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La región núcleo se prepara para un “Niño” fuerte: más maíz temprano y nuevas estrategias de siembra

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La campaña agrícola 2026/27 comienza a definirse bajo una señal climática que modifica el escenario de las últimas campañas. Técnicos de la región núcleo anticipan un “Niño” de intensidad fuerte a muy fuerte, con una mayor probabilidad de lluvias durante octubre, noviembre y diciembre, y el sector ya ajusta sus decisiones para aprovechar el agua sin quedar expuesto a excesos.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) plantea que, por primera vez en unos 20 años, se observa una cantidad tan amplia de medidas anticipatorias frente a un escenario de “Niño”. La lectura dominante entre los asesores es que no alcanza con esperar el cambio climático: hay que modificar fechas de implantación, genética, densidades, fertilización y manejo sanitario.

Las proyecciones de GEA/BCR estiman, bajo el supuesto de que el fenómeno sea el principal condicionante climático, lluvias 30% superiores a lo normal en octubre, 70% mayores en noviembre y hasta 90% superiores en diciembre. Pero el punto de partida es diferente al de 2025: las reservas de agua en los perfiles son actualmente entre regulares y escasas en el 80% de la región.

Esa menor disponibilidad inicial puede funcionar como un amortiguador frente a eventuales excesos. En agosto de 2025, la región presentaba las mejores reservas de los últimos cinco años; esta vez, el escenario es menos cargado de agua y ofrece mayor margen para absorber las lluvias que podrían llegar durante la primavera.

El cambio de estrategia empieza por la fecha de siembra

La principal herramienta mencionada por los asesores es el ajuste de las fechas de implantación, con el 38% de las respuestas. En maíz temprano se evalúa adelantar la siembra entre una y dos semanas para ubicar el período crítico en diciembre, cuando las lluvias proyectadas podrían ofrecer mejores condiciones y, al mismo tiempo, reducir la exposición a golpes de calor durante enero.

En soja también aparece la misma lógica. En algunas zonas de Córdoba ya analizan comenzar la implantación entre el 10 y el 15 de octubre, cuando habitualmente las labores arrancan alrededor del 20. Para la soja de segunda, la recomendación es todavía más directa: aprovechar cada día ganado en la fecha de siembra puede traducirse en más rendimiento en un año con mayor disponibilidad hídrica.

La segunda estrategia más mencionada es el manejo sanitario, con el 23% de las respuestas. El razonamiento es sencillo: más humedad también implica mayores condiciones para el desarrollo de enfermedades. El trigo concentra buena parte de la atención, aunque el monitoreo se extenderá a los cultivos de verano.

La tercera herramienta es la elección de ciclos y grupos de madurez, que reúne el 15% de las menciones. En soja comienza a ganar espacio el uso de grupos IV y, particularmente, IV cortos, especialmente en ambientes con buen potencial productivo.

El aumento de la densidad de siembra y una mayor fertilización nitrogenada completan el menú de ajustes, con el 8% de las respuestas. En sectores de Córdoba se analiza incorporar unas 5.000 plantas adicionales por hectárea en maíz y, para determinados híbridos, llegar hasta 10.000 plantas más, acompañado por mayores dosis de nitrógeno.

Más maíz temprano, pero no en todos los lotes

El escenario hídrico también empieza a modificar la relación entre maíz temprano y tardío. Después de varias campañas dominadas por condiciones de “Niña”, en las que el maíz tardío permitió reducir el riesgo climático, el regreso de una mayor disponibilidad de agua vuelve a favorecer al temprano.

En Pergamino, los técnicos proyectan que más del 60% del maíz podría ser temprano y evalúan iniciar la siembra durante septiembre, siempre que las temperaturas permitan avanzar. La estrategia busca capturar el potencial productivo que ofrece un ambiente con mejores condiciones hídricas.

