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Con vacunación, Misiones sostiene su status sanitario “Libre de fiebre Aftosa”

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La campaña de inoculación en Misiones alcanzó las 34.523 cabezas en todo el territorio provincial y superó la cobertura prevista para este año. Este avance permite sostener la condición sanitaria de la provincia, reducir riesgos para los rodeos y brindar mayor seguridad a la producción y comercialización del ganado.

La Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA) se reunió este jueves 27 de agosto en la Sala de Situación del Ministerio del Agro y la Producción, para realizar un balance del plan de vacunación contra la fiebre aftosa y revisar las principales acciones de prevención, control y vigilancia sanitaria que se llevan adelante en Misiones.

De acuerdo con los registros actualizados al 26 de agosto, fueron vacunados 34.523 animales, alcanzando un 113% de cobertura respecto de las cabezas previstas. En cuanto a las unidades productivas, se registraron 707 establecimientos vacunados, equivalentes al 71% de cobertura.

Durante esta etapa se priorizó la vacunación de terneros y terneras, animales menores y establecimientos seleccionados, con el objetivo de reducir los riesgos sanitarios y fortalecer la prevención en los rodeos misioneros.

La sanidad animal constituye un componente estratégico para el desarrollo de la ganadería provincial. En este sentido, las campañas de vacunación requieren planificación, logística, presencia territorial y coordinación entre los organismos sanitarios, los entes de vacunación, profesionales veterinarios y productores.

En este marco, COPROSA funciona como un espacio de articulación técnica e institucional en el que participan profesionales del Ministerio del Agro y la Producción, SENASA, el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de la Provincia, representantes de los entes sanitarios y otras instituciones vinculadas al sector. Allí se analizan los resultados de las campañas y se definen estrategias para sostener la prevención y vigilancia sanitaria.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó el trabajo conjunto desarrollado en el marco de la comisión y señaló: “Estos resultados reflejan el compromiso y la responsabilidad con la sanidad animal en Misiones. La articulación entre los organismos sanitarios, los productores y las instituciones vinculadas al sector es fundamental para sostener las acciones de prevención y avanzar con una mirada integral sobre la producción ganadera de la provincia”.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo y Producción Animal, Carlos Caraves, explicó que “la vacunación contra la fiebre aftosa constituye una herramienta fundamental para sostener el estatus sanitario alcanzado por la provincia”. En esa línea, remarcó que mantener altos niveles de cobertura permite reducir riesgos, prevenir pérdidas económicas y brindar mayor previsibilidad a la cadena ganadera. Asimismo, destacó que detrás de cada campaña existe un trabajo de “planificación, logística y acompañamiento técnico para llegar a cada establecimiento productivo”. Cerró.

El encuentro contó con la participación del coordinador regional del SENASA para Corrientes y Misiones, Enrique Lanari, y el médico veterinario Marcos Tamis. De manera virtual, participaron el doctor Javier Alarcón, integrante del SENASA, junto con representantes de la Asociación Ganadera del Alto Paraná (AGA), la Asociación Ganadera de la Zona Sur (AGIPSUR), la Sociedad Rural de Misiones, el Consejo Veterinario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA y la Federación de Asociaciones Rurales de Misiones (FARM).

Durante la reunión se analizaron los resultados alcanzados, los niveles de cobertura y el seguimiento de las acciones sanitarias en los distintos puntos de la provincia. De este modo, el balance de COPROSA permitió consolidar información sobre el avance de la campaña y fortalecer la coordinación entre los distintos actores vinculados a la sanidad animal, con el objetivo de sostener la prevención, vigilancia y protección de la producción ganadera misionera.

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Fiebre aftosa: Misiones vacunó a más de 34.500 animales y superó la cobertura prevista

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La Comisión Provincial de Sanidad Animal realizó un balance de la campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, que alcanzó las 34.523 cabezas y un 113% de cobertura sobre lo previsto, además de analizar las acciones de prevención y vigilancia sanitaria que se desarrollan en el territorio provincial.

La Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA) se reunió este jueves 27 de agosto en la Sala de Situación del  Ministerio del Agro y la Producción, para realizar un balance del plan de vacunación contra la fiebre aftosa y revisar las principales acciones de prevención, control y vigilancia sanitaria que se llevan adelante en Misiones.

De acuerdo con los registros actualizados al 26 de agosto, fueron vacunados 34.523 animales, alcanzando un 113% de cobertura respecto de las cabezas previstas. En cuanto a las unidades productivas, se registraron 707 establecimientos vacunados, equivalentes al 71% de cobertura.

Durante esta etapa se priorizó la vacunación de terneros y terneras, animales menores y establecimientos seleccionados, con el objetivo de reducir los riesgos sanitarios y fortalecer la prevención en los rodeos misioneros.

