Este martes por la mañana, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua participó del acto central por el 216° aniversario de la Prefectura Naval Argentina que se realizó en Puerto Iguazú. La ceremonia se realizó en la sede de la Prefectura Iguazú y reunió a autoridades provinciales, municipales, representantes de las fuerzas de seguridad e invitados especiales para conmemorar un nuevo aniversario de la institución.
Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la entrega de reconocimientos al personal por acciones destacadas en cumplimiento del deber. Recibieron distinciones efectivos de la Prefectura Iguazú que participaron de un operativo contra el contrabando, tras un enfrentamiento armado ocurrido en abril de este año, en el que se secuestró mercadería valuada en más de 245 millones de pesos. Los reconocimientos fueron otorgados al prefecto Juan Pablo Contard y a los efectivos José Alejandro Báez, Matías José Ezequiel Moreira, Marcelo Javier Alzotto, Diego Adrián Rolón, Francisco Gabriel Sisi Paiva y Rodrigo Alejandro Gerez.
También fue reconocido Marcos Javier Amarilla, de la Prefectura Corpus, por rescatar a una persona de las aguas en el Salto Capioví, una intervención que permitió salvar la vida de un joven que sufrió un grave episodio de principio de ahogamiento.
Asimismo, se entregaron medallas “Bodas de Oro” al personal que cumplió 50 años de servicio en la institución, en reconocimiento a su trayectoria. La ceremonia concluyó con el tradicional desfile militar al compás de la Marcha de la Prefectura Naval Argentina, como cierre de los actos conmemorativos por el 216° aniversario de la fuerza.
Tras la ceremonia, el gobernador expresó su satisfacción por haber acompañado la celebración y destacó la trayectoria de la fuerza. “Estoy muy feliz de haber participado de este acto. Son 216 años de historia y poder compartir esta celebración junto a las autoridades y a quienes integran la Prefectura Naval Argentina es un verdadero orgullo”, afirmó.
Asimismo, el mandatario puso en valor el rol estratégico que cumple la institución en la provincia y el país. “La seguridad de nuestros ríos, de nuestras fronteras y de una parte muy importante de nuestra economía está en manos de la Prefectura. Por eso, además del cariño que le tenemos, sentimos un profundo agradecimiento hacia hombres y mujeres que entregan su vida al servicio de los demás”, sostuvo.
216 años de compromiso y modernización institucional
Durante la ceremonia, el jefe de la Prefectura Iguazú, prefecto principal Diego Francisco Rodríguez, destacó que el verdadero valor de la institución radica en las mujeres y los hombres que la integran. “El principal pilar de la organización son quienes forman parte de esta fuerza, a quienes tengo el enorme orgullo de conducir”, expresó al dirigirse al personal.
En ese sentido, sostuvo que integrar la Prefectura Naval Argentina implica una vocación de servicio basada en la entrega, la dedicación y el compromiso permanente con la Patria. “Ser parte de la Prefectura Naval Argentina no es una responsabilidad común, es una elección de vida que exige entrega y dedicación. Así juramos defender nuestra patria hasta perder la vida si resultara necesario”, aseguró.
Rodríguez afirmó además que la institución atraviesa un proceso de modernización que marca “un momento bisagra” para su actividad. Destacó la implementación del nuevo régimen de navegación marítima, fluvial y lacustre, la modernización tecnológica de la Vía Navegable Troncal y el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia, control y análisis del dominio marítimo para proteger los intereses soberanos del país, garantizar la seguridad de la navegación y preservar los recursos naturales.
Asimismo, puso en valor el reconocimiento internacional alcanzado por la Prefectura Naval Argentina. Señaló que, por primera vez en la historia de la institución, se dictan cursos de capacitación gratuitos destinados a autoridades gubernamentales de distintos países, una iniciativa que ya reúne a más de 300 participantes provenientes de más de 40 naciones. También destacó el crecimiento del Instituto Universitario de Seguridad Marítima, que amplió su oferta académica con carreras de grado, posgrado, diplomaturas y profesorados abiertos a la comunidad.
El jefe de la Prefectura Iguazú subrayó además el rol estratégico que cumple la fuerza en la protección de las vías navegables argentinas, por donde “circula gran parte del comercio exterior del país”. En ese sentido, consideró fundamental fortalecer la flota de buques y embarcaciones guardacostas y resguardar los recursos estratégicos nacionales.