Pero el cambio no será uniforme. En General Villegas, donde existen lotes con riesgo de anegamiento, la recomendación es exactamente la contraria: demorar la implantación y recurrir al maíz tardío en los sectores inundables. Las napas se encuentran en algunos establecimientos entre 90 centímetros y 1,40 metros de profundidad, lo que incrementa el riesgo ante un período de lluvias por encima de lo normal.

La gestión del agua dentro de los establecimientos adquiere así un papel central. Limpieza de canales y alcantarillas, obras para acelerar el escurrimiento y acondicionamiento de caminos rurales aparecen como medidas concretas para reducir el impacto de los excesos.

El trigo mantiene un buen punto de partida, pero aumenta la alerta sanitaria

El 95% de los lotes de trigo de la región núcleo se encuentra actualmente en condiciones excelentes o muy buenas, un estado similar al registrado a esta altura de la campaña anterior, que posteriormente terminó con rendimientos excepcionales.

El 70% de los lotes transita el macollaje y el 30% ya ingresó en encañazón. En zonas como Pergamino, los técnicos destacan una buena cantidad de plantas y una coloración verde intensa asociada con una adecuada nutrición nitrogenada.

El desafío ahora es sostener esa condición. En Pergamino y Venado Tuerto comenzaron a detectarse los primeros indicios de mancha amarilla, aunque hasta el momento no se realizaron aplicaciones de fungicidas. La persistencia de la humedad y un eventual aumento de las temperaturas podrían acelerar la aparición y desarrollo de enfermedades foliares.

La señal climática, por lo tanto, ofrece una oportunidad productiva, pero también exige mayor capacidad de monitoreo. El objetivo no es solamente producir más con agua disponible, sino evitar que el exceso termine transformándose en una pérdida.

La cosecha de maíz tardío sigue demorada

Mientras se planifica la próxima campaña, la cosecha de maíz tardío y de segunda continúa condicionada por la humedad. Durante la última semana avanzó apenas cuatro puntos porcentuales y alcanzó el 77% del área.

Las lluvias ralentizaron las labores y la humedad de los granos continúa elevada. Quedan unas 65.000 hectáreas pendientes de cosecha y la expectativa está puesta en el ingreso de aire más frío y seco para acelerar las tareas.

El contraste resume buena parte del escenario que enfrenta el productor: la misma variable que puede impulsar los rendimientos de la campaña que comienza también puede dificultar la finalización de la anterior.

Un “Niño” que obliga a cambiar el enfoque productivo

El dato más relevante del informe de la BCR no está solamente en las proyecciones de lluvia, sino en la reacción anticipada del sector. Después de varias campañas en las que la prioridad fue administrar la escasez, los productores y asesores empiezan a diseñar estrategias para capturar el potencial de un escenario con mayor disponibilidad de agua.

La clave será transformar esa ventaja climática en productividad sin perder de vista los riesgos. Adelantar siembras donde el ambiente lo permite, mantener ciclos más cortos, aumentar densidades y fertilización en los lotes con potencial, reforzar el monitoreo sanitario y mejorar el drenaje en las zonas vulnerables son decisiones que buscan convertir una señal climática favorable en más kilos por hectárea.

Para la región núcleo, el desafío ya no es solamente resistir al clima. Es anticiparse a él.

Cómo se prepara la región para el “Niño” fuerte a muy fuerte by CristianMilciades

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La actividad agropecuaria marcó un nuevo récord, creció 10,9% en un año

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La actividad de la cadena agropecuaria argentina volvió a acelerar y alcanzó en junio el nivel más elevado desde que existen registros. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, creció 3% mensual en términos desestacionalizados y quedó 10,9% por encima de junio de 2025, en una señal que excede al campo y alcanza a la industria, el comercio exterior y la generación de divisas.

El dato adquiere mayor relevancia porque el indicador superó el máximo que había alcanzado en febrero. De las doce series que componen el índice, nueve mostraron mejoras mensuales, lo que revela una expansión relativamente extendida y no solamente concentrada en una actividad puntual.

