros mercados con el propio Mercosur. De modo que el cambio, si bien limitado por el tamaño de las cuotas y la aplicación de eventuales salvaguardias, marca un punto de inflexión que permitiría pensar en nuevas inversiones y cadenas de valor bi-regionales. Así, no es tan importante el volumen en sí mismo de cada cuota sino la posibilidad de dar un giro en una relación histórica que no ha aprovechado las fortalezas de cada región. Además, la variedad de productos incluidos permitirá complementar la producción europea y la del Mercosur favoreciendo a los consumidores (carne vacuna y aviar, huevos, carne porcina -en consulta por temas sanitarios-, miel, arroz, azúcar, maíz, sorgo, etanol y productos lácteos).

Por último, la contribución de la agroindustria local al crecimiento y provisión de divisas tiene aún espacio para crecer. Los analistas sectoriales extienden el crecimiento de la producción hasta 177/180 millones de toneladas en el curso de la próxima década manteniendo el patrón actual, centrado en el maíz, la soja y el girasol. A la vez, la recuperación del stock ganadero vacuno tiene un potencial en torno de los 10 millones de cabezas adicionales (que se perdieron desde 2007) a partir de los casi 51 millones actuales.

El mundo nos brinda nuevas oportunidades para este sector tradicional de nuestro país, y la novedad local es que estamos en camino para aprovecharlas.

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El maíz marca récord de stocks y presiona precios mientras la soja arranca con menor oferta

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El mercado agrícola argentino atraviesa un punto de inflexión: al 1° de abril, los stocks comerciales de maíz alcanzaron un récord histórico de 19,3 millones de toneladas, impulsados por una cosecha estimada en 67 Mt y un fuerte ritmo de comercialización. En paralelo, la campaña de soja 2025/26 comienza con menor oferta total, lo que introduce un cambio en la dinámica del complejo agroexportador.

El dato central —difundido por la Secretaría de Agricultura— refleja un salto del 46% interanual en existencias de maíz y un volumen 2,3 veces superior al promedio de la última década. La magnitud del stock instala una tensión clave: abundancia de oferta frente a precios en retroceso y limitaciones logísticas.

Récord de existencias de maíz: 19,3 Mt al primero de abril

El flujo de maíz sigue siendo extraordinario, al miércoles de esta semana ya hay acumulado compromisos por 21,9 Mt del cereal para la campaña 2025/26, 42% más que el promedio de los últimos diez años y el 33% de la cosecha estimada. En términos relativos de la producción, se progresa 6 puntos porcentuales por encima del año pasado a esta altura.

En sintonía con una cosecha récord estimada en 67 Mt (ver), las existencias de maíz al primero de abril alcanzan 19,3 Mt según SAGyP. Esto es un máximo histórico para dicho momento del año, 46% más que el año pasado a esta altura y 2,3 veces el promedio de los últimos diez años. Es decir, los números comerciales comienzan a reflejar el gran salto productivo del maíz temprano y un panorama muy positivo para la oferta total del cereal en este nuevo ciclo comercial 2025/26. Esto, en un contexto en el cual el hemisferio norte tendrá retracciones de área de maíz por el efecto de rotaciones y el aumento de costos productivos.

Entre la estimación de una cosecha récord de maíz, que ya avanza sobre el 25% a nivel nacional, el récord productivo de trigo y girasol, más las toneladas que empiezan a llegar de soja, las existencias totales de granos en plantas de acopio, elevadoras e industria alcanzan las 38,3 Mt al primero de abril. Dicho número se encuentra apenas por debajo del récord del año 2020, cuando se registró un stock de 17 Mt de soja y este año solo se contabilizan 4,6 Mt a comienzos de mes. De esta forma, la composición del stock cambió fuertemente, ya que estas 12,4 Mt menos de soja al primero de abril, se compensan casi en su totalidad por 5,6 Mt adicionales de maíz, 2,4 Mt más de trigo y 2 Mt extras de girasol, que en conjunto suman 10,1 Mt más que en abril de 2020.

En el mercado de granos todo está conectado: el espacio físico juega un rol fundamental en la colocación de precios, sobre todo para mercadería disponible, lo que explica las presiones en las cotizaciones del maíz y la soja en estas semanas.

El mercado local de soja pone primera

Cartón lleno para la campaña gruesa: comienza abril y arranca el ciclo comercial 2025/26 de la soja. A pesar de que la superficie sembrada habría caído 8,7% entre campañas, se espera que el rinde promedio nacional compense en el margen, proyectando una cosecha de 48 Mt según GEA-BCR (ver). Sin embargo, los stocks iniciales de la campaña, remanentes de la 2024/25, son los más bajos en una década (dejando a un lado la sequía), por lo que la oferta doméstica para este nuevo ciclo se estima en 52 Mt, la más baja desde la 2022/23 y 8% por debajo del promedio de los últimos diez años. En la zona núcleo el avance de cosecha todavía es incipiente, culpa de las interminables lluvias sobre la región. Según GEA (ver) solo se habría cosechado el 2% de la zona central, por detrás del 7% del año pasado y muy lejos del 50% promedio de las últimas campañas a estas alturas. En los primeros ocho días de abril ya llovió lo que suele llover en todo el mes y está retrasando las labores. 

Si bien aún el avance de las labores es incipiente, el volumen de toneladas que se operaron en el mercado interno creció exponencialmente. En términos comerciales, la comercialización adelantada evolucionó con cautela. Solo se vio un salto importante en octubre de 2025 con la eliminación temporaria de retenciones, y desde allí la concertación de negocios se centró en maíz. Sin embargo, con la inminente llegada de la cosecha, el volumen operado se comenzó a acelerar, en la búsqueda de ponerse al día con las ventas y asegurar un lugar para la descarga. En las últimas seis semanas se duplicaron las toneladas comprometidas con un volumen negociado de 6,1 Mt de soja, lo que representa 13% de la cosecha esperada, el avance más rápido en diez años.

Al tiempo que avanza la comercialización, las cotizaciones en el mercado disponible se desplomaron 9% en dólares, teniendo en cuenta que la pizarra pasó de promediar US$ 350/t a US$ 319/t en diez ruedas. Lo poco atractivo de las cotizaciones actuales para el lado vendedor son evidentes en el tipo de contratos que se cierran. El 80% de las toneladas comprometidas en las últimas seis semanas para la 2025/26 son a fijar precio; en términos de volumen, es la primera vez que se comprometen tantas toneladas sin precio, con casi 5 Mt. 

El aceite de soja sostiene los precios internos

La guerra en Medio Oriente estuvo traccionando las cotizaciones internacionales por commodities estos últimos meses. Un conflicto de estas características tiene implicancias en un amplio espectro de actividades a lo largo de todo el globo, pero una directa de ellas ha sido la suba de los productos energéticos en el mercado internacional y con ello, la tracción en aceites vegetales.

La cotización FOB del aceite de soja argentino promedia US$ 1.258 /t en el spot, ganando más de US$ 150/t (+ 14%) en lo que va del año. El nivel actual de precios de exportación de aceite para la cosecha es el tercero más alto en los últimos quince años, solo después de los precios estratosféricos del 2022 y apenas por detrás del 2012. El rally en las cotizaciones del aceite traccionó el precio promedio de venta del sector industrial a cosecha, haciendo que pase de US$ 461/t promedio en marzo a US$ 502/t durante esta semana. Como las cotizaciones por la harina no se mantuvieron en niveles tan alto, actualmente el precio del aceite explica casi la mitad del precio de venta industrial de soja esta campaña, máximos en una serie de diez años. Esta dinámica implica que el poder de compra industrial está altamente expuesto a la fortaleza del aceite en un escenario de altísima volatilidad global.

Como efecto colateral del cierre del Estrecho de Ormuz, varios de los grandes productores y exportadores de aceites vegetales han buscado incrementar la participación de biocombustibles en su matriz energética, lo que implica eventualmente mayor absorción interna. Este hecho no es trivial para el mercado global, siendo que ya tiene un antecedente cercano el aumento sostenido de consumo de aceite de palma en Indonesia con una producción que crece en menor medida, provocando una menor disponibilidad del producto e impulsando las cotizaciones del aceite de palma por encima incluso que las del de soja o girasol. 

Biocombustibles al rescate: la respuesta de los grandes productores/exportadores

Durante el último mes, con el recrudecer del conflicto en Medio Oriente, se ha visto como el escenario de abastecimiento energético se tornó complejo para muchos países. Las principales naciones afectadas fueron las de Asia, que es el principal destino de las exportaciones de combustibles del Golfo Pérsico. En la mayoría de los casos estas debieron adoptar incluso medidas de racionamiento de los combustibles, en búsqueda de morigerar los graves efectos de la crisis. 

El malestar en Asia provocado por la escasez de combustibles fósiles fogueó el debate por incrementar las mezclas con biocombustibles, tratando de aprovechar recursos propios y reducir la dependencia de combustibles importados. Indonesia y Malasia, los dos grandes productores y exportadores de aceite de palma, avanzan a incrementar su tasa de corte a niveles muy elevados; por el lado del aceite de soja, Estados Unidos hizo lo propio y Brasil avanza en la misma dirección.

Indonesia y Malasia avanzan en una mayor utilización de biocombustibles en el sudeste asiático. Indonesia proyecta pasar de B40 a B50 a partir de julio, con el objetivo de generalizar su uso en el transporte hacia 2028. En paralelo, Malasia evalúa escalar desde B10 hacia B20 y B30 de forma gradual. En América, Brasil también profundiza esta tendencia y planea elevar la mezcla obligatoria de bioetanol del 30% al 32% en el corto plazo, reforzando el rol de los biocombustibles en su matriz energética.

Por último, el viernes 27 de marzo entró en vigor la nueva política de mezcla de biocombustibles de la EPA en Estados Unidos. Dicha normativa establece nuevos volúmenes de corte obligatorio con biocombustibles en 2026 y 2027, cifras que no tienen precedentes e incluso son mayores a los inicialmente propuestos en junio de 2025. Según el informe técnico de la EPA, el impacto directo de la nueva regulación implica un aumento del uso de aceite de soja para la producción de BBD (Biomass-Based Diesel) del 62% y 72% en 2026 y 2027 respectivamente, esto equivale al uso total anual de 8,4 Mt de aceite en 2026 y 8,9 Mt de aceite de soja en 2027. En términos comparativos, el uso promedio de aceite de soja para la producción de BBD durante los últimos cinco años en USA fue de 4,6 Mt. Según el mismo reporte de la agencia, espera que el 100% de la producción de aceite de soja sea a base de materia prima local, por lo que implicaría una necesidad de procesamiento interno de soja por entre 44 Mt y 47 Mt para cubrir dicha necesidad de aceite respectivamente.

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