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El Banco Central interrumpió una racha histórica de compras de dólares

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) puso fin este martes a una de las rachas compradoras más extensas de los últimos años en el mercado cambiario. Después de 135 ruedas consecutivas adquiriendo divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC), la autoridad monetaria no realizó compras, interrumpiendo un proceso de acumulación de reservas que había comenzado el 2 de enero con la denominada “fase 4” del programa monetario.

La pausa marca un punto de inflexión en una estrategia que permitió al organismo incorporar US$13.128 millones al mercado oficial durante poco más de siete meses. El volumen acumulado se ubica dentro del rango previsto por el Gobierno nacional, que estimaba una capacidad de compra de entre US$10.000 millones y US$17.000 millones, dependiendo de la evolución de la demanda de dinero y de las condiciones de liquidez del mercado cambiario.

El desempeño de julio había mostrado incluso una aceleración respecto del promedio anual. Durante el séptimo mes del año, el Banco Central acumuló compras por US$1.963 millones, superando ampliamente los US$1.418 millones registrados en junio. El promedio diario ascendía a US$116 millones, por encima de los US$97 millones que había promediado la entidad desde comienzos de año.

El corte de la racha no respondió a un cambio en la estrategia cambiaria sino a una mayor demanda de dólares por parte del sector energético, que limitó la capacidad del Banco Central para continuar absorbiendo divisas en la jornada. Como consecuencia, las reservas internacionales finalizaron el día en US$48.931 millones, registrando una disminución diaria de US$234 millones.

Pese a esa caída puntual, el nivel de reservas continúa mostrando una mejora significativa respecto del inicio del año y constituye uno de los principales respaldos del actual esquema cambiario. Para la política económica, la acumulación de activos internacionales representa un elemento clave para fortalecer la estabilidad financiera, mejorar la capacidad de respuesta frente a eventuales episodios de volatilidad y consolidar la credibilidad del programa macroeconómico.

La interrupción de las compras también se produjo en un contexto de relativa estabilidad cambiaria. El dólar mayorista permaneció por debajo de los $1.500 y continuó operando con un amplio margen respecto del techo de la banda de flotación, ubicándose aproximadamente un 22,9% por debajo del límite superior, fijado actualmente en $1.841,17. Esa distancia refleja que el mercado sigue desenvolviéndose dentro de los parámetros previstos por el régimen cambiario vigente.

En el segmento minorista tampoco se observaron movimientos relevantes. El Banco Nación mantuvo la cotización de venta en $1.520, mientras que el denominado dólar tarjeta se ubicó en $1.976 para consumos en el exterior. A su vez, el promedio relevado por el Banco Central entre las entidades financieras cerró en $1.520,82 por dólar para la venta al público.

Desde una perspectiva económica, la pausa en las compras no modifica por sí sola la tendencia de acumulación de reservas que caracterizó al Banco Central durante gran parte de 2026. En los programas de estabilización, la capacidad de incorporar divisas suele depender tanto de la oferta de exportaciones como del comportamiento estacional de la demanda de importadores y de sectores específicos, como el energético, que en determinados períodos requieren mayores pagos al exterior.

En ese sentido, el desafío para la autoridad monetaria continúa siendo sostener la acumulación de reservas sin alterar el funcionamiento del mercado cambiario. La evolución de las próximas ruedas permitirá evaluar si la interrupción observada este martes responde únicamente a factores coyunturales o marca el inicio de una etapa con menor capacidad de compra, en un contexto donde la fortaleza del balance del Banco Central sigue siendo uno de los pilares sobre los que descansa la estabilidad del programa económico.

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El Banco Central lleva 41 ruedas consecutivas de compras y supera los USD 2.800 millones en 2026

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El Banco Central de la República Argentina acumuló más de USD 2.800 millones en compras de divisas en lo que va de 2026 y encadenó 41 jornadas consecutivas con saldo comprador. Este miércoles sumó otros USD 40 millones en el mercado cambiario, en una rueda con bajo volumen, y llevó el total anual a USD 2.839 millones desde el inicio de la fase 4 del programa monetario en enero.