El principal motor fue la producción primaria. El IACA-Cultivos avanzó 4,1% mensual y alcanzó también un nuevo máximo histórico, impulsado por la cosecha de soja, maíz y sorgo y por el inicio de la implantación de trigo y cebada. En términos interanuales, este componente creció 14,3%, apoyado en una campaña agrícola 2025/26 que presenta volúmenes excepcionales.

La soja aporta una de las claves para entender esta dinámica. La cosecha alcanzó un avance prácticamente total hacia mediados de año y la producción estimada llegó a 51,5 millones de toneladas, el mayor volumen desde la campaña 2018/19. En maíz, las previsiones apuntan a una cosecha récord de 68 millones de toneladas, mientras que el girasol alcanzó la mayor producción del siglo.

El impacto de ese volumen comienza a trasladarse hacia las etapas posteriores de la cadena. La actividad agroindustrial creció 0,8% mensual en junio y quedó 1,5% por encima del mismo mes de 2025. Aunque el subíndice todavía se ubicó 1,6% por debajo de su máximo histórico de septiembre de 2025, la recuperación muestra que el mayor flujo de materia prima está encontrando capacidad de procesamiento.

La molienda conjunta de cereales y oleaginosas avanzó 1,5% mensual y quedó 6,4% por encima de junio del año pasado. El crushing de soja procesó 4,1 millones de toneladas, el cuarto mayor volumen para un junio desde el inicio de la serie en 1998. La molienda de girasol acumuló además seis meses consecutivos de crecimiento y alcanzó casi 549.000 toneladas en junio.

También la cebada mostró una dinámica particularmente sólida: su procesamiento creció 1,3% mensual y acumuló ocho meses consecutivos de expansión, con un incremento cercano al 30%. En trigo, la molienda aumentó 0,7% frente a mayo.

La recuperación no quedó restringida a los granos. La faena conjunta creció 1% mensual, con avances en bovinos, porcinos y aves. La faena bovina aumentó 0,9%, encadenando su segundo mes positivo luego de casi un año y medio de variaciones negativas. La porcina, en tanto, alcanzó un nuevo récord con alrededor de 821.000 animales procesados durante junio.

El dato tiene además una dimensión social vinculada al consumo. La faena aviar aumentó 1,2% mensual en un contexto de demanda creciente, con el pollo consolidado como una de las proteínas de mayor accesibilidad relativa para los hogares. En paralelo, la producción lechera registró una leve baja mensual de 0,3%, aunque los 943 millones de litros producidos en junio representaron el segundo mejor registro histórico para ese mes.

El tercer eslabón de la cadena también volvió a mostrar señales positivas. El IACA-Agroexportación aumentó 1,2% mensual y logró interrumpir tres meses consecutivos de retrocesos. En la comparación interanual, el componente creció 12,6% y encadenó doce meses consecutivos de expansión.

Durante junio, los nueve complejos agroindustriales considerados por el indicador exportaron 8,9 millones de toneladas, 1,6% más que un año atrás y 7,4% por encima del promedio de los últimos cinco años. En valor, las ventas externas totalizaron US$ 4.011 millones, una magnitud que permite dimensionar el aporte del complejo agropecuario a la generación de divisas.

El complejo girasol fue uno de los grandes protagonistas, con 490.200 toneladas exportadas, un salto interanual del 73,5% y más del doble del promedio de los últimos cinco años. El volumen representó, además, el máximo histórico para un junio. El complejo lácteo también alcanzó un récord para ese mes, con unas 37.500 toneladas despachadas y un crecimiento interanual del 32,6%.

La cebada completó otro de los desempeños destacados, con exportaciones cercanas a 285.000 toneladas, 45,9% más que en junio de 2025. El complejo soja, por su parte, colocó 4,3 millones de toneladas en el exterior, con una mejora interanual del 2,4%.

