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La vidriera Rigolleau comienza a importar desde China tras pérdidas millonarias

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La histórica vidriera Rigolleau reconfiguró su estrategia productiva tras registrar pérdidas por $5.500 millones en 2025: redujo su producción en Berazategui, opera al 60% de su capacidad instalada y comenzó a importar vajilla desde China para abastecer el mercado interno. La decisión incluyó la paralización de un horno y la salida de cerca de 100 trabajadores, en un movimiento que excede lo empresarial y se proyecta como síntoma de un cambio más amplio: ¿es un ajuste coyuntural o una señal estructural sobre la competitividad industrial en la Argentina actual?

El dato no es menor en el contexto político y económico. La reconversión de una firma fundada en 1882, con fuerte presencia en el entramado productivo, se produce en paralelo a un esquema económico que promueve apertura comercial, desaceleración inflacionaria y reconfiguración de costos internos. En ese cruce, la decisión de importar lo que antes se producía localmente instala una tensión directa entre competitividad y sostenimiento del empleo.

Un cambio de modelo forzado por el mercado interno

La propia empresa explicitó el giro. En su balance presentado en febrero y en el reporte enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), reconoció que “debe cambiar su modelo de negocio tradicional”. La caída del consumo interno, eje central de su operación —el 95% de su línea Hogar se destina al mercado local—, impactó de lleno en la estructura de costos.

El diagnóstico es claro: menor actividad, mayor ociosidad productiva y presión sobre la rentabilidad. Aun con esfuerzos por mejorar eficiencia y renegociar condiciones, el resultado fue negativo por segundo año consecutivo, duplicando incluso las pérdidas de 2024, que habían sido de $2.599.109.500.

En ese marco, la importación aparece como una salida pragmática. Según la empresa, los productos traídos desde China resultan más baratos incluso considerando flete y embalaje. La consecuencia es directa: las líneas vinculadas a vajilla y consumo hogareño dejarán de sostenerse mayoritariamente con producción local.

Sin embargo, el repliegue no es total. Rigolleau mantiene activas sus unidades ligadas a los sectores farmacéutico y alimentario, donde la demanda se muestra más estable. Esa segmentación revela que el problema no es uniforme, sino concentrado en los rubros más expuestos al consumo masivo.

Impacto laboral y señales al sistema productivo

El ajuste operativo ya tuvo efectos concretos: de una planta de más de 800 trabajadores, quedaron alrededor de 700. La paralización de un horno y la reducción de la producción implican una pérdida de escala que tensiona no solo a la empresa, sino al entramado industrial que la rodea.

El movimiento también reconfigura incentivos. Si importar resulta más competitivo que producir localmente, incluso en sectores tradicionales, el mensaje se amplifica hacia otras industrias que enfrentan estructuras de costos similares. En ese sentido, la decisión de Rigolleau puede leerse como un caso testigo dentro del proceso de apertura y reordenamiento económico en curso.

Al mismo tiempo, el vínculo histórico de la empresa con figuras como Enrique Ernesto Shaw y su tradición dentro de la doctrina social empresaria introduce una dimensión simbólica: el tránsito desde un modelo industrial con fuerte anclaje local hacia uno más flexible y globalizado.

Entre la supervivencia empresarial y el nuevo esquema económico

El dato más delicado no está en la caída, sino en la incógnita que deja abierta el propio balance: la capacidad de la empresa de sostenerse como “empresa en marcha”. Esa advertencia no es habitual y coloca el foco en la viabilidad futura del negocio.

En paralelo, los primeros meses de 2025 muestran señales de mejora, aunque todavía insuficientes para revertir el impacto previo. La recuperación aparece, pero no alcanza a compensar la caída estructural en ventas que disparó el cambio de estrategia.

Lo que está en juego no es solo la reconversión de una firma, sino la adaptación de un sector a nuevas reglas. El equilibrio entre costos locales, apertura comercial y demanda interna será determinante en las próximas decisiones.

Un caso abierto en medio de la transición económica

La decisión de Rigolleau no cierra un ciclo, lo abre. Marca un punto de inflexión en la lógica productiva de una empresa emblemática y, al mismo tiempo, deja planteadas preguntas sobre el rumbo de la industria nacional en el nuevo escenario económico.

Habrá que observar si este viraje se consolida o si, ante cambios en el consumo o en la estructura de costos, la producción local recupera terreno. También si otros actores siguen el mismo camino o si logran sostener esquemas productivos competitivos sin recurrir a importaciones.

Por ahora, el movimiento es claro: una empresa centenaria ajusta su modelo para sobrevivir. Lo que todavía no está definido es si ese ajuste será transitorio o el anticipo de una transformación más profunda.

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ACARA: más de 51.000 autos patentados en octubre confirman la recuperación del sector

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El mercado automotor creció 16,9% interanual en octubre y consolida su recuperación en 2025. ACARA reportó más de 51.000 patentamientos en el mes y proyecta cerrar el año con una expansión superior al 50% respecto de 2024

El sector automotor argentino consolidó en octubre su tendencia positiva, con 51.982 vehículos patentados, según el informe mensual de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). La cifra representa un crecimiento del 16,9% interanual, ya que en octubre de 2024 se habían registrado 44.473 unidades.

Si bien el número muestra una caída del 7,6% respecto de septiembre (56.240 unidades), el desempeño acumulado del año confirma una recuperación sostenida: en los primeros diez meses de 2025 se patentaron 552.484 vehículos, lo que implica una suba del 55,1% frente al mismo período de 2024, cuando se registraron 356.230 unidades.