El dato no es menor: representa cerca del 28% del objetivo oficial para el año y se produce en un escenario de dólar mayorista en baja —cerró en $1.400,50, con retroceso del 1%— y reservas internacionales en USD 46.208 millones. La pregunta que empieza a circular en el mercado es si el ritmo actual consolida un nuevo piso de estabilidad o si depende en exceso de factores estacionales y financieros.

Fase 4, emisión y absorción: el engranaje del esquema monetario

Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, la autoridad monetaria compró USD 2.839 millones. Solo en febrero acumuló USD 1.555 millones, un salto significativo en la estrategia de acumulación.

Para sostener esas compras, el Central emitió pesos sin esterilizar en el momento de adquirir los dólares. Luego, el Tesoro absorbió parte del excedente a través de colocaciones de deuda en el mercado local. En las últimas licitaciones evitó expandir en exceso la base monetaria para no trasladar presión a los precios.

El presidente del organismo, Santiago Bausili, explicó que la acumulación dependerá de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia el sistema. La meta oficial para 2026 oscila entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, según estimaciones oficiales. El margen es amplio y deja claro que el Gobierno condiciona el objetivo a la dinámica de confianza en la moneda local.

El esquema operativo incluye un tope diario de compra equivalente al 5% de las operaciones en el Mercado Libre de Cambios. Además, habilita adquisiciones fuera del mercado mayorista mediante acuerdos directos con compañías e instituciones, con el objetivo de reducir presión sobre la cotización.

Deuda, exportaciones y financiamiento: las fuentes de los dólares

La disponibilidad de divisas provino principalmente de la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y de emisiones de deuda corporativa y subsoberana. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, empresas y provincias colocaron alrededor de USD 11.000 millones en obligaciones negociables y bonos.

Ese flujo fortaleció la oferta en el mercado y permitió al Banco Central intervenir sin forzar la cotización. En paralelo, el Tesoro compró dólares a la autoridad monetaria para afrontar compromisos externos, lo que moderó el impacto neto sobre las reservas.

A comienzos de semana, el Central pagó USD 1.004 millones correspondientes a los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), un instrumento diseñado para que empresas con deudas comerciales externas regularicen compromisos con proveedores. El pago tensionó el stock, pero no alteró la tendencia general de acumulación.

A fines de febrero, las reservas habían alcanzado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del gobierno de Javier Milei y el mayor en más de seis años.

Tipo de cambio y banda: margen de maniobra

El dólar mayorista cerró este miércoles en $1.400,50, 214,02 pesos por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.614,52. Es decir, el tipo de cambio oficial se ubica 15,2% debajo del límite superior del esquema.

El volumen operado en contado fue de USD 331,5 millones, inferior al promedio reciente. La combinación de menor demanda y oferta sostenida permitió sostener el sendero descendente sin intervención agresiva. Para fin de mes, el techo de la banda se proyecta en torno a los $1.654.

El Gobierno observa esa brecha como un colchón de credibilidad: mientras el dólar se mantenga lejos del límite, el esquema luce administrable. Pero ese margen también depende del ingreso de divisas y del apetito por instrumentos en pesos.

Correlación económica y agenda política

En términos políticos, la acumulación de reservas fortalece al equipo económico. Mejora la capacidad de pago de deuda, reduce vulnerabilidad externa y otorga margen frente a eventuales shocks. También consolida la narrativa oficial de estabilización tras la volatilidad inicial del programa.

Sin embargo, el mecanismo no es neutro. La emisión para comprar dólares requiere coordinación fina con el Tesoro para evitar que el excedente presione la inflación. La estrategia descansa en un delicado equilibrio entre absorción monetaria, financiamiento en pesos y confianza cambiaria.

La acumulación ya superó un cuarto de la meta anual. El desafío será sostener el ritmo cuando la estacionalidad de exportaciones pierda fuerza y cuando el calendario de deuda exija nuevas salidas de divisas.