La fotografía, sin embargo, no es homogénea. El complejo de carne y cueros bovinos redujo 5,2% sus cantidades exportadas, aunque aumentó 28,8% su facturación, lo que evidencia una mejora considerable en los precios medios de exportación. El trigo retrocedió 21,6% en volumen interanual, mientras que el maíz cayó 3,2%, pese al elevado volumen de producción esperado. El complejo avícola también mostró bajas tanto en cantidades como en valor.

El desempeño de junio permite entonces una lectura que va más allá de un nuevo récord estadístico. La producción primaria está generando un mayor flujo de materia prima, la industria procesa una parte creciente de ese volumen y las exportaciones mantienen una trayectoria expansiva. La cadena funciona, en este sentido, como un mecanismo de transmisión entre producción, actividad industrial y entrada de divisas.

Para la economía argentina, el desafío consiste en convertir ese mayor volumen físico en mayor valor agregado y capacidad exportadora sostenible. El dato del IACA-BCR muestra que existe una base productiva robusta para hacerlo: una campaña agrícola de volúmenes históricos, una agroindustria que recupera actividad y un sector exportador que lleva un año completo de crecimiento interanual.

La oportunidad está en que el récord del campo no termine únicamente en una cosecha excepcional. El verdadero impacto económico aparece cuando ese volumen se transforma en procesamiento, empleo, exportaciones, inversión y nuevas cadenas de valor. Junio ofrece, al menos, una señal concreta de que esa transmisión comenzó a tomar velocidad.

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La recuperación de la cosecha impulsa al agro y deja al índice de actividad a un paso de su récord histórico

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La cadena agropecuaria argentina recuperó impulso en mayo y volvió a ubicarse prácticamente en niveles récord. Tras el freno que habían impuesto las intensas lluvias de abril sobre las tareas de cosecha, la mejora climática permitió acelerar las labores agrícolas y reactivar buena parte de la actividad primaria e industrial vinculada al sector. Como resultado, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un crecimiento desestacionalizado del 1,4% mensual y quedó apenas un 0,2% por debajo del máximo histórico alcanzado en febrero.

El IACA-BCR mostró una mejora mensual de 1,4% en mayo, con un aporte destacado de las labores agrícolas tras los retrasos observados durante el mes previo. En términos interanuales, la serie se posicionó 8,8% por encima de igual mes del año anterior.

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un incremento mensual desestacionalizado del 1,4% en mayo. De esta manera, el dato del último mes se posicionó apenas 0,2% por debajo del máximo registro histórico alcanzado en febrero.

Durante el mes de mayo, cinco de las doce series que componen el índice registraron una variación mensual positiva, mientras que las siete restantes se posicionaron en terreno negativo. El mayor impulso del índice general provino del avance mensual de labores agrícolas, que evidenció un crecimiento del 2,6%, ante el notable progreso en la cosecha de soja, luego de los retrasos observados en el mes previo. Esta situación se reflejó asimismo en la molienda de la oleaginosa, que creció un 2% respecto a abril, en tanto que se estima que la producción de biodiésel habría registrado un incremento del 1,6%.

Por su parte, la molienda de cebada continuó su tendencia alcista, marcando un crecimiento de un 1,2%, ante la gran cosecha registrada para la campaña en curso. Finalmente, se destaca una leve recuperación en la faena de bovinos, que se posicionó un 0,2% por encima del dato de abril, luego de encadenar sucesivas bajas.

En cuanto a las series que marcaron caídas, se destaca un retroceso del 3% en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios medidas en dólares constantes, aunque en términos de volumen la mayoría de los sectores mostraron un buen desempeño respecto al promedio de mayo de los últimos años. Las faenas aviar porcina también registraron retrocesos mensuales del 0,5% y 0,7%, respectivamente; en tanto la producción de leche cayó 0,7% respecto de abril.

Asimismo, se evidenció una caída mensual del 0,7% en la molienda de trigo y del 0,2% en la molienda de girasol, aunque esta última se mantiene en los mayores valores observados desde el año 2000. Por último, se estima que la producción de bioetanol habría retrocedido 0,5% frente al mes anterior.