Al cerrar su mensaje, Rodríguez rindió homenaje a los efectivos en actividad, al personal retirado y pensionado, a los veteranos de la Guerra de Malvinas y a las familias que acompañan la labor cotidiana de la institución. Además, destacó el trabajo de quienes integran los servicios operativos, quienes intervienen en rescates, salvatajes, incendios, emergencias y operativos de seguridad “con vocación, profesionalismo y entrega”, y expresó su deseo de que la Prefectura continúe fortaleciendo su misión al servicio de la Nación.
Acompañaron la ceremonia el prefecto de Zona Alto Paraná, prefecto mayor Rubén Eduardo Farrus; el intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa; los intendentes Rodrigo Durán (Eldorado), Carlos Koth (Puerto Rico), Julio César Barreto (Montecarlo), César Araujo (Jardín América), Bruno Roberto Beck (Comandante Andresito), Fernando Ferreira (Puerto Libertad), Eduardo Vázquez (El Alcázar), Hugo Andino (Colonia Victoria), Gerardo Schmied (Garuhapé), Horacio Zarza (Puerto Esperanza) y Romina Faccio (Wanda). También participaron el obispo de la Diócesis de Iguazú, monseñor Nicolás Baisi, junto a representantes de las fuerzas de seguridad y autoridades provinciales y municipales.
La articulación entre ambos ministerios incluye la vacunación del personal esencial, capacitaciones en enfermedades vectoriales y acciones de prevención en zonas de mayor riesgo epidemiológico.
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, se reunió con la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, con el objetivo de avanzar en las acciones implementadas para proteger al personal de las Fuerzas de Seguridad que presta servicio en zonas de frontera y regiones estratégicas del Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) del país. Las mismas incluyen la inmunización del personal esencial, la capacitación sobre prevención de enfermedades transmitidas por vectores y el control focal de las enfermedades presentes en la región.
Durante el encuentro, se puso en valor el trabajo realizado hasta el momento. En este sentido se destacó la campaña de vacunación antigripal que ha permitido inmunizar al personal esencial de Gendarmería Nacional y de Prefectura Naval Argentina, y la realización de capacitaciones específicas con foco en la prevención y el autocuidado frente a enfermedades como dengue, chikungunya, paludismo y leishmaniasis. La capacitación más reciente, realizada en marzo de 2026, contó con la participación de 250 efectivos que cumplen funciones en zonas de frontera.
En función del escenario epidemiológico actual, ambas carteras avanzaron también en la definición de nuevas acciones, entre las que se incluye la priorización del personal que se desempeña en zonas de frontera en la vacunación contra dengue. Por otro lado, se propuso trabajar en la unificación de los protocolos de atención y el manejo clínico de las enfermedades con mayor prevalencia en la región del NOA.
Cabe destacar que desde el año 2024 la cartera sanitaria viene asistiendo a las Fuerzas Armadas, Defensa Civil y personal de Seguridad en capacitaciones de actualización y sensibilización para la prevención y control vectorial de dengue y chagas. Esta articulación se inscribe en el trabajo de vigilancia epidemiológica y entomológica que lleva adelante la cartera sanitaria nacional.
El objetivo de ambos ministerios es fortalecer la prevención, la detección temprana y el control de focos. De esta manera, se consolida una estrategia conjunta para cuidar la salud del personal de seguridad y garantizar condiciones adecuadas para el desarrollo de sus tareas en todo el país.
La reconstrucción de las acciones de la SIDE en Misiones entre 1973 y 1983 expone algo más que una mecánica burocrática de inteligencia: revela cómo el aparato estatal organizó en la provincia una estructura de vigilancia territorial permanente, con la Delegación Regional Posadas como pieza operativa de enlace entre la frontera noreste y la Central de Inteligencia en Buenos Aires. En un escenario atravesado por el control político, la represión y la lógica de la “subversión” como criterio ordenador del Estado, Misiones apareció no como una periferia, sino como un territorio estratégico.
El dato institucional es preciso. Durante ese período, la provincia quedó bajo la jurisdicción operativa de la Delegación Regional Posadas, según el “Manual de Funcionamiento de las Delegaciones Regionales” de febrero de 1974. Esa unidad dependía orgánicamente del Departamento Inspección Delegaciones Regionales, cuya jefatura estuvo a cargo del Cnel. (R.E.) Horacio A. Spinetto y, más tarde, del Cnel. Eduardo Pereyra. Pero el punto central no es sólo la cadena de mandos: es el alcance que adquirió esa delegación en el territorio y el tipo de sociedad que el sistema de inteligencia buscó cartografiar, clasificar y seguir de manera sistemática.
