Productores agropecuarios

Trigo acelera la siembra a un ritmo récord mientras el maíz pierde valor y la soja encuentra sostén en el mercado internacional

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La campaña triguera 2026/27 comenzó con una velocidad inusual. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya se implantó el 32% del área proyectada a nivel nacional, el avance más rápido registrado desde que existen estadísticas comparables, al menos desde la campaña 1998/99. El dato refleja una estrategia defensiva de los productores frente a un escenario complejo de costos y volatilidad de mercados: aprovechar la humedad disponible en los perfiles superficiales del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien.

La dinámica de siembra contrasta con las señales comerciales. Aunque el cereal muestra un fuerte ritmo de implantación, los negocios para la nueva campaña permanecen rezagados. Al cierre de esta semana se habían comercializado unas 1,84 millones de toneladas de trigo 2026/27, un volumen 30% inferior al promedio de los últimos cinco años y también por debajo del ciclo pasado.

El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.

1.    Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros

La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca. 

Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña. 

En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.

Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo. En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado. 

En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido. Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago. El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.


2- Se desplomaron los precios por maíz

En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente. 

El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año. El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt. Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.

Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables. Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.

Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3. Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.

De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.

Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas.  Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.

En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.

En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.


3- El aceite de soja no para de subir en Chicago

El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago. 

Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana. Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.

Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.

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¿Vuelve el maíz? La caída de los fertilizantes reabre el debate por la campaña 2026/27 y desafía el avance de la soja

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Después de una campaña marcada por la prudencia financiera y la búsqueda de menores costos, el maíz vuelve a ganar terreno en la consideración de los productores argentinos de cara a la siembra 2026/27. Aunque todavía falta para que las decisiones finales se traduzcan en hectáreas efectivamente implantadas, las primeras encuestas del sector muestran un dato que comienza a modificar el escenario que parecía consolidado meses atrás: el cereal recupera atractivo frente a la soja.

La explicación se encuentra principalmente en la evolución de los costos de producción. Durante gran parte del último ciclo, la escalada internacional de los fertilizantes, especialmente de la urea, había golpeado con fuerza la ecuación económica del maíz. Con valores cercanos a los 1.000 dólares por tonelada, el cultivo perdió competitividad frente a la oleaginosa, que requiere una inversión inicial significativamente menor y ofrece una mayor flexibilidad financiera para los productores.

Ese contexto llevó a muchos analistas a anticipar una expansión de la soja durante la campaña 2026/27. Sin embargo, la realidad comenzó a mostrar matices. La corrección de los precios de los insumos, sumada a las ventajas agronómicas que históricamente ofrece el maíz dentro de las rotaciones, está provocando una reconsideración de las estrategias productivas.

En las encuestas previas al inicio de la campaña gruesa, el cereal vuelve a aparecer como la opción preferida por buena parte de los productores, especialmente en regiones donde los planteos agrícolas intensivos demandan una adecuada reposición de nutrientes y una mayor sustentabilidad de los sistemas productivos. El maíz no solo aporta mejores niveles de cobertura y conservación de los suelos, sino que además genera mayores volúmenes de producción física por hectárea, un aspecto clave para muchas empresas agrícolas.

Sin embargo, el entusiasmo está lejos de convertirse en euforia. El escenario sigue dominado por la cautela. Los costos financieros continúan elevados, la volatilidad cambiaria sigue siendo un factor de incertidumbre y los márgenes proyectados todavía dependen de variables que pueden modificarse rápidamente en los próximos meses.

A diferencia del ciclo anterior, cuando el productor enfrentaba una señal económica clara que favorecía a la soja, hoy el panorama es más equilibrado. La mejora en la relación insumo-producto para el maíz permite que el cereal vuelva a competir en igualdad de condiciones, aunque sin garantizar todavía una repetición automática del récord de siembra alcanzado el año pasado.