Analizando las variaciones interanuales, las cuales permiten poner en perspectiva la dinámica mensual, se evidencia que el IACA-BCR marcó un nuevo crecimiento en mayo, con una suba del 8,8% respecto al mismo mes del año anterior. De esta manera, el índice general mantuvo un sólido desempeño, aunque con cierta moderación frente a los registros observados en los meses previos.

El subíndice IACA-Cultivos marcó un avance interanual del 10,5%, sosteniéndose como uno de los principales motores del índice general, en el marco de una cosecha histórica para la campaña 2025/26. Por su parte, el IACA-Agroindustria se posicionó 1,1% por encima del año anterior, manteniéndose en terreno positivo durante los últimos cuatro meses. Entre las series que lo componen, se destaca el notorio crecimiento de las moliendas de girasol y cebada, en tanto la faena de bovinos registró la mayor caída respecto a igual mes del año anterior.

Finalmente, el subíndice IACA-Agroexportación exhibió un incremento interanual del 15,3% en mayo. De esta manera, el indicador se mantiene al alza y acumula once meses consecutivos de crecimiento, ante la gran disponibilidad de mercadería por el aporte de la campaña agrícola y de los complejos vinculados a la industrialización.


2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir con dicha periodicidad la actividad primaria de producción de granos. En mayo, la actividad primaria marcó un crecimiento desestacionalizado de 2,6% respecto de abril y alcanzó un máximo histórico.

En lo que respecta a las labores de cosecha, se advierte que durante mayo se avanzó febrilmente en la recolección de soja. Luego de un abril particularmente lluvioso que había impedido el avance en las labores de cosecha por falta de piso, mayo tuvo menor cantidad de precipitaciones, lo que permitió acelerar la recolección de la oleaginosa, cubriendo el 75% de la superficie total a cosechar en el mes, la mayor proporción para un mes de mayo de toda la serie. Asimismo, se avanzó con normalidad en la recolección de los demás cultivos de la cosecha gruesa, marcando un avance de 33 p.p. en la recolección de sorgo, 16 p.p. en maíz y 2 p.p. en girasol, que de esta manera dio por finalizada la cosecha.

En cuanto a las labores de siembra, durante el último mes se lanzó la cosecha fina 2026/27, marcando un avance de 23% de la superficie total a sembrar de trigo. En tanto, la superficie de cebada registró un avance del 18%.


2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma mostró un avance del 0,2% respecto de abril, luego de haberse registrado caídas en seis de los últimos siete meses. No obstante, dichas caídas se produjeron tras el récord alcanzado en septiembre, por lo que, en términos de nivel, la serie aún se posiciona en valores históricamente elevados.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, se advierte que la molienda de granos marcó un incremento del 1,2% en mayo. En lo que respecta a las oleaginosas, el avance en la cosecha y la mayor disponibilidad de mercadería impactó en el crushing de soja, que se posicionó al alza con una tasa de cambio mensual del 2%. El procesamiento de girasol, por el contrario, marcó un leve descenso mensual del 0,2% en abril, aunque manteniéndose en los niveles más elevados desde marzo del año 2000.

En cuanto a los cereales, el comportamiento también resultó dispar. La molienda de trigo retrocedió 0,7% respecto a abril, en tanto el procesamiento de cebada avanzó por séptimo mes consecutivo, incrementándose un 1,2% mensual y acumulando un crecimiento del 26%.

Por su parte, el subíndice de faena se posicionó levemente a la baja en mayo, registrando una tasa de cambio mensual del -0,1%, mostrando caídas en los últimos diez meses. Diferenciando por sector, en lo que respecta a la faena de bovinos, la misma avanzó 0,2% en el quinto mes del año, posicionándose al alza luego de nueve meses de caídas. Los informes del sector destacan que el impulso en el último mes se debió a una abundante oferta de hacienda que había estado sumando kilos en los meses previos gracias a condiciones climáticas favorables.