La sanidad animal constituye un componente estratégico para el desarrollo de la ganadería provincial. En este sentido, las campañas de vacunación requieren planificación, logística, presencia territorial y coordinación entre los organismos sanitarios, los entes de vacunación, profesionales veterinarios y productores.

En este marco, COPROSA funciona como un espacio de articulación técnica e institucional en el que participan profesionales del Ministerio del Agro y la Producción, SENASA, el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de la Provincia, representantes de los entes sanitarios y otras instituciones vinculadas al sector. Allí se analizan los resultados de las campañas y se definen estrategias para sostener la prevención y vigilancia sanitaria.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó el trabajo conjunto desarrollado en el marco de la comisión y señaló: “Estos resultados reflejan el compromiso y la responsabilidad con la sanidad animal en Misiones. La articulación entre los organismos sanitarios, los productores y las instituciones vinculadas al sector es fundamental para sostener las acciones de prevención y avanzar con una mirada integral sobre la producción ganadera de la provincia”.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo y Producción Animal, Carlos Caraves, explicó que “la vacunación contra la fiebre aftosa constituye una herramienta fundamental para sostener el estatus sanitario alcanzado por la provincia”. En esa línea, remarcó que mantener altos niveles de cobertura permite reducir riesgos, prevenir pérdidas económicas y brindar mayor previsibilidad a la cadena ganadera. Asimismo, destacó que detrás de cada campaña existe un trabajo de “planificación, logística y acompañamiento técnico para llegar a cada establecimiento productivo”. Cerró.

El encuentro contó con la participación del coordinador regional del SENASA para Corrientes y Misiones, Enrique Lanari, y el médico veterinario  Marcos Tamis. De manera virtual, participaron el doctor Javier Alarcón, integrante del SENASA, junto con representantes de la Asociación Ganadera del Alto Paraná (AGA), la Asociación Ganadera de la Zona Sur (AGIPSUR), la Sociedad Rural de Misiones, el Consejo Veterinario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA y la Federación de Asociaciones Rurales de Misiones (FARM).

Durante la reunión se analizaron los resultados alcanzados, los niveles de cobertura y el seguimiento de las acciones sanitarias en los distintos puntos de la provincia. De este modo, el balance de COPROSA permitió consolidar información sobre el avance de la campaña y fortalecer la coordinación entre los distintos actores vinculados a la sanidad animal, con el objetivo de sostener la prevención, vigilancia y protección de la producción ganadera misionera.

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Invertir en vientres vuelve a ganar atractivo: la ganadería encuentra señales para una nueva etapa de expansión

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La ganadería argentina atraviesa un momento que podría marcar el inicio de una nueva fase de expansión. Aunque el costo de incorporar vientres aumentó significativamente durante el último año, los indicadores del mercado muestran que la inversión en reposición de hembras continúa siendo económicamente atractiva para los productores. Así lo señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica una combinación de expectativas positivas, retención de vientres e incentivos fiscales como factores capaces de impulsar una recomposición del rodeo nacional.

La reposición de hembras constituye una de las decisiones más estratégicas dentro del ciclo ganadero. Cada año, los productores reemplazan las vacas descartadas por nuevas vaquillonas para sostener el tamaño del rodeo, pero cuando las perspectivas económicas y productivas mejoran, esa reposición suele transformarse en expansión del stock, una señal que históricamente anticipa mayores niveles de producción de carne en los años siguientes.

La reposición de hembras es clave en el negocio ganadero. Todos los años, el productor tiende a reponer una cantidad de vientres jóvenes equivalente a los descartes realizados durante el mismo período, con el objetivo de mantener su stock.

Lo relevante, en este contexto, es detectar anticipadamente aquellos momentos en los que las condiciones climáticas, políticas o comerciales incentivan una mayor reposición o una expansión del stock de vientres.

Durante este año, desde los primeros meses, el mercado de reposición presentó un escenario de extrema firmeza. En este punto, una de las relaciones de valores más analizadas es la que surge de comparar el precio de una vaquillona preñada con el valor de descarte de una vaca que sale de producción, categoría conserva. Sin embargo, por la propia naturaleza del indicador, una relación de reposición elevada puede responder tanto a una mayor revalorización del vientre nuevo como a una pérdida relativa del valor del animal de refugo.

En este sentido, lo que se viene observando desde la primavera pasada es una importante apreciación de los vientres jóvenes, incluso en un escenario de muy buenos valores para la hacienda destinada a faena. Esta tendencia, que comenzó a evidenciarse hacia fines del año pasado, se consolidó durante el presente año con valores para las vaquillonas preñadas en torno a los $2,4 millones, como promedio general.

Medido contra una vaca de descarte, cuyo valor por kilo se ubica actualmente alrededor de los $2.000 — equivalente a aproximadamente $800 mil por cabeza—, estos valores arrojan una relación cercana a las tres vacas de descarte necesarias para adquirir una vaquillona de reposición. Este nivel, comparado con el promedio de los últimos 15 años, evidencia un incremento de la relación de reposición cercano al 20%.