La pregunta que atraviesa al sector no es únicamente si el maíz recuperará superficie, sino si podrá sostener el protagonismo que había logrado antes de que los altos costos desplazaran parte de la intención de siembra hacia la oleaginosa. La respuesta dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales, la disponibilidad de financiamiento y el comportamiento de los mercados de insumos durante las próximas semanas.

Por ahora, lo que muestran las primeras señales es que el maíz está lejos de haber perdido la batalla. Tras un período en el que parecía condenado a ceder terreno frente a la soja, vuelve a posicionarse como una alternativa competitiva dentro de la estrategia productiva argentina. Y aunque el récord de la campaña pasada todavía aparece como una meta exigente, el cereal recuperó algo que parecía haber perdido: el respaldo de los productores.

Informe GEA Bolsa Comercio de Rosario by CristianMilciades

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El anuncio de baja de retenciones trae alivio a los márgenes

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El anuncio de menores DEX para trigo y cebada ofrece alivio a los márgenes agrícolas, apuntalando decisiones de siembra e inversión de cara a la nueva campaña. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario el impacto fiscal de la medida para el ciclo en curso se estima en US$ 29 M.

En un contexto internacional de fuerte encarecimiento de los insumos para la siembra de granos, el anuncio de la baja de la baja de derechos de exportación para trigo y cebada del actual 7,5% al 5,5% a partir de junio colabora en dar aire a los márgenes esperados del productor, en el tramo final de decisiones de cara a la campaña 2026/27. 

En efecto, según reportó SAGyP, al 21 de mayo la siembra de trigo y cebada avanzó sobre el 3% y 6%, respectivamente, del área de intención. En cebada, casi el 92% de la producción se concentra en Provincia de Buenos Aires, en tanto en trigo, más disperso geográficamente, el Norte argentino y la provincia de Entre Ríos destacan en los avances de labores, con una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar.

Mientras tanto, la fuerte suba que registraron los combustibles y fertilizantes a partir del conflicto armado en Medio Oriente y que llevó la relación urea/trigo al valor más alto de la historia -nunca hubo que entregar tantos kilos de trigo para recibir uno de urea- habían puesto en jaque la intención de siembra y las previsiones de inversión en paquetes tecnológicos. 

Como referencia, a los precios actuales, fertilizantes y fletes (impactado por la suba del gasoil), explicaban en conjunto el 54% de los costos de producción del trigo, incluso para un campo modelo que se encuentra a 150 km del puerto de Rosario. El costo del flete, por supuesto, aumenta proporcionalmente a medida que la producción se aleja de los núcleos de consumo. De este modo, el margen neto en campo propio quedaba en 94 US$/ha según estimaciones de GEA-BCR, hundiéndose a US$ 103 de pérdida en caso del campo alquilado. 

Respecto al impacto preliminar de la baja de retenciones sobre el mercado, y habida cuenta que la medida aún no ha sido oficializada en el Boletín Oficial y recién comenzaría a regir a partir de junio, en el presente análisis se estima el efecto sobre el FAS teórico tomando como referencia las cotizaciones actuales. 

Enfocándonos en el caso del trigo, de implementarse la medida, ésta se traduce en una mejora directa en la capacidad de pago compradora tanto para las posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. Tal como se puede ver en el cuadro adjunto, en base a los precios actuales, la capacidad teórica de pago mejoraría en torno a 2,2 y 2,3% en el conjunto de posiciones. En términos absolutos, el FAS teórico mejora entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada con el nuevo esquema de DEX para el producto. Por el lado de los tramos de la nueva cosecha, se remarca que aún no hay ofertas abiertas de mercado para el trigo, por lo que se utiliza únicamente la referencia del FOB oficial para el cálculo en su conjunto. 

