Puertos Argentinos

Paro de prácticos: el conflicto con el Gobierno ya frena más de 150 buques y amenaza las exportaciones argentinas

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La pulseada entre el Gobierno nacional y los prácticos de navegación escaló este lunes a un nivel inédito: mientras los profesionales mantienen un paro en rechazo al Decreto 690/2026, que desregula el régimen de practicaje y pilotaje, la Prefectura Naval Argentina intimó formalmente a más de 500 habilitados para que retomen sus funciones bajo apercibimiento de sanciones administrativas e incluso eventuales denuncias penales. El resultado inmediato ya tiene impacto económico: más de 150 buques permanecen demorados en distintos puertos del país, afectando la salida de exportaciones y la llegada de cargas.

El conflicto trasciende una discusión laboral. En juego está el funcionamiento del principal sistema logístico argentino, por donde se canaliza la mayor parte de las exportaciones agroindustriales, energéticas y de economías regionales. Cada día de paralización implica mayores costos para exportadores, demoras en la cadena comercial y un deterioro de la competitividad en un contexto donde el Gobierno apuesta a incrementar el ingreso de divisas.

La medida de fuerza comenzó luego de la publicación del Decreto 690/2026, impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que modifica profundamente el régimen de practicaje y pilotaje. Entre los principales cambios, habilita una mayor competencia entre profesionales y elimina regulaciones sobre tarifas, que pasarán a definirse por el mercado.

Para los prácticos, la discusión excede lo económico. Sostienen que la flexibilización reduce estándares de seguridad en una actividad altamente especializada. Argumentan que la navegación en ríos, canales y accesos portuarios argentinos requiere conocimientos locales específicos sobre corrientes, profundidades y riesgos operativos, factores que consideran imposibles de reemplazar únicamente con la experiencia general de un capitán.

El Gobierno, por el contrario, sostiene que el nuevo régimen elimina privilegios corporativos, aumenta la competencia y reducirá costos logísticos para el comercio exterior, uno de los objetivos centrales de la agenda de desregulación que impulsa la administración de Javier Milei.

La respuesta oficial: intimaciones y advertencias penales

Frente a la continuidad del paro, la Prefectura Naval publicó un edicto mediante el cual notificó e intimó a los profesionales habilitados a poner inmediatamente a disposición sus servicios de practicaje y pilotaje.

La autoridad marítima advirtió que quienes mantengan la negativa podrían enfrentar sanciones disciplinarias previstas en el nuevo reglamento aprobado por el Decreto 690/2026 y recordó que determinadas conductas también podrían encuadrarse en los artículos 190 y 194 del Código Penal, vinculados con la seguridad de la navegación y la interrupción del transporte. La intimación alcanza a cientos de prácticos habilitados incluidos en el listado oficial difundido por la fuerza.

Desde el sector afectado rechazan la legitimidad de esa medida. Consideran que, al desempeñarse como profesionales independientes, ninguna norma los obliga a aceptar nuevas contrataciones ni habilita a la Prefectura a exigir la prestación inmediata de sus servicios bajo amenaza de sanciones.

El costo económico de una hidrovía paralizada

La preocupación crece especialmente entre exportadores, terminales portuarias y operadores logísticos. El Centro de Navegación (CNAV), entidad que representa a agencias marítimas responsables de más del 80% del comercio exterior argentino, advirtió que la paralización genera pérdidas millonarias por demoras, sobreestadías de los buques y alteraciones en la programación internacional.

La situación afecta particularmente al complejo agroexportador del Gran Rosario, principal nodo exportador de soja, maíz y derivados del país. Cada barco inmovilizado implica mayores costos de flete, posibles penalidades contractuales y retrasos en la liquidación de divisas.

El conflicto también comienza a impactar sobre proyectos estratégicos de infraestructura energética. Uno de los casos mencionados por operadores del sector corresponde a Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), donde el buque de transporte pesado White Merlin decidió permanecer fondeado fuera del puerto de Punta Colorada hasta contar con un práctico habilitado para realizar la maniobra de ingreso, generando costos adicionales y alteraciones en el cronograma de obras.

Seguridad versus desregulación

El debate de fondo enfrenta dos modelos regulatorios.