Por ahora, el Banco Central compra, el dólar retrocede y las reservas crecen. El mercado observa si la secuencia responde a un ciclo virtuoso consolidado o a una ventana favorable que aún debe atravesar pruebas más exigentes.

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El Banco Central superó los US$700 millones en compras en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló compras netas por más de US$700 millones en lo que va de enero y encadenó once jornadas consecutivas de intervención positiva en el mercado cambiario, en el marco de la denominada “fase 4” del programa monetario. La entidad monetaria adquirió este lunes US$21 millones y elevó el total comprado desde el 5 de enero a US$708 millones, una dinámica que refuerza el frente externo y se inscribe en los compromisos asumidos por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ritmo de acumulación, celebrado por el organismo internacional, abre el debate sobre el margen que tendrá el BCRA para seguir sumando divisas durante el resto de 2026 y el impacto que esta estrategia puede tener sobre las reservas internacionales, la política monetaria y la estabilidad cambiaria.

Once ruedas consecutivas y compras concentradas

Desde el inicio de la “fase 4” del programa monetario, el BCRA viene sosteniendo una presencia activa en el mercado de cambios. Las compras diarias desde el 5 de enero se distribuyeron de la siguiente manera: US$21 millones, US$83 millones, US$9 millones, US$62 millones, US$43 millones, US$55 millones, US$55 millones, US$187 millones, US$47 millones, US$125 millones y US$21 millones.

Entre las operaciones de mayor volumen se destacan las realizadas el 14 de enero por US$187 millones, el 16 de enero por US$125 millones y el 6 de enero por US$83 millones. En total, la autoridad monetaria logró acumular US$708 millones en apenas once jornadas, consolidando una racha que apunta a fortalecer las reservas internacionales.

El esquema oficial establece que el Banco Central puede adquirir hasta el 5% del volumen diario operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Sin embargo, en el mercado se especula con que la entidad habría superado ese umbral en algunas ruedas y concretado operaciones por fuera del MLC, aprovechando la posibilidad de realizar compras en bloque.

Según el texto oficial del programa, el monto de ejecución diaria del plan de acumulación de reservas “estará alineado con una participación del 5% del volumen diario del mercado de cambios”, y habilita al BCRA a concretar compras concentradas “que de otra manera podrían afectar el buen funcionamiento y la estabilidad del mercado”.

Proyecciones para 2026 y consistencia monetaria

En el BCRA estiman que, bajo este esquema, la acumulación de reservas podría alcanzar los US$10.000 millones a lo largo de 2026. La proyección se apoya en el sendero previsto para la base monetaria, que pasaría del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre.

En un escenario más favorable, con un aumento de la demanda de dinero equivalente al 1% del PBI, el monto de acumulación podría escalar hasta los US$17.000 millones “sin requerir esfuerzos sostenidos de esterilización”, según las estimaciones oficiales. Este punto resulta clave para la estrategia monetaria, ya que permite fortalecer reservas sin generar presiones adicionales sobre la liquidez o la inflación.

La necesidad de recomponer el stock de divisas es central para el Gobierno, no solo por razones de estabilidad macroeconómica, sino también porque forma parte de las metas acordadas con el FMI en el entendimiento sellado en abril pasado.

Aval del FMI y próxima revisión del programa

Desde el Fondo Monetario Internacional destacaron el ritmo de compras que viene registrando el Banco Central. “La acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy bueno”, afirmó la portavoz del organismo, Julie Kozack, durante una conferencia de prensa en Washington seguida por esta agencia.

Además, Kozack adelantó que en febrero se llevará a cabo la revisión del programa económico, cuando una misión técnica del FMI arribe al país. Ese encuentro será clave para evaluar el cumplimiento de las metas comprometidas, entre ellas la acumulación de reservas, y para definir los próximos pasos del acuerdo.

Con once jornadas consecutivas de compras y más de US$700 millones acumulados en lo que va del año, el BCRA muestra una señal de consistencia en la ejecución del programa monetario, en un contexto donde el fortalecimiento de las reservas se convirtió en uno de los pilares centrales de la política económica.

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