En tanto, con relación al impacto fiscal de la baja de alícuotas de derechos de exportación de 2 p.p. para trigo y cebada en la campaña actual, éste es relativamente acotado. Una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la campaña en ambos cultivos ya ha sido vendida al exterior. En el caso del trigo, resta vender 5,3 Mt de las 19 Mt de exportaciones estimadas para todo el ciclo, mientras que, en cebada, el remanente asciende a 500.000 t para la cervecera y 200.000 t para la forrajera. 

Si se tiene en consideración ese saldo remanente a los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal para el trigo asciende a US$ 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza US$ 3,3 millones. Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 Mt. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno.

Para la próxima campaña 2026/27, en tanto, las proyecciones de producción y exportaciones son aún muy preliminares, y el cambio en la política comercial aún está a tiempo de apuntalar las siembras y la inversión. Sin embargo, tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a apenas US$ 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina. Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 Mt, el costo fiscal de la medida se reduce a US$ 47 M para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 Mt, el costo ajusta a US$ 34 M.

Para cerrar el capítulo de siembras 2026/27, y en relación con las proyecciones climáticas, la evolución del Pacífico ecuatorial vuelve a ubicar a El Niño en el centro del monitoreo climático para el agro argentino. Según la actualización del IRI del 19 de mayo de 2026, el sistema climático no solo estaría dejando atrás la neutralidad y avanzando rápidamente hacia condiciones El Niño, sino que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno se mantiene cercana al 100% hasta el verano austral inclusive. En términos de impacto sobre la producción agropecuaria argentina, el calentamiento del Pacífico suele incidir sobre el patrón de lluvias a través de los vientos alisios, que favorecen el transporte de humedad hacia nuestra región principalmente entre octubre/noviembre y marzo. Si bien en Argentina este escenario suele asociarse con lluvias por encima de lo normal y, como sintetiza el refrán, rain makes grain —la lluvia hace al grano—, su impacto tiende a ser relativamente mayor sobre la cosecha gruesa que sobre la fina, y será positivo en tanto no ocurran excesos hídricos que pongan en jaque la producción o la logística. De todos modos, debe tenerse presente que, más allá de estos fenómenos de escala global, existen otros factores regionales que pueden neutralizar o, por el contrario, profundizar sus efectos.

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La soja gana terreno en la región núcleo y desplaza al maíz por el aumento de costos y la presión financiera

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La región núcleo agrícola comenzó a mostrar una redefinición silenciosa de su mapa productivo. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la soja volverá a expandirse durante la próxima campaña ante el deterioro de rentabilidad en trigo y maíz provocado por el aumento de costos operativos.

El dato más relevante del relevamiento es que, de las 300.000 hectáreas que dejarían de sembrarse con trigo, cerca del 80% pasarían a soja.

La decisión ocurre incluso bajo un escenario climático considerado favorable para el maíz, lo que revela que el problema central dejó de ser agronómico y pasó a ser financiero.

El informe sintetiza el criterio dominante entre productores: “bajar la inversión por hectárea”.

Fertilizantes y fletes alteran la ecuación agrícola

La Bolsa rosarina señaló que los costos de implantación están condicionando la toma de decisiones productivas.

Según el relevamiento técnico, implantar maíz requiere una inversión cercana a 1.300 dólares por hectárea, mientras que soja demanda alrededor de 700 dólares por hectárea.

La diferencia aparece en un contexto donde fertilizantes y transporte explican más de la mitad de los costos agrícolas de los cereales. El informe detalla que: en trigo, fertilización y flete representan el 54% de la estructura de costos; en maíz, esos componentes concentran el 52%.

El encarecimiento de la urea y del gasoil aparece como uno de los factores más mencionados por técnicos y productores de distintas subzonas relevadas.

La soja se consolida como “alternativa defensiva”

La Bolsa plantea que, aun cuando el maíz pueda ofrecer mejores márgenes brutos potenciales, la soja vuelve a posicionarse como una estrategia de menor riesgo financiero.

El informe sostiene que el cereal mantiene rentabilidad positiva, aunque con inversiones significativamente más elevadas y márgenes más ajustados en campos alquilados.