En efecto, si analizamos la evolución de ambas series por separado, observamos que el valor actual de un vientre nuevo —medido en moneda constante— se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos 15 años. Por su parte, el valor actual de una vaca de descarte, aun mostrando una importante valorización respecto de su promedio histórico, se ubica aproximadamente un 40% por encima de dicho nivel.

En definitiva, estos datos muestran que el encarecimiento de la relación de compra o reposición de vientres responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad.

Es por ello que, en este contexto, el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición.

Un indicador interesante surge al analizar, en primer lugar, la proporción de terneras que salen de los campos en relación con el stock inicial y, en segundo término, la participación de hembras respecto de machos que ingresan a los corrales de engorde, bajo la categoría terneros.

Considerando únicamente los primeros cinco meses del año —dado que durante junio las estadísticas de traslado de terneros y terneras se vieron afectadas por la campaña de vacunación—, se observa que, a nivel criador, solo un 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre habían salido de los campos. Este porcentaje representa aproximadamente la mitad de lo registrado habitualmente en años anteriores, cuando la salida se ubicaba entre el 29% y el 30%.

Por otra parte, la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores.

Hacia adelante, la misma estacionalidad de salida de vacas podría contribuir a mejorar levemente esta relación, producto de la firmeza esperada para esta categoría, cuya oferta tiende a mostrar señales de escasez.

Por otra parte, este año se suma un incentivo adicional para la inversión en ganadería. A través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno, todo pequeño y mediano productor que decida adquirir genética registrada podría acceder a un beneficio fiscal que permitiría reducir, durante el primer año de compra, entre un 25% y un 35% del valor del bien, producto del sistema de amortización acelerada para el cálculo del Impuesto a las Ganancias, previsto por el régimen. A esto se suma la posibilidad de acceder a la devolución total del IVA crédito fiscal asociado a la compra, una vez cumplidos los plazos establecidos.

Sin duda, este mecanismo representa un incentivo adicional para la inversión en vientres con genética registrada, ya sean animales de pedigree o ejemplares identificados por sus respectivas asociaciones. Este escenario podría fortalecer aún más la demanda y, en consecuencia, sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general.

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Apóstoles avanza con un esquema de faena gratuita para ordenar el mercado cárnico

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En un movimiento con impacto directo sobre la economía local y la regulación sanitaria, el Gobierno de Apóstoles puso en marcha esta semana un esquema de faena sin costo en articulación con el frigorífico El Porvenir. La decisión, presentada públicamente el lunes, habilita a productores y carniceros a utilizar las instalaciones sin pagar por el servicio —a cambio de subproductos— y abre una nueva etapa de control sobre la cadena de comercialización.

La medida no es solo operativa. Introduce una tensión de fondo: ¿puede el municipio forzar la formalización del circuito cárnico en una plaza donde la faena en chacra y la venta informal siguen siendo prácticas extendidas?

Un acuerdo sin firma formal, pero con efectos inmediatos

Aunque aún no existe un convenio formal rubricado, el esquema ya comenzó a funcionar tras una serie de conversaciones entre el municipio y la conducción actual del frigorífico. El cambio no es menor: anteriores intentos no habían prosperado por falta de coordinación, mientras que ahora la apertura del establecimiento permite habilitar una herramienta concreta de política pública.

El mecanismo es simple, pero disruptivo en términos de incentivos. Productores y carnicerías pueden faenar sin costo monetario, entregando únicamente las achuras como contraprestación. A cambio, el municipio gana algo más valioso: capacidad de control.

La lógica es clara. Facilitar el acceso al servicio para luego exigir condiciones. En este caso, la exigencia apunta a dos frentes: que las carnicerías estén habilitadas y que toda la carne comercializada cuente con sello de origen de frigorífico. Es decir, trazabilidad sanitaria y legal.

El esquema también reduce barreras burocráticas. Se limita la documentación requerida y se coordina el proceso con el área de bromatología municipal, que valida quiénes pueden operar. En términos institucionales, el municipio intenta pasar de un modelo de control reactivo a uno preventivo, apoyado en incentivos.

De la economía informal al circuito regulado

El trasfondo es conocido en economías locales: pequeños productores que faenan en sus chacras y abastecen a carnicerías sin controles sanitarios ni trazabilidad. Esa práctica, además de estar prohibida, genera un doble problema. Por un lado, pone en riesgo la calidad del alimento. Por otro, debilita la recaudación y la capacidad regulatoria del Estado.

La nueva política busca atacar ese núcleo. Al eliminar el costo de faena, el municipio reduce el argumento económico que sostiene la informalidad. Y al mismo tiempo, refuerza los controles sobre los puntos de venta.