Dinámica del mercado y expectativas para fin de año

El presidente de ACARA, Sebastián Beato, analizó el desempeño reciente y destacó la resiliencia del sector en un contexto de transición política.
“Completamos otro mes sensible por temas electorales, al igual que septiembre, pero con más de 50.000 patentamientos, lo cual ya es una buena noticia”, expresó.

Beato subrayó que el resultado electoral reciente generó un impacto positivo en la demanda: “Durante la última semana hemos tenido mucho movimiento en nuestras concesionarias. Evidentemente, el resultado del domingo impulsó a muchos clientes a consultar y concretar sus operaciones”.

Según el dirigente, la inercia positiva del mercado se mantiene, y el sector entra en los dos últimos meses del año con “un buen piso” para proyectar un inicio de 2026 con números también favorables.

Un repunte sostenido impulsado por la estabilidad cambiaria y el crédito

El crecimiento del 55% acumulado en 2025 se explica, en parte, por la recuperación del crédito automotor, la estabilidad del tipo de cambio oficial y la reactivación de la oferta de vehículos nacionales, factores que permitieron recomponer la confianza del consumidor.

Los patentamientos se concentraron principalmente en los segmentos de vehículos utilitarios y SUV medianos, con buena performance de marcas que producen localmente. La normalización de importaciones y la disponibilidad de unidades en concesionarias también contribuyeron a la mejora interanual.

De acuerdo con ACARA, el mercado automotor argentino cerrará 2025 con más de 600.000 unidades patentadas, nivel que no se alcanzaba desde antes de la pandemia, consolidando así su papel como indicador clave de la actividad económica y del consumo interno.

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Cooperación regional: cómo Misiones fortalece la cadena bananera de Salta desde 2020

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Desde 2020, Biofábrica Misiones aporta tecnología de vitroplantas y asistencia técnica a productores de Orán, Salta, consolidando un modelo de cooperación regional que eleva la competitividad de la banana argentina frente a los estándares internacionales.

En las últimas semanas, una delegación de Biofábrica Misiones S.A. —integrada por su presidente Leonardo Morzán, la gerenta general Luciana Imbrogno y el subgerente Juan Serventi— recorrió cultivos de banano en Orán, provincia de Salta, implantados con vitroplantas enviadas desde 2020.

La inspección permitió verificar el impacto económico y productivo de estas plantas de alto valor genético y sanitario, desarrolladas mediante biotecnología aplicada en Misiones. Según explicaron los técnicos, las plantaciones visitadas demostraron que el uso de vitroplantas es hoy la única alternativa viable para producir a escala en Argentina, al garantizar mayor rendimiento, sanidad y uniformidad.

Las ventajas son múltiples:

  • Precocidad: entrada en producción más rápida y cosechas en menor tiempo.
  • Sanidad y vigorosidad: plantas libres de plagas y enfermedades, reduciendo riesgos fitosanitarios.
  • Uniformidad: ciclos más predecibles y rendimientos de más de 40 toneladas por hectárea, con racimos de hasta 20 kilos.

Estandarización y planificación productiva

El modelo productivo impulsado por Biofábrica se basa en un manejo estandarizado que simplifica la planificación agrícola y mejora la eficiencia. La recomendación técnica establece un marco de plantación de 2 x 2,5 metros, con una densidad de 1.800 a 2.000 plantas por hectárea, lo que permite además avanzar hacia la mecanización de tareas.

Actualmente, en Orán se lleva adelante la recría de los plantines, una etapa clave para su fortalecimiento antes de la plantación definitiva, programada para los próximos días. Este esquema no solo permite acelerar la entrada en producción, sino también equiparar la calidad de la banana argentina con la importada de países líderes como Ecuador o Colombia, lo que abre una oportunidad estratégica para reducir la dependencia del mercado externo.

Cooperación regional y proyección internacional

La iniciativa refleja un modelo de cooperación regional en el que Misiones aporta innovación biotecnológica a productores de otras provincias. Desde su creación, Biofábrica Misiones se consolidó como referente nacional en el desarrollo de plantas de calidad certificada, aplicando tecnología de multiplicación in vitro en cultivos estratégicos como yerba mate, forestales, hortalizas… y, ahora, la banana.

“El impacto en campo es contundente: la única manera de producir banana competitiva en Argentina es con vitroplantas”, aseguraron desde la delegación técnica. Con este esquema, los lotes salteños alcanzan estándares que permiten pensar en abastecer al mercado interno con fruta nacional y, en el futuro, avanzar hacia la exportación.

El acompañamiento institucional también refuerza la política de sustitución de importaciones, al disminuir la necesidad de bananas extranjeras —un rubro que implica fuertes erogaciones de divisas— y promover el empleo en el norte argentino.

El desafío inmediato es escalar la superficie implantada en Salta, consolidar la recría de vitroplantas y ampliar la red de productores que adopten el esquema biotecnológico. A mediano plazo, el objetivo es posicionar a la banana argentina como un producto competitivo en calidad y volumen, disminuyendo la brecha con las importaciones.

El caso salteño marca un precedente: con innovación, cooperación interprovincial y biotecnología aplicada, Argentina puede desarrollar cadenas frutícolas con alto valor agregado, reduciendo vulnerabilidades externas y generando empleo en origen.

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