Incluso el doble cultivo trigo/soja sigue apareciendo como el esquema más rentable dentro de la rotación agrícola, aunque requiere una inversión cercana a 1.400 dólares por hectárea.

La consecuencia práctica es un repliegue de cultivos intensivos en capital y fertilización.

Productores ajustan superficie y reducen uso de urea

El relevamiento territorial de la región núcleo muestra una misma lógica repetida en distintas zonas agrícolas.

En localidades como Aldao, Bigand, Marcos Juárez y General Pinto, técnicos reportaron: menor intención de siembra de trigo, reducción en aplicaciones de urea, y mayor inclinación hacia soja de primera.

En Marcos Juárez, por ejemplo, se estima una caída de entre 30% y 40% en el área triguera respecto de la campaña pasada.

El informe también revela que muchos productores están comprando sólo insumos de corto plazo y mantienen cautela frente a la evolución de la relación insumo-producto.

Uno de los elementos más llamativos del informe es que el repliegue de maíz y trigo no responde a un problema climático.

La Bolsa describe reservas de humedad “óptimas” para el inicio de las siembras y un escenario meteorológico relativamente favorable.

Sin embargo, el factor financiero pesa más que el agronómico. El documento refleja una tensión creciente entre: potencial productivo y capacidad económica para sostener paquetes tecnológicos altos.

La preocupación central ya no es únicamente cuánto puede rendir el cultivo, sino cuánto capital exige producirlo.

gea_Informe región nucleo by CristianMilciades

Menos gramíneas implica menos demanda industrial y logística

El corrimiento hacia soja no es neutro para la economía agroindustrial. Los cultivos como trigo y maíz movilizan mayores niveles de fertilización, transporte, servicios agronómicos, maquinaria, y consumo de insumos industriales.

Una reducción de superficie puede impactar sobre distintos segmentos vinculados a la cadena cerealera.

Al mismo tiempo, el fenómeno expone una señal más amplia: la producción agrícola empieza a priorizar esquemas defensivos frente a costos crecientes y márgenes más inciertos.

La campaña 2026/27 recién comienza a definirse y la evolución de variables como fertilizantes, dólar, clima y precios internacionales todavía puede modificar estrategias de siembra.

Por ahora, la Bolsa rosarina detecta un comportamiento defensivo del productor agrícola: menor exposición financiera, menor apuesta tecnológica y mayor inclinación hacia cultivos de menor inversión inicial.

La magnitud final del corrimiento hacia soja será uno de los indicadores más observados por el mercado agrícola en las próximas semanas.

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Las abundantes lluvias moderaron la actividad agropecuaria en abril

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El IACA de la Bolsa de Comercio de Rosario marcó una caída mensual del 2,6% en abril, afectado por demoras en la cosecha y dificultades logísticas. No obstante, la actividad agropecuaria continúa en niveles históricamente elevados, posicionándose 16,5% por encima de abril de 2025.

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, registró una tasa de variación mensual desestacionalizada del -2,6% en abril, en un mes signado por complicaciones climáticas que impactaron en las labores de cosecha y la logística de la mercadería. A pesar de ello, el nivel de actividad del sector se mantiene en máximos históricos, habiendo alcanzado valores récord en los primeros meses del año en curso.

Durante el mes de abril, ocho de las doce series que componen el índice registraron una variación mensual negativa, en tanto las cuatro restantes se posicionaron al alza. Una de las mayores caídas se evidenció en el avance mensual de labores agrícolas, que retrocedió 3% respecto a marzo ante los retrasos en la cosecha debido a las abundantes lluvias del mes. El exceso hídrico también dificultó el traslado de la mercadería hacia los puertos, lo que sumado a una menor cantidad de granos cosechados resultó en una caída mensual del 3,4% en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios.