Detrás de esa arquitectura aparece una lectura política de fondo. La SIDE no operó en Misiones únicamente para producir información. Lo hizo para construir capacidad de intervención indirecta sobre actores sociales, territorios sensibles y circuitos de frontera. La pregunta, entonces, no es sólo qué vigilaba, sino qué revelaba esa vigilancia sobre las prioridades reales del poder estatal en una provincia donde se cruzaban producción, organización social, universidad, mundo rural e intercambio transfronterizo.
Posadas como centro de mando regional
La Delegación Posadas no se limitaba al territorio misionero. Funcionaba como un nodo central para el control del noreste, articulando acciones con subdelegaciones y manteniendo un enlace técnico-funcional con la Central de Inteligencia en Buenos Aires a través de la red teletipográfica y radioeléctrica. Esa precisión técnica tiene una consecuencia política concreta: la información que se producía en Misiones no quedaba encapsulada en el plano local, sino que ingresaba en una cadena nacional de procesamiento, evaluación y decisión.
Esa inserción muestra que Misiones ocupaba un lugar relevante dentro del dispositivo estatal de inteligencia. No sólo por su ubicación geográfica, sino por la combinación de variables que concentraba: frontera con Paraguay y Brasil, actividad agraria, peso del sector maderero, vida universitaria y presencia de organizaciones sociales y religiosas. La provincia reunía, en un mismo espacio, varios de los “factores” que el sistema de inteligencia consideraba sensibles.
Una sociedad dividida en “factores” bajo observación
La estructura operativa de la Delegación Posadas seguía un esquema de especialización por “factores”, una modalidad que permitía desagregar la vida social en áreas de seguimiento permanente. Allí se observa una lógica de control que iba mucho más allá de la persecución de organizaciones armadas. El dispositivo abarcaba partidos políticos, sindicatos, estudiantes, sectores barriales, actividades económicas y espacios religiosos y educativos.
En el factor político, el seguimiento se concentraba en partidos locales, en especial el PJ y la UCR, con atención a la eventual “infiltración marxista”. En el factor gremial, el foco incluía sindicatos agrarios, ligas agrarias, docentes y empleados públicos. En el factor social, el monitoreo alcanzaba a movimientos estudiantiles y organizaciones barriales. En el factor económico, la inteligencia se dirigía sobre la producción yerbatera, la actividad maderera y el comercio fronterizo. En el plano educacional y religioso, la vigilancia recaía sobre la Universidad Nacional de Misiones y sobre sectores de la Iglesia vinculados al tercermundismo.
Ese reparto por áreas no era una clasificación neutra. Traducía una visión del poder sobre el territorio: cada espacio de organización social podía convertirse en objeto de sospecha, análisis y seguimiento. La SIDE, en ese marco, no sólo buscaba detectar amenazas; también intentaba anticipar comportamientos, medir climas y ordenar prioridades de intervención.
Fichas, antecedentes e ideología: el control sobre nombres propios
La documentación desclasificada permite identificar una modalidad central: el sistema de fichaje de personas. Toda persona con “antecedentes de valor informativo” era registrada en fichas de colores donde se sintetizaban actividad, contactos e implicancias. En Misiones, ese control se aplicó con particular rigor sobre dirigentes de las Ligas Agrarias Misioneras, estudiantes y docentes de la UNaM, y sacerdotes y laicos vinculados a la Pastoral Social.
La clave política de ese sistema está en la amplitud del criterio. No se trataba únicamente de perseguir conductas delictivas ni de producir información general, sino de construir antecedentes ideológicos como insumo estatal. El fichaje funcionaba como una herramienta de clasificación de actores, con efectos potenciales sobre trayectorias personales, vínculos institucionales y capacidad de inserción pública.
En una provincia con fuerte trama rural, ese dato adquiere un peso particular. Que los dirigentes de las Ligas Agrarias Misioneras aparezcan entre los focos de seguimiento más rigurosos indica que el movimiento agrario no era leído solo como actor sectorial, sino como un espacio de organización social bajo sospecha. La misma lógica alcanzó al mundo universitario y a segmentos de la Iglesia, dos ámbitos donde el Estado veía capacidad de formación, influencia y articulación.