Para el Gobierno, la apertura del mercado permitirá reducir costos logísticos que históricamente fueron señalados como uno de los factores que restan competitividad al comercio exterior argentino.

Para los prácticos, en cambio, la discusión no puede reducirse a una cuestión de tarifas. Alertan que una flexibilización excesiva podría incrementar riesgos operativos en una red fluvial considerada una de las más complejas de Sudamérica y sostienen que aún faltan normas operativas complementarias para implementar el nuevo esquema con seguridad.

Un conflicto que trasciende a los puertos

La disputa se produce en un momento especialmente sensible para la economía argentina. Con el Gobierno apostando a aumentar exportaciones para fortalecer el ingreso de dólares, cualquier interrupción en la logística portuaria tiene efectos que van mucho más allá del sector marítimo.

Las economías regionales, el complejo agroindustrial, la industria energética y toda la cadena exportadora dependen de un sistema portuario operativo y previsible. Si el conflicto se prolonga, las pérdidas podrían multiplicarse no sólo por el incremento de costos logísticos, sino también por la pérdida de confianza de operadores internacionales y compradores externos.

La resolución del enfrentamiento aparece como un desafío urgente. La desregulación busca mejorar la competitividad, pero su implementación enfrenta la resistencia de un sector cuya actividad resulta indispensable para mantener en movimiento el comercio exterior argentino. Entre la apertura del mercado y la seguridad de la navegación, el país enfrenta un equilibrio delicado cuyo desenlace impactará directamente sobre las exportaciones y el ingreso de divisas.

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Logística: el 65% de la producción agrícola argentina se genera a menos de 300 kilómetros de los principales puertos

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La competitividad del agro argentino no depende únicamente de los rindes o de los precios internacionales. La logística constituye uno de los factores que más inciden sobre la rentabilidad del sector y, en ese aspecto, Argentina mantiene una ventaja estructural significativa. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 65% de la producción nacional de los seis principales cultivos se encuentra dentro de un radio de 300 kilómetros de los tres nodos portuarios más importantes del país: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén.

El estudio, elaborado con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca correspondientes a la campaña 2024/25, muestra cómo la localización geográfica de la producción permite reducir tiempos y costos de transporte hacia los puertos desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites.

Dos de cada tres toneladas de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol se producen en un radio de 300 km alrededor del Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca. El nodo del sur santafesino concentra por sí solo casi la mitad de la producción nacional.

El presente informe se propone cuantificar qué proporción de la producción de los principales granos se encuentra dentro de un radio de 300 km alrededor de los tres nodos portuarios más importantes del país, desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén. Para ello, se utilizó información oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) correspondiente a la campaña 2024/2025, el último ciclo productivo completo con datos desagregados a nivel departamental. 

A continuación, se presentan los principales resultados del análisis: 

1)    El 47% de la producción de los seis cultivos principales de Argentina (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 65% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país: Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca.

Al sumar la producción de los seis cultivos principales de Argentina —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo—, se observa que el 47% del total nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, un 13% a igual distancia de Bahía Blanca y un 12% de Quequén. Estos dos últimos nodos comparten un 7% de la producción dentro de sus áreas de influencia. En conjunto, los tres nodos concentran el 65% de la producción nacional de estos seis cultivos.

2)    El 56% de la producción de soja de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 66% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

La soja, el cultivo de mayor superficie sembrada a nivel nacional, concentra el 56% de su producción a 300 km de los puertos del Gran Rosario, mientras que Bahía Blanca y Quequén aportan cada uno un 7% adicional. Sumando los tres nodos, y evitando contabilizar dos veces la soja que se produce en la intersección de los círculos que rodean a Bahía Blanca y Quequén (4%), se observa que el 66% de la producción nacional de esta oleaginosa se encuentra dentro del radio de influencia portuario.  