En líneas similares, las precipitaciones recurrentes afectaron la carga y el transporte de la hacienda, dejando como saldo caídas mensuales en la faena bovina del 1,8%. Asimismo, la faena aviar porcina registraron retrocesos mensuales del 1% y 0,4%, respectivamente; en tanto la producción de leche retrocedió 1% respecto de marzo. Finalmente, también se evidenciaron caídas mensuales en la molienda de soja y la molienda de trigo, con tasas de cambio del -2,2% y -0,3%, respectivamente.

Por el contrario, la molienda de cebada mostró un incremento del 1,1% respecto a marzo y la molienda de girasol se posicionó al alza con una tasa de cambio mensual del 0,8%, en un contexto de abundante producción. En cuanto a los biocombustibles, se estima que la producción de biodiesel de bioetanol se habría incrementado 0,9% y 0,2% frente al mes anterior, respectivamente.

Analizando las variaciones interanuales, se evidencia un sólido desempeño del sector durante el último año, mostrando una tasa de cambio interanual del 16,5%. En abril, diez de las doce series que componen el índice se posicionaron por encima de su nivel registrado en el mismo mes del año anterior, con la única excepción de la faena de bovinos y la faena aviar.

En primer lugar, la producción primaria marcó un avance del 22,4% frente a abril de 2025. Este incremento se da en el marco de la mayor cosecha de girasol del siglo y el avance de una cosecha récord de maíz, que lograron más que compensar la caída estimada en las hectáreas cosechadas de soja. Por su parte, el subíndice IACA-Agroindustria se posicionó 0,2% por encima del año pasado, manteniéndose en niveles cercanos a máximos históricos. Entre las series que lo componen, se destaca el importante incremento en las series de molienda, así como también en la producción de leche y de biocombustibles. Respecto a la faena, el sector porcino muestra una clara tendencia alcista, que en abril lo posicionó casi 10% por encima de igual mes del año anterior. Por el contrario, la faena de bovinos y la faena aviar marcaron caídas en comparación al año previo.

Finalmente, el subíndice de exportaciones agropecuarias evidenció una suba interanual del 20,8% en abril. En este sentido, más allá de las dificultades puntuales evidenciadas en el mes reciente, el incremento interanual se enmarca en una cosecha 2025/26 récord, con un sólido desempeño de los complejos maíz y girasol, así como también del complejo lácteo.


2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir mensualmente la producción de granos. En abril, esta serie marcó una caída del 3% respecto al mes anterior, hilando su segunda variación mensual negativa. No obstante, al observar el nivel de la serie, se evidencia que la misma se ubica en valores excepcionalmente elevados, luego de alcanzar en febrero su máximo registro histórico. De esta manera, más allá del retroceso mensual observado en abril, el dato del mes emerge como el tercero más elevado de toda la serie.

Durante abril se realizaron únicamente labores de cosecha de los principales cultivos extensivos del país, las cuales se vieron fuertemente condicionadas por excesos hídricos y falta de piso, provocando demoras generalizadas. En este escenario, la soja resultó el principal cultivo afectado. Hacia finales de mes, el avance de la cosecha de la oleaginosa resultó del 18%, lo que representa un progreso mensual de apenas 17 p.p., el menor registro para abril desde el inicio de la serie. Este escaso avance, combinado con un área estimada de siembra inferior al promedio de los últimos cinco años, se reflejó en un número reducido de hectáreas trabajadas.

Las lluvias recurrentes también afectaron la recolección de sorgo, que presentó un avance mensual de 15 p.p., inferior al registrado durante igual mes de años anteriores. A ello se sumó una marcada caída en el área estimada de siembra para la campaña actual, lo que derivó en una baja cantidad de hectáreas trabajadas durante abril. Por su parte, en lo que respecta a la cosecha de maíz, si bien el avance mensual de la cosecha fue acotado, el progreso acumulado hacia fines de mes se mantuvo en línea con el de años anteriores. En consecuencia, la cantidad de hectáreas trabajadas resultó elevada, en el contexto de la mayor producción estimada de la historia. Finalmente, la cosecha de girasol avanzó en línea con años anteriores, alcanzando el 98% del área estimada de siembra hacia finales de mes, y proyectándose la mayor producción del siglo.


2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma evidenció un retroceso del 1,2% respecto a marzo, aunque en términos de nivel continúa elevada, situándose en torno a máximos históricos.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, se advierte que la molienda de granos registró una caída del 1,3% en abril. En lo que respecta a las oleaginosas, el retraso en la cosecha y la menor disponibilidad de mercadería impactó en el crushing de soja, que se posicionó a la baja con una tasa de cambio mensual del -2,2%. El procesamiento de girasol, por el contrario, continuó su tendencia notoriamente alcista, y marcó un incremento mensual del 0,8% en abril, posicionándose en su nivel más elevado desde marzo del año 2000.

En cuanto a los cereales, el comportamiento también resultó dispar. La molienda de trigo retrocedió 0,3% respecto a marzo, en tanto el procesamiento de cebada avanzó por sexto mes consecutivo, incrementándose 1,1% respecto a marzo y acumulando un crecimiento de casi el 24%.

Por su parte, el subíndice de faena volvió a retroceder en abril, registrando una tasa de cambio mensual del -1,2% y posicionándose a la baja por octavo mes consecutivo. Esta contracción responde principalmente al desempeño de la faena de bovinos, que registró una tasa de cambio del -1,8% en el cuarto mes del año, hilando nueve variaciones mensuales negativas. Los informes del sector destacan que durante el mes de abril la faena se vio afectada por las lluvias persistentes y abundantes que generaron inundaciones en las principales regiones productoras del país, las cuales dificultaron severamente la carga y el transporte de la hacienda. A ello se le suma una menor actividad de los frigoríficos debido a los feriados de principios de mes.

Si bien la oferta resultó acotada, los precios continuaron transitando una fase de reacomodamiento y corrección marcada por la resistencia de la demanda interna, luego de los picos alcanzados en el primer bimestre del año. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió por segundo mes consecutivo en términos nominales, mientras que en términos reales se posicionó 6% por debajo de marzo y 10% por debajo de febrero, mes en el que alcanzó su máximo valor histórico. A pesar de ello, los precios se mantienen en niveles excepcionalmente elevados, resultando 16% superiores respecto al mismo mes del año anterior, también en términos reales.

En lo que respecta al sector porcino, se destaca que la faena exhibió su primera contracción en abril luego de nueve meses consecutivos al alza, con una tasa de cambio mensual del -0,4%. Sin embargo, esta leve caída mensual se produjo luego del valor récord alcanzado en el mes previos, de manera que la serie continúa en niveles históricamente elevados, con el dato de abril ubicándose como el tercero más alto registrado. La marcada tendencia alcista de largo plazo de la faena de porcinos encuentra sustento en el sostenido crecimiento del consumo interno, así como también en un gran dinamismo de las exportaciones.

En cuanto a la carne aviar, la faena de aves también marcó una contracción del 1% en el cuarto mes del año. No obstante, se destaca que hacia finales de abril Argentina restituyó su estatus de país libre de influenza aviar luego de los brotes detectados en los meses previos, lo que le permitirá reactivar negociaciones comerciales con países con los que sostiene acuerdos de país libre de la enfermedad.

En lo que respecta al sector lechero, se advierte que la producción exhibió una caída mensual desestacionalizada del 1% en abril, mostrándose a la baja por segundo período consecutivo. Durante el último mes, la producción se vio severamente afectada por las condiciones climáticas adversas, ya que las recurrentes precipitaciones en la cuenca lechera central dificultaron las tareas operativas.