En materia de precios, luego de haber alcanzado los valores reales más altos de la historia en febrero del año actual, las cotizaciones del sector ganadero experimentaron una nueva corrección a la baja en mayo, en el marco de un aumento en la oferta de hacienda que se encontró con un consumo interno sobreabastecido. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió por tercer mes consecutivo en términos reales, posicionándose 3,2% por debajo de abril. A pesar de ello, los precios se mantienen en niveles excepcionalmente elevados, resultando 13% superiores en términos reales respecto al mismo mes del año anterior.

En lo que respecta al sector porcino, se destaca que la faena exhibió su segunda contracción consecutiva en mayo, con una tasa de cambio mensual del -0,7%. Sin embargo, estas caídas mensuales se dan luego del valor récord alcanzado en marzo, de manera que la serie continúa en sus mayores niveles históricos, con el dato de mayo ubicándose como el cuarto más alto registrado, reflejando una tendencia de mayor consumo de esta proteína desde principios del siglo. En cuanto a la carne aviar, la faena de aves marcó un retroceso del 0,5% en el quinto mes del año, registrando bajas por siete meses al hilo.

Con respecto al sector lechero, la serie desestacionalizada de producción exhibió una caída del 0,7% en mayo respecto al mes anterior, la segunda de manera consecutiva. Aun así, este retroceso se registra luego de que la serie hilara variaciones mensuales positivas durante dos años consecutivos. De hecho, la producción del mes de mayo alcanzó 916 millones de litros, registrando un incremento interanual del 2% y del 5% respecto al promedio histórico de igual mes, influenciada por condiciones climáticas favorables. Como resultado, en los primeros cinco meses del año se observa una producción acumulada de 4.411 millones de litros, siendo el tercer mayor volumen para este período desde el inicio de la serie en 1983, únicamente por detrás de 2012 y apenas por debajo de 2015.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,36 para el mes de mayo, incrementándose por quinto mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,25 / litro. Este panorama favorable a nivel local difiere de lo observado a nivel internacional, donde se advierte que el índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) retrocedió 0,5% en el último mes, alcanzando su nivel más bajo en los últimos dos años y medio.

Por su parte, el incremento en el precio de la leche durante mayo resultó superior al incremento nominal en el precio del maíz, de manera que se registró una leve mejora en la relación insumo-producto. Se estima que en mayo un litro de leche, en promedio, podía comprar 1,98 kg de maíz, muy cerca del valor de referencia de 2. En cuanto a la soja, en mayo la relación se ubicó en 1,11 kg por litro de leche, por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, se habría incrementado 0,5% en mayo, luego de tres meses consecutivos a la baja. Durante el último año la serie evidencia cierto estancamiento: de los últimos doce datos mensuales, seis resultaron positivos y seis negativos. Diferenciando por producto, se estima que la elaboración de biodiesel habría crecido 1,6% respecto de abril; en tanto que la producción de bioetanol habría retrocedido un 0,5% mensual.

En términos de mezcla obligatoria, en mayo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, con la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas y hasta el 20% de biodiésel en gasoil. Por su parte, para el quinto mes del año la Secretaría de Energía dispuso una nueva baja nominal del 0,014% en el precio del biodiésel destinado al corte obligatorio, y un incremento del 0,5% en los precios mínimos de adquisición para el bioetanol.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Finalmente, analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales, medidas en dólares constantes, registraron una variación mensual desestacionalizada del -3% en mayo. No obstante, el análisis difiere cuando se analizan cantidades.

Por un lado, al observar únicamente los volúmenes exportados por complejo, se advierte que tres de los nueve bajo análisis exportaron un volumen menor de mercadería respecto al promedio de igual mes de los últimos cinco años, en tanto los restantes mostraron un incremento. De hecho, comparando igual mes de años anteriores, resultó el mejor mayo para los volúmenes exportados del complejo girasol y el complejo lácteo, y el segundo mejor mayo para las exportaciones de maíz.