3)    El 40% de la producción de maíz se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 55% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En el caso del maíz, el 40% de la producción nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, en tanto que Bahía Blanca y Quequén concentran el 11% y el 9%, respectivamente. Entre los tres nodos suman el 55% de la producción nacional del cereal (descontando el 5% que se superpone entre Bahía Blanca y Quequén). De todos los cultivos analizados, este es el que menor concentración presenta en torno a la región portuaria, dado que gran parte se produce en la región del NOA, y en zonas que quedan por fuera del área considerada, tales como el norte de Santa Fe, oeste de Córdoba, provincias de San Luis, Santiago del Estero, región del NEA, etc. 

4)    El 56% de la producción nacional de trigo se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 82% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En comparación con los cultivos de verano, el trigo presenta una proporción más elevada de la producción nacional en la Región Sur del país, lo que explica que una parte relevante de la cosecha se despache por los puertos del Atlántico. El 20% de la producción nacional se ubica a 300 km de Bahía Blanca y el 17% a igual distancia de Quequén, con un 11% compartido entre ambas áreas de influencia. El Gran Rosario, por su parte, concentra el 56% de la producción nacional de trigo dentro de su radio de 300 km.

5)    El 93% de la producción de cebada se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

La cebada, el otro gran cultivo de invierno, acentúa el patrón del trigo con un fuerte predominio en la Región Sur del país, fundamentalmente en La Pampa y Sur de Buenos Aires. En la campaña 2024/25, el 66% de la producción se concentró dentro de un radio de 300 km de Bahía Blanca, el 62% en el entorno de Quequén, y un 44% en la intersección de ambas áreas de influencia; en términos netos, esto equivale a un 85% de la cebada producida a 300 km de los dos puertos del sur. El Gran Rosario, en cambio, participa apenas con el 8%. En conjunto, el 93% de la cebada de la campaña 2024/25 se produjo a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios.  

6)    El 61% de la producción de girasol se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

El girasol es otro cultivo con importante participación en la Región Sur del país. El 61% de la producción nacional se ubica a una distancia igual o menor a 300 km de los tres nodos portuarios: 19% en el área de influencia de Rosario, 26% en torno a Quequén, 31% alrededor de Bahía Blanca y 15% en la intersección de estas dos últimas zonas. El 39% restante se reparte entre regiones productoras como el oeste de Córdoba y de Buenos Aires, San Luis, el norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, entre otras.

7)    El 56% de la producción de sorgo de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 58% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

Por último, la producción de sorgo se distribuye principalmente entre las Regiones Centro y Norte del país, quedando hacia el Sur una producción marginal. El 56% de la producción nacional se encuentra dentro del radio de influencia de los puertos del Gran Rosario. En tanto, solo un 2% y un 1% de la misma se ubica a 300km de Bahía Blanca y de Quequén, respectivamente, con un 1% ubicado en la intersección entre ambos nodos.

En conjunto, estos resultados confirman una ventaja logística estructural de la agroindustria argentina: más de la mitad de la producción de sus principales cultivos se concentra a 300 km de los tres nodos portuarios más importantes del país, con el Gran Rosario como el más relevante de los tres en cuatro de los seis cultivos principales: soja, maíz, trigo y sorgo; mientras que en los casos de la cebada y del girasol ganan participación relativa los nodos portuarios del Sur.

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Récord agroexportador: Argentina despachó 52,8 millones de toneladas en el primer semestre

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La agroindustria volvió a confirmar su papel como principal generadora de divisas de la economía argentina. Durante el primer semestre de 2026, los puertos del país embarcaron 52,8 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites, el mayor volumen registrado para ese período desde que existen estadísticas comparables, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El volumen exportado representa un crecimiento interanual del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando incluso el récord alcanzado en 2022. El desempeño refleja el impacto de una campaña agrícola de elevada producción, acompañada por una logística portuaria que logró absorber un volumen inédito de mercadería.

Entre enero y junio se despacharon 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites desde puertos argentinos. El crecimiento interanual resultó del 9%, impulsado principalmente por los embarques de granos, que alcanzaron un máximo de 35,8 Mt.

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y la agencia marítima Nabsa SA (NABSA), el primer semestre de 2026 dejó un saldo ampliamente positivo para los embarques agroindustriales desde los puertos de nuestro país. Entre enero y junio se despachó un volumen histórico de 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites. Este registro implica un incremento del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando en 2,4 Mt el máximo previo para el período, alcanzado en 2022.