La red de confidentes y el control desde abajo
Otro rasgo de la estructura en Misiones fue el despliegue del Servicio Confidencial. La Delegación Posadas dirigía una red de confidentes, colaboradores e informantes infiltrados, encargados de obtener información “en el terreno” sobre actividades de las organizaciones consideradas subversivas, como Montoneros y el PRT-ERP, con presencia en la zona selvática y fronteriza.
Ese punto es central porque muestra que la SIDE no operaba solo desde escritorios, archivos o comunicaciones formales. También lo hacía desde una red capilar de obtención de datos, construida sobre la infiltración y la colaboración reservada. El territorio, en esa dinámica, se convertía en un espacio de observación permanente, donde la información no se producía únicamente por cruce documental, sino también por proximidad, seguimiento y penetración de redes sociales.
La combinación entre fichaje y servicio confidencial consolidaba una doble capacidad: ordenar antecedentes desde arriba y alimentar inteligencia táctica desde abajo. Esa articulación le daba al dispositivo una profundidad territorial que excedía la idea de una oficina regional de enlace.
Frontera, escucha e interceptación: el valor estratégico de Misiones
La ubicación de Misiones le otorgó a la SIDE una agenda específica de contrainteligencia y control fronterizo. Según el informe, el organismo monitoreaba el ingreso de material bibliográfico prohibido y el desplazamiento de personas hacia Paraguay y Brasil. Para ello utilizaba medios técnicos de escucha e interceptación radioeléctrica en el área.
Aquí aparece otra dimensión de poder. La frontera no era concebida sólo como límite territorial, sino como corredor de circulación política, cultural y operativa. El control sobre libros, desplazamientos y comunicaciones revela una preocupación estatal por los flujos, no sólo por los actores. Lo que se buscaba vigilar era tanto a las personas como a las ideas, las conexiones y los canales de enlace.
En términos institucionales, esa tarea convertía a Misiones en una provincia de valor estratégico dentro del dispositivo nacional de inteligencia. La frontera noreste operaba como un punto sensible donde se cruzaban seguridad, circulación regional y vigilancia ideológica. La Delegación Posadas, por eso, no cumplía una función secundaria: administraba un territorio donde el control estatal se volvía más intenso precisamente por su condición fronteriza.
Operaciones psicológicas y monitoreo del clima social
El informe también identifica la ejecución de directivas de Acción Sicológica destinadas a neutralizar la propaganda de las Organizaciones Político Militares. Esa tarea incluía el control de medios de difusión locales y la elaboración de informes sobre el “clima social” para orientar decisiones del gobierno militar en la provincia.
Ese aspecto permite ampliar la lectura sobre el rol de la SIDE en Misiones. No se trataba únicamente de recolectar información, sino de intervenir sobre percepciones, discursos y marcos de interpretación. Las operaciones sicológicas apuntaban a disputar sentido, neutralizar propaganda y leer el humor social como variable de gobierno.
En otras palabras, la inteligencia no trabajaba sólo para saber qué ocurría, sino también para moldear condiciones de gobernabilidad. La producción de informes sobre clima social, en ese marco, funcionaba como un instrumento de decisión política. La vigilancia sobre medios locales refuerza esa idea: la información circulante era considerada parte del terreno en disputa.
La Comunidad Informativa local y la coordinación entre fuerzas
La SIDE en Posadas actuaba además como órgano rector de la Comunidad Informativa local. Integraba y coordinaba datos con el Destacamento de Inteligencia del Ejército, la Prefectura Naval Argentina en la zona Alto Paraná, Gendarmería Nacional a través de los escuadrones de frontera y la Policía de la Provincia de Misiones mediante la División Informaciones.
Ese dato es decisivo para comprender el alcance institucional del sistema. La SIDE no era un actor aislado, sino un engranaje de articulación entre múltiples estructuras estatales. Su papel rector en la comunidad informativa local sugiere una función de centralización y ordenamiento de datos que fortalecía su capacidad de orientar prioridades y construir lecturas integradas del territorio.
La correlación de fuerzas dentro del Estado, en ese punto, se inclinaba a favor de una lógica de cooperación represiva e intercambio permanente de inteligencia. Esa coordinación multiplicaba la capacidad de control y reducía márgenes de autonomía para los actores sociales monitoreados. También muestra que el territorio misionero fue administrado a través de una malla institucional densa, donde distintas agencias operaban sobre objetivos convergentes.
