producción de maíz

¿Vuelve el maíz? La caída de los fertilizantes reabre el debate por la campaña 2026/27 y desafía el avance de la soja

Compartí esta noticia !

Después de una campaña marcada por la prudencia financiera y la búsqueda de menores costos, el maíz vuelve a ganar terreno en la consideración de los productores argentinos de cara a la siembra 2026/27. Aunque todavía falta para que las decisiones finales se traduzcan en hectáreas efectivamente implantadas, las primeras encuestas del sector muestran un dato que comienza a modificar el escenario que parecía consolidado meses atrás: el cereal recupera atractivo frente a la soja.

La explicación se encuentra principalmente en la evolución de los costos de producción. Durante gran parte del último ciclo, la escalada internacional de los fertilizantes, especialmente de la urea, había golpeado con fuerza la ecuación económica del maíz. Con valores cercanos a los 1.000 dólares por tonelada, el cultivo perdió competitividad frente a la oleaginosa, que requiere una inversión inicial significativamente menor y ofrece una mayor flexibilidad financiera para los productores.

Ese contexto llevó a muchos analistas a anticipar una expansión de la soja durante la campaña 2026/27. Sin embargo, la realidad comenzó a mostrar matices. La corrección de los precios de los insumos, sumada a las ventajas agronómicas que históricamente ofrece el maíz dentro de las rotaciones, está provocando una reconsideración de las estrategias productivas.

En las encuestas previas al inicio de la campaña gruesa, el cereal vuelve a aparecer como la opción preferida por buena parte de los productores, especialmente en regiones donde los planteos agrícolas intensivos demandan una adecuada reposición de nutrientes y una mayor sustentabilidad de los sistemas productivos. El maíz no solo aporta mejores niveles de cobertura y conservación de los suelos, sino que además genera mayores volúmenes de producción física por hectárea, un aspecto clave para muchas empresas agrícolas.

Sin embargo, el entusiasmo está lejos de convertirse en euforia. El escenario sigue dominado por la cautela. Los costos financieros continúan elevados, la volatilidad cambiaria sigue siendo un factor de incertidumbre y los márgenes proyectados todavía dependen de variables que pueden modificarse rápidamente en los próximos meses.

A diferencia del ciclo anterior, cuando el productor enfrentaba una señal económica clara que favorecía a la soja, hoy el panorama es más equilibrado. La mejora en la relación insumo-producto para el maíz permite que el cereal vuelva a competir en igualdad de condiciones, aunque sin garantizar todavía una repetición automática del récord de siembra alcanzado el año pasado.

La pregunta que atraviesa al sector no es únicamente si el maíz recuperará superficie, sino si podrá sostener el protagonismo que había logrado antes de que los altos costos desplazaran parte de la intención de siembra hacia la oleaginosa. La respuesta dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales, la disponibilidad de financiamiento y el comportamiento de los mercados de insumos durante las próximas semanas.

Por ahora, lo que muestran las primeras señales es que el maíz está lejos de haber perdido la batalla. Tras un período en el que parecía condenado a ceder terreno frente a la soja, vuelve a posicionarse como una alternativa competitiva dentro de la estrategia productiva argentina. Y aunque el récord de la campaña pasada todavía aparece como una meta exigente, el cereal recuperó algo que parecía haber perdido: el respaldo de los productores.

Informe GEA Bolsa Comercio de Rosario by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

INTA evalúa estrategias para frenar dos plagas clave del maíz en Misiones

Compartí esta noticia !

Las plagas cogollero (Spodoptera frugiperda) y chicharrita (Dalbulus maidis) se consolidaron en los últimos años como dos de las principales amenazas para la producción de maíz en América Latina y particularmente en las regiones subtropicales. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron un ensayo en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, en Misiones, con el objetivo de evaluar estrategias de manejo que permitan reducir su impacto y mejorar la productividad del cultivo.