Cabe aclarar que las cifras analizadas se obtuvieron sumando el volumen de embarques mensuales de los primeros seis meses de cada año. Estos volúmenes incluyen mercadería de origen argentino, así como también productos originados en Bolivia, Paraguay y Uruguay, que fueron despachados desde las terminales portuarias de nuestro país.

Analizando la evolución mensual de los embarques, se evidencia que su dinámica no resultó homogénea a lo largo del semestre, lo cual resulta lógico dada la estacionalidad de la producción. El mayor volumen despachado se registró en mayo, por un total de 10,7 Mt de productos agroindustriales, ubicándose 27% por encima del promedio del último lustro y siendo el mayor registro para el quinto mes del año desde, al menos, 2018. En enero, marzo y abril se evidenciaron embarques por 9,9 Mt, 10,2 Mt y 9,2 Mt, respectivamente, posicionándose ampliamente por encima del promedio histórico. Por el contrario, los envíos en los meses de febrero y junio se ubicaron por debajo de los registros de 2025, e incluso por detrás del promedio.


1.    Embarques agroindustriales por producto y puerto

El crecimiento interanual de los embarques agroindustriales se explicó principalmente por el mayor volumen despachado de granos. En este sentido, durante los primeros seis meses de 2026 se despacharon 35,8 Mt, lo que representa un incremento del 19% respecto de igual período del año anterior y del 34% frente al promedio de los últimos cinco años. De esta manera, los embarques de granos alcanzaron el máximo de la serie para un primer semestre, superando en casi 3 Mt el récord previo de 32,8 Mt registrado en 2020.

En términos absolutos, el trigo fue el producto que realizó el mayor aporte al crecimiento. Los envíos del cereal totalizaron casi 10 Mt, un incremento interanual del 46%, equivalente a 3,1 Mt adicionales. A su vez, este volumen resultó un 65% superior al promedio del último quinquenio.

Por su parte, los embarques de maíz alcanzaron 19,1 Mt, lo que supone un crecimiento interanual del 7%, representando 1,2 Mt adicionales respecto del primer semestre de 2025, y se ubica 19% por encima del promedio.

Asimismo, se destacó el fuerte crecimiento en los despachos de girasol, que ascendieron a más de 1 Mt, frente a apenas 87.800 toneladas durante el primer semestre de 2025. Como resultado, el volumen embarcado resultó más de once veces superior al registrado en el primer semestre de 2025, y más de 22 veces superior al promedio del último lustro.

Los envíos de cebada, en tanto, ascendieron a 2,7 Mt, creciendo un 13% interanual, mientras que los embarques de soja totalizaron 2,3 Mt, un 4% más que el año anterior. Por el contrario, el sorgo fue el único grano que mostró una disminución, con despachos por 633.700 toneladas, un 3% por debajo de 2025.

En contraste con el desempeño de los granos, los embarques de subproductos agroindustriales registraron una caída durante la primera mitad del año. Entre enero y junio se despacharon 13,3 Mt, un 10% menos que en igual período de 2025 y un 5% por debajo del promedio del último quinquenio.

La contracción se explicó enteramente por los menores embarques de pellets de soja, que totalizaron 11,4 Mt. Este volumen supone una caída interanual del 14%, equivalente a casi 1,8 Mt menos que durante el primer semestre del año anterior. La disminución fue parcialmente compensada por el desempeño de los pellets de girasol, cuyos embarques alcanzaron casi 1,1 Mt, creciendo un 59% interanual y más que duplicando el volumen promedio. Asimismo, los envíos de pellets de trigo aumentaron un 77%, hasta 93.400 toneladas, mientras que los despachos de malta crecieron un 5% y alcanzaron 167.400 toneladas.

Por su parte, los embarques de aceites vegetales totalizaron 3,7 Mt, registrando un leve incremento interanual del 3%, y ubicándose 14% por encima del promedio de los últimos cinco años. El aumento se explicó principalmente por el aceite de girasol, cuyos envíos ascendieron a 847.600 toneladas y crecieron un 61% interanual, lo que implica un incremento de 320.000 toneladas. Los envíos de aceite de cártamo aceite de maíz crecieron 309% y 108%, respectivamente, aunque en términos de volumen resulta casi insignificante.