El impacto no se limita a la sanidad. También aparece un componente de seguridad rural. El esquema apunta a reducir el circuito de comercialización de carne proveniente de robos de ganado, un fenómeno que, aunque no masivo, tiene episodios recurrentes en la zona.

En paralelo, el municipio pone en juego su régimen de habilitaciones, que —según se plantea— no resulta costoso ni complejo, especialmente para pequeños contribuyentes fuera del área céntrica. La señal es doble: accesibilidad para formalizarse y mayor presión para quienes queden fuera del sistema.

Producción, precios y competencia: el efecto sobre el mercado local

El nuevo esquema tiene potencial para reconfigurar la competencia en el mercado cárnico local. Con más de veinte carnicerías en funcionamiento —y un número indeterminado de puntos informales—, la posibilidad de acceder a faena sin costo puede reducir precios de abastecimiento y mejorar márgenes.

Pero también puede generar una depuración del mercado. Aquellos que operaban fuera del circuito formal enfrentan ahora un escenario distinto: menos excusas para la informalidad y más controles.

En términos productivos, la medida se alinea con una estrategia más amplia de fortalecimiento de la ganadería local. El acceso a faena habilitada puede incentivar a pequeños productores a aumentar su stock, al reducir costos logísticos y mejorar las condiciones de comercialización.

La otra apuesta: el pescado como economía en construcción

En paralelo, el Ministerio del Agro proyecta la construcción de una sala de faena para pescado en la misma localidad, lo que introduce otra capa en la estrategia productiva. La piscicultura aparece como un sector con alto potencial, pero con un problema estructural: la falta de oferta.

Los datos son elocuentes. Mientras el consumo promedio nacional ronda los 5 kilos per cápita, en Misiones apenas alcanza los 200 gramos anuales para pescado de agua dulce. No es un problema cultural, sino de disponibilidad.

La futura sala de faena busca resolver ese cuello de botella. Si se concreta, permitiría generar producto fresco en origen, mejorar la logística y ampliar el consumo. En términos económicos, el diagnóstico es directo: existe demanda latente y margen para crecer.

Un experimento de regulación con resultados abiertos

El esquema de faena gratuita en Apóstoles combina herramientas clásicas de política pública —incentivos, control sanitario y formalización— con una implementación pragmática. No hay aún normativa nueva ni un marco contractual formal cerrado. Pero sí una decisión política de intervenir en el mercado local.

La clave estará en la ejecución. El éxito dependerá de dos variables: la adhesión de productores y carniceros, y la capacidad del municipio para sostener controles efectivos sin desalentar la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará en la respuesta del sector privado. Si el esquema logra captar volumen y reducir la informalidad, puede convertirse en un modelo replicable en otras localidades. Si no, quedará como un intento más en un terreno donde las prácticas culturales y económicas suelen resistir cambios rápidos.

Por ahora, Apóstoles abrió una puerta. Falta ver quiénes deciden cruzarla.

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Ganadería en Misiones: la clave está en transformar el excedente de verano en reservas para el invierno

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La ganadería en Misiones enfrenta un desafío estructural que se repite año tras año: la marcada estacionalidad en la disponibilidad de pasto. Mientras durante la primavera y el verano la oferta forrajera es abundante, en invierno se reduce de manera significativa, afectando la productividad, especialmente en los sistemas ganaderos familiares.

De acuerdo con el doctor Emilio Maidana, del grupo de Producción Animal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Cerro Azul, la base forrajera de la provincia está dominada por pasturas megatérmicas, que presentan un alto crecimiento en los meses cálidos pero una fuerte caída en invierno. “En verano sobra pasto y en invierno falta mucho”, sintetiza.

Este desbalance impacta directamente en los indicadores productivos: la escasez de alimento provoca pérdida de condición corporal en las vacas, menores tasas de preñez y terneros más livianos al momento del destete.

Frente a este escenario, la planificación forrajera se vuelve un factor determinante. La estrategia apunta a aprovechar el excedente de pasto en verano para generar reservas que permitan sostener la alimentación durante los meses críticos, a través de henificación, silajes o la implantación de verdeos.

En ese marco, Misiones comenzará a evaluar una tecnología pensada para pequeños productores: una mini enrolladora desarrollada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Sáenz Peña, en la provincia del Chaco, en conjunto con el Centro de Capacitación Integral del Norte y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste.

Se trata de un equipo simple y adaptable a tractores de baja potencia, capaz de producir rollos livianos de entre 15 y 20 kilos, que incluso pueden transportarse en una camioneta. Esta característica facilita su uso compartido entre productores y mejora el acceso a la tecnología.

Las pruebas locales permitirán analizar su adaptación a las condiciones de la provincia y su potencial para fortalecer la alimentación del rodeo durante el invierno, aportando una herramienta concreta para mejorar la eficiencia productiva del sector.

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