Sin embargo, tomando el valor en dólares constantes, son cinco de los nueve complejos los que presentan un valor inferior al promedio de los últimos 5 años. Entre esos cinco complejos con exportaciones en dólares constantes por debajo del promedio del último lustro se ubican el complejo soja, trigo, cebada, avícola y porcino. Contrariamente, entre los complejos que presentaron un valor exportado por encima del promedio se ubican el complejo girasol, maíz, lácteo y carne y cueros bovinos.

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Las lluvias de junio destrabaron la campaña: el trigo ya cubre el 50% del área prevista en la región núcleo

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Las lluvias registradas durante los primeros días de junio cambiaron el escenario para la campaña fina 2026/27. Tras un mayo marcado por la escasez de precipitaciones, los nuevos aportes de agua permitieron reactivar la siembra de trigo en la región núcleo, donde el cultivo ya alcanzó el 50% del área proyectada y volvió a ganar ritmo en una ventana clave para las variedades de ciclo intermedio.

El último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que las precipitaciones llegaron en un momento oportuno para destrabar las labores, aunque aclara que no modificaron las decisiones productivas adoptadas meses atrás. La superficie destinada al cereal se mantendrá, en términos generales, en niveles similares a la campaña pasada, mientras que en varias zonas incluso se prevén reducciones por cuestiones económicas y de rotación.

La mejora climática puso fin a una prolongada pausa pluvial que había frenado el avance de las sembradoras. Durante los primeros diez días de junio se registraron lluvias generalizadas, con acumulados que en algunos sectores triplicaron el promedio histórico mensual. En el oeste de la región pampeana hubo registros de entre 40 y 90 milímetros, mientras que gran parte del área agrícola recibió entre 15 y 30 milímetros, suficientes para recomponer la humedad superficial y habilitar la continuidad de la implantación.

Los técnicos destacan que el agua llegó en el momento justo para asegurar una buena emergencia de los lotes ya sembrados y completar la implantación en mejores condiciones de humedad.

Sin embargo, el clima favorable no alcanza para modificar las decisiones de inversión. En distintas zonas de la región núcleo persisten las dudas sobre la rentabilidad del trigo debido al elevado costo de los fertilizantes nitrogenados y a la baja del precio futuro del cereal.

En San Gregorio, por ejemplo, la siembra ya alcanza el 70% y los primeros lotes muestran una emergencia muy satisfactoria. No obstante, la intención de siembra registra una reducción del 20% respecto del ciclo anterior, impulsada principalmente por criterios de rotación y por la falta de incentivos económicos. Los asesores remarcan que la compra de urea a valores elevados y la caída del precio del trigo eliminaron cualquier estímulo para ampliar la superficie originalmente prevista.

La situación es similar en la zona de Venado Tuerto. Aunque las condiciones agronómicas son mejores que un año atrás y el período actual resulta ideal para sembrar variedades de ciclo intermedio, los productores decidieron reducir considerablemente el área destinada al cereal. Incluso los establecimientos de mayor escala disminuyeron cerca de un tercio de la superficie implantada, mientras que entre los pequeños y medianos productores el retroceso es aún más pronunciado. Los especialistas atribuyen esa decisión a la incertidumbre sobre los márgenes económicos y a que la baja reciente en algunos costos llegó cuando la planificación de la campaña ya estaba definida.

En otras regiones el panorama es diferente. En Río Tala y San Pedro, el fuerte impacto que dejó la mala campaña de soja llevó a numerosos productores a volver a apostar por el trigo, aun con márgenes ajustados. Allí la necesidad de generar ingresos antes de fin de año, sumada a una recuperación del precio futuro del cereal y a una reducción en el valor de la urea, impulsó un renovado interés por la siembra. Como consecuencia, crecieron las consultas, las compras de fertilizantes y la demanda de semillas durante las últimas semanas.