En contraposición, los embarques de aceite de soja, que representaron cerca de tres cuartas partes del total de aceites, disminuyeron un 7% respecto al mismo período de 2025 y se ubicaron en poco menos de 2,8 Mt.

Considerando el puerto de origen de los productos, se advierte que las terminales del Gran Rosario embarcaron en conjunto 39,5 Mt de granos, subproductos y aceites durante los primeros seis meses de 2026. Esto representa un incremento cercano al 7% respecto del año anterior y equivale al 75% del total despachado desde puertos argentinos. Esto responde, en gran parte, a la elevada concentración de la capacidad de crushing en la región, que otorga al Up-River una participación especialmente significativa en el despacho de productos industrializados. De esta manera, durante el primer semestre del año, el Gran Rosario concentró el 95% de los embarques de subproductos y el 93% de los aceites vegetales; mientras que, en el caso de los granos, su participación resultó del 65%.

Dentro de la región del Up-River, las terminales ubicadas en San Lorenzo embarcaron 29,6 Mt de productos agroindustriales y concentraron por sí solas el 56% de los despachos nacionales. Por su parte, los puertos ubicados en Rosario registraron envíos por 9,9 Mt, dando cuenta del 19% del total. Fuera del Gran Rosario, las terminales de Bahía Blanca alcanzaron embarques por 7,4 Mt, un crecimiento del 34% interanual, y representaron el 14% del total nacional. Los puertos de Necochea/Quequén, en tanto, despacharon 3,8 Mt, el 7% del volumen total. Finalmente, las terminales de Ramallo, Zárate, San Pedro y Villa Constitución embarcaron en conjunto 2,1 Mt, explicando el 4% restante.


2.    Destino de los embarques.

Los productos agroindustriales despachados desde puertos argentinos durante el primer semestre de 2026 llegaron a 82 países. Asia consolidó su posición como principal continente receptor, concentrando el 56% del volumen total, equivalente a 29,5 Mt. Le siguieron América y África, con participaciones cercanas al 17% cada una, mientras que Europa recibió aproximadamente el 10% de los embarques. Oceanía, finalmente, representó menos del 1% del total.

Desagregando la información por países, Vietnam se mantuvo como el principal destino, con embarques por 7,6 Mt de granos, subproductos y aceites. Este volumen evidencia un crecimiento del 41% respecto del primer semestre de 2025 y del 70% frente al promedio de los últimos cinco años. China ascendió al segundo puesto, recibiendo 4,3 Mt, un 40% más que el año anterior. En tercer lugar se ubicó Arabia Saudita, con 3,9 Mt, registrando un incremento interanual del 13% y más que duplicando el volumen promedio del último quinquenio.

Al interior de cada categoría, Vietnam también se destaca como el principal receptor de granos, con 5,9 Mt, seguido por China, con 4,2 Mt, y Arabia Saudita, con 3 Mt. Asimismo, el país del sudeste asiático lideró los embarques de subproductos, recibiendo 1,7 Mt, por delante de Indonesia y Arabia Saudita con 998.100 y 891.300 toneladas, respectivamente. En el caso de los aceites vegetales, India volvió a destacarse ampliamente como el principal mercado. Durante los primeros seis meses del año recibió algo más de 2 Mt, equivalentes al 54% de los embarques totales de aceites. Es decir, más de una de cada dos toneladas despachadas de aceite vegetal desde puertos argentinos tuvo como destino al país asiático.

En resumen, el récord alcanzado durante el primer semestre de 2026 estuvo sostenido por un fuerte crecimiento de los embarques de granos, especialmente de trigo, maíz y girasol, en el marco de una cosecha agrícola histórica. El Gran Rosario mantuvo su papel central dentro de la logística agroexportadora, principalmente en lo que respecta a productos industrializados, mientras que Asia se consolidó como el principal mercado receptor de los productos agroindustriales despachados desde nuestro país.

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La Hidrovía entra en una nueva etapa: cuáles son las condiciones que fija la Resolución 36/2026 para la privatización

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La Agencia Nacional de Puertos y Navegación oficializó las condiciones para avanzar con una nueva licitación de la Vía Navegable Troncal, uno de los activos logísticos más estratégicos de la Argentina. A través de la Resolución 36/2026, publicada el 19 de junio de 2026 en el Boletín Oficial, el organismo aprobó el pliego que regirá el proceso de concesión privada del sistema por donde se canaliza cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales del país.

La decisión marca el inicio formal de una nueva etapa para la denominada Hidrovía Paraná-Paraguay, luego de varios años de administración transitoria por parte del Estado nacional y de procesos licitatorios que no lograron concretarse. El nuevo esquema busca otorgar previsibilidad de largo plazo a las inversiones en infraestructura, dragado y señalización, dos factores considerados claves para sostener la competitividad del comercio exterior argentino.

El pliego establece las reglas técnicas, económicas y jurídicas que deberán cumplir las empresas interesadas en operar la concesión. Entre las principales obligaciones figuran el mantenimiento permanente del dragado, la señalización integral de la vía navegable, la incorporación de tecnología para el monitoreo del tránsito fluvial y el cumplimiento de estándares ambientales y de seguridad operacional.

El futuro concesionario también deberá garantizar la continuidad del servicio durante toda la vigencia del contrato, asumir las inversiones comprometidas y responder por el mantenimiento de las condiciones de navegabilidad en los distintos tramos de la Vía Navegable Troncal.

La resolución prevé que la concesión se adjudique mediante un proceso competitivo nacional e internacional, con criterios de evaluación orientados tanto a la capacidad técnica como a la solvencia económica de los oferentes. El objetivo oficial es atraer operadores con experiencia internacional en administración de grandes corredores fluviales.

Uno de los ejes del nuevo modelo consiste en que el financiamiento de las obras continúe sustentándose principalmente mediante el cobro del peaje a los usuarios del sistema, mecanismo que históricamente permitió sostener el mantenimiento de la vía sin aportes directos del Tesoro Nacional.

Un activo clave para la economía argentina

La Hidrovía constituye la principal salida de la producción agroindustrial del país. Desde los puertos del Gran Rosario se despachan la mayor parte de las exportaciones de soja, maíz, trigo, harinas y aceites vegetales, además de cargas mineras, energéticas e industriales provenientes del norte argentino y de países vecinos como Paraguay, Bolivia y Brasil.

Por esa razón, cualquier modificación en su administración tiene impacto directo sobre los costos logísticos, la competitividad exportadora y el ingreso de divisas.

Para provincias del NEA como Misiones, la consolidación de un corredor fluvial eficiente también resulta estratégica en la medida en que puede favorecer la integración regional, reducir costos de transporte y ampliar las posibilidades de inserción internacional de economías como la forestoindustria, la yerba mate, el té y otros productos con perfil exportador.

La publicación de la Resolución 36/2026 abre ahora la etapa de convocatoria y presentación de ofertas. El proceso será seguido de cerca por cámaras portuarias, exportadores, navieras, operadores logísticos y gobiernos provinciales, debido a la importancia que tiene la Vía Navegable Troncal para la competitividad del comercio exterior argentino.

Después de varios intentos frustrados de licitación en los últimos años, el Gobierno busca concretar una concesión de largo plazo que permita garantizar inversiones sostenidas, mayor previsibilidad operativa y una mejora en la eficiencia del principal corredor logístico del país.

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Marina Mercante: Argentina actualiza los requisitos de titulación y alinea su sistema de formación con estándares internacionales

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La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) aprobó la actualización de los requisitos para obtener títulos y certificaciones del personal embarcado de la Marina Mercante. La medida incorpora formalmente las Enmiendas de Manila al Convenio STCW y busca subsanar observaciones realizadas por la Organización Marítima Internacional (OMI), un paso clave para sostener la competitividad del sistema logístico y portuario argentino.

La Resolución 35/2026 pone al día un aspecto central de la infraestructura invisible del comercio exterior: la formación y certificación del capital humano que opera buques mercantes. Aunque el impacto no es inmediato sobre los costos logísticos, la decisión tiene implicancias estratégicas para el transporte marítimo, fluvial y portuario, ya que asegura que los títulos emitidos en Argentina mantengan reconocimiento y equivalencia dentro de los estándares internacionales exigidos por la navegación comercial.

La medida responde a una observación formulada por la OMI durante la auditoría realizada al país en 2023, donde se detectó que las denominadas “Enmiendas de Manila 2010” al Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia para la Gente de Mar (STCW) aún no habían sido plenamente incorporadas a la normativa nacional. La actualización busca cerrar esa brecha regulatoria y adecuar los requisitos de capacitación a las tecnologías y procedimientos que hoy predominan en la actividad marítima.

Un tema técnico con impacto económico

Para el sector productivo, especialmente para las economías exportadoras que dependen de la Hidrovía Paraná-Paraguay y de los puertos marítimos argentinos, la relevancia de la resolución excede el ámbito académico o profesional.

La certificación del personal embarcado es uno de los elementos que evalúan organismos internacionales, armadores, aseguradoras y operadores logísticos al momento de validar operaciones. Una eventual falta de adecuación a los estándares STCW podría generar restricciones operativas, observaciones internacionales o mayores exigencias de control para buques con bandera argentina.

La actualización aprobada por ANPyN establece nuevas condiciones para la obtención, renovación y recuperación de títulos de oficiales de puente, oficiales de máquinas, electrotécnicos, radioperadores, marineros y demás categorías contempladas en la Marina Mercante. También incorpora exigencias vinculadas con seguridad operacional, lucha contra incendios, protección marítima, gestión de recursos de navegación y prevención de la contaminación.

Más exigencias formativas y foco en nuevas competencias

Uno de los cambios de fondo es la consolidación de un esquema de capacitación continua. Las reválidas de títulos exigen acreditar períodos mínimos de embarco o actividades vinculadas al sector, complementadas con cursos de actualización técnica y operativa.

La normativa también incorpora competencias asociadas a estándares internacionales modernos, incluyendo gestión de recursos de máquinas, prevención de la contaminación, protección de buques y procedimientos de seguridad exigidos por la navegación contemporánea.

Para las empresas navieras, esto implica una mayor necesidad de planificación en materia de recursos humanos, capacitación y certificación de tripulaciones. A cambio, se fortalece la capacidad del sistema argentino para operar bajo parámetros reconocidos internacionalmente.

La Hidrovía y la logística regional en el centro de la escena

La actualización adquiere especial relevancia para el corredor fluvial más importante del país. La Hidrovía concentra buena parte de las exportaciones agroindustriales argentinas y es el principal canal de salida para productos provenientes del NEA y del NOA.

Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa observan con atención cualquier modificación vinculada al sistema de navegación, ya que la recuperación del transporte fluvial es una de las apuestas recurrentes para reducir costos logísticos y mejorar competitividad frente a mercados internacionales.

La profesionalización del personal embarcado constituye una condición necesaria para sostener esa estrategia. La expansión de operaciones fluviales requiere tripulaciones certificadas bajo estándares aceptados globalmente, particularmente en segmentos donde convergen operadores privados, cargas regionales y servicios internacionales.

Lo que cambia para el sector

Entre los principales efectos de la resolución se destacan: Adecuación formal de Argentina a las Enmiendas de Manila 2010 del Convenio STCW. Mayor reconocimiento internacional de los títulos emitidos por el país. Actualización de competencias vinculadas a seguridad, protección marítima y prevención ambiental. Fortalecimiento de la empleabilidad internacional de los profesionales de la Marina Mercante. Reducción del riesgo regulatorio derivado de observaciones de organismos internacionales. Mayor previsibilidad para armadores, operadores portuarios y empresas navieras.

La actualización normativa resuelve una deuda regulatoria que Argentina mantenía desde hace más de una década respecto de los estándares internacionales de formación marítima. El desafío ahora pasa por la implementación efectiva: capacidad de los centros de capacitación, tiempos de certificación, disponibilidad de cursos y adaptación del sector privado a las nuevas exigencias. Para una economía que busca ganar competitividad exportadora, la calidad del capital humano embarcado es tan importante como la infraestructura portuaria o el dragado de la Hidrovía.

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