No obstante, la contracción se registra luego de que la serie encadenara 23 meses de variaciones mensuales positivas consecutivas, acumulando un crecimiento del 19%. En este marco, la producción de leche acumulada durante el primer cuatrimestre del año asciende a un total de 3.495 millones de litros, siendo el segundo mayor volumen para este período desde el inicio de la serie en 1983, únicamente por detrás de 2012.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,35 para el mes de abril, incrementándose por cuarto mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,25 / litro. Este desempeño difiere de lo observado a nivel internacional, siendo que el índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) retrocedió 1,1% en el cuarto mes del año.

En lo que respecta a las relaciones insumo-producto, se estima que en abril un litro de leche, en promedio, podría comprar 1,95 kg de maíz. Este valor exhibe un deterioro respecto al mes anterior, debido a un aumento más que proporcional del precio cámara del maíz frente al precio de la leche. Hay que tener en cuenta que la relación de referencia suele ser de 2; es decir, un litro de leche debería poder comprar 2 kg de maíz, de manera que en abril la relación de precios se ubicó por debajo del nivel de referencia. En cuanto a la soja, se estima que en abril un litro de leche podría comprar, en promedio, 1,15 kg de soja, ubicándose por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, se habría incrementado 0,5% en abril, luego de dos meses consecutivos a la baja. Por un lado, se estima que la elaboración de biodiesel habría crecido 0,9% respecto de marzo; en tanto que la producción de bioetanol habría avanzado levemente un 0,2% mensual.

En términos de mezcla obligatoria, en abril se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, aunque a fines de marzo se autorizó la posibilidad de incorporar voluntariamente a partir de abril hasta 15% de bioetanol en naftas, en tanto la especificación técnica para el gasoil ya contemplaba mezclas de hasta el 20%. Sumado a ello, la Secretaría de Energía dispuso una baja nominal del 1,85% en el precio del biodiésel destinado al corte obligatorio con gasoil para el mes de abril. Estas medidas tuvieron como objetivo contener el aumento en el precio de los combustibles en el contexto del conflicto en Medio Oriente.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Finalmente, analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales registraron una variación mensual desestacionalizada del -3,4% en abril. En este sentido, la actividad exportadora del mes se vio afectada por el paro de transportistas de granos, que paralizó la operatoria en algunos puertos del país, impidiendo la carga de buques. Asimismo, las precipitaciones persistentes mencionadas previamente no sólo demoraron la cosecha, sino que dificultaron el transporte de la mercadería hacia los puertos.

Al comparar el desempeño de los complejos en términos históricos, se evidencia que cinco de los nueve bajo análisis exportaron un volumen menor de mercadería respecto al promedio de igual mes de los últimos cinco años. El sector de mayor impacto en el índice debido a su volumen, así como también a su valor es el complejo soja, que registró envíos por 3,1 Mt durante abril, un 5% menos de lo registrado en años anteriores. En líneas similares, se evidenció un menor volumen de envíos del complejo avícola, porcino y cebada. El complejo carne y cuero bovinos también marcó una caída en sus volúmenes respecto al promedio, aunque el gran incremento de precios resultó en exportaciones por mayor valor.

Por el contrario, en abril se destacó nuevamente el gran desempeño del complejo maíz, que registró exportaciones por 5,1 Mt, siendo el segundo mayor registro para un mes de abril desde el inicio de la serie en 2002. Este volumen resultó 37% superior a abril de 2025, y 41% mayor al promedio de los últimos cinco años, en el marco de una cosecha histórica del cereal. En líneas similares, el complejo girasol continúa mostrando un gran dinamismo, con un volumen mensual de ventas externas que totalizó 500.000 toneladas en abril, el máximo registro para dicho mes en términos históricos. El complejo lácteo también mostró un desempeño sobresaliente, registrando el segundo mayor volumen de ventas para un mes de abril. Finalmente, el complejo trigo registró exportaciones por 1,2 Mt, 30% por encima del promedio de los últimos cinco años, aunque la caída de las cotizaciones significó ventas por un menor valor.

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