En Marcos Juárez el avance de la implantación ya se aproxima al 90%. Las lluvias resultaron determinantes para consolidar la emergencia de los lotes sembrados con humedad muy ajustada y permitir completar la campaña en excelentes condiciones. Aun así, los productores mantienen la previsión de reducir un 30% el área destinada al trigo respecto de la campaña anterior, ya que el elevado costo de la fertilización condicionó las decisiones desde el inicio del ciclo.

Desde el punto de vista climático, el informe anticipa que la estabilidad dominará gran parte de la próxima semana, con probabilidad de lluvias débiles durante el fin de semana y un marcado descenso térmico posterior. Entre el domingo y el lunes podrían registrarse heladas intensas, con mínimas de hasta cinco grados bajo cero en algunos sectores de la región núcleo.

Aunque las precipitaciones permitieron recuperar humedad y acelerar la implantación, el inicio de la campaña triguera confirma que las decisiones productivas continúan condicionadas por variables económicas. El clima volvió a jugar a favor del cereal, pero los costos de producción y la rentabilidad esperada siguen definiendo el tamaño final de la apuesta de los productores.

GEA Bolsa de Comercio de Rosario by CristianMilciades

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La Asociación de Semilleros avaló la norma dictada por Agricultura y el INASE

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La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) celebró la oficialización del nuevo protocolo destinado a realizar controles de identidad varietal en granos, una medida orientada a proteger la propiedad intelectual de las semillas en el ámbito agroindustrial local. No obstante, la entidad que nuclea a las principales compañías de mejoramiento genético vegetal aclaró que la disposición funciona como un paso inicial para brindar previsibilidad y reactivar inversiones, pero no constituye una solución definitiva al problema de fondo.

​El director ejecutivo de la ASA, Alfredo Paseyro, precisó que la resolución firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el titular del Instituto Nacional de Semillas (INASE), Martín Famulari, no altera las prácticas operativas actuales de los productores, ya que le otorga un marco institucional formal a un esquema de validación que el sector privado ya implementa desde hace una década mediante contratos individuales.

​La problemática de la falta de resguardo a la innovación afecta principalmente a las especies autógamas, como la soja y el trigo, cuyas semillas pueden ser reproducidas por el propio agricultor para campañas consecutivas sin necesidad de realizar nuevas compras. Esta situación provocó un marcado desincentivo a la inversión local en comparación con los mercados regionales: el año pasado, Brasil registró 330 variedades de soja frente a solo 23 variedades presentadas en la Argentina.

​Mecanismo de control y brecha tecnológica

​La nueva normativa, impulsada activamente por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, establece que las muestras de granos se tomarán en el primer punto de entrega dentro de los establecimientos registrados en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA). Los análisis de identidad varietal se realizarán a través de metodologías homologadas por el INASE —incluyendo escáneres e inteligencia artificial— en cámaras arbitrales o entidades privadas autorizadas.

​Si el sistema detecta inconsistencias respecto de las variedades registradas, la norma prevé una instancia de negociación directa entre el titular de la genética y el productor, reservando la intervención del INASE únicamente para los casos donde no se alcance un acuerdo privado. El Poder Ejecutivo estima que este ordenamiento permitirá reducir la brecha tecnológica y proyecta un incremento potencial de las exportaciones agrícolas de al menos 4.000 millones de dólares anuales.

​”Una hectárea de algodón en el Chaco rinde unos 600 kilogramos de fibra, mientras que en Brasil los rindes superan los 1.800 kilogramos”, argumentaron las autoridades nacionales al graficar el impacto del retraso genético por la falta de protección de derechos.

​A pesar del avance administrativo, desde el sector semillero remarcaron que la medida no reemplaza la necesidad de reformar de manera integral la Ley de Semillas. El debate de fondo apunta a la adhesión a los estándares internacionales de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV 91), asumida en un entendimiento comercial con los Estados Unidos. Esta normativa restringe el uso propio no retribuido de las variedades, un punto que genera un fuerte rechazo por parte de las entidades de la Mesa de Enlace y federaciones rurales ante el temor de un encarecimiento en los costos de producción. 

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