Qué muestra este esquema sobre el poder real en Misiones
La foto que surge del período 1973-1983 no es la de una vigilancia ocasional ni la de intervenciones aisladas. Es la de un control territorial intensivo, basado en la compartimentación de la sociedad en áreas de estudio, en el uso de informantes y en la articulación entre inteligencia civil, fuerzas federales y estructuras policiales. Misiones fue observada como provincia productiva, universitaria, fronteriza y socialmente organizada. Es decir, como un espacio que debía ser seguido en todos sus planos.
En ese esquema, algunos sectores quedaron especialmente condicionados: el movimiento agrario, el ámbito estudiantil, segmentos de la Iglesia y los circuitos de frontera. No porque el informe adjudique a todos ellos una misma naturaleza, sino porque el aparato de inteligencia los ubicó dentro de un mapa común de atención prioritaria. La consecuencia política de esa mirada fue clara: la vida pública provincial quedó atravesada por una lógica de vigilancia preventiva que reducía la frontera entre información e intervención.
Un archivo que reabre preguntas sobre territorio, memoria y estructura estatal
La reconstrucción de estas acciones en Misiones también abre una dimensión contemporánea. No solo permite revisar cómo operó la SIDE en una provincia específica, sino cómo el Estado nacional organizó territorialmente su aparato de inteligencia durante una década decisiva. La Delegación Posadas aparece, en ese sentido, como una pieza clave de un sistema más amplio, pero con rasgos propios asociados a la frontera, al agro y a la trama social local.
Lo que habrá que observar ahora es qué otros documentos permiten profundizar esa trama: nombres de circuitos internos, niveles concretos de coordinación, alcances operativos de los servicios confidenciales y vínculos entre la producción de inteligencia y las decisiones adoptadas en el plano provincial. Porque el archivo, aun cuando ordena, no clausura. Al contrario: empieza a mostrar cómo el poder estatal se territorializó en Misiones y deja abiertas preguntas sobre la escala real de esa intervención, sus efectos y las zonas del engranaje que todavía permanecen en sombra.
Como resultado de los patrullajes dispuestos por el Ministerio de Seguridad Nacional para combatir los delitos en la frontera, personal de la Prefectura Naval Argentina secuestró un cargamento de más de 173 kilos de estupefacientes, 177 ampollas de fentanilo y 14 de etilefrina, durante un operativo realizado en la ciudad de Corpus, Misiones. El valor de lo decomisado asciende a casi 500 millones de pesos.
El procedimiento se inició cuando los efectivos realizaban tareas de patrullaje nocturno y observaron el cruce, desde el Paraguay, de un bote a motor a la altura del kilómetro 1674,8 del río Paraná, zona conocida como “Puerto Menochio”. Al advertir que la embarcación arribaba a puerto argentino y regresaba a su país de origen, los prefectos se dirigieron al lugar y detectaron doce bultos abandonados, dispersos en la costa.
Como resultado de la requisa, se constató que contenían 255 paquetes de droga, con un peso de más de 173 kilos, 177 ampollas de fentanilo y 14 de etilefrina. Intervienen en la causa la Fiscalía y el Juzgado Federal de Oberá, que ordenaron el secuestro de las sustancias. Cabe destacar que las pericias estuvieron a cargo de la Policía de Misiones.
La Embajada de Corea ha entregado un premio especial a la Prefectura Naval Argentina. Este reconocimiento destaca su trabajo en un rescate ocurrido el año pasado en medio del océano.
La Embajada de la República de Corea ha otorgado un reconocimiento especial a la Prefectura Naval Argentina por su sobresaliente desempeño en una operación de rescate marítimo llevada a cabo el año pasado.
El Embajador de Corea, Lee Yong-soo, entregó la distinción al Prefecto Nacional Naval Guillermo José Giménez Pérez, en un acto donde también se destacó la labor del personal de la Prefectura de Comodoro Rivadavia.
El operativo tuvo lugar cuando un tripulante surcoreano de 58 años sufrió una emergencia médica a bordo de un buque en ruta hacia Puerto Madryn. El Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Comodoro Rivadavia, tras recibir la alerta, desplegó un operativo de asistencia inmediato.
A pesar de las dificultades idiomáticas, se logró establecer comunicación con la embarcación y proporcionar las primeras indicaciones médicas.
Ante la gravedad del cuadro del tripulante, se procedió a su aeroevacuación. Una vez en tierra, el paciente fue trasladado al Sanatorio de Trelew, donde recibió atención médica especializada que permitió estabilizar su estado de salud.