El trabajo analizó el efecto combinado del manejo nutricional del cultivo y la aplicación de insecticidas sobre el rendimiento del maíz de la variedad Bautista INTA durante la campaña agrícola 2024–2025. En el estudio se evaluaron cuatro esquemas de fertilización y dos insecticidas en un diseño experimental factorial con repeticiones, lo que permitió comparar el desempeño de diferentes combinaciones tecnológicas en condiciones locales de producción.

Una amenaza creciente para el cultivo

El cogollero del maíz es una de las plagas más agresivas del cultivo. Sus larvas se alimentan de las hojas y del ápice de las plantas en las primeras etapas de desarrollo, lo que puede generar pérdidas significativas de rendimiento. Estudios citados en el informe indican que en América Latina esta plaga puede provocar reducciones de hasta 73% en la producción cuando no se controla adecuadamente.

Por su parte, la chicharrita del maíz representa un riesgo adicional debido a su capacidad para transmitir patógenos responsables del llamado “achaparramiento del maíz”, una enfermedad que puede provocar caídas de rendimiento de entre 50% y 90% en situaciones severas.

En ese contexto, el manejo integrado del cultivo aparece como una herramienta clave para minimizar las pérdidas productivas.

Fertilización y control químico: una estrategia combinada

Los resultados del ensayo mostraron que la combinación de fertilización y aplicación de insecticidas permitió mejorar la expresión del potencial productivo del maíz. En comparación con las parcelas testigo sin fertilización, todos los tratamientos nutricionales evaluados generaron incrementos significativos en el rendimiento del cultivo.

Los aumentos de productividad oscilaron entre aproximadamente 195% y 256% respecto al testigo sin fertilizar, lo que confirma la fuerte respuesta del maíz a la reposición de nutrientes en suelos con limitaciones de nitrógeno y fósforo, una situación frecuente en sistemas productivos de Misiones.

Sin embargo, el estudio no encontró diferencias estadísticas significativas entre la fertilización tradicional —basada en nitrógeno y fósforo— y los tratamientos que incorporaron potasio, silicio u otros complejos orgánicos con micronutrientes. Aun así, estas últimas alternativas mostraron una tendencia numérica hacia mayores rendimientos.

Diferencias en el control de plagas

En cuanto al manejo químico, los investigadores evaluaron dos alternativas: deltametrina y una combinación de insecticidas con tecnología Plinazolin.

Los resultados indicaron que el tratamiento basado en Plinazolin mostró mayor eficacia de control y una mayor residualidad frente a las plagas evaluadas. Esto se reflejó en una menor incidencia de chicharritas y una reducción más marcada de los daños causados por el cogollero.

No obstante, al analizar el rendimiento final del cultivo, no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos insecticidas, lo que sugiere que ambos productos permitieron mantener niveles productivos similares bajo las condiciones del ensayo.

El clima también condiciona los resultados

Uno de los factores que influyó de manera determinante en los resultados de la campaña fue el clima. El informe señala que durante el período crítico del cultivo se registró un marcado déficit hídrico que afectó la fijación y el llenado de los granos.

Como consecuencia, los rendimientos obtenidos en el ensayo fueron significativamente inferiores a los registrados en campañas anteriores en la misma localidad. Por ejemplo, el rendimiento promedio se ubicó en torno a 3.356 kg por hectárea, muy por debajo de los valores históricos cercanos a 7.600 kg por hectárea para la variedad evaluada en condiciones más favorables.

Resultados preliminares con valor para el manejo local

Los investigadores del INTA destacan que los resultados obtenidos constituyen una base importante para mejorar las estrategias de manejo del maíz en la región. La combinación de fertilización adecuada y control químico oportuno permitió reducir el impacto de las plagas y mejorar el rendimiento del cultivo.

Sin embargo, también subrayan que se trata de resultados preliminares y que será necesario continuar evaluando estas estrategias en diferentes campañas y ambientes productivos para validar su efectividad en el largo plazo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin